DISCLAIMER: Nada de esto me pertence, los personajes pertenecen a la inigualable J.K. Rowling, y la historia pertenece a GothicReader quien fue muy amable al darme permiso de traducirla.
Aquí les dejo el segundo capítulo de este short fic (en total son 6 capítulos), ojalá lo disfruten!
Draco despertó con el sonido de alguien dando golpes en la puerta de la mansión. Gruñendo, se paró de la cama con una cara que no presagiaba nada bueno a la persona del otro lado de la puerta. Draco se apareció en el lobby principal y abrió la puerta de golpe.
"¿Qué demonios?" preguntó mientras se restregaba los ojos nublados por el sueño.
Cuando su visión se volvió más clara, se encontró de frente a un muy animado Harry y un malhumorado Ron.
"Potter, Comadreja, ¿qué demonios hacen en mi casa a las jodidas siete de la mañana?" rugió.
Harry empujó a Draco para entrar y se paró cerca del perchero. Volteó a ver Draco y dijo, "Bueno Malfoy, hoy es la primera prueba, ve a prepararte," y sonrío maliciosamente antes de continuar, "a no ser que hayas decidido echarte para atrás."
"Debió haber estado en Slytherin," volvió a murmurar el rubio mientras negaba con la cabeza y se movía de la puerta para aparecer en uno de los tantos baños de la mansión.
Draco entró a la ducha y casi deja salir un gemido de satisfacción cuando el agua caliente chocó contra su musculosa espalda. Momentos después, salió de la gran ducha para vestirse y reunirse nuevamente con Potter y la Comadreja, que sin duda alguna habían invadido su hogar.
Rápidamente se puso unos jeans negros, botas, y una camiseta igualmente negra que se ajustaba perfectamente a sus músculos. Pasó los dedos por su cabello y sonrió de lado satisfecho cuando consiguió un look desaliñado. Su expresión cambió rápidamente cuando dos mechones de su rubia y platinada cabellera cayeron sobre sus ojos.
Draco echó la cabeza hacia atrás en un intento de reacomodar los rebeldes mechones y se apareció en una pequeña sala cerca del lobby principal donde había dejado al otro par. Inhaló profundamente y abrió de par en par las majestuosas puertas esculpidas. Potter y Weasley estaban sentados en un sofá cerca de la chimenea encendida que calentaba la habitación entera.
"Bueno, vámonos," dijo mientras caminaba hacia los gryffindors.
En el momento en que los chicos se pararon, el estómago de Ron dejó salir un rugido de hambre. Con ambas miradas, la de Draco y la de Harry, fijas en él, Ron dijo rojo de vergüenza, "Tal vez podemos pasar a las Tres Escobas por algo de desayunar primero."
Harry suspiró y asintió antes de voltear hacia Draco, "Esta bien para ti, Malfoy?"
Draco simplemente asintió y siguió a los aurores fuera de la mansión Malfoy.
Después de un 'pop', que señaló la llegada del trio, Draco, Harry, y Ron fueron vistos entrando a las Tres Escobas. Dos horas después, un Ron contento, un Harry calmado, y un Draco disgustado salieron del pub.
Draco se sentía descontento, y ese era un sentimiento al que no estaba acostumbrado. Tenía un amplia gama de emociones; con frecuencia se encontraba muy pagado de si mismo o enojado y en raras ocasiones feliz, pero muy pocas veces llegaba a sentirse descontento.
Este inusual sentimiento que estaba experimentando era gracias los dos aurores caminando enfrente de él. Había pasado todo el desayuno tratando de obtener alguna información sobre la primera prueba sin ningún resultado. Weasley había estado muy ocupado atiborrándose de comida, y cuando le preguntó a Potter lo único que obtuvo fue una maliciosa sonrisa.
Así que ahora, en uno de los momentos más extraños de su vida, Draco Malfoy se encontraba en camino a un desafío del cual no sabía cual iba a ser el resultado, ni mucho menos la tarea a llevar a cabo.
Siguió al par hasta que llegaron frente a Ollivander's, donde decidieron desaparecer. Lamentablemente, ni Potter ni Weasley le habían dicho aún a donde se dirigían por lo que tuvo que aparecerse conjuntamente con Potter.
El estómago de Draco se revolvió cuando sintió el típico mareo asociado a la aparición conjunta. Cuando abrió los ojos, echó una mirada a su alrededor. Todo era blanco. El rubio se frotó los ojos y los volvió a abrir pero para su sorpresa todavía estaba rodeado de puro blanco. Volteó la cabeza y vio a Potter y Weasley, ambos lo observaban como si trataran de descifrar su reacción.
"¿Dónde estamos?" preguntó Draco mientras transfiguraba su camiseta por una camisa de mangas largas y un abrigo negro de piel debido al cambio de temperatura.
Sus ojos se estrecharon con desconfianza al ver la mirada que intercambiaron los gryffindor. Ron se acercó a él y le palmeó la espalda burlonamente.
"Bienvenido a Rumania, Malfoy," dijo con una sonrisa engreída en el rostro.
Son capítulos bastantes cortos, así que espero actualizar en la semana, pero no prometo mucho porque justamente esta semana y la que sigue son mis finales y tengo dos ensayos que escribir! De todas formas, gracias por leer :)
