Él tomó la mano de Rose entre las suyas, intentando transmitirle toda la fuerza de la cual fue capaz. Pero el cuerpo de ella estaba más que débil, habían pasado ya tres horas desde que había comenzado la labor de parto y Rose no podía creer lo difícil que era traer al mundo a su pequeña Clara. Realmente no podía seguir con eso.
—Solo un poco más, Rose—le pidió John, pasando suavemente una mano por su cabello sudoroso.
—No puedo—se rindió ella, dejando caer la cabeza en la almohada.
—Claro que puedes, salvadora de mundos—susurró él—. Yo sé que estas ansiosa por conocer a tu hija tanto como yo lo estoy. Un último intento, por favor.
—Esta muy cerca, señora Smith—dijo el doctor, mirando a la pareja con una sonrisa.
Rose asintió débilmente. Tomó aire e hizo su último intento una vez que la contracción llegó. Fueron minutos de inmenso dolor, sentía que iba a desfallecer tarde o temprano, hasta que finalmente un llanto inundo la habitación y su dolor se convirtió en una inmensa alegría.
El médico inmediatamente limpió a la bebé, la colocó en una manta rosa y se la dio a la enfermera para que la llevara a lado de una exhausta y feliz Rose Tyler. John no pudo evitar soltar una risa llena de felicidad una vez que su bebé llegó a su lado.
—Es hermosa—dijo Rose, respirando con dificultad aún.
Clara compartía un parecido mayor con su padre, el cabello y los ojos castaños, pero había algo en ella que también se podía apreciar en su madre, solo que nadie sabía qué era, no todavía.
Cuando John miró a su hija por primera vez supo que todas la decisiones que tomaría desde aquel momento serían por el bien de ella, así tendría que ser. También supo que nada en el universo entero la lastimaría, porque él estaría ahí con ella, defendiéndole de todo aquel que quisiera hacerle daño.
—Hola pequeña—dijo John—, soy tu papá y ella es tu mami.
Rose río, era raro verlo hablándole a un bebé, considerando que nunca hacía eso con su hermanito Tony. Clara lo observaba atentamente, mientras sonreía levemente por las caras graciosas que hacia su padre.
—Creo que se divierte—observó Rose.
—Creo que si—coincidió él.
—Debemos llevarnos a la bebé—interrumpió la enfermera con una sonrisa—. Tenemos que asegurarnos de que este completamente bien, no tardaremos mucho.
—Esta bien—accedió Rose.
John dirigió su mirada hacia la mujer que amaba una vez que su hija se alejó, estaba realmente impresionado por la fuerza que Rose siempre demostraba tener, era algo que le encantaba de ella. Rose, por otra parte, estaba preocupada. Tenía cierto terror de no hacer lo correcto criando a Clara. Durante su embarazo no había tenido la oportunidad de pensar en qué pasaría después del nacimiento de su hija, y ahora las dudas sobre si sería una buena madre la atormentaban de una manera terrorífica, tal y como le había sucedido a John al principio.
La puerta de la habitación se abrió de repente, haciendo que Rose apartara sus pensamientos de golpe. Eran sus padres y Tony.
—¿Cómo estás, cariño?—preguntó Jackie, situándose junto a Rose.
—Cansada, pero bien.
—¿Y Clara?—inquirió Pete.
—La enfermera se la llevo, querían asegurarse de que esté bien—contestó ella—. Ya quiero que la conozcan, es preciosa.
—No debe parecerse nada a John, supongo—dijo Jackie.
—¡Hey!—se quejó él.
Rose negó con la cabeza.
—En realidad no sacó nada de mí—respondió—. Pero ella será toda una Tyler….
—Pero su apellido será Smith—interrumpió John—. Clara Smith.
—Tyler es mejor—atacó Jackie.
Pete y Rose rieron, divertidos por la pequeña pelea que se había iniciado.
—¿Estás bromeando? No hay manera de que mi hija se llame Clara Tyler, eso no queda.
—Eso no es cierto, tonto.
—No esta a discusión.
El cadáver de ella yacía en sus brazos. Él lloraba incontrolablemente, mientras la miraba y la abrazaba con fuerza, como si eso fuera a regresarla a la vida.
Había sido un tonto al creer que Clara podía sobrevivir a su línea del tiempo, había sido un tonto al haberla dejado saltar. Y ahora ella jamás regresaría a casa, jamás volvería a viajar con él de un planeta a otro, jamás podría cumplir su sueño de ser maestra en aquella escuela. Todo se había ido y no había otro culpable que no fuera él. Siempre haciendo que gente muriera salvándolo, pero Clara lo haría en más una ocasión. Todos aquellos ecos estaban condenados a morir por él.
—Despierta, por favor—suplicó el Doctor, poniendo la frente de Clara contra la suya.
No hubo respuesta, como era de esperarse. Pero el Doctor se negaba a reconocer que ella estaba muerta, no podía aceptarlo, no quería aceptarlo.
—Me prometí que te cuidaría—sollozó—, me prometí que te llevaría a casa sana y salva. Y lo cumpliré, lo juro. Te salvaré.
Respiró hondo, mientras levantaba el cuerpo de Clara y lo llevaba lejos de aquel lugar tan terrible. Cumpliría su promesa, la salvaría, salvaría a uno de los ecos de Clara como no pudo hacerlo con la original.
—Ella es adorable—dijo Mickey—. Es igual a su padre. De hecho, no estoy tan seguro de que sea tuya, Rose.
—Estuvo nueve meses dentro de mí, así que estoy muy segura de que es mía—se defendió Rose.
—¿En verdad nos parecemos?—preguntó John—. Clara es más linda.
Clara río cuando oyó a su padre, haciendo que Rose lo hiciera también.
—Creo que eso es un sí—respondió Rose—. Además, es muy lista, igual a que tu.
John se acercó a su hija y la tomó entre sus brazos.
—Se siente bien, ¿sabes?—dijo él.
—¿El qué?—preguntó Mickey.
—Tener a Rose conmigo, que ambos tengamos una hija, ser una familia.
—¿Hace cuánto que no tienes una familia?
Rose se tensó al oír la pregunta de Mickey, buscó la mirada de John, pero él estaba muy ocupado en la pequeña Clara. Sabía que él había tenido familia, una esposa, hijos e incluso quizá nietos. No era una cosa que ella hubiera preguntado antes, no le interesaba indagar en un pasado que debía ser doloroso para él. Pero de igual modo le intereso escuchar la respuesta a esa pregunta.
—Ha pasado mucho desde entonces—contestó secamente, intentando alejar de su mente el tema—. Pero eso no importa, somos una gran familia ahora. Nada va a cambiar lo que hemos construido, no dejaré que nadie lo haga.
Tal vez esas palabras eran ciertas, pero había una persona en el universo que podría cambiarlas en cualquier momento. Una persona que estaba buscando desesperadamente a la bebé en sus brazos, con la intención de cuidarla tan decididamente como John lo estaba. Pero quizá no era la persona adecuada para aquella tarea.
Hola! Muchas gracias por los comentarios del capítulo pasado, es bueno saber que alguien le interesa esta locura :D En fin, no duden en dejarme su opinión sobre este. Trataré de no tardar tanto en subir el siguiente capítulo, no prometo nada porque mis días de escuela están por comenzar en un par de días, así que... Haré lo que pueda. See ya!
