Y aquí comienzan los problemas...

Capítulo 2: Un Julien celoso... un Skipper tranquilo

-¿Un traslado?, aléjense- ordena Cecile- voy a tratar de romper esto.

-Cecile- reclama Skipper- la caja es muy dura, no creo...

No hay más palabras, Cecile hizo pedazos al menos una cara de la caja, lo cual pudo ver su interior.

-Deja de balbucear y prepárate soldado- dicta Cecile- ¿Hola?, ¿hay alguien ahí?... ¡Oh por dios!

-¡Posición de defensa!-grita Skipper.

Rápidamente se agrupan y se acercan a la defensiva. De pronto Cecile retrocede y mira con un gran brillo en los ojos la figura que va saliendo.

-Hola, saludos- dice la nutria de color casi negro- no sabía que la daban una bienvenida a los recién llegados.

-Por supuesto que la damos... Rico, el martillo- contesta Skipper furioso.

Rico vomita su gran martillo y se lo da a Skipper.

-¡Alto!- detiene Cecile- el no es un espía, lo sé.

-¿Estás segura?- pregunta Skipper a punto de aplastar al nuevo integrante.

-Completamente- Cecile voltea hacia la nueva nutria- lamento todo esto, pero, ¿por qué no nos dices algo de ti?

-Solamente si el pingüino promete no hacerme nada.

-Lo juro- promete Skipper alzando una aleta.

-Bien... déjenme presentarme, mi nombre es Esteban, vengo del zoológico de California, me trasladaron porque el zoológico se quemó y...

-¡Por dios! ¿Qué pasó?- pregunta Cecile con una mirada coqueta.

-Emm... mi compañera de hábitat siempre parecía algo psicópata, y cuando le preguntaba algo siempre me respondía "¿Qué esperabas? Soy de la AIAAS".

Skipper sonríe al escuchar eso.

-Un día llegaron unos ratones que colocaron bombas por todas partes, y afortunadamente mi compañera apagó todas, excepto la que estaba debajo de nuestro hábitat. Y... creo que será mejor no contarles más.

-¿Y tu amiga sobrevivió?- pregunta Cabo.

-Afortunadamente sí, pero resultó herida por quemaduras y la trasladaron a Toledo.

-Por favor no pronuncies ese nombre, me da algo de miedo- admite Julien.

-Descuida, a mí también- contesta Esteban.

-Me encanta tu historia... y... ¿quieres que te muestre el zoológico?- pregunta Cecile ilusionada.

-¡Claro! Me encantaría- contesta Esteban con una sonrisa.

Y el lémur y la nutria se retiran.

-Creo que no es tan mal tipo- afirma Skipper seguro- de hecho me agrada, siempre y cuando sea bueno por dentro, ¿no es así, Marlene?

-Sí, mi Skipper celoso- bromea Marlene.

Y así pasaban los días, y aunque Skipper lo estuviera vigilando las 24 horas del día, él y Marlene eran solo amigos. Pero Julien no estaba contento con el traslado. Sí, estaba celoso, celoso de que Cecile pasara más tiempo con él, celoso de que él era más lindo, sensible, inteligente (obviamente). Julien explotó. Un día... Skipper y Marlene estaban en el hábitat de nutrias, platicando, si se le puede llamar plática a eso, ya que Marlene hablaba y Skipper solo la escuchaba. De pronto...

-Hola- era Julien.

Marlene dejó de hablar y Skipper volteó.

-¿Qué pasa? Cola anillada.

-Lo que pasa es que yo solo quería preguntarte si puedes...

-¿Deshacerme de Esteban?- pregunta Skipper.

-¡Por favor!, ya no lo soporto más.

-Está bien, te ayudaremos- Skipper razona- solo si admites que estás celoso.

-¿Yo?, ¿celoso? ¡Claro que no!

-Además- agrega Skipper- creo que sería lindo que volviera a haber una boda en tu hábitat, ¿no, Julien?

Julien no soportó más.

-¡Está bien! ¡Lo admito!, estoy celoso, muy celoso, celosísimo, extra celoso, súper celoso, muy...

-Creo que eso es suficiente- calla Skipper-, si se trata de mandar a las personas muy lejos de aquí, ese soy yo, y también Rico.

-Skipper- detiene Marlene- recuerda que no debes explotar nada.

-Pero...

-Dije que no.

-Bueno, no importa, tengo otro plan que no puede fallar- observa a Marlene- y no resulta nadie herido, a menos de que tengamos resultados inesperados. Esto es lo que haremos...

El plan, como todos los ingeneados por Skipper, será algo alocado, pero como siempre, algo saldrá mal...