No juegues con mi libertad
Los personajes son de alguien maravillosa, que se apellida Meyer, la historia es mía, igual que algunos personajes... No permito copias o modificaciones.
El capítulo esta sin betear, si notan algún error les pido me disculpen.
Abajo información importante
BELLA POV
Sentía el cuerpo pensado, quera abrir mis ojos pero no podía, además mi cabeza estaba a punto de explotar, mi cuerpo no respondía , así que no me quedo otra opción que esperar que mi cuerpo reaccionara poco a poco mientras el dolor de cabeza se hacía más fuerte…
Al cabo de unos minutos comencé a mover los dedos de mis pies para probar si mi cuerpo respondía, y sí, lo estaba haciendo solo que me sentía pesada y perezosa, las pantorrillas también me dolían, claro eso te pasa cuando estas toda la noche bailando con unos tacones bastante altos; justo en ese momento rememore un poco lo que había pasado, recordé casi todo, habían algunas imágenes borrosas, las brumas del alcohol no me estaban ayudando, deje de moverme cuando mis manos reconocieron las sábanas en donde estaba acostada… Parecían sabanas satinadas, yo no usaba sábanas de tela satinada, entonces estaba en casa de Caroline… Pero luego recordé dos cosas; uno, Caroline tampoco usaba ese tipo de sábanas, y dos, no recuerdo haberme ido con ella. Abrí los ojos rápidamente, me senté sobre la cama, el movimiento fue tan brusco que mi estómago se revolvió y mi cabeza dio vueltas desorientándome aún más, cerré los ojos otra vez, tarde unos cuantos segundos en reponerme, entonces abrí los ojos lentamente; no estaba preparada para aquello, la cama era bastante amplia y las sabanas eran negras, debía admitir que eran hermosas y bastante cómodas, la habitación también era amplia, del lado izquierdo había dos grandes ventanales cubiertos por unas cortinas, que dejaban ver una pequeña luz, por lo visto ya había amanecido, no había cuadros, las paredes eran de tonos bastante claros casi blancos, no podía saber con exactitud porque todo estaba oscuro frente a la cama un mueble con un televisor pantalla plana parecido a uno de los que teníamos en casa, sabía que eran algo costosos así que el dueño de todo esto debía ser alguien con dinero, habían también otros muebles pero no los podía ver, mi cabeza estaba matándome… Decidí levantarme con cuidado para ir al baño, no quería vomitar en la cama de un extraño, estaba descalza, la alfombra era suave y le hacía cosquillas a mis pies, al entrar al baño encendí las luces… Mala idea, la luz me molestaba, el baño también era grande y muy lindo, no había señales de algo femenino así que, sí, estaba confirmado me encontraba en el cuarto de un chico.
Mis ojos pasaron rápidamente por el espejo y enseguida las náuseas pasaron a segundo plano…
— ¡Oh por Dios! ¡No puede ser! —Tenia puesta una camisa a medio abotonar, mis senos se veían casi completamente estaba semi desnuda en el apartamento de un hombre, lo cual aumentaba las posibilidades de que pude haberme acostado con un desconocido del cual ¡No me acordaba..! . Revise si tenía ropa interior y si, aun la tenía puesta, la verdad es que no me sentía como si hubiese tenido sexo, pero la situación en la que me encontraba indicaba lo contrario…. Mi cabeza era un nido, trataba de recordar con quién diablos me fui, pero nada, mi mente estaba muy borrosa, olía a alcohol, lave mi cara y use un poco de enjuague bucal. Trate de calmarme, debía irme de aquí lo más rápido posible, pero primero tenía que encontrar mi vestido, no podía salir semi desnuda… Pensé que no todo era tan malo, digo me desperté sola, así que tal vez el dueño del lugar había ido a comprar algo, ese era mi momento para escapar, solo tendría que buscar mi vestido, conseguir un teléfono y llamar a Caroline, pensé pedir un taxi pero no sabía dónde estaba, además no podía esperar corría el riesgo que el chico volviera; No es como si fuese la primera chica que tuviera sexo anónimo, bueno no estaba muy segura de eso pero, de cualquier modo no era mi estilo.
Salí del baño corrí un poco las cortinas, había un balcón con unos muebles, una pequeña mesa y algunas plantas, era lindo. Trate de ver donde estaba, era un edificio, la zona parecía ser buena, había pasado por aquí algunas vez, bueno, creo. Trate de buscar mi vestido, pero no lo encontré, vi que en la mesa de noche había un teléfono, corrí hacia él tropezándome con mis zapatos, llame a Caroline, era única que me podía ayudar, marque y me contesto rápidamente. — ¿Quién habla? —En su voz había un tono extraño…
—Soy yo, Bella… — hablaba en un tono bastante bajo, no sabía si había alguien escuchándome.
— ¿Bella? ¡Gracias a Dios!, ¿Dónde diablos estas? Estaba muy preocupada, casi no dormí pensando que te paso algo malo, Beth llamo temprano, tuve que decirle a la muchacha que mintiera, le dijo que aún estábamos dormidas, y que no la llamaste porque llagamos muy tarde y no la quisiste molestar.
— Gracias amiga, tienes que ayudarme, estoy en el apartamento de un chico… y no recuerdo quien es, por favor dime que sabes con quien me fui anoche —
— No amiga, no lo sé, me quede en el local hasta que cerraron esperándote, te busque por todos lados, al final salí y le pregunte al valet parking si vio a una chica con tus características y dijo que creyó haber visto que te ibas con un chico, eso puso mis nervios de punta pensé que tal vez te drogaron o algo así porque sé que no es tu estilo irte con un desconocido y sin decirme, y supuse que era un desconocido porque vi a todos nuestros amigos salir — Cuando Caroline estaba alterada, hablaba muy rápido, sin respirar.
— No me acuerdo de nada… pero quiero irme ¡Ya!, eso de estar con un desconocido no me gusta, voy a tu casa primero, espérame. —
— Oye Bella ten cuidado, ¿Y porque hablas tan bajito?, ¿Esta el chico hay contigo? Dime que al menos es guapo, y que no vas a poder sentarte por un par de días por lo que hicieron anoche… — Dijo esto muerta de risa, supuse que estaba aliviada al saber que yo estaba bien.
—No. Me desperté sola, y deja la risita mira que puede ser un psicópata que no quiera dejarme ir, estoy asustada. —Caroline dejo de reír, eso me dio a entender que dedujo que yo tenía razón, hoy en día no se podía confiar en cualquiera, además si eso le hubiese pasado a otra amiga no habría problema, pero yo nunca había hecho ese tipo de cosas… sabia por demás que despertar en casa de un extraño no es bueno, así que la situación era de cuidado.
—Bueno sal pronto de ahí, te espero en casa, date prisa y ten mucho cuidado—
—Está bien, adiós. —Sentí un breve alivio por haber hablado con ella y saber que mi nana estaba tranquila, ahora solo tenía que irme cuanto antes. —
Quise hurgar un poco entre las cosas pero, me contuve de hacerlo. — ¡Demonios! ¿Dónde está mi vestido? —Decidí que tenía que bajar para tratar de conseguir mi vestido, tenía la piel erizada, hacia algo de frio y como estaba semidesnuda pues… Salí de la habitación, camine con mucho cuidado, tratando de no hacer ruido, aun no sabía si estaba sola, el pasillo aún tenía las luces encendidas, era elegante, había varias habitaciones, tenía mucha curiosidad pero pase de largo hasta llegar a unas escaleras baje con mucho cuidado, la sala tenía varios muebles, un hermoso piano negro rojizo, ¿O era color vino? Bueno como sea, me quede viéndolo un momento era maravilloso, en eso escuché unas llaves, — ¡Oh Dios! —Alguien iba a entrar, trate de subir hacia la habitación nuevamente pero tropecé con una pequeña mesa, casi rompo la copa que estaba sobre esta.
—Hola, no trates de esconderte, ya te vi, despertaste temprano, ¿Que tal te sientes? —
Esa voz, era algo familiar… Estaba de espaldas a él, tenía miedo de voltear, pero decidí hacerlo cuando sentí su mirada en mi trasero, ah claro, olvide que estaba casi al aire porque estaba semidesnuda, al ver al chico casi me caigo de espaldas, jamás había deseado tanto que la tierra se abriera y me tragara… era él, el chico de la fiesta que me defendió de aquel borracho, y entonces recordé esa parte de lo sucedido, no tenía claro cuál era su nombre, me quede como idiota viendo sus ojos, eran hermosos, no deseaba ver algo más, pero me estaba ruborizando así que baje la mirada y vi que tenía mi vestido, gracias al cielo, —¡Habla tonta, di algo, creerá que eres retrasada! —Me decía a mí misma, como puede alce la cabeza para hablar.
— Hola, Eeeh, estoy bien, ¿Me das mi vestido por favor? — Estaba realmente apenada, el chico me miro y sonrió alzando solo una comisura de sus labios…sus labios, quería tocarlos, o más bien besarlos, ¡No podía creer que si me acosté con ese adonis no me acuerde de nada! ¿Sera que realmente nos… acostamos? Creo que él adivino mis pensamientos porque se acercó para darme el vestido, olía rico y su mirada, era como si tratara de traspasarme o algo así.
—Toma, lo lleve a la tintorería, anoche lo ensuciaste, es un bonito vestido, me gusta el color azul, es mi favorito, y te queda bien. Tienes cara de que no te acuerdas de nada, mi nombre es Edward Cullen, te salve anoche de un mal tipo, y para que te quedes tranquila tu y yo no tuvimos nada —
La verdad es que sentí un alivio, no lo hicimos… aunque el me vio en ropa interior, ¡Qué vergüenza! creo que ya parecía tomate… Tenía que irme rápido de aquí, tome el vestido y me fui hacia las escaleras.
— ¿Alguna vez te han dicho que cuando te ruborizas te vez sexi e inocente al mismo tiempo? —Hice como si no escuché nada y seguí mi camino hacia las escaleras, sabía que su mirada seguía en mi trasero así que trate de bajar un poco la camisa para cubrirme, quería desaparecer. — No tienes por qué cubrirte, digo qué sentido tiene si ya te vi, cuando te quite el vestido. — Habló con un tono burlón, fue así que me acorde que me dijo que lo había ensuciado, ¡Hay no, por favor no, eso no! ¿Será que me vomite? Sería lo más lógico… Muerta de vergüenza me detuve, tenía que preguntar.
— Dijiste que ensucie el vestido, ¿Cómo paso? — Que no haya vomitado, que no haya vomitado por favor por favor, — repetía eso en mi mente una y otra vez, ¡no podía mirarlo a la cara!
— Debes estar pensando que vomitaste, pero no, no fue así, cuando llegamos aquí trate de darte un café a ver si con eso se te bajaba un poco la cruda pero, te lo echaste encima así que… bueno, ya sabes. — Enseguida sentí como mis hombros se relajaban un poco, y agradecí profundamente sus palabras, seguí el camino hacia las escaleras pero antes de llegar el chico hablo de nuevo. — ¡Diablos, debo salir de aquí lo más rápido posible! —esa voz me tenía al borde.
— Oye, debes tener hambre, la señora de servicio está haciendo las compras, pero antes de venir te compre el desayuno, te lo serviré mientras te vistes, te espero en la cocina. — Asentí con la cabeza, ya no confiaba en mi voz, subí rápidamente, llegue al cuarto y tranque la puerta, sabía que era algo absurdo pero no pude evitarlo. Tenía que escapar, no quería conversar con el chico estaba tan apenada que no sabría que decir así que me vestí rápido, tome mis zapatos que estaban junto a la cama, abrí la puerta despacio tratando de no hacer ruido, bajé por las escaleras tratando de no caer, iba descalza para evitar el ruido de sus tacones. — ¡Vamos Bella, tu puedes! No tropieces, no tropieces, no tropieces — No podía dejar de repetirlo en mi mente, tenía que ser cuidadosa, al llegar a la sala, me dirigí a lo que sería la cocina, allí observe a Edward de espaldas sirviendo café, y en la mesa todo estaba preparado, pensé que tal vez podría quedarme para agradecer pero decidí que mejor no, no sabía que le diría al chico, además su presencia me ponía tan nerviosa y me hacía sentir como adolescente.
Fui nuevamente hasta la sala, y me dirigí hasta la puerta, deseaba que no tuviera seguro, no pensé irme en el elevador privado porque sabía que este haría ruido, así que tome la cerradura de la puerta, la gire cuidadosamente, rogando porque esta no hiciera algún ruido, — ¡Que no haga ruido, que no haga ruido! ¡Me siento como una delincuente! —La abrí poco a poco y una vez fuera del apartamento cerré la puerta con mucho cuidado. Me sentí victoriosa, — ¡Lo hice! — observé el pasillo y corrí hasta los ascensores, temerosa de que Edward ya se hubiese dado cuenta de que me había ido, y cuando las puertas se cerraron y comencé a bajar respire aliviada, — Por lo menos debí dejarle una nota de agradecimiento — Ese era mi pensar, pero como lo único que quería era huir de ahí mi cabeza no se fijó en otras cosas. Al llegar al lobby del edificio, me detuve a preguntarle al portero que donde se podía tomar un taxi, este me indico que podía esperar a que pasara uno frente al edificio, o que caminara dos cuadras más arriba, hasta llegar a la avenida donde pasaban seguido y había una línea de taxis cerca.
—Pero si quiere le puedo llamar un taxi señorita, solo esperaría como 5 minutos. — Lo pensé por un momento, pero me di cuenta que sería mala idea, él podría bajar o llamar recepción, por eso decidí que mientras más rápido saliera del edificio mejor. Muy sonriente le respondí al portero. —No gracias, prefiero caminar hasta la avenida. — Y así, salí rápidamente del lugar, mi caminar era fuerte y rápido aún no me sentía a salvo, camine sin mirar atrás.
Al doblar la esquina encontré con un taxi disponible, — ¡Excelente! — Di la dirección de la casa de Caroline y el taxista emprendió la marcha, al fin pude respirar tranquila. En el camino iba pensando lo sucedido, tratando de recordar cosas de anoche, — No traigo mi pequeño bolso, debí haberlo dejado en el local, bueno Caroline tendrá que pagar el taxi, ya después me encargare de recuperar mis cosas, necesito avisar que voy en camino. —
—Oiga señor, ¿Puede prestarme su teléfono para hacer una llamada rápida? Le pagare el doble, por favor. —
— ¿El doble dice? Bueno, aquí tiene. — Me extendió el teléfono, y marque el número de Caroline, quien contesto al primer repique. — Hola, ¿Quién habla?
— Amiga ya voy para tu casa, no tengo dinero así que tendrás que pagarme el taxi. —
—Bella, ¡Gracias al cielo que llamas otra vez! Me tenías preocupada, no sabía que hacer estaba pegada a los teléfonos y pendiente de la puerta, no hay problema te pago el taxi, ¿estás bien? —Era evidente que estaba preocupada.
— Si Caro, estoy bien, hablamos en tu casa, adiós. —Colgué y le devolví el teléfono al conductor. —Muchas gracias señor. —
Durante el trayecto no dejaba de pensar en Edward, también trataba de recordar cómo fue que llegue a su casa, lo último que tenía en mi memoria era que él me había salvado de aquel hombre borracho que se me acercó. — Tonta Bella, tonta, como no se te ocurrió preguntarle porque te llevo a su apartamento —
— ¿Dijo algo señorita? —No me di cuenta que estaba pensando en voz alta.
—No, nada señor, oiga ¿Puede tomar un atajo o algo así? Trate de evitar el tráfico necesito llegar rápido. — A los pocos minutos estaba frente a la casa de Caroline, quien me esperaba pegada a la reja, le pago al señor del taxi y entramos a la casa. — Bella, ¡Qué bueno que llegaste! ¡Tienes que contarme todo! —
—Sí, necesito que me ayudes a recordar, tengo que atar cabos a ver qué diablos paso anoche, pero primero quiero darme un baño y comer algo, ¿Qué horas son? —Ya me sentía totalmente a salvo.
— Son casi las once, vamos metete al baño mientras te busco algo de ropa y pido que nos traigan desayuno, yo también tengo mucha hambre. —
—Sí, pero primero debo llamar a mi casa, no quiero que mi nana sospeche. —Mientras Caroline bajo a la cocina llamé a casa, le dije a Beth que acababa de despertar, y que llegaría después de mediodía. Al salir de la ducha Caroline me esperaba con el desayuno, al verme salir, palmeo la cama invitándome a sentar, me tire boca abajo enterrando mi cabeza en las almohadas, ¡Estaba echa un desastre!
—Ten, es un té, sé que tu estomago esta igual que el mío osea en protesta por la bebida de anoche. —Me senté y tome poco a poco el té, mi mirada estaba en las sabanas, sabía que Caroline estaba ansiosa por bombardearme con preguntas, y que solo estaba esperando alguna señal.
— ¡Aaaaaaaa! Bella, ¡Ya no aguanto más, cuéntame! —La verdad era me moría por contarle. Tome una tostada francesa, mi favorita. Y comencé a contarle todo, empezando desde que me salvo del idiota que quiso propasarse; Caroline comía sus huevos con tocino, con los ojos muy atentos poniendo toda su atención en la conversación, casi se ahoga cuando le dije sobre el comentario que hizo aquel chico sobre mi sonrojo, y la mirada incesante sobre mi trasero casi descubierto.
— Bells ese comentario ¡Sí que fue sexi! ¿Entonces el chico es guapo no? ¿Te agrado? —Eso me demostró que en medio de todo Caroline no había perdido la esperanza de emparejarme con alguien, esquive su mirada y no pude evitar suspirar. Esto encendió todas las alarmas de Caroline, quien nunca me vio suspirar por un chico, y no pude responderle. — Vaya, el hombre misterioso debe ser guapo, ya que no me has contestado. — Levante la mirada rápidamente, sabía que a estas alturas ya estaba sonrojada.
— ¿Que dices? ¡Claro que no! ¿Cómo crees que voy a sentir algo por un desconocido? Solo porque amanecí en su cama no quiere decir que este enamorada. — Caroline comenzó a carcajearse.
— ¡Te gusto, te gusto, te gusto! — Se bajó de la cama y comenzó a bailar a rededor de esta.
— ¡Claro que no! — No pude evitar que sus palabras me irritaran un poco.
— No te creo, por lo menos admite que te llamo la atención. — Ese comentario me agarro desprevenida, no había querido pensar en eso, porque en el fondo no quería admitir que tal vez fuera cierto, Caroline me sacaba de quicio cada vez que se ponía en ese plan de adivinar los sentimientos de otros. No sabía que responder, o más bien no quería responder…
FIN POV BELLA
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— ¡Claro que no! ese chico no me… — Caroline la miraba de brazos cruzados, esa era su posición cuando la retaba. — ¡Hay bueno!, admito que es…. Es lindo si… y fue muy amable de su parte llevarme desayuno y llevar mi vestido a la lavandería, y dejarme dormir en su cama… — Su voz fue disminuyendo, su mente estaba concentrada en el recuerdo de sus ojos.
— Te llevo desayuno, y te trajo el vestido limpio… vaya, eso es muy cortés, y a eso agrégale que llevo a una desconocida, osea tú a su casa, te quito la ropa y supuestamente no hizo nada contigo. — Se sentó en la cama nuevamente, ya había aprendido a que si quería sembrar la semilla de la duda tenía que ser calmada y serena… —¿Estas consiente que pudo haberse aprovechado de ti?, piénsalo amiga, todo estaba a su favor, estabas borracha, en su casa, solos, te quito el vestido y te puso una de sus camisas… ¡Jum!…. Creo que le debes agradecer, otro en su lugar te hubiera…. Bueno ya sabes qué. —
— ¿Que sugieres entonces? — Caroline gritaba ¡BINGO! la estaba haciendo dudar.
— Bueno tal vez ir a su edificio y agradecerle, si quieres yo te acompaño para que te sientas más segura. — Bella estaba pensativa, no sabía muy bien que hacer además Caroline tenía razón.
— Si creo que tal vez, bueno no sé, tengo que pensarlo. —Caroline ya estaba maquinando un plan, necesitaba conocer al chico, pero sabía también que no podía forzarla, decidió entonces que era hora de dejar el tema, volverían hablar después, pero antes de dar por terminada la conversación tenía que hacer una última pregunta, se moría por saber… — Y a todas estas, ¿Cómo se llama? ¿Porque te dijo su nombre no? —Pregunto llevándose el vaso con jugo de durazno a la boca, mientras Bella masticaba un pedazo de kiwi, comía ahora una ensalada de frutas, las dos tenían bastante hambre y habían comido varias cosas mientras charlaban.
— Si, me dijo que se llama Edward Cullen — En ese momento Caroline voto todo el jugo que tenía en la boca salpicando un poco a Bella, se paró bruscamente de la cama y comenzó a toser muy fuerte, se estaba poniendo algo roja por el esfuerzo. Bella corrió a su lado y trato de calmarla.
— ¿ QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE...? ¡Oh por Dios, oh por Dios, oh por Dioooos! —
— Hey, ¿Qué que sucede? ¿Por qué gritas, que te pasa? —
— Bella, ¿Porque no me lo dijiste antes? —Se sentó a tomar agua para tratar de volver a la calma. — ¡Oh Dios! ¡Es él, osea él! Así las cosas cambian, ¡No puedo creerlo! — Hablaba para sí misma.
—Dime ya que es lo que sucede Caroline. —Ahora era Bella quien estaba parada frente a ella con brazos cruzados.
—No puedo creer que no sepas de quien estás hablando, ¡Me avergüenzas! —
— ¿Cómo voy a saberlo si no me lo dices? ¡Vamos deja el misterio y dime ya cual es el escándalo! —
—Oye en serio, ¡No puedo creerlo! Edward Cullen es el hermano de Emmet, ¿Si te acuerdas de él no? —
— ¿Emmet?, si claro es un encanto, es guapo y baila bien, ¿Cómo lo conoces?—
— Lo conozco porque es el esposo de una amiga de mi hermana y… ya va, espera un minuto, si te acuerdas que te presente a Emmet ¿Cómo es que no los relacionaste? —
— Pues porque Emmet no me dijo su apellido. —
— Bella, ¿recuerdas el trabajo que presentamos para el señor Banner sobre las empresas que favorecen a la economía del país? —
—Sí, ¿Y eso que tiene que ver? —
— Acuérdate que nuestro trabajo fue sobre Cullen Tecnology, no puedo creer como es que no te acuerdas, a ti no se te escapa nada. —
— ¡Aaaah! Sí ya recordé, ¿y eso que? Edward es uno de los herederos ¿O qué? —
— ¿O qué? ¿O qué, Bella? ¡Por Dios! Edward Cullen, es el director general de la empresa, además es uno de los solteros más cotizados, y sobre todo es súper guapo y sexi, eso sin contar que tiene fama de ser muy buen amante, tiene a más de una cacheteando la banqueta, por ahí dicen que la lista de amantes es bastante amplia —
— Y si en verdad es esa súper estrella casi mitológica que dices ¿Qué te hace pensar que se va preocupar porque yo le pida disculpas? —
—Bella por favor, ¡Te lo ruego! —Caroline estaba arrodillada con las manos juntas como si fuera rezar. — Piénsalo, mira yo te acompaño es solo que vayamos, toques a su puerta y le des las gracias y ya, solo eso, eso solito, ¡Por favor! —
— Bueno déjame pensarlo, y mejor cambiemos de tema hay algo que no te he contado. —
—Bella sea lo que sea me lo cuentas luego, concentrémonos en Edward. —
— Lo que te tengo que decir involucra a un chico que si me gusto, y mucho. —
Caroline se sentó a su lado mirándola con ojos picaros. Se interesó al instante, Bella solo le había contado cosas superficiales sobre ciertos chicos pero nunca la había escuchado decir que alguno le gustaba. —Que raro, nunca me habías dicho algo así, a ver cuéntame. —En un instante el tema de Edward pasó a segundo plano.
— Bueno, te voy a contar, pero prométeme que no vas armar escándalo. —
— Está bien, te lo prometo, ya suéltalo. — Bella le conto lo del chico con quien bailo. — A ver, un momento, no entiendo que tiene de especial ese chico, solo bailaste con él. —
—Pero no me has dejado contarte bien, tu sabes que anoche yo quería disfrutar y tratar de olvidarme un poco de todas las cosas que me han pasado, y todo eso más los tragos que tenía encima pues… el asunto es que él me comenzó a tocar, y yo…yo… —
— ¿Tu qué? ¿Te dejaste? —
— Sí. — Bella estaba sonrojada, decidió contarle eso a Caroline porque necesitaba desahogarse y saber si había hecho mal. — Eso chico me hizo sentir cosas que hacía tiempo no sentía, era como si mi cuerpo estuviera dormido y él lo estaba despertando, además sus labios en mi piel fue… — La expresión de Caroline no le gusto. — Estuvo mal ¿Cierto? No debí… —Pero Bella no pudo terminar pues tenía una mano tapando su boca. —
—Bella, no digas eso, si eso era lo que tu buscabas y necesitabas está bien, si no sentiste que el chico te falto el respeto no hay problema, sé muy bien cómo eres así que si dejaste que eso pasara es porque querías. —
— ¿En serio piensas eso? No sabes, estoy muy confundida…esto, lo Edward, no se mi cabeza anda mal. —
— ¿Realmente te gusto? —
—Sí, debo admitir que estaba excitada… — He inmediatamente se cubrió la cara con las manos, estaba apenada, lo que Bella no sabía era que Caroline deseaba gritar, eso era lo que estaba esperando, una señal de que su amiga se permitía sentir algo por alguien que la hiciera feliz.
— Amiga, ya deja de cubrir tu cara, no sientas pena por eso… yo te he contado cosas realmente íntimas, además tú ya tienes experiencia, no tiene nada de malo que tu cuerpo reaccione a las caricias de un hombre, ahora dime, ¿Te gustaría volver a verlo? —
—Sí, me gustaría verlo pero no se su nombre, ni siquiera lo vi, justo cuando íbamos a ir hacia la luz para vernos, ocurrió lo del apagón, la gente empezó a moverse rápido y sin darme cuenta me alejaron de él, y para cuando la electricidad volvió yo estaba en la barra sin tener nada que me indicara quien era el chico, y justo en ese instante me encontré con Emmet y me dijo que iba buscarte, después paso el incidente con el borracho y apareció Edward y del resto no me acuerdo. —
— ¡No puede ser!, es una lástima, ¿No tienes alguna pista? no sé, ¿Sospechas de quien puede ser? —
—No, estoy segura que no era algún chico de la clase. No sé si es uno de tus amigos pero hay algo que me dice que no, en fin creo que nunca sabré quien es. —
—Bueno ya veremos qué pasa, ¿Fue una noche loca no? —Caroline sabía que Bella estaba exhausta y no quería forzarla. —Toma, es chocolate cómetelo para que disminuya el olor a alcohol, si Beth llega a percibirlo se dará cuenta que tomaste de más. —
— Si, muy loca… ¿Puedes prestarme algo de ropa? Quiero ir a casa a descansar. —
—Sí, toma lo que quieras, ¿Tu hermana y tus papás cuando llegan? —
— No lo sé, Jessica no fue con ellos pero salió con sus amigos el mismo día que mis papás se fueron, ya sabes cómo es. —
— Si, una perra de primera. —Caroline no había querido contarle pero varios chicos le habían dicho que Jessica bailaba en un club, donde además reinaba la droga, pero no decía nada porque quería estar segura. — No me mires así, sabes que tengo razón. —
—Tranquila, tienes toda la razón. —
— ¿Bella se está volviendo mala?, me gusta, anda ve a vestirte, le diré al chofer que tenga listo el auto. —Antes de que saliera de la habitación, Bella corrió a abrazarla… — ¡Gracias Caro! eres una buena amiga, loca, pero buena, ¡Te quiero mucho! ¡Gracias por estar hay conmigo siempre! —
—No tienes por qué agradecer, yo también te quiero, eres la parte sensata y cuerda que hace falta en mi cabeza. —
Bella llego a su casa después de mediodía, saludo a su nana quien tenía mucha curiosidad por saber cómo le había ido, ella le dijo que muy bien y que se divirtió mucho, no sabía si contarle sobre Edward y el chico misterio, ese nombre le agrado, —Chico misterio… suena bien. — y se fue a descansar, durmió muy inquieta, soñaba con un hombre a quien no le podía verle la cara, y para su sorpresa el sueño aumento sus niveles cuando comenzó a besar desaforadamente a este chico, su ropa fue cayendo lentamente al suelo, luego una serie de gritos inundaban la habitación, tenían sexo salvaje, lo estaba disfrutando, nadie la había tocado de esa manera, pero aun no podía verle la cara, sus gemidos iban aumentando, y cuando llego el orgasmo sentía que su cuerpo ya no estaba unido, de pronto una luz fue llenando la habitación, y se llevó un gran susto al ver el rostro del hombre que le había hecho el amor, era nada más y nada menos que Edward Cullen que la miraba con ojos brillante probablemente producto de la excitación y algo que no faltaba su sonrisa pícara e incitadora. En eso se despertó gritando, estaba realmente exaltada, no lo podía creer soñó con el chico misterio y al final aparecía Edward Cullen… ¿Qué significaba eso? Solo había tenido ese tipo de sueños con el único amor de su vida, hace muchos años atrás, pero estos eran distintos, más vívidos, estaba tan sudada que la piyama se le pegaba al cuerpo, sus pezones estaban erectos y su ropa interior bastante mojada, el sueño la dejo aturdida. Se paró rápidamente de la cama necesitaba bañarse y relajarse, estaba excitada otra vez, incluso mucho más de lo que estaba la noche anterior, no podía creerlo, esto no le pasaba desde hace tiempo, ella se había prohibido ese tipo se sensaciones.
Cuando bajo, ya había oscurecido, durmió más de lo que pensó, fue hasta la cocina, quería tomar algo al llegar estaban todos ahí.
— ¡Por fin despiertas niña borracha! — Lola como siempre con sus comentarios. — Anda siéntate ya te sirvo algo. — Todos estaban hablando amenamente y comenzaron a preguntarle cómo le fue anoche, así pasaron un buen rato hasta que el teléfono sonó y Jolin fue a contestar, cuando colgó. dio el frente a donde estaban todos, su rostro cambio.
— ¿Quién llamo? —Beth ya lo intuía, el viaje de los señores era solo por ocho días, y esos ocho días ya se habían cumplido.
— Los señores, regresan mañana —
—Genial, se acabó la diversión. — Lola no se guardaba sus comentarios.
—Sí, ya se acabó. —Bella tendría que pensar que les diría a sus padres, además ya tenía la carta lista, mañana mismo se la entregaría a su padre. —Jessica debe estar feliz, por cierto ¿Ya regreso? —
— Si, esta mañana llamo a la casa pidiendo que Fausto la buscara en casa de una amiga, llego inconsciente de la borrachera, y no se ha levantado aun, su cuarto apesta igual que ella, quien sabe dónde estuvo metida, no sé pero tu hermana anda en malos pasos. — Beth tenía alguna noción de lo que pasaba con ella, pero callaba por la misma razón que Caroline, falta de pruebas.
— ¿Ah sí? Bueno pues ya no voy a preocuparme por ella. —Todos se quedaron en silencio viéndola sorprendidos, Bella trataba por todos los medios de conseguir un tema que la hiciera olvidar su sueño. — No me miren así, no soy de su agrado, ahora voy a ignorarla, además si todo sale como lo planeo pronto podre irme de aquí. —
— Y el día que lo hagas todos te extrañaremos cielo, ahora vamos a la cama, tienes que descansar lo más que puedas, mañana te espera un día fuerte, además de eso tienes una cita con Billy. —
— ¿Cita con Billy? Está bien, buenas noches a todos. ¿Vienes conmigo nana? —Sí, vamos. — Beth siempre iba a verla antes de dormir y charlaban sobre lo que habían hecho en el día, Bella recordó que la noche anterior Billy salió con su nana. —
— Oye, no me has dicho como te fue con Billy. ¿Cuándo vas a decirme que es mi nuevo papi? —Bella reía como niña pequeña.
— ¡Respétame niña! No hablemos de mí, ya sé cuál es el regalo de Billy, anoche me lo comento. —
—No sé por qué tanto misterio por un regalo, dime que es. —
— No sé con exactitud pero te tiene una buena oferta de trabajo en una compañía muy importante, no me preguntes más porque tú sabes que yo no entiendo de esas cosas, pero al parecer es una buena opción para comenzar con tus planes. —
— ¡Gracias a Dios! Ese es un buen comienzo, espero que todo se me dé tal como quiero, siento que me lo merezco. —
—Bien ahora a dormir, buenas noches hija. —
—Buenas noches, ¡Hey! no me contaste como te fue con Billy. —
—Mañana, mañana, adiós. —Cuando Beth salió del cuarto Bella llamo a Caroline, el sueño no salía de su cabeza, creía que iba volverse loca, no se sintió apenada, Caroline ya le había contado cosas similares, incluso le dijo la primera vez que lo hizo con un chico, de echo Bella le aclaro ciertas dudas, y le dio algunos consejos, es por eso que se sentía bastante cómoda, no se veía contándole eso a Beth quien sabía todo sobre ella hasta sus cosas íntimas, pero algo en su interior le decía que no era bueno que le contara.
— ¡Bella, Bella, Bella! Eso solo significa dos cosas, la primera, que tal vez vayas a encontrarte con el chico misterio y la segunda, que Edward Cullen no te es tan indiferente como quieres hacerte creer a ti misma. —
Esas palabras hicieron mella en ella, estaba muy confundida, ella misma se había prohibido sentir esas cosas por alguien desde que él murió… pero ahora, ese muro tenía una grieta y no sabía si eso le gustaba o la asustaba.
A la mañana siguiente todos en la casa estaban ansiosos y un tanto tristes, los señores de la casa llegarían en unas horas, eso significaba que la paz se terminaba; Beth le recordó que Billy quería verla para darle su regalo, paso la noche tranquila sin sueños locos, sabía que sería un día fuerte y quería estar cómoda, por eso decidió usar sandalias bajas, pantalón blanco, camisa estampada color turquesa regalo de Caroline y un suéter del mismo color, escogió una cartera blanca que hiciera juego con su ropa, había leído en una revista que la combinación de estos colores brindaban un aire de seguridad y tranquilidad, y eso era lo que iba necesitar ese día.
Llamo a Billy y pautaron una cita en un pequeño café cerca de central park, le encantaba ese lugar, cuando necesitaba pensar y despejarse iba y se sentaba en los bancos a ver la gente pasar, también iba a correr para liberar tensiones o simplemente darle de comer a las palomas. Cuando llego su amigo ya estaba sentado fuera del café esperándola.
—Llegaste muy puntual, le diré eso a Beth para que sumes puntos con ella. — Billy era viudo, su esposa falleció de una enfermedad y desde entonces nunca tuvo algo serio o como él decía algo digno de presentarles a sus hijos, tenía dos Malory, era editora de una revista famosa en la ciudad muy simpática y amable, con una personalidad deslumbrante, las dos coincidían en algunos eventos, se llevaban muy bien, sin embargo no se frecuentaban mucho por las ocupaciones ambas, y a Jacob no lo conocía, nunca había tenido la oportunidad ya que viajaba constantemente y tenía mucho trabajo, Billy siempre se preocupaba por él , el chico era su dolor de cabeza.
— Eso es bueno, algo de puntos extras, y bien ¿Cómo estás? ¿Qué tal la fiesta? — la fiesta… lo que menos quería en ese momento era hablar de eso.
—Bien, todo bien, ya cuéntame cual es el misterio, ¡No! mejor, primero cuéntame ¿Qué pasa con Beth? —
—Chiquilla curiosa, ¿Nadie te ha dicho que no te puedes meter en la vida adulta? Concentrémonos en ti. —
Y con eso, Bella había agregado otra cosa a su lista de cosas por hacer, estos dos se tenían que juntar a como diera lugar. — Ok, no me digas nada, no sé porque cada vez que les pregunto me evaden el tema, pero bueno dime que te traes conmigo. —
—Sé que quieres independizarte de tus papás, conseguir un buen trabajo, juntar algo de dinero y comprarte un departamento y otras cosas, también sé que no quieres que te de trabajo en mis empresas porque sientes que sería demasiado fácil y además me generaría problemas con tus padres cosa que me tiene sin cuidado claro está, así que hable con algunos de mis contactos y te tengo una gran oferta de trabajo que estoy seguro te encantara y te ayudara a cumplir con todo lo que planeas en el tiempo que tienes estipulado. —
— Billy, ¿Estás hablando en serio? Eso es… ¡Magnifico! que buena noticia, gracias, gracias, ¡Muchas gracias! ¿Y donde es? ¿Qué tengo que hacer? ¡Dime, dime! — No pudo evitar levantarse y darle un gran abrazo, definitivamente ese hombre era el indicado para Beth.
—Ok, dime ¿Quién eres y que hiciste con Bella?
— ¿Por qué dices eso? —
—Porque pensé que me pondrías mil negativas, me dirías que tendrías que pensarlo, que preferirías buscar trabajo por ti misma y ese tipo de cosas, ¿Qué te ocurre? —
— Sí bueno, tienes razón, pero lo que pasa es que mis papás llegan en un par de horas, y les voy a decir que renunciare a la empresa y me gustaría tener algo tan bueno como eso para sustentarme. —
— Y es por eso que debes aceptar, te conseguí lo mejor, sé que eres una experta en asuntos gerenciales en una empresa, eres perfecta para el trabajo, es lo que quieres, una empresa de gran envergadura, ya verás ¡Te va encantar…! —
— ¿Y en donde es el trabajo? —Cuando Billy iba decirle el nombre de la empresa su teléfono comenzó a sonar.
— Es jake, dame un minuto cielo. — Al poco tiempo Billy volvió diciendo que se tenía que marchar, su hijo lo necesitaba.
— Bella, discúlpame, mi chico me necesita, es urgente, luego te llamo para ultimar detalles del trabajo, suerte con tus papás, adiós. —
Bella camino un rato por el parque, ya tenía trabajo y según Billy, le iba encantar, y deseaba enormemente que eso sucediera y si no era así bueno ya vería más adelante, estaba muy emocionada, hasta ahora todo iba bien. Volvió a su casa, para almorzar con sus padres, durante el trayecto de vuelta iba muy tranquila, desde hace mucho tiempo estaba esperando ese momento, así que no tendría miedo, ya no más, además ya era mayor de edad y gracias a Dios tenia buenos amigos y muchas personas que la apreciaban; Cuando llego, Jessica bajaba por las escaleras, lucia realmente mal, pero ni aun así perdía oportunidad de lastimarla.
—Mira que tenemos aquí, por fin se le ve la cara a la ñoña de la casa, espero que hayas disfrutado el descanso porque ya se te acabaron tus días de paz reinita. —Bella ya había decidido ignorarla, esto enfurecía mucho a Jessica, así que comenzó a subir las escaleras sin prestarle mucha atención.— ¿Qué? ¿Ahora no me hablas? ¡Ja! ¿Crees que me importa? Eres una idiota que solo anda sufriendo por la vida como una mártir, haciendo que todos te tengan lastima, y con la estúpida ilusión de irte de la casa lejos de la vista de mamá y papá, deberías arreglarte más, a ver si te ves un poco mejor y así conseguirte un hombre, pero tendría que ser ciego porque de otro modo, ¿Cómo se interesaría por alguien como tú? ¡Maldita mosca muerta! —
Bella se detuvo en la puerta de su cuarto se armó de valor y por primera vez le contesto:
— ¿Y porque no lo haces tú? ¡Ya deja de molestarme! ¿No has entendido que te estoy ignorando? Y puede que yo sea una idiota como dices, pero al menos me puedo valer por mí misma, no como tú que no sabe ni siquiera bañarse bien porque todavía hueles horrible, y la que debería arreglarse eres tú, pareces un travesti con tanto maquillaje, ¡Ah! Se me olvidaba ¡Usas el maquillaje para tapar la cara tan horrenda que tienes...! Ah y hazle el favor a la humanidad de usar más corrector de ojeras, y por si no sabes leer reinita, el lápiz labial es solo para los labios ¡No para los dientes…! —
Cerro de un portazo tan fuerte que el marco quedo temblando por unos segundos, respiraba con dificultad, nunca en toda su vida le había respondido a Jessica, siempre pensó en hacerlo pero jamás pensó que sería de ese modo; Afuera todos estaban detrás de Beth temerosos y sorprendidos, nunca habían escuchado a Bella gritar.
— ¡Maldita bastarda! ¡Te odio! —Estaba muy molesta, su hermana nunca le había contestado, al voltear se encontró con los empleados acuartelados detrás de Beth. — ¿Y ustedes que hacen hay ignorantes? No anden metiendo las narices donde no les corresponde, ¡Vamos muévanse! mis papas no demoran en llegar, quítense de mi camino, estorban. — se dirigió a la biblioteca.
— ¡Rayos! ¿Que fue eso? —Lola y todos los demás estaban sorprendidos por lo sucedido; pero solo Beth sabía lo que ocurría. —Los señores no han llegado y el ambiente ya está pesado. —
—Si ,tienes razón, pero vayan a trabajar todo tiene que estar listo, Fausto vete al aeropuerto ahora mismo, no debes llegar tarde, Aurelio barre la entrada hay unas hojas secas acumuladas en la esquina, pero primero ve por unas flores para los jarrones de la sala, Jolin ve a la habitación de los señores, cambia las sabanas y las toallas, luego voy verificar que todo esté listo, y tu Lola a la cocina la lasaña está en el horno, yo hago el postre, saca el vino de la nevera, prepara las copas y la bajilla cuadrada de color verde.— Y en un segundo todos bajaban rápidamente las escaleras para hacer sus labores, Beth ya estaba acostumbrada a delegar funciones, y sabia por demás como les gustaba encontrar la casa a los señores cuando volvían de un viaje, eran muy exigentes y caprichosos.
Toco la puerta, quería saber cómo se encontraba Bella. — Hija, solo quiero saber si estás bien. —Bella abrió la puerta, ya se había calmado.
— Sí, estoy bien, llevo mucho tiempo preparándome para esto. —
— ¿Qué fue lo de hace un momento? me sorprendiste nunca te ha visto así. — Sonreía, algo le decía que Bella iba a sobrellevar la situación de muy buena manera.
— Ya sabes que tengo que cambiar, en unas horas puede que las cosas se pongan un poco fuertes, así que tenía que ir practicando, ¿Lo hice bien? —Estaba muy emocionada, se sentía bastante fuerte para enfrentar a sus padres.
— ¡Maravilloso! ya era hora de que pusieras a tu hermana en su lugar, tienes que ser fuerte, ¿Cómo te fue con Billy? —
—Bien, pero luego te cuento, bajemos —
Ambas bajaron a la cocina y comenzó a platicar con Beth sobre la cita que tuvo con Billy, un rato después quería llamar a Caroline pero olvido que su celular estaba en el bolso que había olvidado en el club de la fiesta, decidió que al día siguiente iría a buscarlo. Fue entonces hasta la biblioteca para llamarla con algo más de privacidad, pero no sabía que Jessica estaba hay.
— ¿Tu otra vez? Parece mentira que una casa tan grande y nos encontramos a cada rato hermanita, ¿Te tiembla el culo no es así? Mis papas ya están por llegar, ya te veré sufriendo, quiero ver el show cuando subas corriendo a tu habitación llorando como magdalena, y con la muerta de hambre de Beth tras de ti llevándote pañuelos. —Definitivamente Jessica no estaba preparada para aquello, no vio la mano venir, solo sintió el gran golpe de la cachetada, la gran copa de vino que tenía en su mano cayó al suelo manchando la alfombra.
— ¡Jamás! Jessica escúchame bien, ¡Jamás! vuelvas a decir eso de Beth, cuida tus palabras cuando estés frente de mí, ella vale mucho más que tú. — Lo que ellas no sabían era que Jolin, Lola y Beth estaban pegadas a la puerta escuchando todo, esta última estaba al borde de las lágrimas, Bella había comenzado el cambio y la defendía.
— ¡Eres una perra! ¿Cómo te atreves a golpearme? y sobre todo por defender a la servidumbre. —
—Pues esa servidumbre la considero más familia que a ti y a mis papás, respétalos, y ya no te metas conmigo porque esa fue la primera cachetada de muchas que te voy a dar si me sigues ofendiendo a mí y a los que quiero, y lárgate que necesito hacer una llamada. —
— Vaya, la perrita al fin saco las garras, esto va ser muy entretenido, y no me amenaces estúpida, yo tengo más experiencia, me se defender, en cambio tú te la has pasado toda tu vida siendo la niñita buena que se deja amedrentar, yo no te creo esta nueva faceta, eres realmente ridícula. —
— Puedes decir lo que quieras pero ya lárgate. —
—Sí, me voy pero no creas que esto se me olvida, me la debes, en realidad pegas duro perrita, cuídate porque en cualquier momento te lo voy a cobrar. —Se fue hacia la puerta con mucha rabia, quería devolverle el golpe, pero decidió esperar para cóbrasela más adelante, al llegar a la puerta se giró para ver a Bella con una expresión burlona en su rostro, pero en realidad trataba de esconder sus lágrimas, se sentía humillada.
— Ya lárgate alcohólica, ve y date un baño nos vas embriagar a todo con tu hedor. —Al abrir la puerta se encontró con las mujeres quienes la miraban atónitas.
— ¿Y ustedes que miran? Vayan a trabajar, cuerda de chismosas, ¿Qué me ven? — Y se fue corriendo escaleras arriba, quería encerrase en su habitación, bañarse y dejar que sus lágrimas se confundieran con el agua.
— ¡Dios santo!, ¡Eso fue fantástico! ¡Al fin se está defendiendo!—Lola estaba muy emocionada, al ver que ya no se dejaba de su hermana.
Beth tenía la vista fija en Bella, sabía que no tenían que saturarla, si, en verdad estaba cambiando pero la prueba más fuerte aun no la había pasado. —Volvamos a la cocina, hay mucho que hacer. —Bella converso con Caroline por un largo rato, le conto todas las cosas que le habían pasado las últimas horas, tuvo que separarse un poco del teléfono por el grito que dio su amiga cuando le contó lo sucedido con Jessica.
— ¡Bella amiga! Es muy bueno lo que me cuentas, tengo que ir a tu casa para verle la cara de impacto que debe tener, espero le hayas aflojado los dientes. —
— Me parece excelente si vienes, aunque mis padres están por llegar, ya sabes que tengo que charlar con ellos, no sé si sea correcto. —
— Bella con mayor razón debo estar ahí, para darte apoyo, además a mamá le llegaron unas telas nuevas de la india y tu madre quiere ver unas muestras, ya sabes como es. —La familia de Caroline pertenecía a la industria de las telas, eran muy reconocidos, Renee la madre de Bella tenía gran simpatía con la madre de Caroline ya que ella conocía a grandes casas de diseño del país, y se beneficiaba de eso.
— Bueno, Renne se pone de buen humor cuando recibe esas muestras, creo que sería buena idea, ven rápido entonces. —
Un rato después, Caroline estaba en casa, fueron en la cocina para entretenerse.
— ¿Estas nerviosa cielo? —Beth estaba muy preocupada por ella, la calma que aparentaba no le gustaba para nada, la verdad era que todas en la cocina estaban pendientes de cada gesto y cada movimiento esperando una señal que les indicara que estaba temerosa o algo así.
— No, estoy bien, y ya dejen de mirarme como lo están haciendo, estoy preparada para lo que viene, y de todas maneras he tenido mucho tiempo para prepárame. — Justo en ese momento Aurelio entraba diciendo que el auto ya estaba entrando a la casa, todos se paralizaron, hubo un silencio nadie reaccionaba, ya había llegado la hora. — ¿Oigan que les pasa? ¡Muévanse! son solo mis papás, y la que los va enfrentar soy yo, cada uno ocúpese de lo que tiene que hacer. —Todos estaban sorprendidos, Bella realmente estaba cambiando.
— ¡Wao…! No te reconozco amiga, me gusta… —
— Jolin ve y avísale a Jessica que sus padres llegaron. — Beth sabía que no era hora de mostrar nerviosismo, Bella la necesitaba fuerte. — Lola cámbiate ese delantal, está manchado, Aurelio, tu limpia tus zapatos, niñas vamos a la sala. —
Al llegar a la sala, Jessica venia bajando, traía su cabello mojado, amarrado en una cola, Beth fue hasta la puerta.
— Buenas tardes señores. —Renee comenzó en seguida con el escáner, no le gustaba que sus empleados estuvieran sucios o desarreglados, no era porque le importara, lo hacía más bien para que cuando las visitas llegaran vieran todo perfecto.
— Buenos tardes Beth, ¿Cómo han estado las cosas por aquí? —
—Todo bien señora, sus llamadas y correspondencias están en orden para que las revisen. —
Charlie fue hacia donde estaba Jessica, la beso en la frente y la abrazo.
—Hola papi, ¿Cómo les fue en su viaje? ¿Me trajeron algo? — Como siempre el interés salía a flote.
— Hola Jess, todo bien, estupendo, te trajimos muchos regalos, y tú, ¿Cómo has estado? —
— Muy bien papi, extrañándolos mucho. — Luego fue y saludo a Renee.
— ¡Caroline! ¿Cómo estás? ¿Tus padres? —Charlie le dio un beso y un abrazo, siempre era amable con la muchacha porque sabía que las relaciones con sus padres eran muy convenientes.
—Muy bien señor Swan, le mandan saludos y también la muestra de nuevas telas que le llegaron hace poco. —
— ¡Qué bueno! ya me las mostraras luego. —Desvió la mirada para ver a Bella, algo lo desconcertó, la mirada de la chica no era la misma, eso no le gusto.
—Isabella, ¿Cómo están las cosas en la empresa? — Ella era la encargada de manejar su empresa, pero siempre metía sus narices en todo, muchas veces cambiaba los planes a última hora solo por ver a Bella correr y preocuparse, siempre espero que se quejara o que arruinara algo para culparla.
—Todo bien padre, sin contratiempos, todo está finiquitado. —
— Bien, luego de comer quiero que me muestres los informes, quiero revisarlo todo. —
— ¡Caroline querida! ¿Cómo estas? ¡Qué bueno que estas aquí! — Renne la abrazo.
—Bien señora, ya le dije a su esposo que mis padres le enviaron unas muestras de las nuevas telas que le llegaron de la india. —
— ¿De la india? ¡Me encanta...! — Giro su rostro para ver a su hija quien estaba al lado de Caroline, siempre la miraba como un jarrón más de la gran casa — ¿Isabella? —
—Renne. —Esos eran sus saludos, las únicas palabras que cruzaba con su madre desde hacía mucho tiempo. Caroline estaba impactada, sabía que su amiga no se la llevaba bien con su padres, pero jamás había presenciado algo como esto,. —Son demasiado fríos con ella —pensó, —Ahora entiendo todo, con Jessica eran tan cariñosos, en cambio con ella… ¡Ni siquiera un abrazo! o una palabra cariñosa, nada… — Se le hizo un nudo en la garganta al imaginar que Bella había vivido toda su vida con eso.
—Señores, la comida ya está lista, ¿Desean que sirvamos de una vez? —
— No, que suban las maletas, con mucho cuidado hay cosas delicadas hay, Primero vamos a darnos un baño y luego bajamos para almorzar, tengan la mesa lista, Caroline sabes que estás en tu casa. —Jessica subió con ellos a su habitación.
Bella vio la cara de Caroline, realmente estaba sorprendida con lo que vio.
— ¿Sorprendida no?, jamás los habías visto en todo su esplendor. —
—Amiga, eso fue… ¡Tan frio! no sé cómo lo has soportado toda tu vida. — Fue hasta ella y la abrazo muy fuerte.
— No ha sido fácil, pero gracias a Dios tengo a personas muy buenas en mi vida que me ayudan a superar todo, como tú y Beth. —
— Bella, aun lo difícil no ha pasado cariño, no debes bajar la guardia. — Beth también la tenía abrazada, sabía que ella necesitaba eso.
Media hora después todos estaban en la mesa, Jolin y Lola servían la comida ambas estaban muy nerviosas, comenzaron a almorzar, Charlie y Renee hablaban amenamente con Caroline y Jessica, esta ultima de vez en cuando la miraba de manera burlona, Bella solo comía en silencio, calmada no mostraba ninguna expresión. Se encontraba sumida en sus pensamientos, esperando la hora de hablar con Charlie. El sonido del timbre la saco de la ensoñación. — ¿Esperan a visita? — A Renee le pareció extraño que alguien llegara a esa hora. — Beth que alguien vaya a ver quién es. — Unos minutos después Fausto traía un arreglo de flores, junto con una pequeña caja y una Tablet que usan los repartidores.
— Con permiso, señorita Isabella, esto es para usted, el muchacho que las trajo necesita que firme el recibido. —Bella estaba sorprendida, no sabía quién le pudo haber mandado flores.
— ¿Tiene tarjeta? —Dijo esto mientras firmaba la Tablet.
—Sí, aquí tiene. —Fausto le entrego el sobre con la tarjeta, dejo las flores y la caja sobre la mesa y se fue hasta la entrada, donde lo esperaba el repartidor.
Todos tenían los ojos puestos en ella, se habían quedado en silencio, querían saber quién las había enviado. Bella abrió el sobre y leyó la tarjeta, que estaba escrita con una hermosa letra "Para una hermosa chica, quien se fue de mi apartamento dejándome con el desayuno servido, me hubiera conformado con una simple nota de agradecimiento, tienes que compensarme por eso, no sé qué le hiciste a mi cama pero aún conserva tu olor que me acompaña por las noches" P.D: te fuiste tan rápido que no me diste tiempo de darte tu bolso, por eso te lo envío en la caja, espero volverte a ver… Atte.: Edward Cullen.
Hola mis niñas, espero hayan disfrutado el capítulo.
¿Me dejan Reviews? No lo hagan por mí, háganlo por Edward que nos dejaría dormir en su cama… semidesnudas.
Gracias a quienes me dejaron review la vez pasada, a quienes me colocaron en sus alertas y favoritos, de verdad su apoyo es importante para mi :)
ººº Como les dije arriba el capítulo esta sin betear, ya que mi beta tuvo que dejarnos por motivos personales y estoy en espera de que me asignen otra. Si notaron algún error les pido nuevamente me disculpen, recuerden que a veces la página cambia algunas cosas y no me dio tiempo de revisar... decidí subir el capítulo para darles que leer ya que no sé cuánto tiempo estaré sin beta.ººº
ºººTambién les quería comentar que en cada capítulo trato de describirles la ropa que usan los personajes (específicamente Bella). En cada actualización les dejare los Links en un review ya que la pagina los cambiaba cada vez que los colocaba, en ellos podran ver las imagenes que seleccioné para cada capítulo. Si tienen una duda háganmelo saberººº
