Buenos días, ahora les traigo la segunda parte de esta historia con el único fin de entretener. los personajes les pertenecen a sus respectivos creadores y publicistas bla, bla, bla etc.

La Rosa Violeta


Una semana y tres días transcurrieron desde la germinación de la rosa conocida como Charlotte, y tanto su tamaño al igual que el amor por su "madre" había crecido de forma exuberante.

- Debo decir Ruby que has hecho un espléndido trabajo al cuidar a la jovencita de aquí – Dijo el viejo cuervo acompañado por sus hermanos Edgar y Alan. Y era cierto, el tamaño de la rosa había superado los dos metros de altura sin problemas, incluso había empezado a crecer pasto alrededor de donde se encontraba expandiéndose por casi todo en jardín al igual que sus enredaderas empezaban a escalar por los muros de un lado de la mansión.

- Muchas gracias Poe, pero nunca lo habría logrado sin la ayuda de todos ustedes. – Contesto Ruby sonriendo al estar sentada en una silla cerca de su hija adoptiva mientras leía un libro.

- Oh, gracias Ruby, y me parece que estas por romper el record al jardín más exuberante y vivo de Gloomsville, sobre todos ahora que tenemos pasto. Es la primera vez en años que lo veo de nuevo.

- Gracias señor Poe. – Dijo Charlotte que había abierto sus grandes ojos color ámbar. –"Madre ha sido muy buena conmigo, ¿Qué podría hacer para demostrarle cuanto la quiero?". – Pensó al llevar unos de sus tallos cerca de los labios mientras pensaba en algo.

- Hola Ruby, ¿Cómo estás? – Dijeron los hermanos Frank y Len llevando su guitarra consigo.

- Estamos bien chicos, ¿necesitan algo? – Pregunto su amiga al devolver su atención al libro.

- Realmente queríamos probar una teoría que Chico Calavera nos dijo. – Contesto Frank al afinar la guitarra.

- Si, dijo que las plantas crecen mejor con buena música y que mejor música que la de nosotros, ¡vamos Frank! – Grito entusiasmado al levantar la mano para empezar tocar.

- No creo que sea una buena idea chicos…

En un instante el fuerte ruido de la guitarra eléctrica de los chicos se sintió por todos los terrenos de la mansión, Ruby se había tapado los oídos al igual que Poe y sus hermanos. Pero parecía que la música irrito más a Charlotte que a los otros. La rosa acerco sus tallos a lo que parecía ser sus oídos cerrando los ojos esperando a que el escandalo terminase, y parecía que alguien había escuchado su deseo pues de inmediato se sintió un pequeño movimiento telúrico que hizo que todos se asustaran.

- ¡Terremoto! – Gritaron los hermanos al abrazarse entre ellos soltando la guitarra acabando rápidamente con el temblor.

Ruby se sentía confundida por la situación. Normalmente los temblores eran provocaron por Desgracia, pero ella se encontraba de viaje con Dolores y Molestias en un tour en el Ártico, si no se equivocaba.

- ¡Se encuentran bien Frank, Len? – Pregunto Charlotte al mover la cabeza un poco al sacarse la sensación del ruido de antes. – ¿Qué fue lo que ocurrió madre, que era lo que hizo que la tierra se moviera así?

- ¿Te refieres al temblor? Es algo que pasa de vez en cuando Charlotte. Sucede cuando… Mmm. ¿me ayudas con esto Poe? – Pregunto Ruby al mirar a Charlotte y a Poe respectivamente.

- No te preocupes Ruby, me encargare que todas las preguntas de nuestra nueva amiga sean contestadas. Además podría hablarte de la vez que fui invitado en el teatro de ciudad Bruma para recitar a Shakespeare.

- ¿Qué es un Shakespeare señor Poe? – Pregunto la confundida rosa a girar a la cabeza a un lado.

- Hay pequeña, tengo tanto que contarte. – Dijo alegremente el cuervo.

En el interior de la mansión Chico Calavera se encontraba en su habitación trabajando en un nuevo proyecto que lo ayudaría a descubrir a su familia

- Ya solo me faltan unos detalles y la máquina del tipo volverá a andar. – Pensó el joven esqueleto al seguir soldando las piezas del artefacto. – Me pregunto que habrá producido ese temblor, creí que Desgracia estaba con sus primas. Oh bueno, no habrá sido nada grave, y ahora ¿Dónde puse la llave inglesa?

Tras buscarla por toda su habitación no pudo encontrar la herramienta que necesitaba, pero si le pareció ver algo extraño, casi como si varias cosas pequeñas y verdes se movieran por entre los muros.

- Bien Poe, te dejo a cargo de Charlotte, tengo que ir al pueblo por algunas víveres, no tardare demasiado. – Dijo Ruby al levantarse para alistarse.

- Quiero ir contigo madre. – En un gran esfuerzo la joven rosa violeta intento vanamente moverse de su lugar sin resultados más que una pequeña sensación de frustración. – No puedo moverme de aquí… ¿Por qué no puedo madre?

- Lo siento, pero… las plantas no pueden moverse de su lugar a menos que alguien lo haga. – Respondió la joven al acercase para consolarla al acaricia sus pétalos. – Pero tranquila, volveré pronto.

Tras decir eso la joven pelirroja se fue al interior de la mansión para prepararse dejando a Charlotte un poco triste.

- Desearía poder moverme de aquí y acompañar a madre, tal y como Venus puede moverse por ahí en su maceta.

- Tranquila joven Charlotte. A pesar de que estés estancada en el jardín podemos asegurarnos de hacerlo más cómodo para ti. – Dijo el viejo cuervo al volar para estar cara a cara con ella.

- ¿Es en serio señor Poe? – Pregunto al secarse una lágrima de su rostro

- Si, le preguntare a Chico Calavera y al señor Mambo si pueden crear un invernadero para ti. Será como una gran habitación como las del interior de la casa.

- Muchas gracias.


Momentos después…

Ruby se había subido al teleférico que la llevaría al pueblo y como siempre cuando venía hasta la mansión se encontraba vacío con excepción del conductor.

- Buen día señorita Gloom, ¿Cómo se encuentra en este bello día? – Le dijo el conductor al quitarse la gorra de conductor cordialmente.

- Muy bien. Gracias por preguntar señor.

- Déjeme adivinar, ¿comprara provisiones? – Pregunto el conductor sin quitar los ojos del camino.

- Si, además debo comprar algunos artículos de jardinería, tenemos una nueva planta que necesita cuidados especiales, además de que ella misma es muy especial por sí misma. – Contesto al sentarse cerca del conductor.

- ¿No me diga? Suena casi como si esa planta especial tuviera personalidad propia, imagínese. Bueno, llegaremos al pueblo en veinte minutos, así que relajase señorita Gloom.

En poco tiempo el teleférico dio marcha alejándose de la mansión, aunque el conductor pudo notar que fuera de los terrenos estaba empezando a crecer un poco de pasto de un vivo color verde poco a poco. Al detenerse cerca de la última parada que daba la entrada al pueblo dio el viso tocando la campana y diciendo en voz alta.

- ¡Siguiente parada, la entrada a Gloomsville, última parada, la estación de trenes!

De los nueve pasajeros que se habían subido durante el camino siete se bajaron incluyendo a Ruby, lentamente el teleférico empezó su marcha dejando a la joven de las puertas de Gloomsville preguntándose si encontraría lo que necesitaba.

Empezando por el mercado logro encontrar los suministros que necesitaba incluyendo un broche para el pelo con la forma de un capullo de flor color rosa con dos pequeñas hojas verdes marchitas, de seguro sería un buen regalo para Charlotte pensó Ruby al entregárselo a un empleado de la tienda para que lo envolviera en un pequeño paquete negro con la cinta color celeste.

El transcurso del día fue muy tranquilo para Ruby. Después de comprar decidió dar un paseo por el pueblo para ver que había de nuevo, el mercado de pulgas siempre tenía nuevos vendedores ambulantes exhibiendo sus productos.

Llevando todo en un gran bolso negro compro unos cuantos inciensos recordando que Miedoso le dijo una vez que eran muy relajantes y le daban una nueva "vibra" al ambiente. De paso se encontró con una nueva florería que supo de inmediato que era la misma donde Iris compro la semilla de Charlotte, solo que sus puertas estaban cerradas con un letrero en su puerta que decía "Cerrada por revisión del inventario hasta nuevo aviso"

-"Me pregunto que habrá sucedido". – Pensó Ruby al seguir mirando la entrada de la florería. – La otra tienda que visite no tenía lo que necesitaba y esperaba que esta lo tuviera, oh bien. Tendré que volver a la mansión e improvisar con lo que tenga a mano.

De nuevo en marcha se encontró cerca del edificio del ayuntamiento a una joven que no debía tener más de diez años de edad recostando su espalda cerca de la entrada. Llevaba puesto una camisa de mangas cortas de color blanco y una chaqueta sin mangas encima de color marrón con unos pantalones negros con zapatos cafés. El cabello era rubio oscuro y corto oculto por una gorra marrón, la piel era pálida como la de Ruby con excepción de los ojos que eran un poco más oscuros que los suyos.

La joven se encontraba silbando observando el cielo y viendo pasar a los transeúntes hasta que sus ojos se posaron en Ruby por unos instantes al igual que los de Ruby se posaron en ella. Rápidamente retiro su mirada de ella a medida que avanzaba y se alejaba por la calle. Ruby siguió hasta doblar una esquina para ir a la pastelería y la joven solo quito las manos de su bolsillo y comenzó a seguirla silbando tranquilamente.


En la mansión…

- Iris me conto que tenían una nueva planta, pero jamás imagine nada semejante, ¿tú qué crees Arquímedes? – Dijo el señor Mambo al rascarse la cabeza mientras su rana croo de forma confundida al mirar la rosa gigante.

- ¿Cree poder hacer algo parecido a un invernadero? – Pregunto Poe sentado en un tronco caído:

- Mmmmmm… la jardinería no es lo mío pero, si, puedo crear algo parecido a mi casa de vidrio, no será ostentoso pero cubrirá todas tus necesidades. – Contesto el viejo mecánico con una gran sonrisa al limpiar sus anteojos.

- Le pediré a los chicos que lo ayuden, y dime Charlotte ¿Qué es lo que debes decirle al señor Mambo?

- Muchas gracias por todo señor Mambo. – Dijo la rosa al bajar la cabeza de forma agradecida a la vez que ahora se podían ver unas rosas más pequeñas que habían empezado a crecer en sus tallos. – No sé qué más decir en realidad señor Poe y Mambo. Son todos tan buenos conmigo, en especial madre… ¿Cuándo volverá?

- Pero Charlotte, Ruby salió hace solo dos horas, debes aprender a tener paciencia pequeña. – Dijo Poe que se veía un poco harto de responder esa misma pregunta ya más de veinte veces.

- Lo sé, pero me preocupa. – Contesto rascándose la cabeza pensando si había dicho algo malo.

- No deberías preocuparte por nada, Ruby es más que capaz de cuidarse sola. Después de todo nada malo ha ocurrido en Gloomsville, por eso me mude aquí. – Contesto el señor Mambo al arreglarse los lentes.

- Aun así me preocupa, es casi como si pudiera sentirlo en mis raíces. – Menciono Charlotte abriendo los capullos de las demás rosas

- Te preocupas demasiado pequeña. – Dijo Poe moviendo la cabeza de forma negativa mirando el suelo.

- No me preocupo por nada, mis raíces la siguieron y la alcanzaron hace unos momentos.

- ¿A qué te refieres exactamente con "seguirla"? – Pregunto el viejo cuervo confundido por lo que la rosa le decía al igual que el señor mambo y Arquímedes.

- Que mis raíces la siguieron hasta el pueblo. Pero no fui yo, lo juro, se movieron por cuenta propia. Y ahora mismo puedo sentir sus pisadas, son inconfundibles. – Dijo Charlotte al poner un tallo en su boca al pensar en voz alta mirando al cielo.

- Déjame ver si lo entiendo bien… ¿tus raíces se mueven por cuenta propia y sabes donde se encuentra Ruby ahora mismo? – Volvió a preguntar el confundido cuervo.

- Sip, después de que usted fue a buscar al señor Mambo sentí como ellas se movieron a toda prisa siguiendo su rastro, al principio pensé que era un poco raro pero creí que todas las demás rosas podía extender sus raíces igual de lejos.

Ambos señores se miraron confundidos hasta que el señor Mambo pregunto. – ¿Sabes que está haciendo Ruby ahora?

- Mmm… puedo escuchar algo. – Dijo al cerrar los ojos para concentrar sus sentidos en sus extensiones meditando un poco. – Oigo, oigo, y siento, siento…


De vuelta en el centro de Gloomsville…

Ruby había salido de la pastelería con unos grandes bollos de canela para cada uno de sus amigos, y ya lista con todo lo que necesitaba partió hasta la parada del tranvía por un atajo de entre unos edificios. Solo que por el camino se encontró de nuevo con la joven de hace un rato haciendo lo mismo, silbando y descasando su espalda en uno de los muros del callejón. Ruby siguió caminado preguntándose qué es lo que estaba haciendo esa chica, de seguro se encontraba aburrida.

- ¿Estas perdida? – Pregunto la chica sin mirar a Ruby.

- Descuida, conozco esta calle. – Respondió Ruby al sonreírle a la chica que seguía mirando al cielo.

- ¿Dónde vives exactamente niña? – Volvió a preguntar al devolverle la mirada por un instante antes de volver a mirar al cielo.

- Vivo en la mansión junto a mis amigos. Me llamo Ruby por cierto, ¿Cuál es el tuyo? – Volvió a responder con la misma sonrisa de antes.

La chica bajo la mirada un poco y comenzó a caminar directamente hacia Ruby con las manos en la cintura y le respondió.

- Conque vives en la mansión… si lo que me contaron es cierto es el hogar de los fundadores del pueblo. – Dijo la muchacha al rodear a Ruby sin quitar la mirada del piso y con sus manos en la cintura.

- Así es. Bueno, es lo que Poe me conto. Aunque nunca ha entrado en detalles sobre ese asunto por más que le he preguntado e insistido. – Respondió Ruby al llevar sus dedos a la barbilla intentando recordad todas las veces que le pregunto.

- No te hagas la que no sabe nada niña. – Dijo la joven al detenerse en seco esta vez mirándola de forma indiferente dejando a Ruby un poco sorprendida por el cambio de actitud de la joven.

- Fuiste elegida para ser la maestra de ceremonias del festival habiendo muchos otros candidatos más experimentados. De seguro alguien convenció al comité del pueblo, pero claro. Los que son como tú siempre lo consiguen todo, ¿oh me equivoco?

- Eso no es verdad. – Respondió Ruby al mirar al suelo.

- Claro que es verdad. Y a las personas como tú les sobre el dinero.

- ¿Qué quieres decir?

- Por amor de- te estoy robando niña tonta. Y no te hagas la sorprendida, ya sabias de que iba todo esto desde el principio. – Dijo la chica al dejar escapar un gran suspiro al mirar a Ruby un poco molesta por la inocencia de la joven.

- ¿Pero que hice? no te he hecho nada malo. – Replico confundida pero sin miedo alguno.

- Mira niña, así son los robos, no es que "hayas" hecho algo malo. Son al azar al igual que todas las cosas de la vida y para tu mala suerte fuiste tú esta vez. Ahora, dame tu bolso y vete o tendré que ponerme violenta. – Respondió al tomar el bolso de Ruby por una de sus riendas a lo que Ruby respondió sujetándolo con fuerza.

Durante unos segundos la chica se quedó quieta mirando al suelo aun sosteniendo con firmeza el bolso, pero por unos instantes Ruby pudo sentir algo de flaqueza de parte de la joven delincuente, casi como si no quisiera hacerlo realmente. – Solo suéltalo ya niña tonta…

Ruby ya estaba a punto de soltar el bolso por el pequeño forcejeo cuando se sintió un pequeño movimiento telúrico bajo los pies de ambas. En poco tiempo le siguió el estremecimiento de una gran raíz de más de diez metros de altura y dos de ancho que había atravesado el asfalto como si fuera papel poniéndose entre ambas para separarlas dejándolas más que sorprendidas por aquel evento tan extraño.

- ¿P-pero qué es eso? – Pregunto la muchacha al dar un paso atrás confundida sin quitar de su vista a la enorme raíz, solo que al dar otro paso hacia atrás la raíz se movió hasta su ubicación y de la punta que era bastarte fina como una liana la tomo del tobillo y la levanto dejándola de cabeza a más de siete metros de altura.

- ¿Te encuentras bien madre? – Dijo una voz que sonaba casi como un megáfono.

- ¿Charlotte? ¿Dónde estás? – Pregunto al mirar a todas partes.

- Estoy aquí.

Siguiendo la voz noto que de la raíz estaba envuelta con varias enredaderas que tenía capullos de rosas violetas de las cuales una floreció dejando salir la voz, casi como si de un intercomunicador se tratase.

- ¿Charlotte? ¿Cómo fue que llegaste hasta aquí? – Preguntó la joven la sentirse demasiado confundida por lo que estaba ocurriendo.

- Te seguí sin saberlo madre, Poe y el señor Mambo se encuentran conmigo.

La cabeza de Ruby se encontraba llena de preguntas del cómo y porqué de la situación hasta que escucho la voz de la chica a lo alto.

- ¡Oye, bájame ya tonto arbusto! – Bramo la joven al intentar soltar su pie de la liana sin éxito alguno.

- Soy una rosa niña mala, ¿Qué querías hacerle a madre? – Dijo otro de los capullos que floreció cerca de la liana que las sostenía firmemente.

- Muy bien, muy bien, lo siento mucho. Realmente no quería hacerlo, lo digo en serio, por favor bájame, le temo a las alturas. – Contesto la joven con ambas mano en el pecho y bastante asustada al retirar la mirada del suelo al respirar agitadamente.

- No lo sé… asústate a madre. Debería dejarte aquí arriba un largo rato para que aprendas la lección de no molestarla de nuevo.

- Charlotte, bájala ahora, está asustada… - Pidió Ruby al tocar la raíz esperando que la escuchara.

- Si madre, lo siento madre. – Respondió Charlotte al comenzar a bajarla lentamente dejándola tendida en el suelo.

- Lo siento mucho. – Dijo Ruby al ayudarla a levantarse dejando a la chica confundida por la amabilidad de la joven pelirroja.

- ¿Por qué me ayudas niña? Estaba tratando de robarte tus cosas…

- Lo sé, pero sabía que realmente no querías hacerlo. – Contesto al sacudirle un poco el polvo de sus ropa provocando que la joven se alejara un poco por sentirse incomoda.

- ¿Pero cómo? quiero decir, ¿Qué te hace creer eso niña tonta?

- Lo sentí, hubo un momento en el que dejaste de intentar de tomar mi bolso, como si realmente no quisieras hacerlo, ¿estás bien? Si quieres puedo ayudarte.

- No necesito ayuda, especialmente de la tuya niña tonta. – Contesto al dar media vuelta con los brazos cruzados y la cabeza gacha.

- La quieras o no toma.

Rápidamente Ruby se puso en frente de la chica dejándole caer en sus brazos amablemente todos los bollos de canela que llevaba consigo junto a otros artículos perecibles.

- No lo entiendo… ¿Por qué? – Replico la joven al seguir evitándole la mirada.

- Creo que lo hiciste porque no estás pasando por un buen momento. No te preocupes, no estoy enojada contigo ni nada parecido. – Respondió Ruby al sonreírle.

La joven se quedó en silencio dejando a Ruby pendiente del otro asunto entre manos.

- Charlotte, sé que intentabas ayudarme, pero debes disculparte por ese susto de muerte que le diste. – Dijo Ruby al seguir mirado la raíz que se hundió un poco bajo tierra sintiéndose avergonzada.

- Lo siento mucho, solo quería ayudarte madre.

- Bien, cuando llegue a la mansión hablaremos, por ahora tengo que ordenar mis ideas un poco. – Dijo Ruby con ambas manos en la cintura como si reprendiera a una niña pequeña.

Sin perder más tiempo Ruby se fue caminado hacia la estación del tranvía, la raíz de Charlotte lentamente se hundió en la tierra cerrando sus capullos de forma delicada perdiéndose en las profundidades del aguiero que creo.

Por otra parte la joven se había quedado todavía de pie con las cosa que Ruby le había entregado, antes. Antes de perderse de vista Ruby dio media vuelta para despedirse con la mano en alto dejando a la joven con una sensación desagradable en el estómago.

La joven solo se le quedo viendo y se dijo aun confundida por la inusual actitud de la joven. – ¿Qué le pasa a esa niña? No sabe de lo que está hablando, no lo sabe… – Sin más se apoyó en un muro del callejón hasta deslizarse lentamente quedándose sentada en el suelo con la mirada en el suelo con las cosa aun en sus brazos murmurando. – "Eres solamente una niña tonta…"


Dirigiéndose a toda prisa hasta la parada del tranvía logro dar con uno, y al pasar el rato logro llegar hasta los límites de la mansión. Solo que en la entrada la esperaban sus amigos con una expresión de preocupación en sus miradas.

- ¿Sucede algo malo chicos? Se ven un poco preocupados. – Pregunto al acercarse a medida que se daba cuanta del exuberante jardín que había aparecido alrededor de los terrenos.

- Charlotte no dijo que alguien intento robarte, ¿Cómo no nos vamos a preocupar Ruby? – Contesto Iris al ayudarla con las cosas que había traído.

- Bueno… es cierto que intentaron robarme, pero no creo que haya querido hacerlo en realidad.

- Pero te faltan cosas, ¿acaso te robo cuando no te diste cuenta? – Pregunto Poe al revisar el contenido ya que Ruby siempre traía todo consigo cada vez que iba de compras.

- No me robo, yo se las di Poe. – Contesto la chica al caminar hacia la mansión junto al resto.

- ¿Pero por qué? Charlotte nos dijo que había sido violenta contigo. – Pregunto Chico Calavera que se puso a un costado de ella intentado sacarle más respuestas.

- Tuve mis razones y como dije ella no quería robarme en realidad. – Volvió a contestar sin mirar a sus amigos.

- Hay Ruby… eres demasiado amable con todo el mundo y eso no es malo mi niña. Pero debes saber que hay personas que solo se aprovecharan de ti si tienen la oportunidad de hacerlo. – Dijo Poe que comenzó a volar por encima de su cabeza.

- Poe, creo que podemos hablar de ello más tarde. Lo que quiero hacer ahora es tener una conversación con Charlotte, hay algo que me está empezando a preocupar.

En la parte trasera Charlotte se encontraba mirando a las nubes mientras que el silencio era roto por los golpes del martillo y el fuego de la soldadora del señor Mambo. Ruby junto con Iris, Chico Calavera y Poe fueron a ver a la extraña rosa.

- ¡Madre! Me alegra que hayas vuelto, el señor Mambo me está construyendo una casa solamente para mí. – Dijo la rosa al tomar a la joven por la cintura con unos de sus tallos para acércala hasta ella.

- Me alegro por ti Charlotte, pero quiero hablar contigo sobre algo muy importante. – Contesto Ruby al intentar zafarse de la planta.

- ¿Paso algo malo madre?

- Charlotte… no finjas por favor.

- Lo siento, pero ¿no estas enojada conmigo, cierto madre? - Pregunto Charlotte cerrando su capullo un poco preocupada por lo que podría venir a continuación.

- ¿Qué? No, no, no estoy molesta contigo Charlotte. Solamente quiero saber cómo fue que llegaste hasta el pueblo. – Respondió Ruby al tomar una silla del jardín para sentarse mientras Charlotte abría su capullo aliviada de que no la castigarían.

- Bueno madre, no es fácil de explicar, porque tampoco estoy segura de cómo lo hice. – Dijo sinceramente la rosa mirando el cielo de forma pensativa. – Solo sé que mis raíces se mueven por su cuenta, no tengo un control sobre ellas. Con la excepción de cuando te ayude.

- Es muy extraño en verdad. – Dijo Chico Calavera que las había estado escuchando junto con Iris y Poe cerca de la puerta.

- Chicos, era una conversación privada. – Respondió Ruby con un suspiro al cerrar los ojos, pero era verdad, lo que le pasaba a Charlotte era extraño en definitiva. – ¿Qué creen ustedes? – Pregunto al mirarlos con los brazos cruzados meditando sobre el asunto.

- No lo sé Ruby. – Dijo Iris al mirar el exuberante jardín que había crecido en los alrededores de la mansión. – En la tienda me dijeron que podía sobrevivir en cualquier ambiente, no me dijo nada sobre un crecimiento acelerado. ¿O sí lo hizo y no la escuche?

- Sus raíces llegaron hasta el pueblo… eso es imposible, debo decir que es lo más insólito que he oído, sin las condiciones adecuadas no podría crecer tanto, ¿Qué tipo de alimento consume en realidad?– Menciono Chico Calavera que ya estaba bombardeando su cabeza con las muchas posibilidades con este misterio.

Ruby comenzó a pensar que probablemente hubo un error cuando le entregaron la semilla a Iris, lo mejor que podía hacer de momento era ir hacia la tienda para hablarle de esto con la propietaria. El problema era que la tienda que estaba cerrada y no sabía cuándo volvería a abrir sus puertas.

- Lo siento madre... debo haber causado un problema sin quererlo. – Respondió al bajar la cabeza un poco enterrando sus tallos en la tierra.

- No debes disculparte Charlotte, no puedes controlarlas, al menos por ahora.

¿Uh?

- Si fuiste capaz de usarlas cuando estaba en problemas, deberías ser capaz de controlarlas. Solo necesitas tiempo, confía en mí. – Dijo la joven acariciando los pétalos de su cabeza.

- Madre… gracias por todo, a todos ustedes. – Respondió la joven rosa tomando con sus tallos envueltos en lianas a los presentes para darles besos en la cabeza a todos por la felicidad que sentía en ese momento.

- Muy bien Charlotte, ya puedes soltarnos, ¿por favor? – Dijo Chico Calavera que sentía una presión que le aplastaba los huesos al igual que el resto.

- Lo siento mucho, de nuevo. – Respondió al soltarlos tras dejarlos en el suelo.

- Creo que lo primero es que aprendas a controlarte un poco. – Dijo Poe que se había librado del abrazo.

- Si señor Poe.

Mientras el día transcurría con normalidad el señor Mambo continuo construyendo el invernadero con la ayuda de Chico Calavera y Charlotte que con sus tallos les traía los instrumentos que necesitaban.

Ruby había ido a su habitación para guardar el regalo de Charlotte pues pensaba entregárselo en otra ocasión, al menos hasta conseguir más respuestas por el motivo de su crecimiento acelerado. Pero basta de esos problemas por ahora. Era tiempo de relajarse y de hacer lo que más le gustaba en el mundo entero. Pasar el tiempo con sus amigos y preparar una fiesta por cualquier motivo u oportunidad que se le presentase.

Frank y Len tuvieron que salir del pueblo para visitar a sus abuelos, según parece era algo importante. Boo Boo fue llamado por una reunión, parecía ser que estaba en problemas de nuevo con el señor blanco y el señor blanco nuevamente. Por lo que solo se encontraban de momento Chico Calavera, Iris, Poe, Venus y Doom.

- Hey Ruby, me estaba preguntando si podrías echarme una mano con la máquina del tiempo. Creo que ahora si podre encontrar de dónde provengo. – Pregunto el joven esqueleto muy entusiasmando. Mientras que Ruby lo escuchaba mientras preparaba la mezcla de una nueva receta que había encontrado en un libro de la biblioteca.

- Claro que te ayudare Chico Calavera, pero ¿podrías pasarme el azúcar y el jengibre? Sin duda esta nueva receta es rara.

- Claro, dime, ¿crees que a Iris le entregaron la semilla equivocada? Eso pasa a menudo con los envíos y otras cosas.

- Puede ser, pero la tienda está cerrada, por ahora esperare unos días antes de bajar al pueblo. Por cierto traje bollos de canela- oh… olvídalo, se me olvido comprarlos. – Dijo al seguir mezclando sin perder detalle de las instrucciones del libro de cocina.

- Eran de la cosas que le diste a tu asaltante ¿cierto? – Pregunto Chico Calavera mirando a Ruby sentándose encima de uno de los muebles de la cocina.

- Sí.

- ¿Quieres hablar de ello? Por qué Charlotte nos dijo "una niña mala le quería quitar su bolso a madre" – Dijo al intentar imitar la voz infantil de la rosa.

- Es verdad, no negare que quiso robarme y fue un poco grosera. Es solo que…

- ¿Solo que Ruby?

- Es solo que no se veía como una mala chica, quizás solo la esté pasando muy mal, hubo un momento en que casi soltó el bolso y me pidió que solo lo soltara sin mucha energía. Me gustaría volver a verla, quizás pueda ayudarla de alguna forma. – Dijo al dejar de batir para cruzar los brazos pensado como ayudar a aquella joven.

- Si tú lo dices Ruby no te lo impediré, probablemente Poe sí. Ya sabes que no tolera a los delincuentes. Y hubo un tiempo en que consideraba a Frank y Len también delincuentes.

- Gracias Chico Calavera, sabía que podía contar contigo.

Una hora más tarde se reunieron todos para la cena. Y a pesar de que no fue muy animada pues todos le querían preguntar a Ruby más detalles sobre el problema. Sin otro asunto más que atender por ahora todos se fueron a la cama temprano. Con excepción de Ruby que no se podía de quitar de la cabeza a aquella joven y de que es lo que podría estar haciendo ahora, al menos por unos momentos hasta quedarse dormida soñando que estaba de viaje con todos sus amigos en algún lugar muy lejano de Gloomsville.

Durante la mañana siguiente Ruby fue al jardín para ver cómo marchaba el proyecto del invernadero y se encontró con la sorpresa de que ya lo tenían terminado. El señor Mambo lo diseño de vidrio en su mayoría con un solo muro con puerta que conectaba con la mansión. El tejado al igual que el resto de la estructura era de vidrio con una abertura por encima de Charlotte, solo en caso de que siga creciendo con el tiempo.

- No puedo creer que lo hayan terminado tan rápido señor Mambo.

- No hubo problema alguno Ruby, después de todo hace un par de semanas que no he construido nuevas atracciones, por lo que necesitaba tener las manos ocupadas o terminaría por aburrirme. – Contesto el señor al con una pequeña risa. – Solo me falta amueblarlo un poco, una maceta por aquí y por allá y te sentirás como en casa Charlotte, ¿Charlotte?

Ruby y el señor Mambo vieron que la rosa todavía tenía sus pétalos cerrados mirando al suelo, la joven pelirroja se acercó para ver que le pasaba y pudo escuchar una suave respiración viniendo de ella.

- ¿Charlotte? Despierta, ya amaneció. – Dijo Ruby al dar unas pequeñas palmadas en su cabeza.

- "Quiero más agua por favor…"

- ¿Habla dormida? Eso es nuevo. Vamos, despiertas. Tu casa está terminada.

Lentamente la rosa violeta abrió sus pétalos dando un fuerte bostezo para mirar con unos ojos risueños a su alrededor como su espacio personal se encontraba diferente a como era antes. Y quedo fascinada por ello.

- ¿Esto es un invernadero? ¡Es más lindo de lo que imaginaba! – Exclamo alegremente abrazando a Ruby y al señor Mambo dándoles besos en la frente a ambos reiteraras veces. – ¡Muchas gracias!

Al poco tiempo soltó al anciano y a la jovencita para seguir observando los muros y tocarlos con sus tallos para conocer la textura de este con mucha curiosidad.

- Es para que este sientas más en casa Charlotte, sabemos que te molesta estar estancada y no poder moverte a donde te plazca, bueno, tus raíces pueden ir lejos. Pero no es lo mismo, creo. – Menciono Ruby rascándose la nuca.

- Gracias de nuevo madre y señor Mambo, no sé qué podría hacer para pagárselo. – Dijo alegremente mirando el techo transparente intentado sentir el escaso calor del sol tras las densas nubes. – Prometo que intentare controlar mis raíces madre, y no importa cuánto tiempo me lleve, sé que lo lograre.

En poco tiempo Ruby regreso a su habitación para sacar el regalo que había comprado para Charlotte. Ahora parecía que las cosas se habían normalizado un poco, al menos por ahora. Chico Calavera se había ido a su habitación, por lo que Ruby le escucho decir varias de sus herramientas habían desaparecido e Iris le dijo que posiblemente los conejos de polvo debieron esconderlas, Ruby pensaba ayudarlo más tarde con su proyecto pero por ahora Charlotte necesitaba su atención.

- Cierra lo ojos Charlotte, te tengo una sorpresa. – Dijo Ruby con las manos en la espalda escondiendo el paquete.

- ¿Una sorpresa? ¿Qué es madre? dime, dime por favor ¿Qué es?

- No Charlotte, cierra los ojos hasta que yo te diga que los abras. – Respondió riendo por la actitud infantil de su hija adoptiva. – Solo te prometo que te va encantar.

Ruby se acercó un poco desenvolviendo velozmente el paquete para sacar el broche para el pelo, Charlotte se encontraba cubriéndose los ojos con sus tallos sonriendo y tatareando esperando lo que fuese. Al principio tuvo un poco de dificultades para colocar el broche pues no sabía si debía perforar sus pétalos y si eso también la lastimaría, tomando una decisión rápida le perforo uno y parecía ser que Charlotte no sintió nada de nada pues seguía tarareando alegremente la misma melodía sin pausa alguna.

- Bien, abre los ojos Charlotte.

Lentamente al abrirlos intento buscar si había algo cerca de ella hasta que al mirar su reflejo en la ventana vio el broche y solo pudo sonreír al abrazar nuevamente a su madre para darle besos sin descanso.

- ¡Muchas gracias madre! ¡Soy tan feliz que creo que mi corazón saldrá de mi pecho! bueno, no sé si tenga realmente un corazón como el tuyo. Pero sea lo que yo tenga saldrá de mi pecho- espera. Tampoco tengo pecho. Te quiero madre.

- De nada Charlotte… ya puedes soltarme. – Dijo al dejar escapar débilmente sus palabras.

- Lo siento, de nuevo me deje llevar, es solo que soy muy feliz cuando estas a mi lado madre, es como si no necesitara nada más para ser feliz en la vida.

Esta vez fue Ruby la que la dio un abrazo y un beso en la frente. – No te preocupes, desde que te vi supe que eras especial. Ahora si me disculpas debo atender a los otros en la mansión, no pueden hacer nada sin mí. – Contesto riendo aunque sabía que era cierto, a veces se preguntaba qué era lo que todos harían si ella no estuviera hay para asistirlos.

Charlotte vio cómo su querida madre había salido por la puerta que conectaba con la mansión dejándola con sus pensamientos. Durante un rato intento concentrarse para ver si podía mover sus raíces, pero no había respuesta alguna. Solo sintió como seguían excavando más y más bajo tierra hasta que sintió agua fresca bajo de ella, debían a haber llegado a mayor profundidad que antes. Antes de poder intentar sentir más sobre sus raíces sintió una voz que venía de la entrada de su nuevo hogar.

- Hola Charlotte, ¿Cómo te va? – Dijo Venus saltando en su maceta con su peculiar sonrisa de siempre.

- Hola Venus, hace tiempo que no te veía.

- Bueno, estoy ocupada con mi próximo escrito para una revista de Gloomsville, lo titule "Gloomsville, el mejor lugar para vivir". – Contesto la planta al estirar sus tallos al aire.

- Vaya Venus. Eres toda una escritora, me gustaría poder hace algo similar.

- Si quieres puedo ayudarte con ello Charlotte, después de todo es bueno tener a otra planta para hablar, no es que me molesten los otros. Es soto que es bueno tener a alguien de la misma familia.

- ¿Así como Chico Calavera se siente a gusto con otros esqueletos? – Pregunto Charlotte al recordar que en sus primeros días de vida unos músicos estrafalarios vinieron provocando un escándalo que le hizo cerrar su capullo nuevamente por al menos una hora. De hecho fue su madre la que la convenció de salir de su encierro tras acariciarle la cabeza diciéndole "Todo está bien Charlotte".

- Quizás otro día, ahora mismo estoy tratando de controlarme un poco.

- ¿Controlarte? Pero te ves perfectamente bien.

- Es algo complicado, pero debo admitir que estoy un poco asustada Venus.

- ¿Por qué?

- Porque tal vez termine por lastimar a alguien, no puedo controlar mi propia fuerza, ni mis raíces. ¿Qué pasa si después pierdo el control? Si acabo por lastimar a mi madre. No sé qué es lo que haría si algo le sucediera…

Unas gruesas lágrimas verdes cayeron de su rostro tras sollozar creando un pequeño charco que inmediatamente expandió la fauna bajo ella haciendo crecer unas pequeñas flores blancas dejando a Venus sorprendida por las peculiares habilidades de Charlotte.

- Tranquilízate Charlotte, eres una buena chica. No lastimarías a una mosca. Aunque yo si lo he hecho, pero oye. Soy una planta carnívora después de todo.

- Sé que soy una buena niña, solo que casi lastimo a la niña mala que quería robarle a madre, ¿eso me convierte en una rosa mala?

- Bueno… si intento asaltar a Ruby está justificado que hayas querido darle un escarmiento. Pero solamente eso.

- Oh… ya entiendo. – Dijo Charlotte moviendo la cabeza de arriba abajo.

- Descuidad, solo debes recordar que hay gente que se ocupa de esos asuntos, no fue malo que hayas querido detener un robo si con eso no hubo heridos.

Las palabras de Venus lograron tranquilizar a Charlotte un poco que comenzó a secarse sus lágrimas recuperando la compostura. – Gracias de nuevo Venus. Si no te molesta quiero estar sola por ahora.

- Claro, deberíamos hablar más seguido querida, pero antes de que se me olvide te tengo un regalo de mi parte.

- ¡Más regalos! – Dijo Charlotte emocionada al intentar aplaudir con sus tallos.

Venus fue hasta la puerta y trajo arrastrando una gran caja que a duras penas se movía de su posición. – ¿No te molestaría ayudarme un poco?

- Descuida, ya lo tengo. – Dijo al tomarlo con varias de las lianas llevándolo hasta una pequeña mesa en uno de los rincones. – ¿Qué es eso Venus?

- Un tocadiscos, Iris lo uso conmigo y aprendí a hablar en una sola mañana, tal vez te guste escuchar un poco de música. – Contesto al darle un golpe a la caja revelando el artilugio.

- Mmm. Bueno, lo único que he oído es la música de Frank y Len y los amigos de Chico Calavera, y esa me provoca dolor de cabeza.

- Genial, mañana te enseñare a usarlo, ahora debo seguir trabajando en mi artículo, nos vemos luego.

Venus se fue dando saltos dejando a Charlotte sola nuevamente con sus pensamientos, y lo único que se le venía a la mente era una enorme dicha por el cariño que todo el mundo había demostrado por ella. Pero una vez llegada la noche dio un ligero bostezo para lentamente cerrar sus pétalos que ocultaron su rostro al cerrar los ojos lentamente bajando la cabeza.

Pasada la medianoche Ruby se encontraba frente al espejo cepillando su cabello con el pijama puesto y la gata Doom profundamente dormida. La joven pensaba que la vida se había vuelto un poco diferente desde la llegada de su querida hija adoptiva.

- Estoy segura de que mañana será un gran día.

La noche fue tranquila y no se sentía ni una sola alma en la mansión, más que el ocasional movimiento de los conejos de polvo que jugueteaban bajo los muebles. Chico Calavera se había quedado dormido dentro de la máquina del tiempo dando fuertes ronquidos. Iris descasaba plácidamente junto a Squig. Venus se había quedado dormida encima de todos los papeles con sus escritos babeándolos. Poe se había pasado la noche trabajando en su auto biografía dándose varios descansos para ir hacia la cocina para preparase un emparedado y mirar ocasionalmente por la ventana hasta quedarse dormido en su sillón.

Una noche tranquila en verdad. O al menos lo seria hasta la mañana siguiente…


Ahora es cuando las cosas se van a complicar un poco para todo el mundo. Espero que tengan un buen dia, y recuerden. Nunca pierdan el enfoque principal de sus historias

Lucky Ted.