I. Cómo un payaso: haciendo bromas y siendo cruel consigo mismo con el simple afán de divertir.
Suspiro con fuerza antes de seguir leyendo, algo asqueado y abochornado, las suaves líneas de la nueva historia que Haise ha publicado en su blog. La enternecida escena me provoca sensaciones escalofriantes y desagradables, pero aun así leo; leo con tal de que se note mi interés en él
Sus brazos rodearon mi cintura, atrayéndome a su pecho con fuerza. Unos cuantos sollozos escaparon de sus labios con palabras que no se le entendían del todo. A pesar de que yo me encontraba temblando, logré colocar mi mano en su cabeza para después acariciar su cabello con algo parecido a la ternura. Estaba tan nerviosa que temía hacerle daño, a pesar de que apenas y lo tocaba.
Mi tacto parecía tranquilizarlo. Su mirada azulina chocó con la mía, mil sentimientos escondidos detrás de ella. Acogió mi rostro entre sus manos, sus cálidos dedos rozando con dulzura mis pómulos. Entonces, sucedió. Lo que había soñado tantas veces se estaba haciendo real.
Sus labios se encontraron con los míos, rozándose dulcemente, abriendo paso a un beso lento, pausado, sin prisa alguna; un beso que hacía denotar mil y un sentimientos, entre ellos el tan ansiado amor que teníamos guardado para nosotros, compartiéndolo en una explícita felicidad que ni yo misma estaba consciente que existía.
El crudo invierno que se había formado en mi corazón había cesado, una sensación cálida reemplazándolo. La primavera, después de tanto tiempo, después de tantas lágrimas, por fin llegó.
Cierro el libro con delicadeza mientras cubro mi boca para que las demás personas vean mi expresión. Trago saliva en silencio y luego comienzo a teclear algunas letras en una página en blanco de un documento Word abierto en mi computador. Unos suaves pasos junto a una voz chillona hacen eco en el lugar, obligándome a alzar la vista. – ¡Furuta! –Levanto un poco mi mano en forma de saludo. Eto, con esa peculiar forma de andar, se acerca a mi mesa y se sienta con delicadeza.
–Yoshimura Eto, ¿Cuánto tiempo sin vernos? –Junta sus manos y luego inclina la cabeza mientras una amplia sonrisa adorna su rostro.
–Lamento haber desaparecido sin haberte dicho a donde iba, querido. –Río con suavidad antes de seguir escribiendo. – ¿Cómo te trata la vida? ¿Ya se te cumplió tu deseo de estar con Haise? –Suspiro y niego con la cabeza. – ¿Qué? Dios mío, ese chico sí que es tonto… ¿Quieres que hable con él? ¿Qué lo golpeé?
–No es necesario. De cualquier forma, no puedes obligarlo a estar conmigo. Él es libre de estar con quien quiera, ¿No? Digo, todos los somos… –Su mano toma la mía y la aprieta suavemente.
– ¿Apoyarías eso, Furuta? ¿Dejarías que la persona que amas estuviera con otra?
–Claro que lo haría. No importa que me deje más roto de lo que estoy, su felicidad superaría eso. Simplemente ver su sonrisa… Yo… Puedo estar bien con tan sólo verla. Cada lágrima que derrame por él será valiosa, cada momento vivido… Todo. Por eso me esforzaré en hacerlo feliz, cueste lo que cueste. Yo… Tengo que darlo todo.
–Eres tan lindo, ¿Por qué te tuviste que enamorar de él? –No contesto. El suave aroma de un perfume conocido inunda mis fosas nasales. Mi corazón palpita más rápido de lo normal al ver a Haise acercándose con lentitud.
– ¡Hola! –Me levanto y le doy un corto abrazo, nuestra típica forma de saludar. Eto le sonríe antes de darle un beso en la mejilla. Cierro mi portátil, poniendo toda mi atención sobre él. –Eto, Furuta, me alegra tanto verlos, ¿Qué cuentan? ¿Al fin el amigo Haise conocerá a sus respectivas parejas o tendrá que esperar un poco más?
Esperarías toda la vida, mi querido Sasaki.
–No. –Eto contesta con sequedad.
– ¿Y tú, Furuta?
Estoy enamorado de ti.
–E-eh… Nada nuevo. No hay alguien que llame mi atención. –Eto baja su mirada y niega. Sabe perfectamente que estoy mintiendo, pero, ¿Tengo otra opción? Aún no puedo confesarme, no quiero. – ¿Qué hay de ti?
–Me gusta alguien. –Su lengua repasa tímidamente sus carnosos labios, trago saliva y aparto la mirada. –El problema es que es un chico muy peculiar.
– ¿Tienes algún problema con las personas que son de tu mismo sexo? –Le dirijo una mirada severa a la chica. Rueda sus ojos, molesta, y cruza sus brazos a la altura de su pecho. Haise ríe.
–No, me refería a lo peculiar, Eto. Es… Muy extraño. Extravagante, rico, guapo… Diciendo cada cinco segundos una maldita palabra en otro idioma. Diablos, el tipo es perfecto, pero su personalidad lo jode todo. Aún no sé qué fue lo que me llamó la atención.
–Pues si crees que es el indicado, deberías intentarlo. Ya sabes, oportunidades como esa aparecen muy pocas veces en la vida. Lucha hasta que lo consigas. –Sus ojos se iluminan, un vació se produce en mi pecho.
–Muchas gracias por tu consejo, Furuta. –Muerdo mi labio mientras asiento. Juguetea con sus dedos, nerviosos, y luego jadea. – ¡Cierto! Ayer leí una parte del prólogo que publicaste, ¡Es genial! Deberías de continuar la historia.
–Yo acabo de terminar el último libro que sacaste. Me encantó. –Una risita nerviosa escapa de sus labios, tengo el placer de notar un ligero sonrojo adornando sus preciosas mejillas. Sonrío con dulzura y sorbo un poco del té que, por un momento, olvidé que estaba allí.
– ¡Qué vergüenza! Tú ya leíste todo y yo sólo una mínima parte. Prometo apurarme en mi lectura para así no sentirme tan mal amigo. –Tímidamente, revuelvo sus cabellos mientras le miro con dulzura.
–No te preocupes, Haise, entiendo que tienes mejores cosas que hacer que leer un insignificante y cruel texto. –Su ceño se frunce durante algunos segundos.
– ¡No es insignificante, mucho menos cruel! En realidad es… Es… ¡Es genial! Sí, eso… Genial… -Eto, quien sólo se limitaba a observar, suelta una carcajada.
–Sasaki mentiroso, estás hablando con Furuta Nimura. Quizá no es insignificante lo que hace, pero sí es cruel. Él es cruel en todos los sentidos, hasta consigo mismo.
"Es cruel hasta consigo mismo"; La frase encaja perfectamente en todos los sentidos.
