Bien, aquí esta el segundo one-shot de este especial de San Valentín. Pensaba en subirlo ayer, pero no lo pude terminar, así que aqui esta.
Abrá algunas escenas del anterior ya que este y el otro ocurren al mismo tiempo.
Resumen: Este es de mi pareja preferida, un VegetaxBulma. Bulma y Vegeta tienen una discusión que deja a la mujer triste y decepcionada, sin embargo el saiyajin decide solucionarlo. Especialmente para los que adoran esta pareja, como yo!
Los personajes le pertenecen a Akira Toriyama (¿Por que no son míos?), pero la historia es de mi propiedad y mi loca imaginación.
-Diálogos-
"Pensamientos"
(Comentarios)
Espero que lo disfruten!
Orgulloso amor
Un nuevo día comenzaba en CC para la familia Brief, seis meses después de lo sucedido con Majin Boo también se podría decir que había paz, las peleas de Vegeta y Bulma se consideraban tonterías, por lo tanto sí, había bastante paz.
Después del sacrificio de Vegeta las cosas entre él y Bulma habían cambiado, si bien no era un hombre cariñoso la amaba con todo el corazón, y aunque todavía trataba de negarlo Bulma estaba segura de ello, cosa que la hacía más feliz conforme pasaba el tiempo. Además la relación padre e hijo entre Vegeta y Trunks se había fortalecido, pasaban más tiempo juntos y no me refiero a sólo entrenar. Lo llevaba a la escuela, al parque, claro que obligado por Bulma, pero ahora lo acompañaba, antes aunque lo hubieran amenazado de la peor manera no hubiese ido para nada. Pero usaba todo eso como excusa para pasar tiempo con el pequeño, jamás admitiría que apreciaba estar junto a él y como lo quería, o no, el Príncipe Saiyajin nunca lo admitiría.
Sin embargo, esta calma y felicidad se vería interrumpida, cosa que cierta peliazul no sabía, y de haberlo sabido jamás se habría atrevido a preguntarle tal "idiotez", "claro idiotez" solo para él.
Se encontraba desayunando como en todas las mañanas con su familia, Trunks y Vegeta comían como todo saiyajin, claro que con cierta educación digno de los príncipes, y ella los observaba con todo el amor y cariño del mundo, pensando en lo afortunada que era en tener a toda su familia así, aunque haya alguno que otro desliz. Entonces finalmente se atrevió a preguntar:
-Vegeta ¿Qué haremos para San Valentín?- a pesar del carácter del saiyajin, el cambio que tuvo luego de la batalla de Boo la esperanzó para poder pasar un día tan especial como ese con su príncipe. Pero eso no estaba en los planes del orgulloso hombre.
-Si se trata de alguna de las tonterías cursi de los terrícolas, ten seguro que no haremos nada- eso desilusionó a la mujer totalmente.
-¿Y por qué no papá?- se metió el pequeño Trunks interesado por primera vez, en una de las "charlas" de sus padres.
-Porque son estupideces que no tienen sentido alguno, ¿además porque diablos se interesan exactamente en un día, si pueden hacerlo cualquier otro?- demandó Vegeta.
-Pero papa, San Valentín es para que lo pasen juntos y se demuestren cuanto se quieren.
-Pues exacto, eso pueden hacerlo cualquier otro día.
-Entonces, ¿Por qué jamás veo que le demuestres eso a mamá?- inquirió acusadoramente el pequeño con los brazos cruzados y el seño bien fruncido, exactamente igual que su padre, pero hablando con la mayor tranquilidad del mundo- si se supone que puedes hacerlo cualquier día, ¿Por qué jamás vi una pequeña demostración de cariño hacia mamá?
-Trunks, ya basta no digas esas cosas- Bulma sabía que algo malo sucedería si seguía ese hilo en la conversación, algo no muy recomendable si la persona hacia quien se dirigían era Vegeta. Sin embargo, Trunks la ignoró y enfrentó a su padre, era inaceptable para él que su papá no quiera a su mama.
-No mamá.- Vegeta se encontraba bastante atónito por el hecho que su hijo se atreva a encararlo y al mismo tiempo bastante orgulloso ya que así demostraba ser un niño muy valiente, pero la furia lo superó, no podía permitir que se dirigiera a él de esa forma.
-No te atrevas a faltarme el respeto ni a levantarme la voz niño- le gruño en advertencia su padre.
-No estoy haciendo lo uno ni lo otro papá. Simplemente te estoy preguntando algo, dime ¿tú amas a mi mama o no?- preguntó el niño, con cierto recelo. Pero esa pregunta sorprendió a ambos, de ser algo normal el habría bajado la cabeza y disculpado con su padre por hacer eso, tanto Vegeta como Bulma supieron que Trunks hablaba en serio y la pregunta debía ser respondida. E indiscretamente Bulma intentaba no fingir tanto interés pero quería saber la respuesta, también ella la necesitaba.
-Tú qué crees niño,- respondió a la pregunta Vegeta sarcásticamente, no estaba en sus pensamientos confesarle a la peliazul lo que sentía por ella, su orgullo no se lo permitía, y menos si su primogénito estaba allí presente- creo que de ser así, ¿no piensas que ya se lo hubiera dicho o habría aceptado lo de ese día de no sé qué?- todo esto fue dicho con algo de ironía.
Fue toda la respuesta que Trunks y Bulma necesitaron. El primero le dedicó una mirada furiosa a su padre y se marchó a su cuarto, era la primera vez que se encontraba tan furioso con él y no estaba decidido a perdonarlo tan fácilmente, lo que más odiaba era que lastimaran a su madre y el niño sabía perfectamente que lo dicho por el príncipe la había afectado totalmente. Y Bulma, sencillamente aun no podía asimilar lo dicho por su esposo, eso había sido como si le clavaran una estaca en el corazón, no pensó siquiera que el saiyajin tal vez lo había dicho para cuidar su orgullo, aunque la forma en que lo dijo fue suficiente para ella. Se levantó de su silla, dirigió su mirada a Vegeta y en seguida se marchó directo al laboratorio, no sin antes decirle algo que él escucho atentamente.
Luego de verla marcharse el también lo hizo (así que nadie quiere quedarse en el lugar de los hechos ¿eh?), dirigiéndose a las montañas a pensar y despejar su mente, debía pensar ahora, y mucho.
Dos horas, dos horas encerrada en el laboratorio, aun no podía entender lo cruel y ácidas que sonaron las palabras del príncipe para ella, después de tanto tiempo ¿no la amaba? Como podía ser tan mala la vida con ella, al fin había conseguido, después de casi diez años, que el príncipe mostrara interés por ella y su hijo, pero lo dicho hoy fue la prueba exacta que necesitaba. Decidió concentrarse en sus inventos y no pensar en eso, cosa que logró fácilmente ya que no previno la presencia que se acercaba amistosamente a ella.
-¡Hola Bulma!- saludo una voz animada a sus espaldas, logrando asustarla.
-¡Ah! ¡Por Kami! Goku eres tu- exclamo exaltada la mujer- ¿¡Por qué diablos me asustas de ese modo idiota!? Uff, bah no importa, ¿Qué sucede? Es extraño que me hagas una visita.
-Solo venia a preguntarte algo aunque dime, ¿estás bien? Te veo algo desanimada.- En esos momentos no pudo evitar pensar que a pesar de ser bastante distraído era de a ratos muy atento, pero decidió no preocuparlo con sus problemas de pareja.
-Em, si estoy bien, creo, si es que así se puede decir- decidió responder la científica, no pudiendo evitar decir lo último con un semblante triste.
-¿Te sucedió algo?- Que bueno que era Goku, siempre preocupándose por ella, de inmediato pensó que él era todo lo contrario a Vegeta, aunque tan rápido como llegó, desecho ese pensamiento, no quería pensar en él en lo que quedaba del día.
-Sí pero, no es nada importante así que no te preocupes- después de un suspiro y una pequeña pausa, se giro hacia él y le sonrió- ¿Qué es lo que quieres preguntarme?
-Bueno yo…
Bulma comenzó a escuchar atentamente a su amigo, decidió que ayudar a Goku con su San Valentín sería lo mejor para enfocarse en otra cosa y olvidar todo lo sucedido.
Tres horas habían pasado, ¿qué demonios hacía Kakarotto con su mujer durante tanto tiempo? Pero que debía de importarle a él, se suponía que no la amaba ¿cierto? Entonces, ¿Por qué le dolió tanto haberle dicho eso y haber escuchado esas palabras de su mujer?
En el momento en que lo dijo solo pensó en su orgullo y que debía mantenerlo, pero internamente, casi de inmediato, se arrepintió mucho el haber dicho eso. Luego de mirar el semblante de enfado de su hijo, se había avergonzado de sí mismo, quizás habría salvado su orgullo pero en su interior sabía que más bien fue un acto de cobardía, no fue lo suficientemente valiente como para decirle a su esposa lo que de verdad sentía, y menos frente a su hijo. Todavía podía ver esos ojos azules, abiertos en señal de sorpresa, pero al mismo tiempo brillosos, dando indicio de que estaba haciendo un gran esfuerzo por no llorar, con un cierto dejo de decepción en ellos. Aunque lo que más le dolió fueron las palabras que ella le dedicó antes de irse: -No puedo decir que te odio porque te estaría mintiendo, pero la verdad que si te diré es que eres un maldito bastardo-. Oh, de verdad eso le había dolido al príncipe, más que cualquier otro golpe que le hubieran dado en un combate. Y quizás esta vez no estaría mal, dejar un momento de lado su orgullo solo por su mujer. Pero eso tendría que esperar algunos días.
Otro día comenzaba, Vegeta había vuelto a CC, sin embargo se había dignado a no dirigirle la palabra a la peliazul, cosa que ella también estaba dispuesta a cumplir. Y así estuvieron, hasta que en un momento Trunks les pidió ver televisión en familia. Podría haber estado furioso con su padre pero, lo quería demasiado como para no dirigirle la palabra, por lo que optó dejar que sus padres solucionaran sus problemas entre ellos y no entrometerse. Sabía que su padre la quería y que lo que había dicho el día anterior fue mentira, por eso decidió pasar tiempo en familia para que ellos se amigaran. Y no tuvo que insistir mucho, Vegeta no quería otra pregunta incómoda por parte de su hijo así que aceptó, a regañadientes, pero aceptó.
De repente, (y para mala suerte de Vegeta) apareció Goku, el príncipe estaba bastante molesto con él por el hecho de haber pasado tanto tiempo con su esposa, solos en un mismo lugar, y ya no lo toleraría dos veces. Después de saludar a su esposa e hijo, el saiyajin se dirigió a él, como siempre alegre:
-Hola Vege -¿Qué demonios haces aquí Kakarotto?- interrumpió con el seño bastante fruncido Vegeta, estaba totalmente furioso con él, y no pensaba soportar a la sabandija de tercera clase.
-Vengo a buscar a Bulma para irnos- encima tenía el descaro de decirlo tan tranquilamente y con esa maldita sonrisa que lo desesperaba
-¿Para qué y adonde?- si se iba con la peliazul, debía de estar bastante informado y prever cualquier situación extraña (creo que está exagerando).
-¡Vegeta, lo que haga no es de tu incumbencia!- luego de haberle dicho esas cosas ayer se atrevía encima a controlar su vida.
-¡Por supuesto, eres MI mujer y si vas a algún lado me lo dirás inmediatamente!- Bulma estaba bastante indignada, primero le decía que no la amaba y luego tenía el descaro de hacer una escena de celos.
Se concentraron totalmente en su combate verbal que no se dieron cuenta de las otras dos presencias que seguían en el lugar, hasta que escucharon la voz de Goku:
-Oye Vegeta- dirigió su mirada al otro saiyajin, mirándolo furiosamente- ¿Acaso estás celoso porque yo pasaré un poco de tiempo con Bulma?
-¡Claro que no, imbécil! La mujer puede pasar el tiempo con quien se le da la gana, a mi no me interesa- no pudo evitar sonrojarse, y Bulma no pudo evitar el sentirse satisfecha al verlo así, sin embargo disimuló indiferencia.
-Bah, déjalo Goku, ¿nos vamos?- inquirió la peliazul.
Luego de haber pasado toda la tarde de ese día y la del siguiente con Goku, se sentía totalmente triste, sin embargo hizo todo lo posible por no demostrarlo y ayudarlo en todo. Pero ya a punto de irse del hogar del saiyajin, éste se dio cuenta del estado de Bulma y ya se imaginaba al causante de esto, así que antes de que se fuera le dijo:
-Bulma, la vida está llena de sorpresas- la peliazul se sorprendió ya que jamás pensó que pudiese decir algo así.
-¿Por qué lo dices?- Goku no le dijo nada, solo le guiño un ojo y se despidió de ella.
Aún confundida llegó a CC, bastante triste por no poder pasar ese día con su príncipe, éste no estaba en la casa cuando ella se fue, por lo tanto asumió que se encontraba entrenando en las montañas. Sin más se fue a su cuarto, tiró la cartera y el abrigo que llevaba sobre la cama, pero lo que vio allí la sorprendió, y lagrimas de felicidad comenzaron a brotar de sus ojos. Inmediatamente corrió hacia la cámara de gravedad.
Mientras, Vegeta se encontraba en su lugar sagrado, su segundo hogar, la cámara de gravedad. No se encontraba exactamente entrenando, más bien pensaba. Había sentido el ki de su esposa llegar, y aún meditaba si lo que había hecho estaba bien, pero se convenció de que había sido lo correcto. Tan concentrado estaba que no se dio cuenta del momento en que tenía a su mujer colgada de su cuello, abrazándolo con todas sus fuerzas. Inmediatamente correspondió el abrazo agarrándola de la cintura.
-¡Gracias Vegeta, no sabes cuánto te amo!, ¡Es el mejor regalo que me pudieras dar!- gritó totalmente emocionada y con una gran sonrisa la científica- ¡Feliz Día de San Valentín!
-Yo-yo también te amo, mujer- se encontraba totalmente sonrojado y con la cabeza volteada al costado para que su mujer no lo notara.
Aún así ésta se dio cuenta del esfuerzo que le costó decirlo- Me haces tan feliz Vegeta- susurró la mujer. Él no respondió, solamente la tomó de la cara y le dio un apasionado pero muy dulce beso.
Sobre la cama que compartían el saiyajin y la peliazul se podía observar una rosa blanca, con una nota al lado: "Feliz Día de San Valentín, mujer escandalosa"
FIN
Espero que les haya gustado. Me costo hacerlo ya que Vegeta es un personaje que no demuestra sus sentimientos abiertamente, pero creí que al menos una vez podría hacerlo. Así que espero que no les haya parecido cursi al estilo de demostrar lo que siente a su esposa, ya que Vegeta no es asi.
Bueno, dejen sus comentarios ya que es muy importante para mi. Me animan a seguir escribeindo, asi que esperen el dia de hoy o mañana el proximo one-shot, que asumo sera de GohanxVidel. Les mando muchos besos y abrazos!
