Intento aceptar que te perdí, pero fue demasiado pronto, tan solo te fuiste sin decir adiós
2 - Purity
—Sirius...
— ¿Diiime? —extendió la vocal de manera cantarina.
— ¿Que se supone que estas haciendo? —entrecerraba los ojos, en parte por la ceguera parcial.
—Es algo muy obvio, que lo preguntes me ofende.
—¡Y A MI ME OFENDE QUE NO TE QUITES DE ENCIMA ESTANDO A UN CUARTO DE MIS PADRES! —su chillido y forma de removerse acabaron con Sirius casi en el techo por el susto del repentino ataque del más bajo.
Dio un fuerte resoplido apartando alguno de los mechones que se venían a su rostro. James seguía con la mueca de fingida ofensa o al menos eso es lo que Sirius pensaba, pues que no podía ser cierto que quisiera regañarlo por lo que hace... ¿Verdad?
— ¿Es... ¡ENSERIO!? —chilla lo último igual de fuerte y James le cubre la boca antes de que siga.-
—Mis padres duermen en la habitación de al lado y por si no te- ¡HII! —quito las manos, Sirius lo lamio y su lengua siempre áspera le causaba escalofríos—. ¡Es enserio! —dijo entre dientes con la cara roja, viendo un poco más a la derecha de lo que esta Sirius en realidad.
—Ay por el amor a... ¿Qué puede pasar? Son las dos de la madrugada ya menos que ellos estén cogiendo en este momento no pasara nada ma- ay. —sobo su mano haciendo un puchero, James le había dado un golpecito.
—En primera, no digas eso de mis padres, a diferencia de los tuyos, los míos son padres—Sirius hizo un pequeño gesto, aquello era cierto—. En segunda, llevas apenas una semana viviendo aquí, no podemos darle esa clase de infarto, se van a volver loco si... si...
—Descubren estamos saliendo y teniendo tanto sexo como un par de conejos en pleno celo ¿Eso querías decir?
—Un poco más resumido pero en esencia si quería decir eso...
—James, Jamencito de mi corazón y cuyo cabello asemeja un nido de pájaros... Nada malo va a pasar si se enteran, ellos te aman hagas lo que hagas... podrías matar a alguien y te seguirían queriendo. —asegura con confiada sonrisa, recibiendo otro golpe en la mano que intento colarse bajo la pijama del único heredero Potter.
—Anda, que ahora te crees poeta... renuncia, se te da fatal. Y en caso de que lo olvides... matar es un crimen más pequeño a lo que estamos haciendo, yo soy el que lleva viviendo quince años con ellos, sé lo que está mal y lo que está bien. —aparta a Sirius empujándole la cara. Sirius resopla, apartando un mechón de cabello de su cara y logrando acercarse a James, que igual no puede verlo bien.
—para ellos está mal, para nosotros está bien—susurra dando un pequeño beso al cuello de James que sigue de brazos cruzados y negado—. Es cuestión de perspectiva nada más.
—te recomiendo dejar de intentarlo, porque no haremos nada de eso estando en esta casa. —refunfuño con tono amargado y Sirius ladeo la cabeza.
—Entonces... ¡Saldremos algunas veces! Mira el otro lado positivo, el año que entra cumplo los diecisiete, tu cumplas dieciséis y luego diecisiete, podemos vivir los dos solos sin excusas para que me niegues y podemos ser muy, muy felices. —asegura como si el plan fuese el mejor e infalible. Jame lo miró -o lo intentó-. con una expresión entre incrédula y fastidiada.
—Faltan dos años para eso y aun así, ¿Quieres que vivamos como una pareja?
— ¿No lo somos?
Ambos guardaron silencio por un rato, escuchando una que otra lechuza ulular, seguramente de cacería por los bosques cercanos a la residencia Potter. James negó con la cabeza con un suspiro. Por supuesto que eran una pareja, pero una escondida y la idea de hacerse tan obvios después lo pone nervioso.
—Sirius, esto es... Tonto, nos buscamos más líos de los que se podrían resolver simplemente haciendo caligrafía en un metro de pergamino—rasca su frente con la mano—. ¿Cómo esperas tu que disimulemos? Mis padres quieren que tenga una familia, hijos, me case, toda esa tontería, también lo esperan de ti que eres como un hijo más y... No veo una manera con la que podamos hacer eso y continuar con esto. En algún momento nos vamos a aburrir así que tampoco me haría muchas ideas.
— ¿Quién dice que me aburriré de ti? Creo que es lo único en esta vida de lo que estoy seguro no me aburriría, no podría hacerlo aunque lo intentaras. Tu eres... diferente al resto de cosas ¿Me entiendes?
—si te entiendo, pero no es algo que se pueda...
—Claro que sí, aún hay mucho, mucho tiempo, hallaremos al manera y si en ese momento tu no te has aburrido continuaremos con este Game Over ¿Vale?
—Vale... Solo limítate a no hacer esto de nuevo, mantén la cola quieta mientras mis padres estén aquí. —Sirius simulo un aullido y le puso a James los lentes, acercándose lo suficiente para empezar un beso tranquilo y enérgico que se extendió por bastante tiempo, hasta que las mejillas de James se pusieran rojas por la falta de aire.
Ya que había logrado tanto, sacarlo de su habitación suponía una hazaña heroica que de momento no le interesaba, podía decirle a sus padres que Sirius era sonámbulo y entró a su habitación por accidente, de seguro se lo iban a creer.
Apenas iba una semana desde que Sirius se hartó de su familia y abandonó su hogar, abandonó a los Black. No sabía que había pasado para que tomara esta brusca decisión, siempre los había aguantado y los ponía verdes para divertirse por lo que irse era un poco extraño al menos para el razonamiento de James, quién mejor entendía al hiperactivo muchacho.
Sus padres, que ya conocían desde hace cierto tiempo a Sirius, no tardaron ni un minuto en aceptar que se quedara a vivir en su hogar hasta que encontrara un sitio nuevo, esto claro sin prisa. El problema que tenían de momento ya fue expuesto y es que Sirius sin la correa ya de por si floja que simbolizaba la responsabilidad y sus padres... Estaba hecho un completo y absoluto descontrol.
No importaba donde estuvieran, que hicieran, siempre intentaba acercarse más de la cuenta, algo normal y que podían hacer en Hogwarts, pero estando en casa de sus padres, James lo evitaba a más no poder por temor a ellos se enteraran, de hecho, había dejado salir una pequeña mentira piadosa para que la sospecha fuese igual a cero.
Puesto que Lily se disculpo al finalizar el año -aparte también le hizo un bromita pequeña Severus, pintándole el cabello de rosa chillón por todo un día-. Había ido a visitarlos varias veces y dijo a sus padres que le atraía un poco. La atención estaba fija en Lily, no en Sirius, la mejor táctica de distracción si le preguntan.
Esto a Sirius no le gustaba ni un poco, de hecho, estaba bastante molesto por ser un simple secreto y más aún con Lily, esa niña empezaba a caerle de la patada y si por él fuera, la ahuyentaría de manera cruel, la cosa es que no es su cas ay no puede darse esa clase lujo... Tampoco el de molestar a James.
Quién estaba demostrando ser un empedernido en cuanto a enamoramientos de nuevo ya que estamos.
El verano en la casa Potter pasaba de mil maravillas, muchas visitas y más que nunca en la ancestral casa. Remus Lupin, Peter Pettigrew -aunque a Charlus Potter no es como que le agradara demasiado el muchacho-. Y Lily Evans frecuentaban para hacer travesuras en el Valle Godric o sencillamente quedarse a comer y hablar de manera escandalosa en la sala de la casa.
—Me ha mandado muchas cartas, solo respondí a una, las demás las veo sin sentido. Aparte no ha escatimado en tinta para insultarme. —Lily dejó la taza de té en la mesa de centro, James soltó una larguísima carcajada, con los pies en la mesa, los brazos en el espaldar del sofá, Lily sentada a la derecha y Sirius a la izquierda.
—Snivellus tiene un serio problema de entendimiento, pobrecillo, se cree muy listo... Lastima que no se donde vive. —Lily miró mal a Sirius, que tenía en la cara plasmada la intención de ir a hacer su vida un infierno aun fuera de colegio.
—Nah, no vale la pena el esfuerzo —renegó James aun sonriente, un pequeño espasmo hizo que pateara accidentalmente la taza de Lily—. Uy... Lo siento.
—Me sigue sorprendiendo que no hayas dicho absolutamente nada al respecto, te dejó secuelas. —comenta Remus con su aire típicamente preocupado. James resopló, mirando a otro lado.
—Es igual que ir a demandar a Fenrir Greyback por morderte, no tiene sentido. Además, si lo hiciera sería darle demasiada satisfacción de haber lastimado a un sangre pura, no puedo permitir algo como eso. —lleva una mano a su pecho, fingiendo dolencia por la posible mancha de su honor
—Este será el único rasgo de madurez que te vea en esta vida, eso sin dudas. —negó con la cabeza, sonriendo con tranquilidad.
—sí, en realidad me sorprende que lo hicieras... Eso de dejarlo en paz. —Lily había recogido la taza del suelo y se quedó observando al muchacho de cabello alborotado.
—Me aburrí.
—Detesto tu madurez. —bufa Sirius con notable fastidio.
—Para mí es lindo. —sonríe Lily, sabiendo que la excusa de James era falsa. James se puso colorado a niveles absurdos y termino acurrucándose al lado de Sirius con cara espantada.
—Ha-hay algo muy mal aquí, Canuto—señala a Lily con un dedo tembloroso—. E-ella está admitiendo mi lindura... y estamos lejos del calamar gigante... Ella no es Lily Evans, sácame de aquí.
—Como mandes. —fingiendo más drama del que ya había se lo llevó en brazos, causando carcajadas por aquella tontería aunque bien que Sirius no lo hacia en broma y de verdad se lo llevó a la cocina.
— ¡JA! ¡UNA E MÁS QUE TU! ¡HE GANADO DE NUEVO!
Sirius tenía un tic en al ceja, viendo al carta que había llegado de Hogwarts con las notas correspondientes a los endemoniados TIMO's del año escolar anterior. Se preguntaba como rayos James pudo sacar una E en historia de la magia, si él se la pasaba durmiendo toda la clase; apenas pudo sacar una A y ya se daba por satisfecho, según explicaciones de Lily, esto era lo que sentían los Muggles en la Universidad o lo que sea esa cosa. Miró sus calificaciones nuevamente:
Sirius Orión Black:
Astronomía: E
Cuidado de Criaturas Mágicas: E
Encantamientos: E
Defensa Contra las Artes Oscuras : E
Aritmancia: A
Herbología: E
Historia de la Magia: A
Pociones: S
Transformaciones: E
Por otro lado, veía las notas de James con el mayor recelo del mundo. Habían apostado lo usual entre los dos, si James sacaba más Extraordinarios que él, lo dejaría hacerlo durante la ausencia de sus padres po razón. No esperó que él pudiera sacar más, está bien ambos eran unos malditos genios sin aparentarlo, pero esto era absurdo.
James Charlus Potter:
Astronomía: E
Cuidado de Criaturas Mágicas: E
Encantamientos: S
Defensa Contra las Artes Oscuras: E
Aritmancia: A
Herbología: E
Historia de la Magia: E
Pociones: E
Transformaciones: E
— ¿¡COMO COÑO SACASTE EXTRAORDINARIO EN HISTORIA Y POCIONES!? —el escándalo de James lo ponía de cómico mal humor, James seguía danzando por ahí. Charlus veía la escena con total diversión—. ¡CONFIESA POTTER!
—Elemental mi querido Sirius—tomó su carta de calificaciones—. Mientras roncabas elegantemente por las noches, leía los apuntes que Remus tomaba de la clase y los llegue a memorizar, con pociones fue un poco más fácil... ya me sabía la teoria y durante al practica... Me puse a orar a Merlín. —admitió con incrédula expresión y así con lo último se notó el impacto que tenía su calificación. Charlus se ahogó con su bebida.
—Nunca hemos contado con buena mano para las posiciones. —admite con una sonrisa nerviosa. Sirius seguía fulminando a James con la mirada.
—Lily te ayudo, confiésalo de una vez.
—Para nada, tenía a Snivellus al lado ¿Cómo me iba a ayudar ella? —Sirius tenía una nueva tendencia... Todo lo bueno de James venía por Lily y lo malo como desastres, venían por Snape.
— ¿Ella es buena en pociones? Jo~ También prefecta, bonita... Tienes buen ojo. —comenta Charlus con orgullo, James forzó la sonrisa y Sirius no se molesto en disimular su indiferencia al respecto.
—Por cierto... ¿Hoy saldrás con mamá? Me contó que tenían una fiesta con los... Malfoy... —podía imaginarse el incómodo panorama, Charlus rodó los ojos con molestia, adoptando la expresión sería similar a la que los nombrados sangre pura tenían las veinticuatro horas del día.
—No queda de otra más que ir, aunque encontrarme con Abraxas no me hace ninguna gracia—admitió con tono desdeñoso—. Su hijo acaba de graduarse ¿Cierto?
—Ajá. Al menos no va a seguir molestando. —Sirius se permitió sonreír por lo bello que sería no tener que tragarse la cara de Malfoy más nunca... a menos que la boda entre él y Narcisa se hiciera oficial y debiera aguantarse que esté en su familia.
Como si ya no fuera lo suficientemente odiosa.
—Siempre van a seguir molestando, de no ser así, no serían Malfoy... No le digan a nadie que dije eso. —la esposa de Charlus, Dorea, se tapó la boca unos segundos después de haberse escuchado.
— ¿Nosotros nos quedamos, no? —preguntó James con un brillo pícaro en los ojos que sus padres no pudieron identificar y es mejor que así fuera.
—Por supuesto que sí, no quiero que destrocen esa mansión con las bromas tan divertidas que les ocurren. Es más seguro para ellos, nosotros y ustedes que permanezcan en esta casa... Solo era una noche, llegaremos por la mañana. —informa y James mira de manera radiante y sonriente a Sirius, este había golpeado su cabeza contra la mesa de la cocina, cubriendo así sus rojas mejillas.
Su suerte era un perra.
...
—Sirius no puedes esconder mis lentes por siempre.
—Puedo hacerlo y aun mejor. —abrió la ventana y los tiro, James acabo con la boca abierta y Sirius con una amplia sonrisa.
— ¡No es justo! NO logro ver tu cara, eres un odioso.
—Creme que mi cara no es lo mismo que la tuya. Ahora señor... señor... Cornamenta ¿Qué rayos te...? Ugh, que asco, baba.
Las astas de James rozaban el techo y había lamido al mejilla de Sirius, este con una mueca se limpió y cambio de forme, restregando su cabeza contra de la de James. habían hecho esto muchísimas veces en el bosque prohibido, corriendo el riesgo de toparse con los centauros o las acromantulas de nuevo, pero lo hacían.
Era una especie de extraño juego previo, bastante inocente y sentimental por la naturaleza que los impulsa. Sirius movía con ánimo la cola, lamiendo el hocico de James y jalando la cabeza de este abajo con sus patas, aprovechándose de las grandes y prominentes astas.
Se hace fluido sin que lo noten, cuando pasaron de ser animales a un par de adolescentes con el mismo instinto básico que hasta hace unos instantes. James no ve absolutamente nada por estar a oscura, sin lentes y permanecer la mayor parte del tiempo con los ojos cerrados; Observa la facciones ligeramente tensas de James y de forma muy interna desea que este se fije en lo evidente de su situación.
Que le alborota el corazón, que lo pone inquieto y alterado... Que no es capaz de imaginarse una vida con él lejos, aun si no son nada... la idea de apartarse lo aterra. Lo aferra más con las piernas y los brazos, con ese aire posesivo que lo caracteriza y James parece incapaz de comprender.
Enterró el rostro en el cuello de James, dando un largo suspiro, quisiera que esto pudiera darse siempre así...
—Ahora me arrepiento de haber aprobado tantas materias... Si no hago todos EXTASIS me mataran. —guardó su horario con fastidio, Sirius se encogió de hombros.
—Estamos en igual de condiciones, mira el lado bueno... tenemos al menos algunas horas libres, podremos usarlas en algo útil. —comenta en tono pícaro, Remus entrecerró los ojos.
— ¿Pueden dejar de flirtear por un instante? Que no me importe no significa que no me sienta mal tercio.
—Yo también estoy aquí... —musitó Peter.
—En mi defensa, es el perro en celo. —lo señala con el pulgar, Remus suspira negando con la cabeza.
—Creo que olvide traer un libro... —murmura examinando la mochila, Black puso los ojos en blanco.
— ¿Algún día mejoras tu memoria? Vamos, te acompaño... ¿Qué? —James lo miraba con una mueca, tras un bufido dio media vuelta y camino en dirección a la sala Común de Gryffindor—. ¿Qué le pasa?
—James te podrá querer mucho, pero tu y yo sabemos que no necesita tu protección, que estés como un perro guardián debe molestarlo al menos un poquito. —explica Remus.
—Las dos veces que lo he dejado solo, lo hirieron, en caso de que se te olvide.
—Ira a sala común, él no puede entrar ahí. —asegura Peter intentando apaciguar a Sirius.
...
— a mitad de un pasillo... Claro. —metió la mano en su bolsillo, sosteniendo su varita y agachándose para tomar el libro nuevo para la clase de posiciones, al incorporarse volteó rápidamente—. Expelliarmus... Hombre, no soy un imbécil para pensar que dejé mi libro a mitad del pasillo casualmente.
—Eres un Gryffindor, la estupidez viene con ustedes. —bufa Severus con el ceño fruncido.
—Jo, tu eres un sangre sucia en Slytherin, hay excepciones fantásticas ¿alguna razón para molestar apenas a inicio de año? —pregunta, las mejillas del Slytherin se volvieron rojas por la ira que significo las palabras de James, quién juega con su varita, golpeándola suavemente contra su hombro y expresión llena de burla—. ¿Y bien? No tengo todo tu tiempo, si no me equivoco, tengo al menos dos cursos de EXTASIS más que tu. Un Leon te superó, otra-vez. —saboreo aquellas palabras, sabiendo que a Snape el orgullo se le iba por los suelos ante aquel comentario.
Siempre se glorificaba de su casa y que esta es mejor que la casa Gryffindor, por lo que ser superado en calificaciones por un Leon es lo mismo a darle una bofetada, bajarle los pantalones en frente de todo el gran comedor y luego ponerlo guindando del techo de cabeza... Como de una vez se hizo y por ello puede compararlo sin problemas.
—Al menos YO no soy un asqueroso desviado con Black. —escupió. Se vio terriblemente intimidado por la mirada que James le dio, en un hechizo rápido que apenas pudo notar acabó guindado de cabeza con el heredero Potter acercándose cauteloso.
—Repítelo.
— ¿A-ah?
—Te dije que lo repitas.
—Tu y Black. —La varita de James se presiono contra la yugular de Snape, causando que este quisiera toser.
—Tu, pequeño pedazo de mierda grasiento, abres la boca y me encargo de desaparecerte ¿Entendiste?
— N-no me asustas Potter.
—Pero si lo hace ser expulsado de Hogwarts—su sonrisa era muy similar a la que solía poner Lucius en sus momento de triunfo, el motivo es la cara de Severus, asustado—. ¿Cómo crees que se tome el director saber que usaste Cruciatus en mi por casi una hora? Si no lo he dicho es porque me produces tal nivel de lastima que te ignoro, por otro lado, confesar sería tentador. Que rompan tu varita... Que no puedas volver a este castillo... Permanecer con tu sumisa madre incompetente a la hora de cuidarse de un simple Muggle, quizás lo patético sea hereditario.
— ¡No hables de ella! ¡Maldi...!
—Entonces no me tientes pedazo de mierda, soy un Potter, sangre pura, con gran poder en el ministerio así que te recomiendo morderte la lengua—deshizo el conjuro y Snape cayó dolorosamente al suelo—. Habló por tu bien Severus, se buen niño. —llevó una mano a su pecho con falsa sonrisa de compasión, camino para perderse en el pasillo.
— ¡tan solo quieres que no se lo cuente a Lily! —chilla y James apenas le dirigió una última mirada, desapareciendo al doblar la esquina—. Maldición...
—Lo que dijiste... ¿Es verdad? —Severus se giró, percatándose de que Regulus Black estaba ahí, justo atrás de él y quién sabe cuánto había escuchado. Una especie de jalón en el estomago se instaló. Si había escuchado todo, si lo contaba... James pensaría que fue él...
El tiempo pasaba realmente bien, sin inconvenientes, o bueno, bien si no contamos con las clases casi demoniacas que los preparaban para los exámenes del próximo año. Era una pesadilla, aunque se les hacia sencillo por su capacidad superdotada en el tema, era muy pesado lo que debían hacer, aprender y practicar al mismo tiempo, apenas tenían tiempo de nada.
Llegó hasta el punto de que Sirius no podía pensar en molestar a Severus, así de horrible es la situación.
Sin embargo, esto no evitó para anda que Lily se incorporara al curioso grupo que son los merodeadores. Tal como James había predicho, era una muy buena amiga, no solo por ayudarlo en la parte de pociones, sino en general era de fiar, lo suficientemente alocada para concordar con ellos y con nulo interés por la posición que conlleva poseer el apellido Potter o Black.
Porqué si, en el pasado muchos imbéciles intentaron acercarse de ese modo, ninguno logró mucho por dejar en evidencia asquerosamente rápido su intensión para con ellos. Sirius tenía un ligerísimo problema con la nueva adquisición a su grupo de amistades... Lily parecía interesada en James.
Su forma de tratarlo era distinta a como los trataba a ellos, demasiado diferente. Le regalaba dulces, lo ayudaba con su tarea de pociones apenas salieran de clase, lo buscaba a menudo para pasar el poco tiempo libre que tenían... ¡Es como ver a un par de novios y ya todo el mundo lo cree!
Se lo dijo a James, este no le dio importancia en lo absoluto, pues al no tener esa intensión consideraba que Sirius no debía preocuparse de que Lily albergara sentimiento hacia su persona, después de todo no serian correspondidos. El huido Black no podía sentirse tranquilo con aquella falta de interés, quería que ella se apartara de James, de su Cornamenta.
Llegó a un punto en el que no pudo aguantar más aquella frustración instalada en su ser: Una noche en la cual tenían de toda clase de deberes, había subido a buscar un libro en su baúl, cayó como peso muerto a la cama y despertó tras un par de horas, levantándose para ir a llevar a James a la cama se encontró a este dormido en la sala común, con la cabeza entre sus brazos y Lily acariciándole el cabello hasta finalmente darle un beso en la mejilla, demasiado cercano a los labios.
La tomó del brazo con la mayor brusquedad y fuerza que tenía, asustándola en el proceso y causando un gritó ahogado por su parte. Remus, que siendo prefecto había regresado de su guardia por los pasillos, se encontró con la escena y quiso detenerla.
—Si-Sirius, suéltala la vas a-
— ¿¡Que crees que hacías con él!? ¿¡EH!?
—N-no, e-eh... yo... —estaba paralizada de impresión por la reacción de Sirius por su pequeño y juguetona acción.
— ¡NO TE LE ACERQUES! NO TIENES PERMITIDO HACERLO ¿¡ME OÍSTE!?
— ¡Sirius! —Remus lo tomó con toda su fuerza para que liberara a Lily, la cual se hizo atrás de inmediato.
— ¡JAMES ES MI NOVIO! ¡ES MIO, NO TIENES EL MÁS MÍNIMO DERECHO A SEGUIR CERCA DE ÉL!
— ¡vas a despertar a todo el mundo, cállate ya! —Remus estaba entrando en pánico, vio de refilón a Lily, que se notaba incrédula por aquella confesión. No la creía en lo absoluto, imaginaban que eran simples celos de Sirius por estar "acaparando" a su mejor amigo, después de todo, James había demostrado estar interesado en ella, es impo-
Sirius se soltó de Remus, tiro a James, despertándolo en el proceso y besándolo con una brusquedad inusitada. Aun adormilado a pesar de la forma en que salió de su letargo, llevo una mano a la cabeza de Sirius y otra a la cintura de este, presionándola, pensando que estaba en su habitación.
—Lily... ¡Lily, espera! —Remus intento detenerla, pero la pelirroja salió casi huyendo, antes de terminar de subir por las escaleras que dan al dormitorio femenino dio un último vistazo a los tres muchachos en la sala común —. Mira lo que... ¡Ugh! ¿¡Puedes medirte por una bendita vez!? ¿¡qué pasa si ella...!?
—Ella no va a dec- James, despierta de una vez idiota. —James había soltado un lánguido suspiro, dormido y a nada de caerse para continuar con su sueño. Con un bufido lo cargo, costaba bastante pues no es precisamente liviano.
—Muy bien, muy bien—se rasca el entrecejo—. Tendremos que hablarlo mañana cuando este despierto... Y el pueda darte el golpe que te mereces. —Sirius rodo lo ojos, James no se molestaría.
...
— ¡IMBÉCIL!
Se equivocó...
— ¡¿COMO HICISTE ESO!? ¡CUANTAS DE TUS NEURONAS ESTÁN FUNCIONANDO PARA QUE HAGAS ESA CLASE DE TONTERÍAS! —James iba a terminar destrozando las neuronas que le quedaba por lo fuerte que lo zarandeaba luego de darle un golpe en el la cara, al menos no rompió su nariz.
—E-ella te dio un beso en el-
— ¡Es un beso! ¡No me violo! ¿¡Acaso vas a celarme de mi madre cuando me bese la frente o que!? —Sirius veía alrededor de diez James por lo mareado que se encuentra.
—Es distinto... ¡Tus padres la aprueban a ella! Les encantaría que ella... Que Lily y tu... ¡Conmigo no querrían nada como lo que tenemos! —brama con molestia, James soltó su agarre y se cruzo de brazos mirando a otro lado—. No es justo.
—Entérate que desde el inicio no iba a ser justo nada de esto. Menos si lo empeoras. Snape de alguna manera se enteró y aunque lo puedo mantener callado no quiere decir que Lily lo haga.
— ¿Cómo se enteró? —preguntó genuinamente sorprendido, hasta la fecha James no había mencionado nada al respecto.
— ¡No tengo idea! Solo sé que el sabe y ahora Lily también ¿Qué pasa si alguien más...?
—James.
— ¡A-ay!
De la manera más imbécil que se puede imaginar cualquiera, el frasco de tinta que había en la mesa salió volando y golpeo la cabeza de James, manchándolo a duras penas, pero dejando a Sirius con más del ochenta por ciento de su rostro en color negro. Entreabrió los ojos viendo mal a Lily que había aparecido.
—Ehh... ¿Hola?
—Necesito hablar algo contigo. —comenta con notable incomodidad.
—Puedes hacerlo frente a mi también, tengo la ligera impresión de que me involucra. —sonrió de tal manera que su madre estaría orgullosa, luego se auto flagelaría con un latigo de cinco espina por hacer algo tan Black. Lily entorno los ojos, tomando lugar.
—No pienso... decir nada si es lo que te preocupa—James se dejó caer bruscamente en su asiento, como si se hubiese desinflado—. He leído muy bien como es el tema en el Mundo Magico... me sorprende que sea peor que con los Muggles, considerando que siempre se vanaglorian deser mejores.
—Corrección, es un problema porque somos sangre pura, ese es el jodido problema. —corrigió Sirius con suavidad. Lily hizo un gesto con la cabeza.
—Lo supuse, ustedes ya tienen una vida planeada supongo.
—No realmente, mis padres no les importaría con que mujer me case. Sangre pura, mestiza, Muggleborn... Solo desean que sea alguien que me quiera y no importe mi apellido.
—a mi no me importa, pueden regañarme TODO lo que quieran. —afirma con una amplia y traviesa sonrisa, la idea de desobedecer a sus padres lo ponía a mil, es una de las sensaciones más gratificantes que hay.
—Oh... Ya veo... —miró sus manos, incomoda—. Ustedes... ¿se quieren?
Se miraron por un instante. Lily suspiró con pesar, no hacía falta hacer Legeremancia tan siquiera para darse cuenta de que la respuesta sería afirmativa, esos dos cargaban una iré muy extraño y aunque James se esforzara en encubrirlo, negarlo y rechazar de cierta manera que no es otra cosa más que un juego, él estaba en la misma alocada situación de Sirius:
Como un tonto enamorado, que no le importa si la llama se extingue después, solo se preocupa de que en este instante arde con todo su ímpetu y abrasadora necesidad de permanecer viva.
James se vio incapaz de comprender porque la mirada de Lily adquiría un matiz tan triste por la muda afirmación a la pregunta que ella misma hizo. Lily alzó la cabeza un momento, soltó el aire retenido, relamió sus labios y los miró de nuevo.
—Puedo ayudarlos con eso si quieren. —musitó con excesiva lentitud y que solo logro extrañar el triple a sus oyentes, quienes la vieron como si le hubiera salido una segunda cabeza o un tercer ojoe n medio de la frente.
—Ayu... ¿Ayudarnos? ¿A que?
—Aun cuando han sido muy discretos, hasta el punto de que si no lo dicen o nos lo veo no me hubiera dado cuenta... va a ser sospechoso que no tengas novia—James abrió la boca y la volvió a cerrar, ella tenía un punto, es conocido por noviazgos y ser bastante coqueto, que ande sin nadie y demasiado pegado a Sirius iba a ser particularmente curioso—. Podría ayudarlos a disimular.
— ¿Cómo? ¿Fingiendo ser novia de James? NBien que te gus-
—Hagámoslo—Sirius se mordio la lengua, viendo a James con el ceño fruncido—. No va a cambiar nada, estaremos como estos últimos días, tan solo espaciremos el rumor de que somos novios y estaremos bien. Es un plan casi, casi infalible.
— ¿Por qué casi? ¿Alguien más aparte de Remus y Peter lo sabe? —preguntó con los ojos bien abiertos.
—Puesssss...
El plan había funcionado, todos en Hogwarts tenían la idea de que James y Lily estaban saliendo exceptuando a una persona, la que más importaba en el asunto y es severus snape, había reclamado con enorme ímpetu a Lily que dejara de prestarse a aquella farsa, la pelirroja no pudo omitir más sus palabras hirientes con una simple y pequeña explicación.
—Aun si es falso me trata mejor de lo que tu, siendo mi amigo por más de siete años, me ha tratado alguna vez. No me insulta por mi procedencia, no se bburla de mi y sería capaz de recibir una maldición por mí. Ayudarlo como los amigos que somos no es nada. —Severus apretó los dientes.
— ¿¡Es que acaso te gusta o que!?
— ¿¡Y QUE TIENE DE MALO SI ASÍ ES!?
Severus no tardó en mofarse del mayor de los hermanos Black, asegurando que James acabaría cambiándolo por Lily. Que Sirius fuese conocedor de los sentimientos de Lily creaba disputa entre ambos Gryffindor, unas bastante fuertes que los enviaron a la enfermería por dos días.
Eso si, ames permanecía ajeno a lo que pasaba, así era lo mejor o eso pensaban ambas enfrentadas partes.
El año en si no tuvo mayor inconveniente. Todos pasaron la navidad en casa. De James, incluso los padres de Lily aun cuando la hermana de esta, Petunia, estaba tan rígida como un palo debido a la paranoia de que sería hechizada o algo así, Lily comentó que ella quiso ser bruja, pero al no ser así tomo cierta repelencia a todo lo que involucrada magia, intentando ser dan recta como fuese humanamente posible.
Fue divertido y especialmente bueno para los cabeza de familia, quienes se creían por completo la mentira que tenían ambos con respecto a la relación, para James y Sirius no tanto, pues resultaba incómodo escuchar sobre planes de boda, familia... ¿si acaso se daban cuenta de que es algo que ellos deben querer y no decidirse por alguien más?
Aparentemente no.
Relaciones sexuales por aquí, por allá: Sala de Menesteres, Mazmorras, Torre de Ravenclaw, salón de adivinación en la torre más alta y con más calor; días de Luna llena con Remus, conversaciones todos juntos en la sala común o jardines del colegio, las clases tan pesadas pero entendibles para ellos... Snape manteniendo su grasiento cabello y nariz de gancho tan lejos como era posible, haber ganado para Gryffindor la copa de la casa y de Quidditch ... Si, fue un buen penúltimo año en Hogwarts.
Estar cada vez más cerca de culminar sus estudios creaba sentimientos encontrados. Ya no estarían más de seis meses juntos, no caminarían por los pasillo y no podrían ver tan siquiera el castillo... Sirius podía sobrellevar mejor la situación, pues sabía que al salir tenía oportunidades de pedirle a James para vivir solos, ambos graduados, con altas probabilidades de trabajo sin contar la herencia que su tío generosamente le regaló, la vida podía ser perfecta, pues aunque Hogwarts es su hogar, junto a James la sensación era la misma: más calidad, palpable... algo que una estructura no podía dar.
El problema venia a que de verdad tenía un miedo demasiado grande a que James empezara a sentir algo por Lily nuevamente, que sus palabras con respecto a aburrirse se hicieran reales. Quizás por ello lo dejaba hacer lo que quisiera más a menudo cuando encontraban el chance y un lugar.
El pequeño inconveniente que saltó a último segundo fue...
— ¿¡COMO QUE PREMIO ANUAL!?
— ¡LOGRASTE SER PREMIO ANUAL CARIÑO, FELICITACIONES!
Sirius estaba pálido como un muerto viendo la carta que acaba de llegar junto a la lista de útiles, James era apretujado por sus padres, siendo felicitado por el nombramiento. Al salir del sándwich hecho por ellos acabó con el cabello peor de lo usual y los lentes tan torcidos que se caerían con el más mínimo movimiento.
— ¿¡QUÉ COÑO FUE LO QUE HICISTE POTTER!? ¡CONFIESA! —esto era un extraño y gracioso deja vú.
—N-no tengo ni la más- Eh, es de Lily —en la ventana se había posado una lechuza de plumaje marrón, la reconocida por lo mucho que enviaba mensajes a la pelirroja. Tomó el papel atado a la pata del ave y leyó rápido—. Ella también es premio anual.
— ¡AY POR LOS PUTOS CALZONES DE MERLÍN!
—Pobrecillo, debe creer que vas a desplazarlo por estar con Lily. Como si no fueran tan unidos aun con ella siendo tu novia. —Charlus palmeo la cabeza de su primogénito, James sonrió de la manera tan rígida y tensa que se pudiera, si supiera que es realmente eso en un plano alejado de la amistad
...
— ¿¡Qué es lo próximo!? ¿¡Irán al baño de los prefectos juntos!? ¡Eh!
—Sirius por las barbas de Merlín deja de ser tan exagerado, no va a pasar nada, solo somos amigos.
—¡Que fingen ser novios! Ya tu padre y su padre te están... planeando una estupi—los reclamos de Sirius murieron cuando James dejo un suave beso en los labios de este, habiendo tomado su rostro que tenía una textura un tanto rasposa por la barba que amenaza con salir—. ¿Qué...?
—Jamás he tenido la intensión de engañarte con ella, he tenido demasiadas oportunidades y puedo tomar el Veritaserum de Slughorn para volvértelo a decir. Y ya estuvimos una vez en el baño de prefectos juntos porque ella no sabía que yo estaba ahí así que nada hay que ver. —concluyó con una triunfante sonrisa, antes de que Sirius dijera algo más repitió su acción anterior.
—Yo te creo... Pero no a ella. —farfulla molesto.
— ¿Y para que tienes que creer en ella? Quién te importa e importa en este momento soy yo, Black, no Lily—Sirius bajo los ojos, en un gesto casi perruno—. Me has estado complaciendo bastante en estos días, es tu turno. —mordió y tiró ligeramente del labio de Sirius, tomando las manos de esté para que las colocara en su cintura y las metiera bajo la ropa.
Sus ojos adquirieron un brillo emocionado, comenzando el beso con ímpetu y empujando a James contra la puerta para cerrarla, con poner el pestillo y un hechizo silenciador bastaría.
Frente a todos, James y Lily hacían la pareja perfecta, las mismas capacidades, calificaciones, amistades y respeto por parte de los profesores. Su amistad con Sirius Black se había hecho más fuerte, la mejor que hayan visto jamás junto a Remus y Peter.
Los rumores de boda del heredero Potter no tardaron en difundirse a pesar de que James aseguraba que esperaría un par de años más para algo así. Lo que nadie podía ver era la relación cada vez solida de Sirius y James y es que en cierta forma James había cambiado.
No era para mal y a Sirius tampoco le importaba que lo hubiera hecho, pues asumía que de forma inconsciente estaba haciendo exactamente lo mismo; James era más serio, casi podía decirse que ser el Premio anual había influido al menos un poco en su actitud. No evitaba que hiciera bromas, grandes y espectaculares, pero cada vez más distanciadas una de la otra.
El otro triunfo, no menos pequeño, era sus victorias en Quidditch, donde siendo su último año lo tomó tan a pecho como era posible. Alrededor de trescientos ochenta de diferencia en su partido contra Hufflepuff y cuatrocientos cuarenta en su partido contra Ravenclaw, iba a ganar la copa de casa con o sin la maldita Snitch y por ello el entrenamiento intensivo junto a la intensiva manera de jugar lo llevaron a tan gigante diferencia de puntos.
Faltaba el último partido de la temporada, su último juego en Hogwarts antes de concentrarse más que nunca en los EXTASIS para aprobarlos todos en alta calificación. Remus, Sirius y Lily se habían ido de los vestidores, habiéndole deseado suerte e indicando donde estarían viendo el partido. El clima estaba perfecto, sin brisa y soleado.
— ¿Qué quieres? No tengo tiem-
—debes perder el partido. —Acabo el nudo en su protector de brazo, frunció el entrecejo viendo a Severus, que se notaba en una especie de nerviosismo poco común de su persona.
— ¿Disculpa? No le regalaré la copa a Slytherin, no cuando les daré la derrota más humillante de todas. —especifica con mala expresión más no burlona, en una especie de extraño respeto hacia Severus que seguía serio.
—No te digo que... perdón, escogí mal las palabras... mantente quieto, gana con los puntos de la Snitch y no más de esos ciento cincuenta, trata de evitar que anoten puntos y estarás bien.
— No entiendo que es lo que tratas de decir.
—Solo hazme caso y evita ser tu quién gane, déjalo a tu buscador. —dijo entre dientes, saliendo del vestuario. James alzo una ceja, no entendió que quería decir aquello, pero no le importaba demasiado, podía ser una gentil petición de Snape y ya que no venía con una maldición de por medio, la ignoraría con mayor facilidad.
Entro al campo a reunirse con su equipo, estrecho la mano del capitán de Slytherin: Regulus Black, el hermano de Sirius y que siempre ha vivido a su sombra, al menos así en Hogwarts y no en su familia, donde es adorado por dejarse lavar el cerebro con las tonterías de sangre pura.
Había algo raro en él, como si tuviera una idea especialmente buena en mente—Esta será la última vez que te gane Regulus, estoy seguro de que me extrañaras el próximo año—. Sonríe ufano y Regulus arrugo un poco su siempre tranquila e inexpresiva cara.
—Créeme, agradecerás perder ante mí, Potter. —James sacó la lengua, poniéndose las gafas y así evitar quedar ciego en el aire con tanto movimiento.
El partido inició, el vitoreo hacia Gryffindor no eran algo discreto o disimulado, Slytherin siempre tendría ese pequeño problema. James ya había anotado ochenta puntos, persiguiendo el la quaffle de manera obsesiva y lanzándola a sus los otros dos cazadores del equipo.
La diferencia se hizo de ciento veinte a favor de Gryffindor y la Snitch había sido localizada. James esquivó la bludger por pura suerte, esta había rozado y despeinado su cabello, escuchó a los golpeadores de Slytherin reírse. Ni modo, las bludger siempre lo daban sin la intervención humana.
— ¡AUMENTA ESA DIFERENCIA POTTER!
— ¡HAZ QUE MI HERMANO LLORE, JAMES! —grita Sirius desde su lugar, Remus se aguantó la risa, no hacia falta darse cuenta de que Sirius tenía muy, muy mala relación con su hermano después de escaparse— ¡DÉJALO EN LA MIERDA!
— ¡SEÑOR BLACK! —se encogió sonriendo nervioso ante el regaño de McGonagall—. ¡QUIERO LA COPA EN MI DESPACHO ESTE AÑO TAMBIÉN SEÑOR POTTER! —anda que verla tan animada era toda una anomalía, pero esta solo ocurría cuando veía a su casa brillar en todo su esplendor.
James metió cincuenta puntos más antes de que su buscador atrapara la Snitch. Las exclamaciones de triunfo no tardaron en hacerse escuchar, como un gigantesco estallido en el campo. El equipo bajo, jadeando pero sonrientes por haberlo logrado de nuevo.
— ¡te vamos a extrañar! —los que aun no se graduaban, es decir, el resto del equipo, lo abrazó con demoledora fuerza, casi destruyendo sus pulmones y costillas. El equipo fue bruscamente apartado y solo un par de brazos lo alzaron de repente.
— ¡GANAMOS! —festejo Sirius alzándolo. McGonagall, sin duda divertida por lo que veía, le entregó la copa a James que la alzó por sobre su cabeza, sonriendo radiante.
—Tan poco perceptivo como solo puede serlo un Leon. —murmura para si mismo, viendo a la salida del campo de Quidditch, donde Regulus se detuvo un momento para ver a James con y Sirius con enorme malicia, el deseo malsano reflejado en sus facciones. Snape negó con la cabeza, cumplió con advertirle, que no hiciera caso es cosa suya, ahora es momento de ser un simple y muy contento espectador.
...
—Ah... Ahora no hay Quidditch... Solo quedan los exámenes y hasta nunca... —comenta con una gran sonrisa, Sirius se le quedo viendo la espalda llena de mordidas—. ¿No estas nervioso?
— ¿Por los exámenes?
—Porque nunca regresaremos aquí... —musitó sin la sonrisa de hace unos segundos. Sirius se sentó, mostrando a la oscuridad los arañazos que se cargaba en los hombros, pecho y espalda.
—Solo un poco, aunque no extrañare al Profesor Binns.
—No me refiero a las clases sino... a Hogwarts, de pequeño me volví loco al saber que vendría y saber que ahora debo irme... Es tan triste. —suspira, Sirius se recuesta en el hombro de James.
—Si, bueno... Piénsalo de este modo, algún día tendremos un hijo que venga aquí, encuentre tres amigos raros y sea como nosotros. —sonríe con suficiente, James alzo una ceja.
— ¿Un hijo...?
— ¿No te gustaría? no soporto a los bebés, pero, aun así, sería muy bueno. Verlo recibir su carta, que venga aquí, en navidad nos hable de sus vivencias, sus compañeros, lo que se le complique. En segundo año participe en la selección de Quidditch... Que saque tantos malditos TIMO's como tú, cosas así.
—sí, supongo que estaría muy bien, si tan solo se pudiera. —alzó la cabeza riendo.
—Siempre podemos adoptar. Una poción Multijugos, te visto de mujer y vamos a un orfanato. —James negó con la cabeza divertido.
Hablaron de muchas más tonterías de planes para el futuro, cada uno más complicado de cumplir que el otro porque Hogwarts también significaba el fin de donde encontraron esos sentimientos rechazados por su sociedad, se hallaron uno al otro sin saber que se buscaban... Abandonaban la seguridad de sus escondrijos por la vida real, donde el tiempo para ser simplemente feliz en un hogar no existe y menos disfrutar con quién quieres compartir el tiempo.
Dio un respiro especialmente fuerte, frunciendo el entrecejo. También había un asunto que habían olvidado por completo... Y es la guerra que tenían encima, de la cual estaban protegidos en el colegio... ahora estaban, de forma literal, a la deriva.
I've been on the low
I've been taking my time
Graduarse en Hogwarts es algo que se hace a lo grande, igual que la bienvenida. Muchos acabaron llorando, aceptando que finalmente su tiempo había acabado, habiendo aprobado todos los ÉXTASIS. Las mejores calificaciones eran las del trio dorado: James Potter, Sirius Black y Lily Potter, de los cuales, Sirius acabó diciendo el discurso más informal del mundo.
Al menos logró que rieran, aun llorando, pero rieron.
Iban vestido de la mejor manera, Charlus y Dorea se encargaron de eso, ni siquiera Remus pudo negarse a la ropa que estos les brindaron, de cierta forma combinaban y la cantidad de fotos para rememorar el momento no se hicieron esperar.
Los cuatro iban en la misma barca que los llevaría a la orilla en Hogsmade, cercana a la estación de tren, alejándose del palacio que tuvieron por hogar durante siete largos e inolvidables años.
—Bueno... ya correr por el bosque no es una opción.
—No... supongo que no... Tampoco tener compañía. —susurró Remus viendo sus manos.
—Apenas tenga mi licencia de aparición, iré contigo. Estaremos juntos cada Luna llena, te lo aseguro. —afirmó Sirius con radiante sonrisa, Remus negó con la cabeza.
—Ni siquiera sé si me quedare en el país... si tendré una casa... O que hare.
—Mi familia puede ayudarte a que consigas un trabajo, no será muy difícil, eres muy listo. —James a veces quería golpearlo por lo renuente que es Remus a dejarse ayudar. Su padre siempre quería darle dinero para que se compre mejores, pero el licántropo decía que no quería recibir limosna.
Como si la preocupación fuera falsa...
—Bu-bueno... también sería difícil por la guerra y todo eso... ¿no lo creen? —comenta Peter, que mayormente permanecía en silencio
—Si. Aunque yo pensaba hablar con Dumbledore para entrar a la Orden del fénix. —las tres miradas se clavaron en el heredero Potter.
— Oye, eso es un poco-
—Estoy harto de la guerra, mientras más seamos y apoyemos estaremos más lejos de la solución. Si en un futuro tengo una familia, quiero que mis hijos vivan en época de paz, no con el miedo de sus padres puedan morir por ir al trabajo.
—Ay, James. —Sirius negó con la cabeza.
— ¿Qué? Me preocupa el mundo, pero me preocupa más nosotros, lo que será de las personas que quiero. Ahora somos adultos y por desgracia... No estaremos en Hogwarts para dormir por la noche sin el temor de atacados. Ahora debemos cuidarnos nosotros mismos.
—Tienes razón en eso. —murmuro Peter, mirando a otro lado, nervioso y sudando.
—Si tu entras, yo también.
—He oído que Greyback está con el Lord, si acabamos con él, evitaremos que Greyback arruine la vida de otros. —Remus cerro los ojos, dando un largo suspiro. Quería venganza y a su vez, alejar la maldición que es la licantropía, esto solo podría hacerlo una vez Greyback dejara de vagar libre.
Llegaron a su destino. James dio un largo suspiró, sonriendo débilmente a la locomotora roja que los llevaría de regreso a King Cross. Antes de dar un paso, Sirius lo jalo.
—te tengo una sorpresa, ven. —más que seguirlo, era tironeado hacia él, alejándose de la muchedumbre que se despedía. Tras unos cinco minutos de andar se topó con...
—Una... ¿Moto? —lo miro con una ceja alzada. Sirius sonrió ampliamente.
—Oh si, una moto. —por lo complacido que sonó, algo tenía ese aparato. Sirius se subió e invito a James estirando la mano, James se abrazo a la cintura de Sirius apenas termino de subirse.
El rugido del motor lo asusto, sin embargo, al arrancar el vehículo montó vuelto como si fuese una escoba. Una sonrisa nerviosa apareció en su cara— ¿¡Que te parece!? —pregunta con fuerza por el viento que les golpeaba la cara.
— ¡Que estás loco! —dio un sonoro beso a la mejilla de Sirius, viendo atrás a Hogsmade y el terreno hacerse cada vez más lejano.
Llegar en moto a valle Godric fue más rápido de lo que se imaginó, aunque Sirius estaciono en una casa a unos cuantos kilómetros de la suya. James observo curioso que Sirius sacaba una llave y parecía intentar adivinar con cual abrir.
— ¿Es casa de tu tío? —era el único pariente que parece no odiar a Sirius y lo único que explicaría la casa.
—No, es mia—sonrió y James quedó en blanco. Al abrir la puerta se vio el interior un poco decepcionado y con el claro aire de mudanza—. La compre una semana después de mi cumpleaños, así que... ¡Bienvenido a donde nadie va a molestar!
Apenas entraron James se guindó en Sirius, esto si que era tener una buena graduación.
...
Iban caminando con destino la casa Potter, esperaba que sus padres no se hubieran preocupado por su ausencia toda la maldita noche por estar disfrutando de la casa nueva y que hubiera ya un colchón. Antes de tocar la puerta para llamar, la puerta fue abierta por Charlus, quién tenía una expresión de muerte, eliminando la sonrisa de los rostros jóvenes.
— ¿pasa al...? AY, AY PAPÁ ESO DU-DUELE—Sirius lo siguió, sin una idea de cómo evitar que Charlus metiera a James dentro de la vivienda de aquella manera. Prácticamente lo tiró y James trastabillo, casi cayendo—. ¿Q-que...?
— ¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO!? ¿¡EH!? —Interroga Charlus a gritos. James tomó lo que este le tendía, quedándose frío. Sirius intento acercarse antes de ser amenazado con la varita por el mayor de los Potter—. No... te muevas de ahí, Black.
—De donde... ¿De donde sa-sacaron esto? —balbuceó temblando con el temor en su mirada. En sus manos habían alrededor de diez o doce fotos de Sirius y su persona besándose, algunas veces tocándose de manera muy obvia. Atrás podía ver algunos de los pasillos de Hogwarts. La pregunta era... ¿Quién tomó las fotos?
Los pasillos y aulas habían estado vacías cuando vieron, no eran tan tontos de no asegurarse y aunque pudiese aparecer de repente lo hubieran oído o visto, eran muy cercanas aquellas tomas, casi a dos metros de distancia.
— ¿Entonces son reales? —Dorea miraba a su hijo con tal repulsión que hacia relucir sus gestos Black, tan similares a los de Walburga, la madre de Sirius—. Tu...
—No... yo... y-yo iba a decírselos, pe-pero... —James conmocionado no sabía que decir, como defenderse de la ira de sus padres y peor aún, de su asco. Jamás había pasado algo similar, ellos siempre eran tan cariñosos que tener esta forma de actuar por haber descubierto lo que hacía era doloroso.
— ¿¡DECIRNOS QUE TE ACUESTAS CON UN HOMBRE!? ¡QUE ERES UN ASQUEROSO DESVIADO! —clamó Charlus, aun apuntando a Sirius con la varita—. Tu... ¡TE ATREVISTE A HACERLE ESO A MI HIJO!
—Sirius no hizo nada, él y yo estábamos de acuer-
— ¡NO TE ATREVAS A DECIR ESO JAMÁS!
James llevó su mano derecha a su mejilla, con los ojos llorosos y viendo a su madre, encogido y apartándose un par de pasos. Se le estaba inflamando y a Dorea no parecen faltarle ganas de volver a hacerlo.
—te dije que le dábamos demasiada libertad, esto es ridículo, debimos asegurarnos de que tuviese novias... ¿Qué me dices de Lily? ¿¡Eso lo tenías para esconder esto!? —increpa Charlus, James no dijo absolutamente nada—. Que desgracia y... desperdicio... —se tapó el rostro con una mano.
—Teníamos que buscarle prometida. Tan libre para lo demás excepto para esto—Dorea se mordía un dedo, pensando—. Y... No podemos permitir que nadie se entere ¿Qué van a pensar?
— ¿¡Y ESO QUE IMPORTA!? ¡JAMES ES SU HIJO! ¡¿QUÉ NO LO QUIEREN!? —INTERVINO Sirius por primera vez en todo ese tiempo.
No era tan iluso de imaginarse una buena aceptación a la noticia, su ingenuidad no llegaba a tal extremo, sin embargo, esperaba al menos una resignación, quizás unas miradas asqueadas como máximo, no todo aquel despliegue de gritos y recriminaciones.
— ¡Yo no tendré por hijo a ningún desviado tan asqueroso! James, somos Potter ¿Qué crees que pasara si alguien llega a enterarse de este fiasco? Escúchame bien—invadió de tal manera el espacio de James que este tembló de nuevo—. Prefiero tenerte muerto antes que homosexual.
—P-per-
—Si no quieres ser echado de esta familia vas a dejar esta... atrocidad, te caras con una mujer... Me permitirás modificar tu memoria para evitar que vuelvas con este... esperpento de mago.
I feel like I'm out of my mind
It feel like my life ain't mine
— ¡YO NO QUIERO OLVIDAR! ¿¡POR QUÉ DEBERÍA HACERLO SI FUI FELIZ AUN SI ES... UNA...!? —intentaba darles la razón en algo, pero no podía hacerlo, pues era insultar a Sirius en el proceso.
— ¡ENTONCES FUERA DE MI CASA, AHORA! No tengo hijo, si no aceptas las condiciones, estás muerto. LARGO. —ordenó con las mejillas rojas de iras.
James se quedó quieto en su lugar. No quería irse de su casa, es... su maldita casa, su hogar. Este trato de sus padres no hacia otra cosa más que aturdirlo y reforzar las ganas de quedarse y encerrarse en su cuarto. Sirius apretó los puños y tiró de la manga de Charlus, quien se soltó rápidamente, viéndolo con repulsión.
—No tiene que olvidar nada... No lo haremos de nuevo. —musita con docilidad.
—te abrí las puertas de mi casa y lo que haces es dañar a mi hijo. Desaparece de mi vista, YA. —Sirius cabeceo, sin ver a James de nuevo para evitarle más problemas de los que ya tenía encima. James apretó los labios y bajo la cabeza.
No supo que pasó de ahí más con James, no se atrevió a acercarse a la vivienda ni aun cuando los Potter salían por temor a que estos se fueran a dar cuenta de que se aproximó. Había arreglado su casa, informado de la dirección a Remus y Peter, quienes eran los únicos que le importaba supieran donde viviría de ahora en adelante.
Lo que sorprendió en gran medida es que ambos llegaran con una cara de haber visto un inferí a mitad de la calle. Remus tenía ese deje de culpabilidad en su mirada de color amarillento.
— ¿Cómo está James? —preguntó, en un intento de romper el hielo.
—No lo sé, sus padres no quieren saber nada de mi y... tampoco sé si le dejaron sus memorias. —responde con desgano, tirado de manera descuidada en un sofá. Peter soltó un chillido de repente, asustándolo.
— ¡Es culpa mía! ¡No pude quitarle todas las fotos! —sollozó Peter en una escena demasiado dramática, incluso para él.
— ¿Ah? ¿Cómo que quitar? ¿¡Quién tenía las fotos!? —se levantó de golpe, agarrando a Peter de la ropa.
—Regulus las tenía, nos contó que uso un hechizo desilusionador todo el año para poder tomarlas. Tenía demasiadas, casi cincuenta—Sirius miró a Remus con la boca abierta—. Agarramos la mayoría y acabó vomitando babosas todo el viaje, pero ya había enviado algunas a los padres de James, las que le quitamos eran para dar una a cada profesor de Hogwarts y otras para su familia.
— ¡ESE MALDITO! —los muebles vibraron por el repentino despliegue de magia que Sirius tuvo, descontrolado—. ¡LO VOY A...!
Un crack resonó en la sala y un tambaleante James estaba ahí de pie, parpadeando rápidamente. Sirius se apresuro a agarrarlo antes de que se fuera a caer. James se lo quedo viendo con ojos desorbitados, una sonrisa por demás nerviosa floreció en sus labios.
—Ho-hola.
—Eh... ¡te acuerdas de mí! —festejo, besándolo antes de que James dijera algo, Remus le tapo los ojos a Peter que tenía la mala tendencia de desmayarse cada vez que veía aquello. No por susto o algo así, simplemente parecía tener una terrible dificultad para asimilar parejas, de cualquier índole.
—Obvio que me acuerdo de ti, pedazo de idiota ¿Crees que me iban a borrar la memoria, así como así? —bufa separándose—. Igual, no tengo mucho rato antes de que noten que me fui, apareciéndome sin licencia, posiblemente me castiguen de nuevo—su expresión causaba gracia por lo deforme que era, intentando sonreír, con los nervios a flor de piel junto con el miedo—. Ahora, a lo que venia
—te vas a alejar de ellos ¿verdad? Puedes vivir aquí conmigo, no va a pasar nada malo. Podemos... podemos ponernos a trabajar ya, mudarnos de país, no pasaría anda, estaríamos bien, no somos ningunos idiotas y ese maldito título de Hogwarts lo certifica. —James lo miró como si le saliera otra cabeza.
—No me voy a fugar.
— ¿¡Por qué no!? Ya viste lo que piden, quieren que te alejes de mí y-
—Me voy a casar con Lily en dos meses—un silencio de lo más pesado se instaló—. E-ella ha estado viniendo a casa por Red Flu, también sus padres, ya está todo acordado y organizándose. Sirius... —Este le dio un golpe en la cara, que forzó a James a dar unos pasos atrás.
— "Sirius", NADA DE SIRIUS, MALDITO IMBÉCIL ¿¡COMO PUEDES ACEPTAR SEMEJANTE TONTERÍA!? Yo sé que tu no la amas, me amas a mi y no importa cuanto lo intente jamás la vas a querer como me quieres a mi—replicaba con la cara roja de iras—. SOMOS PAREJA, UNA REAL, NO COMO TU Y ELLA ¿¡O ES QUE ACASO LO QUE SIENTES ES FALSO!?
All this other shit I'm talkin' 'bout they think they know it
I've been praying for somebody to save me, no one's heroic
—Pero es... mi familia... —bajo la cabeza, acobardado.
Sirius se tragó lo que pensaba decir al verlo. A veces llegaba a olvidar que James no era como él, James si contaba con una familia que lo quería, que deseaba su bienestar, que siempre -exceptuando esta ocasión-. Lo habían apoyado. Ser pareja y que se supiera también oscurecería el futuro de ambos, una cosa era el colegio donde posiblemente hubieran sido insultados a cada paso o víctimas de acoso, ahora... se podía traducir a falta de empleo, rechazo de una sociedad entera...
Hasta cierto punto, uno al que se llegó de forma especialmente cruel, los padres de James estaban cuidándolo de todo esto, forzándolo a tener un futuro estable con el que no tuviera dificultades más allá de las que se pudieran tener con la guerra presente.
—Solo... vete antes de que enteren de que estas aquí, fuera. —James lo miró un instante antes de desaparecer.
—Nosotros ya... nos vamos. Suerte. —murmuró Remus, sabiendo que Sirius quería estar solo.
Aunque estuvo un par de días meditando que hacer, como actuar y demás cuestiones, termino visitando su hogar, la Noble y Ancestral casa de los Black. Aparentemente su madre no sabía nada y así fue mejor, se lo gritó a la cara, golpeó a Regulus de tal forma que lo dejó inconsciente por el rebote contra la pared y sangrando por la nariz.
Se quemó a si mismo del enorme tapis en la pared, no le interesaba pertenecer a esa familia, si pudiera se quitaría el apellido también. Marchó con la intensión de nunca volver a pisar el maldito lugar y nunca más ver a su madre, la cual estaba sufriendo una clase de ataque ante la noticia de su hijo.
Entrar en la Orden del Fénix no costó demasiado, James estaba dentro para cuando se apersonó. Aquello fue una casualidad muy grande.
Vivir solo no era tan malo, podías hacer lo que te daba en gana, incluido hacer desechos tóxicos por no tener ni media idea de como cocinar de forma decente. Pensaba en buscar un Elfo doméstico, con mejor humor que Kreacher para variar. Una lechuza se posó en su ventana con dos cartas.
Una de ellas era la invitación a la boda, la pensó quemar, no quería ir, ni porque James se la enviara, de hecho, eso lo hacía sentir peor. La segunda carta por otro lado, era un vociferador.
—No tengo la más puta idea de como hacer servir esto... Ah ¿ya? Ejem—la voz salía de la carta flotante—. Evidentemente sé que piensas quemar la invitación, me asegure de que no puedas. Ni fuego mágico o Muggle, tampoco tijeras, simplemente olvídalo—gruño fastidiado—. Por otro lado, ya que accedí a tanto... No les quedó de otra más que aceptar mis condiciones si quieren ese "Si" en la boda, por lo que ¿Serías mi padrino?
El corazón empezó a latir más rápido, aquello era una excusa para verse en aquel momento, ambos vestidos de gala... ser parte indirecta de la familia que iba a formarse por la unión...
It's the very first breath
When your head's been drowning underwater
—Sé que es un poco extraño, pero... es casi como estar en una boda donde los novios somos nosotros ¿No te parece? —y la carta acabó, Sirius comenzó a reírse hasta que, sin querer, las lágrimas empezaron a caer de sus ojos sin su permiso.
No era justo... Pero tenía razón, es la única manera en la que podrían estar tan cerca y tan lejos de lo que la unión plena significa. Que un juego trasmutara a esto tan profundo, tan desesperado por hacerse completamente real... De que los demás pudieran aceptarlo. La separación y la boda cercana tan solo los hacia darse cuenta de que lo habían vuelto algo mucho más grande que un sentimiento adolescente, que la llama se hizo una hoguera.
Una puta hoguera que no alcanzaba a quemar el bosque que simboliza la sociedad, que fiasco más grande era estar enamorado.
...
Los padres de James parecían creer que tenía viruela de Dragón, porque no se acercaban por anda del mundo. Había visto a James, arreglándose el traje Muggle para casarse. Evidentemente un matrimonio Muggle valía lo mismo que uno mágico y hacer la unión mágica se podía hacer a solas, esto era más un teatro que otra cosa...
Un teatro para exhibir el legado de los Potter, que bonito.
— ¿Se supone que te arreglaste el cabello? —preguntó Remus divertido, usando un traje comprado por Charlus.
—Si, se supone, sabes que tiene vida propia. —resopla inconforme, quitándose las gafas y limpiándolas.
—Apenas salimos de Hogwarts y ya te estas casando, menudo apuro. —ríe Peter, James hizo una mueca.
—Aparentemente se necesita un heredero aun cuando no tengo ni media vida, impresionante.
—Sea como sea... te sienta bien el traje—James se lo quedó mirando con ojos brillantes, Sirius tenía las manos dentro de los bolsillos, el cabello atado en una cola de caballo floja y la sonrisa creída de siempre—. Una novia afortunada.
—me halagas. El padrino debe estar igual de decente. —comenta apretándole la corbata, Sirius se aguanto las ganas de jalarlo, había demasiada gente como para hacerlo, no quería hacer peor las cosas.
— ¡Ahí viene la novia! —anuncia Dorea.
Ocurrió lo típico y Sirius estaba ahí de pie, solo viendo, disimulando que no le dolía que no iba a tener oportunidad alguna de ocupar el lugar de Lily. La pelirroja estaba bellísima, la alegría que desprendía no era falsa a diferencia de la relación.
La envidia le impedía sentir compasión al respecto, mucho menos que James sonriera suavemente mientras le ponía el anillo de boda. Cuando finalmente se dieron el beso se obligó a aplaudir y vitorear, abrazando a James y palmeando su espalda hasta que se volvió él aferrándolo... Siendo correspondido, aprovechando distracción de todos.
When you're there
Chest to chest with a lover
It's holding on, though the road's long
Se hicieron lo que aparentaban y debieron ser desde un inicio, amigos muy cercanos como hermanos. Remus a medida que pasaba el tiempo se deterioraba sin importar lo mucho que se esforzaran en ayudarlo. Sirius se enteró de que Regulus murió, una retorcida satisfacción se apoderó de él, pues bien, lo tenía merecido, por meterse donde no lo llaman y molestar a quién apenas notaba su existencia.
Cualquiera diría que James podría simplemente engañar a Lily, ella sabía que no era real y solamente es usada como una excusa para que no se acerque a Sirius, sin embargo, ya había bastante con eso y el menor de los Potter no quería faltarle el respeto de esa manera.
No era mala, la quería mucho, pero no llegaba a ser amor, quizás haberse casado solo había avivado las ganas de repetirlo con Sirius, olvidando por un segundo que nadie lo permitiría.
Algunas veces incluso pensaba en que si no fuera un sangre pura, si Sirius no fuera un sangre pura a nadie le hubiera importado lo que hicieran, que la pureza tan solo les había trastocado parte de la vida.
Lo único que logró distraer a James y Sirius del tema era la guerra cada vez más violenta, el miedo en las calles... Y el embarazo de Lily. Aunque Sirius dio grito al cielo por aquello no dijo anda ¿Qué iba a decir? Estaban casados por algo, ni modo que James se mantuviera quieto en cumplir con su deber lo antes posible.
Lo que si fue extraño... Fue lo que pasó después de ese furor interno en odiar lo que viniese de Lily.
—Mira, le caíste bien—sonríe James, Sirius sostenía con rigidez al bebé entre sus brazos, de apenas un mes de vida—. Saluda a tu padrino Harry.
— ¿pa... drino? —balbuceó sin quitarle la vista de encima a esa pequeña pelota de carne con piel blanca que es un ser vivo.
—Evidentemente, no confiaría la seguridad de Harry a nadie más. —sintió una pequeña caricia en la mejilla. Lily suspiró sonriente por lo que veía, no lo podría evitar, que ese sentimiento siguiera ahí vivo, tan solo esforzarse en que no lastimara a nadie: James, Sirius... hasta a Harry.
—Ahijado... ¿eh...? —sus palabras se quebraron junto a sus emociones, abrazándolo con fuerza tras haber visto los grandes ojos verdes. Podían ser los ojos de Lily, pero era... como tener a James, ahí tan pequeño y vulnerable.
—Sirius... —murmuró James un tanto sorprendido por la reacción.
Harry se había vuelto su adoración, su niño consentido. Lily, aunque preocupada de que Sirius lo confundiera con James a medida que creciera, Remus le aclaró lo que podía percibir de lo que ocurría: Sirius veía a Harry como su propio hijo, ese que había pensado en broma y ahora estaba ahí sin ser completamente suyo.
I know you're the reason I believe in life
What's the day without a little night? I'm just tryna shed a little light
It can be hard It can be so hard
But you gotta live right now
You got everything to give right now
Lo que paso después es bien sabido, la profesa, el fidelius... Sirius se negó apenas lo ofrecieron, no quería que de alguna manera lo hicieran decir la verdad. Antes muerto obviamente, sin embargo, no es inmune a la Legeremancia, tampoco al Veritaserum o el Imperius -a pesar de que esto es lo más fácil de evitar-. En su lugar, dejó la carga en Peter... La maldita rata.
Claro que esto hubiese dolido mucho menos de no haber ido a la casa en Valle Godric, de no haber visto ahí en la entrada el cuerpo de James tirado, frío... Muerto...
—N-no... No... despierta... Harry está llorando... —avisa derrumbado a su lado, los ojos de James lo "miraban" —. Tu... ¡AAAAHHH! —su llanto solo fue oculto por el mismo encantamiento Fidelio, donde nadie que no tuviera la dirección exacta podría verla, oír lo que viniese de ella y así.
Lloró con la frente apoyada en el inerte pecho, casi esperando que el corazón volviera a latir de un segundo a otro. Un llanto más fuerte que el suyo lo hizo apenas percatarse del resto de la situación. Con tropezones y viendo a duras penas corrió hasta la habitación donde escuchaba el llanto. Lily tirada en el suelo, Harry en su cuna llorando cuna marca horrorosa en al frente.
No se sentía capaz de seguir ahí, lo tomó en brazos, esto apenas pudo calmar al infante que parecía estar sufriendo por algo. Corrió fuera de la casa, se subió a la moto y detuvo todos sus acelerados movimientos, Harry estaba dormitando, con su cabello tan alborotado como el de James.
Una especie de impulso, uno vengativo, llenó su cabeza. Si James estaba muerto, era por culpa de Peter, si ahora Harry no tenía papá es culpa de Peter y si ahora no podrá ver tan siquiera a James es por culpa de... Peter.
—Quién hizo esto no quedará libre ¿Sí? Papá y mamá van a descansar en paz y yo me encargare de eso... —comentó en voz temblorosa—. Luego tu y yo viviremos juntos ¿te gusta la idea? Será divertido...—No pudo evitar pensarlo, pero incluso... Lily iba a encontrarse con james en al muerte, es como si ella siempre llevara un paso por delante. Ambos iban a dormitar unidos, esperando...
Siguió hablando con Harry, logrando que se durmiera mientras volaban en la moto.
—En este dolor, buscando una señal... Siento que mi mente está mal... Como una vida no tan real... —tararea moviendo un poco la cabeza a los lados, nada extraño en un prisionero de Azkaban y menos raro cuando se trata de Sirius Black—. Yo quiero verte soñar... Yo quiero verte volar... No te dejes caer... No te sientas mal.
Se preguntaba como estaría Harry, trece años sin verlo... ¿Se parecería a James? Seguramente, quizá igual de hiperactivo. Ah... Podría escapar, hacerse Canuto y salir por los barrotes, pero... ¿para qué? Harry vivía con sus tíos maternos, ellos debían estarle dando una vida mejor a la que puede darle ahora, siendo un prisionero y en el dado caso, un prófugo.
Además ¿Cómo verlo a la cara? Por su culpa sus padres están muertos, tampoco los ha podido vengar... Si, menuda desgracia de padrino. Ignoró parcialmente al ministro en su celda, apenas lo suficientemente pendiente para pedir el periódico y...
—I don't wanna die today... I don't wanna die. —la ilusión de James viéndolo esperando algo por fin se había esfumado, ya era de moverse...
En la orden, sabiendo el pequeño asunto de como pasaron las cosas y más importante, la verdadera índole de la relación entre James y Sirius, las cosas se habían vuelto más tensas. Los Weasley tenían una opinión demasiado negativa respecto al tema, razón por la cual Molly ni lo mira.
Harry, por otro lado, no sabía absolutamente nada, todo en secreto como si fuera necesario. Quería decírselo, que se enfadara si era el caso. Es el hijo de James, necesita saber la verdad, necesita que lo entienda, saber que al menos ese pequeño de quince años no lo iba a rechazar... Que su hijo no lo iba a rechazar.
— ¿Pasa algo? —preguntó extrañado de que este entrara a su habitación. Harry se apretaba las manos, nervioso. Ciertamente era muy parecido a James, pero diferente al mismo tiempo, no solo los ojos sino también su forma de ser. Podría decir que era un tanto más inocente -alcanzando el nivel de pecado-. Y también tímido.
—Es que... necesitaba preguntarte o... contarte algo y no sé si te... lo tomaras bien. —miraba nervioso a los lados, Sirius hizo un ligero gesto con la cabeza.
—Anda, dispara. No te morderé. —comenta con una traviesa sonrisa. Harry abrió la boca y la cerró tras unos segundos.
—No, mejor... mejor no.
—Ta-también puedes hablar con Remus... o Moll-
— ¡NO! —se tapó la boca al darse cuenta de su propio grito, Sirius parpadeó sorprendido—. N-no ella no, tampoco Ron... Hermione no sé si... Remus tal vez, pero...
—Harry, mírame, dime que pasa con total-
— ¿Es malo que me guste un hombre? —preguntó de un cohibido que Sirius tuvo una especie de epifanía de solo verlo.
Era exactamente la misma cara de James cuando su padre se enteró.
—La señora Weasley siempre dice que es malo, Ron también y... prácticamente todos en el colegio, pero no sé si eso es... así... —su voz se iba disminuyendo a medida que seguía hablando. Sirius le hizo una seña para que se acerca y luego tomarle las manos.
—No importa, aun si ellos dicen que sí. Si quieres a esa persona es irrelevante que género tenga, Harry. Dime ¿Lo conozco? ¿Es alguien de Slytherin? Tengo la ligera impresión de que te da miedo entrar en detalles.
—L-lo conoces, pero... —Harry parece al borde de un ataque—. ¿Y que pasa con los demás? Todos dicen que es asqueroso, yo... ya soy un loco para el mundo mágico ¿Qué hago?
—si eres un loco ¡que más puede dar lo que se sume! Deja de romperte la cabeza por los demás y piensa en lo que quieres tú y en lo que desea quién-quiera-que-sea. Si tus amigos te odian por algo como esto, es que nunca han sido tus amigos—Harry bajo la mirada—. Harry, estoy aquí para ti sin importar lo que te guste, hagas o dejes de hacer, soy tu padrino, eres como mi hijo.
—Lo sé, eres mi única familia... —murmura en respuesta—. Por eso no quiero que me odies o te decepciones de mí. —moqueo, aunque aguantando las lágrimas que le venían de aquella idea.
—No lo haría, por nada del mundo.
Quizá él y James no pudieron tener una vida feliz juntos... Pero ayudaría a que Harry tuviera la suya, sin importar ni saber que es aquel oscuro personaje el que lo haría feliz y lo cuidaría como por su parte, no pudo hacerlo con su amante.
Aun con los años no ha dejado de pensar que su homosexualidad nunca fue el problema... sino ser un "Pure Blood", hasta cierto punto, como una enfermedad. Sin la pureza, mucho habría cambiado y por ello sabe que Harry estará bien, gracias a Lily la pureza se rompió y con ello, la felicidad de su hijo estaba al alcance de su mano.
