¡Segunda viñeta! Nos vemos abajo ;)


[Mito 2º] Si papá y mamá salen, el hermano mayor está al mando

Kankuro opina que ser el hermano intermedio apesta. Ser el soporte de una de las dos partes si surge el conflicto que, para colmo de males, casi nunca se produce entre Temari y Gaara. Gaara contra Kankuro, en ocasiones. Kankuro contra Temari. Yo los apoyo a los dos pero ¿quién me apoya a mí? No tienen padres y nunca hablan de ello. Ya no. Gaara es el puto jefe del cotarro que es el País del Viento, vale. Amo y señor de las dunas, miradme levitar mientras espío a la luna lunera. Guay. Asumido. Todo en orden. Le hacen descuentos en todas partes y si va él al mercado la compra del mes les sale gratis. Kankuro se partiría la cara con cualquiera que insinuara que hay alguien que merezca y esté mejor capacitado para el puesto.

En casa la que manda es Temari. Dictadora despiadada de los turnos para limpiar el baño y recoger la mesa. Gaara no pone pegas, claro. Gaara barre los suelos con un movimiento de los dedos, dobla su ropa y plancha las arrugas con vapor antes de ponérsela y para qué negarlo, es la antítesis de hermano-pequeño-tocapelotas.

–¿Por qué no puede barrer él siempre? ¡Si no le cuesta nada! Y si caen restos al suelo puede meterlos en la calabaza.

Temari suspira, brazos en jarra.

–Sigues ofuscado porque te tiré esos títeres andrajosos.

–¡No eran andrajosos, eran mis primeras marionetas!

–¡Eran dos malditos calcetines!

El matriarcado se hace evidente.

–Qué pasa ahora –Quiere saber Gaara. Viven en uno de los laterales superiores de la Torre del Kazekage, con vistas a toda la ciudad, que se colorea en una amalgama de bóvedas y tejados a dos aguas, de cúmulos de luces más o menos intensos que se van apagando. Acaba de llegar de trabajar y no está de ánimo para pataletas.

–Tu hermana me ha tirado mis marionetas favoritas.

Tu hermana. Mía no, tuya. Desligarse del parentesco en los encontronazos familiares es fundamental.

Gaara espera. Kankuro no añade nada más.

–¿Y no tienes más? O qué pasa.

–¿Tienes tú más ositos de peluche?

Ya estamos.

Cómo no. La baza del osito. Kankuro la usa para todo. Que debaten y Gaara argumenta mejor, osito de peluche. Que Gaara se ducha antes que él y gasta el agua caliente (pero quítate la ropa en la bañera, coño, que me llenas la casa de arena. ¿Ves por qué no tiene sentido que barramos?), osito de peluche.

–No. Pero tengo más hermanos. Si me cargara a uno todavía me quedaría Temari.

Se pegan sin hablarse la friolera de tres días. Hasta que Gaara decide invertir el orden natural de las cosas y tocar en la habitación de Kankuro.

–Cinco horas –gruñe hastiado–. Los servicios de recogida de basura paralizados cinco horas por ti. Imbécil.

Gaara y su manía de insultarte sin explicarte por qué. Kankuro es como los perros, hay que pegarle con el periódico nada más mearse en la alfombra o se le olvida que ha hecho una trastada.

–Qué estás…

Gaara le tira algo a la cara y se esfuma sin decir nada más.

Kankuro contempla sus marionetas y la sonrisa resplandece como el sol del desierto de amanecida. En el fondo –en el fondo, fondo, fondo, fondeado y fondante– solo son dos calcetines andrajosos.


Puede que actualice dos veces al día porque el viernes que viene me voy de viaje, ya veremos. Un review y un mito si os ha gustado sería fantabuloso :3