Título: Pedazos de un Rompecabezas
Claim: Takeuchi Masafumi/Takahashi Nanami
Notas: Spoilers hasta el capítulo 65 del manga.
Comienza después de que Yano se marcha de la ciudad.
Rating: T
Género: Romance/Drama
Tabla de retos: Los Enamorados
Tema: 12. Pelea


Eventualmente tenía que suceder, ambos eran conscientes de ello. Una extraña atmósfera de tensión se instalaba entre ambos siempre que se veían, como bruma molesta, imposibilitándolos de continuar como siempre, de ser como siempre, porque ellos no querían, más que todo. Takeuchi buscaba ser más que un amigo para Nanami y aún si hacía sus movimientos con cautela, ésta se daba cuenta. En cuanto a Nanami, ella quería seguir siendo la misma de antes —la que no pensó en él como algo más en determinado momento, la amiga, la novia de su amigo. Pero nada de eso era posible.

Yano se había ido y los había dejado llenos de problemas, promesas que no podían cumplirse y los mismos sentimientos confusos, que sólo podían desembocar en una pelea de vez en cuando. Yano se había ido... ¡Y hacía tres meses que no llamaba por teléfono! Ese fue el motivo de discusión. Takeuchi había sugerido que quizás debería de olvidarlo, porque él ya lo había hecho con ella —lo había dicho de manera muy sutil, pero para la mujer casi sonó como un grito— y que debía seguir adelante, conocer a alguien... Lo que bien quería decir que él estaba ahí, todavía esperándola. Más que causarle ternura o remordimiento, aquello hizo que la siempre virtuosa Nanami explotara.

—¡Tú sólo piensas en el futuro! —le espetó con las mejillas rojas como manzanas, parecía que su cabeza estaba a punto de explotar y al joven no le hubiese sorprendido ver salir humo de sus orejas—. ¡Tú no lo entiendes! ¡Yano debe de...! De tener cosas importantes que hacer.

—¡Estás inmersa en el pasado, Takahashi! Sino te ha llamado, ¿por qué has de creer que volverá? ¿Por qué has de creer que aún le interesas? Conozco a Yano y... —hizo una pausa, que hizo el momento más melodramático. Nisiquiera les importó que la gente en el centro comercial se les quedara viendo, ni los susurros reprobadores de las mujeres del pueblo—, cuando a Yano le deja de interesar algo, lo tira y ya.

Sus palabras sonaban afectadas y el semblante de Takeuchi lucía decompuesto, como si al que hubiesen enamorado y dejado hubiera sido él. Quería parecer empático, tras decir por primera vez lo que realmente pensaba, pero al instante se dio cuenta de que sus palabras sólo habían hecho el trabajo de dagas y no habían sembrado fortaleza en Nanami, una que la ayudara a olvidarse del asunto, sino que sólo habían re-abierto viejas heridas.

Los ojos castaños de la chica, anegados en cristalinas lágrimas, que casi los hacían parecer translúcidos, se posaron en un momento en él, sin poder enfocarlo, antes de echar a correr. No tenía nada qué decir, no tenía arma con la cual defenderse de esa pelea injusta, con ventaja para el joven al poseer toda la verdad.

Yano no volvería a su vida. Y probablemente si seguía peleando así con Takeuchi, él también desaparecería eventualmente.