-El Comienzo del Final-
.
.
.
"Ranma...Ranma...," sentí como una melodiosa voz llamaba mi nombre entre susurros, y movía mi cuerpo con sus pequeñas manos tratando de despertarme de mi profundo sueño.
Un delicioso aroma a jazmín entro por mi fosas nasales, llenando me de una tranquilidad que no había sentido en años. Un paz que solamente una sola persona podía darme.
"Ranma idiota despierta!," su voz cambio de un tono dulce y tranquilo, a uno mas impaciente y molesto. Sus manitas dejaron de moverme con suavidad, y ahora me empujaban de una forma mas brusca, por lo que esta vez si me aventure a abrir mis ojos.
Los abrí lentamente, todo se veía a borroso, por lo que parpadie un par de veces tratando de ajustar mi visión y acostumbrarme a la luz del lugar, antes de abrir mi ojos por completo.
Inmediatamente mis ojos captaron la hermosa imagen del rostro de una bella joven que no pasaría de los dieciséis años. Sus cabellos azulados eran cortos, y enmarcaban perfectamente su rostro de porcelana. Sus enormes y expresivos ojos marrones eran simplemente hermosos, y destilaban un brillo que hasta las mismas estrellas envidiarían. Tenia el ceño levemente fruncido, y sus mejillas levemente sonrosadas estaban infladas en una mueca entre molesta y infantil.
Esa era mi Akane, esa chiquilla malcriada de mal carácter que me sacaba de mi casillas. Esa que me miraba con esa expresión enojada, que siempre había encontrado encantadora.
"¿Akane...?", susrre atontado sin poder creerlo, sintiendo como mi corazón empezaba a latir con fuerza.
"¿Y quien mas si no, tonto?," río divertida cambiando su expresión molesta por una sonrisa burlona.
"P-Pero...es imposible..C-Como...No puede ser...," balbucie atontado, "¿Que haces aquí? ¿Y donde estamos?," pregunte sinceramente confundido antes de mirar a mi alrededor.
Estábamos en un hermoso campo de jazmines que emanaban un agradable aroma, el mismo aroma que ella. Yo estaba recostado en el suelo y ella arrodillada a mi lado. El cielo estaba despejado, y el sol brillaba como nunca antes lo había visto.
"¿De que hablas? Haces preguntas muy extrañas...," dijo mientras se ponía de pie y yo la imitaba.
"¿Que esta pasando? No entiendo..."
"¡Pero que raro eres!," dijo antes de curvar sus labios en un sonrisa y reír abiertamente.
Y fue en ese preciso momento en el que todas mis preguntas se fueran al carajo. Simplemente la observe embobado, su corta melena moviéndose con el viento, al igual que la falda de su lindo vestido blanco que le llegaba a un poco mas arriba de la rodilla, dándole un aire angelical.
"Bueno, supongo que ya no importa...," dije feliz antes de tomarla entre mis brazos y estrechar su pequeña figura contra mi cuerpo.
No necesitaba explicaciones, no las quería, porque mi amada Akane estaba devuelta conmigo, como debía ser. Ella era todo lo que yo en verdad necesitaba. Si la tenia a ella estaba seguro de que todo estaría bien.
"En verdad no te entiendo", bufo mientras respondía feliz a mi abrazo.
Reí ante el comentario, al mismo tiempo que aspiraba su delicioso aroma. De pronto una idea cruzo mi mente, y una maliciosa sonrisa se poso en mis labios. Con la agilidad que me caracterizaba la solté para rápidamente tomarla por la cintura con mis dos manos y levantar la en el aire mientras daba vueltas.
Al principio ella dio un respingo asustada pero luego volvió a sonreír divertida, riendo como una niña pequeña cuando estaba emocionada. Era tan liviana como una pluma, y no pude evitar mirarla enterneciendo, por lo que consecuentemente no pude darme cuenta en que momento ella estiro sus brazitos y se lanzo encima mio, rodeando mi cuello y dejando todo el peso de su cuerpo caer sobre mi.
Sin querer perdí el equilibrio, pues me había agarrado desprevenido, y por supuesto que esto causo ambos calleramos en el suave pasto, ella encima mio.
"¿Akane estas bi..?!," calle mi pregunta y sentí toda mi preocupación evaporarse cuando sentí sus suaves labios posarse en mi mejilla, para luego dirigirse a mi nariz, y mi frente. Yo la mire atontado mientras sentía como mis mejillas empezaban a tomar calor y ella me observo con una mirada traviesa.
Me incorpore un poco de forma de que los dos estuviéramos sentados, mientras pose una de mis manos en su suave mejilla y la otra mano libre en su cintura para atraer la mas hacia mi, y me empece a acercar al único lugar que sus labios todavía no habían rosado. Lo hice todo lentamente, y con una delicadeza que no era propia de mi.
Observe como ella empezaba a cerrar sus hermosos ojos, entregándose a mi.
Al igual que ella, yo también cerré mis parpados mientras me acercaba a sus labios rosados y inhalaba ese dulce olor a cerezas. Solo unos centímetros mas y...
"¿Por que me abandonaste?"
Pare en seco. La pregunta me callo como un balde de agua fría.
Cada uno de mis músculos se paralizaron , por lo que no me moví ni un solo centímetro de ella, ni siquiera retire la mano que tenia posada en su delicada mejilla.
Todo lo que pude hacer fue abrir mis ojos tanto como mis parpados me lo permitían.
Sentía como me empezaba a faltar el oxigeno, mi respiración se volvió pesada y entrecortada. No atinaba a responder, y no es que no entendiera la pregunta. Oh por supuesto que lo hacia, sabia exactamente de que estaba hablando, sin embargo las palabras simplemente se rehusaban a salir.
¡No podía maldita sea!
Al ver que yo no decía nada ella continuo hablando, todavía con los ojos cerrados.
"¿Por que te fuiste? ¿Por que no estabas allí cuando mas te necesite?...," observe como tomo una pausa y lentamente volvió a abrir sus preciosos ojos. "¡Dijeste que siempre me protegerías!"
Creí que mi corazón pararía al ver esa mirada chocolate que tanto amaba ser opacada por un sentimiento que jamas antes había visto en Akane.
Rencor.
Un profundo rencor, mezclado con el brillo del odio que bailaba en sus ojos marrones, haciendo que estos se vieran mas oscuros, tomando una tonalidad casi negra. Un odio y rencor dirigidos a nadie mas que a mi. Y la peor parte de todo era que me lo merecía. Todo su odio, absolutamente todo me lo merecía. Su indiferencia, su frialdad, no tenia derecho ni de sostenerla en mis brazos como lo estaba haciendo ahora mismo.
"¡Me mentiste! ¡Yo nunca te importe! Todo fue una vil broma...te burlaste de mi y yo de idiota caí en tu estúpido juego...," grito histérica con la voz entrecortada, las ultimas dos frases las pronuncio en un susurro entre pequeños sollozos que inevitablemente salían de sus labios.
Cada una de sus palabras se clavaban en mi corazón como las mas filosas de las navajas, cada silaba era una tortura para mi alma que se estremecía ante cada sollozo que ella soltaba.
"Akane...yo no quise...," por fin mi cerebro empezó a trabajar de nuevo y mando la orden para que finalmente fuera capaz de pronunciar unas cuantas palabras. Palabras que fueron interrumpidas por unos leves golpecitos en mi pecho.
"Mentiroso, mentiroso, mentiroso...," con la manos empuñadas y la cabeza baja, Akane me proporcionaba pequeños golpes en el pecho, que no me dolían físicamente pues esta no estaba usando ni la mitad de su fuerza, pero el sentimiento de culpa que estos me provocaban era lo que se enterraban hasta los mas fondo de mi pecho, haciendo me sentir una horrible presión que oprimía mi corazón sin misericordia y me hacia retorcer de dolor.
"Akane por favor...yo nunca quise...," trate de hablar pero una vez mas fui interrumpido. Pero esta vez no por palabras, pero por un desgarrador grito de dolor que perforo por mis tímpanos y destruyo toda paz en aquel lugar que por un momento había creído que era el cielo.
No supe en que momento la figura de Akane que hace unos momentos sostenía en mis brazos desapareció dejando me solo. Así que confundido trate de pararme, sentía el cuerpo pesado y las piernas apenas me respondían.
Mire a mi alrededor apreciando como el sol empezaba a abandonar la escena y este ahora se escondía detrás de unas nubes grises que cubrían todo el cielo.
Los jazmines que antes nos rodeaban se empezaban a marchitar, llevándose consigo ese agradable olor, y dejando ahora solo la sucia y áspera tierra, acompañada de un penetrante olor a podrido que me causo nauseas.
Una vez mas oí ese penetrante grito, e inmediatamente corrí siguiendo aquel sonido. El desagradable olor a podrido me estaba empezando a marear, sentía que en cualquier momento me podría desmayar. Sin embargo a pesar de todo eso, fui capaz de atrapar perfectamente la imagen de Akane una vez mas enfrente mio, solamente que esta vez ella estaba echa un ovillo arrodillada en el piso y dándome la espalda.
Pude apreciar como su pequeño cuerpo temblaba sin parar, cosa que me rompió el corazón.
"Akane...," me arrodille un poco hasta estar a su altura y estire uno de mis brazos con intención de tocar uno de sus hombros. Pero antes de poder completar mi objetivo, ella voltio su cuerpo bruscamente mirándome con rabia.
"Mira" me dijo, y obedeciendo baje la mirada hacia su vientre el cual cubría con ambas de sus manos, lentamente ella las retiro e inmediatamente sentí como mi corazón dejo de latir ante lo que observaba.
Contuve la respiración al ver ese liquido rojo escarlata emanar del vientre de Akane, manchando su precioso vestido blanco hasta el punto en el que solo se podían observar dos o tres pedazos de la tela que permanecían todavía blancos.
Ella intentaba inútilmente para la horrible hemorragia presionando las palmas de sus manos contra la herida que se escondía bajo la tela del vestido, pero esto solo empeoraba las cosas, y en vez de ayudar, solo hizo que la sangre fluyera con mayor rapidez.
Pude sentir el miedo y la preocupación inundar mi cuerpo, por lo que me acerque con ella con la intención de ofrecerle mi ayuda.
"Akane espera. Solo estas haciendo que empeore, déjame ayudarte...," antes de siquiera tocarla ella se alejo de mi en un movimiento brusco.
Poso sus irises marrones en sus manos que ahora estaba cubiertos por ese espeso rojo, para luego posar su mirada en mi, que me observaba con desprecio.
"No me toques...vez esto?," alzo una de sus manos mostrando la palma de su mano cubierta en sangre. "¡Todo esto es tu culpa!¡Me abadonaste en el momento que mas te necesite!."
"Akane, por favor escúchame..."
"¡TE ODIO!"
Esa dos simples palabras se clavaron dolorosamente en lo mas profundo de mi corazón. Haciendo eco en mi cabeza un y otra vez, ¿era acaso posible sentir tanto dolor a la vez?
"Ella tiene razón. Creí que te había criado mejor que esto...," una tercera voz se unió a la escena. Una muy conocida voz.. "Hijo...," esto ultimo lo pronuncio entre dientes, y con un obvio tono que delataba la gran vergüenza y asco que le daba decirlo.
"¿Papa?," mire incrédulo al lugar de donde la voz había venido solo para encontrar a mi viejo padre parado un lado de Akane con una mirada de desaprobación.
"De haber sabia que tipo de hombre eras, hubiera roto el compromiso entre ustedes dos hace mucho...", un cuarta voz.
"¿Señor Tendo...?," observe como el progenitor de los Tendo apareció a lado de mi padre, mientras me miraba con asco.
"Me decepsionaste Ranma...yo esperaba mas de ti," ahora una quinta voz se nos unió solo que esta vez no era un voz masculina, si no la dulce y suave voz de una mujer. Una mujer tan bondadosa y misericordiosa, que siempre creí que seria capaz de perdonar hasta el mas vil de los pecadores. Supongo que todo tiene un limite.
"Kasumi...," esta se acerco hacia Akane para después arrodillarse al lado de su hermana menor y atenderla.
Un sexta presencia hizo su aparición en la escena. Mirándome con frialdad, que si bien era natural en ella, esta mirada tenia algo diferente. Una mirada que hubiera sido capaz de congelar el mismo infierno.
De Nabiki Tendo fue de quien mas esperaba oír, las burlas, los reproches, los comentarios directos y dolorosos acompañados por el sarcasmo que la caracterizaba. Ya que yo mejor que nadie conocía el poco pudor que la mediana de los Tendo tenia cuando se trataba de criticar a los demás, en especial cuando se trataba de sobresaltar sus errores y defectos.
Y es por esa misma razón que no hice ningún esfuerzo en ocultar mi sorpresa al sentir ese ardiente dolor en mi mejilla izquierda, tras el agudo sonido de la sonora bofetada que se me fue proporcionada, cortesía de Nabiki Tendo. Una bofetada que si bien me tenia merecida, sinceramente no me la esperaba.
Atónito, lleve una de mis manos hacia mi adolorida mejilla que debía estar roja por el golpe.
Todavía mas para mi sorpresa, la mediana de los Tendos no pronuncio ni una sola palabra, simplemente bajo la cabeza, para después imitar a su hermana mayor y ir al la do de Akane.
Estaba paralizado. No tenia idea que hacer. El dolor en mi mejilla no se comparaba al dolor en mi pecho.
Así que hice la única cosa para lo que era bueno. Huir. Empece a correr los mas rápido que mis piernas me lo permitían. Tratando de huir de todos, de sus miradas acusadoras, de sus criticas, de la cruel verdad.
Puede ver como todo a mi alrededor se empezaba a tornar negro y era envuelto por una abrazadora oscuridad, pero aun así continué corriendo.
A lo lejos divise la silueta de una mujer que estaba parada dándome la espalda, lo que me impedía ver su rostro, sin embargo pronto pude reconocer esa larga melena azulada.
"¿Akane...?" pregunte incrédulo pero ella no movió ni un solo musculo. "Oye...," delicadamente rose uno de sus hombros con mis temblorosas manos.
Pude ver como esta dio un respingo, y bruscamente se voltio para verme a los ojos. Su mirada mostraba una sincera confusión que muy pocas veces había visto en la segura y fuerte Akane Tendo.
"¿Quien eres?", la pregunta salio disparada de sus labios como una bala, una bala que perforo lo que quedaba de mi corazón. No había burla en su rostro, solo la duda y confusión que brillaban en sus pupilas chocolates. "No te conozco. Déjame en paz," dijo antes de empezar a alejarse.
La observe correr. Alejarse de mi, y que hice yo?
Nada.
Absolutamente nada. No podía gritar su nombre, por mas que mis labios así me lo estuvieran exigiendo.
No podía.
Y es que esa chica que se alejaba de mi no era Akane Tendo.
Esa era Aoi Kinomoto.
.
.
.
-Capitulo 2-
Limpie el sudor de mi frente, que a pesar de ser la época mas fría del año, cubría todo mi cuerpo. Todavía podía sentir mi corazón martillando con tanta fuerza que creí que saldría disparado de mi pecho en cualquier momento. Mi manos no paraban de temblar, y mi respiración era pesada y entrecortada, por lo que di largos prolongados respiros, inhalando y exhalando una y otra vez.
"Maldita pesadilla."
Sentía la garganta seca, un sabor amargo se había colado en mis papilas gustativas, sin mencionar la leve punzada que sentía en mi cabeza. Seguro otro dolor de cabeza que se aproximaba.
Dirigí mi mirada al pequeño reloj electrónico que descansaba en la mesita de noche que se encontraba al lado de la cama.
"4:38am...Bien, parece que hoy llegare temprano al trabajo...otra vez."
Una vez que sentí que la falta de oxígeno ya no era un problema, me pare de mi lecho y me dirigí al baño para darme un ducha. No conciliaria el sueno después de eso.
La cabeza todavía me daba vueltas, y sentía los músculos tensos.
Una vez en el baño, me pare frente al espejo y observe mi reflejo. Unas profundas y oscuras ojeras marcaban mi rostro, que estaba pálido y demacrado. Pase amabas manos por mis cabellos alborotados en un acto de frustración, solté una maldición antes de dirigir mis ojos a mi reflejo una vez mas.
Reí con amargura, ese hombre parado frente a mis ojos no era yo. No. Ese hombre de largos cabellos que le llegaban hasta un poco mas arriba de los hombros, y de mirada seria no era yo.
Ese era Ryujii Sora.
"¡TE ODIO!"
"¡TE ODIO!"
"¡TE ODIO!"
Su palabras hacían eco en mi cabeza.
"¿Quien eres?"
No sabia que me dolía mas, ser despreciado o olvidado. Una pequeña parte de mi a veces deseaba que mi persona quedara en el olvido, escondida en los mas profunda de la mente de "Aoi". Pero inmediatamente me reprimía y maldecía a mi mismo por si quiera tener la osadía de pensar en eso, no era mas es que un simple excusa para ocultar mi cobardía. Si eso era, un maldito cobarde. Yo sabia que si ella recuperaba sus recuerdos, lo mas probable es que me ganaría todo su desprecio y odio. Cosa que me hacia temblar. No había cosa en este mundo que me hiciera temblar como el rechazo de Akane.
Era un egoísta y lo sabia, pero es que al menos como "Aoi", todavía podia tener la oportunidad de ver su hermosa sonrisa de vez en cuando. Verla sonreír solo para mi. Ver su expresión molesta, o divertida. Porque aunque su nombre y apellido fueran otros, ella seguía siendo mi Akane.
Por supuesto que estaba la parte mi que quería que Akane recupera su memoria. Odiaba no ser mas que su vecino, un simple conocido que no tenia nada que ver con su vida. Que nada mas podía admirarla desde lejos y verla seguir con su vida como si yo nunca hubiera existido. Y es que así era, en la mente de "Aoi", Ranma Saotome nunca existió. ¿Que iba a hacer cuando se enamorara? Cuando tuviera su primer novio, prometido...No pude evitar sonreír con ironía ante esto.
"Prometido eh..," esa era un palabra que de seguro me traé recuerdos. Recordaba cuantas veces había negado mi puesto como su prometido diciendo que jamas me casaría con ella, por supuesto seguido de una lista mis típicos insultos que usaba como armadura para que nadie se diera cuenta de mis verdaderos sentimientos. Ni siquiera ella.
Y ahora...daría lo que fuera por poder gritar a los cuatro vientos ella era mi prometida. Que Akane Tendo era mía y de nadie mas, y pobre de el que osara tocarla o si quiera mirarla. Pero el problema era que Akane Tendo ya no existía. Y yo tenia que conformarme a ser un simple sombra de lo que alguna vez fuimos. Y por supuesto hacerme a la idea de que algún día la iba a ver caminar por una iglesia usando un hermoso vestido de novia, y que la persona esperándola al frente del altar no iba a ser yo. Yo probablemente no seria mas que "Ryujii", el amable chico sentado al fondo de la iglesia, que la felicitaría y le desearía lo mejor en su nueva vida. Solo podía verla marcharse, y todo lo que me quedaría a mi seria el dolor, el frío dolor de su ausencia, ese seria mi único recuerdo de ella.
Me dirgí hacia la ducha para abrir la llave del agua, y la escuche correr por un rato antes de meterme. La calidez del agua recorriendo cada centímetro de mi piel me relajaba de sobremanera, sentí mis músculos relajarse, y el vapor que despedía el agua caliente entrar por mis poros.
"Akane...," que no daría por ir ahora mismo a su casa solo para estrecharle en mis brazos y decirle que la amaba. Sin importar sus gritos, o la posibilidad de ser tomado como un loco.
Pero es que la situación no era así de fácil. Este problema no solo me involucraba a mi, no podía darme el lujo de ser tan egoísta solo por no ser capaz de soportar su ausencia. No. Esto era mas complicado que una discusión de pareja, puesto que la salud de Akane estaba involucrada, eso era algo que siempre seria mi prioridad. Hasta antes que mis propios deseos. Prefería quedar en las lagunas del olvido antes de verla desmoronarse, y sufrir al darse cuenta que todo lo que una vez amo había desparecido de este mundo permanentemente, y que yo no pude hacer nada para detenerlo.
Todavía recordaba los sucesos que nos llevaron a esta catástrofe, cada escena y recuerdo estaba fresca en mi memoria como si hubiera pasado ayer.
.
.
.
Tres Años Atrás
"Maldición...Nunca nada me sale bien." Un frustrado Ranma caminaba por las calles de Nerima, con las manos dentro de sus bolsillos, y una enfadada Akane caminando enfrente de el. El oji-azul solto otro suspiro antes de posar su mirada en la espalda de sus prometida que no le había dirigido la palabra desde que salieron de la casa.
"Oye Akane...," esta no respondió simplemente siguió su camino, acelerando el paso, y agrandando la distancia entre los dos. Ante esto Ranma fruncio el entrecejo, se estaba empezando a cansar, había cometido un error pero por favor, no era para tanto.
"¿Quieres calmarte un poco? Tenemos todo el día y el centro comercial no va a salir corriendo...Eres tan impaciente, marimacho," hablo con indiferencia y aparente tranquilidad.
Ante esto la peli-azul si respondió, paro su caminar para darse la vuelta con brusquedad y enfrentar al peli-negro con una furiosa mirada clavada en sus ojos marrones.
"¡¿Pero como te atreves?!, te recuerdo que fuiste tu quien me "exigió" acompañarte hoy. Así que deberías ser mas agradecido que siquiera accedí a venir, porque yo no tenia la obligación acompañarte," espeto haciendo énfasis en la palabra "exigió". Y es que en eso tenia razón.
Veran, hoy se suponía que seria un día especial, o eso era lo que planeaba Ranma. Se suponía que hoy por fin seria el día en el que el oji-azul dejaria a un lado su estúpido orgullo y le confesaría sus sentimientos a Akane. Bueno eso era una de las cosas que tenia que decirle, técnicamente eran tres, pero la tercera la estaba guardando para después. Era las mas importante, y todavía no estaba listo para eso.
Es por eso que el oji-azul planeo todo con extremo cuidado, nunca había estado un cita. Bueno no una de verdad, las pocas que había tenido habían sido con sus otras prometidas, y el realmente nos calificaba como "citas". Una de ellas hacia sido con Shampoo, pero eso sola había sido un truco para que ella le diera la posición instantánea de la poza del hombre ahogado. Hubo una vez también que Koachi le pidió que saliera con ella para presumir lo como su novio enfrente otra loca, una tal...bah! ni de su nombre se acordaba, pero ero eso fue mas que nada por una cuestión de orgullo, y que por cierto Akane le había exigido que atendiera. También recordaba haber salido con Ukyo una vez, aunque eso no fue mas que un truco para espiar a Akane en su cita con Ryoga.
Fruncio el entrecejo levemente.
Ahora que lo pensaba el idiota de Ryoga había tenido mas citas con Akane que el. Bien ahora estaba molesto, hizo una nota mental de partir le la cara la próxima vez que lo viera.
Bueno de todos modos, debido a su poco experiencia en el área romántica, Ranma se había obligado a si mismo a preparar todo con anticipación. Paso días buscando los mejores lugares a donde llevarla, que comer, y que hacer. Sin mencionar lo estúpido que se sintió sentado en su cuarto leyendo revistas para chicas muy parecidas a las que leía Nabiki. Y para asegurarse que nadie lo atrapara leyendo revistas cuyas lectoras eran mas que nada féminas, tenia que esperar hasta que toda la familia se fuera a dormir, por lo que estuvo obligado quedarse despierto hasta altas horas de la noche, por lo que últimamente no había dormido muy bien que digamos.
Oh y sin mencionar la jugosa suma de dinero que le pago a Nabiki para que le inventara una excusa a el y a Akane, en caso de que sus padres preguntaran a donde habían ido. Si se enteraban que habían salido en un cita los iban a querer casar mañana mismo!
Sin embargo, nuestro querido artista marcial había olvidado un minúsculo detalle. El lo tenia planeado todo, pero para salir en una cita con Akane primero tenia que pedírselo.
Ranma Saotome seria el guerrero mas valiente y fuerte de todos los tiempos, pero cuando se trataba de el amor era un completo cobarde. Le tenia miedo al rechazo, y siempre terminaba metiendo su gran bocota que no hacia mas que arruinarlo todo.
Fue por eso que esta mañana, cuando todos estaban todavía dormidos, el se escabulló en el cuarto de Akane, entrando por la ventana como muchas veces, y para su sorpresa Akane ya estaba despierta. Sentada en su cama, como si lo estuviera esperando. Hasta podría jurar que se le veía emocionada. Emoción que se evaporó cuando el en vez de pedirle caballerosamente que salieran en una cita, el le "exigió" o mas bien "ordeno" que lo acompañara por el día de hoy diciéndole, "¡Vas a salir conmigo ahora mismo!"
Y por supuesto que Akane no aprecio aquel gesto, el mejor que nadie sabia que Akane no era alguien a la quien le gustaba que le digieren que hacer, y tratar de llegar a ella desde ese angulo no era para nada una buena idea.
Los reclamos y quejas de un furiosa Akane, diciéndole que ella "no era su posesión", y que el no era nadie para darle ordenes, no se hicieron esperar, y el como siempre le respondió con la misma brusquedad.
No fue hasta que el muchacho dejo a un lado su orgullo por un momento y murmuró un leve "por favor," que la peli-azul desistio. Era difícil negarse cuando el le hablaba con ese tono suplicante. Sin embargo el enojo de la muchacha todavía no se había evaporado del todo, y el entendía sus razones pero de verdad no creía que fuera para tanto.
Sin embargo el no iba a echar todo su esfuerzo a la basura ahora, no ahora, el quería que hoy fuera perfecto y así seria.
"Akane, yo no quiero seas solo un acompañante...", empezó a hablar el artista marcial, que pudo apreciar como la peli-azul empezo a suavizar su gesto y ahora lo miraba atentamente. Cosa que lo puso nervioso. "L-Lo que..lo que yo en verdad quería pedirte esta mañana...e-era que s-salieras...," maldición esto era mas difícil de lo que pensaba, cerro los ojos con fuerza, empuño las manos, y tomo una bocanada de aire antes de hablar de nuevo, "¡yo queria pedirte que salieras en un cita conmigo!."
"Por supuesto que yo salir en cita con Airen."
Ranma abrió los ojos sorprendido al oír esa conocida voz, que obviamente no era la de su prometida. Atónito, Ranma observo la figura de la joven amazona parada enfrente de el, con los ojos brillando de emoción y un gigantesca sonrisa, con sus manos entrelazadas a la altura de su pecho en una señal de alegría. Sin mencionar a una atónita Akane parada detrás de ella.
"S-Shampoo..."
¡Maldita sea! ¿Que cosa tan mala había echo para tener tan mala suerte? Estaba empezando a pensar que la vida estaba cobrando todas las fechorías de su padre con el.
"Shampoo estar tan feliz," antes de poder evitarlo los brazo de la china ya estaban rodeando su cuello, pegando su voluptuosa figura con la del peli-negro.
"¡Ya veo para que me querías aquí!", grito un indignada Akane. Que por supuesto había malinterpretado toda la escena. La verdad es que ella tenia una idea de lo que Ranma planeaba hoy, lo había oído de su hermana Nabiki, y fue por eso que se enojo al ver que a pesar de todo su prometido no podía si quiera dejar su orgullo a un lado y invitarla a salir como un ser humano normal, en vez de comportarse como un idiota machista, para después insultarla.
Aunque ahora se sentía una idiota por si quiera pensar que Ranma en verdad quería invitarla a salir. Tremenda idiotez. Seguro solo la había traído con el para restregarle en la cara como el invitaba a salir a su queridisima Shampoo. Sin mencionar que le sentaba bien traerla, si sus padres pensaban que el estaba con ella no le reclamarían nada y podría salir con su "amada" Shampoo sin tener que dar ninguna explicación. Muy astuto! Oh pero ella no iba a ser su juguete, no señor.
"¡Espero que te la pases de "maravilla" en tu cita!,"escupió las palabras con rabia antes de caminar en dirección contraria para irse a casa. No le daría el gusto de humillarla.
"¡Akane, espera! ¡No es lo que parece!"
Perfecto. Simplemente perfecto, a este paso iban a terminar en otra estúpida pelea.
No.
Esta vez no, ya se estaba cansado. Cansado de los malentendidos, de las interrupciones, de todo. Ya era suficiente. Nadie se burlaba de Ranma Saotome, ni siquiera el mismo destino.
Delicadamente el artista marcial agarro las muñecas de la amazona para así soltarse de su agarre. No quería lastimar sus sentimientos, ni los de ninguna otra chica, el sabia que en el fondo el tenia la culpa. El por siempre renegar de sus sentimientos por la única mujer que ama y amaría por el resto de su vida, el por nunca aclarar las cosas y huir de sus problemas. Shampoo al igual que sus otras prometidas no era mas que un victima de maldita indecisión. El y solamente el era el culpable.
"Lo siento Shampoo, pero esa frase no iba dirigida hacia ti...todo esto es un malentendido,"pronuncio con suavidad observando la confundida expresión de la china.
"Ranma no hablar enserio. Ranma no invitar a chica violenta a cita, verdad?"
La miro con seriedad. Su primer impulso fue negar lo todo, pero por primera vez usa la cabeza antes de abrir la boca.
"La verdad Shampoo es que así es...así que te pido por favor que no me si sigas." Las ultimas palabras las pronuncio con tanta seriedad, con tanta frialdad que la joven china pudo sentir un escalofrío recorrer su columna vertebral. Mas que un petición parecía una amenaza.
"Nos vemos," dijo el oji-azul haciendo un ademán para despedirse y después alejarse, dejando una atónita Shampoo.
"Algo no andar bien con Airen..."
"¡Akane!¡Akane, esperame por favor," no fue muy difícil divisar a la peli-azul, sabia que la cosa no iba a estar fácil. Akane podía ser muy cabezota cuando se ponía celosa, pero el no se rendiría tan fácilmente. Al ver que Akane no paraba, este dio un salto de al menos un dos metros quedando enfrente de ella.
"¿Que haces aquí? Shampoo se molestara. No es agradable que dejar a tu cita para corretear a otra chica...", hablo con frialdad.
"No es con Shampoo con quien quiero tener una cita," pronuncio rápido y decidido. Se iba a dejar de rodeos, e iría al grano, hoy no podía terminar en otra discusión.
Ante esto Akane suavizó su gesto, y desvió su mirada. Aun así no quería hacerse falsas ilusiones.
"Entonces supongo que es Uky-"
"Tampoco," hablo rápidamente antes de que su prometida se hiciera mas ideas raras, Akane siempre había tenido una especial habilidad para malinterpretar las cosa. "Ni Shampoo, ni Ukyo, ni Kodachi, ni niguna otra chica...", Akane lo observo atenta, "Es contigo con la que quiero tener una cita. Nadie mas." Dijo rápidamente antes de que valor que había adquirido de quien sabe donde lo abandonara, y la verdad es que la sorprendida expresión de Akane mas ese lindo sonrojo en sus mejillas la hacia ver tan encantadora que lo estaba volviendo a poner nervioso.
Al ver que esta no respondía, el decidió continuar.
"Ahora que lo sabes...¿Nos vamos?," dijo con un leve sonrojo adornando sus mejillas para tomar la pequeña mano de su prometida y empezar a caminar. Esta no dijo nada pero tampoco protesto, simplemente se dejo a arrastrar.
Después de unos minutos de silencio Ranma volteo un poco el rostro para mirar a la peli-azul por el rabillo del ojo, encontrándose con la hermosa imagen una sonriente Akane que lo miraba enternecida, con los ojos brillando de alegría y las mejillas sonrosadas.
Observo como Akane acelero un poco su paso, de modo de que el ya no la estaba arrastrando si no que caminaban uno al lado del otro, para después mover un poco su mano de modo de que sus dedos quedaban delicadamente entrelazados con los de Ranma.
El resto del día transcurrido bastante bien. Por lo que había oído de sus amigos, y lo que había visto en esas melosas películas románticas que Akane normalmente veía con sus amigas, el se había echo de la idea de que las citas eran bastantes aburrida y sin sentido. Pero con Akane ese no era el caso. Los dos jóvenes tenia mas cosas en común de lo que pensaban. Ranma se sorprendió al descubrir el secreto gusto de Akane por los video juegos, cuando le pregunto porque nunca se lo había comentado, ella simplemente se encogió de hombros y dijo que nunca le pareció importante. Pero la verdad es que ella no quería darle mas excusas para llamarla marimacho, cosa que en el fondo le dolía. Y por supuesto que no se hizo esperar atónita expresión de Ranma al haber sido derrotado en su juego favorito por Akane...por décima vez. Claro que el oji-azul no se rindió hasta que por fin pudo ganar un ronda, victoria que por cierto fue entregada por Akane quien se dejo ganar sintiéndose mal por peli-negro. Claro que no pensaba comentarle eso.
Cuando llego la hora de la película Ranma pensó que se tendría que preparar mentalmente para sentarse por dos horas a oír una melosa película de amor, y esforzarse por no dormirse. Pero para su sorpresa Akane escogió una película de acción, que Ranma secretamente había querido ver desde hace tiempo.
Akane le confeso que nunca le habían gustado mucho esas películas románticas, y que la verdad las encontraba bastante aburridas pero que solo las soportaba para no ser una aguafiestas cada vez que salia con sus amigas. Cosa que divertio al peli-negro de sobremanera. Había tantas cosas que no conocía de ella...
Si bien la joven pareja no era ni melosa o acaramelada, ni se proclamaban su mutuo amor cada cinco minutos, ambos jóvenes denotaban un amor tan sincero y puro enterneciendo a todos los que los veían pasar. Y es que a su manera ellos se demostraban todo el cariño que profanaban el un por el otro, pero no con palabras poéticas ni caricias exageradas, no, a ellos les gustaba ser un poco mas discretos. Ellos optaban por otras opciones. Un leve rose de manos, una pequeña broma o un leve insulto para molestarse mutuamente, o una simple mirada. Y es así era su mundo, porque lo que otros veían como una actitud infantil departe de dos niños que no sabían del amor, para ellos esos pequeños gestos valían mas que cualquier poesía, o rosas, o bombones. Y claro esa nueva caricia que estaban empezando a encontrar bastante placentera. Ir tomado de las manos.
No es que no lo hubieran echo antes, si había pasado, una vez...pero ahora se estaba volviendo un habito que a ninguno de los dos le parecía molestar.
"A-Akane...,"susurro suavemente tratando de llamar la atención de la muchacha. Había llegado el momento, sus corazón estaba empezando a latir con fuerza, y pudo sentir como pequeñas...¿que era eso?...¿mariposas?...en su estomago...¡Pero si eso era una cosa de niñitas! Malditos sentimientos.
"¿Si?," la dulce voz de Akane lo saco de sus pensamientos, para ahora dirigir su mirada hacia ella. Se encontraban en el parque, sentados en una linda banca color blanco, que tenia en el centro un pequeño corazón. Sin mencionar el hermoso colo naranja mezclado con tonos purpura que se podía apreciar en el cielo, mientras el atardecer se aproximaba.
Parecía que estuvieran dentro de una melosa película romántica. Bueno, no podía ser tan malo...al menos la atmósfera era agradable...
"V-Veras...La verdad es que te traje aquí por una razón Akane...H-Hay algo que tengo que decirte..."
"Dime..."
"Y-Yo...lo que pasa es que...y-yo queria decirte que...desde hace mucho tiempo yo eh estado...T-T-Tu...es que..."
"Tu..."
"Yo..Tu...Ah..."
¡Rayos! Parecía un completo imbécil. ¿Por que le era tan difícil expresarse? ¿Que acaso no había seguido todos y cada uno de lo pasos que es bendita revista le dio? Entonces, ¿por que no podía pronunciar esas simples palabras?
"Mierda, Mierda, Mierda, Mierda"
Akane observo sorprendida a su prometido que repentinamente dejo de hablar para ponerse de pie y darse de cabezazos contra un árbol.
"R-Ranma...Oye..." Bien el momento había pasado de romántico, a estúpidamente ridículo.
Ranma paro su acción para ahora posar sus irises azules en el angelical rostro de Akane.
"¡Akane!"
"¡Ranma!", por impulso la peli-azul se puso de pie como un soldado que acaba de se llamado por su general.
"Y-Y-Yo..T-T-Te...¡Argh al diablo!"
"¿Ran...?", su pregunta quedo en el olvido al sentir los suaves labios de su prometido sobre los de ella. Era un beso torpe e inexperto, pero a la vez tierno y dulce.
Lentamente el oji-azul se separo de ella, quien todavía permanencia con los ojos abiertos, estaba tan sorprendida que ni siquiera pudo corresponder el beso. Lentamente, poso una de sus manos en sus delicados labios. Todavía sentía un leve hormigueo en ellos, y ese sabor dulce como la miel.
Sin poder aguantarlo mas, el peli-negro la tomo en sus brazos y estrecho su delicada figura contra el. Con cuidado reposo su mejilla en su cabeza , y inhaló su delicioso aroma.
"Y-Yo te quiero...,"por fin pudo decirlo, "¡E-Estoy enamorado de ti!"
Diez segundos...
Treinta segundos...
Un minuto...
¡Nada! Su prometida no había pronunciado una sola palabra, y lo que fueron segundos le estaban empezando a parecer años. "Quiza esto no fue tan buena idea...",pensó nervioso empezando a imaginarse lo peor.
Después de unos segundos mas de ese asfixiante silencio, el oji-azul la separo un poco de su cuerpo para aventurarse a mirarla a los ojos.
Lagrimas.
Un delgadas y delicadas lagrimas salían de eso irises marrones que el tanto amaba.
Y sintió pánico.
¡¿En que momento se le ocurrió la brillante idea de besarle?! Malditos impulsos...y el que inocentemente creyó que si hacia las cosas a su manera solo esta vez todo saldría mejor. Pues allí tenia su repuesta. Ahora tenia que preparase mentalmente para el rechazo, aunque no estaba seguro si su corazón podría soportarlo...
"Yo también...,"la entrecortada voz de Akane lo trajo de vuelta a la realidad, viéndola ahora con incredulidad y sin poder creérselo. No estaba seguro de haber oido bien. Tenia que ser un error.
"¿Aka...?," pero ahora fue el turno de Ranma de ser callado por uno suaves labios que se posaron con timidez encima de los suyos.
Un beso tímido que demostraba la poca experiencia que ambos tenían en esa área de la vida, pero que no por eso fallaba en demostrar todo el mutuo amor que ambos sentían. Se separaron un momento, solo para perderse el los ojos del otro. Y una vez mas unieron sus labios, esta vez mutuamente, y esta vez no tan torpemente como la primera vez.
Quizas si alguno de los dos no hubiera estado tan sumergido en sus pequeño mundo, o quizás si alguno de los dos hubiera prestado mas atención a lo que pasaba a su alrededor, quizás solo quizás hubieran sentido un tercera presencia observando la conmovedora escena. Y quizás hubieran podido oír el pequeño "crack" de un corazón que se acababa de romper, seguido de el agudo sonido de la campanilla de una bicicleta alejándose del lugar.
"Akane...necesito decirte algo mas," fue Ranma el que a regañadientes decidió interrumpir el momento, y no solo por la falta de oxígeno, si no también por que se le estaba olvidando un pequeño "detalle". La segunda noticia que tenia que decirle, probablemente no era el momento apropiado teniendo en cuenta de que se acaban de declarar, pero si no lo hacia ahora lo tendría que hacer enfrente de toda la familia, y el quería que Akane fuera la primera en enterarse. Tenia que entender sus razones. Ella no respondió, simplemente lo miro curiosa y hizo una señal para que continuara.
"Voy a regresar a China"
.
.
.
Ya habían pasado tres semanas desde la confesión de cierto joven a cierta muchachita de corta melena y ojos marrones, seguido por supuesto por la noticia del regreso del oji-azul a China que no fue tomada de la mejor forma por la menor de los Tendos, pero que al final acepto.
La verdad es que no había nada que le doliera mas al peli-negro que dejar a Akane sola, y estaba seguro que la preocupación no lo abandonaría ni un solo minuto en sus estadía en China, pero este era un viaje que necesitaba hacer. El quería volver a ser un hombre completo, pero no era solo eso.
El quería ser un hombre completo para ella.
El no le era de utilidad como un hombre que la mitad de las veces era mujer, y por mas que ella digiere que su maldición no importaba, a el si le importaba. El quería hacerla feliz, darle todo lo que tuviera a su alcance, no la dejaría pasar por la vergüenza de tener un fenómeno por pareja.
Fue por eso que a pesar de la triste mirada de ella, y de sus quejas, el la agarro de las manos y con la mayor suavidad posible le pidió...no...le rogó que confiara en el. Que este era un viaje que el necesitaba hacer, y que no se podría ir tranquilo sin primero tener su consentimiento.
¡Dios! Se había vuelto tan co-pendiente de esa chica.
Y por supuesto que ella al final se lo dio, a pesar de todo Akane siempre había apoyado su sueno de encontrar una cura para su maldición, sin importar cuantas veces fracasara ella siempre estuvo allí, consolándola y dándole ánimos para que no se rindiera. Y el sabia que ella no lo decía por conveniencia propia, si no con la simple ilusión de verlo feliz. Cosa que lo conmovía de sobremanera.
Finalmente ahora se encontraba caminado por la calles de Nerima dirigiéndose hacia al aeropuerto, había ahorrado por meses para esto, ni quería recordar los problemas que tubo que pasar para esconder el dinero de su ambicioso padre. Había convencido a la familia para que no fueran a despedirlo al aeropuerto, no había necesidad, el volvería pronto, lo sabia. Ademas que tenia la certeza de que si volvía a ver esa sonrisa triste en el angelical rostro de Akane, seguro que mandaba todo al carajo y se retractaba.
Y así fue que después del almuerzo se marcho con su maleta de viaje , y dejando a Akane con la concreta promesa de que volvería lo mas pronto posible, y que cuando hiciera tenia algo importante que decirle. Y era cierto.
Con cuidado metió la mano en uno de su bolsillos, y palpo la pequeña cajaita de terciopelo que se encontraba ahí, para despues sonreír como un idiota enamorado.
"Ranma irse de viaje?"
Ranma dio un salto al oir la cantarina voz de cierta chinita parada enfrente de el mirándolo con curiosidad.
"S-Shampoo...A-Asi es, voy a regresar a China...," hablo el joven no muy seguro si debería decírselo, aunque seria difícil de ocultar con la gigantesca mochila de viaje que llevaba encima. Aun así temía que con lo persistente que era la joven amazona, que decidiera acompañarlo en su viaje a pesar de sus protesta, cosa que definitivamente no seria buena. Rio nervioso al imaginar las consecuencias que eso podría traer.
"Ya veo...Desearte un buen viaje." Ranma no pudo ocultar su sorpresa ante esto, no creía que Shampoo cedería tan fácilmente.
"Eh..S-Si, gracias...Vas a la casa de los Tendo?," hablo con clara curiosidad al ver que el camino que la joven estaba tomando.
"Si, Shampoo tener una orden de ramen que entregar", dijo con simpleza levantando la cajita de metal que normalmente usaba para repartir sus ordenes/
"Ah...Ya veo...Nos vemos," dijo empezando a correr. Se le estaba haciendo tarde.
Cierta parte de el seguí un poco sorprendido ante la calmada actitud de Shampoo, la verdad es que se sentía aliviado. Quizas la joven china estaba empezando a comprender que entre ellos nunca podría haber nigun tipo de relación sentimental, y que todo lo que el podría ofrecerle era una amistad incondicional. Río feliz ante el pensamiento, por fin la suerte se estaba poniendo de su lado.
"Que extraño...Que yo recuerdo nadie en la casa ordenó ramen..."
.
.
.
Hola guapos! :D Aqui traigo el segundo capitulo que les prometí! No saben los problemas que tube que pasar para escribirlo, simplemente no estaba satisfecha con el resultado y todavía no lo estoy. Me parece que me quedo un tanto aburrido y largo. Pero es que necesitaba meter muchas cosas en este solo capitulo para poder conectar la historia bien. La escena de la declaración no se si me quedo muy bien, no quería pasarme de cursi, y es que no me podía imaginar a un Ranma proclamando su amor por su adorada Akane con palabras poéticas, eso es mas que nada cosa de Kuno jaja xD.
Bueno creo que les debo un disculpa. No di ni una sola pinche explicación como lo había prometido, aunque si les di algunas pistas. A ver si se les empieza a formar una idea de lo que paso. En el próximo capitulo si les prometo que se empezaran a aclarar mas las cosas!
El principio del capitulo esa echo desde el punto de vista de Ranma, la verdad es que quería todo el capitulo fuera así, pero había cosas que no podría haber narrado bien desde el punto de vista de Ranma solamente.
Ah y muchas gracias por los reviews! Me hizo requete feliz ver como se están empezando a interesar en la trama de la historia! T.T
Oh y a bry: jajaja! Me crees si te digo que les puse esos nombres por pura casualidad? xD Debe ser el destino jaja. Fueron los primeros nombres que se me vinieron a la mente, sin mencionar que amo el nombre a Aoi, es tan lindo xD.
Bueno hasta luego bombones! ;) Bye~Bye
