¿EL DIVORCIO, MÁS LOCO DE MI VIDA?

Los personajes no me pertenecen en nada, solo unos que otros que iré mesclando en la historia, lo único que soy dueña es de la trama.

Gracias a mi beta y hermana Eve Runner

Y disculpen en que me tarde en actualizar.

Espero sus rews y que les guste el capitulo.

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Capítulo 2

Reflexiones y el inicio de una tragedia

POV BELLA

Nueve años atrás…

—Edward ¡Estoy embarazada! —le dije cuando terminamos la cena que había preparado por nuestro aniversario de bodas.

—Bella ¿estás hablando en serio? —dijo tomando mis manos.

—Claro que estoy hablando en serio, tengo un mes —la verdad no quería embarazarme pronto, me había casado a los 18 años y ahora tenía veinte años, a penas estaba disfrutando de mi matrimonio, pero como dicen un hijo es una bendición.

Cuando nuestras familias se enteraron de que estaba embarazada y era niña se volvieron locos, compraban muchísimas cosas, la verdad Nessie aunque no era un bebé planeado, la quería muchísimo, era mi bebé.

Dos semanas atrás…

— ¡Edward quiero el divorcio! —le dije cuando estábamos peleando.

— ¡Cómo que el divorcio, Isabella! —dijo deteniéndose de golpe, se la había pasado dando vueltas. Solo utilizaba mi nombre completo cuando estaba molesto.

—Sí, como escuchaste, quiero el divorcio —dije seca, ya me estaba hartando de todas estas peleas.

— ¡Si eso quieres, te lo daré! Pero ni creas que te vas a quedar con mi hija —ya no estaba molesto, estaba furioso.

— ¡Si quieres te la puedes quedar! Tú tienes mejor relación con ella que yo —me arrepentí de inmediato de lo que dije.

—Eres una persona sin corazón, la verdad no sé por qué me casé contigo; a lo mejor nunca me amaste como decías —dijo saliendo del estudio, me derrumbé en el piso llorando, cómo podía dudar de mi amor, él y Nessie eran todo para mí.

Al día siguiente fuimos al juzgado arreglar lo de nuestra separación. Edward estaba distante, no había ido a dormir la noche anterior.

— ¿Señores están seguros de que quieren divorciarse? —preguntó el juez.

—Sí, muy seguro —dijo Edward, el corazón se me partió cuando lo dijo.

—Sí —contesté antes de que se me escaparan las lágrimas.

—No entiendo por qué se quieren divorciar si hace unos años atrás yo mismo los casé —la verdad no lo recordaba, yo nunca lo había visto—. Y estaban tan felices, creo que tienen que ir con un consejero matrimonial asegurarse de si es la decisión que de verdad desean tomar, hay una niña de por medio —dijo mirándonos.

—No creo que sea necesario —dijo Edward con voz fría.

—Por favor señor Cullen, vayan con el consejero es por el bien de su hija.

— ¿Cuándo tenemos que ir? —pude por fin articular.

—Pueden pasar hoy mismo —nos dieron la dirección del consejero y fuimos, hablamos y decidimos no continuar el divorcio sin pasar por terapia.

Efectivamente la empezamos. Edward estaba poniendo mucho de su parte pero yo creo que ni siquiera lo estaba intentando, el estrés de mi trabajo me estaba consumiendo, por todo me alteraba, le gritaba a todos y más a mi bebé.

Situación actual…

Habíamos peleado otra vez y Nessie nos había escuchado, sabía que Edward le explicaría; yo tenía que darle unos papeles a Alice, mi cuñada, pero cuando llegué ella ya no estaba; estaba subiendo a la recámara cuando escuché la voz de Nessie y Edward.

—Ok, princesa dime tu pregunta —escuché que le dijo Edward y yo me pegué a la pared.

— ¿Por qué mamá no me quiere? —sentí que mi corazón se paralizaba ¿Cómo mi bebé pensaba que no la quería si había dado todo por ella?

—Claro que mami te quiere princesita, pero últimamente ha estado algo estresada por su trabajo, nunca dudes que ella te ama con toda su vida —se me salían las lágrimas, a pesar de todo Edward se esforzaba por seguir con nuestro matrimonio.

—Yo también amo mucho a mamá, así como a ti papi —vi que lo abrazó.

Me sequé las lágrimas y entré.

—Nessie, amor ¿ya estás lista? —le dije sentándome junto a ellos en la cama.

—No mami pero en un momento estoy lista —me dijo dándome un beso y levantándose de las piernas de Edward.

—Está bien, anda, no tardes para que podamos terminar pronto —Edward solo me estaba observando.

— ¿Estuviste llorando? —preguntó. Yo solo asentí y él me tomó de la mano—. ¿Escuchaste lo que dijo Nessie?

—Sí, no sabes cómo me dolió que haya dicho eso —le dije llorando de nuevo.

Edward me abrazó.

—Tranquila amor, todo va estar bien —besó mi frente.

—Es que… yo no estoy poniendo nada de mi parte y tú estás luchando por nuestro matrimonio.

—Pues sube al barco conmigo y luchemos por lo nuestro, pero juntos —me dijo levantando mi cara con su mano.

—Quiero que seamos felices con la niña, ya no quiero más hijos, por favor no sigas con ese tema —le dije, porque era verdad solo quería una hija.

—Está bien, pero no dudes que algún día Nessie te pedirá un hermanito —me dijo algo serio.

—Y cuando ese día llegue a lo mejor ya estaré vieja —dije con una sonrisa.

— ¡Por Dios! No eres vieja, a penas tienes 29 años. Amor, el viejo soy yo —se señaló.

—Amor, 31 años no es estar viejo —le di un beso y él me recostó en la cama.

—Disculpen que interrumpa, pero cierren la puerta si quieren hacer sus cochinadas volteamos a ver y era Alice con Nessie, tapándole los ojos.

—Tía te dije que no vinieras, ¿no ves que están haciendo a mi hermanito? —los tres nos partimos de la risa por el comentario de mi bebé.

— ¿Ya estás lista Nessie? —le pregunté levantándome de la cama.

—Sí, ya estoy lista mami. Tía Alice quiere ir con nosotras.

— ¡Oh! Alice júrame que solo vamos a comprar lo que yo diga y Nessie quiera, ya su closet no da nada más —le dije tomando mi cartera.

—Ok, lo prometo, pero ya apúrense. Quiero otra sobrina a quien consentir.

— ¡Aja! Alice como tú digas —dijo Edward y salimos de la habitación. Nos despedimos de Edward y salimos de la casa.

— ¿A dónde las llevo señora? —preguntó James el chofer.

—A la plaza La isla —no íbamos a tardar en llegar. Alice venía tras de nosotras, había traído su auto.

— ¿Mamá te puedo preguntar algo? —dijo Nessie mirándome.

—Claro amor, lo que quieras —la abracé.

— ¿Cuánto me quieres? —puso esos ojitos que hacen que te dan ganas de abrazarla y hacerle miles de cosquillas.

—Muchísimo, hasta el infinito y más allá de ida y vuelta, y otra vez; nunca dudes de cuanto te amo bebé —le di un beso en su mejilla.

—Yo igual te amo mucho, mami —dijo abrazándome y dándome un beso en mi mejilla.

—Estábamos tan perdidas en nuestra burbuja de bromas que no noté estamos tardado en llagar a la plaza y no debíamos tardar, pues no vivíamos lejos del centro de la ciudad.

Miré por la ventana y vi que pura vegetación.

— ¿James dónde estamos? —le pregunté.

—Cállese o le disparo a la niña —dijo mirándome.

El miedo se apoderó de mí.

— ¿Por qué haces esto? —pregunté angustiada.

—Alguien me ha pagado muy bien por ustedes —contestó sin mirarme.

Fue entonces cuando me di cuenta de que habíamos salido sin los guardaespaldas.

—Por favor, no nos entregues —le rogué.

Me dio un golpe en la cabeza con algo y eso fue todo… caí en la oscuridad.