Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos son propiedad de Stephenie Meyer.
Summary:bella se casa, con el mas degenerado de las personas, para salvar a su padre, pero que pasara cuando el hijo de su esposo llegue desde Londres y empiece a enamorarse de él?
Un rayo de luz golpeo de lleno mi rostro, era cegador y caluroso, sin duda era lo más cercano a sentirme viva en los últimos meses.
Mi vida, ja a mi existencia no se le podía llamar así, no tenía fuerzas ni por lo menos esperanzas, mi padre la única familia que me quedaba, a pesar de ser trasladado a el mejor hospital de chicago seguía sin mostrar mejoría alguna.
Los días eran mis pesadillas y las noches se convertían en el mismo infierno no es necesario relatar el porqué, puesto que con solo pensarlo me hacia estremecer.
-isa- llamo una voz seca y gutural, cerré los ojos e forma instintiva, rezando porque me creyera dormida y me dejara así.
-isa-volvió a llamar ahora más cerca, puso su mano debajo de mi cuello atrayendo hacia él, obligándome a dejar a un lado mi intento fallido de inconsciencia, me beso con fuerza e urgencia, al sentir que no se lo devolví se apego aun mas y bajo su otra mano a mi pecho desnudo ( por sus órdenes expresas) me revolví entre sus apretados brazos en busca de que me soltase o por lo menos quitara su mano de mi esa parte de mi cuerpo, en cambio lo que recibí fue que me besase con aun mas fuerza de la necesaria y que trataran de profundizar el beso, pidiendo acceso a su escurridiza lengua, me negué rotundamente, por lo que bajo aun mas su mano…
…………………………..
-isa, cariño tenía que aprovechar- no hizo caso alguno a mi expresión y prosiguió- sabes que estaré fuera unos meses y pues tenía que desquitar el tiempo que no pasare aquí- dijo ensanchando su sonrisa.
No conteste desde mi llegada hacia ya seis meses no había pronunciado palabra alguna, sentía que si decía algo, no aguantaría mas y saldría corriendo y llorando de ese lugar y eso era algo que no podía permitir por mi muy enfermo y desgatado padre.
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Baje lentamente las escaleras, como si pudiera todo el tiempo del mundo, no tenía prisa ni un lugar a donde ir. Un escalón por uno. Paso por paso, no quería caerme. No deseaba desentonar con la naturaleza del que estaba rodeada la casa, ese era mi gran deseo ser invisible o por lo menos que si quedaba completamente quieta pudiese pasar inadvertida.
El libro que llevaba cargando entre las manos resbalo como si se tratase de un cubo de hielo o mantequilla. Corrí detrás de el olvidando mis precauciones, llevaba corriendo cerca de dos pisos en escaleras, cuando me enrede con mis propias piernas y caí, rodé los últimos escalones, no sé cómo sin detenerme.
Quede tirada en la humilla alfombra.
-pero que paso- dijo acercándose rápidamente hacia mi
No conteste, no hablar era ya mi costumbre, solo me limite a verlo directamente a los ojos mientras él me cargaba y me depositaba en el sillón más cercano.
-te duele algo?- pregunto con voz preocupada pero con textura dulce y aterciopelada, porque su padre no podía ser como él?
Moví de un lado a otro la cabeza en respuesta negativa.
-segura, isa?- abrí los ojos del terror por los sentimientos que ese nombre me provocaba, me separe bruscamente lo mas que pude de el.
-hummm… ya veo no te gusta que te diga así, cierto?
Asentí, me sentía como una animalito que acaba de ser arrollado en la autopista y el conductor del coche se detiene para ver que sucedió y la pobre creatura queda lastimada y asustada. Creí que no me pasaría nada así que mejor hable.
-no me gusta que me llamen isa, me recuerda a…- calle rápidamente.
-oh, ya veo- al parecer había captado rápidamente.
Asentí de nuevo
-y como te gustaría que te llamara?-
-no lo se
- o quizás te podría decir madrastra, o de cariño mami?
-no lo creo, creo que tenemos la misma edad- dije con un marcado toque de duda.
-cuántos años tienes?- inquirió
-21- respondí automáticamente.
Frunció el ceño
-que tiene?-
-es solo que…
-si lo sé soy algo joven para…- trague saliva tenía un nudo en la garganta del tamaño de una pelota de tenis.
-si, eres aun más joven que yo- siguió inconforme
-cuantos años tienes?
-22- dijo aun con el ceño fruncido
-no es mucho la diferencia- trate de quitarle importancia
-tienes razón, pero…-dudo
-si?
-puedo hacerte una pregunta?
-sí, creo- dije algo dudosa
-desde que te casaste con mi padre, me eh preguntado, él porque alguien como tu se podría casar… con el
-alguien como yo?- seguramente creía que me había casado en busca de la herencia
-si- agacho la mirada- alguien tan bonita e inteligente
