Dos
Si bien, Bookman se negó a prestar su ayuda al Catorceavo; no se rindió en su empresa de investigarlo.
Y como es a suponer, su plan de respaldo fue Marian.
—Hazle creer que lo estás ayudando, pero no te involucres demasiado con él —le dijo el día que lo mandó a arriesgar su pellejo a pos de su trabajo.
Marian, se sintió intimidado con la labor. Nunca había tenido una misión que vaya a cuenta propia, ni mucho menos tuvo una conjunto a un ser que podría matarlo si así le placía. Pero ante la interrogante de si creía poder con la situación, su orgullo le obligó a decir que sí. Es más, sonrió con condescendencia al viejo, y le increpó que al volver pediría su reemplazo.
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—Neah D. Campbell —reiteró, mientras tomaba de un solo trago, todo lo que llevaba en su copa—. Nada de Noé. Estoy queriendo revelarme contra ellos, ¿no? Ellos me quitaron algo importante y por eso no quiero ser lo mismo.
Marian hizo lo posible para no revolver los ojos en ese preciso instante. No podía evitar pensar en lo ridículo que sonaba ese hombre, al negar algo que evidentemente era, y que llegado el momento, presumía sin vergüenza. Era como un león, jurando ser vegetariano. Pero contrario a lo que deseaba hacer, enarcó una ceja y lo instó a continuar:
—¿Y qué te quitaron?
—Algo importante —respondió y sin palabras le susurró que si seguía guardando información que le podría servir para futuro; no diría nada de más —. Pero no estamos aquí para hablar de mí, hemos venido a celebrar que dejaras a ese viejo y decidieras seguirme.
Por alguna razón tras esa sentencia, Marian sintió su boca seca; una parte suya reconocía que lo sentido distaba del miedo, y en cambio todo era…
—Vamos a hacer que te diviertas. — Neah hizo una señal a algún lugar que Marian no vio y luego le extendió una copa de alcohol —. Pero debes relajarte.
Marian miró la bebida. Nunca había tomado alcohol —ni consumido un cigarrillo— por órdenes expresas de su tutor, y ahora le resultaba surrealista que alguien le ofreciese tal cosa, y que no haya ningún control para ello, es más…
—¿Hey, es él? Es lindo, no veo porqué necesita pagar para tener un polvo.
—Porque es casto.
El rostro juvenil del Noé, formó una sonrisa que no tenía nada de angelical, el momento en que Marian tragó saliva, al notar que la mujer se sentó en sus faldas y —ni corta ni perezosa— sobó su miembro encima de la tela del pantalón.
Bookman, vería con mala cara lo que pasaba en ese instante. Pero el viejecillo no se encontraba en ningún lado y él en un ataque de valentía, robó de la mano de Neah, la copa repleta de whisky. Y mientras sobaba el suave pecho de su amante, se dio la libertad de pensar en cosas mucho más hermosas que la guerra, deber y ese tipo de porquerías.
La historia se me va de las manos, así que lo siento si nadie entiende nada, me doy cuenta que es mucha trama para tan limitadas palabras —lo peor es que yo metí la pata al elegir que el mes era de Cross— así que no se sorprendan si todo acaba como con Komui.
Otro punto, por si no se entendió mucho lo que pasó; Bookman decide investigar a Neah, sin soltar la sopa de cosas que él sabe, así que manda a Cross para sacar información. Marian, por su parte, miente a Neah y le dice, que dejó a Bookman, porque él quiere ayudarle, dice algo de información que Bookman le permitió –se guarda la gran parte- y medio convence a Neah. Y… no sé qué más decir:
¿A alguien le gustó el episodio?
PD: ¿Acabaré esta serie de Drabbles? Esa es la cuestión, jajaja.
