Por si lo olvidaron :P Nada es mío, los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia es MrsK81, yo solo traduzco.
Como siempre me acompaña mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por tu ayuda en un proyecto más.
Día 2
Bella…
Dashing through the snow,
In a one horse open sleigh,
O'er the fields we ego, laughing all the way.
Jingle Bells, Jingle Bells, Jingle all the way.
"¡Maldición, Bella!" Alice golpeó la pared de mi recámara. "Contesta tu teléfono y luego cambia tu tono de llamada. Estúpido Jingle Bells de mierda todo el santo día."
Vi la persona que llamaba y suspiré. "¿Tan temprano?" Agarré mi cuaderno de notas y mi pluma. "Buenos días, señorita Denali."
Tanya Denali era mi jefa. Una jefa que era un gran dolor en el trasero. Tanya era una modelo moderadamente exitosa pero tenía el ridículo gran ego como si fuese la hija natural de Shannon Doherty y Kanye West. Yo era su segunda asistente, porque al parecer tener una chica corriendo para todos lados a todas horas del día por ti simplemente no era suficiente. Jessica, como su primer asistente recibía mejores tareas—las tareas más aceptadas socialmente como confirmar reservaciones y organizar su agenda. Como su segunda asistente, yo recibía las tareas más desagradables y molestas como recoger la ropa de la tintorería, traer el café, llevarle el almuerzo e incluso la maravillosa tarea de cubrir a la chica del servicio cuando se enfermaba.
"Por fin, Isabella," suspiró con impaciencia al teléfono. "Se necesitaron nueve timbrazos para que respondieras. De verdad tienes que ser más rápida—esta es una llamada urgente."
"Lo siento, señorita Denali. ¿Puedo ayudarla con algo?"
"Necesito que llames a Marcus de Volturi y te disculpes por lo de anoche. Eddie me plantó— ¿puedes creerlo? Como sea, discúlpate profusamente y reorganiza la cena para esta noche."
Comprendo al pobre tipo… preferiría arrancarme la cara que salir contigo.
"Son las seis de la mañana, señorita Denali. Estoy segura que Volturi debe estar cerrado." Bostecé.
"¿Y? Usa tu iniciativa, Isabella. ¿Yo debo hacerlo todo?" Tanya suspiró una vez más y yo apreté mis dientes. "También tienes que disponer que entreguen veinticuatro rosas blancas a mi oficina—deben de estar ahí antes del almuerzo."
"¿Quiere comprar flores para usted?" Casi me reí.
"Tienen un propósito," Tanya me dijo engreída. "Eddie se encontrará conmigo para almorzar y quiero que crea que hay otras personas prestándome atención. Le dará el empujoncito que falta."
Tanya y Eddie han estado juntos por años, pero en las seis semanas que he trabajado con Tanya, nunca lo he visto. De acuerdo con Jessica, él era doctor y se acababa de mudar aquí de California. Tanya tomó su traslado como un seguro indicador de que iba a proponerle matrimonio y ya estaba haciendo planes para convertir su fiesta de Navidad en una fiesta de compromiso.
Cómo él la soportaba me tenía jodida.
"Y voy a necesitar un café," añadió y luego suspiró. "Hoy me estoy sintiendo un poco sensible así que necesito algo especial—quiero un café negro sin azúcar y una cucharada de fruta seca."
"Café, fruta seca, flores, y llamar a Volturi," repetí y lo anoté sin comprender cómo una cucharada de fruta seca y un café negro sin azúcar podía constituir algo especial. Esta mujer necesitaba soltarse un poco y descubrir el chocolate.
"Mi ropa en la tintorería está lista, y tienes que ordenar el esmoquin de Eddie para la fiesta. Te mandaré por correo las especificaciones." Apenas si hizo una pausa para respirar antes de continuar. "Tienes que pedir mi orden de almuerzo y por favor, asegúrate de estar aquí para las nueve."
"¿Las nueve?" Le pregunté con incredulidad.
"Las nueve." Esperó a que discutiera así que solo me mordí la lengua.
"Sí, señorita Denali."
Odiaba mi trabajo con pasión, pero no estaba en posición para renunciar, así que estaba atrapada. Trabajé para una tienda de juguetes que manejaba una familia desde que dejé la universidad. Había tomado el trabajo sencillamente para llenar unos cuantos meses mientras decidía qué quería hacer con mi vida, sin embargo, seis años después había seguido ahí y me encantaba. Incluso había empezado a desarrollar un interés en el proceso de diseño y había armado mi propio miniportafolio con los bocetos de mis ideas. Una mañana había llevado mi portafolio al dueño y descubrí que la compañía estaba a punto de declararse en bancarrota.
Fui despedida y pasé las siguientes semanas tratando en vano de conseguir que alguien de la industria viera mis ideas. Con el tiempo tuve que admitir mi derrota y buscar algo que fuera más apto. Vi un anuncio para una segunda asistente y apliqué. En la entrevista supe que iba a ser una jefa más bien como Miranda Priestley en El diablo viste de Prada solo que sin el cerebro, pero un trabajo era un trabajo y tuve que aceptar. Me dije a mí misma que continuaría buscando por algo más mientras trabajaba para ella, pero las horas eran largas y simplemente, perdí la motivación.
"Vas a tener que hacerme una cita en el salón. Solo asegúrate que esta vez ordenen el tono correcto."
Oh, sigue hablando.
"Sí, señorita Denali." Le eché un vistazo a la lista y casi lloré.
Café, algo especial, Volturi, Esmoquin, Salón, tintorería…
Cuando por fin colgó suspiré; no había tiempo para terminar todas estas tareas y llegar a su departamento a las nueve. Cuando dejé mi recámara, Alice estaba parada en la cocina, fulminándome con la mirada por encima de su taza de café.
"Lamento que te haya despertado," le dije con timidez.
"Ella se está aprovechando."
"Lo sé," admití. "¿Pero qué puedo hacer?"
"¿Renunciar?" Dijo Alice como si fuera lo más obvio.
"Sabes que no puedo solo renunciar." Sacudí mi cabeza y me serví una taza de café. "Necesito este trabajo para pagar la renta y hasta donde yo sé tú no ganas lo suficiente para cubrir mi parte. ¿Podemos dejar de hablar de Tanya?"
"Está bien, hablemos sobre por qué saliste disparada del hospital anoche." Me sonrió con suficiencia. "Vi que Santa entró… vi que tú entraste… luego saliste corriendo como alma que lleva el diablo."
"Creo que prefiero la conversación sobre Tanya," refunfuñé.
"Cuéntamelo todo," insistió. "Sé que algo pasó."
"Me besuqueé con Santa," gemí y puse mi rostro en mis manos. "Y quiero decir con barbas y todo."
"¡Zorra!" Dijo con una carcajada. "¿Apuesto a que fue de verdad raro?"
"No tan raro como debió haber sido." La vi hacer una mueca. "En realidad fue muy ardiente hasta que su novia lo llamó."
"¡No!"
"Sip. Santa es un puto." Dije con una carcajada. "Pero sin duda besa como un profesional. La señora Claus es una dama con suerte."
"Tienes que preguntarle a Rose quién era." Me dijo, rellenando mi café. "Nunca sabes lo que puede pasar."
"¿De verdad quiero que pase algo con un hombre que a pesar de tener novia, se besuquea con mujeres de apariencia extraña con barba en armarios?" Le pregunté dudosa.
"¿Hubieras adivinado que ligaría con un tipo como Jasper Whitlock?" Replicó.
"Alice Brandon, asistente de compras en Macy's con ligeras tendencias TOC, perdidamente enamorada de un sucio mecánico de barcos sin ningún interés en la moda… no, supongo que no." Me eché a reír. "Pero al menos él preguntó tu nombre antes de meter su lengua en tu boca."
"Pero este tipo quiso besuquearse contigo en ese disfraz." Alice hizo una mueca. "De verdad debes haberle gustado."
"O él es un tipo raro con un fetiche por las mujeres barbudas." Sugerí.
"Ese puede ser un punto válido." Asintió. "Entonces, tal vez puedas quedarte con la barba… solo por si acaso te encuentras de nuevo con él."
"No va a pasar." Dije riéndome y terminé mi café. Voy a necesitar otros nueve o diez de estos solo para soportar las primeras horas.
"Preguntémosle a Rose quién era," dijo emocionada, negándose a cambiar de tema.
"Mejor no," le dije con firmeza. "Y no le contemos a Rose el incidente del beso en el armario, se regodeará en sacar el tema en cada oportunidad que tenga."
"¿Y cómo sabes que yo no lo haré?" Alice me guiñó un ojo.
"Porque sé cuál es el fetiche de Jasper." Sonreí con suficiencia. "Compartimos un muro, Alice, y créeme, no es a prueba de ruido. ¿A menos que quieras que accidentalmente se me salga frente a Rose y Emmett?"
"Mis labios están sellados," dijo y luego las dos estallamos en carcajadas.
Xxx
"Eddie está aquí. El portero lo dejó subir," Tanya nos dijo. "Voy a estar en mi oficina. Van a decirle que estoy en una llamada importante y déjenlo esperando aquí. Escuchen a que diga, Amun, eres todo un coqueto, y entonces pueden hacerlo pasar."
"Sí, señorita Denali." Miré al otro lado de la habitación a Jessica cuando ella cerró la puerta de su oficina. "¿Llamadas falsas, se envía flores? ¿Quién es este tipo?"
Jessica suspiró suavemente. "Solo lo he visto una vez, pero todo lo que diré, es que debería tener su propio programa llamado Dr. Bombón. Absolutamente precioso, como para darte un infarto, tan precioso que te hace querer llorar e inclinarse a sus pies. Lo dejaría hacerme un examen médico cuando quiera."
"Tiene que haber algo malo con él," susurré con recelo. "Quiero decir, ¿cómo podrías soportar estar con ella?"
Jessica se rio. "No tengo idea. Ya urdí unas mil maneras de matarla y deshacerme del cadáver."
"Bueno, si se te ocurre un plan, yo te daré la coartada."
"¡Trato hecho! Entonces viviremos en su casa y usaremos su ropa como recompensa por aguantarla todo este tiempo." No pude descifrar por su tono si estaba bromeando, así que me reí una vez y luego decidí vigilarla… solo por si acaso.
Tanya vivía y trabajaba desde su casa en Devonshire Street. Transformó dos departamentos en uno, y ocupó todo un piso. Decorado de forma tan costosa como estaba, pensaba que era frío y para nada hogareño. Pisos blancos de baldosa y paredes blancas con solo unas cuantas piezas costosas de arte aquí y allá. No parecía habitada en lo absoluto. Las únicas fotografías por todas partes eran copias ampliadas de ella que había conseguido de diferentes sesiones de fotos. No había ni una sola de su familia, amigos o incluso su novio—Dr. Bombón. Tanya pensaba que no había nadie más importante que Tanya y esa mierda me irritaba.
Desde luego, tenía una buena razón para ser vana y completamente narcisista. Tanya era la chica de ensueño de la mayoría de los hombres, externamente de todos modos. Tenía largo cabello lacio de color rubio platinado y piel bronceada sin una sola marca—aunque nunca había visto a esta chica sin su maquillaje. Era alta, súper delgada, grácil incluso en tacones de quince centímetros, y tenía un guardarropa por el que Alice seguro mataría.
¿Mencioné que la odiaba?
Tocaron las puerta de modo que crucé el vestíbulo para abrirla, y cuando lo hice solo me quedé ahí boquiabierta ante la vista frente a mí—precioso no lo describía bien. Al comérmelo con los ojos, también pensé que había algo realmente familiar en él.
"¿Eddie?" Supuse, todavía tratando de deducir de dónde lo conocía.
Él hizo una mueca. "Prefiero Edward."
"Lo siento, Edward." Sonreí. "¿Puedo ofrecerte un café? Tanya acaba de recibir una llamada importante y pidió si podías esperar aquí."
"Claro," dijo de forma educada y en vez de sentarse en el sofá en el área de recepción, me siguió al área de la mini oficina que Tanya había creado. "Y un café estaría genial."
"Hola, Edward," Jessica dijo entusiasmada. "Es muy bueno verte de nuevo."
"Hola," dijo cortésmente.
Entre más lo veía, más familiar me parecía, pero no podía haberlo conocido antes. Me refiero a que, seguramente recordaría haberlo visto. Traté de echarle un vistazo tan discretamente como pude. Era más o menos de un metro ochenta y nueve, y cuando se quitó su chaqueta pude ver que era delgado pero musculoso. Su gorro de lana negro, que no se quitó, estaba ocultando la mayor parte de su cabeza, pero podía ver saliendo mechas de cabello de un intenso color bronce—algo de dónde agarrarse en otras situaciones. Cuando se dio la vuelta, vi que tenía un perfil fuerte y definido, sin ninguna protuberancia en su nariz e incluso sus labios eran perfectos.
Santa tenía unos labios muy buenos. Sí, eso todavía sonaba raro.
Me preguntaba si el Dr. Bombón también había sido modelo, y así fue como había sido lo bastante desafortunado para conocer a Tanya. Si no, realmente debía haberse dedicado a eso como carrera… de preferencia un modelo de desnudos en mi recámara.
"Hace mucho frío afuera, ¿verdad, Edward?" Jessica preguntó, batiendo sus pestañas en su dirección y tuve que sofocar una carcajada al ver lo fascinada que estaba.
"Está realmente frío. Había olvidado lo frío que se pone aquí en invierno," dijo, frotando sus manos. Le di el café y vi sus largos dedos cerrarse en torno a la taza tratando de calentarse. "Entonces, esa llamada urgente… ¿fue programada para mi llegada?" Nos dio una mirada cómplice y luego se rio cuando traté de negarlo. "Denme algo de crédito, señoritas. La conozco lo bastante bien para entender sus tácticas."
"En serio, Edward, está en una llamada con… um… olvidé quién pero ha estado hablando por un rato," Jessica balbuceó de forma poco convincente.
Me eché a reír pero no dije nada más y Edward sonrió con suficiencia. "Tu risa me lo dice todo." Se sentó en el borde del escritorio y tuve que luchar para mantener mis ojos fijos frente a mí.
"Puedes sentarte aquí, Edward," Jessica le ofreció con dulzura al levantarse y señalar su silla.
"Oh, gracias," le dijo y luego miró alrededor, desconcertado. "Pero, ¿dónde te vas a sentar tú?"
Obviamente ella no había pensado bien su acto de generosidad, porque ahora no tenía silla y estaba parada en medio de la oficina como una idiota.
Pobre chica.
"Um… de hecho, iba a ir por un café. ¿Alguien quiere uno? No. Está bien. Los veré después." Agarró su abrigo y se alejó murmurando, "Maldita sea, Jessica. ¿Qué demonios fue eso?"
Edward me miró y preguntó, "¿Eso no es café?"
Vi la taza llena de café en su escritorio y me eché a reír. "Le cuesta ser coherente en compañía de chicos lindos."
"Chicos lindos, ¿eh?" Edward sonrió y se sentó en su silla. "¿Crees que soy lindo?"
"Por favor." Rodé los ojos. "¿No tienes un espejo?"
"Lo tengo pero tengo que luchar con Tanya para mirarme en él," bromeó y sacudí mi cabeza. "Sabes que tengo razón."
"Valoro demasiado mi trabajo… y mi vida, para responder a eso." Sonreí con suficiencia y él se rio entre dientes.
"Sé que suena como algún tipo de línea pero, ¿nos hemos visto antes?" Preguntó, apoyándose en el escritorio de Jessica. "¿No estabas aquí la última vez que vine?"
"No a las dos. Soy la chica nueva y no recuerdo haberte conocido antes en alguna parte." Accidentalmente a propósito olvidé mencionar que pensaba lo mismo. "¿Tal vez nos conocimos en otra vida?"
"O tal vez solo en mis sueños," murmuró tan bajito que no estaba segura de haberlo escuchado correctamente.
"¿Qué dijiste?" Pregunté, inclinándome hacia adelante, imitando su posición.
"Estaba siendo un idiota. Lo siento." Sonrió y vi un toque de enrojecimiento en sus mejillas que no creí que fuera por el frío.
Tanya soltó una carcajada y Edward suspiró otra vez. "Está cabreada conmigo." No dije nada y él añadió, "La carcajada en la llamada falsa es una clara señal de que voy a recibir el Tanyarrinche."
"¿Tanyarrinche?" Me eché a reír.
"No puedes llamarlo únicamente berrinche, es mucho peor que un berrinche. Como dije, es un Tanyarrinche." Se rio entre dientes. "La dejé plantada—no fue mi culpa en lo absoluto."
"Estoy segura que no lo fue." Bajé mi voz. "Pero, estaba extremadamente cabreada esta mañana, lo sé porque me llevé la peor parte a las seis de la mañana. En el futuro, ¿tal vez puedas llamarla y salvar mis pobres oídos? ¿O tal vez solo llamarme y darme una advertencia?"
"Claro, llamarte no sería tan doloroso supongo." Me guiñó un ojo, y fue mi turno de sonrojarme. "Si sirve de algo, no solo la dejé plantada sin una razón válida. Me convencieron a hacer una buena obra en el trabajo y cuando me di cuenta qué hora era… bueno… había arruinado sus planes." No parecía arrepentido, más bien resignado. "Supongo que pagaré por ello después. ¿Qué más hizo ella?"
"De verdad no debería decirte esto, pero esa es una llamada falsa," le susurré tan bajito como fue posible, sin saber en verdad por qué se lo estaba diciendo. "Y se envió un montón de flores para encabronarte. Me arriesgaría a suponer que estás con la mierda hasta el cuello."
"¿Así de malo?" Hizo una mueca y luego murmuró sarcásticamente, "Súper."
Lo vi beber su café, total y absolutamente fascinada con él. Era diferente a Tanya de todas las formas posibles—además de su apariencia no podía verlos juntos en absoluto. Edward era dulce y divertido sin necesitar la increíble belleza que tenía en abundancia y Tanya tenía la personalidad de un palo de escoba.
"¿Vas a ir a su fiesta de Navidad?" Preguntó. "Por lo que dice va a ser el evento social del año."
"¿Detecto sarcasmo?" Sonreí con suficiencia. "Supongo que si Tanya me necesita, entonces tengo que ir, pero preferiría que no. Normalmente, hago algo más en Nochebuena. Se ha convertido en algo así como un ritual para mí desde…"
"¿Desde qué?" Preguntó.
No quería hablar de la razón, y si sabía lo que hacía podría confundirme con una hermanita de la caridad vitalicia, así que ignoré su pregunta y le pregunté, "¿Tú vas a ir a la fiesta?"
Su ceño se frunció cuando cambié el tema, pero lo dejó pasar. "En este momento, temería por mi vida si no voy. Es en qué… ¿tres semanas?"
"Sip." Asentí.
"Muchas cosas pueden pasar en tres semanas." Frotó su rostro con una mano. "Además, de verdad no es lo mío."
"Mío tampoco."
"Entonces, ¿qué es lo tuyo?"
"Pasar tiempo en casa y con mis amigos," le dije simplemente. "Preferiblemente en algún lugar caliente y seco."
"¿Con tu novio?" Preguntó.
"Nop, no tengo tiempo para un novio. Tanya es muy demandante," le dije y descubrí que me sentía un poco el centro de atención. Él me miraba fijamente. "Voy a ver si está lista para recibirte."
"Me va a dejar esperando tanto como sea posible. Deja que ella lo decida." Sacudió su cabeza. "¿Qué hiciste para merecer un trabajo como este?"
"Eso es descortés," le dije en desaprobación y se echó a reír.
De verdad conocía a este chico… esos ojos… ¿por qué conocía esos ojos?
"Oye, conozco a Tanya y sé lo difícil que puede ser." Lo dijo sin reírse, de hecho, parecía triste.
"¿Cómo se conocieron?" Le pregunté. "Quiero decir, estoy segura que lucen genial juntos, pero son muy diferentes en otras cosas."
"Nuestros padres son buenos amigos y crecimos juntos. Ella no siempre ha sido exigente." Sonrió. "Eso vino con el tiempo."
"No puedo imaginarla diferente," admití.
"Solía ser muy divertida. Siempre fuimos amigos y luego empezamos a salir, poco antes de que me fuera a la universidad. Ella se quedó aquí para empezar a modelar y yo estudié en Stanford así que en realidad no nos veíamos mucho. Desde que me mudé de vuelta a Boston, ha sido extraño pasar mucho tiempo con ella."
"Ella dijo que tomaste el trabajo para estar cerca de ella," dije con los dientes apretados, urdiendo mi propio plan para desmembrar su cuerpo simplemente por atrapar a un novio como Edward. "Eso fue realmente dulce."
"¿Ella dijo eso?" Él frotó la parte de atrás de su cuello. "En realidad, ella no fue la razón. Echaba de menos a mi familia—soy algo hogareño y quería estar cerca de ellos. Tal vez es mejor que no le digas a Tanya eso, probablemente me castraría."
Sonreí. "Pero si le digo podría hacerle creer que soy su amiga y podría empezar a ser amable conmigo."
"Sí, claro," se burló. "He estado aquí cuatro veces desde que vine a casa y tú eres la cuarta asistente que he visto. Ella no conoce la amabilidad. Me sorprende que esa otra chica haya aguantado todo este tiempo."
"Puede que tenga más que ver con las visitas ocasionales de Dr. Bombón." Le guiñé un ojo.
"¿Dr. Bombón? ¿En serio?" Gimió. "Oh cielos."
"Creo que te queda," bromeé y sus ojos se iluminaron.
"¿Ah sí?" Me dio una sonrisa boba y torcida. "Lo siento, ni siquiera he preguntado tu nombre."
"Es Bella," le dije sintiendo el sonrojo en mis mejillas. "Pero Tanya insiste en llamarme Isabella… al parecer se escucha con más clase."
"No me sorprende." Se rio entre dientes, luego su expresión se suavizó. "Me gusta Bella, es muy adecuado."
"Gracias," le dije, con una sonrisa estúpida.
"Entonces, Bella, dime qué preferirías hacer en Nochebuena, estoy intrigado."
"Isabella," Tanya siseó y la vi parada en la puerta de su oficina—cabreada. Supongo que me perdí su señal. "Te dije que hicieras pasar a Edward en seguida."
"Pero me dijo—" Empecé a discutir pero me interrumpió.
"Lamento mucho que hayas tenido que sentarte aquí afuera, cariño," le dijo a Edward con dulzura. "Ya no se puede conseguir personal eficiente."
Tomé unas cuantas respiraciones profundas y tranquilizadoras y vi a Edward sonreír. "Estabas en una llamada, Tanya. Solo pensé que estabas ocupada. Bella me estaba haciendo compañía."
"Gracias, Isabella, pero estoy segura que tienes mucho trabajo en el qué avanzar." La voz de Tanya sonó empalagosamente dulce y rodé los ojos tan pronto como miró en otra dirección.
"Sí, señorita Denali," le dije y vi la sonrisa de suficiencia de Edward.
Tanya le arrancó el gorro de su cabeza y sin él, se veía aún más atractivo. Su cabello era un desastre y mechas caían en sus ojos. Su novia no compartía su entusiasmo por el cabello de recién follado y en seguida empezó a aplanarlo. "Necesitas un corte."
"Está bien," refunfuñó y de inmediato pasó sus dedos por él recreando el maravilloso desastre en la cima de su cabeza.
"En realidad no." Arrugó su nariz. "Le diré a Isabella que te haga una cita en el salón. Simplemente no puedes venir a la fiesta viéndote así."
Él la ignoró. "Gracias por el café, Bella," me dijo renuente.
"No hay problema."
Mientras la seguía al interior de oficina, ella perdió la amabilidad de inmediato. "Así que, ¿qué demonios pasó anoche?" Olvidó cerrar la puerta, así que escuché descaradamente.
"Estuve esperando y esperando a que me recogieras y nada. Ni una llamada, mensaje de texto, o correo… nada. Me sentí tan humillada, cómo voy a volver a ver a la cara a esas personas en Volturi no tengo idea." Se escuchó al borde de las lágrimas. "No te pierdes una reservación en Volturi, Eddie, simplemente no."
"Tanya, dije que lo lamentaba. Teníamos una sorpresa para los niños en el trabajo. Santa iba a entregar los regalos, pero se emborrachó y tuve que disfrazarme."
¿Edward era Santa?
"Nooooo," chillé con fuerza y luego puse la mano sobre mi boca.
Obviamente me habían escuchado, porque Tanya se pavoneó hacia la puerta y la cerró con fuerza.
¡Mierda! Había besado a su novio…Eddie…Edward… ¿Dr. Bombón? ¿Dr. Bombón era Santa? Había pasado la mayor parte de la noche fantaseando en hacer mucho más que besar al novio de Tanya—estaba jodida.
Pues sí, Santa es Edward, Santa tiene novia y es Tanya :O ¡El muy cab***! Como dijo Bella, parece ser un buen chico, entonces, ¿por qué besó al duende? Bueno, tendremos que leer la versión de Edward, y esa la veremos en el próximo capítulo :)
Muchas gracias por su respuesta a esta historia, como siempre, saber que les gusta y lo que opinan de los personajes es mi única paga y realmente la disfruto. No olviden que un gracias de su parte, no cuesta nada.
Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Vanina Cantamutto, Anastacia T. Crawford, Brenda Cullenn, ROSIBEL, Mara, rosy canul, angelabarmtz, soledadcullen, Srher Evans, Sully YM, somas, Pam Malfoy Black, dushakis, carolaaproboste.v, Yoliki, Arlette Cullen Swan, lagie, jovipattinson, Gabs Frape, Roxy Sanchez, Bertlin, Tata XOXO, Merce, Ana Rojas (un gusto verte de nuevo por aquí ;) ), lizdayanna, twilight-love1694, EmDreams Hunter, LeidaJim, injoa, bbluelilas, Ericastelo, Mafer, tulgarita, glow0718, freckles03 y algunos anónimos. El próximo capítulo, podría ser mañana, depende de ustedes.
