La siguiente historia es sin fines de lucho, todos los personajes de The prince of tennis pertenecen a su respectivo autor.
Este es el primer capitulo de mi primera historia. espero les guste y dejen comentarios :)
Capítulo 2
El que se pica ajos come
No recordaba la última vez que había estado así de frustrado, pero sin lugar a dudas ya hacia bastante tiempo desde eso. Se suponía que ese día tendrían un encuentro amistoso contra Saint Rudolph el cual había sido programado ya hacia un par de semanas y justo cuando se disponía a salir de su hogar recibe el molesto mensaje "El partido se ha pospuesto hasta nuevo aviso debido al mal clima". Suspiro por tercera vez mirando el techo de su cuarto mientras escuchaba las fuertes gotas de lluvia que no parecían ceder, en definitiva, esa no había sido su semana.
-Nya.
Maulló Karupin acomodándose sobre el pecho de su dueño exigiendo una caricia, la cual llego casi de inmediato. Ryoma sonrió tranquilo; no podía negar que aquella semana habían ocurrido cosas muy molestas, hizo un contero en voz baja.
-Empaparme por la lluvia de los últimos días, haber tirado mi almuerzo por culpa de los sempais accidentalmente, olvidar mis deberes, ser castigados por culpa de los ruidosos compañeros del aula, entrenamientos cancelados y ahora partido cancelado. Supongo que esto era lo último que necesitaba para completar la pésima semana.
Escucho golpeteos en su puerta demasiados conocidos, suspiro nuevamente incorporándose de su cama mientras sostenía a su gato en brazos. Al parecer la cereza del pastel no sería el partido cancelado.
-Chibisuke, tanto tiempo sin vernos
Expreso Ryoga con una gran sonrisa frente al príncipe
- ¿Qué haces aquí?
Pregunto con cansancio el joven príncipe sin ganas de soportar a su molesto hermano. Ya hacia bastante tiempo que no lo veía y para ser sincero no es que le afectase demasiado.
-Seishonen
Hablo esta vez su molesto padre al lado de su hermano captando la atención del príncipe.
- ¿Qué quieren?
Pregunto sin ganas de seguir aquella molesta conversación.
-No seas así Chibisuke, hacía tiempo que no venía a casa.
-Sí, tú hermano finalmente recibió unas largas vacaciones de su escuela en . al parecer podrá quedarse aquí un par de semanas así que tendremos partidos todos los días.
Celebraba el samurái cruzando su brazo por encima del hombro de su hijo mayor siendo correspondido por este. Para Ryoma aquella última frase no le sonaba del todo mal, partidos contra su hermano era algo que podía decir que era agradable para su persona, el único inconveniente era que seguramente trataría de estar todos los días encima de él molestando.
- ¿Por qué no sabía que venía?
-Traté de decirlo, pero me ignoraste así que pensé que sería bueno que fuera una sorpresa.
Respondió Nanjiro ante la pregunta de su hijo menor. Ryoma los miro un par de segundos antes de tomar su raqueta y emprender la marcha a través de la puerta bloqueada por aquellos altos hombres.
-¡oh! Veo que estás listo para un partido, no ve dejas descansar aun después de mi vuelo de varias horas.
Expreso Ryoga con una sonrisa altanera listo para ir a buscar su raqueta.
-nunca dije que fuera a jugar contigo.
Fue lo último que dijo el joven príncipe antes de seguir su camino saliendo de aquella casa bajo la amena lluvia que caía en la ciudad. "Siempre hacen lo mismo, ni siquiera mamá me dijo", pensó Ryoma con molestia golpeando la pelota con más fuerza de la que hubiera querido contra su raqueta. Después de salir de su hogar camino largo rato hacia las canchas de tenis callejero comenzando su uno a uno contra la pared; para el príncipe no había mejor forma de sacar su estrés que golpear la pelota, aunque comenzaba a dudar si había sido una buena idea al notar que aquella lluvia se convirtió en miles de gotas cayendo fuertemente contra el suelo. Chasco la lengua, había salido tan aprisa de su casa que olvido su gorra.
- ¿Ryoma-kun?
Aquella dulce voz se introdujo como un susurro a sus oídos a pesar del fuerte ruido cauda del fuerte diluvio. Eso era lo último que le faltaba, encontrarse en ese estado con la persona que provoco sus distracciones de la semana; porque, aunque no quisiera reconocerlo en su mayoría las cosas que ocurrieron fueron por pensar en la pequeña chica de largos cabellos castaños. Cerro los ojos evitando mirarla, grave error, en su mente los molestos recuerdos de esa semana cobraron vida. "Empaparme por la lluvia de los últimos días por darle el paraguas que Ryusaki y correr bajo el agua, haber tirado mi almuerzo por culpa de los sempais accidentalmente por molestarme con que trato demasiado bien a Ryusaki, olvidar mis deberes por una pelea con el tonto de mi padre al mencionar el aspecto de la nieta de Ryusaki-sensei, ser castigados por culpa de los ruidosos compañeros del aula por su escandalo acerca del cabello de Ryusaki". Ciertamente la culpable de toda su mala suerte de aquella semana era la niña de mejillas coloradas.
- ¿Ryoma-kun?
Esta vez la voz se escucho más cerca de lo que desearía, sus músculos se tesaron tanto que no pudo evitar golpear la pelota con tal impulso que reboto fuertemente contra la pared disparándola lejos de su alcance. Suspiro exhausto, era la única pelota que llevaba consigo, realmente esa no era su semana. Giro su cuerpo para encontrarse con los castaños ojos que lo observaban con preocupación bajo ese paraguas roja. Era obvio que ella regresaba de la tienda, podía observar las bolsas de compra en su mano derecha; aun así, no evito hacer la pregunta tonta que su mente arrojo.
- ¿Qué haces Ryusaki?
- Estaba de regreso a mi casa del supermercado; salí pensando que la lluvia pararía, pero creo que me equivoque.
Respondió la joven con una dulce sonrisa. El príncipe se limitó a observar como las mejillas de la joven permanentemente rosadas acompañaban a su vestido del mismo color. "La lluvia comienza a tornarse molesta", pensó al comprender que su cuerpo pesaba demasiado por su empapada ropa. Fue entonces cuando dejo de sentir esas gotas tan duras caer sobre si, levanto levemente la vista para encontrarse con el paraguas rosado cubriendo parte de su cuerpo, haciendo que ambos quedaran extremadamente cerca el uno el otro.
- ¿Qué… qué haces aquí Ryoma-kun? Estas empapado
Se atrevió a preguntar la joven. Desde que había notado la presencia del príncipe había querido hacer esa pregunta, pero al ser tan tímida paso rato antes de decidirse.
-El partido se canceló.
-Es verdad, hoy tenían un partido de práctica. Mi abuela y Kuni-oni-chan estaban viendo si podían reprogramarlo, aunque estaban realmente decepcionados.
Ryoma guardo silencio, era la segunda vez que escuchaba a Sakuno llamar al capitán de esa manera y por lo que había notado ella no se percató.
-Ryoma-kun, deberías ir a cambiarte o te resfriaras estas muy mojado.
Expreso con preocupación en su cara la pequeña. El joven sonrió divertido, se preocupaba por él aun cuando ella se encontraba en la misma condición.
-Tú también estas así Ryusaki
-Pero estoy segura que tengo menos tiempo que tú en este estado ¿por qué no regresas y te cambias?
Ryoma giro la cabeza en señal de molestia, de solo pensar que tenía que volver y soportar a su molesto padre y ahora hermano se le quitaban las ganas de regresar. Ryusaki no era muy habladora, pero si era capaz de entender varias de las expresiones del príncipe producto de observarlo constantemente.
- Si no quieres ir a tu casa ¿Te gustaría ir a secarte a mi casa?
Se atrevió a preguntar la joven. Ryoma abrió los ojos muy grandes al escuchar a Ryusaki pronunciar esas palabras tan raras en ella, nunca pensó que la niña que se ruborizaba al punto del desmayo dijera algo así.
- ¿Está bien que me digas eso?
- ¿Por qué lo dices?
Ciertamente no encontraba razones para negarse ante la oferta de la joven, seguramente la entrenadora se encontraría esperando por ella en casa y regresar a su casa no era una opción, aunque el que la entrenadora estuviera era un pase casi seguro a que los sempais se enteraran y se burlaran de él de por vida. Intento con otra pregunta para ver si ella comprendía y desistía de su idea.
- ¿Tú abuela no dirá nada porque llegue a tu casa a tomar el baño prestado?
-No creo que haya algún problema.
Ryoma pensaba a mil por hora, no es que hubiera algo malo en ir a casa de su compañera de clases solo que no consideraba tener tanta confianza con ella para hacer algo así; ni siquiera lo había hecho con alguno de sus sempais y eso que los trataba mucho más. La miro unos segundos buscando alguna otra intención en el rostro de la joven, pero era inútil, ella siempre había sido un libro abierto y era obvio que solo estaba preocupada por él. No podía negar que ella era la chica con quien trataba más fuera de su familia; sabia cuando él quería hablar, se limitaba a hacer solo las preguntas necesarias y no se molestaba por la forma en la que el actuaba, era paciente, dulce y le ofrecía deliciosos almuerzos. "¿Desde cuándo pienso tan bien de ella?", se preguntó el joven al comprender en el buen concepto que la tenía.
-Ryoma-kun
Lo llamo la castaña sacándolo de sus pensamientos, ya habían pasado varios minutos y ella ya estaba más que empapada. Suspiro, no quería que ella se enfermara por estar bajo la lluvia esperándolo y conociéndola era muy capaz de seguir ahí hasta que él aceptara o al menos quedara conforme con su respuesta "Ryusaki puede ser bastante terca algunas veces", pensó para sí el peliverde.
- Estas empapada
- Tú también
Rio por lo bajo Sakuno. Aquella chica podía ser tan simple y a la vez todo un universo; Ryoma no quería ir a su casa, tampoco a la de ella, pero estaba seguro que incluso en esas condiciones no quería separarse de aquella pequeña niña con cara de muñeca y aun no sabía la razón. "¿Qué ocurre conmigo?" se preguntó resignado
-Dame las bolsas, te ayudare a llevarlas.
Expreso el joven tomándolas con cuidado de la mano de la castaña, comenzando a caminar bajo la lluvia siendo alcanzado por Ryusaki quien lo arropo con su paraguas. Después de unas pocas cuadras llegaron a la casa de la entrenadora; una linda fachada y colore vividos acompañaban el hogar de aquella mujer.
-Adelante
Le indico la joven abriendo la puerta para que él pasara. Ryoma ya conocía el exterior del lugar al acompañar a la nieta de su entrenadora cuando se hacía tarde o se perdía, pero hasta el momento no había entrado. La residencia Ryusaki era un lugar bastante acogedor, lleno de pequeños detalles como pantuflas de oso en el recibidor para la castaña y varios pares blancos para las visitas.
-Puedes usar la que más te guste
Comento la anfitriona al notar la indecisión en el rostro del príncipe.
-Abuela ya llegué, ¿podrías traer un par de toallas por favor?
- ¡Oh, Sakuno! Qué bueno que llegas, tardaste tanto que estaba segura que te habías perdido.
Bromeo la vieja mujer apareciendo con los objetos requeridos por la joven.
-Ya veo la razón de tu retraso
Sonrió la mujer al encontrarse con el acompañante de su nieta quien un poco sonrojado le entregaba las bolsas con comida. "Tenía que olvidar mi gorra hoy", maldijo al sentir sus mejillas arder ante la persistente mirada de la mayor de las integrantes de esa familia.
-Sakuno tu ve a cambiarte yo le daré ropa a Ryoma. Usa el baño de invitados Ryoma.
Le indico haciéndole señas a chico para que la siguiera. La mujer le explico donde se encontraban cada uno de los productos para su aseo, pidiéndole su ropa mojada para meterla a la lavadora junto con la de su nieta. Después de terminado su baño Ehizen se encontró con ropa de hombre en una pequeña mesa junto a la puerta del baño. "Me queda grande", pensó al verse frente al espejo con ropa dos tallas más grandes de las que él usaba.
-Qué bueno, si te quedo. No te preocupes, creo que tu ropa estará seca para cuando te vayas.
-Gracias
Fue la seca respuesta del chico ante el comentario de su entrenadora
- ¿Ryusaki?
- Sakuno está terminando de cambiarse, ahora baja. Ponte cómodo mientras termino de preparar el almuerzo.
Comento la entrenadora al entender lo que Ryoma quería saber, él solo se limitó a apoyarse en el arco de la puerta de la cocina y fijar su mirada en las escaleras que daban a la sala. Era raro que él participara activamente en una conversación, pero sabía que el haber aceptado una invitación a su casa era una muestra de la confianza que le tenía a su nieta. Simure sonrió, sabía perfectamente los sentimientos que Sakuno tenía hacia su estudiante y era consiente que él no le era del todo indiferente, al menos en calidad de amiga la tenía y eso se lo acababa de demostrar, pero siendo quien era tenia curiosidad acerca de lo que pensaba el menor de los Echizen respecto a su nieta.
-Lamento la tardanza
Dijo Sakuno bajando a toda prisa de las escalaras. Simure quien escucho los rápidos pasos de su nieta pensó: "se caerá". Giro su cuerpo, lista para ir a socorrerla y sonrió de orgullosa ante la vista que le regalaban.
-Ahora sé cómo son las cosas.
Se dijo a sí misma la entrenadora al ver como Ryoma amortiguaba la caída de la castaña con sus brazos en un fuerte abrazo.
-Mada mada dane Ryusaki.
-Lo siento Ryoma-kun, Gracias.
Ciertamente podía decir que Ryoma le tenía la confianza suficiente a su nieta para aceptar ducharse en su casa aun sabiendo que ella estaría en el lugar pudiéndole contar a cualquiera de sus sempais para molestarlo y eso en su idioma se traducía como una posible amiga, pero la mujer ya se había percatado de algo que iba más allá del común comportamiento del príncipe con sus amigos; él siempre estaba dispuesto a ayudar a su nieta aunque se hiciera el desinteresado u obligado y eso se lo demostraba al haberla observado tanto que era capaz de predecir sus torpes acciones.
-Bien, la comida esta lista. Ryoma, ayuda a Sakuno a poner la mesa.
-Abuela, Ryomakun es el invitado.
-Está bien, yo fui quien llego sin avisar. ¿Qué hago?
Pregunto mirando a la mayor de la casa. A Ryusaki-sensei le pareció divertido el tono que usaba al hablar con su nieta, muy distinto al que uso con ella antes o que le había escuchado usar con otra persona.
-Está bien, Sakuno tiene razón. Espera a que terminemos de ponerla.
Cuando los tres se sentaron a disfrutar de la comida que había preparado la sensei Ryoma no se sorprendió al darse cuenta lo bien que cocinaba la mujer, después de todo las comidas que Ryusaki le había ofrecido eran de su agrado. El almuerzo fue bastante ameno, charlando largo rato de cómo se habían conocido la entrenadora y el padre de Ryoma, partidos y sobre todo como serían los próximos entrenamientos.
-Sería bueno si pudiera ir a su próximo partido de práctica.
- ¿No iras? Siempre estás en los partidos
Pregunto casi por impulso el príncipe ante lo dicho por la castaña, lo cual sorprendió a las presentes.
-Bueno, es que aún no está decidida la fecha y no sé si tenga alguna otra cosa que hacer, especialmente porque la tía no se recupera de su lesión.
Respondió Sakuno jugueteando con sus dedos índices frente a su nariz tratando de cubrir su sonrojo. La entrenadora se divertida con los torpes gestos de ambos pequeños, especialmente con los de Ryoma quien no sé percato de sus palabras. "Para ser capaz de afirmar que siempre va ver los partidos es porque está pendiente de su presencia, bien por ti Sakuno", pensó la entrenadora levantándose de su asiento.
-Bien, ya que terminamos la comida sería bueno un postre. Sakuno ¿Por qué no le ofreces a Echizen un pedazo del pastel que preparaste? Mientras yo acomodare las cosas. Pueden ir a la sala.
-Está bien, ya debería irme.
Se apresuró a decir el peliverde al darse cuenta que ya había estado mucho tiempo en aquel lugar junto con su entrenadora, que, aunque no era del todo malo si era incómodo.
-Pero tu ropa aún no está seca y no ha parado de llover completamente. Mejor espera mientras comes el pastel de Sakuno.
Afirmo la mujer terminado de recoger las cosas. Ryoma la miro, realmente no le era tan incómodo estar ahí, pero sabía que si permanecía más tiempo en aquel lugar y alguien se enteraba los molestos sempais no lo dejarían por el resto de su vida.
-Está bien, puedo utilizar un paraguas. Además, ya comí bastante.
- ¿Entonces no quieres probar el pastel?
Pregunto con ojos tristes la castaña. Ryoma trago saliva, era la primera vez que veía esa expresión en el rostro de Ryusaki y aun cuando no era un argumento sólido como el de su sensei suspiro resignado al verse aceptando la invitación a comer del pastel hecho por la nieta de la entrenadora.
-Ahora lo traigo, espera en la sala por favor.
Dicho esto, Sakuno salió a toda prisa hacia la cocina cargando algunos de los trastes utilizados en el almuerzo. La entrenadora rio por lo bajo al contemplar a un resignado Ryoma viendo como la pequeña desaparecía tras la puerta.
-Cuesta mucho negarse cuando pone esa cara ¿no lo crees?
Y con esto, Ryusaki-sensei emprendió su camino cargando el resto de los trastos. El pequeño samurái acato las indicaciones de la castaña y busco un lugar cómodo en la sala, se sentó en uno de los muebles que se encontraba pegado a la ventada con vista al patio de espaldas a esta. Las cortinas estaban cerradas así que solo podía ser consciente de la lluvia por el ruido que provocaban al chocar contra la casa. Mientras esperaba a que Sakuno llegara se tomó un minuto para contemplar el lugar, realmente daba ese aire hogareño, su vista se detuvo en uno de los marcos de la repisa; estaba seguro que era la primera vez viendo a esas personas, pero por su aspecto debían ser los padres de Ryusaki. Se levantó de su sitio y se acercó a la foto, la tomo en sus manos y contemplo a detalle cada uno de los rostros que aparecían. "Ryusaki es igual a su madre", pensó el príncipe al estudiar a detalle a la mujer quien en la foto abrazaba a una pequeña Sakuno "Aunque tiene color de cabello de su padre" afirmo mirando a la otra figura que cargaba en hombros a un niño poco más grande que la niña.
-Todos dicen que me parezco mucho a mi madre, aunque no creo que sea tan cierto, creo que mi hermano luce más como ella.
Comento Sakuno sorprendiendo a Echizen quien se voltio a prisa viendo como ella terminaba de colocar la bandeja con las tazas de té y el pastel.
- ¿Así que tienes un hermano?
Pregunto sin rodeos Ryoma sorprendiendo a la joven.
-Sí, es dos años mayor que yo.
Contesto con una leve sonrisa.
-Es verdad que tu hermano tiene el cabello rubio como tu madre, pero creo que tú luces igual a ella.
Sakuno sonrió dulcemente ante el comentario del príncipe, haciéndole señas para que tomara asiento. Ryoma se colocó a su lado y tomo entre sus manos la rebanada de pastel; no era muy afecto a los dulces, pero lo cierto era que aquella rebanada de chocolate con fresas se veía muy apetitosa.
- ¿Cómo está?
Pregunto la joven después que Echizen comiera un pedazo. Ryoma se sorprendió ante la delicia que su paladar estaba saboreando, había probado pasteles de chocolate antes, pero este sin lugar a dudas se llevaba el premio.
-Esta rico.
Fue la áspera respuesta que salió del joven ante la interrogante. El silencio reino en la sala, los únicos sonidos que se escuchaban eran los de las gotas de lluvia cayendo contra el pavimento y los cubiertos contra los platos.
- ¿Dónde están tus padres y tú hermano?
Dijo Ryoma tratando de sacar algún tema. El cuerpo de la castaña se tensó, Echizen pudo ver como comenzaba a juguetear con el tenedor el pastel que aún no se terminaba. Pensó que tal vez había cometido un error al preguntar; después de todo, el no dijo nada cuando ella sugirió que regresara a casa, es más, sin preguntar la razón le ofreció un lugar para cambiarse. Sakuno suspiro como en nunca la había visto hacer, con una cara de melancolía poco común en ella.
-Mis padres murieron cuando yo iba a 9 años y mi hermano ahora vive en Inglaterra con el padre de mamá. La verdad es que no nos hemos visto en algunos años.
El peliverde no supo que decir o que cara poner ante lo dicho, siempre considero que, a la castaña como una persona muy alegre, aunque torpe; desde que la conoció sus expresiones constantemente eran alegres o con aquellos sonrojos que cubrían hasta sus orejas. –Está bien Ryoma-kun –Comento ella ante el asombro de él, a pesar de que no dijo nada estaba seguro de que su cara mostraba la incomodidad ante la situación "No volveré a olvidar mi gorra", pensó para sí mismo comiendo con mayor velocidad los restos de pastel de su plato. Una risa traviesa hizo que Ryoma despegara su vista del plato totalmente limpio de entre sus manos.
-Ryom-kun, si quieres más pastel puedo servirte otra rebanada. No es necesario que pulas el plato.
Bromeo Sakuno viendo como el joven persistía en eliminar cada migaja del recipiente. El pequeño samurái se sonrojo ante las palabras que acababa de escuchar para sonreír de vuelta, está vez de manera juguetona.
-Sería bueno que te limpiaras la cara primero
Respondió señalando la crema que Ryusaki tenía en la mejilla provocando en ella la llegada de un sinfín de tonalidades. Sin que Ryoma se lo esperara y sorprendiéndose ella misma de su acto, tomo con su dedo índice un poco de crema de su plato y ensucio la nariz del príncipe con risa traviesa.
-Te lo mereces
Fueron las palabras que le dedico ante la sorpresa del peliverde provocando en ella el inicio de una carcajada al comprender que nunca antes lo había visto con los ojos tan abiertos. Como todo buen Echizen la revancha tenía que llegar así que del pedazo de pastel aun sin terminar de la nieta de Simure; Ryoma hizo la misma acción que la joven manchando la otra mejilla de esta. Se miraron cómplices ante lo sucedió comenzando un enfrentamiento de ver quien ensuciaba más el rostro del otro. La entrenadora, que en esos momentos salía del baño de la segunda planta se extrañó al escuchar tales carcajadas viniendo de la sala; No recordaba la última vez que había escuchado a Sakuno a carcajadas, normalmente se reía por lo bajo tapando su boca con una de sus manos mientras que por otro lado a Echizen raras veces lo había visto sonreír, al menos no de manera altanera o burlona.
-esto es realmente interesante
Pronuncio en voz alta la vieja mujer. Con mucho cuidado de no ser descubierta bajo los escalones asomándose para ver la causa de su diversión encontrándose con una vista tan alegre para ella que no aguanto las ganas de recordar el momento con una foto, saco su teléfono del bolsillo tratando de enfocar la imagen lo mejor posible desde su posición. Pareciera que la suerte estaba del lado de la mujer puesto que a pesar de olvidar quitar el sonido del flash el sonido del timbre evitara que el sonido llegara a los oídos de los que jugueteaban con los restos de pastel.
-Yo voy
Anuncio la mujer incorporándose y bajando a paso rápido de las escaleras emocionada por su adquisición. No sé sorprendió al ver quien era en el pórtico de su puerta haciéndolo pasar en el acto.
-Creía que ya no vendrías hoy
-La lluvia se detuvo así que aproveche a venir para finalizar los detalles de los entrenamientos cancelados.
Respondió Tezuka después de hacer la reverencia en forma de saludo ante su mayor. Un par de carcajadas hicieron eco en los oídos del capitán mirando a la mujer en busca de una respuesta. -Tenemos un invitado- Comento, comprendiendo lo que él quería saber.
-Creo que no sirvió de mucho ofrecerte el baño
Afirmaba la joven entre risas
-Nunca espere usar la ducha de mi entrenadora y menos dos veces en un mismo día.
Decía el príncipe tratando de encontrar una servilleta para quitar la crema de sus ojos que amenazaba con entrar en estos. Se habían concentrado tanto en la batalla que ni siquiera habían escuchado sonar el timbre. Con mucho cuidado Sakuno tomo uno de las servilletas que había en la bandeja y comenzó a limpiar la crema del rostro del peliverde, Ryoma salto ante el acto al tener los ojos cerrados, pero las gentiles manos de la joven le dieron confianza para que se dejara ayudar.
-Estas ayudado al enemigo Ryusaki
-El enemigo perdió la guerra cuando se quedó sin municiones y perdió la vista
Declaro la joven mientras terminaba de quitar las migajas del rostro del príncipe. Sin previo aviso, Ryoma tomo con delicadeza la mano izquierda de la joven la cual aún permanecía en el rostro de este. Echizen miro con una media sonrisa la cara sorprendida, aunque con un toque de picardía de la castaña por unos segundos.
-Yo no acepto una derrota Ryusaki
-Es bueno que Ryoma-kun pierda de vez en cuando
Sonrió la joven apoyando su cabeza en su hombro izquierdo. Ante esa acción, el joven no pudo más que devolverle una sonrisa dulce distinta a todas las anteriores, dedicada especialmente para ella.
-Ejem…
El sonido de esa áspera voz saco a ambos de su ensoñación separándose al instante. –Justo cuando estaban en la mejor parte- Se quejó la mujer dándole un golpe ligero con el codo al joven causante de esa interrupción, Tezuka solo se limitó a mirar a Echizen serio.
- ¡Abuela, oni-chan!
Expreso Sakuno con la cara más roja que un tomate parándose en el acto. Ryoma, quien había mantenido la mirada se su capitán, se incorporó sin despegar la vista de él. No sabía cuál era el motivo, pero el que hubieran interrumpido de ese modo le había molestado al príncipe.
- ¿Qué haces aquí?
Pregunto desafiante Ryoma sorprendiendo a las dos mujeres.
-Vine a arreglar unos asuntos del club con Simure-sensei
Respondió cordial, aunque duro el capitán. Sakuno no entendía lo que ocurría y su abuela al verla tan desesperada decidió intervenir.
-Sera mejor que vayan a lavarse la cara. Tú ropa ya se secó Echizen, ahora te la llevo.
Ambos jóvenes acataron la orden en el acto. La mujer le hizo señas a Tezuka para que tomara asiento en donde los jóvenes habían estado hasta hace unos momentos mientras ella recogía los trastes y buscaba la ropa del príncipe.
-Esa ropa
-Le quedaba un poco grande, después de todo él era más alto a su edad.
- ¿Desde cuándo ellos son tan apegados?
- Eso solo ellos lo saben
Fue la simple respuesta de la entrenadora antes de salir en busca de la ropa del joven. Después de que ambos estudiantes se asearan se reunieron en la sala con el capitán y la entrenadora.
-Sera mejor que me vaya, la lluvia ya se detuvo.
Comento el príncipe mientras miraba a los presentes. – Te acompaño a la salida- dijo Sakuno con un deje de tristeza, siendo obvio para los dos mayores su rechazo ante la idea de la partida del peliverde.
-Nos vemos en los entrenamientos Echizen
-Hasta luego
Se despidieron Simure y Tezuka.
-si.
Fue la estoica respuesta que recibieron. Al terminar de colocarse los zapatos el joven tomo su raqueta que se encontraba en una esquina de la entrada, se sorprendió al ver a la joven poniéndose sus sandalias, no esperaba que ella tuviera que salir a esa hora, aunque no se quejaba si estaba un rato más en su compañía.
- ¿Vas a algún lado?
Pregunto el joven decidido a acompañarla a donde fuese. Aun no comprendía del todo sus pensamientos, pero estaba seguro que estar en compañía de ella no le representaba ningún esfuerzo, es más, le agradaba.
-Te acompaño hasta la esquina
Respondió la joven ya de pie jugueteando con sus dedos índices. Ryoma sonrió ante lo dicho y con un rápido –Haz lo que quieras- salió por la puerta seguido de la castaña.
