CAPÍTULO 2 Un brindis por los ex.


Mina conducía su Wagoneer 1979, a su costado estaba Seiya seguido de Yaten y en la parte de atrás Taiki.

Estaban a una cuadra de la casa de Ace Kaitōu, el infame ex novio de Mina. El hombre que la había engañado de la peor forma con una ardiente camarera del restaurante en donde trabajaba. Ese día Mina los había descubierto mientras pretendía darle una sexy sorpresa a su novio llegando antes a la casa que compartían desde hacía seis años con sólo una gabardina puesta.

—Vamos Mina, recuerda lo que ensayamos —le dijo Seiya mientras frotaba su hombro para darle ánimos.

—Sí, sí, ¡lo tengo! Voy a llegar y le voy a decir que se vaya al demonio, lo hago a un lado, y entro por mis cosas.

—¡Eso! —gritaron Seiya y Taiki.

Yaten permanecía con los brazos cruzados, planeaba ser sólo un espectador de aquello.

Se estacionaron justo al frente de la casa, la rubia vio con melancolía que aún conservaba el buzón que ella había decorado, y las lágrimas amenazaron con salir nuevamente. En un impulso volvió a poner en marcha la camioneta y avanzó.

—Mina, ¡no! ¿Qué haces?

—No puedo Seiya, no puedo.

—¡Claro que puedes!, esta fue una vuelta de ensayo, vamos, gira aquí y regresa.

La rubia obedeció y dio la vuelta a la manzana para poder llegar de nuevo a su ex hogar. Casas antes comenzó a descender la velocidad.

—Muy bien linda, vas muy bien, ahora ¡frena! —le ordenó Seiya cuando vio la casa frente a ellos.

Pero la chica cerró los ojos con fuerza mientras ponía el pie en el acelerador.

—¡Mina! — chillaron a coro.

—Lo siento, de acuerdo. Es difícil.

—Lo entendemos —dijo Taiki—. Pero tienes que ser fuerte, además ese tipo no tiene derecho a quedarse con tus cosas.

—¡Tienes razón! ¡Son mis cosas!

—¡Tus cosas! —corearon los hermanos exceptuando al peli plateado.

Una vuelta más y Mina paró al fin frente a la casa, exhaló en varias ocasiones y después de susurrar un mantra extraño y desconocido; abrió la puerta del conductor para salir a encarar a su ex pareja.

Los chicos la observaban impacientes desde el auto.

—Muy bien Mina Aino —dijo hablándose a sí misma—. No veas su cabello, no lo veas.

De sobra sabía la debilidad que sentía por el cabello plateado del chico, y la forma en que un mechón le caía graciosamente por la frente cuando lo tenía alborotado.

Tocó el timbre en quizá dos ocasiones cuando la puerta al fin se abrió. Yaten que parecía no darle importancia a lo que sucedía aguzó la mirada para observar mejor al susodicho. Aunque no lo expresara tenía bastante curiosidad.

Ace salió al encuentro de Mina con apenas unos pants deportivos encima, el torso trabajado descubierto y en efecto el cabello revuelto.

¡Maldición! —pensó ella.

—¡Mi-Mina! ¡¿Qué haces aquí?! —inquirió realmente sorprendido añadiendo una falsa sonrisa.

—¡Hazlo ya, Mina! ¡Mándalo al carajo! —susurraba Seiya desde la camioneta.

—Eh… bueno, yo… lo que sucede es que…

Las manos le sudaban profusamente, mientras evitaba a toda costa seguir viendo ese estúpido cabello que aún la derretía.

—Sabes Mina, no es buen momento, yo estaba por…

—Oh, entiendo, sí… estás ocupado y yo…

—Sí, tú sabes —contestó Ace—. Pero, me dio gusto verte.

—Sí, a mí igual. ¡Nos vemos, entonces! —murmuró mientras daba la media vuelta.

Desde el auto los tres hermanos no podían escuchar del todo, por lo que no entendían porque Mina retrocedía cabizbaja.

—¡Mina! ¿Qué pasó? —le preguntó Seiya.

—En dónde quedó el mandarlo al carajo —añadió Taiki.

—Vámonos ya chicos, sólo eran un par de cosas sin importancia.

—Pero Mina…

—No importa, dijo que no era buen momento y…

—¡Hazte a un lado! —gruñó Yaten abriendo la portezuela.

El muchacho avanzó con paso firme hacia la puerta ante la mirada desconcertada de los demás.

Al llegar a la puerta principal, Yaten no tuvo la delicadeza de tocar el timbre, sino que fue su puño golpeteando sobre la madera lo que lo anunció.

—¡Qué demonios! Mina te dije que…

Al abrir la puerta, Ace se quedó pasmado al ver unos ojos esmeraldas observándolo con desagrado.

—¿Y tú quién eres?

—Yaten Kou.

—Mira amigo, no te conozco, así es que con permiso —le dijo mientras intentaba cerrar la puerta.

Pero la mano de Yaten lo impidió. En ese momento Seiya decidió salir del auto seguido de Taiki.

—Un momento, que no he terminado de hablar. ¿Ves a la señorita de allá?

Ace asomó la cabeza para constatar que se trataba de Mina.

—Claro que la veo, y ya le dije que la veré en otro momento.

—Bueno, pues ella no quiere verte en otro momento, de hecho, no te sientas tan importante porque no vino de visita, vino por sus cosas.

—Mira niño, si te manda la loca de mi ex…

Yaten no esperó, y de un empujón hizo caer al ex novio de su roomie al piso.

—¡No vuelvas a llamarme niño, y mucho menos te atrevas a decirle así a Mina!

Seiya y Taiki se acercaron para secundar a su hermano, al igual que la chica. Ace los observaba desde el piso.

—¡Mina! —gritó Yaten—. Entra por todas tus cosas.

—Sí, sí —contestó, mientras que dando un salto pasó por encima de Ace que continuaba en el suelo medio atontado.

—Esto lo vas a pagar caro —amenazó poniéndose de pie.

—Yo no lo creo —le contestó Seiya apretando el puño.

—¡Necesito ayuda! —gritó la rubia desde el pasillo.

—Ya voy —le dijo Taiki.

Una vez que tuvieron todo afuera Yaten lanzó una última advertencia.

—Que te quede algo bien claro, podrás haber sido novio de Mina, pero ella ya no está sola, oíste, nos tiene a nosotros para defenderla.

Los ojos de la rubia relumbraron, Yaten defendiéndola era algo que jamás hubiese imaginado.

—Vámonos de aquí —dijo el peli plateado tomando una maleta que tenía al lado.

Una vez dentro de la camioneta Mina suspiró aliviada.

—¡Wow! Eso fue increíble, ¡gracias, Yaten! Yo…

—No me des las gracias, lo hubiera hecho por cualquiera, además no me gustan los imbéciles como tu ex.

Seiya y Taiki sonreían entre sí, era obvio que su hermano estaba mintiendo. Lo había hecho por ella.

—Bueno, vamos a la casa para arreglarnos y salir como habíamos quedado.

—¡Sí! —respondió Mina entusiasmada al tiempo que encendía su camioneta—. Tal vez pueda invitar a mi amiga Serena.

Seiya pasó saliva.

—¿La modelo?

—La misma.

—Mina Aino, no sabes lo feliz que soy de tenerte como compañera de piso.

NEW GIRL

De nueva cuenta estaban los tres hermanos ya listos sobre el sofá, la mujer que tenían enfrente gritaba sensualidad por todos sus poros.

—Serena Tsukino, ¡eh!

—Sí, ese es mi nombre —contestó la rubia bostezando.

Seiya la observaba embobado, jamás en su vida había conocido a una chica que le pareciera más bella que ella. Serena llevaba un vestido negro ajustado, medias de seda del mismo color y 'stilettos' de muerte. Su cabello rubio le caía con gracia sobre la espalda y sus labios rojos completaban el look de 'femme fatale'.

—Creo que iré a ver si Mina ya está lista.

—Te indico cuál es su recámara, bombón —dijo Seiya con galantería.

—Eh, no gracias, no creo perderme en un departamento —arremetió poniéndose de pie.

Mina estaba en su habitación atando el listón rojo que solía usar en el cabello. Al sentir el taconeo detrás suyo volteó.

—Serena, ya casi estoy lista.

La rubia la observó de arriba abajo mientras negaba con la cabeza.

—¿Qué? ¿Qué tengo?

—No piensas salir así, ¿verdad?

La chica llevaba puesto un overol de mezclilla dos o tres tallas más grande, tenis converse rojos y una playera blanca debajo.

—Pareces una granjera adolescente —le dijo Serena mientras reía.

Si algo distinguía a Mina Aino era su falto sentido de la moda.

La rubia se carcajeo.

—Tú qué sabes Serena, tal vez allá afuera esté el granjero de mi vida esperándome.

—Vamos amiga, sabemos que no te gusta, pero al menos hoy intenta hacer un esfuerzo. Es más; tengo una magnífica idea.

NEW GIRL

—¡¿Cuánto más van a tardar?! Yo sólo quiero una maldita cerveza —refunfuñó Yaten mientras se ahuecaba en el sofá.

—¡Mina!

Taiki no podía creer lo que tenía en frente. La rubia parecía otra enfundada en el pequeño vestido de Serena.

Los demás voltearon siendo Yaten el más impresionado.

—¿Me veo bien?

—Te ves hermosa —respondió Seiya.

Mina volteó a ver al peli plateado como esperando algún halago.

—Al parecer sí eres una chica.

—Gracias Yaten —contestó con una sonrisa, con eso le había bastado.

—¿Y Serena? —preguntó Seiya.

—¡Aquí estoy!

Del pasillo salió la rubia vestida con el overol gigante y los tenis rojos.

—Nos vamos ya —dijo Taiki dirigiéndose a la puerta.

Seiya espero a que Serena pasara al lado de él, y sin que los demás lo notaran; se pegó bastante a su rostro para poder susurrarle.

—Ni así dejas de ser hermosa.

La muchacha sólo se sonrojó y siguió hacia la salida como si no lo hubiese escuchado.

Al llegar al bar, Seiya pidió una ronda de cervezas y propuso un brindis.

—¡Por los idiotas!

—¡Por los idiotas! —respondieron todos.

.

.

.

Me les voy a desaparecer el fin de semana, por eso quise regalarles un capítulo más.

Mil gracias a Charlie que antes de que anunciara el Fic ya me había dejado un bonito review. ¡Eres lo más!

Y otro agradecimiento a Abel, me da tanto gusto saber que reíste. Eso quiere decir que lo pude transmitir bien la comicidad de la serie.

No dejen de hacerme saber qué les parece.

Besos y abrazos.