II
Al día siguiente todos los alumnos fueron convocados en el gran comedor antes de que las clases tuvieran inicio. Minerva había sido elegida para explicar en que consistirían los denominados "periodos de convivencia".
-Estimados Alumnos-su voz se tiñó de amargura- Nuestro ilustre director, ha decidido que sea yo quien os explique en que consistirá esta nueva y obligatoria actividad. Cada alumno pasara dos meses con un alumno de otra casa. Serán esposados mágicamente, y no podrán separarse en ningún momento. Únicamente se les permitirá separarse durante la noche para que vuelvan a sus casas comunes.
Los alumnos comenzaron a protestar ante aquella explicación. No podían hacer aquello. Tenía que ser ilegal.
Dumbledore se puso en pie, y Mcgonagal le cedió el lugar.
-Gracias Minerva- murmuro con complicidad- Bien, esto comenzará desde ahora. Griffindor hará el periodo de convivencia con Slytherin, y Ravenclaw con Hufflepaff debido al número de alumnos de cada casa. Se os entregará un papel con el nombre de vuestro compañero, e inmediatamente seréis esposados. Compartiréis clases, hobbys y amistades.
Un largo pergamino apareció en las manos del director, quien miro por debajo de sus gafas de media luna y comerció a pronunciar los nombres de los alumnos, los cuales fueron siendo emparejados.
-Harry Potter y Vincent Grabbe. Acerquensé por favor.
-¡No!- aquella palabra había sonado ya demasiadas veces en aquel día-
-Neville Longbotton y Terence Higgs.
La lista de nombres de fue alargando paulatinamente, todos estaban desordenados, y termino con la peor pesadilla de Hermione.
-Y por último Draco Malfoy y Hermione Granger. Y ahora pasemos a Hufflepaff y Ravenclaw-añadió sin dar importancia a las quejas que inundaban la sala- ¡Ah! Casi se me olvida. Severus, Minerva. Acérquense.
Los nombrados se acercaron con recelo. Y cuando se hubieron puesto el uno junto al otro con un hechizo no verbal por parte de Dumbledore quedaron esposados mágicamente.
-Magnifico, ya pueden irse, ya les informaré de los cambios en el horario escolar.- La sonrisa de aquel hombre era tan sincera y agradable que parecía imposible que no se diera cuenta de las miradas de odio que los jefes de las casas afectadas le dedicaban.
Cuando fueron a irse, minerva tomo la dirección contraría a Snape, y ambos acabaron abrazados el uno contra el otro, a través del hechizo mágico. Los alumnos acallaron sus quejas por un momento y les miraron con atención. Snape gruñó mientras se separaba rápidamente y comenzaba a alisarse la tunica por la parte del abdomen. Minerva por su parte frunció los labios en gesto de repulsión y se toqueteó su apretado moño. Ambos caminaron esta vez en misma dirección e informaron a los alumnos que los siguieran.
* * * * *
Las clases de aquel día fueron un caos, ningún alumno sabía a cual acudir, y todos los miembros de la casa de la serpiente y el león parecían encontrar cualquier cosa como motivo de discusión. Por otra parte, Hufflepaff y Ravenclaw parecían encontrar agradable aquella idea absurda.
Hermione y Draco caminaban por los pasillos el uno junto al otro. El rubio lucía su encantadora sonrisa, aquello era una maravillosa forma de molestar a "Sangre sucia"
-Granger has pensado alguna vez en peinarte- espetó con sarcasmo mientras toqueteaba el enmarañado pero curiosamente suave pelo de la joven-
Un sonoro golpe se oyó en gran parte del pasillo y los cinco dedos de la mano de Hermione se enmarcaron el la blanca y perlada piel de Draco.
-¡Nunca vuelvas a tocarme! ¡Nunca!
-¡Hermione!
La voz de Ron sonó desde el lado contrarió del pasillo, lo que hizo a Hermione avanzar en la dirección opuesta al rubio, y al igual que había ocurrido con Minerva y con Snape, quedaron Abrazados.
-¿Decías Sangre sucia?
Hermione bufó y se separó bruscamente, nunca había deseado tanto que llegara la hora de irse a dormir.
La suerte de Ron no había sido mejor que la de Hermione. Se encontraba al lado de Goyle, quien se había dedicado a golpearlo a la menor oportunidad. El pelirrojo lucia totalmente despeinado, y tenía algunos moratones bajo la ropa.
-Goyle, lamento que te haya tocado con la comadreja. De todos los sucios Griffindor nosotros que hay, nos han tocado los peores.
El aludido solo asintió con la cabeza mientras reía descaradamente ante las caras de inconformidad de Ron y Hermione.
-Aunque yo compadecería más a Grabbe…con ese estúpido e inútil Potter- añadió Draco.
-El no es ningún estúpido inútil- defendió Hermione-
-Si- añadió Ron- Y yo no soy una comadreja…-añadió en su defensa aunque en un tono más bajo-
Goyle crujió los nudillos haciendo ver su fortaleza física, estaba claro que tanto Ron como Hermione tendrían que someterse a los Slytherin, pues era absurdo que trataran de batirse en duelo. Aunque pudieran contra el de forma magia, tenían a su enemigo al lado sin posibilidad de separación. ¿Había algo peor que aquello?
-Bien Sangre Sucia, hoy no iras a la biblioteca, he quedado con Pansy así que tendrás que acompañarnos…Lastima que este con esa sucia traidora de la sangre…
-Nos veremos luego –expresó Ron desalentado.
Hermione no protestó más, cuanto antes acabara aquello y menos palabras cruzaran más leve le seria. Pansy y Draco habían quedado frente a la sala de los menesteres. Esta iba "acompañada" por Ginny, la cual se veía furiosa y su rostro parecía más rojo aun que su pelo. Se calmó un poco al ver a Hermione. En parte era el único motivo por el cual había aceptado ir a aquella cita con Draco.
Era conocido en el instituto que Draco y Pansy eran "novios", o algo parecido. Pero nadie hasta ese momento había contemplado su amor.
Mientras los Slytherin se besaban, o se dedicaban palabras casi tiernas. Hermione trataba de aguantarse la risa ante los gestos de asco de Ginny. La sala de los menesteres se había cubierto de alfombras que imitaban el pelo animal, todas ellas de color rosa o verde, había juegos mágicos, bebidas, e incluso una cama, la cual Draco se lamentó de no poder usar.
A las nueve finalmente Hermione fue libre de aquella tortura y pudo volver a su sala común. En su mente la imagen de Draco y Pansy hacía que las nauseas y arcadas se adueñaran de ella. Rezó para que no amaneciera mañana, o para que al menos aquello fuera una broma de mal gusto por parte de Albus Dumbledore.
