Evan… – ¡¿Dónde esta Evan?! Preguntó Sid imaginando lo peor. –tranquilo, esta junto a ella. Responde Viktor con un tono poco usual en él, calmado quizás dolido. Llega la ambulancia y piden a Evan que se haga a un lado. – no la voy a dejar ¡suéltenme! Dice sacudiéndose para no soltar la mano de Alessa. –necesitamos llevarla a emergencias aun tiene pulso, muy lento pero podemos salvarla. –no quiero dejarla sola. Dice Evan hacia sus adentros. El chico no les facilita el trabajo a los enfermeros. –puede venir con nosotros si no hay ningún tutor presente. Dice como ultimo recurso uno de los enfermeros. –esta bien. Dice Evan, soltando la mano de la chica para que la puedan subir a la camilla.
En menos de cinco minutos ya esta en la camilla y dentro de la ambulancia. Se dirigen al hospital de emergencias. –Edad y nombre del paciente. Pregunta el doctor. –Alessa Ford, 18 años señor. Responde Evan. – Accidente automovilístico ¿cierto?, la atropellaron. –así es, señor. Dice Evan. Entran al quirófano, él sabe que debe quedarse afuera y esperar.
El chico aprieta sus puños, golpea las paredes, patea sillas, retiene las lágrimas. – ¡maldita sea! – ¡mierda!... ¡MIERDA! Algunas enfermeras oyen sus gritos y se acercan para calmarlo. – ¿joven, desea un calmante? Dice extendiendo sus brazos con un par de pastillas y un vaso de agua. – ¡no quiero un jodido calmante! Se sienta colocándose ambas manos en el rostro. –la quiero a ella. Susurra con pausas y lagrimas obstruyendo su visión. Camina por todo el primer piso del hospital, bebe café, mientras golpea su cabeza contra la mesa. – ¿Qué estoy haciendo? La conozco hace a penas unos días, Valery tiene razón soy un imbécil. Dice Evan. – ¿Quién es Valery? Pregunta alguien junto a Evan. – es mi ex novia. Responde. –un momento, yo no lo conozco señor ¿Por qué le dije eso? ¡¿Que me pasa?! Dice mientras se levanta de la silla. –no tienes que preguntarte "que estas haciendo" sino por qué lo estas haciendo, si la conoces hace poco entonces hay algo en ella que te hizo quedarte. Dice el hombre. Evan se voltea a mirar al desconocido, es bajito y anciano. – ¿Quién eres, Yoda del siglo XXI? Déjame solo, no estoy enamorado de ella. Dice alejándose de la silla donde se encuentra aquel hombre. –no tienes que estar enamorado de alguien para no dejar a ese alguien solo. Evan se queda sin palabras pensando si darle la razón al anciano o volver a la sala de espera. – ¿sabes? Quizá ahora no la ames pero cuando esperas mucho tiempo a la persona indicada y esa persona llega, se vuelve inconscientemente una parte indispensable de tu vida. Dice el anciano revolviendo su café. – mi novia termino conmigo hace menos de una semana, lo ultimo que busco es a la persona indicada, no busco a nadie por ahora. Dice Evan sabiendo que su respuesta probablemente es incierta. –esta bien, no lo admitas… además, no hablaba de ti precisamente cuando dije que al llegar la persona indicada se vuelve parte de ti. Hablo de la chica, quizá ha esperado mucho tiempo a que algo bueno le suceda y tu eres eso que ella esperaba, no lo se tal vez me equivoco. Dios sabrá que vio en ti. Dijo mientras dejaba la cafetería. –oiga señor cual es su… –se percata de que no hay nadie además de él en la cafetería. –nombre. Va hasta la recepción del hospital y ve a un anciano dirigiéndose al baño. – ¡oiga! Señor ¿Cuál es su nombre? Preguntó Evan. –Luciano, hijo. Responde el señor. –Usted no es… –discúlpame debo entrar al baño. Dice cerrando la puerta. – ¿Donde esta ese anciano?, no puede ser tan rápido como para desaparecer así. Pensó el chico. El doctor sale al pasillo – Evan Lenz. El chico corre hasta donde esta el doctor. – ¿si?, soy yo. –usted es el acompañante de Alessa Ford ¿cierto? –si, ¿Cómo esta ella? Pregunta mientras el doctor indica donde esta la chica. –esta mucho mejor de lo que esperábamos, se disloco el hombro izquierdo y se fracturo tres costillas, pudo haber muerto si una de sus costillas perforaba el pulmón, pero esta muy bien. Dice el doctor. –oh… dice Evan. –Pasara la noche aquí, mañana al despertar le daremos de alta. Alessa despierta acelerada y se quita las vías intravenosas. –vámonos. Dice repetidas veces en su mente con micro pausas y más rápido de lo que ella espera. – ¿Qué dices? Te darán de alta mañana temprano, cálmate. –me siento bien, me quiero ir. Dice la chica con la misma palabra repitiéndose en su cabeza. – ¡no seas tonta, te quedaras aquí hasta que te den de alta! Exclama el chico con firmeza. – ¡no me quedare aquí hasta mañana! Grita la chica haciendo que varios de los del personal se asomen a la habitación. –podemos sedarla para que usted pueda irse joven Lenz, usted no puede quedarse y ella debe quedarse aquí hasta mañana por si algo pasa. El chico lo piensa muy poco y acepta. –Alessa volveré antes que despiertes, no te preocupes. Dice Evan intentando calmarla. – ¡no te vayas! Dice de una manera desgarradora levantándose de la camilla para alcanzarlo. Las enfermeras la devuelven a la camilla acostándola a la fuerza y amarrándola para inyectarle el sedante, hasta ese momento Evan estuvo en la habitación. –se fue. Susurró la chica antes de recostar la cabeza en la camilla. Aceptó que estaba sola, ya no podía hacer nada, a penas podía oír y no podía moverse, el sedante ya había entrado a su torrente sanguíneo. Imagínense amarrados en una camilla, dando vueltas en su mente, imaginando lo peor, forzando su mente e imaginación para poder despertar, era como si hubiesen puesto Lux Aeterna a todo volumen en su cabeza, como si su cuerpo estuviese inmóvil pero su mente totalmente nerviosa e intentando salir, escapar… liberarse. Mientras pasaba el efecto del sedante mas fuerte y consistente era su angustia, el dolor que no sentía antes, ahora lo siente.
Cuando el efecto del sedante pasó, ella solo quería salir de ese horrible cuarto. Despierta y su ritmo cardiaco se dispara - ¿Qué rayos? Se pregunta la chica sintiendo las correas sujetando sus manos, pies y cintura. Estaban muy apretadas, ella se agitaba e intentaba gritar pero ningún sonido salía de su garganta. Tras una hora de haber luchado contra ella misma, desiste. Desiste de intentar liberarse, desiste de intentar gritar, desiste de luchar inútilmente con sus fuertes ganas de irse rápido de allí. No iba a llegar el príncipe azul a desamarrarla, mucho menos sus padres… y hablando de padres. ¿Por qué Alessa, no tuvo miedo de lanzarse a la calle a salvar a un bebé desconocido pero si teme al hospital? Es simple, reconoció un rostro, un rostro que no había estado tan cerca de ella desde hace poco más de cinco años, en ese entonces lo vio esposado en la estación de policía.
Se hace la hora de darle de alta a la chica. Una enfermera, la desata y le da sus pertenencias, asiente con la cabeza y se coloca su ropa sobre la faja que debe usar por las costillas rotas. El doctor finalmente le da de alta. Alessa llama un taxi para que la lleve al hotel. Mientras que allí Sid despierta y llama a los demás para que bajen a entrenar, van a ser las 7:00 es tarde. –Estas aquí, pensé que te habías quedado con Alessa no oí la puerta. Dice Viktor a Evan mientras sacude su cabello. –Alessa, mierda ¡Alessa! Dice Evan buscando unos zapatos tropezándose con las maletas de los chicos. – ¿Qué sucede? Tranquilo. Dice Erick deteniendo al apurado muchacho. –Alessa esta en el hospital, le dije que estaría allí antes de que despertara. – ¡¿Qué, amigo estas loco?! Eso es lo que nunca se le debe hacer a una chica que te gusta, dejarla sola en un hospital ¡jamás! Dice Viktor. – ¡Cállate! Ya voy a buscarla, seguramente aun no ha despertado. Dice Evan corriendo por el pasillo hasta las escaleras, no quiso esperar el ascensor… idiota. –Viktor, a veces quisiera poder apagar tu voz, no debiste haber dicho eso. Dice Erick. – ¡pero si es la verdad!, dime que me equivoco Sid o tu Daniel. Dice Viktor. –a mi no me metas en eso. Dice Sid. –Daniel ¡contesta idiota! Exclama Viktor. –Daniel esta dormido, cierra la boca. Dice Erick.
El entrenador esta en el lobby, sentado en el piano intentando tocar algo. Ve a uno de sus muchachos corriendo. – ¡Hey! Tranquilo, el entrenamiento no empieza hasta las 8:00. –No es por eso entrenador, debo ir por… –Alessa llego hace casi una hora, me dijo que alguien en el hospital la hizo recordar todo lo que había tratado de suprimir de su mente y que… – ¿ella esta en su habitación? El entrenador suspira –si. Evan sube las escaleras revisando si tiene la llave de la habitación de Alessa en su bolsillo o la en otro pantalón. Llega a la habitación de la chica, no tiene la llave y desesperado, toca la puerta –Alessa lo siento, lo siento mucho por favor abre la puerta, necesito hablarte. Nadie responde ni se acerca a la puerta. – ¡joder! Dice Evan en su mente volviendo a la habitación con los chicos para buscar la llave de la habitación de Alessa. – ayúdenme a buscar en los bolsillos de mis pantalones una tarjeta, una tarjeta que tenga escrito 201, por favor. Dice Evan revolviendo su maleta. – ¿esa no es la habitación de Alessa? Pregunta Daniel a penas despertándose. –si, exactamente. Dice Evan buscando en los pantalones tirados en el piso del baño. –aquí esta. Dice Viktor –Amigo no creo que quiera hablarte, la dejaste sola en un hospital extranjero donde no conoce a nadie. Agrega desmotivando a su compañero. –gracias por la ayuda, voy a disculparme. –una disculpa no basta, seguramente ella te od… –ve a disculparte, es mejor que nada. Dice Erick tapando la boca de Viktor. Evan deja nuevamente la habitación. –jamás vuelvas a hacer eso Erick, o tu codo terminara en tu boca.
Se detiene el elevador en el segundo piso, habitación 201. Abre la puerta –Alessa… la chica se levanta de la cama –no quiero hablar. Dice. –lo se pero… –no quiero hablar. – "cuando esperas mucho tiempo a la persona indicada y esa persona llega, se vuelve inconscientemente una parte indispensable de tu vida". Dice Evan citando al anciano. –y por eso me dejaste sola en esa habitación cuando te pedí que no lo hicieras. –Lo siento de verdad, reconozco mi error y a pesar de que te conozco hace poco… – ¿sabes que?, omite lo que dije antes, faltaste a tu partido para acompañarme, no tengo nada de que quejarme. –debí haberme quedado hasta esta mañana contigo, tienes razón de estar molesta. –para ser alguien que conozco hace cuatro días, hiciste demasiado. Evan da dos pasos largos hasta la cama, la toma por la cintura suavemente para no lastimarla y la recuesta en la cama mientras la besa. Susurra. –pude haber hecho mas.
Evan se recuesta al lado de Alessa rodeándola con su brazo. – ¿no te sentiste mas relajada con el sedante? Pregunta Evan. –todo lo contrario… no quiero hablar de eso. –El entrenador me comento algo sobre alguien que no te agrada. –el medico. Dice ella bajando la mirada. – ¿Qué tiene el medico? Pregunta acariciando el rostro de Alessa. –Su no nombre es Alex Turner, mato a mis padres. Dice intentando sonar neutral. Evan la abraza fuerte. –no puede ser, como termino él aquí en Argentina. Tú vives... –Lejos. Dice ella. –gracias por ser tan especifica, ¿Cómo es que él no te reconoció? Pregunta el chico. –creo que él nunca me vio, además me opere la nariz, corte y teñí mi cabello intentando cambiar mi físico, de hecho antes era muy gorda. Antes de que Evan pueda decir algo llaman a la puerta. – ¡Evan son las 8:00, trae tu trasero de vaca gorda aquí! Dice Viktor. – ¡cállate idiota, ya voy! Dice Evan. – él es el mas dulce del equipo ¿no? Dice Alessa escondiendo una sonrisa. –no exactamente… debo irme. Se coloca sobre ella para besarla y se va.
Una vez todos juntos en la playa – ¿y? Pregunta Erick a Evan. – ¿Sigue molesta? Agrega. –no lo se, no le pregunte pero me dejo besarla, creo que no. Responde. –Aun así, no vuelvas a hacerle eso a tu novia. Dice Viktor. –no somos novios Viktor. Dice Evan –Es cierto. Agrega Alessa. – ¿que haces aquí? Deberías estar reposando. Evan deja el entrenamiento para ir con la chica. Todos silban y hacen ruidos tratando de molestarlos. –Lo hare. – ¡Kirby! Debes irte, interrumpes mi entrenamiento. Dice el Emil. –tranquilo ya me voy. Dice la chica con una toalla en la mano. –si esa niña mete en la playa esta loca, debe estar congelada. Dice Sid. –no creo que lo haga. Dice Evan. –lo mismo pensamos cuando separo a Viktor y a Daniel. – ¡gracias por ignorarme! Exclama Nicola. –disculpa no te conozco, me confundes con alguien mas. Dice la chica. – ¿te olvidaste de mi hijo? Pregunta el entrenador. – ¡¿Lalo?! No te reconocí. Los amigos de infancia se abrazan. –si fuera tu iría para allá y los separaría. Dice Viktor. Antes de que Evan actúe –esta lindo el reencuentro pero interrumpen mi entrenamiento. Dice el entrenador. –Emil, están haciendo yoga. Dice la chica despidiéndose con un abrazo de Nicola. –Y luego harán ballet en el agua para reforzar sus músculos. Dice el entrenador. – ¡¿Que?! Preguntan todos los jugadores. –no lo hare. Dice Viktor. –Tenemos que hacerlo. Dice Evan. –me niego. Dice Viktor sumándose a los otros que piensan lo mismo que él.
El mar es tan llano que Alessa decide meterse. Mala idea. Se quita el cabestrillo, su ropa y la faja, adolorida entra al agua cuando escucha disparos, a penas tiene el agua por las rodilla cuando oye los disparos mas cerca y no de ella si no del equipo de futbol. Rápido sale del agua, recoge sus cosas y busca un lugar más alto para saber de donde vienen los disparos. Los del equipo de dispersan, la gente de la plaza grita y corre. La policía no aparece, los dos hombres recargan sus armas con balas perforadoras cuando llegan mas hombres, mas terroristas, todos dispararan a un hombre vestido de negro completamente, pero el escapa, logra esconderse en el negocio de las tablas justo frente a la playa. La policía llega y arresta a los terroristas que logran acorralar. Escaparon dos, ambos de alta peligrosidad.
Alessa vuelve a su habitación y llama a la habitación de Evan para decirles que no salgan y que permanezcan juntos. En eso oye el agua de la ducha correr –Evan, estas aquí acabo de llamar a tu habitación, Sid esta muy nervioso ve a…Ella entra al baño –no te muevas o disparo. Dice un hombre desnudo de unos 21 años de edad cubierto de sangre. Alessa tratando de buscar una excusa para salir a buscar si arma dice –estas sangrando, tengo vendas y alcohol en mi maleta, las traeré. –esta bien. Dice el hombre. Pero al igual que ella viene preparado, del bolsillo de su pantalón saca un silenciador para enroscarlo en su arma, Alessa llega –aquí tienes. Dice. –ponlo sobre mi ropa. Dice el hombre. Ella esta a milímetros de colocar las cosas sobre su ropa cuando ambos se apunta cara a cara con sus armas. – ¿por que yo, acaso vienes con el tipo que vino a violarme la otra noche? Pregunta la chica quitándole el seguro a su arma. –no, siento decepcionarte, no lo conozco pero a ti si. El hombre baja el arma y la deja en el suelo. –mi nombre es Lester Thomas, gusto en conocerte. Alessa se acerca mas al hombre apuntando a su frente –es un gusto saber tu nombre antes de matarte. Dice la chica, pero antes de poder tirar del gatillo el presiona con fuerza sobre sus costillas rotas haciéndola soltar el arma. –no quiero matarte, debo decirte algo sobre el tatuaje que tienes en la espalda, somos mas parecidos de lo que piensas, también mataron a mis padres, él era Marine mi madre era ama de casa. Tocan la puerta –Alessa voy a entrar, soy Evan. –quédate aquí ya vuelvo. Susurra la chica. – ¡claro, pasa! Agrega. – ¿como te sientes? Pregunta acercándose más a ella. –bien, mucho mejor. Dice alejando al Evan del baño. – ¿Y esa sangre en el suelo, segura estas bien? –si si, lo estoy, es que estaba jugando con mi arma resbale y mi nariz sangro un poco pero estoy bien no te preocupes. Lester toma una toalla y la cortilla de la ducha se desliza por el tubo haciendo ese sonido característico. – ¿Qué fue eso, lo oíste? Pregunta Evan yendo al baño. Ella lo detiene, lo pone contra la puerta y lo besa apasionadamente mientras haciéndole señas a Lester para que salga. Suena el teléfono –yo voy. Dice Evan dejando a la chica en el baño preocupada de lo que haga Lester. ¡Cuidado! Exclama Alessa, saliendo del baño deseando no ver a Lester apuntándole a Evan. – ¡que sucede! Dice antes de contestar el teléfono. La chica no ve a Lester por ningún lado –es que se me callo un zarcillo, era para que no lo pisaras y te lastimaras haha. –oh… dice. Atiende el teléfono y es Viktor –ve a la recepción idiota, vamos a salir todos porque el entrenador quiere que conozcamos la ciudad, espéranos ahí. –esta bien, voy para allá. Cuelga el teléfono. –Alessa debo irme, vamos a salir como equipo y no se a que hora regresare, te veo en la mañana ¿si? –claro no hay problema pero ¿podrías darme la llave que tienes de mi habitación? Pregunta la chica. –ah… si, aquí esta. –gracias, es que me siento incomoda cuando a pareces de repente en mi habitación. –no hay problema, lo entiendo, te veo luego. Dice trancando la puerta.
Un gran suspiro de parte de Alessa. Lester sale de bajo de la cama –no quiero molestarte pero creo que ahora si necesito las vendas y el alcohol. Dice con la toalla ensangrentada. – ¡oh mierda! Exclama yendo a buscar las cosas en el baño. –recuéstate en la cama. Dice Alessa. –amm… ¿de acuerdo? Dice acostándose en la cama. Ella se sienta destapando el alcohol –a ver tu herida. –no quieres verla. Dice Lester. – ¿quieres desangrarte? Pregunta Alessa. –no, pero creo que puedo hacerlo yo solo. –esta bien, como quieras. Dice Alessa dándole las cosas. – ¿podrías voltearte? Esto es incomodo. –ya, ¿contento? –gracias.
Lester ya curó y vendó su herida. –Listo, ahora si podemos hablar. Ella se da la vuelta –sigues desnudo, ponte tu ropa. –claro, me pondré mi ropa llena de balazos y sangre eso no llamará la atención de nadie. –no vamos a salir, nadie además de mi te verá. –de hecho si, necesito salir. –esta bien, toma algo de mi ropa y sal mientras yo me ducho. –no me voy a poner ropa de niña y tu debes venir conmigo si no lo haces te matare. –bien, ahora me amenazas. –te voy a explicar todo, solo ven conmigo y préstame algo de ropa. –decídete, ¿quieres mi ropa o no? Lo más masculino que tengo es mi uniforme de futbol. –me servirá. Alessa busca entre sus cosas el uniforme esperando haberlo traído. –y… ¿juegas futbol o en realidad es el uniforme de tu novio? Pregunta Lester. –jugaba, el uniforme es viejo, lo uso de pijama a veces. Lester toma la ropa y mientras se la pone – ¿Qué haces aquí? Pregunta Alessa. -Vine de visita, buscaba a un viejo amigo pero esta muerto. –siento mucho oír eso. –no se sientas mal, era un maldito, esta muerto y me sigue causando problemas, por su culpa unos tipos casi me matan en la plaza. –oh, eras tu al que perseguían… eso explica la herida. –no la herida es porque escondí un cuchillo en uno de los bolsillos internos del pantalón y me corto. –no tiene sentido un bolsillo interno en un pantalón, en la chaqueta o saco si, pero en un pantalón es una estupidez. –bueno ya paso, listo vámonos. Ambos salen suben al elevador y cuando se detiene –hay que salir por la puerta de atrás, no saben que estoy aquí.
Una vez fuera del hotel – ¿adonde debes ir? Pregunta Alessa. –al muelle. Responde Lester –esta bien. Dice Alessa –mientras llegamos… quieres saber ¿Por qué mataron a nuestros padres? –a mis padres los mato Alex Turner, es uno de los muchos enemigos que se creo mi madre, ella era policía. –Turner es solo un contacto Müller, él es el que planeo todos los asesinatos de la brigada a la que pertenecían nuestros padres. –claro y esperas que crea que me mintieron en la estación. –ellos no saben que Müller tiene una red de asesinos a sueldo. –Turner fue al único que pudieron atrapar y solo le dieron tres años en prisión Agrega. – ¿por asesinato en primer grado? Pregunta la chica. –por complicidad. Responde Lester acelerando su paso hasta una taberna. –Vengo a ver al Vikingo. Dice Lester al portero. –espera en aquella mesa, ya ira contigo. Dice apuntando a una mesa junto a la ventana. –vamos. Dice Lester. – ¿Quién es el Vikingo? Pregunta la chica. –es un amigo. Responde. – ¿este también te traerá problemas? No traje mi arma. –tranquila, si estas conmigo no te pasara nada, solo no hables, aquí viene. Llega el amigo del joven – ¡Lester! Me contaron que unos idiotas te estaban siguiendo, aquí esta lo que me pediste que guardara. Dice el Vikingo. –si, eran una especie de mafia que me confundió con Claus. – ¡ah! Ese maldito, nadie lo extrañará, me siento mal por él. –no te sientas mal, él fue el que abandono su vida de ensueño con una familia y amigos que lo apreciaban, no supo valorarlo, prefirió las drogas. Dice Lester –bueno, tú sabes más que yo sabes que se siente tener una familia. Dice el Vikingo –ya no, me los arrebataron hace unos años. –oh… no me digas que Müller fue también por tus padres. –Los mato a todos amigo, hasta a los Ford. Dice Lester –Pero si los Ford no tenían nada que ver en eso. Dice el Vikingo. –El padre si, Zeus Ford. – ¡Zeus Ford! Él fue el último que se involucro en la conspiración, ya lo recuerdo. –bien, debo irme, gracias por el favor amigo. –cuando quieras hijo. Dice El Vikingo despidiéndose del chico.
Una vez fuera de la taberna. – ¿de que conspiración habla tu amigo? Pregunta Alessa. –te explicare en el hotel, debo ir a registrarme y pedirás cambio de habitación, debemos estar juntos, separados podrían matarte y por el momento eso no me conviene. –oh, gracias que dulce ¿eres así con todo el mundo? –si, no te sientas especial.
Llegan al lobby del hotel y Lester procede a registrarse. Lo atienden rápido –y mi amiga va a quedarse conmigo, ella ya esta registrada ¿podría cambiarla de habitación? –si claro, ¿cual es el numero de su habitación? Pregunta la recepcionista. Alessa se acerca a la recepción –201. –de acuerdo, solo debe ir a recoger sus cosas y dejar las llaves de su habitación aquí. –muchas gracias. Alessa sube a recoger todo y a lavar la toalla llena de sangre. Baja de nuevo a la recepción para dejar la llave y allí le dan la llave de su nueva habitación. – 626… iré en el elevador no subiré escaleras. Habitación 626, abre la puerta. –báñate y vístete, te invito el almuerzo. –que lindo, gracias. –repito, no te sientas especial. Ella lo ignora y se mete a la ducha. –deja la puerta abierta. Ella deja la puerta a medio cerrar. –La brigada a la que pertenecían nuestros padres conspiraba para exponer a Müller que debe ser uno de los ex marines más buscados, Turner su contacto fue arrestado por Elizabeth Gray. –mi mamá. Dice Alessa. –si, y al ser liberado fue a matarla, él ya sabia cuales eran los rostros de las personas que Müller quería eliminar, al ver a tu padre fue casi literalmente como matar dos pájaros de un tiro. Ella sale del baño y Lester se voltea. –bien… como te decía, Turner es solo el un peón de Müller, a mis padres los mato otro de sus aliados, yo estaba en una fiesta y cuando llegue habían patrullas, vidrios rotos, forenses… no quiero recordarlo, ¿ya estas vestida? –si, lo estoy. –Esta bien, vámonos, ¿te gusta la comida italiana? –bueno no importa si te gusta o no iremos igual. Agrega. –antes de irnos debes cambiar tu cabello o algo de tu cara para que no te sigan buscando los hombres de la plaza. –cierto, casi lo olvidaba, cortare mi cabello y usare lentes oscuros. Lester toma una afeitadora de su maleta y se rapa. Bota el cabello y sale del baño. – ¿tu cabello no era rubio? Pregunta Alessa. –lo teñí unos meses antes de venir, mi cabello es negro.
Saliendo del hotel Lester dice –dame la mano. –no. Dice Alessa. Él a la fuerza le toma la mano –suéltame. Dice ella intentando soltarse. –es solo para aparentar, no es porque yo quiera hacerlo. Por otro lado, el equipo de futbol regreso antes –voy con ustedes en un rato, voy a ver a Alessa. Dice Evan. Alessa no esta en la habitación 201 donde él cree que esta, quizá un chico un poco mayor, muy apuesto, con información de interés para Alessa es justo lo que necesita. Nace un nuevo romance que, pronto será un triángulo amoroso.
