CAPITULO 2
Media hora después llegaron a una enorme mansión con un vasto jardín. En la entrada había una placa que decía "TheWammy's House". Ryuuzaki estaba sorprendido de ver aquello. No se parecía en nada al otro orfanato.
Los dos se quedaron de pie, mirando fijamente la reja que los separaba del Wammy House. Ryuuzaki se sintió emocionado, pero no lo expresó. Quillsh Wammy, por su parte, apretó la mano de Ryuuzaki, en una cariñosa manera de decir "bueno, aquí vamos", e hizo funcionar el mecanismo eléctrico para que la reja se abriera.
Entraron al vestíbulo de la enorme mansión. Ryuuzaki no paraba de mirar a su alrededor. La arquitectura del lugar era impresionante. En el techo había una enorme cúpula de cristal de diversos colores, que reflejaba la luz en el suelo. En las escaleras principales corrían tres niños, seguramente para saludar al señor Wammy, pero se detuvieron al verlo acompañado de él. No pasó mucho tiempo cuando fueron recibidos por un hombre mayor, de nariz ganchuda y lentes cuadrados, delgado a comparación de Quillsh Wammy. Tenía aspecto de un hombre cansado.
-Buenos días, Watari- dijo el hombre que los recibió, estrechando la mano del inventor-¿has tenido un buen día?-
-Buenos días, Roger- dijo Wammy, dejando su sombrero y su abrigo en el perchero junto a la puerta- lo logré, amigo mío. Convencí a Marshall que me dejara traerlo-
Ryuuzaki no sabía que quería decir Roger con "Watari", pero no dijo nada. Esperó pacientemente sin moverse mientras el hombre mayor le quitaba la bufanda y el abrigo, y los colgaba del perchero también.
-Bienvenido a Wammy House, pequeño- dijo el hombre llamado Roger, volviéndose a Ryuuzaki y estrechando la mano del niño- me llamo Roger, soy el administrador del señor Watari, y el director de este orfanato-
-¿Watari?- dijo Ryuuzaki, volviéndose de Roger a Wammy.
-Así es como me conocen aquí- respondió él- ahora, como te prometí, vamos a ver a Lenore-
El corazón de Ryuuzaki dio un salto al ver a la niña pelirroja corriendo hacia ellos.
-¡Lo trajiste, tío Watari!- dijo la niña llena de alegría.
-Así es, Lenore- dijo Watari, inclinándose para estar a su altura y acariciando su cabeza- pero no creas que serán vacaciones para ustedes, muy al contrario...-
-Oh, no importa, tío- dijo Lenore con una amplia sonrisa- te prometo estudiar mucho...-
-Eso espero- dijo Watari- porque no permitiré ningún retraso en tus estudios...-
-No, tío...- dijo Lenore.
-¿Qué lugar tienes libre para él, Roger?- preguntó Watari, dirigiéndose al otro hombre mayor.
-Bueno, antes que nada- dijo Roger- el médico tiene que revisarlo... ya después veremos donde colocarlo...-
-Muy cierto- dijo Watari, aclarándose la garganta.
-¿Me...médico?- dijo Ryuuzaki con un tono de miedo en su voz.
-Así es- dijo Watari- Lenore te mostrará el camino...-
-Claro, ven conmigo, L- dijo Lenore, tomando su mano y jalándolo para sacarlo de la habitación.
-Parece que encajará bien aquí- le comentó Roger.
-Sí- respondió Watari- además, tiene excelente madera, y tenemos que sacar lo mejor que podamos de él...-
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El médico era un hombre joven con una sonrisa bonachona, que se encargó de examinarlo. Se quedó sorprendido de que Ryuuzaki tuviera la espalda desviada.
-Eso no me agrada- le comentó el médico- tendrás que usar una camisa especial para mantenerte erguido. Si no, más delante no podrás caminar derecho-
-No me importa- le dijo Ryuuzaki- no usaré nada de eso...-
-Bueno, como quieras- dijo el médico- ya puedes irte. Roger debe estar esperándote para asignarte una habitación...-
Ryuuzaki le agradeció, y siguió a Lenore escaleras arriba, donde Roger y Watari lo esperaban.
-Esta será tu habitación- le dijo Roger, mostrándole un pequeño cuarto con una cama, un escritorio con su silla y una ventana que tenía una hermosa vista hacia el patio de la casa- por lo pronto no la compartirás con ningún niño, porque el señor Watari desea que estés solo para poder estudiar...-
-Muchas gracias- dijo Ryuuzaki, sin poder creerlo.
-Me lo agradecerás estudiando mucho y esforzándote- le dijo Watari, revolviéndole el cabello- te daré dos días para que descanses y te habitúes a este lugar, y después comenzaremos las lecciones...-
-Necesitarás ropa nueva también- observó Roger, mirando la camisa mordisqueada y el pantalón roto de Ryuuzaki.
-Estoy bien- dijo Ryuuzaki.
-Oh, no- dijo Roger- mañana mismo iremos a comprarte ropa. Creo que hay otro niño de tu talla, que puede prestarte un pijama, al menos por esta noche...-
-No, yo...- comenzó Ryuuzaki. Pasó su vista de Roger a Watari, y luego a Lenore. No podía creer que existiera esa gente, que quería ayudarlo y hacerlo sentir bien. Se sentía como con su familia de nuevo- gracias, muchas gracias-
-No te preocupes- dijo Roger- ahora mismo te traeré el pijama...-
-Nos veremos en dos días, L- dijo Watari- que descanses-
Tanto Roger como Watari salieron de la habitación, dejando a Lenore con Ryuuzaki.
-Bueno, parece que todo salió bien- dijo Lenore tras un breve silencio.
-Sí- dijo él- muchas gracias, Lenore-
Ella sonrió.
-Que bonito se siente escucharte decir mi nombre- dijo Lenore.
Ryuuzaki se sentó sobre su cama, y Lenore se sentó junto a él.
-Si no fuera por ti aún estaría en aquel otro orfanato- dijo Ryuuzaki, subiendo sus pies sobre la cama y abrazando sus rodillas- te lo agradezco...-
-Oh, no lo hagas- dijo Lenore- tío Watari es muy estricto. Nos hará estudiar muchísimo...-
-No te lo he contado- dijo Ryuuzaki- pero mis padres también lo eran...-
-¿En serio?- dijo Lenore. Ryuuzaki asintió.
-Mis padres eran detectives de la policía inglesa- dijo Ryuuzaki- mi hermano era muy inteligente también. Mi padre nos enseñó muchas cosas...-
-¿Y qué pasó con ellos?- preguntó Lenore.
-Murieron- dijo Ryuuzaki- fueron asesinados por unos criminales... o eso creo yo. Hubo una explosión en mi casa una noche, y solo yo sobreviví...-
-Lo siento...- dijo Lenore en voz baja.
-No te preocupes- dijo Ryuuzaki- desde que entré a esta casa, me siento... bueno, como en mi familia...-
Lenore sonrió.
-Apuesto a que así es- dijo ella, levantándose- bueno, debo irme a dormir, ya es tarde y mañana me espera un largo día- se inclinó hacia él y le dio un beso en la mejilla- buenas noches, L, que descanses-
-Gra...gracias- dijo Ryuuzaki, sorprendido y algo ruborizado.
Lenore salió de su habitación, y justo cuando ella desapareció por el marco de la puerta, llegó Roger y le entregó un pijama limpio.
-Te quedará un poco grande- le advirtió- pero mañana te conseguiremos uno nuevo...-
-Muchas gracias- dijo Ryuuzaki.
-Hasta mañana- dijo Roger- buenas noches- y también salió de la habitación, cerrando la puerta con cuidado.
Ryuuzaki se puso el pijama, se metió en la cama y apagó la luz. No pudo evitar sonreír. Por primera vez desde la muerte de sus padres, las cosas estaban comenzando a salir bien.
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Días más tarde, Ryuuzaki, o mejor dicho, L, se dio cuenta de que aquello era verdad. Watari era muy estricto, aunque benévolo. Le parecía imposible aprender todo lo que Watari quería enseñarle.
-Cuatro horas de matemáticas en las mañanas- le dijo Watari- y seis de idiomas... este mes serán 3 horas de italiano y 3 de francés...-
-Pero Watari...- se quejó L.
-Nada de peros- dijo el hombre en tono benévolo- tienes mucho que estudiar...-
-Está bien- dijo él.
-También habrá historia, geografía e informática- dijo Watari- así como psicología, literatura, lógica, leyes de distintos países y un poco de medicina...-
-¿Tanto así?- dijo L, preguntándose si algún día terminaría de aprender todo lo que Watari quería enseñarle.
-Y eso no es todo- dijo Watari- también algo de mecánica. Y más tarde aprenderás otros idiomas: portugués, chino mandarín, chino cantonés y japonés; también aprenderás a pelear, tendrás lecciones de kung fu, balística y aprenderás a usar armas-
-¿Todo eso lo sabes tu, Watari?- preguntó L.
-Por supuesto, L- dijo Watari- y aún hay cosas que me faltan de aprender. Confío en que Lenore y tú progresarán rápidamente y pronto me superarán...-
L miró un tanto sorprendido su nuevo horario. Estaba acostumbrado a pasar el día ociosamente.
-Hay un hueco los viernes en la tarde- dijo L, mirando el horario.
-No tardaste mucho en encontrarlo- sonrió Watari- esos días iremos a las reuniones de la INTERPOL. Quiero que te vayas familiarizando con las investigaciones...-
El corazón de L dio un salto. Era verdad que era bastante estudio, pero finalmente valdría la pena. Asintió lleno de ánimos.
-Bien, hagámoslo- dijo L.
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L avanzó rápidamente en sus estudios. Pronto le dio alcance a Lenore, aunque ella seguía superándolo en los idiomas. L progresó rápidamente en lógica y resolución de problemas.
En Wammy House, ninguno de los niños respondía por su nombre verdadero. Todos habían adoptado algún apodo. A Lenore la llamaban Lennon, y él mismo era llamado por los otros niños simplemente como L. Conoció a otro niño un poco mayor que él, a quien los demás llamaban Aiber. Aunque L no hablaba mucho con él, lo había identificado como un tramposo en los juegos con los demás niños.
Durante los fines de semana, los días libres de ambos, se entretenían leyendo novelas policíacas y otras parecidas, elegidas sabiamente por Watari. A L le gustaba particularmente "El conde de Montecristo", novela que leyó más de tres veces antes de atreverse a tomar una nueva.
En pocos meses, L se vio cambiado en una persona totalmente diferente. Seguía conservando su aspecto desgarbado y no había dejado de ser huraño. Solo mantenía comunicación con Lenore y Watari, y en algunas ocasiones también con Roger. Fuera de ellos, rara vez cruzaba palabra con algún otro miembro del orfanato. A los demás chicos les parecía un niño extraño, pero ninguno se metía con él ni mucho menos. Se limitaban a mirarlo con extrañeza y murmurar una que otra cosa, pero solían dejarlo en paz.
L no había perdido su extraña costumbre de sentarse con los pies sobre la silla. Le gustaba estar en cuclillas cuando pensaba en algo. También se llevaba el pulgar a la boca, jugaba con sus labios o incluso se mordía la uña o el dedo. Varia gente del Wammy House se horrorizaba por su manera de sentarse y por su afinidad por los dulces.
Era raro que L comiera algo que no tuviera sabor dulce. Como Watari no quería discutir con él, se decidió por comprar alimentos dulces de todos tipos adicionados con todo lo que el cuerpo del niño pudiera requerir para su crecimiento sin la necesidad de comer verduras u otro tipo de comida no dulce. Abusó y compró muchas frutas de todos tipos, que L comía sin dudar.
A Lenore también le gustaban los dulces, aunque no tanto como a L. A veces, la niña se metía en la cocina y preparaba un postre de fresa que pronto se convirtió en el favorito de L.
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Así pasaron los años. L fue muy feliz en Wammy House, tomado sus lecciones con Watari y Lenore. Pronto, los dos niños se convirtieron en adolescentes que ya se encontraban en los 15 años.
Lenore, a los ojos de L, se había convertido en una mujer bellísima. Seguía siendo tan tierna con él como siempre lo había sido, pero L no pudo evitar notar que muchos chicos clavaban su mirada en ella.
Un día, Lenore no asistió a sus lecciones. Watari no pareció sorprenderse de ello, y comenzó la lección del día preguntándole a L algo en francés.
-Watari¿dónde está Lenore?- preguntó L al ver que la chica no llegaba.
-En su habitación- dijo Watari sin inmutarse- ¿cuál es el pasado participio de...?-
-Watari- lo interrumpió L- ¿qué pasa¿Porqué no baja?-
Watari suspiró.
-Verás- dijo Watari- decidí darle un tiempo a solas...-
-¿Porqué?- le preguntó L- ¿ella está bien?¿algo malo le pasó? Dime, Watari...-
-Estará bien- dijo Watari- sus padres acaban de morir anoche...-
L se quedó inmóvil. Tembló como si le acabaran de tirar un balde de agua encima.
-¿Qué dices?- dijo L.
-Así es- dijo Watari- Lenore acaba de perder a sus padres...-
-Pero...- comenzó L- si no era huérfana... ¿qué hacía aquí?-
-Sus padres eran detectives famosos, como los tuyos- dijo Watari- la enviaron aquí para protegerla y, al mismo tiempo, permitir que aprendiera. Los padres de Lenore fueron asesinados...-
-No puede ser...- comenzó L.
-Y una cosa más- dijo Watari- su hermano sobrevivió al atentado. Ahora mismo envié a Roger por él, porque ese pequeño no puede quedar solo en la calle-
L se quedó helado. Los padres de Lenore murieron de la misma manera que los suyos.
-Lo siento, Watari, debo irme- dijo L, levantándose y subiendo las escaleras a toda velocidad, hacia la habitación de Lenore.
-Lo entiendo- dijo Watari al verlo subir. El anciano se levantó y se dirigió al vestíbulo de la mansión. Tomó el teléfono y marcó algunos números.
-¿Si¿Roger?- dijo Watari- ¿está todo bien? Excelente, los esperamos...-
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L se detuvo en la entrada de la habitación de Lenore. Llamó a la puerta.
-Déjame sola...- le respondió la voz de la chica desde el interior.
-Lenore, soy yo- le dijo L- vamos, déjame entrar...-
-Déjame sola- repitió ella, y L creyó escuchar un sollozo.
El chico no se dio por vencido. Giró la perilla y, al comprobar que se encontraba cerrada, metió la mano al bolsillo de sus jeans y sacó un clip, el cual desdobló y usó para abrir la puerta.
Al hacerlo, se encontró a Lenore tumbada en su cama, abrazando una almohada con fuerza. Lloraba amargamente. L cerró la puerta y caminó lentamente hacia ella.
-Te dije que me dejaras sola, L- le dijo ella con un tono de reproche.
-No podía hacer eso- dijo L- estás llorando...-
-¿Ya te lo contó Watari?- dijo Lenore en un tono amargo, capaz de romper el corazón más duro- ¿ya te dijo lo que le hicieron a mi familia?-
-Lo mismo que a la mía, Lenore- le dijo L en un tono tierno- y sin embargo, no has pensado en que yo puedo entenderte...-
L se sentó sobre la cama de Lenore, y ella se echó a su regazo y siguió llorando. L acarició su cabeza.
-Sí, Lenore, llora- le dijo L con ternura- a los dos nos han arrebatado lo más valioso que teníamos. Pero aún queda esperanza. Aún tenemos a Watari. Y tú aún tienes a tu hermano-
L esperó a que Lenore se quedara dormida, cansada de tanto llorar, sobre su regazo. Pasaron varias horas sin que ninguno de los dos se moviera. Al fin, L creyó escuchar el auto de Roger llegando a Wammy House, pero no se movió. Su lugar estaba ahí.
Unos minutos más tarde, Watari y Roger entraron a la habitación de Lenore y los encontraron así. Lenore dormida en el regazo de L, y éste acariciando sus cabellos con ternura.
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El hermano de Lenore era pequeño, un niño de apenas tres años. Era parcialmente albino, pues su cabello y su piel eran muy blancos, pero sus ojos eran de un negro profundo.
-Lenore, este es tu hermano Nate- dijo Watari, entregándole al niño, quien lo seguía de la mano. L recordó cuando Watari lo llevó al orfanato, de la misma manera que ahora llevaba al pequeño. Lenore lo recibió y lo abrazó. Toda la tristeza de su corazón había desaparecido gracias a L. El pequeño Nate se sintió a gusto entre los brazos de su hermana, se acurrucó y se volvió a dormir.
-Gracias, Watari- fue lo único que dijo la chica.
-¿Qué nombre le pondremos?- preguntó L- no podemos dejar que los chicos lo llamen Nate River...-
-No- dijo Watari- la regla es que todos tengan un alias...-
-Near- dijo Lenore- lo llamaremos Near-
-Me parece justo- dijo L.
-Sí, tienes razón- añadió Watari- y me parece un buen nombre...-
-Entonces será Near- dijo Roger- por cierto, Watari¿se va a quedar aquí con Lenore?-
-Creo que es lo más apropiado- dijo Watari- Lenore tendrá un descanso indefinido de sus lecciones...-
-Gracias, tío Watari- dijo Lenore en voz baja.
-No hay de que, princesa- le dijo Watari en un tono tierno, más propio de un abuelo que de un tío adoptivo.
-Bueno, mandaré traer todo lo necesario para que Near se acomode aquí- dijo Roger.
Tanto Watari como Roger salieron para atender múltiples asuntos relacionados con la llegada de Near, pero L se quedó de pie frente a Lenore. Una vez que se quedaron solos, L tomó asiento junto a ella.
-Parece que salió todo bien- dijo L para romper el silencio.
-Eso parece- dijo Lenore con voz dulce, abrazando a su hermano aún más, para que se acomodara mejor.
-Que bueno será tener aquí a Near- dijo L- será una alegría-
Lenore sonrió levemente y acarició los cabellos blancos de Near. L hizo otro tanto, hasta que las manos de ambos se encontraron. El chico se ruborizó un poco, pero ella le sonrió. Poco a poco fueron acercándose, hasta que quedaron a escasos centímetros uno del otro. De pronto, la nariz de L topó con la de Lenore. Ella giró levemente su rostro y cortó la distancia que quedaba entre ambos. Los labios de los dos hicieron contacto, y por primera vez en su vida, L se sintió como si pudiera tocar el cielo con las manos.
El sonido de alguien aclarándose la garganta los hizo separarse de golpe. Era Roger, quien llevaba algunas cosas que podían hacer falta a Near.
-Ups...- murmuró Lenore, enrojeciéndose visiblemente. L hizo otro tanto, y Near, que ya había abierto los ojos, solo rió y aplaudió un tanto adormilado. Y Roger no había sido el único en ver todo aquello, también Watari fue testigo de ello.
-Vaya, vaya- dijo Watari, fingiendo decepción y cruzando los brazos- Near, me has decepcionado. Creí que les echarías un ojo a estos dos durante mi ausencia...-
Como respuesta, Near sonrió y tomó los brazos de L y Lenore al mismo tiempo.
-Sí, piensas igual que yo- dijo Watari con una amplia sonrisa- lamento separarlos, pero es hora de que L comience sus prácticas de hoy...-
-Nos vemos más tarde- le dijo L a Lenore antes de seguir a Watari.
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Watari también enseñó a L a jugar tenis. El chico lo hacía tan bien que no tardó en convertirse en un campeón. L no entendía como aquello podía ayudarle en algo, pero ya estaba acostumbrado a aprender todo lo que Watari le enseñaba sin dudar.
Después de una práctica, Watari llevó a L a la comisaría de Winchester, la ciudad inglesa donde se encontraba Wammy House. Watari lo llevó detrás de un cristal opaco, a través del cual podía ver el interrogatorio de un sospechoso.
-Su nombre es Lind L. Taylor, 26 años- dijo Watari- sospechoso de secuestrar y asesinar a por lo menos 17 niños, desde hace cuatro años. Su última víctima fue un niño de 5 años, desapareció hace una semana, y su cuerpo aún no se encuentra-
L asintió, para dar a entender que había comprendido la información, y fijó su atención por completo en el hombre que tenía frente a él. El sospechoso tenía la vista fija en el interrogador, y parecía intimidante.
-No vive muy lejos, como a media hora de aquí en auto- continuó Watari.
-¿Su casa?- preguntó L.
-De dos pisos- dijo Watari, leyendo los informes de la policía- de acuerdo con esto, la casa es de dos pisos, pintura blanca común y corriente con un barnizado en la parte frontal. Los pisos son de duela laminada. El techo de teja. Puertas de madera. Tres habitaciones, dos baños completos, un baño de visitas, una cocina, una sala y un estudio...-
-¿Qué más?- preguntó L.
-Trabajaba como agente de ventas en la sucursal que está junto a una escuela- continuó Watari- se encuentra desempleado desde antes de los primeros asesinatos por mala conducta en el trabajo...-
L asintió, y siguió escuchando los datos que le dio Watari, sin quitar la vista de encima al sospechoso.
-¿Y bien?- le dijo Watari- ¿qué piensas?-
-Tiene el perfil de un sociópata- dijo L tranquilamente- mira a su interrogador como si tratara con un ser inferior. Al responder las preguntas, lo hace con una excesiva seguridad...-
-La policía sugirió someterlo a un detector de mentiras- comentó Watari.
-Eso no funcionará- dijo L- en su mente, sus acciones son correctas y justificadas, y el mentir no le produce ningún cambio en su cuerpo. No es buena idea...-
-¿Tienes alguna idea?- le preguntó Watari.
L observó el interrogatorio en silencio unos minutos. Metió las manos en los bolsillos de sus jeans.
-Necesito sentarme a pensar...- dijo L. Watari le acercó una silla, y L se sentó, quitándose los zapatos y subiendo los pies. Se llevó el dedo a la boca unos minutos.
-Para ayudar a localizar el cuerpo de su última víctima- insistió Watari- ¿tienes alguna idea?-
-Creo que sí- dijo L por fin, sacando su dedo de la boca- ¿puedes prestarme el micrófono y pedirle al oficial que lo interroga que salga?-
-De acuerdo- dijo Watari, y fue a hacer lo que le dijo L. Un par de minutos después, L tenía en sus manos el micrófono para comunicarse a la cámara donde se encontraba el preso.
-Lind L. Taylor¿puede escucharme?- dijo la voz distorsionada de L.
-Lo escucho- dijo el detenido, mirando a su alrededor- ¿qué quiere?-
-Usted asesinó la semana pasada a un niño de 5 años- dijo L por el micrófono- ¿no es así?-
El sospechoso guardó silencio y miró a su alrededor.
-¿Dónde estás?- dijo el sospechoso de pronto, dándose vueltas por la habitación- ¿estás detrás del cristal, eh?-
Taylor caminó hacia el cristal opaco y lo golpeó varias veces. Todos los que observaban el interrogatorio dieron un paso atrás, pero L ni siquiera se inmutó.
-Impresionante tu actuación- dijo L sin inmutarse- queremos saber donde está el cuerpo-
Lind L. Taylor dio varios pasos hacia atrás y miró a su alrededor.
-¿Dónde estás?- dijo el criminal- ¡muéstrate!-
-Observándote- dijo L- pero no has respondido a mi pregunta-
-¿Dónde demonios estás?- gritó Taylor, respirando agitadamente.
-Observándote- repitió L con calma- responde a mi pregunta. ¿Dónde dejaste el cuerpo?-
El criminal no dijo nada, solo miró al vidrio con la misma mirada intimidante y desafiante que había utilizado con tantos interrogadores. L, de nuevo, no se inmutó.
-Si no quieres cooperar, no importa- dijo L- de todos modos lo encontraremos por nuestra cuenta...-
Taylor dio vueltas en círculos, y comenzó a reír maniáticamente.
-¡Nunca te lo diré!- exclamó el criminal- ¡nunca lo sabrán¡Esos idiotas de la policía sospechan de mí, pero no tienen pruebas¡Aunque revuelvan toda mi casa, jamás lo encontrarán!-
L sonrió levemente.
-Tal vez- dijo L, y apagó el micrófono.
-¿Qué haces?- dijo el interrogador, el agente Colles.
-Es suficiente- dijo L- sé donde está el cuerpo-
El agente de policía lo miró con una mezcla de sorpresa e incredulidad.
-Está en su casa- dijo L, llevándose un dedo a la boca- dentro de su casa, para ser exacto...-
-¿Cómo puedes estar tan seguro?- dijo el agente- además, eso es imposible. Yo mismo revisé el lugar. Utilizamos todo tipo de aparatos especiales para revisar la casa. No hay nada sospechoso...-
-Sin embargo- dijo L- aún así me gustaría revisarla yo mismo-
-De acuerdo, de acuerdo- dijo el agente Colles, un tanto fastidiado- yo mismo los acompañaré...-
-Muchas gracias- dijo L sin inmutarse.
Más tarde ese mismo día, el agente los llevó a la casa de Taylor. Era tal y como Watari la había descrito al leer el informe de la policía. Había varios agentes, los cuales se encontraban levantando las cintas amarillas de "Escena del crimen".
El agente los condujo al interior de la casa, y fueron seguidos de otros investigadores y forenses.
-¿Y bien?- dijo el agente Colles, cruzando los brazos en un gesto de incredulidad- ¿dónde está el niño?-
Watari frunció el ceño, pero L no se inmutó.
-¿Dónde hay un armario?- preguntó L.
-Por aquí- dijo Colles.
L se dirigió al armario y sacó una escoba. La volteó y comenzó a golpear el suelo con ella.
-¿Qué demonios haces?- preguntó el detective.
L no respondió. Siguió dando golpes suaves en el suelo, inspeccionando toda la planta baja. De pronto, escuchó un sonido hueco en el cuarto de servicio, junto a la máquina lavadora.
-Extraño- dijo L, dejando la escoba a un lado y agachándose. En ese sitio, la duela dejaba pequeñas rendijas de menos de un milímetro de grosor, imposibles de encontrar si uno no se fijaba bien.
-¿Qué es extraño?- dijo Colles, sin entender.
L no le respondió. Siguió inspeccionando las láminas de la duela.
-¿Alguno de ustedes tiene un martillo?- dijo de pronto L- es urgente-
-¿De qué estás hablando?- dijo el agente Colles- ¿piensas romper el suelo?-
-No- dijo L- está aquí abajo, estoy seguro-
-¿Cómo puedes estar tan seguro de que el cuerpo está abajo?- preguntó otro de los agentes.
-Por dos razones- dijo L, mirándolo fijamente- primero: si pone atención, los clavos que fijan esta lámina son nuevos, y diferentes a los del resto de la casa. Y segundo- fijó su vista en el primer agente- porque lo estoy escuchando-
-¿Qué?- exclamaron todos al mismo tiempo.
El agente que los había llevado a ese sitio se tiró al suelo y pegó su oído a la lámina que L había estado examinando.
-¡Por Dios que es cierto!- exclamó el agente Colles- ¡rápido, un martillo!-
Con la parte posterior del martillo, los agentes retiraron la lámina de duela, y encontraron un fondo de medio metro de profundidad. Ahí estaba el niño perdido, todavía vivo, ovillado en una esquina con sus extremidades inmovilizadas con una cinta adhesiva plateada.
-¡Una ambulancia!- exclamó el agente que descendió para rescatar al niño. Lo sacaron de ahí y lo examinaron. Los paramédicos no tardaron en llegar. Declararon que el niño estaba deshidratado y llevaba al menos dos días sin comer ni beber, antes de llevarlo al hospital.
Una vez que la víctima se fue, examinaron el resto de la cavidad que había una caja llena de fajos de dinero, y otra con mechones de cabello almacenados en pequeñas bolsas de plástico, dentro de las cuales también había recortes de periódico con la nota de la aparición del cadáver de un niño.
-Impresionante- dijo el agente Colles, viendo todo aquello- esta es toda la evidencia que necesitábamos... ni siquiera tenemos que sacarle una confesión...-
Watari, orgulloso, puso su mano en el hombro de L, quien sonrió levemente.
-Eres impresionante, muchacho- dijo Colles- de ahora en delante quiero que te unas a nuestras investigaciones- se volvió a Watari- sé que no quiere que se sepa de este chico, así que será todo a distancia. Le asignaremos una computadora y le enviaremos todo ahí¿le parece bien?-
-Me parece- dijo Watari, volviéndose a L y sonriendo orgulloso.
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CONTINUARÁ...
Muchas gracias a Ladyascar, a michael keehl desu y a LastingDream por sus reviews. Espero que les haya gustado este capítulo. Hasta el próximo.
Abby L. / Nona
