Me alegro que dos reviews me animen. Igualmente me enfocare un poquito en Peeta, hare que Katniss sufra (¿)

Capitulo 2 –No es real-

El rubio se hallaba sentado en la puerta de la residencia Everdeen, sus ojos azulados tenían aflicción por la impotencia que sentía. Gale como fuera se había criado en el bosque junto con la Sinsajo pero él. Solo sabia pintar y hacer pan, tal vez los Juegos del Hambre le habían dado más conocimiento pero no la seguridad con la que el castaño se deslizo al bosque.

Apoyo su cabeza en sus rodillas, pues esa mujer, imagen de la pasada guerra estaba herida, sus orbes zafiro se perdieron en el vago recuerdo de hace unas horas. Había regresado a su casa, después de darle algunos panes a Katniss, esperando que eso aliviara al menos su hambre mas sin embargo un escalofrió le recorrió la espina dorsal al ver una foto de ellos dos justo antes de los Juegos.

No sabría como decirle a ello pero su instinto fue ir de inmediato a la casa de castaña, para cuando llego un hombre estaba desangrándose de la yugular, la causa fue esa fina fleca que solamente una persona sabia disparar lentamente.

-¡Katniss!- grito en cada habitación pero nada respondía salvo el ruido de alguien lanzándole en plena oscuridad. Lo que hizo fue defenderse, golpeando varias veces contra un librero hasta finalmente cayera sobre el produciéndole una muerte dolorosa

-Has llegado tarde. Ella morirá en el bosque- decía el hombre agonizando, no trataba de quitarse el librero pues sabía que su fin se acercaba

-¿¡A donde la han llevado?!- grito el rubio sosteniéndole pero ya era demasiado tarde. Había perecido en esa risa distorsionada.

Corrió a donde su antiguo mentor habitaba, el aroma a alcohol y demás cosas le recibió cálidamente pero eso importaba poco. Lo tomo de la camisa para ponerle de pie

-¡Vamos al bosque. Han secuestrado a Katniss!- lo sacudía, lentamente el ebrio Haymitch comenzó a despertarse hasta finalmente entrar en razón

-¿Preciosa?- canturreo incrédulo -¡Eso es imposible!- le grito zafándose del agarre pero lo que logro fue caerse en el sillón

-Si no vas conmigo. Iré yo solo al bosque- exclamo Peeta saliendo al ver que el no cooperaba, el mentor se trato de levantar pero su cuerpo se lo impidió. Era de esas pocas veces en que deseaba no ser un alcohólico

-Llama a las autoridades, olvídalo. Si decimos que el Sinsajo desapareció irán tras de ella. Plutarch, contáctalo y dile que es secreto el asunto- musito ahora recargándose en el respaldo del sillón.

Entre los sigilosos arboles se veían las siluetas iluminadas por las lámparas acompañadas de "¿Dónde estás Katniss?" Peeta iba enfrente, atento a cada movimiento pero lo único que lograron fue hallar animales entre ellos algunos mutos muy peligrosos.

-¡Maldición! ¡Sigamos adelante!- decía el rubio jaloneándose pues los guardias le estaban impidiendo volver

-Iré al capitolio. Mandare un equipo preparado. La desesperación es nuestro peor enemigo Peeta- decía Plutarch subiendo al aerodeslizador

Y eso fue todo, los guardias mantenían perfectamente vigilado a Mellark, por más que intentara escaparse no podía.

Viendo como el sol de medio día iluminaba su cabeza se dispuso a rodear la cerca acompañado de las personas ya mencionadas. Esa chica que no le había contestado si era real que lo amaba estaba desaparecida. Cualquier hombre hubiese seguido su camino con otra mujer, pero él no era cualquiera. Aquel Sinsajo en más de una ocasión salvo su vida y para él no era simple agradecimiento sino que desde tiempo atrás estaba enamorado de ella.

Aun recordaba a esa niña tímida, aferrándose a su vestido pues era clase de música y solamente ella se sabía la canción del valle. Cerró sus ojos y comenzó a recordar cada palabra que su padre le había transmitido al cantar.

Fue ahí cuando ese pequeño rubio se enamoro, pues esa dulce voz hacia que cualquier ave se posara sobre una rama para oírle cantar. Ese pequeño recuerdo fue el único que le mantuvo a los extremos de ser torturado. Esa niña de cabellera castaña era su única forma de razonar, esa pequeña que pese a tener 17 años pedía a Peeta dormir con ella.

-Katniss- susurro con las lágrimas a punto de derramarse.

Deseaba hallar el método para poder sentir lo que ella pues desde la muerte de su hermana sus ojos se apagaron, inclusive llego a pensar que su canto se había esfumado. Fue ahí cuando la mente del rubio le jugó una mala racha.

Postrada en una fría cama, manchada por su propia sangre, apenas las cámaras podían enfocar sus ojos pero Mellark inclusive con los pixeles alcanzaba a escuchar su llanto. Daria su vida a cambio de la de Primm para ver esa dulce sonrisa que era dedicada a la difunta hermana.

-"Es que eres pintor, panadero. Te gusta dormir con las ventanas abiertas. Nunca le pones azúcar al té. Y siempre haces dos nudos a los cordones"- la voz del Sinsajo resonaba en su mente cuando sentía la razón de su ser esfumarse para dar paso al asesino

-¡No puedo quedarme aquí. Si vas servir, hazlo ahora!- grito y fue ahí cuando el oscuro Peeta renació. Los guardias no se dieron cuenta pero un golpe fue suficiente para quedar fuera de combate, solo 5 guardias eran su escolta y esos mismos ya no podían detener al joven que huía su hogar en la villa de vencedores por sus cuchillos, su hacha y una mochila que lleno de provisiones al tope. Una manta y vendas

-No seré el mejor pero Gale, tuviste tu tiempo para salvarla del vacío. Es mi turno- pensaba mientras corría hacia el bosque, un guardia iba a dispararle pero el joven Peeta salto como gacela al orificio de la reja. No podía celebrar pues aun le seguían, si pudo esconderse de Cato en los juegos del Hambre lo haría con el guardia

-No mueres Katniss. Voy hacia a ti ¡Resiste!-. . .

Me emocione con la historia asi que no pude esperar. Nos vemos en el próximo capitulo