El rey dice...
Notas previas:
Te advierto 'señor que hace que mis sueños se hagan pesadillas, y que mi corazón lata con fuerza' que mi mente tiene puras pendejadas que posiblemente te puedas asustar con lo que vas a encontrar. ¿Estas listo para leerla?
Orden dos: feliz cumpleaños...
"Así era ella difícil de entender,
Como un maldito juego de ajedrez"
¿Era malo que no se haya frikeado cuando Inuyasha la había besado? Rascó su cabeza mientras volvía a hacer dibujos en su cuaderno. Era aburrida la clase de matemáticas, era como si el profesor hablará un idioma diferente. ¡Jamás le gustaron las matemáticas! Era una completa idiota para esto. Estaba escuchando al profesor, mientras hacía dibujos que solo ella entendía en su cuaderno.
Normalmente ponía atención pero el profesor llevaba una hora hablando de algo de las derivadas, le importaba muy poco eso.
-¡Oh! si que onda vengo a sacar la derivada de tu casa-Susurró con sarcasmo mientras los que estaban a su lado la escuchaban y se reían un poco. Los que estaban a su lado jamás sabían cuando ella iba a hacer un comentario sarcasmo-Nadie va a hacer eso ¿Para que andar sabiendo derivadas?-Se preguntó ella misma aun sin saber que sus compañeros se habían reído de su sarcasmo, después de todo cualquier comentario estúpido hacía que los estúpidos rieran. Sin ofender-
Sin darse cuenta continuaba diciendo sarcasmos, y sus compañeros se reían cada vez más alto.
-¿Pasa algo Higurashi?-Dejo de hacer dibujos raros mientras levantaba su rostro, el profesor ya se encontraba enfrente de ella y eso la aterrorizo ahora todos la iban a ver, sus mejillas se coloraron jamás le gustó que los profesores la regañaran enfrente de los demás, era muy poco ético bueno ese era su punto de vista ¿Por qué a los profesores les gustaba regañar a los alumnos frente a otros alumnos? Acaso les daría placer, dejo de pensar cosas bobas mientras negaba y el profesor continuaba dando su clase-
No sabía que tendía a hablar cuando estaba aburrida, es decir no se había dado cuenta. Tal vez simplemente decía en voz alta lo que pensaba, gran defecto. ¡Ugh! Uno más a su lista interminable.
¡Era la última clase! Ya quería irse, su cabeza le dolía porque tenía hambre y estaba molesta. Faltaba media hora para salir, levanto su baño sorprendiendo al profesor pidió permiso para ir al baño y el sonrió. Se agacho para tomar su cartera y comenzar a salir, tenía hambre y no iba al baño precisamente.
Y cuando regreso con sus galletas escondidas dentro de su ropa siguió torturándose con la clase.
Se levantaba siempre tarde, de hecho desde hace años que no se despertaba a las diez de la mañana. A veces despertaba temprano porque tenía algo que hacer pero solo a veces cuando en verdad era necesario.
Esta vez despertó a las doce porque tenía que llevar a almorzar a una de sus novias. Lo primero que vio fue que una mujer estaba acostada a su lado.
-"Odio que me toquen"-Pensó mientras miraba a otro lado y despertaba a la mujer que estaba a su lado con un empujón, ella pegó un grito y el entonces le sonrió. Ella no era su novia, era alguna muchacha que había conocido la noche anterior, ella lo miró confundida con ojos cansados, ¿Quién no estaría cansado si se había acostado tres veces con el? Ella lo estaba-Vístete y vete, te llamó luego-La muchacha sonrió mientras veía con la calma que ella se estaba cambiando apenas-En cuanto termine de bañarme quiero que te vayas, mis padres se enojan cuando ven a una mujer en la casa-La muchacha asintió con temor mientras el le daba un beso de despedida y luego iba a bañarse-
Se baño en veinte minutos, se hubiera apurado si el almuerzo fuera importante, solo era una de sus muchas novias informales. Al salir a su cuarto no vio a nadie y eso le gusto, fue a cambiarse poniéndose un pantalón, una camiseta rosa con toques blancos y luego sus tenis vans, colocó un cinto con una hebilla grande en forma de estrellas y luego fue a arreglar su cabello. No tenía el pelo largo, no lo llevaba largo desde que miles de hombres habían copiado su estilo ahora lo llevaba corto y revuelto tal y como a el le gustaba.
Se colocó una colonia demasiado masculina que iba a volver loca a su "novia". ¿En verdad debía llamarla novia? Nah, mejor la llamaba relación informal.
Salió de su casa dejando con su aroma por el lugar donde pasaba, uso su carro deportivo convertible de color negro que iba con sus lentes de marca. Jamás iba a usar algo barato, escuchando algo de música electrónica, iba tarde a su cita. Duró manejando quince minutos, tuvo que agarrar un par de flores porque iba a disculparse con eso de su retraso. Paso por varias escuelas, y varios lugares que el desconocía. Personas que estaban con sus bocas abiertas al ver su carro.
-Mira lo que veo-Dijo para el mientras se bajaba un poco sus lentes al ver las hermosas piernas de las colegialas. Desde hace tanto tiempo que no se acostaba con una mujer uniformada, su boca se abrió por completo al saber de quien eran esas piernas-La zorra-Casi gritó mientras la vio pasar por una calle acompañada de sus amigas, ella era la que más reía-Ugh-Con la zorra se refería a Kagome, aceleró porque el claxon del carro de atrás lo estaba volviendo loco, miró de la escuela de donde ella había salido y con una sonrisa maliciosa aceleró como si el mismo demonio lo estuviera persiguiendo solo que el demonio era el-
Entró al lugar donde se había quedado de ver con su mujer. Un lugar silencioso donde la gente importante iba, nada de pobres o sirvientas.
Estaba sentada bebiendo un poco de agua con hielos, dejando la marca de su labial en el popote y mirando por todos lados desesperada hasta que lo vio ella se levanto y se acercó para darle un beso en su mejilla. Helado pensó mientras sonreía y se sentaba frente a ella, que idiota era había olvidado las flores en su carro. Bueno se las daría en otra ocasión.
-Te estuve esperando desde hace media hora-Dijo la muchacha mientras sonreía de manera nerviosa era un par de años mayor a el y eso a el lo excitaba. La forma en que una mujer mayor podía darle órdenes, eso lo volvía loco-
-¿Enserio?-Preguntó el mientras miraba su reloj-Creí que la cita era a las doce y media-Solo eran las doce cuarenta y ocho, la mujer se sonrojo mientras intentaba inventar alguna excusa eso a el le aburría pero decidió fingir que la escuchaba-"Hizo una pregunta"-Pensó mientras asentía-Escucha...-La mesera llegó para pedir la orden y el pidió un par de minutos para pensar, le regaló un guiño a la mesera mientras su acompañante se ponía un poco celosa-
-Inu...Si te intereso...-Dijo la mujer mientras quitaba su vaso de vidrio para tomar las manos de Inuyasha-bésame-Dijo de manera nerviosa mientras el llevaba su mano a su mejilla-
-No, ahorita no-Dijo mientras ordenaba una comida francesa con un refresco. Estaba aburrido esta mujer solo hablaba de su cabello y de lo bien que se la pasaba en el spa-Te estaba diciendo-No le daba vergüenza el rechazar a esta mujer, pensó que iba a hacer algo más interesante pero no, resultó más aburrida que las demás y sin cerebro. ¡El no necesitaba a una mujer que solo hablará de ella misma! El también deseaba que hablaran de el-Creo que eres hermosa-La mujer sonrió como si nunca hubiera escuchado un halago-
Era una conversación realmente estúpida.
Después de estar un par de minutos con ella, su celular comenzó a sonar y el lo contesto. Era uno de sus amigos informándole acerca de una fiesta, colgó la llamada mientras le sonreía a la muchacha que comía su ensalada y bebía agua con gracia.
-¿Qué te parece mi cabello?-Preguntó ella moviendo su melena y dejando la ensalada a la mitad-
-Lindo-Dijo sin verlo mientras las mejillas de su acompañante llamada Rita se sonrojaban, era como una adolescente que estaba experimentando su primera cita. Miró su reloj y bebió su refresco apurado-¡Oh! estando contigo se me paso el tiempo tan rápido-Mintió mientras levantaba su mano y la mesera llegaba para que le dieran la cuenta-Pero tengo que irme tu sabes negocios-Era excelente mintiendo, todas le creían-
-Claro, ¿Cuándo nos vemos?-Preguntó ella con una sonrisa mientras el plantaba un beso en sus labios y luego pagaba la cuenta. Fueron más de cien dólares, después de todo eso se gastaba por ir a lugares caros donde una ensalada te costaba cincuenta dólares solo porque era verdura fresca. Y ante esa pregunta quería responder nunca-
-Te llamó y te digo cuando nos veamos-No la iba a llamar, iba a dejar que ella se volviera loca esperando a que su celular sonara pero eso jamás iba a pasar-Adiós-Dijo mientras colocaba sus lentes y comenzaba a irse, regresó a su casa a ver el futbol mientras bebía cerveza y comía pizza. ¡Eso era ser todo un hombre!-
Lo único bueno de Rita eran sus pechos, eran grandes y posiblemente llenaban las palmas de su mano. Y eran así por la cirugía plástica, era todo un idiota. Criticaba a una mujer como si fuera una de ellas, insultó al equipo de Manchester cuando le metió un gol al Barcelona.
-¡MESSI, MESSI!-Gritó mientras golpeaba su frente al momento en que Messi fallaba el balón y no metía gol-¡HASTA YO JUEGO MEJOR QUE TU PEQUEÑO HOMO!-Le gritó a la televisión como si el jugador lo estuviera escuchando y jugara mejor para que el no lo insultara más, pero eso no paso ya hasta el segundo tiempo el Barcelona logró meter dos goles dejando a Manchester con uno; un juego demasiado interesante-
Esa misma noche salió de su casa, se embriago hasta quedar sin conciencia de lo que hacía y regresó a su casa todo apestoso y con ojos rojos. Las fiestas a las que acostumbraba a ir eran salvajes, mujeres ebrias bailando arriba de las mesas y casi desnudas. Tenía dieciocho años y aunque no era todavía legal ya era mayor. Dejo todo su baño asqueroso, y con olor a vomito. Y cuando vomitó todo el alcohol que había consumido su cuerpo se desconecto y el cayó dormido en su cama.
Siempre que salía pasaba eso, llegaba todo ebrio y no recordaba que estupidez había hecho la noche anterior pero ¿Así eran las fiestas, no? Salía cada noche y regresaba a altas horas de las mañanas. No era un alcohólico solo le gustaba beber para así desconectarse de su vida, rara vez veía a sus padres en casa y rara vez se le veía a el en casa.
Pero si soñó con algo que por la mañana había olvidado. Había soñado como el cuerpo de la sirvienta había estado debajo de su cuerpo. Ambos cuerpos húmedos y jadeantes, ella sonrojada y tierna. Diferente a el que no mostraba un sonrojo ante esa acción.
Y si cuando despertó había olvidado su sueño. Despertó con una terrible cruda, su cabeza le dolía y sentía nauseas.
-¿Buenos sueños?-Se preguntó con sarcasmo mientras veía su entrepierna levantada, las sirvientas ya habían limpiado el desorden de su cuarto dejándolo solamente a el con sus bóxers y durmiendo-
No sabía que día era, pero al meterse a bañar sintió que las gotas de agua perforaban su cráneo.
Hizo del baño y lavo sus dientes porque sentía que su aliento podría cometer algún asesinato en esos momentos. No es que le importará mucho, pero no era un cochino.
Tomó un par de aspirinas mientras luego bebía un poco de jugo de naranja en la cocina. Las sirvientas lo observaban nerviosas, y el solamente bebía su jugo.
-Y... ¿Qué día es hoy?-Todas las meseras miraban lo bien que se veía vestido de manera informal-
-Hoy es el cumpleaños de Kagome así que es...Jueves-Dijo Kaede soltando demasiada información en esa frase, miró su reloj eran las dos de la tarde. Subió a lavarse de nuevo los dientes, mientras se perfumaba aun más. Iba a darle una pequeña sorpresa a esa perra traidora. Sonrió con malicia, salió de su casa como si el fuera el único ser viviente de la ciudad, llevaba unos lentes diferentes y una gorra que lo hacían parecer una persona normal. Bueno no tan normal ya que su carro era lujoso, no era el carro que había usado el día anterior era uno cerrado de color azul fuerte, manejo por la grande ciudad hasta llegar a su destino. Bingo, las colegialas apenas iban saliendo de clases-
El día en si era perfecto había un grande sol que no iba a ser perturbado por una lluvia. Pájaros que iban volando de lado a lado, y ¿Saben que lo hacía mejor el día? Que el estaba formando parte de ese espectáculo. Pero en verdad era un hermoso día, colegialas por todos lados con nieves en sus bocas como si estuvieran succionando otra cosa.
Y ahí la vio sonriéndole a un muchacho mientras el todavía no quitaba su mano de la cintura de su sirvienta. El cabello de su sirvienta estaba alaciado, y tenía una diadema muy bonita que brillaba por el sol no era de diamantes verdaderos pero si podía pasar por unos diamantes de verdad. Llevaba un par de flores adentró de su mochila, y un globo de "feliz cumpleaños" de seguro ese sujeto se lo había dado.
Estaciono su lujoso carro cerca de donde ella estaba, ¿No había charcos? Ugh mala suerte de que no haya llovido la noche anterior de seguro; Se bajó del carro mientras tosía un poco y luego al ver a su sirvienta sin decirlo dos veces se acercó a ella le quito la mochila, le quito la malo de ese sujeto de su cintura y la cargó como si fuera nada. Jamás pensó que una mujer iba a ser tan delgada como ella, la fue arrastrando ella aun estaba sorprendida y obviamente no sabía quien era. La llevó a la puerta del copiloto y la subió en el carro, todos estaban sorprendidos de ver quien era.
-¡EL REY!-Gritó una muchacha mientras el subía a su carro en cuestión de segundos, siempre era el mismo efecto. Encendió el carro sin escuchar los gritos histéricos de la zorra que estaba a su lado, y sonrió-
-¿QUÉ DEMONIOS?-Gritó mientras se giraba para ver quien había cosa tan malvada, y vio la sonrisa. ¡Oh, sorpresa! Quería golpearlo hasta que la sonrisa desapareciera de su maldito rostro-ERES UN ESTUPIDO-Podía gritarle muchas cosas, y deseaba tanto insultarlo pero el insultarlo no iba a ayudar en nada o tal vez ¿si?-¿Qué haces?-Dijo más calmada, pero el continuaba sin hablarle. Que maduro. ¿Acaso tenían cinco?-¡DI ALGO, CARAJO!-Siempre maldecía y sabía maldecir mejor que eso. ¿Quieren escucharla maldecir? Yo sé que si...-Me estas secuestrando maldito homo reprimido-Dijo mientras veía como el carro se detenía de la nada, y entonces ella se lanzaba contra el para así lograr golpearlo pero solo termino quedando en una posición incomoda para ella y favorable para el-
-Feliz cumpleaños-No pudo golpearlo más, el lo había dicho de manera dulce como si jamás hubiera felicitado a alguien en toda su vida. Pero aun así su malestar no desapareció, bueno si desapareció por un par de segundos pero había aparecido-
-ERES UN ENFERMO ¿QUÉ PENSABAS?-Le gritó mientras estiraba su mano para darle una grande bofetada, pero el la detuvo-Claro tu ni piensas-Volvió a decir más para ella que para el, pero Inuyasha si había escuchado y estaba un poco "furioso" o más ben ¿Excitado?-
¿Qué tenían los hombres por las mujeres agresivas?
-No aceptó golpes en la primera cita-Le saco la lengua ya que no podía golpearlo y se quito de estar encima de el, intento abrir de manera histérica el carro pero el había puesto el seguro, impidiéndole alguna escapada aunque ¿Cómo se podría escapar si estaban en la nada? La dejo salir para que viera donde estaban, y su reacción fue igual a como la espero se acercó a el y le dio un manotazo y estuvo a punto de patearlo pero el brinco hacia atrás-
Mujeres. Con nada las complaces, pensó mientras la veía buscar su mochila y buscar su celular y justo cuando lo había encontrado el se lo había quitado para comenzar a correr y adentrarse en el bosque en el que estaban. Si es que era bosque, pensó Kagome. Lo tuvo que seguir el iba viendo su celular y leyendo sus mensajes para hacerla enojar aun más.
Hasta por fin al llegar al río tiró el celular. A Kagome casi se le sale el alma cuando lo vio hacer eso, y no le quedo de otra que meterse al río para buscar su celular.
El se sorprendió el esperaba que ella le gritara o lo golpeara pero sin embargo se había metido al río para buscar un celular que ni siquiera había tirado.
-¿Buscas algo, zorra?-Preguntó con burla mientras le enseñaba el celular, Kagome se sintió en verdad tonta. Tantos desastres en tan poco tiempo-
-¿QUÉ TE HICE DIOS?-Gritó mientras tropezaba y se mojaba toda, Inuyasha se estaba riendo carcajadas grandes que salían de su boca, algo que rara vez sucedía. Si reía así es porque debía de ser muy divertido, y así lo era. Kagome mojada mientras el estaba todo seco, estiró su mano para así ayudarla a levantarse pero ella la empujo y decidió subirse por si misma-Dame mi celular-Ordeno mientras el se acercaba hacia ella y bajaba un poco su rostro para verla bien-
-Aquí el que da las órdenes soy yo-Y le guiñó el ojo con descaro, ella llevó sus manos a su cara intentando contener el estrés. Todo el estrés que ganaba en la escuela y aparte en su casa ni siquiera era la mitad del estrés que había ganado en ese instante-
-¿Qué quieres?-Preguntó mientras cruzaba sus brazos y miraba el suelo, no estaba conforme con el hecho de que estaba con Inuyasha en un bosque los dos solos. Rodeados de puros malditos arboles-
-Arruinar tu cumpleaños-¡Era una excelente idea! Pensó Inuyasha mientras ella lo miraba confundida y entonces ella rolaba sus ojos. Totalmente infantil-
Tenía frío, el sol no lograba llegarle debido a los arboles y el aire que corría la hacía temblar. Y no duró mucho tiempo en estornudar, el levanto su ceja confundido.
-Gracias a ti me voy a enfermar y sabes algo Einstein ¡Tendré más cumpleaños!-Esta vez si lo abofeteo con todas sus ganas, estaba completamente enojada, y el chico de sus sueños la había invitado a comer y todo gracias a este idiota se había arruinado. El aceptó la bofetada porque ella tenía buenos movimientos, y cuando ella se giró temblando debió admitir que le dio lastima pero se molesto, ahora tenía una mano marcada sobre su mejilla la cual posiblemente se iba a hinchar de tantas bofetadas, así que la tomo de la mano y la giró haciendo que la distancia entre ellos se acortará-
-¡Eres una perra!-Le gritó mientras la soltaba y luego la empujaba-A las perras como tu las deberían tratar así-Ella estaba en el suelo con la falda de su uniforme un poco levantada, su cabello era un desastre en sí ella era un desastre-zorras como tu...Que solo buscan a los hombres para complacerse ellas mismas-La estaba insultando demasiado-
-¿Y tu no haces eso? Dejas mujeres y mujeres solo por complacerte a ti...-No pudo continuar de hablar porque el ya se había tirado encima de ella golpeando el cuerpo seco de Inuyasha con el suyo, la beso en el cuello y aunque la escuchó gritar y sintió sus golpes bajos aun así continuo, metió sus manos dentro de su falda y ella protesto, levanto su rostro y la vio sorprendida. Subió más su mano y en ella se vio el pánico, eso le estaba gustando. Beso su cuello hasta que dejo la parte donde estaba succionando caliente, luego quito su mano para casi arrancarle la blusa. Eso se merecía por abofetearlo y rasguñarlo, solo era una mujer más que estaba ansiosa por acostarse con el-
Pero jamás esperó que ella dejara de gritar para comenzar a llorar. Eso lo sorprendió mucho.
Lágrimas caían de su rostro, y el solo levanto su rostro para ver como estaba llorando.
Y después ella hipeo, su mente se puso en blanco; Jamás había visto a una chica llorar solo porque el las tocara. Y es decir era el, Inuyasha Taisho la persona más poderosa de todo Japón. La persona por las que miles de mujeres estaban dispuestas a darles su cuerpo.
-¡Te odio!-Exclamó ella con un leve murmullo dejándolo sorprendido, y como si esta historia tuviera un mejor final la dejo. Se fue de su lado para irse a otro lado, sacar un cigarro y encenderlo. Había hecho a una mujer llorar por primera vez en toda su...vida-
¿Eso quería, no?
Y entonces sonrió, se quito la chaqueta y se la aventó.
-Puedes odiarme todo lo que quieras, usa tu corazón para odiarme y tu mente...Porque al menos así no dejaras de pensar en mí-Y al decir esto volvió a girarse para ver otro lado dejando a Kagome sorprendida-
