Capítulo 2
La auténtica demostración
Ya habían pasado siete días desde que Eva llegó al Kadic y los chicos le revelaron lo de Lyoko. La muchacha empezaba a relacionarse cada vez más con los demás pero sobre todo con Odd. Lo pasaba con él a las mil maravillas. A los dos les encantaba la misma música y el muchacho disfrutaba haciéndola reír. Además de eso, Odd le contó a Eva su secreto sobre Kiwi: un perrillo que escondía en su cuarto a sabiendas de que no se podían tener mascotas en la escuela. Pero a él le daba igual. Nunca había sido de los que cumplen las normas, por eso tantos profesores le tenían manía (algo que Eva vio notablemente en las horas de clase de los últimos días). A pesar de eso a la muchacha le parecía el más simpático y agradable de los cinco. A parte de Odd, Eva también tenía buena relación con Aelita. Sus conversaciones eran siempre muy fluidas y animadas. A ella también le gustaba la música y le contó que ella era telonera de los SubSonics poniendo sus discos en la mesa de mezclas. Eva le decía que siempre había querido subir a un escenario y cantar y tocar la guitarra ante cientos de personas porque sus anteriores amigos le decían que ella tenía una deslumbrante voz, cosa que ella reconocía. Yumi y Ulrich le habían pedido que fuera a clase de artes marciales para que aprendiera junto a ellos que también iban. Su relación con ellos era buena aunque no hablaba tanto con ellos como con Odd o Aelita. Con Jeremy no mantenía a penas conversaciones, su amistad era muy distanciada.
Cuando acabaron las clases, los muchachos se dispersaron: Yumi se marchó a casa ya que no habían más clases, Jeremy se fue a su habitación (la mayoría de los días se quedaba investigando sobre Lyoko). Ulrich se fue al gimnasio a entrenar porque no quería dejar que Eva o Yumi le volvieran a ganar. Ya solo quedaban Aelita, Eva y Odd.
-Eva, siento la curiosidad de escucharte tocar y cantar-dijo Aelita.
-¿Tú cantas?-preguntó Odd.
-Sí-contestó la muchacha.
-¿Y qué instrumento tocas?
-La guitarra.
-Queremos escucharte-pidió Odd
-¿En serio?-murmuró Eva algo insegura.
-Pues claro-insistió el muchacho.
-Vale, vamos a mi cuarto que tengo allí mi guitarra.
La habitación de Eva estaba llena de pósteres en las paredes, había un pequeño equipo de música en el lado del escritorio. En la izquierda, un puñado de libros apilados de una forma un tanto desordenada. En el centro, un portátil de color negro. La guitarra estaba al lado de un armario decorado con fotos de Eva con una muchacha parecida a ella. Esa chica llamó a Odd la atención.
-¿Esa no es Gardenia, la cantante de los CebDigitales?-preguntó impresionado.
-Sí, pero su auténtico nombre es Sarah y es mi hermana.
-¿Tu hermana?
-Correcto. No tienes ni idea de lo que puede hacer un concurso si tienes mucho talento-contestó Eva mientras cogía la guitarra y se sentaba en la cama-Aunque el ser hermana de una cantante famosa no es tan bueno. Si consigues amigos suele ser porque quieren fotos y autógrafos suyos y no soporto a ese tipo de personas. Por eso no se lo suelo contar a nadie.
-Odd, deja ya las fotos. ¿No querías escuchar a Eva cantar?-habló por fin Aelita.
-Pues claro-la vista del muchacho se volvió hacia Eva nada más terminar de hablar.
El sonido de los acordes de guitarra se iba acompasando rítmicamente con el tarareo de la suave voz de la muchacha.
Aelita y Odd la miraban fijamente. El sonido del canto de Eva y su guitarra inundaba la habitación. Solo se escuchaba la música hasta que, de repente, empezó a sonar un móvil. Era el de Aelita. Eva dejó de tocar y miró a la muchacha que sostenía su teléfono en la mano.
-Es de Jeremy-dijo al ver su nombre en la pantalla. Descolgó y todo se volvió silencioso-¿Si?
-¿Aelita? Hay una torre activada. Ya he avisado a Yumi y Ulrich. ¿Odd y Eva están contigo?
-Sí.
-Venid a la fábrica lo más rápido posible.
-Vale. Ahora mismo vamos para allá.
Tan pronto como acabó de hablar, colgó, se metió el móvil al bolsillo y se levantó de un salto.
-¿Una torre activada?-preguntó Odd
-Correcto.
-Pues vamos-dijo Eva mientras se levantaba y dejaba la guitarra en su sitio.
Los tres salieron rápidamente del cuarto y se dirigieron al patio. Pero nada más salir del edificio se encontraron con Jim, el profesor de educación física y con la señorita Hertz, la de ciencias. Sus miradas estaban perdidas y en blanco. Los rostros de los dos eran tan pálidos como el papel y emitían sonidos extraños y atragantados.
-¿Están poseídos por X.A.N.A?-preguntó Eva
-Sí, y hay que tener cuidado con sus descargas eléctricas-contestó Odd.
Los muchachos empezaron a retroceder poco a poco y entonces se separaron de golpe dispersándose cada uno por un lado.
-¡Marchaos, yo me ocupo de ellos!-gritó Odd.
-¿Estás seguro?-dijo Eva.
-Se arreglármelas solo-concluyó el muchacho con una sonrisa pícara.
Las dos se fueron corriendo dejando a su amigo con los profesores poseídos. Cuando llegaron a la alcantarilla, bajó primero Aelita y luego Eva. Ella ya había dejado allí su propio monopatín para no tener que ir corriendo. Aelita cogió su patinete y las dos salieron a toda velocidad en dirección a la fábrica. El ir tan rápido por las alcantarillas hacía que el pestilente olor del agua contaminada se te viniera a la cara de golpe. Algo que no era nada agradable, y menos aún para quien tuviera buen olfato (que era el caso de Eva). A pesar de eso, la muchacha intentaba aguantar. Cuando llegaron hasta la escalera dejaron el patinete y el monopatín a un lado y subieron por ella. Al salir, Eva respiró el aire fresco del exterior, pero sin perder el ritmo. Corrió junto a Aelita hasta las cuerdas y bajaron velozmente. Cuando entraron en el ascensor, Aelita pulsó el botón del interior y la puerta empezó a cerrarse. Durante todo ese tiempo no hubo palabra. El ascensor se volvió a abrir, vieron a Jeremy sentado frente al ordenador y Ulrich y Yumi al lado suya. Los tres se volvieron hacia Aelita y Eva.
-¿Y Odd?-preguntó Jeremy.
-La Hertz y Jim han sido poseídos y Odd los está entreteniendo-informó Eva.
-Pues id hasta los scanners para que os virtualice-respondió Jeremy.
Yumi, Ulrich, Eva y Aelita entraron en el ascensor y bajaron a la sala de abajo. Era de color amarillo arena y en el centro había tres columnas del mismo color con una abertura cada una, en la que cabía una persona. Las tres chicas fueron las primeras en entrar. Nada más estar dentro las puertas se cerraron. Empezaron a sentir como si una especie de torbellino las levantara, sus cabellos se revolvían con el aire. Al final vieron una luz que las cegó durante unos instantes pero luego pudieron ver con claridad dónde se encontraban: un paisaje cubierto de un hielo de lo más azul y un cielo oscuro como la noche. No había aire, olor, o el más mínimo sonido. El lugar era silencioso. Tiempo después apareció Ulrich. A Eva aquel lugar le parecía maravilloso: una tierra helada, extraña y sin explorar en el que poder pasar cualquier rato que quisieras estar solo y aislado del mundo. Pero lo que más le llamó la atención fueron las vestimentas de sus amigos. Yumi iba vestida con un kimono rojo y amarillo, calzaba unas sandalias de geisha, llevaba el pelo recogido en moño y su maquillaje remataba el conjunto. Ulrich llevaba un disfraz de samurái de color marrón y amarillo anaranjado. De la cintura le colgaban dos largas espadas (que serían sus armas más que parte del disfraz). En cambio, Aelita iba vestida de elfa, incluso las orejas eran de elfa. Llevaba un mono ajustado de color rosa y unos extraños calentadores blancos. A parte de eso en la cara tenía pintadas dos rayas rosas que le recorrían las mejillas en vertical. Eva parecía una estrella de rock: tenía unas botas altas de color violeta brillante, unos guantes largos de cuero negro que dejaban asomarse solo los dedos. A parte de los guantes, parecía que el chaleco violeta que llevaba también era de cuero. A conjunto de todo eso iba con una pomposa falda negra que tenía bordados dibujos de llamas de fuego del mismo color que las botas y el chaleco. Su maquillaje rosa y lila de rockera le resaltaban sus ojos de color caramelo y su larga cabellera castaña.
-¿Y en qué se basa el que llevemos concretamente estos trajes?-preguntó Eva.
-Creemos que nuestro personaje nos define de cómo somos en realidad-contestó Ulrich-aunque me pregunto cuáles serán tus armas.
La muchacha se colocó las manos en las caderas y lo descubrió. Notó una especie de cilindro metálico en cada lado con un botón en el centro. Los pulsó los dos a la vez y de ellos empezaron a salir chispas hasta que de repente se convirtieron en un par de látigos rodeados por rayos de color violeta.
-Ahora ya lo sabemos-respondió Aelita.
-Vamos a empezar a movernos que hay que desactivar la torre-advirtió Yumi.
-La torre está a doscientos metros delante de vosotros-la voz de Jeremy sonaba como si hablara a través de un megáfono-ahora os envío los vehículos. Eva a ti te materializaré la tabla de Odd.
Antes de que pudiera decir nada, empezaron a aparecer, una moto de color verde pistacho, un aerodeslizador plateado y una tabla lila.
Ulrich se subió a la moto y Aelita y Yumi al aerodeslizador.
-Pero, ¿cómo se maneja esto?-preguntó Eva.
-Es como un monopatín normal solo que volador, se maneja igual-contestó Jeremy.
La muchacha se subió de un salto y la tabla empezó a elevarse lentamente a voluntad de quien la conducía.
-Pues vamos-dijo Eva.
Los tres vehículos salieron a gran velocidad en la dirección que les había indicado Jeremy. Las formas del hielo en el paisaje eran muy llamativas y bonitas. Eva empezó a adelantarse a los demás. Había conseguido dominar la tabla rápidamente y realizaba acrobacias con ella sobre las protuberancias de hielo.
Tiempo después divisaron a lo lejos la torre: un cilindro blanco de descomunales dimensiones. Un halo de color rojo la rodeaba. La base de la torre eran unas raras y gruesas raíces negras unidas al suelo.
-¿Esa es?-preguntó Eva.
-Si-contestó Aelita, que estaba situada a unos cuantos metros de ella.
Pero había unos obstáculos que les impedían poder llegar a la torre. Tres extraños cangrejos gigantes la custodiaban junto con un muchacho de pelo negro, rostro inexpresivo y mirada furiosa. Empuñaba una espada enorme y llevaba un mono negro ajustado con el ojo de X.A.N.A. grabado, al igual que en la espada.
-Así que ese es William, ¿verdad?-dijo Eva sin apartar la vista del aludido.
-Correcto-respondió Ulrich-una última incorporación que no fue muy bien.
-Tranquilos, yo soy más dura de roer-advirtió la muchacha esbozando una leve sonrisa pícara-dejádmelo a mí, quiero que mi primer combate sea emocionante.
-Todo tuyo-respondió Yumi seguida de una carcajada limpia.
Aterrizaron tras un deforme bloque de hielo para protegerse de los lásers que los cangrejos habían empezado a disparar.
-¿Cómo nos acercamos a la torre?-inquirió Eva.
-No hay plan. Solo tenemos la opción de cargar directamente contra ellos-contestó Ulrich.
-Si no hay otra manera...
Eva salió disparada nada más acabar la frase con los látigos soltando chispas. Corrió sin vacilar directamente hacia William, quien se había quedado quieto cual estatua mientras los cangrejos disparaban sin cesar, aunque respondió bastante bien ante los veloces movimientos de la muchacha. Se atacaban el uno al otro sin ceder ninguno de los dos. Yumi, Aelita y Ulrich luchaban contra los cangrejos. La primera en ganar fue Yumi, que acudió rápidamente a ayudar a Aelita.
-Yo me encargo del cangrejo, tú ve a desactivar la torre-dijo Yumi mientras se interponía entre esta y su contrincante.
La muchacha se alejó de la pelea y se dirigió corriendo en dirección a la torre.
Odd corrió hasta adentrarse en el bosque lo suficiente como para despistar a sus perseguidores, cosa difícil sabiendo que el control que tenía X.A.N.A sobre ellos les daba gran velocidad. Cuando consiguió alejarse, se escondió tras un árbol para descansar un poco antes de seguir en la carrera contra los profes.
-Tantas veces que lo he hecho y sigo sin acostumbrarme a tener que huir de unos maestros psicópatas que tengan ganas de aniquilarme-murmuró exhausto.
Tras recuperar un poco el aliento cogió el móvil y llamó a Jeremy oculto entre los matorrales.
-¿Odd?-la voz del muchacho sonaba nerviosa.
-¡Jeremy!-estalló Odd, pero sin pasarse de alto-¿ya han llegado a la torre?
-Aelita se está acercando, Yumi y Ulrich están peleando con un par de cangrejos y Eva intenta mantener a raya a William aunque no le va muy bien que digamos.
-Pues diles que se den un poco de prisa. Jim y la Hertz están que echan chispas y apenas puedo tenerlos alejados de la fábrica por mucho tiempo más.
-Hacemos lo que podemos, Odd.
De repente empezaron a escucharse gruñidos.
-Te dejo, los profes andan cerca-murmuró Odd.
Colgó y se fue alejando de su escondite lentamente. El error fue no ver por dónde pasaba pues pisó una rama que al partirse crujió ruidosamente. Los maestros se giraron a la vez y localizaron rápidamente al muchacho. Odd salió corriendo lo más rápido que le permitían sus piernas. Sus perseguidores emitían gruñidos sordos desde atrás. Odd fue en dirección al acceso de la alcantarilla por el que iban a la fábrica, pensaba en despistarles en el laberinto de túneles subterráneos. Adelantó a la Hertz y a Jim lo suficiente como para que le diera tiempo a abrir la tapadera del alcantarillado e introducirse en él. Cogió su monopatín y salió a toda velocidad. Quería ir a la fábrica y ya que conocía bien ese lugar iba a coger un atajo rápido que les confundiría. Hizo unos cuantos giros cansinos a derecha e izquierda pero siempre hacia delante. Cuando llegó a la escalerilla que había debajo del puente de la fábrica, miró atrás: les había perdido de vista. Dejó el monopatín en un lado y subió la escalera, abrió la compuerta superior y corrió en dirección al interior del edificio. Al llegar al borde de la plataforma, cogió una de las cuerdas y se deslizó hacia abajo.
-Por fin me he librado de ellos-murmuró Odd con un suspiro después de haber aterrizado en el suelo.
De pronto, sintió una descarga eléctrica muy potente proveniente de algo que tocaba su espalda. El muchacho cayó desplomado al suelo, aunque aún consciente. Empezó a arrastrarse con los brazos, a sabiendas de que no le servía de nada. Quien le había soltado la descarga había sido Jim, y a su lado estaba la Hertz con mirada perdida a la vez a que furiosa.
"Espero que desactiven pronto la torre" pensó Odd, aún dolorido y en el suelo.
Jeremy estaba con la histeria a flor de piel y pensó que echarles un vistazo a las cámaras le ayudaría a saber qué ocurría allá fuera. Tecleó unas cuantas veces y apareció una pantalla dividida en cuatro secciones, cada sección correspondiente a una cámara. La tres fue la que le llamó la atención: Odd estaba tirado en el suelo intentando moverse y Jim y la Hertz al lado suyo.
-¡Oh, no!, ¡Odd está en problemas!-masculló Jeremy.
Reestableció el contacto con Ulrich, Yumi, Eva y Aelita para informarles.
-¿Chicos?-la voz del muchacho sonaba preocupada y algo más alta de lo normal.
-¿Qué ocurre, Jeremy?-preguntó Yumi.
-Odd está en peligro, necesita que desactivéis la torre ya.
-No es tan fácil-comentó Ulrich.
-Eva ya va para allá-dijo Aelita.
-¿Cómo?-respondió Jeremy confuso.
-William la ha desvirtualizado-contestó Yumi-intentaremos darnos la mayor prisa posible. Aún quedan dos cangrejos y William.
Entonces, el ascensor se abrió. Eva entró tambaleándose un poco pero consiguió recuperarse rápidamente.
-Lo siento, William es demasiado fuerte-se disculpó Eva.
-Sube, Odd necesita tu ayuda.
-¿Qué pasa?
-Le han soltado una descarga y está muy débil.
-Ahora voy-contestó la muchacha a la vez que se volvía a meter en el ascensor rápidamente.
Pulsó el botón del interior y esperó, acto que no le gustó nada pues su amigo estaba en peligro de muerte y el esperar no ayudaba. Cuando la puerta se abrió, vio a su izquierda a Odd en el suelo intentando levantarse y a Jim y la Hertz delante de él con rayos brotando de sus manos a punto de cargar contra el muchacho. Sin pensárselo dos veces, Eva corrió en dirección al blanco más fácil: su maestra de ciencias, la Hertz. La golpeó en el abdomen con una patada haciéndola retroceder unos cuantos metros. Lo mismo hizo con Jim pero este retrocedió mucho menos. La muchacha se colocó delante de Odd. El golpe atestado a los dos les cabreó haciendo que emitieran un gruñido desafiante.
-Son más fuertes de lo que crees-masculló Odd a Eva a penas sin aliento.
-Lo sé, pero no pienso dejar que te hagan daño-respondió la muchacha, aún en guardia- por favor, aléjate. Estás demasiado débil como para luchar.
Odd asintió y se levantó, no sin mostrar una mueca de dolor al hacerlo. Caminó hasta detrás de uno de los postes que sostenían el techo de la fábrica para recuperarse y volver luego junto con Eva. Ésta miró con expresión hostil a sus contrincantes. Jim miró a Odd y se agazapó como si estuviera a punto de saltar en su dirección pero Eva se colocó en medio.
-Por encima de mí-le espetó Eva.
Entonces la muchacha fue quien saltó. Fue hacia Jim y le dio una patada. Este le cogió la pierna y lo curioso fue que sonrió.
-No volveré a caer-dijo con una voz aterradora.
Levantó a la muchacha con un fuerte tirón de su pierna dejándola suspendida en el aire. Eva intentó liberarse, entonces Jim empezó a reírse de forma terrorífica y le soltó una descarga eléctrica muy potente. La electrocución no paraba mientras la tenía agarrada. Solo se escuchaba el extraño sonido de los rayos y los gritos ahogados de Eva.
-No pienso quedarme aquí-murmuró Odd.
El muchacho se levantó, aguantando el dolor provocado anteriormente. Cuando consiguió acercarse lo suficiente a Jim, se agachó y le puso la zancadilla haciéndole soltar la pierna de Eva y caerse desplomado en el suelo. Eva estaba inconsciente, Odd la tomó en brazos y la llevó detrás del poste donde estaba antes él.
-¿Eva? ¿Estás bien?-murmuró el muchacho sentado en el suelo con Eva aún en sus brazos.
La muchacha empezó a abrir los ojos poco a poco.
-Odd…-la voz de Eva era casi inaudible.
-Sí. Quédate aquí, yo me ocuparé de ellos-dijo Odd dejándola en el suelo.
-No, estoy bien-contestó Eva abriendo los ojos de golpe.
-¿Cómo vas a estar bien? La descarga que has recibido ha sido muy fuerte y a penas puedes moverte.
-Igual que tú-respondió la muchacha a la vez que miraba la pierna izquierda de Odd que le temblaba a causa del dolor.
Este suspiró y le dedicó una sonrisa cansada. Ella se la devolvió. Los dos se levantaron, aunque con cierta dificultad.
-¿A caso no hay alguna forma de vencerles?-preguntó Eva.
-Ninguna-respondió Odd-lo único que podemos hacer es entretenerles.
Eva bufó y miró a su compañero con expresión pícara.
-¿Listo para darles una paliza a un par de profes?-preguntó Eva.
Este también sonrió complacido.
-Por supuesto.
Los dos salieron a la vez, yendo cada uno a por uno de los maestros: Odd a por Jim y Eva a por la Hertz. La pelea era reñida pero Eva y Odd iban perdiendo fuerzas a medida que seguían luchando. Entonces, Odd recibió una descarga y cayó al suelo. Aún consciente, pudo ver la mano de Jim brotando chispas. A punto de lanzarle los rayos, Eva se colocó en medio a tiempo de interceptar el ataque, que le dio a ella de lleno.
-¡Eva!
La muchacha aterrizó con los rayos descargados contra ella, aún recorriéndole el cuerpo. Entonces Jim y la Hertz se derrumbaron a la vez. Odd corrió hasta Eva. Empezó a sacudirla para que despertara pero era inútil. El muchacho apoyó el cuerpo de la muchacha en su regazo y miró fijamente el rostro de su amiga. Fue cuando empezó a abrir los ojos.
-Eva…-murmuró Odd casi sin aliento.
-Odd-masculló esta con una débil sonrisa.
-¿Por qué lo has hecho?-dijo intentando devolverle la sonrisa casi sin éxito, entonces se dio cuenta de que él estaba llorando.
-No podía dejar que te hiciera daño alguno-repuso la muchacha agarrándole la mano y sin dejar de sonreír.
Pero empezó a cerrar los ojos de nuevo y dejó caer su mano de la de Odd.
-¡No! ¡Eva, por favor!
Agarró a la muchacha con más fuerza pero ya no volvió a despertar.
Yumi lanzó su abanico, que pasó limpiamente por el cangrejo.
-¡Venga, Aelita!, ¡ahora!-gritó la muchacha.
Aelita corrió en dirección a la torre.
Yumi sonrió satisfecha, pero sintió cómo algo le atravesaba la espalda. Era la espada de William. Entonces Ulrich fue quien le atestó el golpe final a William.
-Vuelve a atacar a Yumi, y te las verás conmigo-dijo Ulrich.
Aelita entró en la torre. El interior era extraño: una estancia cilíndrica y de color azul noche. En medio había una plataforma con el "ojo de X.A.N.A" grabado en él. La muchacha caminó hasta el punto central y ahí se detuvo. Una especie de corriente de aire la elevó suavemente hasta otra plataforma igual que la anterior solo que un poco más pequeña. Aelita aterrizó con gracilidad en la orilla y caminó de nuevo hacia el centro. Entonces apareció una pantalla en frente suya. Esta apoyó levemente su mano en ella.
AELITA
Su nombre apareció con un color blanco espuma.
CODE…
La muchacha tecleó en la pantalla.
CODE LYOKO
-Torre desactivada-murmuró después de que las dos palabras empezaran a parpadear y desaparecieran.
Jeremy le escuchó y empezó a teclear.
-Volvemos al pasado-dijo al pulsar "ENTER"
