N/A: Ultimo intento. Publicare los capítulos que llevo hasta ahora y seguiré publicando normalmente. Si veo que no hay buena llegada dejare de publicar esta historia en . Gracias por leer.

-díalogos-

pensamientos

Capitulo 1.

La joven se veía tan cansada y tan profundamente dormida que a la azafata le daba pena tener que despertarla. La pobre chica se encontraba hecha un ovillo en el pequeño espacio de su asiento con un libro entre sus manos, su cabello le caía como una cascada cobriza sobre su rostro en suaves ondas pero no alcanzaba a ocultar su alarmante palidez ni las oscuras ojeras de las que sus facciones hacían gala. Con un suspiro la mujer se inclino levemente sobre ella para remecerla con delicadeza.

-Vamos, despierta cariño, aterrizaremos pronto y debes colocarte el cinturón de seguridad – le murmuro, asegurándose de despertarla.
-Uhm…..mmnmmmh…. va…vale… - suspiró la chica, ahogando un bostezo, mientras abría los ojos.

Miró a su alrededor pero la azafata ya se había ido a despertar a otro pasajero dormido. Se encogió de hombros para sí misma y comenzó a poner orden entre sus cosas antes de seguir las indicaciones de la mujer. Cerró el libro que había estado leyendo antes de quedarse dormida y lo guardo en su bolso de viaje, se volvió a poner la sudadera que se había quitado nada más subirse al avión para, al fin, colocarse el susodicho cinturón de seguridad.
Observó el espectáculo nocturno que ofrecía la ciudad con sus luces a través de la pequeña ventanilla mientras pasaba una mano por su enmarañado cabello. Las pequeñas motas luminosas le daban color al oscuro paisaje y parecían darle la bienvenida con su suave parpadeo de múltiples colores. Los edificios y calles todavía se encontraban muchos metros por debajo de ella, pero esa distancia se iba acortando de manera alarmante. Todavía no lograba asimilar el hecho de que volviese a esa ciudad luego de dos largos años de lo ocurrido y, mucho menos, que volviese a asistir al instituto que encerraba entre sus cuatro paredes uno de los capítulos más triste de su joven vida. Nada le había salido según lo planeado y todo lo que consiguió construir simplemente se arruinó en un abrir y cerrar de ojos, dejándola a la deriva y obligándola a regresar a aquel lugar que formaba parte de sus peores pesadillas, sin contar que probablemente ÉL estuviese ahí… en otras palabras: lo volvería a ver… ¿se acordaría de ella tanto como ella lo recodaba a él?... tonterías… no quería que la reconociera… ¿o sí?...

- "Señores pasajeros, les anunciamos que el vuelo internacional Madrid-Hales a llegado a su destino. En breves instantes aterrizaremos. Agradecemos su preferencia por viajar en nuestra aerolínea. Les deseamos una buena estadía en la ciudad"-

La voz del piloto la saco de sus ensoñaciones, devolviéndola a la realidad de un respingo justo en el momento en que una cabellera pelinegra aparecía entre sus recuerdos. Avergonzada, se aseguró de que nadie a su alrededor se hubiese dado cuenta de su sobresalto para luego acomodarse lo más posible en su asiento mientras esperaba el aterrizaje en tierras estadounidenses. Agradecía que no lo hubiese tocado nadie como vecino de viaje… él o la pobre desafortunado/a a estas alturas ya estaría traumado/a con los raros gestos y reacciones de su persona.
Cuando ya estuvieron listos para bajar del avión no pudo reprimir el largo suspiro de resignación que salió de sus labios mientras se levantaba con su bolso de viaje al hombro. Junto con el resto de los pasajeros se dirigió a la zona de desembarque pero, desde ahí paso de largo hasta la salida sin recoger ninguna maleta. Había mandado todas sus cosas a su padrastro por servicio de encomienda hace unos cuantos días atrás de manera que al día siguiente de su llegada le fueran a entregar su equipaje a la casa. En su mochila solo llevaba una muda de ropa, sus útiles de aseo personal y, por si acaso, un cuaderno y su estuche, además de sus documentos de identificación.
Cuando entro a lobby del aeropuerto comenzó a buscar con la mirada a su posible "comité de bienvenida". Sabía que su padrastro no iría, lo que no quería decir que no la quisiese como si fuese su hija… era un hombre ocupado. Rogaba porque su mujer lo imitara, no es que la odiara… prefería a la tía del gafotas de su hermanastro. Por lo tanto, la única opción que tenia era que su "hermanito mayor" la fuese a buscar… no es que le hiciera mucha ilusión, considerando que la mitad de su vida se la había pasado molestándole… podría decir, completamente segura, que el chico le había agarrado ojeriza por todo eso, si no fuera por… pero bueno, era preferible él en vez de Agatha.

"Rayos, ¿donde se habra metido ese pelele?"

Miraba hacia todos lados buscando entre todo el gentío. A pesar de que al reloj solo le faltaban un par de minutos para dar la medianoche el lugar se hallaba repleto como en un fin de semana largo en la terminal de buses.

Después de un rato se rindió de intentar buscar a su hermanastro a través del ir y venir de los viajeros y aquellos que los despedían o recibían. Por lo que tenía entendido, él debería haberse encontrado ahí antes de su llegada para esperarla en un lugar visible al momento de que saliera de la plataforma de desembarque y así, juntos, poder irse a la casa "familiar" en donde habría una pequeña merienda nocturna para recibirla… si dijese que todo eso provocaba en ella gran ilusión estaría mintiendo. Solo quería un lugar donde tumbarse, a modo peso muerto, y dormir.

La situación la estaba hartando. Era obvio que el chico no llegaba. Lamentaba no haberse espabilado antes y haber pedido un número de contacto al que poder llamar… al menos así podría saber cuánto tiempo tendría que esperar por su chaperón… Aunque… ahora que lo pensaba, habían pasado dos años… ¿sería posible que a su hermanito le hubiese llegado la pubertad, de tal forma que no pudiese reconocerlo a simple vista? Nah… Todo el tiempo que vivió con él jamás cambio físicamente… y las últimas veces seguía igual que antes: uno de esos típicos chicos enclenques que si no usaba gafas chocaba contra todo lo que tenía por delante, con un corte como de pélela completamente fuera de moda que siempre se mantenía igual… y como olvidar su guardarropa: siempre el mismo estilo de poleras de pique y jerseys en conjunto con bermudas o pantalones del mismo estilo… Imposible no reconocerlo. Pero, lamentablemente, entre la gente que se encontraba ahí no se veía a nadie con esas características.

Para pasar el rato empezó a mirar los distintos tipos de personas que se hallaban en la multitud. Por un lado había una pareja joven que observaba a la horda de personas que iban y venían de manera expectante, por otro lado una mujer anciana aguardaba pacientemente sentada en una de las bancas que increíblemente estaba casi vacía. Se río para sus adentros al ver a un grupo chicas "pinky" que se mostraban muy impacientes por la llegada de quien fuese que estuvieran esperando y que contrastaban enormemente con un grupo de jóvenes que conversaban animadamente solo a unos pasos de ellas. Cerca de donde estaba un hombre leía distraídamente un libro junto a un montón de maletas haciendo caso omiso a una muchacha bajita que estaba a su lado dando saltitos para ver por sobre las cabezas de las personas. Detuvo su mirada en un chico de unos años mayor que ella con atuendo militar no muy lejos de ella… para su sorpresa él también la miraba, pero con el esbozo una sonrisa socarrona en sus labios en una pose bastante descuidada… Esperen… ¡¿Acaso se estaba burlando de ella?!

Se le quedo observando con el ceño fruncido, lo que al chico pareció causarle mucha gracia porque su sonrisa se amplió aun más dándole un aire aún más burlón. ¿Qué se creía ese tipo que se estaba riendo a costa suya? ¿Y qué rayos le pasaba a ese pelafustán de su "hermanito mayor" que no llegaba?En verdad, no era que le molestara tanto el hecho de que ese otro se le quedase mirando, aunque se riese de ella al menos era guapo pero tenía que admitir que estaba cansada y lo que más quería en esos momentos era llegar luego a la casa y no saber más del mundo por unas cuantas horas... Cansada de la sonrisita del chico se acercó a él con paso decidido, dispuesta a dejarle en claro un par de cositas importantes que tenía que saber sobre su poca paciencia…