OBSTÁCULOS...

Llegaron hasta una playa cercana donde bajo la mirada extrañada de la peliverde Milo estacionó su motocicleta, un poco desconfiada bajó y se quitó el casco permitiendo que el viento jugara con sus mechas verdes, el peliazul sonrió al verla cerrar sus ojos y empujar con el índice sus transparentes gafas.

— ¿Vamos?—pregunto ofreciéndole su mano, ella lo observó y negó sonrojándose un poco, nunca había aceptado tan rápido la invitación de un hombre.

—Pero… yo

—Solo será un momento…lo prometo—dijo colocando su otra mano en su pecho— ¿vamos?—volvió a preguntar. Esta vez ella asintió mientras tomaba su mano

La guio hasta el muelle donde había un puesto de surf, de reojo lo observaba caminar delante de ella con su pequeña mano estrujada, se sentía bien, no era como esa relación enfermiza con Seiya y su síndrome machista de considerarla parte de su propiedad, sacudió su cabeza para borrar eso feos recuerdos.

—Espérame acá — dijo sentándola en una de las bancas cercanas y sacándola de sus pensamientos, le sonrió mientras le soltaba con dulzura su mano, con esa sonrisa retorcida que le produjo por un momento escalofríos, ella asintió.

… … … … ….

Rápidamente se dirigió hasta el puesto que no era otro más que el de sus viejos amigos gemelos, Surf GEMINIS, que se encontraba justo a un lado del muelle. De repente divisó a uno de los dueños del lugar, sin camisa, un hombre de cabellos azulados igual que el pero de una mirada esmeralda, trabajaba silencioso apilando las tablas de surf que alquilaban, estaba realmente concentrado en su trabajo hasta que la peculiar voz de Milo lo hizo parar.

— ¡Kanon! Hermano…

— ¿Milo?—preguntó levantando su gorra, dejó inmediatamente su trabajo y de un efusivo abrazo acercó al peliazul— ¿cuándo volviste de Canadá? ¿Ya terminaste la carrera?—decía mientras revolvía sus azulados cabellos.

El chico se soltó de los brazos de su amigo y sonrió—sabes que el estudio y yo no congeniamos muy bien Géminis— contestó

—No has cambiado nada… ¿cómo está el viejo Kardia?—preguntó sacando de una pequeña refri dos cervezas y lanzando una al joven.

—Igual de testarudo—contestó mientas abría la bebida—... Oye... necesito un favor—dijo señalando disimulada mente a la joven que había dejado atrás, el otro chico levanto una ceja y sonrió malicioso—no Kanon, no es lo que piensas, ella es mi compañera de trabajo.

— ¡QUEEEEE!…—grito incrédulo— ¿tu trabajando? —Sin poder disimular soltó una carcajada sonora que hizo voltear a Shaina desde donde estaba, Milo rodó sus ojos con fastidio y golpeo el hombro de su amigo— está bien… es que me parece increíble—dijo ya calmado— ¿a ver y cuál es el bendito favor?

— Te la voy a presentar pero no le digas que soy escorpio ¿sí?

Kanon frunció el ceño y subió los hombros— como digas…— conocía ese chico desde que era un bebé, sus padres eran amigos y compañeros de universidad, sabia de sus enredos amorosos en la alta sociedad y sus derroches adinerados en fiestas, pero esta vez milo era diferente.

… … … … …

Shaina lo vió acercarse de nuevo, clavo sus ojos en el cuando tomo su mano y la levanto de la banca.

—Quiero presentarte a alguien, ellos son como hermanos para mí— ella asintió y lo siguió hasta el puesto cerca del muelle donde estaba esperándolos el muchacho con sus brazos cruzados.

Con disimulo la peliverde estudiaba el hombre que tenía la frente, alto, muy alto a decir verdad, de uno de sus brazos bien podrían salir sus dos piernas juntas, respingó cuando sintió la mano de Milo mientras la empujaba suavemente hasta colocarla en medio de ambos.

—Kanon…ella es Shaina—dijo el peliazul—mi compañera de trabajo.

—Mucho gusto...— sonrió tímida y estiró su mano, el mayor la tomó con delicadeza y la beso sonrojando más a la joven.

—El gusto es todo mío pequeña—dijo aludiendo el delicado tamaño de la peliverde. Y es que al lado de milo de casi 1.86 y un gemelo musculosamente bronceado de casi 1.90 Shaina parecía una niña de trece años.

De repente detrás de las tablas de surf un hombre exactamente igual a Kanon apareció cargando unas camisetas hasta donde estaban ellos, sin levantar la vista ordenaba los estantes, mientras los tres espectadores se mantenían en silencio.

— ¡Oye Saga!... — grito el gemelo tirándole una lata vacía—mira lo que nos trajo la marea— jalo de nuevo al peliazul.

Saga giró lentamente su cabeza—¿Milo…?— cuestionó ensanchando su sonrisa—pero qué demonios ¿cuándo volviste? desgraciado hijo de pe...—Kanon sacudió su pecho e hizo señas hacia la chica—por dios que pena y esa muñequita ¿quién es? —Preguntó ganándose de nuevo el sonrojo de Shaina.

—No me lo creerás pero es la compañera de Trabajo de Milo—sonrió Kanon

—No puede ser... El cascarrabias de tu padre debe de estar que no se cambia por nadie ¿tu trabajando?— se rio.

—Bueno si ya sabes cómo es…— dijo Milo tratando de evadir el tema de su padre, rápidamente volteó hacia Kanon y le hizo señas para que le ayudara, quien se dio cuenta que Shaina veía de uno a otro gemelo—y es que eran exactamente iguales, la única diferencia era que Kanon tenía un precioso hoyuelo en su mejilla izquierda—así que aprovechando la divertida situación sonrió e ideo una de sus tonterías mientras se acercaba a su igual.

— ¿Nos perecemos?— bromeó abrazando a su hermano delante de la chica, ella sonrió y asintió—pero yo soy el más guapo…—continuó soltando a Saga—anda preciosa dile.

—Ha pues... yo…la verdad es que— decía Shaina un poco alterada.

—Basta kanon la estas poniendo más nerviosa—dijo el gemelo empujando a su hermano— yo soy el mayor Saga... y esa es mi copia que por cierto tiene un defecto en la mejilla izquierda—rio ganándose un golpe de su gemelo menor de vuelta—oye ¿por qué no llevas a tu amiga a dar una vuelta en el bote?—preguntó sacando unas llaves de su pantalón— digo si la señorita así lo quiere—de nuevo el tono carmín de las mejillas de la peliverde.

—Claro…— dijo Milo tomando las llaves que ofrecía el gemelo mayor—vamos Shaina, te encantara—ella sonrió y se despidió con su mano de los gemelos.

Antes de seguir caminando Milo sintió el fuerte agarre del gemelo menor, volteó para clavar sus azules ojos en él—Kanon… ¿Qué pasa?—preguntó extrañado de la seriedad de su amigo.

—Milo, esa chica no es como las que acostumbras subir a tu IROC, a simple vista se le ve la humildad, me simpatiza… ¿entiendes?— el menor se soltó del fuerte agarre.

—Lo se… por eso quiero conocerla mejor, quiero ser su amigo—dijo con su ceño —no te preocupes Kan… de verdad.

—Prométeme que le dirás quién eres de verdad—cuestiono el gemelo— no la engañes de esa forma… sabes que medio país te conoce, tarde temprano sabrá quién eres y ojala sea de tu boca y no de la de los medios de comunicación ¿me entiendes verdad?—preguntó con su ceja levantada

—Sí lo haré, pero… no hoy ¿sí?—el gemelo asintió— te prometo que lo haré.

… … … … …

El bote o mejor dicho el pequeño yate, era realmente hermoso, en la cubierta superior tenía un pequeño balcón con un confortable sillón donde los pasajeros se podían sentar para observar las estrellas, el peliazul arrancó motores para alejarse solo un poco de la costa.

—Es hermoso…—susurró la peliverde mientras se acomodaba—jamás había estado en un yate, ¿tus amigos son ricos?—preguntó sentándose.

—Algo así compañera— contestó sentándose al lado de la peliverde, sacó un par de bebidas y ofreció una a la chica— cuando quieras podemos volver—sonrió.

Todo era tan increíble, el lugar, su compañero de trabajo tan divertido—que no había dejado de contar chistes, el mar bajo las estrellas que ya comenzaban a salir, de repente observó su reloj, iban a ser casi las seis.

—Por Dios debo volver a mi casa, mi padre va a matarme…— exclamo casi angustiada.

—Tranquila yo te llevo… es por mí que estas acá—dijo el peliazul, levantándose y llevando el bote a la orilla.

… … … … …

Se despidieron de los gemelos que también se iban y partieron en la moto del joven, ella lo guio a través de los suburbios más peligrosos del país, en ese lugar una motocicleta tan costosa como la que el conducía era un premio entre los pandilleros, justo subiendo una pequeña colina llegaron al barrio de la peliverde, al frente su casa, fuera de esta un hombre cabellos azul claro la esperaba de brazos cruzados frente a la puerta.

— ¿Dove sono stati bloccati ragazza? (donde estabas metida niña)— pregunto acercándose a la pareja.

—Non sono più una ragazza Angelo… (ya no soy una niña)—contesto zafándose el casco y entregándolo a Milo, este veía de uno a otro sin entender ni una sola palabra.

—Oye no sé qué rayos le estas diciendo pero yo tuve la culpa—dijo el peliazul bajándose de la moto y sujetando el brazo del italiano.

—Y tu ¿Quién rayos eres?—Preguntó molesto librándose del agarre—¿Chi è questo idiota? (quien es este idiota)— volteo hacia su hermana.

—Milo… él es mi estúpido hermano, Ángelo— dijo la peliverde colocándose en medio— ¿si potrebbe smettere di essere così insopportabile? (podrias dejar de ser tan insoportable)

—Oye, entendí lo de idiota amigo— exclamó el epliazul—soy Milo el compañero de tu hermana, se nos hizo tarde y por eso la vine a dejar, no la regañes.

—Está bien Milo gracias por el aventón—dijo devolviendo el casco— nos vemos ¡mañana buenas noches!—exclamo la peliverde jalando a su hermano hasta dentro de la casa.

—¿Segura que estarás bien?—preguntó observando la expresión de ira del italiano, ella asintió y cerró la puerta—entonces hasta mañana, supongo—arrancó de nuevo su moto sin darse cuenta que muy de cerca lo observaba un grupo de pandilleros.

… … … … …

— ¿Por qué hablas en italiano?, ¿no sabes lo molesto que resulta para otros?— angeló levanto sus hombros y se sentó en el sillón de la sala.

—Me gustaría saber Qué hubieras hecho si nostro padre hubiese llegado antes que yo ¿he bambina?— ella se congeló, su padre poseía un genio increíble, solo recordaba como la castigo cuando se escapó con Seiya del colegio, giro y se metió en su cuarto.

Tomo la foto de su madre y la abrazó con fuerza, abrió su ventana y se sentó en el borde como muchas veces lo hacía desde que era una niña, una caricia en su mejilla la hizo levantarse asustada.

—Mu… por todos los cielos... ¿que haces acá?— preguntó causando que el joven pelilila sonriera—casi me matas de un infarto.

—Vine a verte, escuché a Ángelo parlar en italiano muy enojado—contestó corriéndola para sentarse a su lado.

Mu era su mejor amigo de la infancia, junto a él y su hermano menor kiki jugó y disfrutó los años escolares, su padre Shion era un excelente mecánico y su madre Yuzurija trabajaba de maestra en una escuela cercana, el único problema era que Mu estaba enamorado de su amiga, pero jamás se lo había confesado, pensaba que era mejor ser su amigo antes que lo rechazara y jamás le dirigiera la palabra otra vez.

—Si…—contesto la peliverde—ya sabes cómo se pone cuando alguien me habla—él sonrió, claro que lo sabía, esos eran celos y el los conocía.

— ¿Quién era ese muchacho?—pregunto el pelilila.

—Mi compañero de trabajo…—suspiró— es adorable—contestó sujetándole la mano a su amigo— si algún día vuelve a venir te lo presentare.

Mu observó como sus hermosos ojos brillaban al hablar de su nuevo compañero, y asintió con pesar—debo irme Shaina, ¿te veo mañana?—ella asintió—cuídate.

Shaina se quedó en la ventana hasta que la ronca voz de su hermano la llamo para cenar

… … … … …

Estacionó su moto en el jardín y entró con cuidado a su casa, decidió pasar por la cocina para no dar explicaciones a su padre pero el viejo estaba preparándose un té.

— ¿Puedo saber dónde estabas metido Milo Escorpio?—cuestionó el mayor con su mirada fiera.

—Salí después del trabajo papá… ¿hay algo de malo en eso?— contesto acercándose a su progenitor.

—Hijo, cada día estoy más cansado, necesito que te comprometas con el negocio— se acercó y coloco una mano en el hombro de su hijo—hoy hable con Degel, su hija vuelve de Madrid mañana, quiero entables una buena relación con ella.

— ¿Con Geist? ¿Estás loco? ella me odia y el sentimiento es recíproco— dijo negando lentamente con su cabeza—además ya conozco a alguien, continuó mientras sacaba un refresco de la refri.

—Esta vez harás lo que te pida jovencito, reforzaremos alianzas con el matrimonio de ustedes dos—espeto el mayor— y no se diga más, eres un irresponsable que jamás sentará cabeza por decisión propia así que ya lo decidí por ti.

Milo estaba sorprendido, su vida planeada al lado de una mujer que lo detestaba igual o más que el—Jamás—exclamó— ¿me escuchaste? Jamas…

—Si te atreves a desobedecerme haré lo que sea para quitar a esa persona que dices estas conociendo—gritó golpeando con furia la mesa—así que mañana terminas tu relacioncita con esa cualquiera que te estas tirando, es todo.

El peliazul tragó grueso, por primera intentaría conocer mejor a una chica y ahora, tenía que dejarlo a un lado porque su padre estaba viejo y tenía miedo de perderlo todo, cerró sus puños con coraje y lanzo la bebida sin probarla, se desapareció hasta llegar a su habitación, su padre suspiro con pesar y se refugió en la taza de té.

… … … … … …

Se tiró en su cama mintras observaba el techo, de repente algo tibio bajo por sus mejillas, se acarició, eran lagrimas—pendejo…— musito mientras las limpiaba con rudeza.

Se acercó a la ventana y observó el cielo, maldita sea, ¿Por qué su padre siempre tenía que interferir en su vida social?..., justo ahora que de verdad quería conocer a esa chica tímida que le provocaba una montaña rusa de emociones, esa su amiga que de a poco y sin querer se estaba metiendo en su cabeza.

—Nadie… tiene que decirme que hacer… mucho menos tu Padre…—espetó mientras se recostaba de nuevo y colocaba sus audífonos con la música a todo volumen para alejarse del mundo real.

continuaraaa