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Situación política y mundial

El viaje fue largo. Según Rhodes, era hasta cierta base militar bordeando los límites del estado de California y una vez allí, harían un trasbordo al "Cuartel General" en donde, volvió a asegurar, Buffy los esperaba.

En el transcurso del trayecto, el vampiro y sus amigos bombardearon al capitán con preguntas, una detrás de otras, que el experto hombre del Ejército respondió, en la medida que el Alto Mando se lo había permitido…

En resumen, la situación del mundo tal y como lo conocían había cambiado drásticamente en aquellos últimos meses desde que la plaga comenzó.

Países enteros habían caído a manos de los zombis, y se cortaron las comunicaciones con ellos no bien las antenas de radio y televisión dejaron de funcionar. La cúpula gubernamental estadounidense, siguiendo un protocolo de seguridad, se había resguardado en el NORAD y desde entonces el lugar se había convertido en el hogar de todos.

-Al Presidente le costó sudor y lagrimas organizarnos a todos de nuevo – les contó Rhodes – Pero lo hizo. Logró unificar al Ejército, las Fuerzas Aéreas y la Armada Naval y concentrar todos los esfuerzos técnicos-militares en esta guerra contra los muertos. De momento, hemos librado las zonas aledañas a nuestras instalaciones militares de zombis.

-¿Qué hay de las tareas de rescate? – preguntó Ángel – Porque me imagino que con tanto despliegue, habrán encontrado sobrevivientes entre las ruinas de las ciudades…

El capitán asintió.

-Les prestamos toda la ayuda de la que somos capaces y el alojamiento que podemos en nuestras bases militares. Siento decir que a lo mejor, no en las condiciones que deberían ser, pero creanme cuando les digo que el Presidente trabaja noche y día sin descanso para resolver eso.

-El Presidente – dijo Gunn, sonriendo – Yo sabia que Obama no iba a defraudarnos. Tiene cara de buen tipo, siempre lo dije.

Rhodes carraspeó.

-Se equivoca de hombre – lo corrigió – el señor Barack Obama, su esposa y el señor Vicepresidente fallecieron al inicio de la Pandemia. Es su sucesor, elegido por el Gabinete Gubernamental de Crisis, quien lleva a cabo la monumental tarea de seguir sosteniendo al país.

Se produjo el silencio. No duró mucho. Kate lo rompió con otra pregunta…

-¿Cómo se llama el Presidente?

-Zane Holden.

El nombre no le dijo nada a Ángel. Rhodes continúo contándoles lo que podía y sabía sobre la situación mundial…

-Sabemos que esas cosas están por todas partes – señaló – Antes de que las comunicaciones se cortaran con el exterior, las criaturas habían invadido toda Europa, el continente africano, Asia, Australia y Sudamérica. Nos llegaron informes de resurrecciones y de ataques caníbales desde todas partes del mundo civilizado.

-…Y en mitad de todo ese caos, ¿nunca se les ocurrió una solución al problema de los muertos vivientes? ¿Qué dicen sus científicos al respecto?

La pregunta de Ángel había tocado un punto rispido. El vampiro y sus amigos conocían el origen viral de la plaga zombi, pero quería testear cuanto sabían aquellos hombres.

Rhodes lo evadió.

-No estoy autorizado a darles esa información – se disculpó – Pero sí puedo decirles que contamos con el mejor y mas experto científico del mundo, el doctor Logan. Ya lo conocerán, si los autorizan, y verán sus estudios. De momento, pues… es todo lo que puedo decir al respecto.

La charla derivo en otros rumbos un momento después. Rhodes confirmó y re-confirmó de que las comunicaciones actuales con el resto del globo estaban cortadas, pero que tenían expertos trabajando para solucionar aquello en el Cuartel General.

-En mi opinión personal, creo que los soviéticos se deben haber llevado una de las peores partes – comentó el capitán – y también creo que los chinos tuvieron otro tanto. Veo con mas posibilidades a los japoneses, a los ingleses y a los australianos… y hasta me atrevo a decir que los africanos lograrían soportarlo.

-¿Por qué? – quiso saber Kate.

-Piensen: en el caso de los primeros, viven en islas o alejados de los grandes continentes. En el de los segundos, pues el calor abrasador de los desiertos africanos frenaría el avance de los zombis. Hipotéticamente, puede que mucha gente buscara algún refugio en esos países.

-O en los polos – agregó Ángel – El frío extremo podría ser otro enemigo de aquellas criaturas. Podría haber gente en Alaska, alguna zona de Canadá, los países nórdicos y hasta, en el otro extremo, en la Antartida.

Rhodes asintió, pensativo.

-Es verdad – concedió – también pensamos lo mismo, pero hasta no haber solucionado el problema con las comunicaciones a nivel global, pues…

-Lo que me lleva a hacerle otra pregunta – Ángel se acercó mas a Rhodes - ¿Cómo es que dio con nosotros? ¿Cómo es que Buffy está con ustedes?

-En lo que respecta a la parte de la señorita Summers, creo que dejaré que sea ella quien se los cuente – Rhodes suspiró – En lo que respecta a la transmisión por la que hablamos por primera vez con ustedes en el helicóptero… Fue casual. Estábamos mis hombres y yo experimentando en transmitir en todas las frecuencias que podíamos dentro del país y dimos con ustedes. Casualmente, la señorita Summers estaba conmigo y ella reconoció tu voz.

Rhodes se encogió de hombros.

-…El resto, es historia que ya conocen.

La base militar en la cual aterrizaron era grande, amplia y estaba protegida por gruesas rejas colocadas en torno a ella.

Amanecía lentamente y un ejército imponente de espectros se agolpaban detrás del perímetro custodiado por hombres armados, chillando como locos. Ansiaban entrar, devorar sus carnes, sorber su sangre…

-Las rejas están electrificadas – les informó Rhodes – No conseguirán echarlas abajo. Además, contamos con buenos tiradores y algunas "sorpresitas" más.

El militar señaló a un rincón de la base. Cuatro tanques blindados y un lanzacohetes estaban allí montados.

-Dicen que en el amor, se vale todo… bueno, lo mismo ocurre en la guerra – bromeó.

Una vez tocaron tierra, los condujo al interior de un edificio cercano. Desde ahí, descendieron varios pisos hasta el subterráneo, en donde el capitán les mostró el medio de conducción por el que llegarían al NORAD: un tren.

-Montaron esta red de metro hace años – les contó – En la época de la Guerra Fría. Discurre debajo del país y todas las terminales ubicadas en nuestras bases militares se dirigen al NORAD.

-¡Fiu! – silbó Gunn, entrando junto a Kate en el vagón – Creo que esto justifica la paranoia de Reagan en aquella época.

Ángel observaba todo con ojos críticos. Durante tanto tiempo, llegó a pensar que lo que quedaba de la raza humana eran meros sobrevivientes dispersos, aislados, que toda esa parafernalia de despliegue militarizado se le antojaba una burda broma del destino.

Aun así, subió al vagón de tren y no dijo nada. Solo tenía en mente una cosa: volver a ver a Buffy.