*Los personajes no me pertenecen y blablaba.
*Si quieren continuación, me lo pensaré :v
*Se puede decir que los payasos son como los de la imagen de esta historia.
Capítulo 2: "Tiempo Alterado"
-No quisiera interrumpir, pero...¡tenemos que salir de aquí!- exclamó Carl.
-¿Se marchan tan pronto?- preguntó el payaso con canasta de calabaza- aún no se llevan un recuerdo de la fiesta- y arrojó al cielo su calabaza, de la cual emanó un humo con lo que parecían estrellas brillantes y pequeñas.
-¡Nos disparan!- exclamó la "hija" de Jimmy. Esas estrellitas destruían lo que tocaban. Jimmy activó el campo de fuerza de su reloj- ¡Eso no resistirá mucho más!- volvió a exclamar, y en efecto, el campo de fuerza se deshizo, por lo que tuvieron que separarse y saltar a los lados velozmente.
Los malos eran increíblemente fuertes; las gemelas payaso que tenían de arma un látigo cada una, se llamaban Diddy, y cada vez que se golpeaban contra el suelo, se dividían en dos; el payaso con canasta de calabaza tenía varios artilugios y agilidad; el payaso que se transportaba en una bola tenía una vara que generaba descargas muy potentes...en resumen, estaban perdiendo, a pesar de las armas o artes marciales. Tenían que huir.
Bolby generó un destello con algún artefacto y la chica que llamó "Papá" a Jimmy, formó un laberinto ante los malévolos payasos para despistarlos con un guante especial. Subieron todos al deslizador que era conducido por Bolby.
-Eso estuvo muy cerca...-comentó Sheen, agotado.
-¿Dónde vamos, al laboratorio?- preguntó Jimmy.
-Algo por el estilo...-le contestó la otra adolescente.
Llegaron al lugar, una especie de caseta, en la cual había una gran computadora, algunos artefactos y armas extraños, como un laboratorio más básico.
-¿Este es el Laboratorio?- preguntó Sheen, incrédulo.
-Por ahora. Somos lo que queda- contestó la "hija" de Jimmy.
-Viajaron unos 20 años hacia el futuro- les dijo Bolby.
-¿Y el laboratorio?, ya saben, el que era mío...¿y Godard?- volvió a exclamar Jimmy, quien no las tenía aún todas consigo.
-Destruidos- contestó la otra adolescente, que parecía ser mulata- Perdimos mucha gente ese día...-comentó con pesar.
-¿Te refieres a Libby, Cindy...y a muchos más?- preguntó Carl con miedo.
-Si. Y también a ti- dijo la "hija" de Jimmy, mirándolo. El solo se persignó con pesar. Luego continuó- Comprendo que esto es un poco extraño para todos. Soy Aubrey April Neutrón- ella y Jimmy estrecharon sus manos.
-Tu madre...¿quién es ella?- cuestionó Jimmy seriamente.
-Es bastante obvio, ¿no lo crees?- y si, su cabello amarrado en una cola era rubio, pero sus ojos eran azules- también soy una Vortex...
-Y aunque no lo fuera, no la presiones, no querrás saber tanto sobre tu futuro- le previno Sheen a Jimmy.
-Créeme, realmente no- dijo la otra chica- Por cierto, soy Rubí- y se volvió a Sheen- Rubí Stévez Folfax.
-¡LO SABÍA!- gritó Sheen, más que emocionado y dando saltos por todos lados.
-Creo que será mejor que comparemos notas- comentó Bolby.
En un barco de lujo traído del pasado e instalado en el centro de Retrovilla, Cronos se lamentaba.
-Me tomo el trabajo de apoderarme de toda la ciudad para tener un lugar en qué guardar mi colección de objetos y baratijas históricas (como un peine usado por Cleopatra).
-Iba a decir lo mismo, jefe- comentó el payaso gordo que se transportaba sobre una bola- por ejemplo, este es un bote realmente bonito y grande.
-No seas condescendiente conmigo, Yugo, y sobre todo no me interrumpas- demandó Cronos.
-L...lo lamento- dijo nervioso.
-¿Lamentas qué?- cuestionó. Todos se sorprendieron ante la sugerente pregunta- Ahora, todos...
-Lo lamento señor Cronos dijeron al unísono.
-Esto no es justo...voy al futuro, consigo la suficiente tecnología para otorgarles sus superpoderes a cambio de trabajos ocasionales de seguridad; solo les pido que acaben con esos tres chicos, y solo debería haberles tomado diez minutos.
-Pero llegaron los demás a ayudarlos. Se interpusieron...- dijo aquel que parecía un zombie.
-Si. Se interpusieron. Y yo me pregunto quién les dijo la hora y el lugar al que llegarían nuestros objetivos...-se paseó por la habitación con una mano apoyada en el mentón- Solo yo soy el amo indiscutible del tiempo y el espacio...- los miró con altivez- y yo ya sé quién fue el soplón...
Con su cinturón de tiempo-espacio reprodució una especie de video en que aparecía claramente Aubrey Neutrón ofreciendo un soborno a alguien, el cual fue aceptado por...
-Yugo, Yugo, Yugo...-se lamentó Cronos meneando la cabeza- has sido un payaso muy malo.- Todos se alejaron del payaso y Cronos lo tomó de la camiseta que portaba, llevándolo a la época de...los dinosaurios. Una vez ahí, le dio un empujón.
-¡Disfruta tu estadía!- exclamó, y se fue por el portal en que lo había llevado. Un tiranosaurio rex vio a Yugo, y le rugió de forma amenazante.
-¿Crees que te tengo miedo?, ¡en unos años estaré gobernando este lugar!- exclamó Yugo, mas en ese momento...vio un mortal meteorito que irrumpía a la atmósfera.
-¡Oh, Diablos!- exclamó. El impacto se resintió en todo el planeta Tierra.
Cronos volvió al "presente"
-¿Saben qué mató a los dinosaurios?- interrogó a los payasos.
-Ammm-nadie sabía.
-Yugo ya lo sabe. Y a menos que quieran descubrirlo, vayan y acaben con esos chicos. ¡Muévanse! El tiempo es dinero...- todos salieron corriendo.
Cronos mimaba a Edith, su esposa, una mujer de cabello corto y color castaño claro, quien siempre le reprochaba y decía que jamás llegaría a algún lado...¡cuando podía hacer de ellos ricos y prósperos con su máquina del tiempo, solo se dedicaba a robar nimiedades históricas! En parte, es posible culparla por las acciones de Cronos. Últimamente, su relación había sido muy tirante y difícil debido a esto.
-No sabemos mucho sobre el- dijo Rubí mientras Aubrey investigaba en la otrora computadora de Jimmy- obviamente es un conquistador que viaja en el tiempo. Ha llenado las calles con monumentos que ha robado de otras eras.
-Al principio solo robaba baratijas históricas- dijo Sheen.
-Ha causado graves cambios a la continuidad tiempo-espacio- comentó Aubrey mientras seguía tecleando. Luego se volvió a los demás-La degradación aumenta exponencialmente.
-Encontré algo- dijo Jimmy mientras tecleaba en otra área de la computadora- cuando estuvimos en el Viejo Oeste pude observar su cinturón- apretó un botón, el cual dejaba liberado un minidisco- escribí un programa para inutilizarlo.
-Si nos pudiéramos acercar para descargarlo...- dijo esperanzado Bolbi.
-Tal vez esto ni siquiera ocurriría- comentó Carl con una sonrisa mientras, y ante la sorpresa de todos, se desvanecía poco a poco- incluso revertiríamos la muerte de sus amigos...-y desapareció.
-¡GORDO!- exclamó Sheen, asustado.
-¿Viste eso?...nunca se mudó de Princeton ni llegó a Retrovilla...- comentó Jimmy.
-O será que jamás nació...-susurró Sheen.
-El tiempo se está acabando- dijo Aubrey, y por la pantalla de la computadora vieron un manto blanco que cubría poco a poco el cielo, borrando todo a su paso- Literalmente- puntualizó.
-Tenemos que hallar a Cronos- dijo Bolby- pero podría estar en cualquier parte.
-¿Los criminales aún son supersticiosos y cobardes?- preguntó Jimmy mientras se dirigía a la salida.
-Si- le contestó Aubrey.
-Es suficiente para mi- y el genio desapareció por la puerta.
Y así, todos portando armas prestadas por Aubrey, quien tenía varias creadas por su padre, y otras por ella, salieron en busca de su soplón.
Jimmy sabía muy bien que en cualquier momento aparecería alguno de los secuaces de Cronos. Esperaba alerta en medio de la noche en la Retrovilla del futuro, en un edificio del centro de la ciudad, específicamente en la azotea. Entonces, sintió una presencia detrás de el.
-Se supone que eres Jimmy Neutrón, ¿no? El genio. Te he visto en los cubos de historia- mencionó el payaso con canasta de calabaza y sombrero de paja- cuesta creer que alguien tan tonto haya podido vencer a Calamitoso, marcianos y a un hijito de papá presumido y malcriado- mientras hablaba, su brazo se transformó en un pequeño circulo de acero con puntas giratorias.
-Tal vez soy más listo de lo que aparento- le provocó, listo para atacar y defenderse.
El payaso corrió hacia el, y a mitad de camino le asestó de lleno un rayo morado semi-paralizador emitido por el arma que portaba Rubí. A espaldas del payaso llegaban los amigos del genio.
-Magnífico...- se mofó el payaso, ya sentado en el suelo, mirando a sus enemigos. El rayo había aislado el arma en que se transformó su brazo.
-Tienes una información que necesitamos Cou- dijo Aubrey.
-No soy muy hablador...- espetó, mas Jimmy le inmovilizó con un sistema de su reloj y lo alzó. Caminó hasta la orilla y dejó al payaso colgando de un pie, boca abajo, viendo los largos metros que había hasta el piso.
-¿Dónde está Cronos?- demandó Jimmy- mi reloj ya necesita un descanso...
-Y tenemos 9.453 payasos organizados en 200 grupos pequeños. No sé dónde está Cronos, el nos contacta. Cada noche duerme en alguno de sus edificios. Nadie sabe de antemano dónde estará...¡y eso es todo lo que sé!- terminó el payaso Cou.
-¿Estás seguro?- le preguntó Aubrey de forma amenazante con un palo entre las manos. Cou desvió los ojos y luego volvió a mirarla.
-Me oriné en la cama hasta los catorce...
-Estoy perdiendo la paciencia...- advirtió la muchacha. En ese momento Jimmy la alejó un poco de Cou. Aubrey le dio la pasada.
-No podré contener a mi amiga por mucho tiempo. Mas vale que nos digas algo útil.
-¡Su esposa, sé dónde está su esposa!- exclamó finalmente.
-Vaya- comentó Bolby, quien observaba la escena de lejos junto a los demás- Jimmy es el policía bueno...
-Todo es relativo- le contestó Sheen encogiendo los hombros.
Edith, quien lucía un vestido como de princesa, comía bombones acostada en la enorme cama de emperatriz, mientras veía televisión. Era la quinta caja de bombones que vaciaba. Cronos había robado una pirámide egipcia, y era ahí básicamente donde la tenía, con sirvientes y todas las comodidades soñadas por ella. Los sirvientes eran payasos robots fornidos que no hablaban y siempre sonreían, con túnicas y turbantes propias del antiguo Egipto. Edith arrojó a uno de estos especímenes una de las cajas vacías para que darle una nueva orden.
-Tráeme otra caja de bombones- demandó de mala manera, y el payaso fue a cumplir el encargo. Pero se escucharon golpes de pelea, y aunque Edith intentó atenuar los golpes subiendo el volumen de la televisión, fue inútil- ¡Siempre están peleando!- se quejó. En ese momento, la puerta de su habitación, que era tan resistente y antigua como la pirámide misma, se destrozó violentamente en mil pedazos debido al impacto del payaso contra ella. Luego que el polvo se disipó, pudo ver a los mismos chicos que su esposo deseaba desaparecer.
-Edith Clinton, tenemos...- la apariencia de Jimmy cambió, trayendo ante los presentes a otra persona- algo pendiente con su esposo...¿qué?- estaba igual de sorprendido.
-¿Jimmy?- preguntó Sheen ante aquel extraño de cabello rubio y ojos verdes
-Louis Vortex, otro cambio de época. Estoy al tanto, continúen- y siguió andando hacia Edith.
-De acuerdo. Empiezo a sufrir de migraña- comentó Rubí al verlo confuso que era todo.
-Mas vale que te acostumbres. Esto se pondrá peor mucho antes de mejorar. Cualquiera de nosotros podría cambiar y hasta dejar de existir- dijo Aubrey- Ese debe de ser el descendiente de algún primo del abuelo Vortex...- reflexionó.
-No me extrañaría- sonrió Rubí.
-Y es por eso que debe decirnos dónde está Cronos...o mejor dicho, David. Queremos reparar el daño que ha causado- se puso una puño en el corazón- haremos lo posible para no herirlo- prometió Louise.
-No me importaría para nada si lo maltrataran un poco...- dijo enojada cruzándose de brazos- a el solo le gusta que la gente piense que se mueve, siempre duerme en el mismo lugar.
Y los guió hasta David (el verdadero nombre de Cronos). Finalmente llegaron al Coliseo Romano que, para variar, Cronos también se lo robó. Estaban al dentro del monumento, y ahí estaba una puerta dividida en dos. Louise escaneó con su reloj de pulsera (que por alguna razón tenía uno con las mismas funciones de Jimmy) el espacio de la puerta. Habían dejado el deslizador unos metros atrás, que sirvió como su medio de transporte.
-No hay trampas- dijo, y Louise desapareció, dejando a Jimmy en su lugar nuevamente- Al menos no una que mi reloj pueda detectar.
-¡Decídete, ¿quieres cabezón?!- le gritó Sheen.
-Como sea, podemos entrar- determinó Jimmy.
-Si no lo derrotamos...será el fin de todo- reflexionó Rubí con un claro pesar en su voz.
-Ya hemos pasado por esto- le dijo Aubrey para darle ánimos.
-No de este modo...¿qué se supone que hagas cuando llevas el peso de una ciudad...o del mundo sobre tus hombros?- una mano se posó en el hombro de Rubí.
-Te paras bien- le respondió Sheen, o en otras palabras, su padre. Rubí le sonrió con ternura y todos se encaminaron hacia las puertas.
Detrás de ellas, había un pequeño fogón a un costado, un escritorio y un mapa de Retrovilla. Al fondo, un espacio con una cama.
-No lo entiendo, con tantos lugares que posee, ¿por qué duerme aquí?- preguntó Jimmy confundido, pues no era precisamente un sitio lujoso.
-Porque un perdedor con un reino sigue siendo un perdedor- dijo molesta Edith, caminando a zancadas hacia la cama en que dormitaba su esposo bajo una delgada cobija. Se la arrancó de encima- Véanlo ustedes mismos- y ahí estaba Cronos...con el pulgar derecho en la boca. Comenzó a despertar.
-¿Edith?- extrañado de ver ahí a su mujer.
-¡Si que sabe ser sigilosa!- exclamó Bolby.
Cronos activó con su cinturón un agujero de espacio-tiempo que trajo a los payasos asesinos.
-Toma el cinturón. Nada más importa- dijo Jimmy a Aubrey. Pero Cronos los escuchó y desapareció tras uno de sus agujeros. Y comenzó la pelea.
La habitación en que se encontraban era en realidad bastante débil, por lo que no tardó en venirse abajo. Sheen se protegió con una especie de burbuja emanada por el arma que le prestó Aubrey. Se protegió a sí mismo, a Bolby y a las gemelas payaso.
-Todo un caballero, ¿no lo crees Diddy?- dijo una de ellas.
-Están prácticamente extintos Diddy- contestó la otra, y con su látigo golpeó a Sheen enviándolo lejos varios metros.
Bolby perseguía con un arma que disparaba un rayo violeta a la hiena con brazos mecanizados. Pero aquel mundo estaba desapareciendo; el suelo se fragmentó un poco, y justo cuando Bolby iba pasando, fue absorbido por el espacio fragmentado.
Rubí huía ahora de las gemelas payaso, pero estás se habían subdividido, por lo que ahora eran cuatro. Cada una envolvió con el látigo que poseía una de sus extremidades.
-Rubí no nos está prestando atención Diddy.
-Debemos castigarla Diddy- y jalaron con fuerza los látigos, y por ende, sus extremidades, enviándole así potentes descargas eléctricas que no resistió más allá de algunos segundos mientras gritaba de dolor.
El payaso que finalmente les dijo dónde encontrar a Edith atacaba con el círculo metálico con puntas de su brazo a Sheen, quien se protegía con la burbuja a duras penas. Aubrey se arrojó sobre el payaso mientras lo golpeaba. Jimmy peleaba con el payaso mas grande que parecía zombie. Mientras, Edith observaba en silencio; realmente no había mucho que pudiera hacer. En ese momento reapareció Cronos gracias a su cinturón.
-¿Cómo pudiste traicionarme, Edith? ¡Todo lo que he echo a sido por ti!- exclamó Cronos.
-No me culpes. Solo quería que te hicieras valer, no que destruyeras el universo- contestó molesta.
Aubrey arrojó de las gradas al payaso con canasta de calabaza hacia el centro del coliseo, y así Cou (el payaso) perdió el conocimiento.
De la nada se apareció un mamut ante Aubrey, el cual la golpeó con su trompa y cayó a los pies de la hiena con brazos mecanizados de robot. El animal alzó uno de sus brazos, con la clara intención de hacerle daño, pero Jimmy le disparó con su reloj enviándolo a varios metros.
-¡Aléjate de mi hija!- le gritó. Aubrey sonrió con nostalgia.
-¡CRONOS!- gritó Sheen, saliendo de debajo de algunos escombros. El susodicho aún discutía con su esposa.
-Eres muy bueno, ¿verdad Edith?- dijo tomándola con cierta brusquedad del brazo.
-Por Ultralord, ¡mira a tu alrededor, mira el cielo!- intentaba hacerlo entrar en razón, sin éxito. El cielo se desvanecía poco a poco, mientras se volvía blanco, como si nada hubiera existido.
-Maravilloso...- observaba maravillado el espectáculo.
-¡Quédate aquí, tenemos un problema!- exclamó Jimmy a Cronos.
-Correcto, tienes razón. Esto merita otro enfoque- Cronos se volvió a Edith y la besó en la mejilla- ¡la próxima vez me amarás!- le dijo, mientras desaparecía por otro túnel de espacio-tiempo, siendo seguido por Sheen y Jimmy.
Jimmy activó el campo de fuerza de su reloj para protegerse a si mismo y a Sheen, mientras Cronos iba a la delantera en aquel espacio blanco con pequeños agujeros oscuros.
-¿Adónde va?, ¡ya no queda nada!- exclamó Sheen, preocupado.
-Sí, si queda. El principio del tiempo- contestó Jimmhy mientras intentaba sacarse el reloj para pasárselo a Sheen.
-¡Ultraguau! Puede reiniciarlo todo, convertirse en un Dios...¿eso será legal?- cavilaba.
-Solo si llega primero...- Jimmy le pasó su reloj- Mantén el campo de fuerza.
Cronos miró hacia atrás a los muchachos, luego volvió la vista al frente y al final del túnel observó una mano gigante y luminosa que al centro tenía un espiral. Debía llegar ahí, antes que...
-Existe una leyenda, nadie puede ver el principio del tiempo, es una ley universal- comentó Jimmy a Sheen.
-¡Pues ponle una multa cabezón!- exclamó su amigo.
Cronos sonrió con suficiencia, estaba cada vez más cerca. Sin embargo, la mano gigante comenzaba ya a cerrarse lentamente. Por instinto, Cronos alzó una mano como para alcanzarlo, pero Jimmy formó con su reloj que ahora tenía Sheen para formar un grillete que le atrapó su mano.
-¡No!- exclamó, pero fue arrastrado hacia atrás por el grillete y quedó en manos de los jovencitos. Jimmy le pasó su reloj a Sheen para el poder encargarse del programa que inutilizaría el cinturón de Cronos. Puso el mini-disco con el programa en el centro de dicho cinturón, y en un dispositivo lo trabajaría, pero no contaba con mucho tiempo.
-Cargando el programa...- dijo Jimmy.
-¡Rápidooo, tengo problemas con los frenos!- gritó Sheen mientras intentaba sin éxito detenerse, mientras tenían cada vez más cerca aquella mano que podría llevarlos a ver lo que, tal vez, no estaban preparados para conocer...
Jimmy y Sheen abrieron los ojos. Una cafetería. Compañeros que hablaban y reían entre si mientras comían. Chicos buscando un lugar donde sentarse. Y ellos estaban sentados en su mesa, justo como se encontraban antes de conocer a Cronos. Observaron a su alrededor. Todo parecía normal.
-¿Todo eso realmente sucedió?- preguntó Sheen en voz baja.
-Eso creo- contestó Jimmy.
-Entonces, ¿ganamos? ¿Todo volvió a la normalidad?- preguntó. Jimmy no tenía una respuesta, pero pronto lo sabrían, ¿no? En ese momento, llegó Carl con su almuerzo y se sentó.
-Tienes una herida en la cabeza Sheen. Que no se te infecte- Sheen se llevó una mano a la cabeza. En efecto, sintió algo de dolor y su mano se manchó con algo de sangre. Una prueba de la última lucha que tuvieron.
-¿No recuerdas haber ido a un aventura con nosotros hoy o sí?- consultó Jimmy a Carl.
-No seas tonto Jimmy, acabo de llegar- dijo riendo mientras comía todo a su paso.
-La línea del tiempo se equilibró-comentó Jimmy a Sheen. Este asintió.
-Y somos los únicos que recordamos los sucedido...supongo que...las cosas no serán ya igual que antes- le dijo Sheen mirando significativamente al genio.
Jimmy se dio por aludido y miró hacia la entrada de la cafetería. Cindy iba con una bandeja entre las manos y también lo miró, aún enojada. El la siguió mirando, con los ojos muy abiertos, dándose cuenta de lo que significaba el futuro ahora. Sin cambiar su expresión de molestia, Cindy volvió la vista al frente dirigiéndose a una mesa con Libby siguiéndole. Esta última miró a Sheen y le sonrió. Sheen le sonrió con timidez; también le incomodaba un poco el asunto.
-Eso complica las cosas- suspiró el genio. Sheen cambió el tema.
-¿Qué pasó con Cronos?
-Reprogramé su cinturón para asegurar que Cronos nunca llegue a existir- le contestó Jimmy con una sonrisa.
Y en efecto, Cronos repetiría la discusión que tuviera con su esposa justo antes de hacer sus últimas fechorías hasta el fin de los tiempos sin que alguno de los dos se percatara de esto.
Fin...
