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Flashback
Sakura POV
Shaoran POV
Capítulo 2: Tratar de agradecerte.
Sakura POV
-¿¡QUÉ!?
Tuve que alejar mi oído del teléfono rápidamente porque ese grito casi me deja sorda. Me encontraba ya en mi casa. Después de lo que habia sucedido esa tarde le di de comer a Kero que estaba protestando por haberme demorado y no darle a la hora debida la comida. Subí a mi habitación y marque el número de Tomoyo para avisarle que ya estaba en casa. Le dije que me habia perdido y se preocupó. Trate de convencerla de que estaba bien pero eso no fue suficiente, ella noto algo raro en mí, y como mi prima es tan insistente no me quedo de otra que contarle lo sucedido con Shaoran y ese chico.
-Como lo oíste –suspiré –ese chico me quería llevar a otro lugar y Li me ayudo a quitármelo de encima. Luego me guio hasta el parque Pingüino. Me sacó de ese lugar y le di las gracias.
-¿Y qué te dijo?
-Nada. Bueno… solo me dijo "no hay problema" y se fue –recordar eso me ponía nerviosa y también triste.
-Ese chico. A veces no sé si es un patán o un caballero…
-¡No le digas patán Tomoyo! –me exalte por el comentario. Y creo que lo grite muy fuerte porque escuche al otro lado de la línea como mi amiga se quejaba.
-Sakura ¿Y esas ganas de defenderlo de donde salieron? –note que la voz de mi amiga era de auténtica sorpresa y credulidad.
Cuando me di cuenta de lo que he hecho me sonroje y me quede callada. ¿De dónde me habían salido esas ganas de defenderlo?
-N-no me malinterpretes Tomoyo, solo fue un impulso. L-lo que pasa es que el me ayudo y pues…–que decir en un momento como este. Tan solo no me parecía justo que diga eso de él, a pesar de no haberme hablado ni dirigido unas cuantas palabras mas no quita el hecho de que me ayudo.
Las risas de mi amiga me pusieron en alerta, y espere a que me molestara.
-De hecho, me sorprendió que lo hayas defendido. No te pongas asi Sakura, eres tan buena que defiendes a todo el mundo. Por eso me sorprendí de que me hayas gritado. Pero a él que ni te dirige la palabra no me lo esperaba.
Esa voz. Mi amiga estaba pensando en algo pero decidí no tomarle importancia. Es verdad, le habia gritado…
-Lo siento
-No te preocupes. Sakura. Mañana nos vemos en el colegio. Pon la alarma temprano. Y mama te manda saludos. –sonreí
-Dale saludos a Tía Sonomi de mi parte. Adiós Tomoyo.
Tía Sonomi es la madre de mi amiga. Dueña de las empresas más grandes en todo Japón. La familia Daidouji es reconocida por ser rica y de un estatus muy alto. Ella fue prima de mi difunta madre, según lo que me decía mi padre antes de morir, ella era muy sobreprotectora con mi madre. Ahora veo por qué mi prima es asi también, y a la vez al tener tanto dinero no pierde su humildad con las personas. No se agranda su ego ni tampoco desprecia a los demás por su estatus social. Es una de las muchas cosas por las que aprecio a mi querida amiga. Y también a tía Sonomi
Colgué el teléfono y ordene mi mochila para el siguiente día. Habia pensado mucho en lo que le diría a Li. Me gustaría agradecérselo personalmente, con más calma. No pude hablar ni tampoco agradecerle bien por su mirada intimidante, y esa aura tan ausente que transmitía no ayudaba mucho por lo que me sentí tonta tartamudear frente a él.
Puse la alarma a las 7:00 a.m. para no tener problemas. Apague la luz de mi habitación y me acosté en mi cama abrazando a Kero.
Sí. Mañana tengo pensado levantarme en la madrugada y hacerle eso que tenía en mente. Si es que él llega temprano también. A veces le da la gana de llegar temprano y otras tarde.
Y no es que lo observe todo el tiempo. A pesar de no quererlo el destaca mucho entre los demás.
Shaoran POV
Subí las escaleras que llegaban a mi apartamento con cansancio, me dolían los pies y la cabeza me martillaba con mucha insistencia. Ese maldito olía a tabaco y quien sabe que otras cosas se habrá metido en su organismo para que su asqueroso olor me produjera este dolor. Al decir verdad tengo un problema con los olores fuertes, las cosas más simples me marean y me ponen mal. Hasta el simple olor de la cerveza hace que me quiera desmayar, y eso no es que sea débil. No, yo no soy débil porque es a lo que me propuse a evitar.
Lo que más me preocupaba era Kinomoto, no sé si ella es débil ante ese olor pero aun asi me preocupaba de lo que le pudiera pasar. Fui descuidado al vigilar si alguna chica de la preparatoria Seijo estuviera por esos alrededores. Por simple intuición una chica no debería entrar a un lugar tan peligroso como la calle 5 del barrio Meguchi, una de las calles más peligrosas de Tomoeda. Ese lugar es bien conocido por ser peligroso y con personas vulgares. No habia contado con que Kinomoto iba a ser una chica más distraída de lo que ya aparentaba.
Cuando escuche el grito de ella fui de inmediato a ver qué era lo que pasaba y me encontré con una escena muy desagradable. Ese maldito de Eita estaba molestándola. Supongo que estaba drogado y eso lo digo porque no le importo querer violar a Kinomoto en plena calle. Solo me quede mirando por unos segundos eso y mi ira entro aun más cuando vi que estaba a punto de tocarla en lugares que no debería. Sin dudarlo me acerque a ayudarla. Tenía todas las intenciones de golpearlo en ese instante pero no lo hice por dos razones: La primera, porque Kinomoto estaba presente y no uso la violencia frente a las chicas. Y la segunda, porque al acercarme a penas unos cuantos centímetros el olor que desprendía me mareaba y eso no iba a ser conveniente en mi caso. Bueno tampoco para él porque estaba drogado.
Me detuve frente a la puerta de mi departamento y saque mis llaves. Entre rápido para tomar una ducha y relajarme. Aunque detesto el lugar en el que vivo. Como siempre la misma vista todas las noches y mañanas, solitario y callado.
Ya me habia acostumbrado a este ambiente. Siempre he sido yo y nadie más que yo. Siempre.
-"Hogar dulce hogar" –la ironía en mis palabras es demasiado obvio.
Para no seguir viendo el ambiente tan lamentable me apresure a ir a mi habitación, la cerré con seguro y me desvestí rápido dejando mi ropa tirada en el suelo de por medio mientras me encaminaba a la ducha. Abrí la llave y el agua caliente acaricio mi piel con suavidad y mis músculos tensos se relajaron al contacto de esta. Me quede allí pensando por un buen rato.
Cuando vi que mis dedos se estaban arrugando, salí de la ducha y cogí mi toalla amarrándomela de paso en la cintura. No haría la tarea, estaba muy cansado como para hacerla asi que me puse una pantaloneta y camiseta y busque mi cama para dejarme caer en esta con pereza. Lentamente mis ojos se cerraron con pesar y sin darme cuenta me quede dormido.
…
La alarma sonó insistentemente y no me quedo de otra que apagarla. Mis brazos me dolían terriblemente, eso me pasa por haber dormido mal, me quede dormido boca abajo y los brazos cruzados en mi estómago.
Me estire tronándome a la vez los huesos de mis brazos. Cogí el uniforme de la preparatoria con desgano. Y me lo puse. No me moleste en arreglar mi cabello porque sé que es una pérdida de tiempo, los mechones por más que trate de arreglarlos y vuelven a su sitio. Asi que hace tiempo me resigne en peinar mi cabello.
Tome las llaves del mesón que habia dejado en la noche tiradas y me encamine raídamente a la puerta. Como dije antes me molesta mucho ver mi apartamento, siempre paso fuera, en la calle por esa razón. Y créanme que de ser posible dormiría en la calle como un vago, pero no soy tonto.
Salí del edificio y tome el atajo que me llevaba a la preparatoria. El parque pingüino. Cuando llegue a Tomoeda no sabía cómo llegar a mi apartamento por lo que en ciertas ocasiones me perdía, a medida que pasaban los días me fui acostumbrando al lugar rápidamente. Mi guía siempre lo encontraba en ese parque, con tan solo ver la resbaladera gigante que tenis la forma y rostro de un pingüino era suficiente para saber que tenía que coger el camino hacia la derecha para ir al edificio en el que me hospedaba.
Visualicé los edificios de la preparatoria mientras me acercaba, las ventanas estaban cerradas, me di cuenta que habia llegado temprano porque los encargados de hacer la limpieza esta semana no llegaban aun.
Me dirigí al patio trasero, no quería entrar al salón, ciertamente no me gusta estar sentado y esperar a que llegue el maestro u otros estudiantes del salón y recibirlos con una sonrisa estúpida, un "buenos días" o un "como estas", eso no era lo mío, ni tampoco lo es. Prefiero estar solo, asi puedo estar más tranquilo y hacer lo que me dé la gana sin que escuche reclamos ni consejos de personas que sentirían el derecho de hacerlo y meterse en mi vida cuando se les entre la gana.
No. Mi vida aunque no sea apetecible ni divertida la prefiero asi.
En el patio trasero de la preparatoria no pasa casi nadie, porque hay lugares aun mas entretenidos para almorzar como la azotea o el comedor, ese es un lugar solo para mí, en el hay un árbol de cerezo en donde a veces me acuesto apoyado en su tronco a descansar, o sino trepo de él y me siento en una de sus ramas a contemplar el paisaje o a despejar un poco mi cabeza. Sinceramente es la manera más tranquila de despejar mi mente, porque a veces cuando me entran las ganas me despejo de maneras aun más agresivas. Me acosté debajo del árbol y cerré mis ojos. No para quedarme dormido. Solo para sentir el aire mecer mis mechones marrones y escuchar el sonido de las aves, de sus polluelos esperando a sus madres traerles la comida. Y ellos esperándolas con mucha alegría.
Madres.
Demonios no me gustaba el rumbo que tomaban mis pensamientos. Me gire a un costado y apoye mi brazo izquierdo en la cabeza y trate de pensar en otra cosa.
No puedo, no puedo, no puedo. Madres. Esa palabra la detesto. La odio, la…
-Li –abrí mis ojos cuando escuché la voz de una chica. Usualmente el que me venía a ver era el profesor Terada con sus reclamos de siempre o su mirada desafiante, pero no. Esa voz no es gruesa, es fina y aguda. Con tonos de preocupación que habia escuchado antes. No es el profesor Terada, es Kinomoto – ¿Estas bien Li?
Desde abajo pude ver que ella estaba asomada al árbol como si temiera acercarse a mí. Un momento ¿Por qué Kinomoto esta tan temprano en la preparatoria?
-¿Qué sucede Kinomoto? –le pregunte lo más frio que pude.
-N-nada es solo que te vi muy mal y me preocupe –su cabeza que estaba asomada al árbol se metió un poquito dejando ver sus ojos asomados en los dedos que estaban apoyados en el tronco del árbol –Esto… no creí que llegarías temprano.
Ni tampoco lo creí de ella.
-Kinomoto ¿necesitas algo?
-Bueno. Que-quería agradecerte por lo que hiciste ayer y bueno estoy en deuda contigo.
Lo que menos quería era que pasara esto. Me tocara ahuyentarla como las demás chicas. Me incorpore hasta quedar sentado y mire a otro lado menos a ella.
-No necesitas agradecerme. Solo no me iba a quedar de brazos cruzados por lo que veía.
-Aun asi, quisiera agradecerte y…
-Te lo dije… no necesitas agradecerme nada. Ya lo hiciste ayer. No agradezcas de nuevo –me iba a levantar y ella saco la mitad de su cuerpo del tronco.
-¡Espera! –Me detuve –yo no es que venía a molestarte si eso piensas. Es solo que no me quedo tranquila si agradezco de una forma cualquiera a las personas. Y bueno…
-Kinomoto, es para hoy –me estaba cansando, si quería agradecer que lo hiciera rápido, no me gusta cuando no van al punto.
Esta vez saco el cuerpo entero del tronco y sus manos estaban detrás de su espalda como queriendo ocultar algo. Se agacho y poso sus rodillas en el pasto verde y su mirada estaba prendida del suelo.
-Li ¿a ti te gusta el chocolate? –seguía sin mirarme, pero ¿a qué venia la pregunta?
-Dije que es para hoy Kinomoto.
-Por favor solo responde –suspire
-Sí, me gusta
-Qué bueno –su mirada que estaba clavada en el suelo se dirigió a la mía. Una sonrisa tímida se asomó a su rostro y también pude notar un leve sonrojo en sus mejillas.
Ah no. Todo menos eso, si era eso entonces lo que tiene atrás es…
-Toma –extendió una caja envuelta en un pañuelo celeste, hasta su presentación es bonita, ya me podía imaginar que era lo que tenía dentro. Es obvio. Chocolates, tenía chocolates, y créanme que ganas de comerlos no me faltaban. Pero estaba mal. No podía aceptar esto.
-No lo quiero –trate de que mi voz no vacilara en ningún momento pese al regalo que ella me hacía –llévatelo. No lo quiero.
La decepción en su rostro era una clara señal de que mis palabras le habían dolido. Pero no tengo otra opción, al menos para mí.
-P-pero…
Me levante y le di a espalda para irme de ese lugar. Esta chica perturbo el lugar más tranquilo que tenía desde entonces y vino a molestar. No quería tener ningún contacto emocional con nadie. Y si aceptaba esos chocolates ella lo malinterpretaría y seguramente trataría de acercarse más a mí. Asi que lo único que debo hacer es cortar el problema desde la raíz, asi ella ni nadie se involucra en mi penosa vida. Nadie.
Sakura POV
Mi voz no podía salir de mi garganta por más que lo intentara, como si algo se hubiese atascado en ella, mis ojos me ardían, mi cuerpo lo sentía pesado y mis manos temblaban mientras sostenía la caja de chocolates que iba a darle.
Me asuste. Su mirada fría me asusto, ya me habia asustado antes por esa mirada. Pero esta vez fue aún más fuerte, y soy distraída. Lo sé. Pero esa mirada pude entenderla perfectamente.
No quería que me acercara más a él.
Me habia levantado a las 3 de la mañana para hacerlos. Habia dormido solo 2 horas porque los chocolates a veces me salían mal por lo que tenía que empezar de nuevo. Y por fin me habían salido bien.
Pero que él no los aceptara me habia dolido, y mucho. Eran mis disculpas ¿Por qué no podía aceptarlas asi de fácil?
Sentí que una lagrima cayo en mi pierna. No quería llorar, me limpie las lágrimas que iban a salir y me levante. Me habia tomado mucho tiempo buscarlo hasta que lo encontré acostándose debajo de este árbol y la alegría de verlo me invadió al instante. Estaba en el segundo piso y justo a lo que pase lo vi por la ventana. Baje las escaleras y me acerque a él con cautela.
Si cobraran 20 dólares o más por ver la cara de Li, juro que pagaría esa cantidad y más de ser necesario. Su rostro estaba más sereno que antes y no tenía el ceño fruncido que lleva siempre. Cuando duerme su rostro se ve muy tranquilo sin esas expresiones duras que lo caracterizan y de los que estoy acostumbrada a ver. Pero cuando empezó a retorcerse un poco y su rostro se arrugo más, me preocupe.
Me dirigí al aula de clases, ya faltaban 10 minutos para que empezaran. Antes pase por el casillero y deje los chocolates dentro para que nadie los viese. Pareciera ridículo que me vieran por allí con chocolates sin ser san Valentín o algo asi. Además de que mis amigas me atacarían con preguntas.
Cuando abrí la puerta ya había algunos estudiantes. Estaban mis amigas, Tomoyo, y también Li mirando por la ventana. Trate de despejar de mi mente lo sucedido hace algunos minutos y vi que mi prima se acercaba a mí con preocupación.
-¿Estas bien Sakura? –me tomo de las manos.
-Estoy bien ¿Por qué lo preguntas?
-Te conozco Sakura, tienes los ojos rojos ¿Has estado llorando?
-Eso te lo contare más tarde. Hoy iré a tu casa ¿está bien? Y hablaremos –trate de poner mi sonrisa de siempre pero creo que salió falsa.
-De acuerdo – no convenció del todo a mi prima eso lo sé.
Camine hasta mi asiento y vi que Li me miraba por el reflejo de la ventana. Desvié la mirada hacia el suelo y me senté rápidamente. No quería verlo ni tampoco estar cerca de él. Me sentía muy estúpida y también triste por lo acontecido minutos antes.
La clase transcurrió normalmente y salimos a receso. Me junte con mis amigas para almorzar y nos sentamos en el pasto a charlar.
-Takashi es de lo peor. Sin vergüenza, descarado, idiota…
-Pero asi lo quieres ¿Verdad? –Tomoyo se reía bajito y el comentario la hizo sonrojar.
-B-bueno eso no quiere decir que no me saque de quicio –Chiharu Mihara es una de mis amigas, ella es una chica de alta estatura, su cabello es castaño y sus ojos del mismo color. Es una chica con muy buenos sentimientos. A pesar de que a veces se vuelve violenta cuando su novio lo hace enojar. –además creo que no le hablare en una semana.
-Oh vamos ¿Eso no es un poco exagerado?
-¡No es exagerado! ¿Cómo reaccionarias tu si le guiñara el ojo a otra chica? –Cruzo sus brazos por encima de sus pechos y miro para otro lado –y después de que le reclame se reía de mí y me dijo linda.
-Bueno, es que te ves linda cuando estas celosa. Eso ya te lo habia dicho él una vez. –Naoko Yanagisawa, una amiga muy peculiar, su cabello es corto y laceo café y sus ojos también. Está obsesionada con lo paranormal, se cualquier tipo de cosa que este fuera de lo normal. Y ella a pesar de que sabe que le tengo miedo a esas cosas aun asi las cuenta.
-No Naoko, si no se disculpa como es debido le arrancare el cuello –hizo un ejemplo con sus manos.
-Ya, ya coman que su almuerzo se enfría –Tomoyo le puso los palillos en la mano de nuevo para que comiera.
-Sakura ¿Qué te sucede? No has dicho ni una sola palabra desde que salimos de clases –Naoko me miro con preocupación y las demás le siguieron la mirada.
-Ah no! No es nada. Estoy bien –puse mis manos en frente y las moví para dar énfasis.
-No has tocado tampoco tu comida. Y esta fría –Naoko toco mi comida y me vio tras sus lentes queriendo una explicación.
-Chicas ya les dije que…
-Sakura se siente mal del estómago –Tomoyo atrajo la atención de todas, y yo la mire sorprendida. Mi amiga sabía que algo andaba mal y aun asi mintió para que no me sigan preguntando –Esta bien Sakura. Le diré al profesor que no puedes asistir a la siguiente clase. Ve a la enfermería.
-S-si –me levante –Lo siento chicas, me siento un poco mal.
-No importa, ve Sakura.
Tomoyo es buena sacándome de este tipo de problemas. Le agradecería después cuando vaya a su casa. Pase por la entrada del pasillo y pude ver a algunas chicas paradas allí. Las reconocí al instante. Son las principales miembros del club de Li. Cuando doble el pasillo pude sentir que me miraban y murmuraban cosas que no pude entender. Decidí ignorar eso y entre a la enfermería.
Estuve solo un rato en enfermería y entre al salón con el permiso y la prueba de que estuve en enfermería. Bueno la preparatoria tiene algunas leyes que molestan y fastidian. En algo estoy de acuerdo con Li. Rayos, otra vez pensar en él me puso triste. A veces es difícil que me quiten las cosas de la cabeza.
Una vez que las clases transcurrieron normalmente prepare mis cosas para irme con Tomoyo a su casa. Tomoyo me esperaba en la puerta y cuando me acerque a ella alguien puso su mano en mi hombro para detenerme.
Me gire para ver quién era. Natsumi Sho.
-Kinomoto el profesor de Educación Física te quiere ver en estos momentos. Está en la cancha de soccer –extrañada hice la cabeza a un lado.
-¿Para qué? No hice nada malo
-Yo que voy a saber, solo ve rápido – se hizo el pelo para atrás y paso de mí. Esta chica hace enojar a la mayoría por su actitud creída. Una de las que sigue al grupito ese de las FLS, que quiere decir "Fans de Li Shaoran" se pasan de ridículas cuando les conviene.
Suspire y vi a Tomoyo con pereza.
-Lo siento Tomoyo, otra vez tendrás que ir sola.
-No importa Sakura. Solo ven a mi casa cuando termines. Recuerda que lo prometiste.
-De acuerdo –se despidió con la mano.
Me dirigí de una vez a mi casillero para sacar mis zapatos y también esas galletas que nunca di. Para que una vez saliera con mis cosas después de ver al profesor.
Me dirigí a la cancha de soccer y no vi a nadie. Lo busque por todos lados y no encontré al profesor ¿Acaso era una broma? Que fastidio. Me hicieron perder el tiempo. Iba a salir de la cancha cuando alguien se habia puesto delante mío. Después una a la derecha, otra a la izquierda, y otra atrás. Alrededor de ellas habían dos más. Y me estaban rodeando.
-Vaya! Kinomoto, linda y hermosa Kinomoto. Te cite aquí por una razón en particular asi que quiero que escuches. –las chicas que estaban frente a mí se apartaron y dieron paso a Kagura Saion. La más odiosa de todas y la líder del grupo FLS.
-Vine aquí porque me llamo el profesor, no vine a perder el tiempo, asi que permiso.
Me iba a ir pero me cerraron aun más el paso. Haciendo que retrocediera cada vez más y que chocara con una pared. Parecía un ratón acorralado por gatos.
-Muy mal Kinomoto. Te dije que escucharas –me resigne y baje mis hombros para darle a entender que hablaran rápido. Quería irme –eres tan distraída niña. Bueno eso no me importa te cite aquí para advertirte de una cosa.
Había veneno en sus palabras.
-No te acerques más a Shaoran-sama –me apunto con el dedo en mi pecho.
-¿Qué? – ¿Quiénes se creían esas chicas? Estaba cansada de que ellas acosen a las chicas que se acercan a él y me amenazan tan solo porque quise agradecerle. Un momento. ¿Shaoran-sama? Hasta lo agrandan como un dios.
-No te hagas la tonta. Vi en la mañana que le estabas hablando y te sentaste con él unos momentos –genial. Simplemente genial.
-Ahora lo acosan ¡Ustedes están enfermas!
-¡Tu! ¡Cómo te atreves a hablarme asi! ¿Quién te has creído eh? –Se acercó más a mi haciendo que me pegara más a la pared –sabes lo que somos nosotras, vivimos para alejarlo de bichos como tú.
-Grupo de locas. Permiso, tengo que irme –esta vez no fue para nada cuidadosa. Me habia empujando tan fuerte que casi hace que pierda el equilibrio y de paso hizo caer los chocolates que tenía en la mochila.
-Oh! Pero qué es esto. Miren chicas, esta es la cosa que Shaoran-sama rechazo a esta arpía ¿verdad? –escuche risas a mi alrededor de las chicas que estaban presentes. No quería que lo tocara. Esos chocolates eran solo para él.
-¡Devuélvelo! –extendí mi mano para quitárselas a la fuerza pero ella esquivo la mano que tenía agarrados mis chocolates -¡Por favor devuélvelo!
-Qué asco. Hiciste esta porquería para Shaoran-sama. Cuando cocines asegúrate de hacer mejor estos adefesios –tiro la caja de chocolates haciendo que el pañuelo se desenvolviera. Pisaron los chocolates que habia hecho. Un pie, otro pie y más pies se estamparon en el chocolate hasta dejar migajas que se veían esparcidas por el suelo. Sus risas eran malvadas. Estas chicas son malas. Puedo aguantar cualquier cosa. Pero esto fue la gota que derramo el vaso. Mis lágrimas cayeron, no sé si eran lágrimas de rabia o tristeza. O ambas juntas pero no podía dejar pasar esto.
¡PLAF!
El golpe resonó como si se tratase de un eco. Las risas pararon y también las palabras. Le habia dado una cachetada a Saion dejándome llevar por la rabia que me consumía. Sin pensarlo dos veces tan solo la golpee por instinto. Los rostros sorprendidos y a la vez asustados hicieron que volviera en mí y pude observar a Saion con la mirada sorprendida y tocándose la mejilla enrojecida por el golpe.
Frunció el ceño y su quijada estaba tensa. Sus ojos irradiaban rabia. Parecía una gata callejera.
-Maldita ¡Como te atreves!
Alzo su mano para golpearme. Por inercia cerré mis ojos para que el golpe llegara.
¡PLAF!
El golpe sonó. Lo escuche pero nunca lo sentí. Abrí mis ojos y pude ver una espalda ancha en frente de mí que habia reconocido ya en algunas ocasiones. El cabello marrón ondulaba por el viento. Y su rostro a un lado por el impacto de la cachetada. No puede ser. Es el.
-L-li-sama u-ust-ted… –escuche la voz nerviosa de Saion pero no la pude ver porque Li me bloqueaba la visión –L-lo siento mucho L-li-sama.
-Piérdanse – la voz de Li también era fría. Hasta a mí me hizo temblar.
-L-li-sama yo solo lo estaba protegiendo y defendiendo de esta arpía.
-¿Me crees estúpido? Estuve escuchando sus gritos y aun asi tratas de engañarme. Creo no haberte escuchado bien. Dijiste que me estabas protegiendo y defendiendo de ella. Dime ¿Me proteges y defiendes de los maestros cuando me reclaman, de los delincuentes cuando me golpean? –Vi que los pies de las chicas estaban retrocediendo –No me jodas. Piérdete antes de que pierda la paciencia.
Escuche que se fueron corriendo dejándonos solos. Definitivamente estoy anonada y muy sorprendida. Clave mi mirada en el suelo volviendo a ver los chocolates destrozados. Y me puse a temblar de nuevo.
Li me ayudo nuevamente. No. No me ayudo. Me defendió.
Continuara...
