Unió sus manos con las de ella y entrelazaron los dedos, al borde de hacer de las fantasías una realidad.
En cuestión de segundos aquel beso casi casto paso a ser cariñoso, y de ahí a uno apasionado, casi rayando en la lujuria. Se había convertido en una danza de lenguas incontrolable. Había momentos en que Alucard se veía forzado a separarse un par de segundos para que Integra pudiera respirar.
Fue entonces que el sorpresivamente se recostó sobre su espalda, y la tomo de modo que ella quedara arriba de el. Se quedaron viendo un par de segundos, hasta que ella rompió el momento y lo beso con ternura mientras sostenía su cara con ambas manos.
-no tiene ni idea de lo hermosa que se ve desde aquí abajo condesa – susurro Alucard con algo de picardía, a lo que ella le respondió con otro beso, solo que esta vez retirando con la mano su flequillo se lo dio en la frente. Alucard cerró los ojos y la abrazo con la suficiente fuerza para no lastimarla, pero si para que ella se diese cuenta de lo muy necesitado que él estaba de algo de afecto.
Cuando ella dejo de besar su frente, paso nuevamente a sus labios, podía sentir como el ahora pasaba sus manos por toda su espalda, de arriba a abajo, hasta que de pronto sintió como su sostén se le había aflojado, sus mejillas no tardaron en ruborizarse, dudo por un segundo en continuar.
-tranquila, recuerda que no haré nada que tu no desees-le dijo acariciando su mejilla con un toque de dulzura.
-de acuerdo… -respondió ella finalmente
-déjame quitarte esto y hacerlo a un lado- le susurró el refiriéndose a su sostén, a lo que ella solo respondió con un movimiento afirmativo, se bajo los tirantes y lo arrojo débilmente a una orilla, dejando expuesto su pecho frente al vampiro, pero rápidamente se recostó sobre el pecho de él con la cara roja de la vergüenza, indudablemente nunca había tenido una experiencia como esa.
Alucard sintió las pechos desnudos de Integra sobre su fría piel, lo cual resulto mucho más estimulante de lo que él había imaginado, hacía siglos que no tenía a una mujer como ella a "su merced" se sentía feliz, complacido, vivo…
La continúo abrazando unos instantes, cuando por fin la tomo suavemente y la recostó boca arriba, noto como instantáneamente ella se cubría los pechos con los brazos, y apartaba la vista con algo de vergüenza,
-je, que tierna te ves… -dijo casi para sí mismo, a lo cual ella respondió cerrando los ojos con fuerza.
-eres un completo idiota!- refunfuño
-pero soy tu idiota –respondió el con una sonrisa. Le dio un último beso en los labios antes de pasar a lo siguiente, entonces le comenzó a besar el cuello, comenzó a sentir una profunda ansiedad, podía oler la esencia de su sangre virgen corriendo por sus venas, esa deliciosa sangre que era la misma con la que había despertado de su sueño de 20 años… esa dulce dulce sangre virgen…., pero entonces recordó algo… algo que aria que un momento tan perfecto como aquel se echara a perder, le llego como un balde de agua fría,
-( porque demonios no me había acordado de eso antes?)- maldijo él con ira en sus pensamientos, a pesar de eso su actitud con ella no había cambiado en lo absoluto, Integra no se había ni dado cuenta del estado de ira de su compañero, y es que este la seguía besando con ternura, bajando cada vez mas… ya había pasado de su cuello a sus pechos, los cuales beso y lamio, centrándose principalmente en sus pezones, mientras le dirigía una mirada provocativa a lo que ella solo respondió tapándose la cara con ambas manos mientras su respiración aumentaba mas y mas, al igual que los latidos de su corazón, esto hiso a Alucard sentir una profunda excitación, mas no evitaba que el siguiera sumergido en sus pensamientos.
Dejo los pechos de Integra para concentrarse ahora en su vientre, metió su lengua en el ombligo de ella, había momentos en los que lograba provocarle uno que otro gemido, como adoraba ese sonido! Lentamente se fue dirigiendo hacia aquella zona tan resguardad por ella, y una vez ahí, enseguida noto un olor tan dulce que a su parecer solo se comparaba con el de la sangre recién derramada.
Con ambas manos empezó a deslizar la última barrera que estaba entre él y su nuevo objetivo.
-espera!-dijo ella con algo de nerviosismo
-que sucede mi ama?-pregunto el sin quitar sus manos de las pequeñas bragas negras.
-es solo que…. Yo…..yo….no estoy segura de esto…. –admitió ella.
-oh Integra, solo déjate llevar, entrégate a el placer que yo mismo te pienso hacer sentir, te prometo no lastimarte de forma alguna, ni esta noche, ni ninguna otra –y luego de haber dicho eso tomo su mano, y la beso con una devoción digna de él.
Luego de pensarlo unos segundos finalmente accedió mentalmente, sintió como el retiraba por completo aquella prenda, lo vio bajar su rostro justo entre sus piernas, y entonces con las manos en la cara se sumió en una oscuridad voluntaria.
Repentinamente sintió algo húmedo y caliente entre las piernas, arqueo la espalda involuntariamente y de sus labios escapo un gemido inesperado para ella, le pareció haber visto a Alucard sonreír con malicia, pero luego pensó que tal vez había sido solo su imaginación, instantáneamente llevo sus manos a la melena negra de él, lo sentía moverse como si su lengua tuviera vida propia, era una sensación incontrolable, ni siquiera en sus mas locos sueños paso por su mente tener al vampiro besando y saboreando aquella zona suya.
Por un momento ella pensó que no podía haber nada mejoren el universo, pensamiento que no paso desapercibido por Alucard, el cual paso de mover su larga lengua de arriba abajo, a lentamente comenzar a meterla, Integra comenzó a gemir incontrolablemente, el tuvo que hacer aparecer una mano extra para ponerla suavemente en la boca de ella haciéndole entender que estaba haciendo demasiado ruido.
-(perdoné ama, pero no creo que le guste que Walter, la chica policía y todos los demás en la mansión se enteren de nuestras pequeñas travesuras, verdad?)- le pregunto mentalmente, y ella únicamente se limito a asentir.
El continuo con lo suyo, aferrando sus caderas tan bien formadas con amabas manos, y tapando suavemente la boca de integra con su mano sobrenatural, ella aferraba su cabello con fuerza, mientras que el comenzó a sentir la imperiosa necesidad de poseerla en ese momento.
-aaaaah! Alu…ahhh! Alucard! –gimió ella, el no pudo hacer nada más que sorprenderse, nunca se imagino escuchar a alguien decir su nombre tan complacientemente, nunca le había gustado tanto escucharla a ella clamar su nombre como en ese momento, pero a pesar de la sorpresa continuo estimulándola hasta que de un momento a otro sintió como ella se arqueaba casi rayando en la violencia, de no haber sido por su mano sobrenatural que tenia puesta sobre la boca de ella, seguramente el gemido que dio se hubiera escuchado casi hasta las mazmorras de la mansión.
Supo en ese momento que había logrado lo que quería provocarle a ella, permaneció quieto unos instantes mientras ella relajaba su respiración lentamente, podía escuchar a la perfección los latidos de su corazón, y una vez que consideró apropiado, se posiciono de modo que quedo arriba de ella viéndola de frente, mientras ella se tapaba el rostro con ambas manos, entonces suavemente se las quito del rostro, la vio directo a los ojos por unos instantes y antes de que ella dijera cualquier cosa la beso apasionadamente, comenzó a mover su lengua dentro de la boca de ella casi de la misma forma que lo había hecho entre sus piernas, a lo cual ella se negó al principio, pero pasados unos segundos lentamente se fue dejando de reprimir, de modo que acabo abrasándolo con las piernas en su cadera mientras lo besaba y acariciaba su nuca, casi con ternura.
-Te iubesc viitorul meu-le susurro tiernamente mientras acariciaba su rostro, nadie creería que aquel era el monstruo que había matado a tantos miles a sangre fría.
-que significa eso?-pregunto ella confundida.
-Significa: "te amo mi futura" en mi lengua natal- ronroneó él con dulzura, mientras veía como ella lo miraba, era una cara de incredulidad y al mismo tiempo de ilusión, ellas solo atino a abrazarlo y susurrarle amorosamente:
-yo también te amo, conde- dijo ella con una media sonrisa llena de gozo al fondo de las apariencias.
-creo que es hora de que me retire condesa, tiene que dormir bien-dijo el con algo de resignación.
-no te vayas!-respondió ella automáticamente, lo cual le saco una pequeña carcajada a su compañero- este…..quiero decir….. no tienes que irte, puedes quedarte esta noche, si así lo deseas.
-no tiene que repetírmelo dos veces mi ama –respondió el complacido, lo siguiente que hicieron fue recostarse debajo de las sabanas de ella, quedando el abrazándola por la espalda, lo último que se dijeron fue un afectuoso: buenas noches, antes de que ella se quedara completamente dormida, sin embargo el se quedo pensativo, había algo que no le permitía disfrutar completamente de aquel hermoso momento que por fin había logrado con la mujer de su no-vida, algo que continuo perturbándolo hasta que amaneció.
Continuara!
