N/A: Muchas gracias por sus comentarios y apoyo, lamento haberme tardado todo este tiempo en actualizar, pero me llegaron los exámenes finales y ya saben como es eso. Como no quiero ser Dios, muchas veces en la historia verán esto "/-/-/" que simplemente significa que voy a cambiar al narrador o el lugar. Ojalá sea de su agrado :3 ¡Disfruten!


Dentro del túnel no había luz alguna. Al aterrizar, Bilbo perdió el equilibrio, tropezó; pero fue atrapado entre dos fuertes brazos que lo sujetaron de la cintura antes de que pudiera caer.

"Con cuidado, Master Baggins." Kili murmuró en la oscuridad y el Mediano se estremeció levemente. Tal vez fuera porque dentro del pasaje la temperatura había descendido un par de grados, o simplemente por la forma en que el enano había murmurado esas palabras... tan cerca de su piel que Bilbo sintió el roce del aliento ajeno sobre su cuello, cálido pero efímero… como un fantasma.

"Sí, sí. Gracias." Se enderezó prontamente, soltándose de su abrazo y cercanía, y sacudió la tierra de su traje. Luego miró al frente, a un punto donde imaginaba se encontraba su acompañante. "Ahora bien, manos a la obra. ¿Por dónde?"

El príncipe buscó a ciegas la mano del hobbit. "Por aquí." Dijo una vez la hubo encontrado y tomado firmemente. Dio media vuelta y empezó a caminar, Bilbo lo seguía. "No sería bueno que nos separemos, si lo hacemos perderíamos mucho tiempo hasta volvernos a encontrar. No sueltes mi mano."

El Mediano sólo consiguió asentir.

El pasaje era más ancho y alto de lo que Bilbo suponía, aunque era de esperar si había sido hecho por un hombre. Eso era lo bueno de ser un hobbit o un enano: uno era de tamaño bolsillo, transportable. Y hablando de bolsillos... Con cada paso que daba, la Piedra del Arca parecía hacerse más pesada, como si le recordara la responsabilidad –y la traición- que suponía llevarla. Sintió remordimiento: pensó que si Kili supiera la totalidad de su plan seguro no estaría tan dispuesto a ayudarlo. Suspiró. ¿Qué debía hacer, cómo debía actuar, cuando llegaran donde Thranduil y le ofreciera la Piedra? ¿Qué excusas le ofrecería al enano? Algo le decía que Kili no estaría muy complacido con sus acciones. Mejor decidió apartar ese asunto de su mente. Ya se encargaría de lo que fuera a ocurrir cuando ocurriera.

"Así que, Kili..." Comenzó, queriendo aligerar el camino con un poco de conversación. "Ya que no estabas de guardia... ¿Podrías explicarme qué hacías afuera a esta hora? Me gustaría oír la verdad esta vez."

El príncipe se sonrojó, pero Bilbo no pudo verlo. "Yo... te estaba siguiendo." Confesó.

El hobbit parpadeó perplejo. "¿A mí? ¿Por qué harías algo así?"

"Por nada." Mintió. "Es sólo que no podía dormir... ¡Fili estaba roncando peor que un rinoceronte! Como sea, pues... escuché ruidos, unas pisadas. No tenía nada que hacer así que fui a investigar... Te vi. Pensé que era extraño que estuvieras afuera tan tarde y decidí seguirte… Ya sabes, sólo por curiosidad." Una pequeña sonrisa se formó en sus labios. "Al final valió la pena: pude jugarte una buena broma."

Bilbo, siendo la criatura ingenua e inocente que es, no dudó de aquella historia ni un minuto. Sin embargo le preocupó un poco. ¿Qué no más habría visto Kili mientras lo acechaba en las sombras? ¿Habría visto… la Piedra del Arca? No, no. Eso era imposible. De ser así no mantendría aquella actitud tan relajada. Finalmente resopló, queriendo aparentar enojo, pero no funcionó; una risita escapó de sus labios. "Ciertamente. Aunque si he de ser honesto, qué bueno que me hayas encontrado. Un poco de apoyo moral es justo lo que necesitaba en estos momentos."

"Sobre eso..." Kili frunció el entrecejo. "¿En qué demonios pensabas, Bilbo? ¿Crees que es tan fácil abandonar Erebor sin ser visto? Por todas direcciones se acercan ejércitos…Thorin lo sabe y toma precauciones. ¿Crees que se arriesgaría a recibir un ataque en horas de las madrugadas mientras todos duermen? La montaña permanece vigilada día y noche. ¡De haber dado un paso más te hubieran descubierto! Y suerte intentando convencer a Balin o Dwalin de que únicamente querías tomar un inocente paseo bajo la luna. Ni siquiera yo lo hubiera creído, y ya ves que no lo hice."

Bilbo no pudo evitar sentirse ligeramente estúpido. La verdad es que no había pensado más allá de lo inmediato… Su plan le había parecido tan brillante en primera instancia que no reparó en sus posibles fallos, ni siquiera en aquellos que eran evidentes. Hizo una mueca. "Al menos lo estoy intentando. ¡No veo que a nadie más se la haya ocurrido un plan para evitar la guerra!"

"Bueno, es que nadie más es tan noble y valiente como tú." Respondió el de cabello oscuro mientras mostraba una sonrisa encantadora pero que no podía apreciarse en la oscuridad. Su comentario, en vez de aliviar la indignación de Bilbo, la incrementó más: odiaba que el enano siempre se saliera con la suya. No era justo que fuera así de adorable, pensó.

"Mejor dejemos de discutir sinsentidos y enfoquémonos en el camino por delante. ¿Falta mucho?"

Kili negó con la cabeza. "Muy poco. En cualquier momento deberíamos llegar." Hizo una pausa y el silencio se prolongó por instantes, luego continuó. "Bilbo… Una vez allí, ¿qué piensas hacer?"

EL hobbit respondió con más seguridad de la que sentía. "Haré lo que tenga que hacer, Kili. No importa qué sea."

/-/-/

Bardo estaba intranquilo. A pesar de que había salvado a Laketown de la destrucción de Smaug, no podía salvarlo de lo que venía. En una carpa improvisada él, Thranduil, y otros más planeaban el ataque. ¿Cuál ataque? El que harían contra Erebor, claro está. Aun no era de mañana, pero en cualquier momento el sol aparecería por el horizonte: ya podía escuchar los primeros trinos de las aves. Odiaba levantarse temprano, y peor para esto. Se revolvió el cabello en frustración; era la decimoquinta vez que revisaban la estrategia… A decir verdad, no podía entender qué cosa era la que se había apoderado de Thorin como para que se negase a cumplir su promesa, sobre todo después de cómo se había mostrado en la ciudad: tan digno y majestuoso…, como todo un rey. Su nueva actitud simplemente no cuadraba. Además, bien era sabido que los tesoros de la montaña eran tantos y tan vastos que ni una vida entera le alcanzaría para poder gastarlo todo, incluso si lo repartiera a todo su pueblo. Bardo pensó que seguro no extrañaría un par de monedas… pero estaba equivocado. Los ojos del Rey bajo la Montaña ahora brillaban con codicia.

De su mente no estaba descartada la idea de entablar conversación con él, llegar a un acuerdo El arquero siempre había sido un hombre de paz, uno que sobreponía la importancia del dialogo al de la imposición o la guerra; sin embargo Thranduil no era así. El rey de los elfos también tenía sus propios intereses: joyas. Algo tan trivial y vano como joyas… ¿Qué acaso no vivían bien los elfos de Mirkwood sin necesidad de otro tesoro? Para Bardo nada de aquello tenía sentido, y él estaba atrapado a la mitad de ambos conflictos, viendo por el bien de su pueblo.

"Lo siento con todos ustedes, pero no me siento excesivamente bien esta mañana. Saldré a refrescarme unos segundos." Antes de que nadie pudiera oponerse, el hombre había salido de la carpa. Inhaló profundo y exhaló. El viento era una suave brisa helada que lo reconfortaba. Se sentó sobre un tronco y miró el horizonte. Mientras observaba los primeros rayos de sol descender sobre la tierra sintió un pequeño brote de esperanza. Tal vez las cosas en adelante irían de mal en peor, pero por el momento todo permanecía en calma.

Al menos eso fue lo que pensó antes de que apareciera el hobbit.

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"Sólo un poco más…" El enano tiró de Bilbo con todas sus fuerzas. Entrar en el túnel había sido fácil, salir… no tanto. Kili lo logró primero, pero el Mediano no tuvo tanta suerte. Al final, tuvo que pedirle ayuda al de cabello oscuro para que lo ayudará.

"¡Ten cuidado o destrozarás las mangas!" Le reprochó después de minutos de forcejo. Cuando al fin lo sacaron de ahí, Bilbo se sentía más que aliviado de poder respirar aire fresco otra vez; el interior del túnel era húmedo y olía a que nadie se había molestado en limpiarlo al menos en un par de décadas. "Bueno, llegamos." Dijo, sin saber muy bien cómo seguir. Supuso que lo primero sería encontrar a Thranduil y después... Su mano se cerró alrededor de la Piedra del Arca. "¿Alguna idea de dónde encontrar a Thranduil?"

Kili asintió. "Sabemos bien que ha improvisado un campamento al noroeste de aquí, pero no creas que será tan fácil como llegar ahí y solicitar hablar con él. Habrá guardias... Las cosas podrían ponerse feas."

"Lo sé."Miró significativamente a su acompañante y le dio una palmada amistosa en el hombro. "Gracias por traerme hasta aquí, Kili, pero creo que el resto puedo hacer yo solo."

"Dice quien ni siquiera conseguía salir de un túnel por cuenta propia." El príncipe lo miró con escepticismo y empezó a caminar. "Mejor que seamos rápidos si quieres llegar antes del amanecer."

El Mediano sabía que un día la testarudez de los enanos iba a matarlo. ¡Todos eran tan... cabeza dura! Comenzando por Thorin. Dándose cuenta de que se estaba quedando atrás, tuvo que correr un tramo para alcanzar a su amigo. "¿No me tienes ni un poco de confianza, verdad?"

El de cabello oscuro lo miró con una sonrisa vacía de alegría. "Sí, pero entiende que no puedo regresar. Estoy aquí, contigo, y no en Erebor, con ellos; pronto notarán nuestra ausencia y nos empezarán a buscar. Con suerte les llevamos unas horas de ventaja, pero si se me ocurriera regresar ahora..."

Bilbo no lo había pensado así. Sólo asintió y continuó la marcha. La verdad es que deseaba que Kili no lo acompañará... Al menos no cuando hiciera las negociaciones. Sin importar lo mucho que su amigo le hubiera dicho que lo apoyaba y quería ayudarlo, sabía que se ganaría su odio en el momento que se descubriera lo que tenía en mente. Movió la nariz en ese gesto tan característico de él. Estaba preocupado.

/-/-/

Kili caminaba con absoluta resolución, guíando al objeto de su afecto a dónde sabía se encontraba el campamento élfico. Cada cierto tiempo le echaba una mirada demasiado afectuosa para tratarse de simple amistad... pero Bilbo estaba demasiado perdido en sus pensamientos como para notarlo.

En su bolsillo había otro objeto de valor, no se trataba de la Piedra del Arca ni ninguna otra reliquia, pero sí de un pedazo de pergamino escrito recientemente. Esa noche, el enano no había podido dormir en absoluto, pero no porque Fili roncara, sino porque estaba escribiendo. ¿Qué cosa escribía? Una declaración de sus intenciones, una propuesta de cortejo. Algunos, más actualizados con las costumbres de occidente, lo llamarían una carta de amor.

No estaba seguro de cómo serían las costumbres en la Comarca, no sabía si entre los hobbits estaría mal visto que dos hombres decidieran formalizar una unión, pero sí sabía que su corazón nunca había latido tan rápido como lo hacía cuando Bilbo estaba cerca. Nunca había posado sus ojos sobre otra criatura que compitiera con sus belleza o su simpatía o su nobleza. Hace tiempo que se lo quería decir, pero entre reclamar la montaña, los orcos, los trasgos, Smaug, el oro y la guerra... ningún momento había parecido adecuado.

En la tradición enana, es un hecho común que dos soldados se enamoren. Esto es porque los lazos que se forman durante batalla son muy fuertes, en especial cuando uno de ellos arriesga su vida por el otro; e incluso si no es así, cuando uno pasa meses -incluso años- en un lugar donde sólo hay hombres... reconfortándose los unos a los otros para no perder la fé y sgeuir adelante... Bueno, esas cosas pasan. Sin embargo, los enanos son muy formales (al menos en este ámbito... quizás sólo en este ámbito), y antes de poder cortejar deben declarar sus intenciones. Luego, si la persona de su interés acepta, pueden empezar a demostrar su afecto, pero no antes. Hacerlo estaba mal visto por los enanos. Por eso es que a Kili no le quedaba más remedio que tratar al hobbit como haría con cualquier otro amigo, y eso lo estaba matando.

Se moría por tomar su mano, así como había hecho en el interior del túnel, pero que esta no fuera más que un simple gesto de cariño; que pudieran entrelazar sus dedos y decirle que lo amaba, besar su mejilla y sonreír. Sin embargo, no todos sus pensamientos eran tan inocentes. Había tenido muchas noches a solas para pensar en su hobbit e imaginar todas las cosas que le gustaría hacerle una vez pudiera poner sus manos sobre él... La mayor parte de ellos incluían a Bilbo sobre una cama (o cualquier otra superficie apropiada, a decir verdad) mientras Kili besaba sus labios, mordía su cuello, descubría su piel... y le arrancaba gemidos.

Sus instintos empezaban a ganarle, casi se sintió tentado a olvidar cualquier propuesta de cortejo y realizar sus fantasías ahí mismo; pero habían llegado. El hombre de Laketown, aquel llamado Bardo, fue al encuentro de ambos. Detrás lo seguía una escolta de elfos. Kili tragó saliva. Sólo esperaba que Bilbo supiera lo que estaba haciendo.

/-/-/

Los pasillos de Erebor aun permanecían oscuros y fríos. Tras pasar años despojados de vida ya casi ni recuerdan lo que es tener ocupantes que paseen por sus rincones, que conversen y sonrían, que barran los pisos y adornen las paredes. Por eso era un cambio en la rutina que tantos enanos estuvieran reunidos tan temprano, discutiendo en voz muy alta y consternada, al exterior de la puerta que conducía a la recámara del rey.

"¡Tú dile!" Bofur señaló a Ori.

"¿Yo por qué? ¡Que lo haga Fili!" Se defendió. "Después de todo se trata de su hermano."

El rubio saltó de inmediato. "Yo no quiero. ¡Mejor Dwalin! ¡O Nori!"

Nori negó fuertemente con la cabeza. "No, no. Suicida no soy. ¡Bifur se ofrece!"

El parloteó aumentó su intensidad mientras intentaban designar a la persona que tuviera que decirle a Thorin que dos de los miembros de su Compañía habían desaparecido. El problema era que a todos les gustaba tener sus cabezas pegadas a sus cuellos; nadie quería hacerlo.

Bofur volvió a hablar. "¿Qué tal si lo dejamos a la suerte? Lanzamos una moneda y vemos quien le dice a Thorin."

La puerta atrás de ellos se abrió con estrépito. En el umbral se alzaba un Thorin con rostro de que no le agradaba nada haber sido despertado de su sueño de belleza. Todos guardaron silencio, y el Rey bajo la Montaña habló, de manera no muy amable.

"¿Y exactamente qué... es lo que tienen que decirme? ¡Hablen!"

Thorin sólo esperaba que el motivo por el cual había sido levantado fuera uno que valiera la pena, y lo era. Vaya que lo era.


¡Y eso es todo por ahora! Verán que no quiero la típica historia donde todos coquetean descaradamente a la vez que fingen desconocer sus sentimientos para luego descubrir que se aman e ir a la cama. No, esto tomará un poco más de tiempo en desarrollarse... (Creo), en especial porque Bilbo no tiene ni idea de que DOS enanos desean cortejarlo... Sólo que uno lo logrará antes que el otro... Jaja, mejor no doy spoilers... Dejen su review por favor, y hasta la próxima, que espero no se demore tanto como esta.

Ps: Me harían muy feliz si pudieran pasar por una fic que recién publiqué, un FrodoXSam llamado "Qué Difícil Es Amarte".