Título: CheckMate (Jaque Mate)
Pareja: JoKer~ o UsUk...como prefieran xD +otras parejitas :B
Capítulos: Indefinidos :B, 2 partes
Disclaimer: Hetalia no me pertenece D= si no ya habría yaoi desde hace muuuuuucho -3-
CHECKMATE
Primera Parte
-Preludio-
Capítulo 1
Miradas y Curiosidad
(7 años después)
París-Francia
Academia Fénix
"Inauguramos un nuevo año, para muchos el último de un largo camino, y para otros el comienzo..." –la directora de la academia daba su discurso de inauguración del año frente a todos los estudiantes. En las filas de los nuevos estudiantes, había dos muchachos; ambos de cabello rubio y ambos usaban lentes, el parentesco era evidente, después de todo eran mellizos. Sin embargo cada uno poseía sus propios rasgos que los diferenciaban uno de otro. Uno por un lado, tenia ojos violetas y su cabello era algo lacio, y tenía un rizo que sobresalía. El otro tenía los ojos de un profundo azul y un mechón pequeño de cabello que sobresalía. El primero escuchaba el discurso con atención, mientras el otro más inquieto no podía evitar aburrirse, y comenzó a bostezar.
"Wa...que aburrido" –murmuró.
"¡Oye Alfred!" –le regañó su hermano.
"Vamos Matthew...tienes que aceptar que este discurso es aburrido" –dijo haciendo un puchero.
"Por lo menos intenta poner algo de atención..." –le pidió Matthew, Alfred puso mala cara y comenzó a escuchar con detenimiento. Matthew miró a su alrededor, a sus nuevos compañeros, todos vestidos con un uniforme de saco negro con detalles azules y pantalón negro (1) y con una cinta azul en el brazo izquierdo, que tenia un emblema de plata, el emblema de la academia que era un ave dorada. A demás un pequeño broche que tenia un 'uno' en romano, que significaba que eran de primer año. Pero se dio cuenta de que más a su derecha los uniformes tenían detalles rojos y las cintas también eran rojas y no azules como las de ellos, se fijo con detenimiento y se dio cuenta de que en vez de un 'uno' era un 'dos'.
"Whoa...son de segundo año –pensó mirándolos con algo de asombro, inspeccionó las filas de los de segundo año, hasta encontrar a alguien que le llamo la atención de sobremanera. Era un chico alto, de cabello rubio y algo largo, y de ojos azules, con un poco de barba y una sonrisa pícara. A Matthew le pareció alguien bastante atractivo, y no pudo evitar sonrojarse al pensar eso. Y para empeorar el chico se dio la vuelta mirando directamente a Matthew como si hubiera sentido que lo miraba. Matthew no alcanzó a ver que expresión ponía, se dio la vuelta colorado- m-me pilló...que vergüenza" –pensó, espero unos instantes y volvió a mirarlo por el rabillo del ojo, y grande fue su sorpresa al darse cuenta de que el otro seguía mirándolo, comenzó a ponerse más nervioso. Alfred que milagrosamente estaba poniendo atención a algo, se distrajo al notar la inquietud de su hermano y como miraba hacia la derecha continuamente.
"Que sucede Matt... ¿Algo interesante? –preguntó curioso mirando hacia la derecha, en seguida se dio cuenta de las cintas rojas- ¿porqué ellos tienen las cintas rojas?"
"S-son de segundo año..." –aclaró Matthew.
"Ah..." –Alfred hizo lo mismo que su hermano, y comenzó a inspeccionar las filas, y encontró al chico que Matthew había visto. El chico miraba a Matthew detenidamente con algo de sorpresa, pero después sonrió ligeramente y volvió a poner atención al discurso.
"Sospechoso... –pensó Alfred algo molesto, comenzó a mirarlo fijamente a ver si la hacia llegar sus malas vibras, pero el otro ignoraba por completo las miradas de Alfred. Entonces el chico miró a alguien unas filas más adelante con una sonrisa. Alfred siguió hacia donde miraba, un chico algo alto y rubio, solo alcanzaba a ver su espalda- ¿quién será?" –pensó curioso.
"...Así, que este sea un prospero año para todos, muchas gracias" –terminó su discurso la directora, todos comenzaron a aplaudir.
"¡Yeah! ¡Acabó!" –dijo Alfred estirando los brazos, Matthew suspiró algo aliviado.
"si..." –todos comenzaron a salir del auditorio. Ambos iban a seguir a los demás, pero Matthew miró por última vez al chico de antes, provocando que Alfred también volviera a verlo. El chico caminó hacia el otro unas filas más adelante, llamándolo, por la bulla no pudieron escucharlo. El otro que aun estaba de espaldas se dio la vuelta y Alfred logró ver su rostro...
Se quedó embelesado...el chico era...lindo... Si, 'lindo' era la palabra que más se ajustaba. Sus facciones eran delicadas, sus ojos eran de un enigmático verde esmeralda y su expresión era sumisa y meditabunda. Cuando el otro se le acercó, frunció el ceño algo molesto, y los dos se fueron junto a los de curso, pero antes el de barba giró buscando a alguien y rápidamente clavó sus ojos en Matthew que se quedo estático de la sorpresa. Provocó que su acompañante volteara también, posiblemente fueron unos instantes, en los que ambos, Alfred y aquel chico misterioso se miraron...compartieron miradas, una de asombro y curiosidad, y la otra de total indiferencia. El chico misterioso miró a Alfred unos instantes y se dio la vuelta, al igual que el otro que soltó de su mirada a Matthew que volvió a suspirar, y Alfred seguía mirando al chico como se alejaba.
"Vamos... ¿Al?... ¿Alfred?" –le llamó Matthew.
"Ah...si, si, si..." –Alfred siguió a su hermano sin parar de mirar hacia donde se había ido el otro.
Los guiaron después a sus respectivos salones de clases y les dieron algo de tiempo para que se conocieran entre ellos. Como siempre Alfred atrajo la atención de la mayoría con su jovialidad y carisma, al contrario de su hermano que simplemente se sentó a ver como su hermano socializaba.
"Su hermano es muy popular" –dijo el chico que se sentaba a su lado, sus rasgos asiáticos lo delataban, tenia el cabello negro y ojos marrones algo apagados.
"Si... es cierto" –dijo Matthew algo apenado.
"Mucho gusto, mi nombre es Honda Kiku" –se presentó formalmente.
"I-igualmente, soy Matthew Jones W. (2)" –se presentó igualmente Matthew. Los dos comenzaron a entablar una conversación, hablaron de sus familias, de donde venían, y comenzaron a llevarse muy bien. Alfred no pasó por alto al nuevo amigo de su hermano, y como el sobre-protector hermano que era, fue a conocerlo.
"Hello~" –saludo Alfred sentándose en el asiento delante de Matthew mirando hacia Kiku.
"Al te presento a Honda Kiku, Kiku te presento a mi hermano mayor Alfred" –les presentó Matthew.
"Mucho gusto Alfred-san"
"¡Hola Kiku! –le saludo animosamente Alfred con una sonrisa- con que Honda...mmm...es el mismo nombre de la compañía que diseña mis video-juegos favoritos" –dijo riendo, confundiendo a ambos por el repentino comentario.
"Al...es aficionado a los video-juegos" –aclaró Matthew.
"La compañía Honda es la mejor en lo que respecta a video-juegos ¡Yeah!" –dijo Alfred alzando el pulgar.
"Si...en realidad los mejores son los que saca esa compañía" –comentó Matthew. Kiku escuchó en silencio, esbozó una sonrisa y rió ligeramente.
"Ya veo...me alegra que les gusten nuestros video-juegos" –dijo con tranquilidad.
"Si...eh... ¿nuestros?... –los dos se congelaron- NO WAY" –exclamaron mirando a Kiku.
"Jejeje... Mi padre es el dueño de esa compañía" –dijo Kiku como si comentara el clima. Los dos se quedaron anonadados y Alfred se paró y se arrodilló frente a Kiku poniéndolo nervioso.
"¡Alabo a tu padre!" –exclamó melodramáticamente.
"A-ah...g-gracias... por favor...levántate" –le pidió algo nervioso.
Los tres continuaron charlando y conociéndose más. Alfred era el que más hablaba y de vez en cuando se ponía a reír estrepitosamente, al contrario de Matthew que no hablaba mucho y siempre se disculpaba por lo que hacia Alfred. Kiku no tardó en darse cuenta lo opuestos que eran.
Después entraron al salón dos chicos. Uno por un lado era de buen porte, alto y fornido, rubio y de ojos azules. Detrás de él venía un chico que era completamente lo contrario a él, bajo y flaco, de cabello pelirrojo con un rulo que sobresaltaba, y reía tontamente. Cuando vieron a Kiku se acercaron a él.
"Lud-san, Feli-kun" –les saludo Kiku.
"Hola..." –dijo el alto sentándose, se masajeaba la cabeza como si le doliera.
"¡Kiku! ¡Kiku! ¿Son tus nuevos amigos?" –preguntó el más bajo interesado en los dos.
"Ah si, déjenme presentarles a Alfred-san y Matthew-san, acabo de conocerlos. Ellos son Ludwig-san y Feliciano, son amigos míos desde la secundaria"
"Mucho gusto" –dijo Matthew.
"¡Hola ve~!" –saludo Feliciano.
"Hello!" –saludo Alfred.
"como están..." –dijo Ludwig.
"Por cierto, ¿a donde fueron?" –preguntó Kiku.
"A buscar al hermano de Lud" –dijo Feliciano.
"Tienen hermanos en la academia?" –preguntó Matthew.
"Si, yo tengo uno de tercer año" –dijo Ludwig.
"¡Wah! ¿En último año? Genial…" –dijo Alfred.
"¡Yo también tengo uno de segundo año!" –dijo Feliciano.
"De segundo año…" –Alfred recordó al misterioso chico que había visto.
"Kiku ¿También tienes hermanos aquí en la academia?" –preguntó Matthew.
"Eh…bueno...si...algo así…" –dijo algo incómodo.
"¿Uh?..." –entonces entró al salón de clases el chico de segundo que Matthew había visto primero. Cuando Matthew lo vio entrar y luego dirigirse hacia ellos, se puso nervioso y comenzó a sudar frío. Alfred como estaba tan concentrado pensando en el misterioso chico, no se dio cuenta de su presencia hasta que los saludo.
"Bon Jour" –dijo en francés.
"¡Francis-niichan!" –le saludo Feliciano.
"¿E-es tu hermano?" –preguntaron Matthew y Alfred sorprendidos. Claramente no había parentesco alguno entre los dos.
"No, no, no…Francis-niichan es amigo de Antonio-niichan y niichan" –explicó Feliciano, confundiéndolos más.
"¿C-cuantos hermanos tienes?" –preguntó Alfred.
"Yo se los explicaré –dijo Ludwig- Feliciano tiene un hermano, Lovino, Francis –dijo mirando al susodicho- y Antonio son amigos de la infancia de Lovino, por lo que Feliciano los conoce bien y les dice también nii-chan"
"¡Ah! Ya nos estábamos mareando con tantos niichan" –dijo Alfred.
"Jejejeje… por cierto Feli –dijo Francis entregándole un folder- tu hermano me mandó para que te diera estos documentos, tal vez los necesites"
"¡ah grazzie!"
"Bueno…veo que han hecho amigos…" – dijo mirando a los mellizos.
"Si, si, son Alfred y Matthew –dijo señalándolos. Alfred no le dedicó precisamente una grata sonrisa, Matthew en cambio; sacó valor de quién sabe dónde para sonreírle tímidamente- son mellizos ve~"
"Si, ya me di cuenta" –dijo mirando a Matthew y dedicándole una sonrisa.
"Francis" –dijo una chica asomándose por la puerta. Era de ojos verdes, rubia, con una cinta rosa en el cabello, era bonita, y no tardó en llamar la atención de la mayoría de los chicos de la clase. Sin embargo ni Matthew ni Francis se movieron para verla, los dos se miraban fijamente.
"Ah…Emma… ¿qué sucede?" –preguntó Francis sin quitar los ojos de Matthew.
"Arthur te está buscando desde hace un buen rato…" –dijo con voz burlona. Francis suspiró y miró a la chica, Matthew hizo lo mismo, era de segundo año, usaba un saco similar al de los chicos y falda roja a cuadros.
"Ou…seguramente se molestará… ya voy" –dijo despidiéndose con la mano del grupo y dirigiéndose hacia la chica, que lo espero con la puerta abierta, Emma saludó con la mano a Feliciano y salió detrás de Francis.
"Ve~…Francis-niichan y Emma-chan hacen buena pareja" –comentó Feliciano. Cuando escuchó eso, Matthew sintió un ligero dolor en el pecho.
Después de eso, las clases avanzaron normalmente, les explicaron en qué consistiría su año escolar, principalmente, les explicaron las reglas, y actividades de la academia. Con los de primer año tan solo entrenaban el físico, las técnicas de batalla, uso de armas, en primer año aun no ejercitan mucho la hechicería, les enseñan solo lo más básico. A lo largo del año verían con qué tipo de armas cada uno peleaba mejor, y esa sería su arma para el segundo año. Les explicaron que a partir del segundo año desarrollarían mejor la hechicería, aprenderían hechizos de nivel intermedio y pulirían las habilidades en batalla. Entonces así para tercer año los maestros ya tendrían en mente si un alumno era mejor para batalla con armas o hechicería. En cuanto a batalla con armas, les enseñarían a manejar su arma definitiva a la perfección, y en hechicería les enseñarían los hechizos más complejos y letales. Después de eso Alfred no pudo evitar sentirse más impaciente, le faltaba un muy largo camino antes de acabar la academia... y ese año no iban a hacer mucho que digamos... Algo que le subió un poco los ánimos fue la prueba de resistencia física que tendrían al día siguiente, seguramente ahí podría lucirse un poco, y tal vez los maestros lo subían un año...vanas ilusiones. Les dejaron salir antes y, Alfred y Matthew se despidieron de sus nuevos amigos que al parecer estaban viviendo en el mismo lugar, en las residencias de la Academia quizás. En cambio los mellizos vivían en un pequeño apartamento cerca del centro de la ciudad. Alfred no tardó en notar el cambio de humor en su hermano, pero antes de que pudiera preguntarle, el otro le hizo recuerdo de que le tocaba ir a comprar los ingredientes para la cena. En realidad Matthew quería pasar un poco de tiempo a solas, y era la perfecta oportunidad. Alfred por su parte, como no le gustaba verlo así para nada, lo animaría. Se despidió de Matthew y se fue al centro de la ciudad. No pudo evitar sentir algo de curiosidad por la ciudad y estuvo paseando un poco antes de ir al supermercado, pasó por algunas tiendas de comics y videojuegos, con la promesa de visitarlas después con más dinero. Una vez en el supermercado buscó los ingredientes que Matthew le había anotado en un papelito, y de paso algo más para subirle los ánimos a su hermano.
Una vez hechas las compras se dirigió a la estación de tren para ir rápido a casa, pero cuando llegaba a la parada, el tren que lo llevaba ya estaba por partir, así que corrió con bolsas y todo para alcanzar a entrar justo antes de que la puertas se cerraran detrás de él. Exhausto se apoyó contra las puertas mientras el tren comenzaba a avanzar.
"Casi...casi no lo logro...uh... –se dio cuenta de que todos los asientos estaban ocupados- ...ahhh...que molestia..." –pensó parándose en el pasillo para sujetarse como los demás y miró a su alrededor, y se encontró con una gran sorpresa...
Ahí, sentado estaba el misterioso chico que había visto en la ceremonia de inauguración, leía tranquilamente un libro. Debía de ser algo realmente interesante lo que fuera que estaba leyendo, porque se hallaba muy sumergido en la lectura, como si no le importara en lo más mínimo la presencia de tantas personas, ni el movimiento del tren, o el ruido... irradiaba tranquilidad y armonía. Alfred se quedo tieso cuando lo reconoció y comenzó a sudar del nerviosismo, más que por el calor que hacia. Pero se quedo mirándolo sin importar que la gente comenzara a verlo extraño, aprovechó la ocasión para 'analizarlo' mejor. Corroboró lo que había pensado esa mañana, sus facciones eran delicadas, piel tersa, ojos esmeraldas cálidos, cabello rubio algo despeinado...algo rebelde. Entonces vio como aparecía una ligera sonrisa en su rostro... ¿Qué estaría leyendo? Esa sonrisa...fue más que suficiente para que Alfred reforzara la idea de que él era 'lindo'...
"¿QUÉ ME PASA? –pensó alborotadamente- c-como puedo pensar eso...¡y de un chico!"
Entonces anunciaron la siguiente parada, y cuando el otro la escuchó, hizo una mueca de molestia y cerró el libro con los ojos aun pegados a las hojas, como si no pudiese despegarse de la lectura, marco el número de la página, lo guardo en su maletín, e hizo ademán de pararse. Se detuvieron y entre las personas que entraron había una anciana.
"Ah disculpe... –dijo con cortesía- puede tomar mi asiento si quiere, yo bajo en esta estación" –dijo ofreciendo el lugar.
"Oh gracias querido..." –el chico le ayudó a sentarse con suma educación, y antes de que las puertas se cerraran salió junto a los demás.
"Se fue...mmm...quisiera...p-pero ¿que me pasa?..¿Por qué querría seguirlo?...jajaja...eso sería una estupidez..."
Pero al último instante Alfred salió a empujones del tren para ir tras el chico. Lo más disimuladamente posible lo siguió por las calles, a una distancia moderada, no muy cerca para no levantar sospechas, ni muy lejos para no perderlo de vista. Lo siguió hasta una gran librería, dejo que entrara primero y esperó unos minutos antes de entrar. Le costó un poco encontrarlo en los pasillos y estantes que había. Finalmente lo halló hojeando un libro con una ligera sonrisa. Alfred lo estuvo observando detrás de un estante al lado del pasillo. Al su otro lado estaba una empleada, en una escalera acomodando libros en los estantes más altos. Alfred agarró el primer libro que vio y se puso a 'leerlo' mientras miraba al chico que continuaba mirando el libro.
"¿Q-qué me pasa?...¿Por qué estoy haciend oesto? Técnicamente esto se llama ACOSO...además ni lo conozco, ni he hablado con él...es un completo extraño...pero...porque...¿Por qué me da tanta curiosidad conocerlo...?" –Alfred continuó mirándolo, el otro ni se dio cuenta de su sola presencia por lo interesado que estaba en el libro. Alfred forzó lo más que pudo su vista para ver que libro era ese... haber si luego lo buscaba para ver que tipo de libros le gustaban... y ahí otra vez... entonces el chico sonrió ampliamente y cerró el libro. Alfred se ocultó rápidamente, se apoyó contra el estante suspirando- "si solo pudiera acercarme a él de alguna forma...charlarle...esto es una pérdida de tiempo...mejor vuelvo pronto a casa...Matt ya debe de estar..."
"¡AH!" –un grito lo distrajo de sus pensamientos, la empleada había chillado cuando perdió el equilibrio en la escalera e iba caer sobre Alfred, que le daba la espalda y no podía prevenir el peligro. Pero en el último instante se logró agarrar de una repisa, pero acabo empujando a Alfred hacia el pasillo; justo cuando alguien pasaba. De tal forma que Alfred le cayó encima a esa persona... todo paso tan brusca y imprevistamente que Alfred se mareó, a demás que ella le había golpeando en la cabeza. Abrió los ojos y se dio cuenta de la indecorosa situación en que estaba, en el piso encima de alguien...
"Ah...lo siento mu...cho..." –Alfred se quedo tieso cuando vio de quién se trataba.
"Auch... eso dolió –dijo el chico debajo de él, había caído de espaldas y también se había dado un buen golpe. Alfred había pedido por alguna forma de de acercársele...pero definitivamente hubiera preferido otra...más delicada. El chico miró a su 'opresor' con molestia, y estaba a punto de reclamarle algo, pero enseguida se quedo confundido al ver la expresión tan desconcertada de Alfred y como se ponía más rojo a cada segundo. El chico parpadeo confundido- o-oye...estás..."
"¡Di-DISCULPA!" –chilló Alfred parándose rápidamente y saliendo a toda velocidad del lugar, dejando al chico todavía más confundido.
"Señor disculpe, yo fui la que lo empujo cuando casi me caigo de la escalera" –dijo la empleada tratando de excusar a Alfred y disculparse.
"No hay problema..." –dijo el chico parándose y sacudiendo su ropa- "¿Qué clase de reacción fue esa?...uh...–entonces se fijo en el par de lentes tirados en el piso, los recogió y enseguida recordó que eran de Alfred- ...tsk...¿como pudo olvidar esto...? mmm...sino mal recuerdo su uniforme era de la Academia, de primer año...Es cierto, recuerdo haberlo visto en la inauguración...bueno...supongo que mañana tendré que devolvérselos..."
Y los ruegos de Alfred al final fueron escuchados y cumplidos a la orden.
Matthew estaba echado en el sillón mirando la televisión, abrazaba un oso polar de peluche, su atención estaba mitad en la televisión y mitad en otra parte...cuando escuchó que abrían la puerta bruscamente, daban un portazo, luego unos pasos apresurados y otro portazo. Se paró algo temeroso y camino hacia la habitación de Alfred, creyendo que era él.
"¿Al?... eres tu hermano" –se detuvo a escuchar dentro de la habitación y escuchó mucho ruido- "¡Al!"
"Si..." –apenas dijo él.
"Ya me estabas preocupando...que ocurrió ¿Por qué tardaste tanto?"
"..." –no hubo respuesta.
"¿Al? ... ¿qué sucede?" –toco un poco desesperado, Alfred abrió la puerta, tenía un aspecto decaído y agobiante, que asustó a Matthew. Después de unos minutos, se encontraban ambos en la cocina, Matthew había comenzado a acomodar los alimentos que su hermano había traído, Alfred solo se hecho en la mesa, descansando la mejilla sobre la superficie de la mesa. Matthew miraba a su hermano, encontrando su conducta bastante sospechosa.
"Quiero morir..." –dijo decaído.
"¿Eh? ¿Por qué dices eso?..." –preguntó preocupado, mientras abría el refrigerador.
"Pase por la peor vergüenza...quiero morir..."
"sigues sin responderme...dime que paso..." –mientras sacaba lo que iba a poner en el refrigerador encontró algo que lo sorprendió- "¡Al! ¡Compraste miel de maple!" –exclamó Matthew al ver el frasco de belicosa miel de maple, que tanto le encantaba a Matthew.
"Ah si... la compré para subirte los ánimos, porque después de la escuela estabas algo decaído...pero ya estas normal...ahora el decaído soy yo..."
"Alfred... –Matthew sonrió ampliamente- gracias" –dijo sonriéndole, Alfred miró a su hermano sonriéndole y le subieron un poco los ánimos, sintiéndose mejor...
"¡Para eso esta le hermano mayor!" –dijo riendo. Matthew se sintió aliviado cuando lo vio así y decidió hacer algo para devolverle el favor.
"Bien, entonces que quieres que cocine..." –le pregunto.
"Mmm... pasta, hace tiempo que no comemos comida italiana" (n/a: PASTA~)
"Esta bien...entonces...huh... –Matthew se dio cuenta entonces de que algo le faltaba Alfred- ¿Al...donde están tus lentes?..." –preguntó poniendo su dedo en el puente de la nariz de Alfred.
"Eh...mis lentes...pero si... –Alfred ni se había dado cuenta; le tomó unos segundos recordar donde los había perdido- ¡Noo! ¡Los hice caer cuando me golpearon en la cabeza en la librería!" –exclamó asustado.
"¿Qué? ¿Te golpearon? ¿Librería?... ¡¿Desde cuando vas a una librería?" –preguntó Matthew sin saber nada.
"Ou...Así que el joven Alfred cayó encima de ti..." –dijo Francis que hablaba con el chico misterioso en su salón de clase, a la mañana siguiente.
"Si, después salió corriendo dejando sus lentes tirados... –dijo mostrándoselos- y dime... ¿Cómo lo conoces?" –preguntó sospechosamente.
"Bueno a juzgar como me lo describes... me parece que es uno de los nuevos amigos de Feliciano... ayer cuando fui a entregarle unos papeles de su hermano, los conocí, a él y a su hermano... Qué te parece si vamos a buscarlo y dárselos... seguramente los necesitará" –dijo dirigiéndose a la puerta con una sonrisa pícara.
"Esta bien...espero que sea el que dices...no quiero estar buscándolo por todas partes..." –ambos se dirigieron a los salones de primer año, pero los encontraron completamente vacíos.
"Mmm... ¿Dónde habrán ido?"
"Tsk... que molestia..."
"¡Muchachos! –dijo un chico caminando hacia ellos, era jovial, de piel algo morena, cabello marrón y ojos verdes. Venia junto a un chico algo parecido a Feliciano, su cabello era una tonalidad pelirroja más oscura, tenía un rulo muy similar y ojos color miel . A diferencia de su acompañante sonriente, tenía una expresión molesta y gruñona- ¿Qué hacen?"
"Buscábamos a los de primer año... ¿Saben donde fueron? Antonio, Lovino" –dijo Francis.
"Hoy tienen su primera prueba de resistencia" –informó Lovino algo molesto.
"Estamos yendo a verlos, en especial a Feli-kun –dijo emocionado- ¿vienen con nosotros?"
"Aceptamos tu invitación" –dijo Francis.
"Vamos entonces" –dijo emocionado Antonio. El pequeño grupo se dirigió hacia la parte trasera de la academia donde estaban los campos de entrenamiento.
"Y.. ¿Para que quieren a los de primero?" –preguntó Lovino.
"Es que ayer estaba en la librería, y me topé con uno accidentalmente, y olvido esto..." –dijo mostrando los lentes.
"Y se los vas a devolver... ¡Que amable de tu parte!" –exclamó Antonio.
"Si... aunque ha sido una molestia..." –dijo refunfuñando.
"Bueno, bueno... ya lo vamos a encontrar..." –dijo Francis para calmarlo.
"Mmm...así que perdió sus lentes...que lástima Alfred-san" –dijo Kiku después de que Alfred les contara lo ocurrido.
"Si...que molestia...ahora que no puedo ver bien...me duelen los ojos y la cabeza" –dijo Alfred.
"¿Y qué harás ahora?" –preguntó Ludwig.
"Iré a intentar en la librería, después de clases, para ver si los encuentro... aunque lo dudo" –dijo desanimado.
"Pero si te ves bien sin lentes ve~" –dijo Feliciano
"Gracias...pero no puedo ver bien sin ellos" –dijo abrumado.
"En ese caso habrá que hacerte otros..." –dijo Matt.
"¡Noo! Tengo esos desde hace años" –dijo lloriqueando.
"Eso te pasa por andar acosando por ahí a alguien" –le regañó Matthew, des-encubriendo a Alfred, dejándolo tieso.
"¿A-acosar?" –preguntó Kiku.
"¡N-no estaba acosando!" –se defendió Alfred.
"Si lo estabas..." –objetó Matthew.
"¡No lo estaba!" –replicó.
"¡JONES!" –gritó el entrenador.
"¿Cuál?" –preguntaron los dos hermanos al unísono.
"Em... –el entrenador revisó en su lista- Alfred F. Jones William!"
"no tenía que decir mi nombre completo...¡Ay no! ¡Como daré la prueba si no puedo ver más allá de 2 metros!" –dijo espantado.
"Solo ten cuidado con las cuchillas voladoras" –le previno Kiku.
"Y también con los troncos" –dijo Ludwig. Ambos ya habían dado su prueba.
"G-gracias...no ayudan muchachos" –pensó Alfred poniéndose más nervioso, caminó hacia el entrenador que lo esperaba con una sonrisa macabra
"Es él" –dijo el chico cuando vio a Alfred.
"Lo sabía, es Alfred..." –dijo Francis. El pequeño grupo de segundo, miraba la prueba desde un balcón.
"Tendremos que esperara a que de su prueba" –dijo Lovino.
"si, veamos que tal es" –dijo Francis.
"Como sea..."
"Bien Jones, la prueba es bastante fácil –dijo el entrenador dándole unas palmadas en la espalda, Alfred suspiró aliviado- primero tienes que cruzar este campo con obstáculos –dijo enseñándole un extenso terreno con troncos clavados, a Alfred no le pareció nada difícil eso- luego cuando logres cruzarlo llegaras a una estructura de madera –le pasó unos binoculares para que pudiera ver, del otro lado del campo con troncos había una estructura extraña- deberás cruzarla haciendo equilibrio –Alfred tampoco vio algo amenazador en aquella simple estructura- cuando pases debes escalar la pared y agarrar la banderita –Alfred vio la flameante banderita azul encima de una alta pared- luego saltar a la pista de carreras y correr lo más rápido que puedas hacia el final, donde te esperaran 3 guerreros que intentarán quitártela –Alfred vio a tres personas vestidas con un uniforme similar al que usan los que entrenan esgrima, no podía ver sus rostros o algo de ellos, estaba más centrado en lo que tenían, uno una lanza, otro una espada y el otro arco y flecha- no debes dejárselos, luego solo tienes que ir hacia el montículo y dejarla ahí –por último Alfred vio a donde debía llegar, y dejo los binoculares, y dejó ver su cara de susto, al principio si le había parecido fácil, pero lo de los guerreros lo dejo en pánico- como ves...es muy simple" –dijo el entrenador jactándose.
"¿F-fácil?"
"¡claro! Deberías ver la prueba de los de segundo...esa si que es difícil y ni hablar de los de tercero..." –dijo el entrenador con una sonrisa malévola.
"M-moriré..." –balbuceó.
"Ponte en el comienzo –le ordenó y Alfred camino nerviosos hacia la línea de empiezo- ¿listo?" –Alfred tragó saliva, y sacudió la cabeza para alejar malos pensamientos, le iría bien...luego recordó que no tenía sus lentes y estaba casi ciego...y volvió a espantarse.
"¡Vamos Al!" –gritó su hermano para animarlo.
"¡tu puedes ve~! –gritó Feliciano.
"¡Ánimo Alfred-san!" –gritó Kiku.
"¡concéntrate!" –gritó Ludwig. Al ver como lo apoyaban se sintió más confiado y fuerte.
"¡Listo!" –dijo preparado para lo que se viniera.
"¡EMPIEZA!" –gritó el entrenador.
Alfred enseguida corrió por el campo con troncos, que según él era fácil, pero ni bien puso un pié dentro, de los troncos comenzaron a lanzar cuchillas que iban en todas la direcciones. Alfred no tuvo tiempo ni para detenerse a gritar, debía mantenerse en movimiento para esquivarlas y que no lo acuchillen. Para esquivarlas lo mejor posible, iba en zig-zag avanzando de a poco, así tardaría más en salir de ese infierno. Iba bien, cuando se tropezó con una piedra que no pudo ver, y cayó d bruces al piso, en seguida cuchillas de diferentes direcciones fueron hacia él.
"¡A-ALFRED!" –gritó Matthew asustado.
"Uh-oh...se cayó" –dijo Francis.
"Levántate rápido idiota" –dijo Lovino. El chico misterioso, no pudo evitar asustarse también al verlo tirado en el piso.
Alfred rodó en el césped para así evitarlas, pero no fue lo suficientemente rápido y una se clavó en su brazo, Alfred no hizo ningún ruido, aunque le había dolido bastante.
"Oh...eso si debe doler..." –dijo Antonio, preocupado por el menor.
Alfred saltó rápidamente encima de un tronco antes de que más cuchillas le hirieran. Por encima de los troncos no había peligro alguno, por lo que Alfred comenzó a saltar de tronco en tronco para salir de ese campo.
"¿E-eso se vale?" –preguntó un estudiante al entrenador.
"Por su puesto que si...nunca dije que no se podía...esta prueba no es solo en cuestión al físico, es también para ver como pueden ingeniárselas antes este tipo de situaciones –dijo mirando el campo de troncos- es cuestión de usar la cabeza ¡brutos!" –los demás que ya habían dado al prueba se sintieron mal.
"¡Llegué! –exclamó Alfred cuando llego del otro lado del campo de troncos y piso suelo seguro- ese entrenador no me dijo lo de las cuchillas...bueno...supongo que esa es la idea... –se sacó la cuchilla de una, y menos mal la herida no era muy grave ni profunda- ahora..." –Alfred se aproximó a la estructura que era como un corredor, y tenía que cruzarlo haciendo equilibrio en un tronco, fácil. Estaba apunto de lanzarse a cruzarlo a toda velocidad, pero recordó que paso lo mismo con el campo de troncos, y lo que dijo Ludwig de unos troncos. Así que esta vez prefirió prevenir, lanzó un ramita que encontró, y en el momento en que entró al corredor, de un costado salió un gran tronco en llamas, dispuesto a empujar a lo que sea que cruce por ahí...y seguramente había más. Tendría que cruzar haciendo equilibrio Y esquivándolos.
"Así que fue el primero al que se le ocurrió lo de ir por encima de los troncos" –dijo Francis.
"Al parecer este año los de primer año son una bola de inútiles" –dijo Lovino.
"O-oye Lovino..." –le replicó Antonio.
"Pero para este obstáculo, solo queda ir por el corredor" –dijo el chico misterioso.
"Cierto, se necesitan unos buenos reflejos y agilidad" –dijo Antonio.
"De momento va bien –dijo Francis mirando como Alfred cruzaba con cuidado el corredor, esperando para pasar los troncos ardientes- parece que será un buen guerrero"
"Los obstáculos no son la gran cosa" –dijo el chico como si nada.
"Claro, tu lo hiciste muy bien y en menos tiempo" –dijo Lovino frunciendo el ceño.
"en lo que en realidad me preocuparía, sería en los guerreros" –dijo mirando a los tres que esperaban a que Alfred llegara.
"Son de tercer año después de todo" –dijo Antonio algo preocupado.
"Es cierto, es difícil para un novato vencerlos así nada mas" –concordó Lovino.
"Ya lo veremos...ya cruzo..."
Alfred ya había cruzado la estructura, con algunos raspones y chamuscones, y se dirigía a toda velocidad a la pared escalable, la subió en un abrir y cerrar de ojos, unas vez arriba antes de coger la banderita flameante, tomo aire y descanso unos instantes, volvió a ver hacia sus amigos y estos seguían alentándolo, a pesar de que no podía escucharlos, se sintió con más animo para continuar. Cogió la banderita y saltó hacia la pista y comenzó a correr hacia el final, y hacia los tres guerreros. Que cuando lo vieron comenzaron a preparar sus armas.
"¿C-como los esquivaré ahora?" –pensó Alfred algo asustado.
"Ahora sí es la parte difícil" –dijo el chico misterioso.
"Veamos..." –dijo Francis con cierta curiosidad.
"Primero el arquero" –dijo Kiku mientras veían como le iba Alfred. El que tenía el arco y flecha, avanzó unos pasos y comenzó a disparar flechas hacia Alfred con tal precisión que ninguna se desvió, todas fueron directo hacia Alfred, que se aturdió un poco y las esquivó mientras corría, cuando ya se estaba acercando el arquero cogió 5 flechas y disparó las 5 de una, las 5 flechas cambiaron ligeramente de dirección, pero fueron al mismo punto. Alfred vio las 5 flechas venir directo a él en diferentes direcciones y tuvo que arrojarse al piso para esquivar la primera que cayó con gran fuerza en el piso. Se paró dando una voltereta antes de que la segunda impactara al piso, y esquivó las tres siguientes mientras corría con tal exactitud que ninguna le hizo un rasguño. La mayoría de los que ya habían hecho la prueba se quedaron sorprendidos, porque siempre les alcanzaba una al final o al comienzo, pero Alfred había sido lo suficientemente rápido para esquivar las 5 seguidas.
"Bien..." –murmuró Kiku, tenía un vendaje en el brazo; de una flecha que le había alcanzado al final.
"Sorprendente" –dijo Francis, el chico misterioso comenzó a tener más interés en Alfred.
"Ese es una de los tiros más exactos y devastadores que tiene Heracles" –dijo Antonio.
"Y el lo esquivó como si nada..." –pensó. El arquero dejó el arco y dio un paso fuera de la pista de carreras. El siguiente en avanzar fue el que tenía la lanza, pero este fue corriendo como un bólido directo hacia Alfred, tomándolo desprevenido. Alfred frenó cuando el otro estuvo cerca y comenzó a querer golpearlo con la filosa lanza, sus golpes eran certeros y bastante rápidos. El lancero estaba bloqueándole el paso a Alfred, o eso pensaba.
"no se da cuenta que en realidad quiere arrebatarle la bandera...tonto" –dijo Lovino.
"todos sus golpes intentan hacerle soltar la bandera" –dijo Antonio.
"Yao es bastante rápido, será mejor que lo esquive bien o resultará herido" –dijo Francis con risa burlona.
"Whoa...es muy rápido" –dijo Feliciano.
"Si...bastante..." –Kiku comenzó a ponerse algo nervioso desde que llegó el turno del lancero.
"Kiku..." –iba a decir Ludwig.
"¿sucede algo?" –preguntó Matthew.
"No...nada..." –dijo el asiático sin dejar de ver a ambos luchar.
"Mierda este tipo es bastante rápido...no me deja pasar...–pensó Alfred esquivando sus certeros ataques, entonces se descuidó y la lanza le golpeó en su brazo haciéndole soltar la banderita, Alfred rápidamente la volvió a agarrar con más fuerza- su verdadero objetivo es quitármela...lo había olvidado" –Alfred pensó en una forma de quitárselo de encima y se vino una idea. En cuanto pudo, agarró con firmeza la lanza por la hasta y con toda su fuerza la arrojó con guerrero todo hacia otro lado. Exhausto, aprovechó la situación para correr y dejarlo atrás. Corrió hacia el final de la pista de carreras, y hacia el último guerrero que esgrimía una espada.
"¡E-es una broma...como pudo hacer eso!" –exclamó Lovino.
"Whoa...si que tiene fuerza" –dijo Antonio.
"Realmente...tiene talento" –dijo Francis. El chico continuaba mirando a Alfred sin expresar nada.
"...Alfred está bien" –suspiró de alivio Matthew.
"lo está haciendo muy bien...ya va acabar" –dijo Kiku.
"Mmm...si pero... –dijo Ludwig algo meditabundo- esa persona..." –murmuró mirando al espadachín.
"Ahhh...¡Ya voy a acabar! Solo falta ese sujeto y ya...¡Yo puedo!" –se dio ánimos
Pero no sería tan sencillo como parecía, ni bien Alfred se acercó, el otro alzó en alto la espada y le dio una directa estocada que Alfred logró esquivar haciéndose a un lado, en seguida el otro le dio otra haciendo que Alfred perdiera el equilibrio y cayera al suelo. El espadachín aprovechó su posición y le dio varias estocadas, mientras Alfred las esquivaba rodando en el piso.
"qué se esperaba de él" –dijo Francis en dirección al espadachín con una sonrisa burlona.
"¿Quién es él?" –preguntó Lovino sin recordarlo.
"El es..." –murmuró Ludwig mirando la pelea.
"Ah...Alfred está en problemas" –dijo Matthew preocupado.
"¡PINCH!Estoy en problemas...¡¿Qué diablos tiene este tipo? Se supone que su objetivo es la banderita...¡No matarme!" –pensaba alarmado Alfred; tenía que levantarse rápido y darle frente, o acabaría herido. Entonces se le ocurrió patear el pié de sus opresor, este se tambaleó y se cayó bruscamente. Alfred aprovechó aquellos valiosos segundos y se paró, pero cuando iba a correr el otro le agarró del tobillo y volviéndolo a hacer caer, se lanzó encima de él y trató de quitarle la banderita atrapándolo contra el piso. Alfred se alarmó y sacó fuerza ya de quién sabe donde y se levantó arrojando al otro. Pero este volvía a caer su espada, Alfred prefirió evitarlo para ahorrarse más peleas y se arrojó encima de él para evitarlo. Ambos comenzaron a pelearse e el piso arrastrándose y golpeándose, ante la sorprendida mirada de todos. Alfred logró darle un golpe lo suficientemente fuerte como para atontarlo. Mientras el otro volvía n sí, Alfred corrió con todas sus fuerzas hasta el montículo y dejó la banderita triunfal...y se desplomó por el cansancio...lo había logrado.
En cuanto acabó todos aplaudieron, incluso los de segundo, que hasta entonces se habían limitado a observar en silencio. La verdad era que Alfred lo había hecho muy bien par ser un novato. Generalmente los novatos eran lentos y se ponían nerviosos cuando intentaban atacarlos, pero Alfred había demostrado tener calma a la hora de pelear, dio una buena pelea, además que se las había ingeniado en los obstáculos. Sus resultados habían sido muy buenos.
"Lo hizo muy bien" –lo elogió Antonio.
"Quién es ese...es la primera vez que veo a un novato darles un paliza así a dos de tercero, y burlar a un arquero como si nada..." –dijo Lovino.
"Olvidas a alguien" –le susurró Antonio señalándole con la cabeza al misterioso chico, que mirada indiferente a Alfred.
"Ah...cierto..." –dijo algo intimidado.
"Y dime... ¿qué te pareció el joven Alfred?" –le preguntó Francis, curioso de oír su respuesta.
"Ah...con algo más de práctica...será un buen guerrero –dijo con vaguedad- vamos a darle de una buena vez esto" –dijo chasqueando la lengua.
"¡Al lo hiciste!" –dijo Matthew contento recibiendo a su lastimado y cansado hermano-
"Felicitaciones Alfred-san, lo hizo muy bien" –dijo Kiku con una sonrisa.
"¡Estuvo genial!" –chilló Feliciano de alegría.
"Realmente...felicitaciones..." –dijo Ludwig perplejo.
"Gracias muchachos...eh...Lud... ¿Por qué tan...serio?" –preguntó Alfred al percatarse de la extraña reacción de Ludwig.
"Ah...lo siento es que...lograste darle un paliza a mi hermano" –dijo aun perplejo.
"EH... ¡cierto! Tienes un hermano en tercer año... No me digas que..." –Alfred se dio la vuelta y los tres guerreros a los que se había enfrentado estaban ahí. Solo que ahora se habían quitado los cascos. El del centro, el fuerte espadachín era un muchacho de cabello plateado y ojos de un rojo intenso, tenía una sonrisa orgullosa. El veloz arquero, no era muy alto, tenía el cabello largo marrón sujetado en una cola de caballo, tenía los ojos de un color miel, y una sonrisa cálida. El más alto de los tres, el hábil arquero, era un chico de mirada somnolienta, tenía el cabello marrón algo ondulado y los ojos eran de color miel.
"Tranquilo, la prueba ya acabó –dijo el espadachín cuando Alfred se asustó al verlos y retrocedió- solo hemos venido a felicitarte" –dijo con una sonrisa.
"Eh...él es mi hermano mayor, Gilberth" –dijo Ludwig.
"Mucho gusto –se adelanto a decir, puesto que de la sorpresa Alfred iba a exclamar algo- ore-sama ha venido a felicitarte en persona por haber hecho tan bien la prueba" –dijo con superioridad.
"Ah... ¡Gracias!" –dijo admirado.
"Jones... ¿Verdad?"
"Si, Alfred F. Jones W." dijo más amistoso. Gilberth sonrió ampliamente y se dirigió hacia su hermano menor. El lancero se le acercó.
"Serás un buen guerrero-aru. Mucho gusto mi nombre es Wang Yao –se presentó con una reverencia, después miró a Kiku, que intentaba esconderse detrás de Matthew - ¡Kiku!"
"Ah...Yao-san...como le va" –saludo distantemente.
"¿Eh? ¿Se conocían?" –preguntó Matthew.
"Por supuesto, Kiku es mi primo-aru" –dijo Yao con entusiasmo, sorprendiendo a ambos mellizos.
"Ah...si..." –dijo Kiku vagamente.
"¡qué clase de respuesta es esa-aru" –le reclamó Yao indignado. El arquero a su lado, parecía estaba a punto de dormirse, se despabiló al oír a Yao y miró a su alrededor, algo confundido-. "Ah...él es Heracles Karpusi, es de los mejores arqueros que tenemos-aru"
"Mucho gusto" –dijo Kiku con cierta admiración. Heracles miró a Kiku, y rápidamente reconoció la herida que tenía en el brazo.
"Esa...herida...fue...por...mi disparo" –dijo con pesadez.
"Ah esto –dijo Kiku mirándola- no es nada, se curará pronto. Su técnica es sorprendente, a duras penas logré esquivarla"
"Gracias...pero...disculpa...no fue mi intensión...lastimarte"
"N-no se preocupe…" –los tres comenzaron a charlar, Yao mirando a Kiku sospechosamente, y este tratando de disimular hablando con el somnoliento Heracles. Gilberth charlaba con Feliciano y Ludwig, siempre riéndose y pavoneándose. Alfred y Matthew se miraron con una sonrisa, en menos de dos días habían hecho amigos y se sentían satisfechos. Iba a ser un buen año…tenían esa perspectiva. Pero ignoraban que harían más que amigos.
"Felicitaciones" –dijo una voz aterciopelada detrás de ellos, se dieron la vuelta, Matthew se sobresaltó mientras Alfred frunció el entrecejo, era Francis. Detrás de él Lovino y Antonio, este último con una sonrisa amable y Lovino escondido detrás de él algo tímido. Se fueron a saludar a Feliciano y el resto, dejando a Francis con los mellizos.
"Gracias…" –dijo Alfred arrastrando las palabras.
"Alfred…" –le reclamó en susurros Matthew. Se trataba de alguien de un año superior después de todo.
"Francis ¿Lo encontraste?" –dijo una voz detrás del francés, una voz que Alfred reconoció al instante y lo puso tieso. Francis se hizo a un lado, para dejar ver a aquel chico misterioso.
"…es…es él" –masculló Alfred, cuando Matthew lo vio por primera vez, pudo entender qué le había llevado a su hermano a 'acosar' a alguien, el chico era una persona bastante hermosa. Alfred casi sufre un colapso, se puso rojo y volvió a sudar.
"Ah sí, mon ami, ya lo encontré; justamente lo felicitaba por su prueba" –dijo Francis.
"¡¿M-me vio?"
"Ah…como sea…toma" –dijo enseñándole la palma de su mano extendida, donde estaban sus lentes, Alfred dejó el nerviosismo y pasó a la sorpresa. Las tomó y las examino. Eran als suyas no había duda, se las puso y volvió a ver normalmente, se sintió aliviado y alegre y miró al chico que esperaba que le dijera algo, como un 'gracias'.
"¡Thank you very much!" –exclamó alegre, lo hubiera abrazado.
"De nada, los dejaste caer ayer" –dijo con una ligera sonrisa, contento de haber cumplido.
"¡Te debo una!" –era sorprendente como los nervios se habían esfumado.
"Ah…ya veremos" –dijo el otro en tono de reto.
"Por cierto, soy Alfred y él es Matthew" –dijo presentándolos con entusiasmo.
"Mucho gusto –dijo mirando a ambos- mi nombre es Arthur Kirkland"
"Arthur… ah…se me presento la oportunidad de conocerlo ¡Yeah!" –Alfred estaba doblemente feliz, había podido conocer a ese chico que tanta curiosidad le causaba y lo atraía de forma extraña.
"Con que…Alfred…" –Arthur también sintió cierta curiosidad por conocer a ese muchacho tan enérgico, y se alegró de cierta forma al conocerlo.
Ambos se miraron sin tener la menor idea de lo muy cercanos que llegarían a volverse ese año, y en adelante… Ignoraban lo que el destino tenía esperado para ellos.
"Interesante –pensó Francis mirando ambos y la forma en que se miraban, con un misterioso brillo en los ojos-esto promete mucho…pero...ni yo puedo hacerme una idea de cómo acabará…habrá que ver…"
To Be Continued…
(1)Como los uniformes japoneses de preparatoria tradicionales xD
(2)Bueno necesitaba que sean hermanos, así que combine sus apellidos u_u
Notas de la Autora:
Hola! Vuelvo con la continuación de este fic, perdón por la tardanza, es que no he tenido mucho tiempo para estar en mi computadora u_u
De todas formas, así comienza esta historia, me salió algo largo por lo de describir la prueba de resistencia física, disculpen, no soy muy buen describiendo peleas y esas cosas T^T
Ya aparecieron algunos de los países, que tendrán mucha importancia en la primera parte, aunque faltan unos cuantos, pero no aparecerán todos hasta la segunda parte.
Respondiendo un pregunta: sí, yo inventé la Leyenda de los Tableros -w- tengo una imaginación de los más alocada xD
Y como dijeron, va a ser un fic a lo medieval, pero mezclado con algo de modernidad. Una mezcla rara de mundo fantasioso medieval con modernidad o3o, bueno dejo a su imaginación darse una idea del universo alterno que elegí :I
Espero que les haya gustado, dejen un review para hacérmelo saber ;D
Me despido entonces!
See ya!
Ray H. K.
PS: perdón si se me escapó alguna de las partes con cursiva, noc porque se juntan las palabras. Avísenme si se me escapó alguna frase n_nU
