Una semana más, y aquí les presento un nuevo capítulo ¡Disfrútenlo!


Capítulo 2. El encuentro

"¡Mittens, despierta!" exclamaba Bolt con alegría.

"¿Qué quieres, Bolt? Hoy es Sábado" le dijo la gata somnolienta.

"¡Exacto! Hoy viene la amiga de Penny a presentarnos a su mascota. ¿Cómo crees que será?"

"Un perro como cualquier otro" pensó ella, aunque no lo dijo en voz alta.

Una hora después sonó el timbre y Penny corrió a abrir la puerta.

Allí estaba su compañera de clase. En sus brazos traía una perrita de pelo corto y castaño.

Sus ojos eran azul claro y tenía las patas de color crema.

"Ella es Irati" dijo la niña.

Bolt se acercó corriendo. Ella lo reconoció.

"¡Tú eres Bolt el súper perro!"

Su exclamación era parecida a la de Rinho la primera vez que conoció al can. Solo que, a diferencia de aquella vez, él ya sabía la verdad.

"Esa etapa de mi vida ya pasó. Ya no trabajo para la tele"

"¡Una lástima! ¡Yo era tu fan número uno!"

"¡De eso nada! ¡Lo era yo!"

Por supuesto era el hámster quien había dicho aquello.

"¿Ah sí? ¿En qué capítulo Bolt se infiltró en las bases árticas de Ojo Verde?"

"¡En el veintisiete!"

Ambos seguían haciéndose preguntas, cuando Mittens se acercó para ver qué aspecto tenía la recién llegada. La repuesta de la invitada fue un gruñido.

"¿Qué hace aquí un espantoso gato?"

"¿Espantosa yo? ¿Tú te has mirado alguna vez al espejo?"

Su respuesta cabreó a la perrita aún más.

"¡Chicas, ya basta! ¡Qué forma de presentarse!" las regañó Rinho.

Ambas callaron pero se miraron con hostilidad. Como ninguna de las dos parecía dispuesta a decir nada, fue Bolt quienes las presentó.

"Mittens, ella es Irati. Irati, ella es mi amiga Mittens"

"¿Cómo?" preguntó con incredulidad "¿Eres amigo de un gato?"

"¿Qué problema hay en eso?" le increpó Mittens.

Al no encontrar una respuesta adecuada, Irati simplemente se calló, y luego preguntó.

"Bolt ¿Salimos a jugar?"

"Sí" contestó el perro con alegría.

Todos salieron afuera y comenzaron a correr.

Rinho se cansó enseguida volvió a casa a ver la tele. Mittens en cambio no tenía intención de rendirse, pese a que le costaba mucho seguir el ritmo de los canidos.

Irati pareció darse cuenta de esto y se dirigió a Bolt.

"¿Oye? ¿Y si corremos un poco más deprisa?"

"Pero Mittens no podrá seguirnos" contestó el perro para su gran irritación.

"Estoy segura que sí. ¡Venga te echo una carrera hasta ese árbol!"

Y ambos dejaron a la gata atrás, que quedó sola viendo como los dos canes se alejaban.

Lo que más le dolió no fue que Bolt la dejase plantada, sino ver lo feliz que era con Irati.

Los dos canidos pasaron el resto del día jugando.

"Me pregunto qué verá en ella" murmuró Mittens mientras los observaba por la ventana.

"¿Eso son celos?" preguntó Rinho, quién estaba en el sofá viendo la tele.

"¡No, qué va!" le contestó la gata.

El hámster no dijo nada más y continuó mirando la tele.

Cuando se hizo tarde, Irati y su dueña se fueron.

"Hoy ha sido un día genial" dijo Bolt mientras cenaban.

La gata le miró con mala cara; el perro lo notó, pero no se aventuró a preguntarle que le ocurría.

Todos se fueron a dormir. A Bolt le sorprendió sobre todo que Mittens no tuviera intención de dormir con él como solía hacer. Le costaba conciliar el sueño sin ella dándole calor con su pequeño cuerpo.

"Desde luego está rarísima" pensaba mientras intentaba dormirse.

La gata estaba tumbada alejada de él, y su pensamiento era mucho más negativo.

"¿Acaso no se da cuenta de lo que yo siento por él, o es que no quiere hacerlo? ¡Y todo es por culpa de esa Irati!"

En ese momento, llegó Cupida al mundo humano, el problema era que estaba a bastantes kilómetros de donde estaban Bolt y Mittens.

"Supongo que era mucho pedir que me transportaran al lugar donde yo quería" pensó la hija de Eros.

Tras un rato haciendo auto-stop, recordó que era un fantasma, razón por la que no la veían. De todas formas, decidió no hacerse visible. Vestía demasiado raro para lo que era común en aquel lugar.

Y, Cupida comenzó a andar hacia su destino.

Al día siguiente, Irati fue a visitar a sus vecinos, deseando encontrarse de nuevo a Bolt, pero en lugar de ello se topó con Mittens.

"¿Qué haces aquí, bola de pelo? ¿Y Bolt?"

"Esta es mi casa ¿No?"

La perrita pasó por alto la respuesta de la gata, y con tono orgulloso dijo:

"Ayer él y yo lo pasamos realmente bien. ¡Lástima que tú no puedas seguir nuestro ritmo! Aunque claro, tú solo eres un gato"

Antes de que ella pudiese contestarle, apareció Bolt.

"¡Irati, que alegría verte aquí de nuevo!"

"Yo pensaba lo mismo" murmuró Mittens entre dientes con tono de sarcasmo y poniendo los ojos en blanco.

"¿Qué, Bolty? ¿Nos vamos a jugar?"

"Sí, por supuesto ¿No vienes, Mittens?"

La gata iba a contestarle que no, pero la perrita se burló de ella diciendo que ella no podría seguir ni el ritmo de un saltamontes, lo que le hizo cambiar de opinión.

"¿Por qué ha tenido que venir?" pensaba Irati cabreada.

Se había dado cuenta como el perro estaba pendiente de ella en todo momento. Intentó repetir el truco que había usado el día anterior, pero no funcionó, ya que esta vez, Bolt se negó a dejar atrás a su amiga felina.

Irati entonces decidió cambiar de estrategia. Aminoró el ritmo, dejando a Bolt adelantarla y siguiendo el ritmo marcado por Mittens. Entonces cuando el perro no miraba, hizo tropezar a la gata, que cayó al suelo.

Bolt fue corriendo a ver si ella estaba bien.

"No te preocupes, estoy bien"

"¿Estás segura? ¿No me mentirás por tu orgullo de gata?"

"Cómo eres"

Ambos se habían quedado mirándose a los ojos.

Ella se dio cuenta y desvió la mirada, para que el perro no viese que se había sonrojado.

Lamentablemente, Mittens sí se había hecho daño, así que tuvo que volver a casa. A Bolt no le parecía bien quedarse jugando sin ella. Pese a que Irati le insistió, él no cedió y acompañó a la gata a casa.

"¿Qué ha ocurrido?" preguntó Rinho cuando les vio entrar.

Mittens iba apoyada sobre Bolt, con fin de facilitarle al andar.

"Mittens se ha tropezado" respondió el perro.

"Irati me empujó" replicó ella.

"¿Por qué dices eso?" preguntó él con gran sorpresa.

"¿No lo viste? Se puso a mi lado y me embistió.

"No, yo solo vi que corríais juntas y luego oí como tropezaste. No vi nada"

La gata se limitó a poner los ojos en blanco. No quería empezar una discusión después del tierno momento que ambos habían compartido hacía un rato.

Aquella noche, Mittens estaba tumbada pensando en lo ocurrido.

Cuando veía a Bolt con Irati lo veía feliz. Ella estaba casi convencida de que era así porque era su primera amistad canina. Durante el tiempo que había estado encerrado en el plató, no había tenido amigos. Luego les encontró a Rinho y a ella, pero ellos no eran perros.

No obstante, una pequeña parte de su cabeza albergaba el temor de que Bolt tuviese el más mínimo interés romántico en Irati.

La voz del can la sacó de sus pensamientos.

"Mittens"

"¿Qué quieres, Bolt?"

"Esta noche hace mucho frío, y si duermes sola podrías resfriarte"

"¿Y?"

"Pues que… podríamos dormir juntos… Ya sabes, como hacemos siempre"

"Deja que piense…"

Por supuesto que a la gata le apetecía dormir con él más que nada, pero quería comprobar si Bolt quería estar con ella de verdad.

"De acuerdo" dijo al fin.

Mientras tanto, Cupida llegaba ya a la ciudad. Ya solo le quedaba encontrar la casa.

La hija de Eros se preguntó que iba a hacer.

Por lo que sabía, la gata amaba al perro, pero no se atrevía a confesar sus sentimientos.

¿Tal vez debería dispararles una flecha de amor? Aquello sería muy fácil, pero desgraciadamente, ella no tenía la maestría de su padre, y más de una vez había metido la pata por usarlas. Aquello sería el último recurso.

Entonces pensó que lo más conveniente sería darle unos pocos consejos amorosos para que la propia Mittens fuese quien confesara por sí misma.

Entre todos estos pensamientos llegó a la casa, e iba a llamar al timbre cuando se acordó que era un fantasma, así que se dispuso a atravesar la puerta para entrar en la casa.


Y hasta aquí el capítulo 2.

Espero que les guste y hasta la semana que viene