Capitulo II.- Abismo.
-No quiero alargar esta detestable reunión familiar, pero hay puntos que discutiremos, o mas bien discutirán ustedes, solo estoy aquí para que no aya una muerte.- se los haga saber el propio Sesshomaru, al sentarse en su escritorio.
Nadie en el salón es capaz de decir alguna palabra, solamente se quedan callados.
-Bien, como ninguno de los dos quiere comenzar, empezare yo.- se los dice al caminar hacia el cajón de su escritorio sacando un cassette e introducirlo en la grabadora que tiene a la mano.
-No entiendo tu rencor hacia nosotros, ¿Qué te hemos hecho?, primero mi esposa pero no te funciono y ahora con Kagome, ¿Qué pretendes?.-
Se escuchan las fuertes palabras de Sesshomaru desde aquella grabadora.
-Tú niño rico, nunca sabrás los que se siente que seas señalado como un bastardo, el bastardo de el gran Inu-Tashio, mientras que sus dos hijos legítimos disfrutan de un gran apellido y el reconocimiento de toda la sociedad…te odio a ti e Inuyasha, aun mas a Inuyasha, el me robó a la mujer que yo amo, Kagome era mía, yo la vi primero, pero ese desgraciado la tomo, me la robo; nunca me arrepentiré lo que hice, introducirme al departamento de mi hermano mayor cuando este estaba trabajando en el estudio a altas horas de la noche, dejando a su dulce Kagome plenamente dormida en la cama, la dejo agotada para mi, ni siquiera se dio cuenta Kagome que yo estaba encima de ella sacándomele fotos ambos desnudos, nunca la toque y es lo mejor de todo, destruí su matrimonio sin tocar a la mujer de mi hermano, es un gran logro del cual me enorgullezco.-
Las palabras de Hoyo resuenan por toda la oficina, guardando el silencio.
Inuyasha apenas es capaz de creer lo que acaba de escuchar, simplemente comienza a ponerse pálido, ¿es cierto aquello?.
-No negare ninguna palabra, por que todo es cierto, destruí tu matrimonio, destruí la confianza que tenías con tu mujer, te destruí.- se lo dice Hoyo con una sonrisa triunfante.
-Pero…-
-Las fotos que hice, si te dieras cuenta Kagome esta ajena a las cosas, esta dormida, ni siquiera disfruta de nada, no sabía nada de las fotos, solamente tu, espere un tiempo prudencial para mandarlas y acerté, te deje sin tu hijo y es lo mejor que pude haber hecho.- se lo dice al interrumpirlo, mostrando esa sonrisa fría.
-¡Maldito!.- grita furiosamente Inuyasha al ponerse de pie, queriendo matar a aquel hombre que una vez dijo ser su hermano.
-Puedes matarme, no te servirá de nada, Kagome nunca te perdonara, estarás solo… ¿Qué se siente Inuyasha?, ¿Qué se siente perder a la persona que amas?.- termina preguntando burlonamente.
Sesshomaru solo observa a su medio hermano sintiendo lastima, ¿tanto daño le había hecho la sociedad?, ¿tanto daño le hicieron ellos intencionalmente?.
¿Qué se siente perder a la persona que amas?.
¡Oh Kami!, ¡oh Kami!...
-¡Debí de haberlo imaginado, eres igual que todas!... me das tanta lastima… pero aquí se acaba tu juego, ¡te quiero fuera de mi casa, de mi vida!.
La había echado… ¡perdóname Kagome!, ¡perdóname!.
Cierra sus ojos, como si de nuevo escuchara todo lo sucedido, cada una de las duras palabras que le dijo a su mujer.
¡Zorra!...
Su corazón se para al recordar aquel golpe, ¡la había golpeado!, ¡la había golpeado estando ella embarazada de su bebe! Y después la había empujado, tirado… ¡oh Kami!...
-¡Maldito!.- grita furioso Inuyasha al golpear a su medio hermano, ocasionándole sangrado en la boca aquel hombre.
Hoyo por su parte ríe al limpiarse, viendo su sangre en sus manos.
-Kagome nunca regresara a tu lado, ella estará conmigo, y fue tan fácil, en los primeros cuatro años me esperance a que ella me viera mas que amigo, pero no nunca fue, te amaba a ti, solo a ti, sus ojos y corazón para ti, todo para ti… te desprecie… y te desprecio.- se lo hace saber sin dejar de reír.
-¡Te matare!.- grita con odio aquel ojidorado avanzando hacia el hombre que destruyo su vida.
-Mátame, total nunca tendrás de nuevo a Kagome.- se lo hace saber, al dejar que su hermano le de otro golpe, riendo ante ello.
-¡Te odio!.- exclama con aquel sentimiento Inuyasha al patear a su medio hermano.
-El sentimiento es mutuo.- responde Hoyo al estar tirado.
-Nos vemos en el infier…-
-Basta Inuyasha.- lo para Sesshomaru al detenerlo, con el brazo.
-¡Destruyo mi vida, mi matrimonio!.- se lo dice, recordándole lo que hizo.
-El tuvo algo que ver, pero tú terminaste de destruirlo al haber herido de esa forma a Kagome, cegándote y perdiendo la confianza en ella.- se lo dice calmadamente Sesshomaru, fue suficiente por ese día.
-Yo…yo… yo… yo…- balbucea al dar pasos hacia atrás derrumbándose en el sillón, siendo conciente que las palabras de su hermano son ciertas.
-Vete de aquí.- lo dice fríamente Sesshomaru a su medio hermano que esta en el piso.
-Nunca me arrepentiré de lo que hice, si yo no tenía a Kagome, mucho menos él, lastima que tu adorada Rin fuera…-
No alcanza a terminar ya que Sesshomaru termina dándole un golpe para dejarlo inconciente.
-No metas a mi mujer en esto.- se lo hace saber fríamente al ver a aquel hombre inconciente en el piso.
Saca su celular de su bolso, para marcar algunos números.
-Necesito que vengan a recoger una basura.- dice fríamente al colgar el móvil.
-¡Fui un tonto!, ¡soy un tonto!... ¡que imbecil!... ¡oh Kami!... ¡oh Kagome, perdóname!.- lo susurra débilmente Inuyasha cubriendo con sus manos su rostro.
Lograba entender el dolor de Inuyasha una vez el mismo lo sintió cuando estuvo apunto de peder a Rin, cosa que su hermano no sabe, por una tontería, nada que ver con Hoyo, una tontería que él mismo no quiso reconocer su amor por ella, por eso cuando Hoyo intento hacer que dudara de Rin no le funciono.
-¿Qué voy hacer Sesshomaru?.- pregunta desesperado Inuyasha al alzar su rostro dejando que su propio hermano vea sus lagrimas.
Es la primera vez que ve llorar a su hermano y lo único que puede hacer es abrazarlo, algo que su hermosa mujer le enseño.
-¡No me perdonara!... ¡no volveré a verla!... ¡estaré solo!...- lo murmura débilmente Inuyasha.
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-¡Feh!... eres mía egoístamente mía…- lo dice al sonreír y atrapar a esa mujer entre sus brazos.
-¿Y usted que señor Taisho?.- pregunta al dejarse envolver en esos brazos.
-Yo soy mío.- lo dice con cierta burla.
-¡Nu… tu eres mío!.- exclama con un reproche de niña pequeña.
-¡Feh!... te amo.- lo confiesa.
-¿Qué?.- pregunta Kagome al abrir sus ojos enormemente.
-Escúchame bien pequeña bruja, te amo.- se lo dice para volver a repetir lo ultimo, embozando una sonrisa.
-¡Yo también te amo!.- exclama Kagome con lagrimas en sus ojos, alzándose de puntitas para besar a aquel hombre.
-No lo repetiré muy a menudo, ¿he?.- se lo advierte entre aquel beso, apretando a esa mujer a su cuerpo.
Sonríe tristemente, al ver el retrato que tiene en sus manos, Inuyasha y ella en aquel parque de diversiones, era su primer aniversario como novio, su primer año juntos y él le había confesado el te amo, debajo de un árbol de Sakuras, el primer te amos, de muchos mas.
Vuelve a depositar la foto en su lugar, a un lado de su cama, posando sus manos en el vientre abultado.
-Eres lo único que me queda pequeño…- lo dice Kagome, hacia el bebé como si este la comprendiera.
Déjalo partir prima, no te hace ningún bien…
Eran ciertas las palabras de Sango, por ello firmo los papeles de divorcio…
Te dejo un regalo maravilloso…
Sonríe ante esa perspectiva… es cierto le dejo a su bebé.
Suena el teléfono, obligándola a contestar.
-¿Bueno?.- pregunta hacia el otro lado de la línea.
-Te amo….- lo dice simplemente aquella voz masculina, congelando a la chica sentada en la cama matrimonial- Por favor no me cuelgues, quiero hablar contigo.- se lo dice al no escuchar respuesta.
-Inu…ya…sha…- murmura simplemente al que sus ojos se vuelvan cristalinos.
-He sido un estupido, un grandísimo estupido, caí directamente en la trampa.- comienza a decirlo con desgana- te amo, por favor perdóname.- lo concluye con un suspiro.
-No hace tiempo me dijiste "¿te amo?, ¡ja!, nunca llega a amarte, solo eres…".- concluye al tratar de imitar la voz de Inuyasha, cuando la hecho de la oficina, solo que omitió el insulto, no quería recordarlos al igual que los demás.
-¿No me vas a perdonar, verdad?.- pregunta con aquella voz amarga, siendo consiente que ha desecho él mismo su matrimonio.
-Le creíste. Te dijo que me acostaba con él y le creíste, te mostró esas horribles fotos y le creíste, no hiciste nada, solo echarme de tu vida sin que yo explicara o me explicaras que sucedía, simplemente me insultaste, me golpeaste…- lo ultimo lo murmura con un sollozo- Las palabras ya no significan nada Taisho.- continua amargamente Kagome con uno que otro sollozo se escapa de sus labios- puedes pedirme perdón el resto de tu vida y no te escuchare, nos diste la espalda cuando mas te necesitábamos.- concluye al posar su otra mano en su vientre.
-Kagome yo…-
-Ese día fui a la oficina por que quería decirte lo que el medico me dijo.- continua amargamente- estaba embarazada, íbamos a tener un bebé, cuando llegue y te vi reclamándome sobre que no te había dicho, pensé que era eso- cierra sus ojos dejando que lagrimas se deslicen por sus mejillas- era consiente de que era uno de tus ataques de ira fingidos, hasta sonreía por que pensé que me besarías y después…- balbucea débilmente al tratar de controlar su labio inferior- cuando me pegaste….- susurra débilmente- comprendí que algo estaba muy mal, no me explicaste simplemente me aventaste algo que no comprendía y me… me echaste de tu vida.- concluye, sabiendo bien que no podrá aguantar el llanto por tanto tiempo.
Inuyasha tenía tantas ganas de golpearse contra algo, simplemente por que fue tan estupido por creer en las palabras de Hoyo y en las fotografías, que le dio la espalda a su Kagome y su bebé.
-Yo…-
-Avísame cuando estén los trámites listos.- lo interrumpe al comentarle aquello- adiós.- susurra para colgar el teléfono, esa es la despedida de ambos.
Lagrimas brotan desde sus ojos y su boca produce aquel sonido desgarrador, es como si su corazón se rompiera en mil pedazos y su garganta da indicios de eso, abraza su almohada, queriendo tener un poco de consuelo.
-¿Qué pasa cariño?.- pregunta curioso aquel ojidorado al tomar asiento a un lado.
-Es que… es que…- balbucea mientras se escuchan los débiles sollozos.
-¿Es que, que?.- pregunta al dejar que Kagome se acorruque entre sus brazos, acariciando su espalda cubierta por la pequeña manta.
-No puedo competir con ella.- lo susurra débilmente al enterrar su rostro en el pecho desnudo de Inuyasha.
-¿Con ella?.- pregunta sin comprender que sucede, es su noche de bodas, ¿Qué tontería ronda en la cabecita de su mujer?.
-Kikio…- murmura, abrazando fuertemente a Inuyasha.
-¿Qué tiene que ver ella con nosotros?.- se lo pregunta al comenzar sonreír, ¿acaso serán celos?
-Me dijo… que a ti… te gustan con… experiencia.- se lo dice en pausas, sonrojándose por ese comentario, sin darle la cara a su marido.
Una fuerte carcajada sale de los labios de Inuyasha, confundiendo a Kagome, al separarse un poco, solo para verlo al rostro.
-Tontita, te amo, ¿acaso eso no cuenta?.- se lo pregunta Inuyasha al inclinarse a besar esos labios- Olvida a Kikio, y sobre eso de la experiencia, créeme tu amor compensa todo.- se lo murmura entre sus labios al tomarla entre los brazos y dirigirse con ella a aquella cama.
Sonríe débilmente sin dejar de llorar, recuerda muy bien que Inuyasha la llevo a la cama hacer el amor, tan lentamente que no sintió dolor alguno, aquel dolor que se quejan muchas mujeres en su primera vez, fue tan feliz en esos seis meses que estuvo a lado de Inuyasha como su esposa al igual que los cuatro años atrás de noviazgo.
Escucha los toques de la puerta de la entrada, obligándose a ponerse de pie, pero un dolor profundo se sitúa en su vientre arrodillándose al comenzar a sobar la zona, pero cada vez es mucho mayor, obligándola a gritar.
Lo golpes de la puerta se hacen mas intensos.
-¡Sango!, ¡Sango!... ¡me duele!.- grita Kagome, al saber que la única que puede visitarla a esas horas es Sango.
Los golpes de la puerta cesan, pero su dolor no.
-¡Oh kami!... ¡oh Kami!, mi bebé… mi bebé…- susurra débilmente al esta arrodillada en el suelo, tratando de aguantar el dolor que corre desde su vientre por todo su cuerpo, como si mil agujas traspasaran su piel.
-¡Por Kami, Kagome!, ¿Dónde te duele?.- lo dice una voz masculina al arrodillarse a lado de la pelinegra.
-Aquí…- murmura al señalar con su mano la parte baja de su vientre.
-Te llevare al hospital…- lo dice al tomarla entre sus brazos, saliendo del departamento.
Apenas puede creer que Inuyasha este con ella, se aferra a él, dejando que el dolor poco a poco se desvanezca pero también con sus fuerzas, quedándose profundamente dormida en esos brazos.
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-Son normales los dolores, mas estos últimos meses, el bebé esta acomodándose para el parto…- se lo informa el propio doctor al futuro papá.
-Pero…-
-Cuando sienta esos dolores, denle un te y un pequeño masaje en el vientre, quedara dormida, pero cesaran, así le ayuda al bebé a acomodarse con facilidad.- se lo aconseja al salir de la habitación.
-Estos padres primerizos se asustan con cualquier pequeñez…- piensa a si mismo el doctor al dar la ultimo vistazo a la habitación, aquel futuro papá tomando la mano de su esposa, al hablarse y estar a su lado.
Ya mañana en la mañana la dará de alta, solo que pase esa noche en el lugar no le hará daño a ninguno de los dos.
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Abre sus ojos lentamente, se siente algo mareada, así que se lleva una mano a la cabeza, sintiendo que la otra la tiene sujeta a algo.
Baja su cabeza solo un poco para ver a lo que esta sujetando… Inuyasha…
Mueve su mano izquierda lentamente, observando como los ojos de su Inuyasha se abren lentamente.
-Estas despierta…. ¿te duele algo?.- pregunta tiernamente Inuyasha al seguir tomando la mano de su esposa.
Niega con la cabeza el no, solo ve a Inuyasha, ¿Qué hace él aquí?.
-¡Kuso, Kagome no vuelvas asustarme de esa manera!.- se lo exclama y reprocha a su vez al inclinarse a besar suavemente esos labios.
Cierra sus ojos correspondiendo aquel beso, dejando que las últimas palabras de Inuyasha le devuelvan un hermoso recuerdo de dos años atrás.
-¡Kuso, Kagome no vuelvas asustarme de esa manera!...- se lo exclama y reprocha aquel ojidorado.
-Perdón…- susurra débilmente al estar acostada en aquella cama de hospital.
-¡Feh!, eso no me sirve nada.- se lo dice
Se siente como una chiquilla que acaba de cometer una travesura y fuera regañada.
-Yo no tuve la culpa…- murmura al bajar su vista hacia la camisa que lleva ese día Inuyasha, aunque es la misma de ayer, y se encuentra arrugada al igual que el pantalón de mezclilla.
-¿No?.- pregunta sarcásticamente aquel hombre.
-No.- responde simplemente sin verlo a los ojos.
-Entonces la culpa la tiene ese niño mimado que no te ha dejado en paz.- se lo dice de forma fría al dejar mostrar sus celos.
-Es que… no quería que te enojaras….- comienza a confesar, dejando que sus mejillas se tiñen de rojo.
-¿Enojarme?, ¡no que va!.- se lo exclama sarcásticamente, esta furioso.
-El quería besarme…- se lo confiesa al ver como los ojos de Inuyasha adquieren un dorado frió demostrándole que esta furioso.
-¡¿Besarte?.- exclama y pregunta aquel hombre estallando de celos.
-Pero no se lo permití.- se lo dice rápidamente.
-¿Y como consecuencia caíste por las escaleras?.- termina preguntando Inuyasha aun furioso.
Asiente un si débilmente, sin saber que va hacer su novio al respecto.
Abre de nuevo sus ojos al sentir como la presión de los labios de Inuyasha sobre los suyos se deshacen.
-Hable con Sesshomaru…- comienza a decirlo, llamando la atención de Kagome- yo… perdóname.- lo concluye, aunque esas no hayan sido las palabras que pensó, realmente no pensó, solo desea recuperar a su familia, a su Kagome.
Los ojos se Kagome se muestran tristes, gira su cabeza hacia otro lado para que él no vea que sus ojos comienzan a llenarse de agua.
-Yo… yo… me deje llevar por los celos.- se lo confiesa al esta arrodillado a un lado de la cama, que importa su dignidad, su orgullo, cuando no tiene a la mujer que ama a su lado.
-Vete…- susurra débilmente Kagome, sin querer ver a su esposo.
-Pero…-
-No tiene caso, ya estamos divorciados, así que vete…- se lo dice al interrumpirlo, no desea de nuevo creer en sus promesas cuando él mismo las rompió.
-No estamos divorciados.- se lo hace saber al llamar la atención de Kagome, viéndola a esos ojos marrones de los cuales se enamoro la primera vez que la vio peleando con los libros.
-Pero si yo…-
-Los rompí, no puedo divorciarme de ti cuando te amo más que a mi vida.- se lo dice mostrándole todo su dolor, como sufre sin estar con ella, que ella es su vida, su luz.
-Mientes…- se lo dice al cerrar sus ojos dejando que dos pequeñas lágrimas se deslicen por ambas mejillas.
-No Kagome… por favor mírame.- lo ruega al sentarse a su lado y tomar su mano entre las suyas, rogando por que lo escuche.
-Mírame… por favor…- se lo suplica con la voz entrecortada.
Ve el labio inferior de su pequeña temblar, eso es la señal de que lo esta escuchando de que todavía siente algo por el.
-Fui un baka… mas que un baka…- comienza a decirlo, con un insulto a su persona- eche a peder cuatro y medio maravillosos años a tu lado, simplemente por que mis celos me cegaron.- lo dice al ver como Kagome abre los ojos lentamente, fijando su vista en él- no se que hace para que me perdones…- lo concluye al posar su cabeza en el vientre de Kagome.
-¡Kagome!, ¡oh kami!, ¡nos acaban de avisar!.- lo exclama una voz femenina al entrar a la habitación seguida de tres personas mas.
-Sango, ten prudencia.- lo dice una voz de hombre al entrar atrás de aquella mujer.
-¡Que haces aquí!.- lo grita furiosa Sango al ver al individuo que acompaña a su amiga.
-Ya me figuraba que estabas aquí hermanito.- lo dice Sesshomaru al abrazar a su esposa.
-Primo, tanto tiempo.- lo dice la voz de aquel hombre, con coleta diminuta.
-Miroku…- murmura Inuyasha al incorporarse y ver aquellas cuatro personas, una mujer de cabello cafés viéndolo como si quisiera asesinarlo y no la culpa, el hombre a su lado, su primo solo le brinda una sonrisa al igual que su hermano mayor, y su cuñada lo felicita con la mirada.
-Te llevaremos a casa Kagome.- lo dice Sango sin importarle que Inuyasha este a su lado.
-Sango…- regaña Miroku al ponerle un alto a su novia.
-No me digas nada, ese hombre no debería de estar aquí, Kagome ya no le pertenece.- lo dice Sango con desprecio hacia aquel segundo Taisho en la habitación.
-No es tu matrimonio.- se lo dice al ver como su novia comienza a tener razones equivocadas, él mismo ayudo a Kagome a instalarse en el departamento que tiene, ya que Sango se fue a vivir con él, para así ver como funciona su relación antes de dar el gran paso; pero ahora Sango debe de aprender que su amiga debe perdonar a su primo y el cual se encuentra profundamente arrepentido, se nota en su rostro.
-Pero es mi amiga, y no permitiré que ese hombre, le vuelva hacer daño.- responde Sango al ver aquel Taisho.
-Eso tiene que decidir Kagome, no tu.- se lo dice al tratar de clamar a su novia, pero parece que es inútil.
-Pero…-
-Pero nada Sango, dejémoslo en paz.- se lo dice al tratar de llevarla afuera pero esta se rehúsa.
-¿Quieres irte con el Kagome?.- pregunta Sango al soltarse de su novio, avanzando hacia su amiga.
Kagome no dice nada solo observa a los de su alrededor, ¿irse con Inuyasha?... ¿volver a su hogar?... si quisiera pero…
-¿Irte con él, después de todo lo que te hizo?.- se lo sigue preguntando al ver aquel hombre con rencor.
-Yo…- balbucea esperando que todos tomen una respuesta.
-Desconfió de ti, te hizo sufrir y si no fuera poco te golpeo, ¿aun así quieres regresar con él?.- se lo pregunta al recordarle lo poco que le hizo aquel hombre.
-Yo… yo…- murmura débilmente al sentir como su garganta se cierra y sus ojos le arden.
-¡Sango ya basta!.- lo menciona fuertemente Miroku, algo molesto con Sango por lo que dice en esos momentos.
-Pero Miroku…-
-Pero nada mujer, nos vamos ahora, o la que se quedara sin novio serás tu.- le amenaza, arto de que Sango este metiéndose en la vida de su amigo, Kagome adora a Inuyasha y si arreglan las cosas volverán, él conoce a su primo desde que tiene uso de razón y él golpe que le dio a Kagome, Inuyasha nunca se perdonara por ello, él nunca permitió que le pegaran a una mujer por lo que vivió con su padre y madre, y ya es suficiente la conciencia de Inuyasha, para que cargue ahora con las acusaciones de Sango.
-¡Tu no puedes hablar enserio!.- exclama horrorizada Sango al ver a su novio.
-Si puede, así que te comportas o aquí acabo lo nuestro.- se lo dice aunque a él mismo le duela perder a la mujer que ama.
-Entonces que así sea.- lo dice Sango al voltearse y no mirar mas a Miroku.
-Tú tomaste esa decisión, Koshi.- se lo dice el propio Miroku, al caminar hacia la salida.
-Sango…- lo murmura Rin estando a lado de su esposo.
-Que se vaya si quiere, total no lo necesito.- lo miente pero no esta dispuesta a admitir que en esos momentos su corazón se rompe.
-Yo también me voy.- anuncia Inuyasha al ver como Kagome mueve la cabeza sin querer verlo a los ojos, produciéndolo un dolor en su corazón, pero él tiene la culpa.
Se cierra la puerta, anunciando que tanto como Miroku e Inuyasha han salido del lugar, dejando a dos mujeres en aquella habitación que interiormente llorar por su ausencia.
Sesshomaru ve a su cuñada y a su amiga, ambas están calladas…
Orgullo… el peor de los siete pegados capitales.
Continuaraaaaa!...
¡Konichiwa!... ¿Cómo están todas?, espero que bien, lamento mi retrazo pero como logre explicarles a algunas, me tuve que ausentar por cambio de planes por mis padres, a eso se debe a que me llevaron de viaje con ellos y por mas que me negué me obligaron, dejándome sin Internet y compu con que trabajar.
Así que hasta ahora les traigo el capitulo…
Lamento la tardanza!
Mil gracias por sus comentarios.
Se despide
Fesabi
