Segunda entrega, en lo personal me gusta más que la primera ,¿no? Bueno, ustedes me dicen luego, disfruten la lectura como yo disfruté haciendo el cap :)


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"Recorrerá el mundo para ofrecerle sólo lo mejor"

-Hinata, ¿No estás preocupada? – preguntó Ino haciendo ademanes con su mano, Hinata vio su perfecta manicura muchas veces, pero consideró que era mejor mirarla a la cara, donde se veía el perfecto maquillaje. –Sasuke kun lleva mucho tiempo en ese viaje, si no llega mañana temprano, te irás a París y no podrás verlo hasta que regrese.

Hinata sí que estaba preocupada. Sin saber con qué cara, le pidió a Ino que orientara la conversación en otro rumbo, le era difícil hablar sobre ese espinoso tema.

Se distrajeron en lo trivial e Ino no quiso estorbarle más a su amiga. Se retiró halagando el departamento que compartía la pareja y Hinata esperó a ver que se subiera al taxi para entrar de nuevo.

Esperó pacientemente una hora, dos, tres y finalmente cuatro. Morfeo la venció, después de horas de estar hostigándola.

Se quedó con la mitad del cuerpo colgando del sofá. Los Hyuuga tienden mucho a desplazarse mientras duermen, una cualidad aterradora para quienes duermen con ellos, por ejemplo, Tenten siempre se quejaba de que Neji dormía en una orilla y misteriosamente, al clarear, terminaba roncando en la opuesta. ¡Y ella siempre en medio!

La puerta se abrió, apenas haciendo ruido. Sasuke entró, tambaleante por el cansancio de un largo viaje. Tanteó la pared para encontrar el interruptor. Lo pulsó y se encendió la luz, pero la apagó un segundo después.

Acababa de ver a Hinata en la sala, dormida y desparramada como cualquier muchacha y no como la heredera principal que irá a despachar testamentos en Francia.

Lo vio claro; Hinata había estado esperándolo. En la oscuridad, al recién llegado se le dibujó algo parecido a una sonrisa torcida. Avanzó despacio, para no despertarla con el ruido de sus pisadas. Se hincó frente a ella, admirando ese rostro tan pacífico. Acarició su largo cabello, que le caía por la cara y reparó en lo sedoso que era, las hebras oscuras pasaban sin problema entre sus dedos.

Levantó el teléfono, que estaba tirado. Se preguntó si ella había estado hablando por horas con alguien, por que se sentía sola.

Estaba cansado y no valía la pena pensar en eso por ahora, así que dejó que su cabeza cayera en el hombro de Hinata, dejó resbalar su cara fría por su femenino cuello. Llenó su nariz y su cabeza con el particular olor de Hinata.

-Huh – escuchó algo parecido a un quejido. – ¿Sasuke?

-Duerme – contestó él.

-Llegaste – Hinata esbozó una sonrisa cansada –Te extrañé.

Sasuke pasó un brazo por debajo del cuerpo de Hinata y la levantó en brazos con facilidad. Recorrió todos los pasillos sin luz, guiándose perfectamente. Llegó a su cuarto y la depositó suavemente en la cama.

-Si mañana te vas a París, habrá que empacar tus cosas – dijo él. Se levantó de la cama, pero ella cogió el dobladillo de su camisa y lo retuvo.

-No – dijo – Quédate conmigo.

Sasuke lo consideró un segundo, una petición más que deseable. Se giró, desengarfiando los dedos de Hinata. Se tumbó de lado en la cama, para observarla a su gusto. Por que era suya y de nadie más.

-¿Segura? – Preguntó – Tendré que levantarte muy temprano.

-Cancelé el vuelo – bostezó ella. Se acercó a él, hasta llegar a su lado. Todas las sábanas se arrugaron, pero a ninguno le interesó.

-¿Por qué? – preguntó gravemente. La estrechó en sus brazos. Ahora Hinata fue quien le acarició el cabello encrespado.

-Por que…- bostezó otra vez – Quería verte…

Sasuke había estado conteniéndose. Sólo cogió la cabeza de Hinata para juntar sus labios en un movimiento brusco. Hinata no pudo moverse, Sasuke la estrechaba tan fuerte que apenas podía respirar.

-Tengo algo – dijo Sasuke interrumpiendo el beso. Revolvió su bolsillo y Hinata se incorporó a medias, pero Sasuke la empujó a la cama, colocándose sobre ella.

-No – dijo – No voy a arrodillarme ante ti, ni ante ningún Hyuuga. Pero, escucha, Hinata …cásate conmigo.

Ella levantó un delgado brazo para acariciarle la mejilla. Una dulce sonrisa surcó su cara.

-Sí – susurró.

Sasuke se apartó un poco para colocarle un anillo en el dedo. Se inclinó para besarla como si fuera la última vez.

Hinata se quedó sin aliento enseguida. Pero se esforzó por corresponderle, dejando que cayera sobre ella en el mullido colchón.

Y esa fue la primera noche que pasaron juntos.

Por la mañana, mientras preparaba el desayuno, se anunció que el diamante azul más grande de la India había sido vendido por una cuantiosa cantidad. El nombre de quien lo adquirió no fue nuevo para ella.

Miró sus dedos, un estremecimiento de alegría y un poco de mareo, recorrieron su cuerpo como habían echo las manos de Sasuke esa misma noche.

A veces sentía que no merecía ser la única en la vida de Sasuke.

...


Fin de la segunda entrega. Siguiente cap: " Le dará la espalda a su mejor amigo si éste la desdeña"

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