Hola por allá!

Esta vez decidí subir lo que resta hasta el momento (ni tan buena idea, sólo me consigo más gente esperando a poderme matar a maldiciones porque no escribimos rápido).

Por cierto, se me olvidó decir que 'K' soy yo y 'S' viene del otro nombre que utiliza mi compañera, aquí mejor conocida como AniWitch (o algo así era)...En todo caso, PRESIÓNENLA A ELLA TAMBIÉN, PLIS!...Sin más que decir hasta el séptimo capi, excepto que me dio pereza alterar el formato de los comentarios, nos vemos después.

Capitulo 2: De Presentaciones y Conversaciones

-¡InuTaisho-sama¡No sabía que ustedes habían salido también! –dijo Myoga sorprendido desde la palma de InuYasha.

-Otou-chan… –musitó InuYasha mirando fijamente a InuTaisho- Okaa-san…

Todos se quedaron mirándose fijamente sin decir palabra, hasta que InuTaisho, haciéndose a un lado para dejar paso libre por la puerta, dijo:

-¿Pues qué esperan allí afuera¡Pasen! –dijo con una sonrisa en su rostro, al igual que Izayoi.

-Ehh…Sí –dijo InuYasha muy bajito, y volviéndose a los demás, agregó- Vamos.

Una vez que hubieron pasado, Izayoi mencionó de paso que la cena ya casi estaba lista porque los esperaban más tarde (K: El sapo de Myoga les fue a decir antes porque se adelantó en la parada del mediodía) Entonces, una vez que estaban por sentarse, empezó lo que Kagome tanto temía: las presentaciones a los padres, así que se escondió detrás de Kaede-sama.

InuYasha se puso al frente de sus amigos, hablándoles respetuosamente a sus padres empezó la presentación de aquellos que en su lucha se habían vuelto sus mejores amigos, mirando como el pequeño kitsune miraba a su padre con una expresión de admiración e incredulidad, sonrió. (Disculpen, pero aquí parece que a InuYasha lo cambiaron por otro cuando pasaba la puerta de su casa)

-Honorables padres, este pequeño demonio zorro, fue el primero en unirse a nuestro grupo. Aunque un poco molesto, nos prestaba su ayuda siempre, es como un hermano menor para mí S: Sí, claro. ¡Por eso se lo aporrea de lo lindo! Sino, pregúntenle a Kara que hace ella con sus hermanitos…K¡No sea sapa¡Esto lo lee todo aquel al que le dé la regalada gana, no el vecino de la esquina! Y no se quede con el teclado, porque esta historia es de las dos, él es el pequeño Shippou –el pequeño sólo acató a realizar una pequeña reverencia, poniéndose sonrosado cuando Izayoi le hizo un pequeño mimo en su cabeza. Seguidamente InuYasha procedió a presentar al monje, el cual ceremoniosamente juntó sus manos en su pecho y se inclinó.

-Este es el monje Miroku. En su mano derecha tenía una kazaana causada por una maldición hecha por Naraku. Nunca temía en utilizarla para ayudarnos, aunque en ocasiones ello supusiera poner su vida en peligro. Siempre utilizaba su poder espiritual y su sabiduría para luchar contra todo aquello que se le pusiera en frente. Ciertamente es un gran amigo, aunque en ocasiones tiene extrañas K: Por no decir malas e inapropiadas… costumbres, pero no es algo que nuestra exterminadora de monstruos no pueda dominarle –dijo mientras se adelantaba a donde se encontraba Sango- Ella es una gran luchadora, puede realizar sin problema un trabajo que comúnmente es de hombres, siempre brindando su alegría y valor, sobre todo cuando para recuperar a su hermano se trataba. Ella es Sango –dijo mientras sacaba a un niño con graciosas pecas en su cara de detrás de su hermana- Este es su hermano Kohaku, él había permanecido con vida gracias a un fragmento de la Shikon no Tama, pero cuando vencimos a Naraku fue revivido por Sesshoumaru.

Ambos hermanos dirigieron a los señores una reverencia, mientras en su cara se notaba el sonrojo que las palabras de InuYasha les causaban "¿De cuando a acá habla tan educada y razonablemente? Si sus padres vieran el verdadero comportamiento de su hijo, no creo que estuvieran tan sonrientes" –pensaba para sí Sango. Un "miau" llamó la atención de todos, por lo que Inuyasha se acercó a Kirara.

-No me he olvidado de ti, Kirara. Ella es el mononoke de Sango, nos ayudaba en las luchas ya sea peleando ella misma, o llevando a Sango y Miroku sobre ella – al mirar la cara de extrañeza de su madre preguntándose cómo una pequeña gatita podía hacer esas cosas, agregó- En su forma de demonio grande, claro está, pero así nos brinda su compañía siempre.

Acercándose a la anciana Kaede, casi todos sus amigos por poco se desmayan cuando empezó a hablar de nuevo, ya que comúnmente el se dirigía a ella como "vieja", así que escuchar sus palabras fue casi increíble.

-Esta venerable anciana es la miko Kaede-sama. Luego de muchas de nuestras luchas curó nuestras heridas, nos brindaba su consejo y su casa para que descansáramos de nuestras largas caminatas. También allí era el sitio donde nos reuníamos a esperar a Kagome cuando ella se encontraba en su época.

La anciana miró a Inuyasha con cara de extrañeza y emitiendo un pequeño gruñido se adelantó hacia donde se encontraban los padres del hanyou, dejando a Kagome totalmente desprotegida ante lo que fuera a hacer aquel extraño en el que se había convertido InuYasha en presencia de sus progenitores.

-Es un honor conocer a los padres de quién libro muchas veces a mi aldea de las invasiones de monstruos, en los últimos años, aunque ciertamente yo lo conocí en otra época de su vida, antes de ser sellado en un árbol, y no era el mismo que luchó por librar a la tierra de un malvado demonio como Naraku, aunque todo su cambio se lo debemos a la joven que pronto él les presentará.

Aprovechando aquellas palabras introductorias de la 'venerable anciana', InuYasha se acercó a Kagome y tomándola del brazo y sabiendo que ella no se atrevería a hacerle un 'Osuwari' al frente de sus padres, se adelantó hasta ponerla frente a ellos.

-Ella es Kagome, la joven que, proviniendo de otra época, me liberó del sello en que me encontraba y que luego me acompañó todos estos dos años en la búsqueda de los fragmentos de la perla, puesto que ella podía verlos y purificarlos, siendo actualmente la cuidadora de la perla. Ella luchó a mi lado contra todo aquello que se nos presentará, y es gracias a ella que hoy cuento con amigos que me aceptan por lo que soy…y no sólo ella, puesto que por alguna extraña conexión yo puedo viajar a su época, y su familia me trata como uno más de ellos, sin extrañarse de mi aspecto S: Tomemos en cuenta que la familia de Kagome es bien particular, puesto que su abuelito inventa extrañas historias sobre enfermedades para ella, a su mamá no le importa que su hija ande luchando contra monstruos y su hermano mira a Inu como su héroe.Ella siempre me ha dado fuerza para luchar, y estando lejos de la aldea de Kaede era ella quien nos curaba, ya sea con medicinas que traía o con las hierbas usadas por cualquier miko. Sus poderes son sorprendentes, pudiendo incluso volver a Tessaiga a la normalidad con sus flechas sagradas, destruyendo con ellas a monstruos cuando luchábamos, ayudándome así a destruir a Naraku. Incluso ha estado conmigo cuando me he convertido en demonio y he atacado sin pensar logrando que recuperara mi normalidad. Ella es lo más importante en mi vida.

Mientras hablaba así de Kagome a InuYasha le brillaban sus ojos y su semblante se encontraba ligeramente sonrojado, cosa que no escapó de la observación de sus padres.

Por su parte Kagome escuchaba sorprendida a InuYasha, pues jamás imagino que ella significara todo eso para el hanyou: "¡Vaya InuYasha! Eres un baka, dices todo eso pero te vas al infierno con ella… así que siempre será a ella a la que ames, aunque digas que yo soy lo más importante en tu vida" – y una tristeza infinita se reflejaba en sus ojos.

Cuando notó que InuYasha terminó la perorata, trató de soltarse de su brazo pero al ver que no podía se inclinó en una respetuosa reverencia, dirigiéndoles una de sus esplendorosas sonrisas a los padres del imbécil que no la soltaba.

-Es un verdadero honor conocerlos –dijo mirando a la complacida pareja, pues se notaba que su agradable presencia y todos los halagos que InuYasha expresó sobre ella habían calado en el ánimo del youkai y su esposa pues respondieron ceremoniosamente a su reverencia.

-Es un honor para mí tenerlos a todos ustedes aquí –indicó InuTaisho

-Es agradable que mi hijo tenga tan buenos amigos y a una hermosa joven a su lado- dijo Izayoi mirando a Kagome- Ahora hijo, has el favor de conducir a Kagome-sama al comedor, mientras todos nos dirigimos allá para que coman y luego los lleves a sus habitaciones, puesto que han de estar cansados del viaje.

Claro, el susto que se llevaron cuando llegaron al comedor y se encontraron con Sesshoumaru acompañado por Rin no tenía comparación K: Por el momento….

-Vaya, no sabía que el baka de mi otouto había llegado a casa –dijo irónicamente.

InuYasha no le respondió, pues una mirada de la joven que todavía llevaba tomada del brazo fue suficiente para advertirle que sí decía algo podía llevarse un osuwari a pesar de sus padres.

Luego de una cena bastante mixta, tanto en alimentos como en temas de conversación, y; exceptuando a Sesshoumaru, que casi nunca hablaba, y a Kagome, que había estado extrañamente silenciosa desde el día pasado y solo respondía y comentaba cuando venía al caso su intervención, la comida resultó ser bastante bulliciosa. Antes de mostrarle a cada quien sus respectivos aposentos, InuYasha le preguntó a sus padres si podría hablar a solas con ellos al día siguiente, recibiendo una respuesta afirmativa tanto de InuTaisho como de Izayoi. El resto del trayecto al mundo de los sueños, o sea, a la cama, K: Perdón si suena raro, pero es que yo también me estoy quedando dormida fue en un completo silencio, ya que cada quien estaba absorto en sus pensamientos.

A la mañana siguiente, en un cuarto donde solo se encuentran InuYasha, InuTaisho e Izayoi…

-¿De qué querías hablar con nosotros con tantas ansias, InuYasha? –le preguntó Izayoi con cariño, a pesar de que estaba casi segura de qué iba a decir su hijo, pero tenía una pequeña esperanza de que no fuera eso.

-Es que… tengo que decirles la razón por la que vine aquí… –dijo InuYasha mirando fijamente hacia la nada (o sea, la pared)- ¿Recuerdan que hace muchos años yo andaba con una sacerdotisa, por la cual estaba dispuesto a convertirme en un humano y que luego por una trampa del demonio Naraku ella, antes de morir, me selló en un árbol?

-Sí, claro ¿Cómo no voy a recordar a la mujer que tuvo la intención de que renunciaras a la herencia de mi sangre? –la voz de InuTaisho reflejaba toda la ira que había sentido en ese momento, agregada a la provocada por la tontería que pensaba comunicarles su hijo- No sabes como deseé irme a deshacer yo mismo de ella, pero murió antes de que yo llegara.

-Calma, InuTaisho. Déjalo terminar de explicarse –intervino Izayoi.

-Arigato, okaa. Entonces… Kikyo fue resucitada por Urasue, la oni. Y su deseo es que yo la acompañe al infierno… –InuYasha dudó un segundo, segundo que fue utilizado por su padre.

-Pero tú no vas a hacer algo tan tonto como eso ¿no es así, InuYasha? –dijo InuTaisho irradiando furia ante la respuesta que venía.

-De hecho…yo le prometí que lo haría. Ella me buscará dentro de tres meses para hacerme cumplir mi palabra –musitó el hanyou mirando el piso.

-¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿QUÉEEEEE??????!!!!!!!! –gritaron sus dos padres al unísono. K: Eso hizo que 'alguien' más llegará por allí, después verán quien…

-Que me voy al infierno con Kikyo, porque yo se lo prometí –repitió InuYasha con sus orejas casi pegando a su cabeza.

-¿Tú hiciste esa promesa ante tu espada? –preguntó InuTaisho, tratando de contener su furia. (S: Si todo según los libros de historia que he leído era correcto, los grandes señores, príncipes y los samurais realizaban sus promesas por su espada, puesto que era con lo que defendían el honor ante los otros. Si se incumplía esta especie de promesas se faltaba a su honor y al de su familia, por lo que muchos de ellos optaban por el harakiri…K: Suicidarse, en otras palabras, con su propia espada. Cualquier cosa, vean una película que se llama 'El Último Samurai' o algo así)

-No, a ella nunca le he hecho una promesa ante Tessaiga- contestó extrañado Inuyasha

-¿Haz hecho alguna promesa ante Tessaiga? –preguntó intrigado su padre

-Sí, si la he hecho, y fue mucho antes de que le hiciera esa promesa a Kikyo.

-¡¡¿Entonces me puedes decir cómo piensas faltar al honor de la familia incumpliendo una promesa hecha ante tu espada, por cumplir una solemne estupidez como esa de irte estando vivo al infierno por una mujer que lo único que quiere es vengarse de ti por algo que de seguro tú ni siquiera hiciste o ella hizo?!! Eso no es más que una tontería, de la cual nadie te reclamaría nada, ni tu madre, ni tu hermano y mucho menos yo.

-Pero, padre… -trató de decir algo InuYasha.

TÚ CÁLLATE!, deja de decir tonterías, y mucho menos se te ocurra decirme que es porque amas a esa mujer de barro, que vive gracias a las almas que le quitaron a la joven que te acompaña, nunca ha hecho nada más que causar problemas entre tú y ella, y eres tan estúpido que no te das cuenta de lo que siempre haz tenido a tu lado. Lastimas a los que te rodean, por cumplir una majadera promesa en la que no está implicado tu honor ni el nuestro¿O es que acaso no te fijas en las miradas de los que te acompañan, o en su comportamiento¿O es que piensas que ellos desconocen totalmente tus intenciones? Porque no creo que en otras circunstancias hubieras vuelto tan rápido a casa, si tuviste dos años para traerlos a ellos aquí y nunca te tomaste el tiempo, y de repente les dices que vienen para acá. ¡Hijo!, usa de una vez tu cabeza para pensar razonablemente, no te dejes llevar por tus supuestos sentimientos.

Después de escuchar a su padre despotricar sobre su estúpida promesa K: tonta, inútil, irresponsable… S: Pues él ya tenía una promesa anterior de cuidar a Kagome per secula seculorum por siempre y para siempre así que no debió salir con estupideces a cosas inmundas, puercas y desagradables, cuyo único y verdadero lugar es el infierno, después… ay sorry, me refiero a Kikyo por si no me entendieron……Discúlpenme un momento, como mencione el nombre de la zxxxx en voz alta necesito irme a desinfectar la boca…K: Por dicha no fui yo…Yo no ofendo al mundo diciendo cosas tan feas como ese nombre… ¡Primero muerta! Aunque yo creo que ni así……Perdón, nos salimos del tema…al menos yo sí, porque Sach no encuentra suficiente desinfectante y no quiere usar el jabón de la ropa porque no le gusta como sabe ¿y a quién sí? … …otra vez me salí del tema… lo último que éste le preguntó lo dejó perplejo.

-¿Estás completamente seguro que a quién amas es a esa mujer que te quiere llevar al infierno? –dijo InuTaisho mirándolo fijamente a los ojos. (Claro, recordemos que él también se había fijado en la actitud de Inu cuando hablaba de Kagome)

El hanyou miró fijamente a la pared, luego a su madre y finalmente a su padre, para encontrar la respuesta que buscaba dentro de su propio corazón.

-No…pero…ella dio su vida por mí… –le contestó a su padre.

InuTaisho levantó los brazos al cielo como preguntando qué había hecho en el pasado para que lo castigaran con un tarado por hijo (nosotras nos preguntamos lo mismo…), dejándolos caer y moviendo negativamente su cabeza se volvió hacia su esposa con una cara en la se denotaba la desesperación y exasperación que sentía hacia InuYasha en ese momento (parecía capaz de matarlo él para no darle gusto a la vasija de almas ambulante).

-¡Ay!, habla tú con él, tal vez puedas hacerlo entrar en razón, yo renuncio…por el momento... –Dando media vuelta salio de la habitación cerrando la puerta tras de sí.

Izayoi tomó a su hijo de la mano y dirigiéndose a un pequeño sillón situado cerca de la ventana, haciendo que se sentara a su lado, sonriéndole tiernamente le levantó la cabeza, que el hanyou tenía inclinada con su mano, para obligarlo a mirarla.

-¿Sigues insistiendo en que esa mujer murió por ti? –Dijo suavemente- ¿Cierto hijo?

-Sí, ella…-contestó en un susurró, pero sin poder terminar

-Yo creo…Estoy segura que estás equivocado, incluso, para mí (para nosotras también), ella nunca te amó, quererte un poco posiblemente sí, pero con verdadero amor no.

InuYasha miró a su madre, esas palabras creaban una duda en él, sería realmente cierto lo que decía ella, que Kikyo nunca lo amó realmente.

-¿Por qué dices eso, Okaasan?

-Porque ella te quiso cambiar de lo que eres, sin importarle insultar a tu padre con su petición. Cuando Myoga le contó la historia se puso furioso…y muy triste. Lo primero porque estabas dispuesto a renunciar a su sangre para complacer a una mujer que no temía a su furia y triste porque estabas con una mujer que no te quería como eres tú: un hanyou. Estoy segura que se avergonzaba de que las personas te vieran con ella, ya que eso la hubiera rebajado de su condición de sacerdotisa. Dime, Inuyasha ¿ella permitió alguna vez que las personas, ya fueran de su aldea o simples caminantes, te vieran en su compañía?

InuYasha recordó sus encuentros con la miko, siempre eran en el campo, lejos de las miradas de las personas y casi siempre guardando cierta distancia con él.

-No, nunca, siempre estábamos lejos de las personas.

-Cuando se supone que tú la heriste, antes de sellarte en el árbol¿te dio tiempo de decir algo, a pesar de ver que en ese momento los aldeanos te perseguían por acabarte de robar la perla, no por habérsela quitado a ella?...Simplemente quería verte muerto, te miraba con odio, y es por eso que ahora quiere llevarte al infierno.

InuYasha simplemente había bajado su cabeza, aquellas palabras de su madre expresaban cosas que otros le habían dicho pero que él siempre había negado pero ahora, cuando podía perder lo que más le importaba para siempre, le hacían reflexionar verdaderamente (Vamos, que Inu estaba estrenando el cerebro, habría que haber hecho una fiesta para celebrarlo con bombos y platillos)

Su madre al ver su actitud decidió atacar con la otra parte de la historia que Myoga, e incluso Sesshoumaru les habían contado, si era cierto todo aquello, debía echar mano de esos sentimientos de su hijo, talvez así reaccionara.

-¿Me puedes decir que sientes por la otra chica, esa que te ha acompañado en tu viaje, buscando los fragmentos y luchando a tu lado¿Por qué cuando nos la presentaste te brillaban los ojos, a diferencia de cuando hablas de esa otra?

-¿Por Kagome? Ella es muy importante para mí, me moriría si algo le sucediera ya que ella es la que me da fuerzas para luchar y hacerle frente a todo.

-Pero piensas irte al infierno¿la dejarás sola, ya sea en su tiempo o aquí?...No se te ocurre que ella puede encontrar a otro chico para el cual signifique eso mismo, ella debe continuar su vida…sin ti.

-¡NO! –Grito el joven- Ella no puede hacer eso¡Ella prometió estar siempre conmigo!... Ella es…mía.

-¡Por Kami, acaso piensas que ella te acompañe al infierno!- dijo sorprendida por la reacción de su hijo, el consideraba que aquella joven era de su pertenencia, a pesar de estar dispuesto a irse al infierno con otra (al infierno lo mandaríamos por imbécil)

-No, ella no tiene nada que hacer ahí, nunca dejaría que lo más importante para mí vaya a un lugar así, aunque creo que a ella no le importaría si eso me hiciera feliz.

Bajo su cabeza y su madre vió como las lágrimas brillaban en sus ojos. "Mi hijo nunca ha llorado por nadie, así que realmente quiere a esa joven…Bien pues cambiemos de táctica, le hablaré de lo que ella a hecho por él" (Claro, todo lo que le dice ahora es obra de Myoga, el muy sapo…)

-InuYasha, tú dices que esa sacerdotisa –su voz tembló al decir el nombre que tanto detestaba- Ki...Kikyo, te ama y por eso quiere estar junto a ti, pero yo te diré lo que hace el verdadero amor por aquel a quien ama: le pide estar con él, permanecer a su lado pues lo único que le interesa es verlo feliz, aunque sea con otra y esto le lastime el corazón. Le acompaña siempre, afrontando los peligros que ello suponga. Cuando habiendo estado bajo el poder de hechizos para obligarla a atacarte, lucha contra ellos, poniendo su vida en peligro, porque su amor puede más. A ella no le importa acompañarte y que todo el mundo te vea con ella, siendo como es también una miko, incluso creo que ella está orgullosa de tu comportamiento actual y logró que tuvieras amigos y te respetaran y aceptaran como eres.

Quien te ama realmente es aquella que estando como demonio no teme acercarte a ti para hacerte reaccionar y cuando te sentiste mal por haber matado sin control te da aliento con solo abrazarte cariñosamente o dirigirte una mirada S: su madre no sabía la historia del palacio de Kaguya, así que no conocía que a pesar de haberla él herido le dio un amoroso beso, para salvarlo claro está y que volviera a la normalidad, jejeje, y que él se lo había devuelto…K: se fue a poner la película… S¡qué lindo!, S: mentira, yo tengo muy buena memoria.

Calla por unos momentos para observar el resultado de sus palabras en el ánimo de su hijo.

-InuYasha, dime… ¿Quién ha llorado por ti?... y ¿Por quién has llorado tú?

Esta última pregunta trajo una sola imagen a la mente de nuestro hanyou: un incendio, una chica de negra cabellera ondulada yaciendo en el suelo a causa del veneno y de un fuerte somnífero…su cuerpo contra su pecho y…lágrimas saliendo de sus ojos por primera vez.

-Sólo ella…únicamente Kagome ha llorado por mí…aunque a veces ha sido por mí culpa…y…yo… "Bien sólo mi madre me está escuchando, nadie más sabrá esto"…Yo sólo he llorado por ella, por Kagome…

KyS: Sí claro, eso lo sabemos nosotros…y alguien más tras la puerta…Jajaja

-Entonces dime… ¿Quién crees que te ama realmente?

InuYasha no dudo un minuto, eso él lo sabía claramente pero siempre se había querido negar aquella oportunidad, pero ahora tenía que ser sincero.

-¡Kagome!!!!!

Su madre sonrió, bien ya había logrado avanzar, pero quedaba la pregunta más difícil, aquella que no sabía si su hijo le contestaría sinceramente.

-Ahora dime, pero siendo realmente sincero contigo mismo InuYasha –dijo suavemente, levantándole la barbilla para verle a los ojos -¿Qué sientes tú por ella? "Bien esto lo digo sólo para confirmar lo que ya sé, pues solamente el hecho de considerarla suya, ya es una costumbre de los inuyoukai y supongo que de los inuhanyous también, lo que implica que es la que él espera tener de pareja"

InuYasha miró a su madre sorprendido, como esperando que ella le diera la respuesta a aquella pregunta, pero esta brotó desde el fondo de su corazón y, aunque no lo crean, de su razón.

-Yo…yo la amo a ella…yo amo a Kagome –dijo con una voz apenas perceptible para su madre, pero claro está no para dos pares de orejas detrás de la puerta.

-Y estás dispuesto a perderla definitivamente…ella puede…entiéndelo…y debe, por lo normal de la vida…buscar a otro con quien cumplir su destino…otra persona…si tú la abandonas definitivamente así, tontamente, sin una razón de peso –dijo Izayoi seriamente- ¿Qué harías si ella se fuera con otro mientras tú todavía pudieras verlo?

InuYasha, al escuchar aquello, se quedó mirando el piso como si este fuera lo más interesante del universo, pero en su mente resonaban las palabras que acababa de decir su madre "Kagome con otro…si nunca soporté a ese lobo rabioso…o a aquel chico del futuro que andaba tras ella…" Después de unos momentos se levantó y dirigiéndose a los jardines murmuró

-Yo…tengo que pensar…-y con una voz apenas audible, más para sí mismo que para alguien más- No quiero que ella este con otro…el sólo verla así sería muy duro para mí…- Y salió de la habitación.