Holaa :D aqui yo con el 2do cap :3 wiii~~~! iba a subirlo antes pero como tuve mi ultimo examen ayer andaba studiando . en fin! tengo vacaciones ya :3 y hare lo posible para subir el 3ero antes de q comience clases otra vez xD
Señores, Hetalia aun no es mio :/ pero le sigo intentando *o* (?) ok no xD sigue siendo de Himaruya-sama :3
sin mas, disfruten el cap~ :D
.
.
Nombres usados:
Alice: Nyo!Inglaterra
Paulo: Portugal (el q veo q mas usan)
Michael: Australia (después de buscar fue el único nombre que me gusto XD)
Lukas: Noruega
Derya: Nyo!Turquia (no me pude tentar ponerla xD se que me darara un poco OC pero q mas xD, el nombre lo saque de google owo)
.
Capitulo 2
.
.
Ambos se encontraban a una distancia prudente ¿medio metro quizás? O tal vez menos, en esa situación lo de menos era medirla. El japonés se sostenía débilmente de su katana, tenía heridas en casi todo su cuerpo y respiraba con dificultad; el pirata se encontraba en casi el mismo estado, la katana del japonés logro cortarlo en diversas partes del cuerpo haciendo que de por poco pueda mantenerse en pie. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que comenzó la batalla? Ninguno lo sabía, estaban tan centrados en su objetivo que no le dieron importancia. En ese preciso momento se encontraban en una casa que ya estaba en ruinas, habían entrado en ella en la mitad de su pelea y a partir de ahí se convirtió en el escenario de la misma.
Un disparo por parte del pirata había indicado el comienzo de la pelea, el japonés lo había esquivado con facilidad aprovechando de atacar, el rubio miro sus intenciones y pudo esquivarlo de igual manera, pero la hoja de la katana había semi-rozado su mejilla haciendo que empezara a sangrar, aunque eso no hizo que el japonés bajara la guardia. Siguieron escuchándose los disparos y sonidos provenientes de la katana, al igual que se presenciaban los audaces movimientos de ambos con sus respectivas armas e incluso en algunas ocasiones el rubio usaba sus piernas para apartar al japonés. Al rato, el rubio saco una segunda arma haciendo que tuviera un poco de ventaja. Aun seguían en la misma casa, el japonés corría en busca del otro y viceversa, siendo su único objetivo: vencer al otro.
En fin, la batalla les había proporcionado heridas graves, que gracias a su resistencia y experiencias podían mantenerse apenas conscientes, aunque no por mucho…
-Eres bueno….- dijo el pirata mientras apoyaba una rodilla en el suelo- Hace mucho que no tenía una buena pelea como esta- el samurái lo miraba con el ceño fruncido, como era de esperarse, un pirata "parloteando" sobre buenas batallas, a él eso no le interesaba de lo más mínimo. Además, eso de "conversar" con el enemigo no se le daba mucho, pero no se podía quedar callado.
-¿Qué espera? ¿No va a matarme?- en efecto, de los dos el mas herido era el japonés, además de que ya no tenía formas ni para defenderse.
-Sería una lástima- respondió el rubio colocándose de pie y tomando su abdomen, manchando su mano de sangre en el proceso. Para ser franco, a él tampoco le quedaba mucha energía y matar a alguien tan bueno en las batallas seria un desperdicio. Sonrió confiado tenía una gran idea- Hagamos un trato…-
-¡Ni lo piense!- grito antes que el rubio terminara con la oración, prefería morir antes que hacer un trato con semejante ser. Ese grito produjo que perdiera aun más sangre y cayera sentado al suelo soltando su katana.
-¿Por qué no? Nos conviene a los dos- se acercaba a paso lento y con mucho esfuerzo- Con tu habilidad con la espada y la mía con las armas de fuego seremos invencibles-
-¿para que querría a un samurái a su lado?- pregunto, en realidad no le interesaba la respuesta de otro, aunque le daba un poco de curiosidad, nunca había escuchado que un samurái se una a un pirata.
-Ya te lo dije, eres muy bueno, úneteme a mí y seremos los mejores- volvió a ofrecer.
-Prefiero que me mate- susurro, susurro que llego a los oídos del pirata, este solo soltó una risa burlona.
-¿Esto es lo que llaman "Honor de Samurái"?- pregunto estando ya a la altura del japonés, este lo había visto acercarse pero su visión ya le estaba fallando, hacia lo posible por mantener los ojos abiertos.
-¿Qué va a saber usted de Honor? – devolvió la pregunta con voz débil y antes del que pirata pudiera contestarle cayo inconsciente.
.
Se sentía débil, mareado y casi no sentía su cuerpo ¿acaso ya había muerto? ¿Tan pronto? Y lo peor es que no pudo cumplir con la promesa que le había hecho a su difunto hermano. Tanto entrenamiento y esfuerzo para que al final un asqueroso pirata acabara con su vida, aunque no se arrepiente en haberse convertido en samurái, ayudo a muchas personas e hizo su mayor esfuerzo para cumplir con sus misiones. En sí, no se arrepentía de nada, solo el no haber podido cumplir con el deseo de su hermano.
Pero… algo dentro de el le decía que no podía morir, no aun. Con esos pensamientos abrió los ojos lentamente encontrándose recostado en lo que parecía ser una camilla y en un lugar en donde nunca había estado.
-¡Ya despertaste!- un castaño se le acerco, el abrió sus ojos por completo e hizo un esfuerzo por levantarse concluyendo que a esa persona no la conocía- No deberías hacer eso- lo tomo por los hombros y lo volvió a recostar- Tus heridas aun no sanan por completo, aunque estoy impresionado, una persona normal con las heridas que tu traías no hubiera despertado en días- sonrió logrando que el japonés se recostara por completo, el no opuso resistencia ya que todo en su cabeza daba vueltas. Iba a preguntar el porqué de su estadía en ese lugar pero cayo inconsciente de nuevo. El castaño tenía razón, sus heridas eran terribles, pero gracias a su entrenamiento se había vuelto bastante resistente.
.
-No puedo creer que hayas llegado con semejantes heridas- el pirata era tratado por su hermana, una rubia de ojos esmeraldas, que a diferencia de él no tenía la pobladas cejas- Desde hace mucho que no te veía tan herido, veo que te enfrentaste con alguien difícil esta vez- aclaro mientras colocaba unas ultimas vendas. Le había costado atenderlo, el samurái le había dejado innumerables cortadas, y no eran cualquieras, todas eran profundas. El pirata sonrió divertido.
-¿tú crees?- aseguro recostándose en la cama en donde estaba sentado anteriormente. Incluso toda su tripulación sabia la batalla difícil que había tenido. A pesar de que el samurái se veía frágil, el chico era muy bueno y por eso lo quería de su lado, sería peligroso encontrárselo nuevamente, esta vez el podía ser el más perjudicado.
-Arthur- lo llamo la chica mientras terminaba de guardar los implementos que había utilizado para curarlo- ¿Aun quieres seguir con eso?-
-Claro que si Alice, es nuestro destino. Además ninguno de nuestros ancestros la ha encontrado, el único que se ha acercado mas ha sido nuestro abuelo así que yo lo hare- respondió
-Me sigue pareciendo estúpido el perseguir algo que no existe- suspiro sentándose a su lado.
-Si existe, por algo la han buscado tanto, no solo nuestros ancestros, también una gran cantidad de personas a lo largo de la historia- Alice se cruzo de brazos, jamás entenderá a su gemelo-¿Qué? ¿Por qué me miras así?- pregunto esta vez notando la mirada de desaprobación que le daba su hermana.
-Haz lo que quieras, después de todo ya estas grandecito- dijo antes de salir del camarote, el mayor sonrió divertido, en el fondo ella también quería encontrarla ¡estaba en la sangre de los Kirkland!. Sabía de antemano lo difícil que iba a ser, además de que no tenía ni una pista, solo una hoja de papel bastante vieja. Frunció el ceño, no se iba a dejar vencer por algo así, el era el capitán Arthur Kirkland, uno de los piratas más peligrosos y temidos de los siete mares. Todo lo que se había propuesto lo había logrado y con honores, bueno, sus hazañas no eran precisamente "honorables" pero al fin y al cabo eran logros ¿o no?
-Y lo divertido de buscar un tesoro es no saber con lo que te encontraras en el proceso- se dijo a sí mismo para luego cerrar sus ojos, estaba muy cansado y solo quería retomar fuerzas para seguir con su objetivo.
.
El japonés se despertaba por segunda vez, esta vez se sentía un poco mejor. Se sentó e intento organizar sus pensamientos, no tenía ni la menor idea de donde estaba y aquel que lo había tratado no era exactamente asiático. El castaño entro a donde se hallaba el japonés, y al verlo despierto se acerco a él.
-¿Te sientes mejor?- le pregunto mientras lo chequeaba. Por la forma que lo hacia el japonés pudo notar que se trataba de un medico, o por lo menos un enfermero.
-Sí, ¿usted fue el que trato?- pregunto un poco desconfiado, no estaba acostumbrado a que personas desconocidas lo trataran de esa manera.
-Asi es- afirmo sonriendo- Mi nombre es Paulo ¿y el tuyo?- se presento al terminar con su chequeo y determinar que todo estaba en orden.
-Honda Kiku- su voz tenía un toque de desconfianza aun, que fue notado por el castaño, para romper el hielo decidió ofrecerle algo de comida, ponerse a preguntarle cosas no sería lo correcto en ese momento
-De seguro debes tener mucha hambre, permíteme y te traigo algo- ofreció amablemente para luego salir de la habitación.
Kiku al quedarse solo, observo mejor el lugar en donde se encontraba, parecía una clase de enfermería, aunque habían implementos que no conocía, en su revisión noto que su katana estaba a un lado de la camilla y su uniforme lo habían cambiado por unos ropajes de color verde, que obviamente tampoco conocía. También diviso su uniforme colgado frente a él, le sorprendió mucho verlo, ya que recordaba el haberlo prácticamente destrozado en la batalla anterior y frente a sus ojos estaba su uniforme como nuevo. Dudoso, decidió que lo mejor era cambiarse y mientras lo hacía noto todos los vendajes que se encontraban en su cuerpo, era un milagro que estuviese vivo. Termino de cambiarse y así tenía pensado irse, pero decidió esperar al castaño para darle las gracias, luego iría a informar a sus compañeros sobre el ataque pirata de hace un momento ¿hace un momento? En ese instante se pregunto el cuanto tiempo había estado dormido y tenía el presentimiento de que no eran precisamente solo unos minutos…
La puerta se abrió, dando paso al conocido como Paulo con una bandeja en las manos, se la entrego al japonés y este agradeció. Iba a empezar a comer pero no encontró los palillos, curioso, busco por toda la bandeja dando por conclusión de que no estaban, pero en cambio se encontró con un par de objetos que para el eran desconocidos.
-Disculpe ¿Qué es esto?- pregunto un tanto avergonzado mostrando los no conocidos cubiertos por el japonés.
-Cubiertos- respondió con una expresión inocente en su rostro, luego recordó que los asiáticos no acostumbraban a comer con ellos y cayó en cuenta el porqué le habían entregado un par de palillos junto a la bandeja- Perdona, aquí están- corrigió reemplazando los cubiertos por los palillos- jeje lo siento, se me había pasado-
-No se preocupe, una pregunta… ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que llegue aquí?- pregunto antes de comenzar a comer, Paulo puso un dedo en su mentol
-Hace más o menos como cinco horas- respondió luego de hacer memoria, aunque podría ser más tiempo. El japonés asintió levemente y comenzó a comer. Ya cuando solo faltaba un bocado para terminar con la comida, el castaño pareció recordar algo- ¡Es cierto! El capitán dijo que le avisara cuando despertaras- sonrió avergonzado por haberlo olvidado, a veces podría olvidar las cosas muy rápido. El peli negro al escucharlo dejo caer la bandeja en señal de asombro y antes de que Paulo lograse decir algo ya había desenvainado su espada contra él.
-¿Qué quiso decir con eso? ¿A quién se refiere? ¿Dónd…- no termino con su ronda de preguntas porque recién había notado que el lugar en donde se encontraba se movía, es decir, que estaba dentro de un barco. Solo pudo concluir que el maldito pirata se había salido con la suya.
-Calma, yo solo soy un simple enfermero- se defendió, no tenía miedo, no era la primera vez que lo apuntaban con un arma- Y solo me ordenaron curarte- se encogió de hombros- Si tienes cuentas que saciar con él, lo mejor es que vayas a verlo. Ven- le hizo una señal para que lo siguiera, el japonés no tenía ninguna intención de hacerlo ya que podía tratarse de una trampa, pero tampoco quería quedarse sin hacer nada, tenía que volver a su pueblo y si la única opción era lanzarse del barco pues lo haría. Decidió seguir al castaño, con aun su katana desenvainada, preparado para defenderse en cualquier momento. Caminaron un poco hasta llegar a lo que suponía ser el camarote del capitán, Paulo toco la puerta y entraron encontrándose con el pirata sentado revisando lo que parecían ser mapas, quito la vista de ellos para encontrarse con los ojos oscuros del japonés que lo miraban con determinación.
-Veo que ya te sientes mejor- dijo el rubio sonriendo de lado sin dejar de lado el toque cínico, el japonés solo lo fumigó con la mirada- Paulo, puedes retirarte- ordeno sin quitar la mirada del japonés y se levantaba, el nombrado rodo los ojos y salió de la habitación. Al rubio levantarse, el japonés pudo notar los diversos vendajes que estaban en su cuerpo, deduciendo que él no había sido el único con heridas graves.
-¿Por qué me trajo aquí?- pregunto el peli negro con un tono calmado, no estaba dispuesto a iniciar otra pelea, no aun.
-¿No es obvio? No iba a permitir que muriera mi futuro aliado- dijo como si fuera lo más normal del mundo.
-¿Aliado? Creí haberle dicho que prefería que me matara a ser su aliado- le recordó- además, ¿para que me quiere como su aliado?- pregunto con voz áspera, odiaba ser tan formal con personas como él, pero no podía evitarlo, por más que quisiera insultarlo no podía.
-Ando en busca de un tesoro importante, y me temo que yo solo no podre encontrarlo y es por eso que necesito de tus habilidades- explico tomando su copa de la mesa y bebiendo un sorbo de la misma.
-¿Y eso a mí qué? No me interesa en lo mas mínimo. Si no le molesta, déjeme en el puerto más cercano, o si no me iré nadando- el rubio soltó una risa dejando su copa de nuevo en la mesa ¿irse nadando dijo? Estaban bastante lejos de un puerto y el mar por donde navegaban no era precisamente apto para "nadar"
-Hagamos algo…Como ya casi oscurece… Piénsalo y mañana al medio día me das tu respuesta, de ser positiva bienvenido, pero de no serlo- pausa- ¿te lanzare por la borda quizás? A que te coman los tiburones ¿o suena muy clásico? No lo sé, además, estoy seguro de que aceptaras- dijo muy confiado. Kiku solo se limitaba a escuchar las "palabrerías" del pirata, lo único que deseaba en ese momento era irse a su casa y no ver nunca más la cara que veía en ese momento. Era obvio que no iba a aceptar y no le importaba morir ¿hacer equipo con un pirata? Hay que estar loco para eso.
-No lo hare, es mi respuesta definitiva- expreso con precisión aun sin quitar su mirada de los ojos esmeraldas del otro. Antes del que el pirata pudiese responder, la puerta se abrió dando paso a una rubia con coletas.
-Arthur, Michael pronostica tormenta esta noche- ya estando adentro pudo notar la atmosfera que se vivía entre ambos, y no era nada linda. Miro al japonés con curiosidad ¿ese era el samurái que había dejado a su hermano en esas condiciones? Sonrió, ya era hora que le dieran una lección a su gemelo.
-Alice, muéstrale el barco a nuestro amigo samurái- ordeno ignorando lo dicho por su hermana recientemente, el susodicha se cruzo de brazos.
-¿Quién crees que soy? Hazlo tu mismo- expresó sonriendo con superioridad, Kiku pudo notar que eran hermanos ya que tenían las mismas expresiones y sin dejar de contar el gran parecido que poseían.
-Ya le he dicho que no aceptare- repitió, dejando de lado su tranquilidad y subiendo un poco el tono de su voz.
-Está bien, pero igual te daré hasta el medio día para que rectifiques tu respuesta, como dijo Alice habrá tormenta esta noche, siéntete cómodo- ofreció dándole la espalda para que el japonés frunciera el ceño ¿quedarse? – Por cierto… ¿Cuál es tu nombre?- se había olvidado de ese minúsculo detalle, aunque no estaba para nada acostumbrado a preguntar por el nombre de sus enemigos, de por si futuro aliado. El japonés dudo unos segundos en contestar pero aun así se presento.
-Honda Kiku- dijo sin muchas ganas.
-Mucho gusto Kiku, soy Alice, la hermana de este mal educado- se adelanto en la presentación la rubia mientras señalaba a su hermano con el dedo "acusador", el japonés solo se limito a guardar silencio, por más raro que le había parecido el acto.
-¿Quién dice que soy mal educado? Puedo ser educado cuando quiera- se defendió mirando a su hermana con un tono burlón, kiku se sorprendió jamás había escuchado hablar a un pirata de esa manera. Cuando se dio cuenta, la mano del capitán estaba extendida hacia el- Arthur Kirkland- sonrió cual caballero de película, el samurái tomo su mano por inercia y la estrecharon dando comienzo a lo que será ¿el inicio de una gran amistad tal vez? Pero una cosa es segura, aprenderán a quererse o matarse, una de dos.
.
El japonés se había distraído, cuando volvió en si se encontraba fuera del camarote siendo guiado por la rubia.
-No estoy segura de que tipo de problemas tenga mi hermano contigo o que planea, pero mientras estés aquí te hare una pequeña guía para evitar que te pierdas ¿está bien? ¿O hay algún problema?- pregunto, por más que se había negado a la petición de su hermano no podía dejar al chico así. No se sentía muy segura de "guiar" al japonés, la cara de pocos amigos que tenía en ese momento no era para nada norma.
-Aliiceeee- antes de que Kiku pudiese decir algo, una castaña un poco más alta que la nombrada se les acerco con paso apresurado –Esta noche hay tormenta, lo mejor será que- una vez estando lo suficientemente cerca empezó a relatar, pero no termino su oración ya que se fijaba en el peli negro- ¿Quién es?- pregunto señalándolo discretamente.
-Es Kiku y se quedara con nosotros hoy- explico sin muchos detalles, el recién presentado no sabía que acción tomar, si él no se iba a quedar en aquel barco entonces ¿por qué lo presentaban así como si nada? Pero no podía ser descortés, la rubia, aunque no lo expresara, se había ofrecido amablemente en guiarlo; notaba que ella poseía otras intenciones y no podía entender el porqué se encontraba en ese preciso momento dentro de una tripulación pirata.
-Hola Kiku, soy Deyra- se presento con un movimiento de su mano- No es por alardear, pero ¡soy una de las más fuertes en esta tripulación!- y aunque no lo crean, así era, Deyra, a pesar de su corta edad, era bastante buena en el campo de batalla. Había salido de su pequeño pueblo en Turquía para sacar provecho a sus habilidades y porque estaba aburrida. ¿Qué mejor forma de des aburrirse que uniéndose a una tripulación pirata? Eso fue lo que pensó la chica al encontrarse con aquel barco desconocido en el puerto, entro sigilosamente en el y luego de diversos "problemitas" el capitán la había aceptado.
Luego de aclarar unos cuantos detalles acerca de la tormenta y que debían resguardar algunos objetos, Alice y Kiku siguieron con su camino llegando ahora a un espacioso comedor, con una gran mesa en el centro y en el fondo una pequeña puerta.
-¡Lovino! ¿Saldrías un momento?- pregunto la rubia llamando a la puerta, segundos después esta se abrió revelando a un chico castaño de ojos claros y un rulo, iba vestido con un delantal blanco y llevaba un cucharon en mano.
-¿Qué es tan importante como para interrumpirme?- dijo de mala gana mirando de reojo al japonés.
-Este es el comedor del barco, y detrás de la puerta está la cocina- explico al japonés ignorando por completo al otro- Y el es nuestro cocinero, Lovino Vargas- lo señalo, igual de mala gana. Kiku hizo otra apenas notable reverencia, al fin y al cabo se dejo llevar por las "presentaciones" de Alice, aunque de todas maneras al día siguiente no sabrá nada más de ellos.
Dejaron el comedor para dirigirse a otra habitación, que gracias a que estaba anocheciendo estaba algo oscura, solo resaltaba la luz de un par de lámparas. Al entrar observaron a dos rubios, uno de cabellos cortos trabajando con una espada y otro más bajo de cabello más largo concentrado en un arma de fuego.
-Si los interrumpo, Vash es capaz de matarnos, y Berwald nos atacara con su mirada intimidante- razono Alice mientras detenía su andaba, Kiku se extraño, definitivamente esa tripulación no era para nada normal- En fin, ellos son Vash y Berwald, los encargados de especializar y construir las armas- los presento con solo señalarlos, luego de eso se retiraron.
Al salir se encontraron directamente con tres jóvenes que recogían las velas y preparaban una que otras cosas para la tormenta.
-Ellos tres, son Matthew, Lukas y Tino, ya ves a lo que se dedican- los presento, Kiku asintió levemente, digamos que se estaba "acostumbrando" a las presentaciones.
Lo que siguió después fue ir a donde se encontraba el Timón, que era manejado por un Australiano llamado Michael, el mismo que había pronosticado la tormenta, en si él era un experto en esas cosas del clima y actualmente era el "suplente" en el Timón.
Después fueron a la enfermería encontrándose a Paulo leyendo un libro de medicina, saludo cordialmente y Kiku aprovecho de agradecerle por curar sus heridas. A pesar de que era un pirata, él, aunque le costaba creerlo, lo había salvado y su hermano lo había enseñado a siempre agradecer aunque sea pequeño el favor que le han ofrecido.
Alice lo llevo a la habitación que iba a ocupar esa noche, que justo era compartida con Paulo y Matthew, agradeció la ayuda de la rubia y se despidieron.
Al quedarse solo dudo unos momentos en sentarse en la cama que le habían asignado, luego tomo asiento y puso sus manos en su cabeza, estaba confundido no sabía ni que pensar ante todo lo que le estaba pasando, hace no más de un día estaba en la base tranquilamente y ahora…ahora estaba en un barco pirata, donde el capitán del mismo le pedía ser su aliado, ¿Por qué él? ¿Por qué justo el que no sabía tratar con ese tipo de cosas?
-Nii-san… si tuvieras aquí sabría que hacer- susurro bajando la mirada, odiaba ponerse a sí, odiaba necesitar a su hermano para todo, odiaba el hecho de que el estuviera muerto. Se tumbo en la cama, mirando ahora el techo, un sonido proveniente de afuera lo saco de sus pensamientos dando inicio a la esperada tormenta. Cerró los ojos y se dejo llevar por el sonido de la lluvia cayendo, no odiaba la lluvia, eso sería algo estúpido, odiar algo que no se puede evitar y que viene de la naturaleza; pero ella siempre le hacía recordar lo solo que estaba.
No supo cuanto tiempo paso, pero al darse cuenta se había quedado dormido y al despertar se encontró con Paulo y Matthew conversando, estos últimos al verlo despierto le ofrecieron algo de comida.
-Como te perdiste la cena te trajimos algo- dijo un poco apenado el canadiense, Kiku la tomo, agradeció y comenzó a comer.
-¿Cómo siguen tus heridas? Si te duele algo no dudes en decirme- ofreció amablemente el castaño, después de todo estaba dentro de su vocación ayudar al que lo necesite sin importar a quien.
-Muchas gracias- agradeció terminando con su comida. Los tres se quedaron hablando un rato mas, aunque kiku solo respondía a una que pregunta que le hacían, no se sentía con mucha confianza, hasta que decidieron que lo mejor era dormirse.
.
Llego el día y ya era medio día. Como habían acordado, el pirata y el samurái junto a toda la tripulación que se había acercado para ver qué pasaba se encontraban en un silencio incomodo, era momento de escuchar la respuesta del peli negro, se iba o se quedaba. Arthur lo miraba confiado, algo dentro de su ser no podía dejar ir al apodado "pequeño samurái"
-¿Y bien?- pregunto el rubio rompiendo con el pesado silencio, Kiku desvió la mirada, no iba a aceptar, no iba a hacerlo, pero su conciencia le decía que lo hiciera. Apretó los puños, no sabía ni que decir estaba encerrado en una burbuja de confusión y lo peor es que no sabía él porque. Arthur al ver que no articulaba ninguna palabra decidió darle un "empujoncito" – Míralo de esta manera… cuando encontremos esa piedra, seremos prácticamente los dioses del mundo- decía con un gran ego, estaba más que seguro que la iba a encontrar, que él, el que fue ignorado por su familia para su búsqueda iba a ser el primero y el único en poseerla. Kiku al escuchar la palabra "piedra" no pudo evitar cruzar su mirada con la del rubio y abrir sus ojos un poco por la sorpresa.
-¿A qué piedra se refiere?- pregunto, no podía ser que el pirata la estuviera buscando, no justamente esa piedra. El oji esmeralda sonrio.
-Obviamente, la piedra del valor- aclaro, supuso que el menor la conocía, y si era así mucho mejor, más oportunidad de que se quedara. Kiku bajo la mirada, no era posible que él estuviera buscando lo que su hermano alguna vez quiso, pero debido a muchos inconvenientes no pudo si quiera empezar a buscarla, regalándole a él a sus doce años la hoja con su imagen.
De nuevo volvía el pesado silencio de hace un momento, kiku seguía con la mirada gacha pensando en una respuesta mientras que el pirata lo miraba con los brazos cruzados. El japones tenía la mente hecha un caos, algo le decía que si aceptaba y ayudaba al pirata con su búsqueda iba a cumplir el sueño que una vez su hermano tuvo: encontrar la piedra, además de él se lo había prometido. No paso mas de cinco minutos cuando el peli negro levanto la mirada decidido, ya había tomado una decisión.
-Está bien…-susurro, el pirata levando una de sus cejas para luego sonreír victorioso, había logrado con su cometido- Pero con una condición…-
-Porque no- exclamo el rubio con calma.
-Dos cosas… uno, no hará ningún saqueo mientras yo esté aquí- le toco a el sonreír de forma arrogante, si el pirata quería de su ayuda tendría que acatar con sus condiciones, dando y dando ¿o no?- Y dos… buscaremos MI tesoro- aclaro, de por si estaba hecho que la piedra seria suya una vez que la tuviera. El pirata frunció el ceño, el chico era inteligente… muy inteligente.
-Como digas- le dio la espalda para entrar al interior del barco- Cuando tengamos esa piedra decidiremos con una pelea él quien se la quedara, obvio, será el premio del que sobreviva- sonrió divertido, ya tenía lo necesario para su búsqueda, triunfara y lo sabe muy bien- ¡Nos vamos a Rusia!- grito levantando un brazo en señal de aviso a sus tripulantes para así dirigirse a su camarote. Una vez que perdieron de vista al capitán, los demás se acercaron a Kiku para darle la bienvenida, el les agradecía amablemente.
No se arrepentía de su decisión, por fin podrá lograr con el cometido de su hermano y si tenía que trabajar con piratas pues lo haría, pero no iba a permitir hacer nada sucio en el transcurso de su aventura, porque si, ya lo había etiquetado como la aventura que nunca ha tenido y ni volverá a tener.
Hee fin capitulo 2 :D jajaja ya me emocione xD espero les haya gustado nwn siento que me tranque a algunas partecitas xD de aqui ya comienza lo mejor *o* jajajajajaja (si hay errores, culpa de word! (?) xD)
Muuuuuuuuuchaaaaas graciiiaaas por sus reviews *o* no saben lo feliz que me hicieron el saber q le gustaba -w-
wow, (me encanta tu name xD) aqui tienes la conti :D y si, como no dedicarme a mi OTP fav? *-* eso seria un crimen TwT jajajajaja y see lo dices es verdad :/ eso es deprimente ;w; y tranqui q sta historia no la dejo por nada del mundo 3 L-lemon dices? o.o jajajaja ps en ste fic no tengo pensado xD ademas d q no se hacerlo ;w; y para hacer algo bn feo mejor no hago nada xD tal vez para un futuro haga una q si tenga :3 jajajaja. grax por tu Review :3 espero leerte en los prox cap w saludos!
MusicianWish, jajajajajaja es q si, no tenia ni la menor idea d como le iba a seguir xD aunq d un momento a otro se me venian ocurriendo owo... awww sii! como ya debiste notar, tambn es mi pareja fav *o* (grax a alguien q me pego la fiebre q prefiero no mencionar ewe) jajajaja pero si, para mi son la perfeccion hecha pareja ;w; (?) XD jajajajja ps como dije no habra para ste fic xD porq yo no saber hacerlo ;w; y see tienes razon soy toda inocentona / jajajjaja pero weee supongo q eso se va a ir mientras vaya creciendo (wtf? eso jamas pasara ewe) xD... si owo es que mientras mas se odien mas se amaran owo es de ley! xD jajajajaja... waa grax por tu Review -w- y espero te haya gustado este cap tambn :3 amen! q iggy me proteja de los malos francis ;w; (?) XDD
anddy, anddysita querida!(?) q bueno leerte :3 jajajajaajaja me alegro q te gustaraa! espero te gustara ste igual :3 jajaja y si! mi meta es expandir el asakiku por todo el mundo! (?) ok no xD siento q me puse toda gay xD jajajajaja no :D grax a ti por tu comentario nwn
Gwiniver Morgan, asi es :) hace falta mucho mas de ella ;w; e incluso me propuse a mi misma escribir 10 fics d ellos :3 este largo mas otros 9 one-short -w- (pero shhh no le digas a nadie (?) xD) jajaja espero te haya gustado esta cap :D
buee nos estamos leyendo entonces minna :D dejen Review para saber si les gusto :3, vamos, no me pongo brava si lo hacen :D xD jajajajaja
saludos! cuidense mucho :3 chau!
