Capítulo 2: Escapar de los vampiros

Cuando todo comenzó Gongenzaka se encontraba en el dojo con su padre y otros estudiantes estudiando las enseñanzas del Steadfast Duels. Era el menor de ese grupo por lo que fue testigo de cuando uno a uno fueron cayendo. Su cuerpo se paralizó ante lo que veía quedado al final como el único que quedó en pie.

Fue entonces que recibió la desconcertante llamada de Yuzu. Desconocía el motivo por el cual enfatizó tanto que llevara su disco de duelo y sus cartas, ambos objetos inútiles a su modo de ver ante la situación que vivían. Sin embargo la urgencia en su voz sumada al tono de ruego en cuanto le describía el camino que debía de seguir le hicieron obedecerla.

Al terminar la llamada cerró sus ojos tratando de darle sentido a lo que pasaba llegando a una conclusión. Con la nueva resolución que lo motivaba abrió los ojos para seguir las indicaciones que le fueron dadas sin detenerse a ver el cuerpo de quienes hace pocos minutos los acompañaban. No podía correr el riesgo de volver a paralizarse.

"Debo protegerlos"

Pensó tratando de imaginarse como Yuzu y Yuya debían de estar sintiéndose en medio de aquel caos; incluso si ella parecía tener una idea de lo que ocurría era demasiado para que lo enfrentara sola. Ese mismo pensamiento protector le hizo consciente del llanto y los gritos de los niños en su calle.

No podía abandonarlos.

Corriendo se colocó en medio de la carretera para intentar llamar su atención convencido de que si algo en You Show Duel School podía protegerlos, lo correcto era que al menos intentara llevarse a algunos con él. Sin embargo cuando estuvo a punto de empezar a gritar se escuchó una voz femenina que parecía provenir de unos altoparlantes.

– ¿Vampiros?

Fue todo lo que Gongenzaka pudo decir incrédulo de lo que acababa de escuchar. Estaba a punto de catalogarlo como una mala broma cuando los vio. Figuras encapuchadas que se movían de forma coordinada y tomaban a los niños que encontraban en su camino por la fuerza.

– ¡Suéltenlos!

Gritó colocando instintivamente su disco de duelo listo para pelear cuando vio como agarraban con excesiva fuerza a una pareja de hermanos que no debían de tener más de cinco años. Su intento se quedó en eso porque antes de que pudiera usarlo una de aquellas criaturas se colocó enfrente de él con una velocidad que no creía posible y usando una mano destruyó su disco de duelo.

La criatura de ojos rojos y colmillos no se molestó en hablarle cuando le sujetó del brazo, sin verse perturbado por sus forcejeos en un intento de escapar, arrastrándolo hasta una camioneta donde lo arrojó. Uno a uno el comportamiento donde se encontraba se iba llenando con más niños, ninguno con más de trece años tal como la voz había dicho.


"¿Qué está pasando? ¿Existían los vampiros?"

Escondido en un callejón, Yuya observaba a las criaturas encapuchadas que caminaban por las calles derribando las puertas de las casas para luego entrar en ellas. La violencia en sus acciones que parecían realizar sin esfuerzo alguno era intimidante.

"Debo irme antes de que me vean"

Colocándose sus gafas emprendió su camino a la escuela procurando seguir las instrucciones de Yuzu. Mismas que ahora creía eran para evitarse cruzar con los vampiros haciendo que temiera que ya se hubiera encontrado con ellos. Incluso si logró escapar para advertirles de lo sucedido podía seguir estando en peligro por lo que debía apresurarse en reunirse con Gongenzaka y ella.

Normalmente no le tomaría mucho tiempo llegar a la escuela desde su casa, no obstante el hecho de no poder usar las calles principales estaba representando una demora considerable. Sobre todo si seguía eligiendo caminos sin salida.

"Cálmate, debes concentrarte. Conoces estas calles, usa ese conocimiento. No es la primera vez que las usas… ¡Piensa!"

Se dijo sujetando el péndulo que colgaba de su cuello tratando de decidir si devolverse o escalar la reja que le impedía avanzar por ese callejón. Al final no tuvo que elegir porque dos vampiros aparecieron acorralándolo, uno en cada extremo de su camino.

– Eh… ¿hola? – Dijo nervioso por la forma como lentamente las criaturas se aproximaban a él haciendo que su temor aumentara. – Yo... esto… ¿Les gustaría ver un truco?

Mentalmente se regañó por su elección de palabras. En el momento en que más necesitaba pensar, su cerebro le sugería un movimiento de sus duelos de entretenimiento. Suspiró sintiéndose cada vez más nervioso por la pareja que se había detenido solo un segundo ante sus palabras para luego seguir con su lenta pero constante caminata. Quizás fue ese momento de duda, como si desconocieran de lo que les hablaba, lo que hizo que a pesar de ser una idea ridícula se colocó su disco y sacó las cartas como si se tratara de un duelo. Curioso notó como los vampiros aceleraban su paso en su dirección a lo cual activó una carta cualquiera de su mano resultando ser Hippo Carnaval haciendo aparecer a sus tres hipopótamos bailarinas.

Lo siguiente que sucedió fue inesperado. Los vampiros al parecer habían agotado su paciencia al lanzarse hacía él con una velocidad que no creía hubiera ser viviente pudiera igualar sin embargo cada uno fue interceptado por una de los hipopótamos. El efecto de las garras de esos seres en el cuerpo holográfico, o lo que se suponía era, causó una pequeña explosión que le recordó a Yuya cuando sucedía lo mismo en los Action Duels.

Aprovechando que los vampiros parecían estar igualmente confundidos jugó otra carta e invocó a Hippo montándose en su espalda. Ni siquiera había terminado de acomodarse cuando el hipopótamo empezó a correr derribando la reja que bloqueaba su camino. Al darse cuenta de que estaba corriendo directamente hacía uno de los vampiros, Yuya se sujetó firmemente a Hippo gritando asustado solo para evitar ser capturado por su ultima hipopótamo bailarina.

– ¡Qué está pasando! – Confundido y asustado se percató que el par de vampiros no parecían querer desistir de perseguirlo. – Yuzu me dijo que trajera mis cartas, acaso…

Sujetando nuevamente su péndulo observó la rapidez con que la distancia que lo separaba de aquellas criaturas disminuía con cada paso. Presintiendo que dentro de poco alcanzarían a Hippo sacó otra carta y lo sacrificó para invocar la que acababa de obtener, Odd–Eyes Dragon quien era más rápido que su anterior monstruo.

– Si puedo invocar monstruos entonces… – Murmuró mirando las cartas en su mano y activando Globos Maravillosos – Con esto al menos me desharé de uno de ustedes.

La palabra salieron de su boca con una determinación que en el fondo no poseía mientras enviaba todas las cartas de su mano al cementerio para activar su efecto. Con una sonrisa observó aparecer los globos que se agruparon en uno de los vampiros para luego explorar haciéndolo caer de rodillas con notorias heridas en su cuerpo, mismas que no demoraban en sanar.

Yuya gritó cuando Odd–Eyes Dragon dio un giro inesperado golpeando al otro vampiro con su cola cuando éste estuvo a su alcance haciéndolo caer junto al que había sido afectado por su carta mágica. Sin puntos de ataque o defensa al no ser monstruos de duelo, Yuya carecía de forma de saber cuánto poder era necesario para derrotarlo pero había una cosa de la que estaba seguro y era que no podía ganarles. Odd–Eyes Dragon era su mejor carta sin embargo su ataque fue incapaz de destruir a la criatura que ahora miraba furiosamente en su dirección.

– ¿Todavía no llegamos?

Preguntó mirando por primera vez los alrededores notando que sin necesidad de que se los indicara, sus monstruos habían estado corriendo en la dirección correcta. Solo debía ganar tiempo por lo que sacó otra carta de su baraja, una carta que no le resultaba útil.

Respirando agitadamente se sujetó con sus débiles brazos a Odd–Eyes Dragon que mientras corría se agitaba para alternar ataques de su cola con los que disparaba de su boca para mantener a los vampiros alejados. Con cada movimiento que realizaba se sentía más débil hasta que al final no pudo seguir sujetándose cayendo al suelo.

Desde su posición vio como Odd–Eyes Dragon seguía combatiendo en un intento de defenderlo sin embargo como tanto su poder como velocidad parecían debilitarse al mismo tiempo que Yuya siendo al final destruido. Sin defensa alguna, no pudo hacer nada para evitar ser sujetado por una de las criaturas quien miraba intensamente su disco de duelo.

– ¡Mozarta, Aria!

Yuya reconoció el grito de Yuzu pocos segundos antes de que la pareja de monstruos que mencionó apareciera atacando a los vampiros. La explosión resultante por el impacto lo hizo volar chocando contra la pared de un edificio cercano sumándose a su estado atontado por lo que no se percató cuando Aria lo cargó.

– ¿Te encuentras bien, Yuya? – Preguntó Yuzu una vez que Aria llegó a su lado para igualmente cargárla mientras Mozarta, equipada con Instrumento Santo, se encargaba de distraer a los vampiros – ¡¿Yuya?!

Quería fingir que no le dolía el cuerpo o el cansancio que experimentaba le impedía pensar con claridad; quería olvidarse de ello, sonreír y de esa forma tranquilizar a Yuzu. Tal vez incluso él mismo lograría creerse esa mentira aceptando que todo no era más que una simple pesadilla que terminaría pronto.

Lo intentó pero los sonidos producidos por la pelea a sus espaldas y el penetrante olor a sangre recordándole todas las muertes ocurridas en un lapso de horas se lo impedían. Al final se alegró de haberse colocado sus gafas cuando todavía poseía la fuerza para mover sus brazos porque de otra forma Yuzu se habría dado cuenta de cuando empezó a llorar.

….


El "duelo" de Yuya fue más torpe del de Yuzu debido a que básicamente él estaba improvisando y aprendiendo las reglas sobre la marcha mientras huía asustado. Además de que no hay invocación Péndulo de momento la cual fue lo que mejoró sus estrategias (o esa fue la impresión que me dio su duelo con Strong Ishijima en el primer capítulo) Interesados en cómo serían los turnos:

Primer turno: Usa Hippo Carnival para crear tres tokens que interceptan cualquier ataque e invoca a Hippo (para huir). [Como se pudo apreciar los vampiros no esperaron su turno para atacar] [Jugó 2 cartas, le quedan tres en mano]

Segundo turno: Sacrifica a Hippo cuyo efecto especial lo hace valer por dos para invocar a Odd-eyes Dragon y usó Globos Maravillosos enviando dos cartas al cementerio causando, según el efecto del anime, pone dos contadores que al enviar Globos Maravillosos al cementerio el objetivo pierde un total de 2000 puntos de ata que [Sin cartas]

Creo que cometí un error usando los Globos Maravillosos pero no pude volver a ver el capítulo ni wiki me ayudó a entender como era el efecto. Si en verdad lo hice lo arreglaré más adelante.