Mucho tiempo después…

Faltaba cuatro horas para que amaneciera, siete para llegar a la ciudad y ocho para que su maldita tortura terminara, había perdido la cuanto de cuantas tazas de café había tomado para calmar su ansiedad. Tenía todo listo, la ropa que llevaría puesta, las entradas, la carta y por su puesto el álbum, solo faltaba que el maldito reloj avanzara más aprisa

-¿Quiere algo más señor?-El pobre de Jaken estaba igual de nervioso pero por razones distintas, desde hace dos meses su vida había sido un infierno debido al mal humor de su jefecito e igual que todos, esperaba que llegara la mañana para por fin respirar con tranquilidad

-¡Maldición Jaken! Te dije que te largaras a descansar desde hace horas-Sí era cierto, pero solo hace una hora lo levanto de la cama ordenándole que preparara una olla de café

-P pero, pero…..-No importaba que hiciera de igual modo su jefe lo reprendía por todo

-Ya basta Sesshomaru, incluso a mí, tu actitud empieza a desesperarme-

Sesshomaru se dio la vuelta encontrando a Kagura parada en el umbral de la cocina con una taza d café en la mano

-Señor Jaken vallase a dormir yo me encargo de él-Le dijo Kagura. Aunque su señor no lo había ordenado le tomo la palabra a la mujer, de verdad necesitaba dormir-Buenas noches-Jaken se retiró en silencio, dejando a los señores solos.

-¿Qué diablos haces a estas horas de la noche entrando a mi casa, Kagura? Te dije que no necesitaba tu ayuda-No quería ser grosero, pero la ansiedad lo tenía al límite de su tolerancia

Tomando asiento, jalo una silla para que Sesshomaru lo acompañara-Lo dejaste bastante claro, pero supuse que no podrías dormir así que vine hacerte compañía, te aseguro que el tiempo será más soportable conmigo, que solo mirando las manecillas del reloj-Sesshomaru sabía que tenía razón, pero no podía evitar levantar la mirada cada cinco minutos hacía el reloj.

Kagura bebió de su taza con calma, luego pregunto-¿Cuánto ha pasado Sesshomaru?-

Sesshomaru llevaba la cuanta exacta de los días-Dos años, siete meses y catorce días-Decirlo era fácil, haber vivido esos años fue la mayor tortura que pudo soportar

-Que metódico, aunque si estuviera en tu lugar también llevaría la cuenta con precisión-Bebió otro trago de su taza-Eres fuerte Sesshomaru, otro en tú lugar no hubiera aceptado-

Sesshomaru frunció el seño-¿Fuerte? Hmpt…lo que hice no puede ser llamado fuerte-

Kagura le miro desconcertada-¿Entonces como lo llamarías tú?-

Hace dos años…

Jaken como todos los días estaba detrás del mo strador esperando algún cliente, apenas era medio día así que dudaba mucho se presentara alguien ese horario, aun así, su deber era atender el Motel. Cerca de la una la campanita de entrada anuncio la llegada de un cliente, de tres para ser más exactos, dos tenían toda la pinta de guardaespaldas, grandes toscos, y con cara de pocos amigos, el tercero sin embargo era bajo de compleción delgada y calvo, viéndolos a detalle ninguno le daba buena espina

-¿Señor Sesshomaru?-Pregunto el calvo

Jaken les seguía mirando que no supo en que momento le hablaron-Disculpé, no le escuche-

El calvo se estaba impacientando-Busco al señor Sesshomaru, esta él aquí-

-Si…pero si lo que buscan es un cuarto yo….-

-¡No! El asunto que debo tratar es con el señor Sesshomaru únicamente-Dejo en claro

Jaken trago grueso, aunque escuálido el pelón sí que lo intimidaba-Enseguida lo busco, tomen asiento por favor-Los invito a pasar al comedor, era el único lugar con suficientes sillas para todos

Jaken estaba nervioso con la llegada de esos extraños, nunca antes los había visto y de igual modo dudaba que su jefe los conociera, pero lo mejor era hacerles caso e ir por Sesshomaru. Tocando la puerta espero a que respondieran-Adelante-

Sesshomaru estaba en su habitación frente a la computadora que acababa de comprar, apenas hace dos semanas había comenzado un curso en línea para terminar la secundaria, por tal motivo no le gustaba que lo interrumpieran al menos que se tratara de una emergencia-¿Qué quieres Jaken?-

Jaken trago antes de responder-Señor, en el comedor lo están esperando tres hombres que preguntan por usted-Sesshomaru dejo de teclear -Te dijeron porque-

-No señor, solo dijeron que era con usted con quién deseaban hablar-Sesshomaru se levanto de su asiento, pocas veces personas le buscaban, pero todas ellas eran conocidos de Jaken y él-Te dieron sus nombres-

Jaken se golpeo la cabeza-No pregunte señor-Si que era despistado

Exhalando dejo ir su enojo-Esta bien, retírate y no vengas hasta que yo te llame-

-S…si se…señor-

Sesshomaru se sobo el puente de la nariz, volver a estudiar había representado un reto más grande de lo que imagino, no obstante, estaba decidido hacerlo, así que lo que menos deseaba era lidiar con extraños-Que podría ser tan importante-Sin saberlo, Sesshomaru se encamino hacía el comedor donde su vida estaba por cambiar para siempre

-Buenas tardes-Saludo al entrar

El hombre calvo se irguió al verlo, con una mirada minuciosa recorrió a Sesshomaru desde las botas a los cabellos, nada le gusto y fue claro en la facción de su rostro-Buenas tardes-

Sesshomaru percibió el tono seco y áspero del forastero, sin duda era hostil-¿Qué tiene que ver usted conmigo?-No se dejaría intimidar

-Siéntese por favor-Sesshomaru se coloco frente a el hombre, sin retirar la mirada-Salgan-Los dos hombres que acompañaban al calvo salieron a montar guardia fuera del Motel

-¿Seguro que no los necesita?-A pesar de tener casi la misma edad y compleción, Sesshomaru estaba en mejores condiciones físicas que el hombre frente a él.

-Le aseguro señor Sesshomaru que mi fuerza no radica en los puños, sino aquí-Señalo su cabeza-Algo que usted no ha desarrollado-

Sesshomaru frunció el ceño-Quién diablos se cree que es para venir a mi casa y ofenderme de esa manera, además no use mi nombre como si me conociera-Mucho tiempo se considero un fracasado y en cierto punto lo era, pero al haber tomado la decisión de estudiar estaba cambiando su futuro, nadie tenía derecho a burlarse de él, menos un desconocido- Sí su intención es insultarme le ordeno que se valla ahora mismo-

Con una ira semejante a la de Sesshomaru, el hombre le respondió-Claro que tengo todo el derecho de insultarlo y no solo eso, si pudiera lo mataría con mis propias manos-Los ojos del hombre enrojecieron al grado de expulsar una lagrima que nunca debió salir-Mi nombre es Suitkotsu Mayasuki esposo de Rin Mayasuki-

Los ojos de Sesshomaru se abrieron por completo en total perplejidad, si ese hombre era quién decía ser, entonces había enamorado a una mujer casada

El hombre controlo sus emociones, no debía perder la razón, aun quedaba mucho por hablar-Ella lo negó-Suitkotsu estaba enterado de lo que sucedió entre su esposa y ese hombre, aunque ignoraba los detalles había cosas que deseaba saber

Sesshomaru salió de su estupor con gran dificultad-No-

-¿Enserio?-

La primera idea de Sesshomaru fue negar lo sucedido, pero era obvio que ese hombre sabía la verdad-No lo menciono y yo no pregunte-

Suitkotsu suspiro. El hombre bajo la cabeza meditando un momento, pasado un tiempo alzo la mirada-Señor Sesshomaru, como podrá darse cuenta estoy enterado de la aventura que tuvo con mi esposa, y aunque me hierve la sangre tener que tratar con un hombre como usted, una fuerza mayor me obliga a hablarle-

-¿Qué fuerza?-Pregunto dudoso

Apretando las manos, respondió-Mi esposa esta esperando un hijo suyo-

El tiempo se congelo en un instante, la mente y cuerpo de Sesshomaru se perdieron en algún lugar del espacio dejando solo el alma en completa sorpresa. Un hijo, un hijo suyo crecía en el vientre de la mujer que se enamoró, no sabía si sentirse el desgraciado más afortunado de la tierra o el infeliz más aterrado del universo-Un hijo…-

Suitkotsu midió su emoción, era obvio que el muy imbécil no sabía nada de ella desde hace tiempo, y eso de cierta forma le trajo consuelo

Sesshomaru aun no salía de su asombro, pero un dato le hizo reaccionar-Un momento, asegura que ese hijo es mío, pero usted es su esposo-Con eso bastaba para dar a entender su punto

-Lo soy-Le aseguro-Pero ese hijo no es mío-

-¿Cómo esta tan seguro?-No deseaba fabricar un sueño para después verlo morir

Suitkotsu aparto la mirada enfocándose en el anillo que estaba en su mano izquierda, con una sonrisa amarga le relato su historia-La primera vez que vi a Rin fue hace catorce años afuera de mi casa, ella era una huérfana que el gobierno había enviado a un hogar temporal por ser lo bastante mayor, en esos sitios se les enseña un oficio y después se les hecha a la calle, pero por suerte para ella la casa a la que fue enviada era la de mi vecino el señor Totosai Ayumi un viejo que aunque malhumorado la acogió con cariño y respeto. Totosai era un experto con los metales y su oficio consistía en la fabricación de piezas industriales, aunque honrado su trabajo no era lo correcto para una señorita como Rin, es por eso que él la enviaba a mí consultorio para que me sirviera de asistente y con suerte aprender el oficio de enfermera. Rin siempre fue atenta y servicial, como asistente era muy eficiente, tanto, que era un desperdicio tenerla ahí cuando era más que evidente que podía hacer cosas de mayor índole, es por eso que el tiempo que estuvo bajo mi tutela la obligue a explotar todas sus capacidades, era sorprendente observar lo mucho que aprendía, parecía sencillo a sus ojos y fue sin duda esa determinación y efusividad lo que me hizo amarla poco a poco-

Sesshomaru escuchaba a ese hombre sin saber que pensar, hablaba de Rin con tanto amor como el lo aria en su lugar, era extraño estar escuchando lo que el muchas veces se decía a si mismo

-En fin, cerca de cumplir quince el gobierno determino que Totosai debía dejarla ir para que otro huérfano tomara su lugar, aunque el hombre no deseaba hacerlo no tenía los medios suficientes para conservar a Rin en su casa, desesperado, Totosai acudió a mí una noche explicándome la situación alegando que solo le quedaba un mes de plazo antes de que el siguiente huérfano llegara. Para ese entonces ya estaba irrevocablemente enamorado de Rin y aunque sabía que ella me tenía un sentimiento de afecto y gratitud, distaba mucho de amarme como hombre, aun así, deseaba protegerla, darle todo lo que merecía, ayudarle a conseguir sus sueños, sus aspiraciones, fue por eso que…-

-Se caso con ella-Termino por él

Suitkotsu había utilizado la situación de Rin para su beneficio, no estaba orgulloso de eso pero en ese entonces lo único que le importaba era mantenerla a su lado-Sí, antes de que terminara el mes Rin se había convertido en mi esposa y con ello su futuro estaba asegurado-Se tomo un momento a pasar saliva, recordar toda su vida desde el momento en que conoció a su esposa hasta el día de hoy, era difícil-Los años posteriores a ese Rin se concentro en concluir sus estudios, al tiempo que me ayudaba en la clínica sin desatender sus obligaciones en casa, fue sin dudas la mejor etapa de mi vida, ella ponía tanta dedicación a todo que por un instante imagine que sus acciones eran motivadas por algo más que la gratitud-Suitkotsu se pasó las manos por la cabeza en un movimiento de frustración - Hace poco más de seis años me diagnosticaron cáncer terminal con bajas probabilidades de poder erradicarlo con éxito. La noticia me destrozo sin duda, y aunque molesto por mi destino fue Rin la que no me permitió rendirme, con más determinación de la que nunca le conocí ella me ayudo a seguir con los tratamientos a pesar de mi negatividad. La vi cargar con la responsabilidad de tener que trabajar por los dos, quebrarse la cabeza buscando nuevos y mejores tratamientos, y como si eso no fuera suficiente desvelarse noches enteras cuidándome. –Suitkotsu se desmorono al llegar a este punto, su enfermedad lo estaba matando lentamente dejando heridas en la única persona que no deseaba lastimar

Sesshomaru sentía lastima del pobre hombre, no obstante, necesitaba saber que sucedió después-No lo entiendo, me narra la historia de un hombre que a tenido la fortuna de tener a una esposa bondadosa y gentil, si ella le amaba tanto como para soportar todo eso, porque vino al Motel-

Secando sus lagrimas continuo-Se equivoca señor Sesshomaru, todo cuanto hizo fue por la simple razón de que nunca en la vida encontrara a persona más leal que ella, sí, aunque tonto debido a la situación actual, Rin se quedó a mi lado por que ella tiene un sentido de lealtad y gratitud como pocos, ella me cuido, me ayudo, por que a su forma de verlo era lo mínimo que podía hacer después de todo lo que yo hice por ella. Nunca pude conseguir el corazón de mi esposa señor Sesshomaru, aun así, soy dichoso por cada instante vivido en su compañía-

Sesshomaru se sentía como un vulgar ladrón, jamás fue su intención enamorar a Rin, como si de un terremoto se tratara, vino a ellos sin aviso provocando cambios irrevocables en el interior, podría mentir, negarlo a otros si fuera necesario, pero lo que sucedió esa semana, pocos en esta vida llegaran a conocer. A gozar. Ladrón o no, el corazón de Rin era de Sesshomaru.

Lamentablemente, para desgracia de Suitkotsu aún faltaba algo más por decir, ciertamente lo más duro de todo-Hace poco mientras disfrutábamos de una cena tranquila, le ofrecí a Rin concederle un deseo, le asegure que no me importaba si se trataba de la misma luna, yo la haría bajar del cielo solo para demostrarle lo valiosa que había sido su compañía en mi momento más amargo. Ella rio por un momento, pero después sus ojos se tornaron serios como quién piensa con detenida calma, luego, con sus ojos puestos en mi me dijo que lo que más deseaba en el mundo era un hijo-

Sesshomaru se exalto.

En Suitkotsu el dibujo de una sonrisa amarga se pintó-Creo recordar haberme vuelto loco por una hora entera solo de la pura emoción, ella me estaba pidiendo un hijo a mí, a su esposo, a un hombre que a pesar de no amarlo estaba segura de poder ser feliz con lo que pudiera darle; y fue ahí sin dudas, donde todo se vino en picada. Los tratamientos experimentales que se usaron para detener el avance de mi enfermedad, trajeron algunos efectos secundarios, entre ellos el quedar estéril. Cuando los médicos nos dieron la noticia Rin simplemente bajo la cabeza sin decir una sola palabra, le aseguro que no las necesite para saber cuento la noticia le afecto. Mi esposa tuvo una vida complicada la mayor parte del tiempo, siempre luchando, siempre siendo fuerte, siempre sacrificándose por otros y cuando la maternidad toco las puertas de su corazón, la vida le decía que no-

Sesshomaru no sabía que sentir, su corazón se dividía entre la furía y el dolor de sentirse usado-Me esta diciendo que Rin buscaba un hijo-Acaso tan poco valía

-Eso no lo sé Señor Sesshomaru- Suitkotsu desvió la mirada- Cuando Rin salió de casa por un negocio aquí en la ciudad de Shikon no Tama supe sin duda que ella pensaba abandonarme, que a pesar de su juramento, no podía soportar estar a mi lado sabiendo que renunciaba a todo para cuidar de un hombre enfermo. Créame, ver cómo lo que más amas en la vida sale por la puerta para nunca más volver, te mata de una forma que ni el mismo cáncer es capaz de lograr. Derrotado, mire a diario la entrada esperando que ella volviera con una sonrisa en los labios diciéndome "Regrese a casa" pero solo era mi mente la que hacía eso, pues mi corazón sabía que nunca vas volvería la Rin que yo conocí-

-Pero lo hizo-La garganta le raspaba horrores al hablar-Ella volvió a su casa dejándome con su dolor-Suitkotsu se equivocaba si creía que él era el único sufriendo, Sesshomaru amaba a Rin con todo su ser, resistiendo a diario esperando por ella.

-Se equivoca, ella volvió sí, pero la mujer que entro por mi puerta no era mi esposa, era un Rin diferente, una Rin que nunca supe que existía-

Sesshomaru trataba por todos los medios de guardar la compostura, pero la situación en sí, era más grande de lo que pudo imaginar

-Unas semanas después de su regreso, me confeso lo que había hecho y que de su traición una criatura crecía en su vientre-Suitkotsu miro fijamente a Sesshomaru-Una infidelidad por muy pequeña que sea no deja de ser una infidelidad y esta, aunque con motivo, duele-

Sesshomaru tenía un mar de salvajes y molestos sentimientos luchando en su interior, por un lado estaba su orgullo herido al saber que Rin lo había utilizado, pero siendo justos los dos habían tenido la culpa al haber callado sus secretos, también estaba el hecho de que a pesar de las mentiras un hijo suyo nació del amor que se tenían, y eso, por mucho superaba el engaño-¿Qué espera de mí? -Era claro que Suitkotsu ya tenía un plan.

-Quiero que llegado el momento usted ocupe mi lugar-

A Sesshomaru no le gustó la idea- ¿Cuándo? Cuando fallezca, por que debería de esperar, Rin me ama y un hijo mío crece dentro de ella, no lo necesito a usted ni a nadie para hacerme cargo de ellos-Por que aguardar, el hombre podría morir mañana o en diez años, no deseaba esperar tanto tiempo

Suitkotsu endureció sus facciones-¿Así? Y dígame que piensa ofrecerles, antes de venir me tome la molestia de investigarlo señor Sesshomaru y fuera de este penoso Motel, no tiene nada más que brindar a ese hijo-

Sesshomaru cerro los puños de impotencia, ese hombre tenía razón, no era más que un pobre diablo, un golpe duro a su orgullo de hombre

-No se confunda señor Sesshomaru al creer que con amor se puede proteger a un ser amado, también hace falta dinero y estabilidad, dos cosas que usted no posee-Suitkotsu se relajó-Tome-

Suitkotsu le paso un folder con varias hojas-¿Qué es esto?-

-Es un informe del estado de salud de Rin, además de un contrato que estipula que usted no podrá hacer nada para buscar a mi esposa hasta el día de mi deceso, a cambio yo me comprometo a darle un informe mensual igual al que tiene en estos momentos sobre Rin y el niño, también esta estipulado que al momento de mi muerte usted será avisado de inmediato, pero tendrá que esperar unos meses antes de verla-

Sesshomaru le daba un vistazo rápido a las hojas-¿Por qué?-

-Mi esposa tendrá que hacerse cargo de muchas cosas tras mi partida, comprenda, necesita tiempo antes de enfrentarse a usted-

-Le dirá que estoy al tanto de la situación-Cuestiono

-No, no lo are, el tiempo que me quede deseo pasarlo sin el tormento de su sombra asechando mi casa-

Sesshomaru soltó el folder estampándolo en la mesa-Me niego a aceptar todo esto, me pide que espere un día que no sé cuando llegara, mientras usted disfruta de Rin y mi hijo sabiendo que ninguno de ellos le pertenece. Dígame por que tendría que aceptar esto cuando el único que gana algo aquí, es usted-

Suitkotsu recargo los puños en la mesa encarando a Sesshomaru frente a frente-Porque no tiene opción-


-Eres fuerte Sesshomaru, otro en tú lugar no hubiera aceptado-

Sesshomaru frunció el seño-¿Fuerte? Hmpt…lo que hice no puede ser calificado como fuerte-

Kagura le miro desconcertada-¿Entonces como lo llamarías tú?-

-Resignación. Acepte sus términos porque a pesar de no estar de acuerdo, era lo correcto. Suitkotsu tenía razón al decir que para proteger a los que amas necesitas más que solo voluntad, debes convertirte en un protector capas de guiar y proteger, en lugar de ser un peso muerto que arrastrar. Si hubiera ido a Rin en cuanto lo supe, no hubiera sido capaz de cuidarla como él lo hizo, a penas comenzaba mis estudios y las rentas del motel no eran lo suficiente para cubrir los gastos de la escuela y los del niño, también estaba el hecho de que para estar juntos uno de los dos tendría que dejar su casa y trabajo, eso solo hubiera traído más problemas, no, no deseaba ninguna de esas cosas para ella-

Seis meses después de la visita de Suitkotsu a Sesshomaru, Kagura regreso al Motel con la única intención de ser una verdadera amiga en la vida de Sesshomaru, un acierto sin dudas, pues en varias ocasiones Sesshomaru entraba en desesperación y terminaba subiendo a su camioneta manejando por horas y horas buscando a Rin en las calles, gracias a Kagura Sesshomaru tuvo en quién apoyarse en sus momentos de flaqueza, siempre volviendo a la cordura.

Kagura tomo el álbum que Sesshomaru había llenado con todas las cosas que Suitkotsu le mandaba de Rin, en su mayoría eran los reportes y una que otra foto de Rin embaraza-Sabes Sesshomaru, nunca entendí porque te negaste a recibir fotos de tu hijo ¿Acaso no te da curiosidad saber cómo es?-

Suitkotsu le hacía llegar los reportes mensuales usando un servicio de paquetería especial, de modo que Sesshomaru nunca supo de donde provenían los paquetes, en uno de esos envíos Suitkotsu le hizo saber que la fecha de alumbramiento ya se acercaba y que en cuanto ese momento llegara le avisaría de inmediato, lo inusual fue que al final de la carta, Suitkotsu le preguntaba si quería o no le mandara fotos del niño una vez que naciera. Al principio Sesshomaru se bufo de la pregunta, por supuesto que deseaba conocer el rostro de su hijo, pero pasado un tiempo entendió la razón de la pregunta-Mi hijo esta cerca de cumplir dos años y momentos como su nacimiento, sus primeras palabras o el día que camino por vez primera, los he perdido todos y cada uno de ellos, agrégale a eso el conocer su rostro y no poder tocarlo, habría sido un infierno insoportable. No fue fácil, pero negarme a saber muchas cosas era necesario-

Kagura asintió con la cabeza dándole la razón, aunque Sesshomaru dijera que no, claro que había sido muy fuerte todo este tiempo, no conocía a nadie capaz de hacer lo que el hizo. Sacrificar su derecho de padre por el bien de la mujer que amaba y su hijo, se le recompensaría al triple de hoy en adelante – Siendo honesta, a veces pienso en todo esto, y me es imposible no enojarme con Rin- Sesshomaru le miro con disgusto-¿Qué? Hasta tu lo haz pensado, en fin, a lo que quería llegar es que aunque me desagrada mucho lo que hizo contigo, hay algo que le debo reconocer fue muy hermoso de su parte-

-¿Qué?-

- El nombre que de dio a tu hijo-

Una sonrisa tranquila se dibujo en su rostro, a él también le gustaba el nombre de su hijo-Inu…-


Llego la hora, tanto Jaken como Kagura estaban afuera del Motel despidiendo a Sesshomaru

-Señor le deseo un viaje tranquilo-Dijo Jaken, al tiempo que le entregaba un pequeño paquete-Son dulces que cocine para su hijo, espero que le gusten- Jaken tenia un corazón de oro

-No era necesario, pronto estaré de regreso con ellos, mientras tanto cuida el Motel en mi ausencia-Sabía que no había sido muy justo que digamos con su sirviente sobre todo en los últimos meses (Esto debido a lo irracional que estuvo por tener que esperar para volver a ver a Rin), pero su lealtad y ayuda las agradecía infinitamente

-Delo por hecho señor-Aseguro

Kagura se le acerco para abrazarlo-¿Seguro que estarás bien?-Pregunto dudosa

Sesshomaru le miro-Nunca estuve más seguro de algo-

Kagura sonrió-En ese caso, regresa pronto ¿Quieres? -Sesshomaru asintió-Adiós Sesshomaru, buen viaje-Ambos se alejaron, dejando que Sesshomaru subiera a la camioneta.

Respiro despacio dejando ir el aire pesado de sus pulmones, miro afuera donde estaba sus amigos, el Motel, el bosque y sintió como sino fuera a volver a mirarlos, nunca había ido más lejos de la ciudad, no había necesidad, pero tal vez no era la distancia ni el destino lo que le daba miedo, sino más bien lo que encontraría al final del día. Movido por los sentimientos de su corazón, Sesshomaru arranco la camioneta con la trayectoria fija en su mente.


Hace poco más de dos meses mi esposo falleció a causa de un cáncer agresivo que consumió los últimos ocho años de su vida, luche a su lado tanto como era humanamente posible, pero al final el destino es el destino, Suitkotsu falleció en cama la madrugada del 3 de mayo rodeado de todos sus familiares y amigos, su muerte fue rápida y sin dolor, una muerte digna de él.

A pesar de los años juntos y del maravilloso corazón de Suitkotsu, nunca logré amarlo del modo que el merecía, mucho lo intenté, pero en Suitkotsu encontré el cálido sentimiento de protección y seguridad, ese sentimiento que desarrollamos con personas muy allegadas a nosotros pero que por una u otra razón no podemos verlos más allá de eso, debo agregar que físicamente nunca sentí esa atracción que debe existir en una relación. Pasaron los años y poco a poco comprendí que en mi vida jamás conocería la dicha de estar enamorada, no obstante, supe que podía vivir sin ese sentimiento. Que equivocada estaba.

Cerca de mis treinta me di cuenta que poco a poco estaba entrando en la mediana edad adulta, lo cual me hizo cuestionarme muchas cosas, sobre todo asuntos referidos a mi futuro. Económica y profesionalmente no había ningún cabo suelto, era todo lo que siempre quise ser y nada en este campo me hacía falta, pero en el aspecto romántico….ahhhh. Me había casado a la joven edad de quince años, mi esposo pasaba por el momento más amargo de su vida y de ninguna manera lo dejaría cuando más necesitaba de mi apoyo. Aun así, había algo que no me dejaba tranquila y eso era por que mi cuerpo me pedía algo que mi corazón anhelaba fervientemente. Un bebe.

No fue así como imagine que serían las cosas, pero de aquella maravillosa semana en aquel motel, dos cosas buenas salieron, mi hijo, y el amor de un hombre.

Han pasado más de dos años de aquella aventura, y ningún día después de ese deje de pensar en él, solo fue una semana, pero cada día lo viví como si fuera el ultimo, descubrí el dolor de la soledad llevada sobre otros hombros, saber que un pasado triste y doloroso no era exclusivo de mí. Sesshomaru, mi querido Sesshomaru si tan solo supieras que di a luz un hijo tuyo y mío, que sobre mi conciencia he cargado con el engaño de no hablar, cuantas veces levante el teléfono decidida a decirte todo, pero que mi cobardía me hacía colgar antes de marcar el primer número. Sesshomaru lo lamento tanto. Perdona a esta podre idiota que no podía amarte.

-¿Señora? Señora ya llegamos-

Lentamente fui despertando de mi sueño, sueños cargados de remordimiento-Esta bien, gracias Kaede-Eran a penas las nueve treinta de la mañana, había sido un viaje muy largo desde el aeropuerto hasta el hotel, mi hijo se encontraba dormido entre mis brazos. Con una manta gruesa lo envolví para bajar del auto

Kaede era la asistente personal de mi difunto esposo, una mujer de edad mayor, pero que a pesar de los años era altamente eficiente. -Sé lo difícil que ha sido para usted estas ultimas semanas, ir de una ciudad a otra con su hijo, para poner orden en los asuntos del señor Suitkotsu-Dijo la anciana al tiempo que daba indicaciones para que llevaran el equipaje a sus habitaciones

Después del funeral Rin se vio en la obligación de tomar posesión de las propiedades de su esposo, así como de cumplir su voluntad en asuntos financieros con dos de las fundaciones que el apoyaba, un largo y tedioso proceso de tramites que parecían no tener fin. Agradecía tener el apoyo de Kaede de lo contrario estaría más cansada de lo que ya estaba

-Kaede no sabía que mi esposo tenia asuntos en esta parte de la ciudad ¿Qué clase de negocio mantenía en este sitio? -Pregunto mientras caminaban al interior del hotel

-No sabría decirle señora, pero las indicaciones son claras-Sacando una agenda de color negro empezó a leer-Usted se reunirá al medio día en la sala privada de conferencias del lado norte de este hotel, con un hombre que mantenía un negocio privado con su esposo, no hay nombre ni referencia al tipo de negocio, pero el hombre en cuestión ha sido notificado de su visita y él se presentara con usted para esclarecer el tema a tratar-Dijo

Rin no podía negarse, solo esperaba que esto terminara pronto, ya no podía con más de estas reuniones, además, después de esta semana ella había planeado un viaje para ella y su hijo solos-Esta bien Kaede-Mirando el reloj de su muñeca, expreso-Aun falta dos horas para que me encuentre con ese hombre, mientras tanto llevare a mi hijo a desayunar ¿Nos acompañas Kaede?-

-Lo lamento señora, pero aun tengo cosas que ordenar antes de la reunión de esta tarde, me adelantare y después me encontrare con usted-La mujer se retiró en dirección contraria a ella

Rin miro a su pequeño hijo, quien moviendo sus pequeños brazos comenzaba a despertar-Buenos días mi amor, mamá aun tiene un asunto pendiente que tratar, pero después de esto tú y mamá aremos un último viaje-

Mientras Rin y su hijo desayunaban en el restaurante del hotel, Kaede estaba en la entrada recibiendo a un visitante-¿Señor Sesshomaru supongo?-

Sesshomaru había llegado al sitio marcado en la carta enviada por Suitkotsu el día de su deceso-Así es, y usted es la señora Kaede -Ella asintió-¿Dónde esta Rin?-


-¿Estas segura Kaede?-Rin caminaba por el pasillo hacía la sala Norte, seguida de Kaede

-No se preocupe por el niño señora, yo lo cuidare en lo que usted se reúne con el socio de su esposo. No es bueno que niños estén presentes en reuniones de negocios-

Kaede tenía razón, no era buena idea tener a su hijo con ella mientras atendía al señor-Gracias Kaede-Las dos entraron en la sala, encontrando el área vacía con solo una carpeta amarilla en la mesa

-Bueno la dejo señora, en la carpeta encontrara todo lo concerniente con su cita-Kaede reverenció a su jefa dejándola sola

Estando sola Rin se permitió exhalar con fuerza, a pesar de que este era el último negocio que debía atender, sentía que ya no tenía fuerzas para más. Las ultimas semanas habían sido días de intensos viajes y reuniones con parloteos incesantes de requerimientos exagerados. Entendía que era su responsabilidad hacerse cargo de los asuntos de su esposo, pero la parte egoísta dentro de ella anhelaba poner fin a esta etapa de su vida. Nunca desee la muerte de mi esposo, al contrario, siempre busque su felicidad aun si era a costa de la mía, pero su muerte, aunque dolorosa me dio la libertad que tanto soñé, por fin era libre de mi promesa, libre para vivir.

Determinada a seguir, tome asiento cogiendo entre mis manos la carpeta-Que extraño-El interior de la carpeta no era igual al de los últimos días, en lugar de un informe con balances financieros, me halle con un sobre blanco sellado

Lo tome entre mi mano, dándole la vuelta encontrando la fina escritura de Suitkotsu en el remitente-Para mi amada Rin-Se trataba de una carta escrita por su esposo

Asustada por la situación, abrió el sobre leyendo en voz alta su contenido.

Rin mi amada esposa.

Hola preciosa, ¿Cómo haz estado?, espero que mi muerte no te allá traído tantos problemas, pareciera que ni siquiera muerto puedo dejarte tranquila.

Inu ha de estar a tu lado como siempre, me pregunto si algún día él me recordara con cariño o si moriré en su memoria con el paso de los años, espero que no sea así, por que tu y nuestro hijo son las dos cosas que más ame en este mundo.

Rin, admito que robe gran parte de tu vida haciéndote mi esposa, no sabes cuanto lo lamento, pero mentiría sino dijera que lo hice seguro de lo que quería, y yo solo te quería a ti. Me enamore como un loco y mi única intención fue hacerte feliz, espero haberlo logrado aunque sea en una parte, pero ambos sabemos que no fue así.

Aun puedo recordar el día que regresaste a casa, la felicidad que sentí era indescriptible, abría la puerta y caminé directo hacía ti, pero estando tan cerca me di cuenta que no eras tú, algo había cambiado, algo te cambio….alguien.

Nunca reproche tu engaño, sabía que no estaba en posición de hacerlo, te amaba, te amo y aun sabiendo que a mi lado no estarías completa, te quedaste, gracias, gracias por no dejarme. Me diste el honor de hacerme llamar padre de tú hijo, de haberlo visto nacer y crecer ante mis ojos, de tenerlos cerca y decir en voz alta somos una familia. Tú sacrificio alegro los días de este pobre moribundo.

Rin gracias, gracias por todo lo que me diste, jamás podre pagar por tu inmolación, aun así, lo intentare.

En unos momentos te encontraras en esta sala con un hombre que estará contigo de hoy en adelante, estoy seguro que el cuidará bien de ti y que a su lado encontraras la paz que siempre te falto.

Rin, es hora de que me valla, saldré de tu vida para siempre, pero ruego permanecer en un sitio dentro de tu corazón. Adiós Rin.

En que momento mis ojos lloraron no lo sobre, sus palabras, sus últimas palabras, cavaron un hueco en mi alma, Suitkotsu aun en muerte te preocupas por mi. Ya no sabía que hacer, que sentir, desde tu muerte no había llorado como en estos momentos, todo absolutamente todo se arremolinó a mí alrededor, su muerte, el funeral, los viajes, los tramites, la soledad, él. Ya no, ya no más…

-Toma, nunca me gusto ver lágrimas en tus ojos-

Cual resorte, salte de mi silla al reconocer la voz que me tendió. No, no era un sueño, él estaba aquí, Sesshomaru estaba aquí.

-Se…se…sessh…-Ni siquiera era capaz de mencionar su nombre

Sesshomaru había entrado a la mitad de la lectura de Rin. Escucho en silencio mirando la reacción de Rin, por un instante se sintió celoso de sus lágrimas, lagrimas que eran por el recuerdo de Suitkotsu, él había llegado para ser risas y no llanto, le dejaría a Suitkotsu las lagrimas y el tomaría sus sonrisas, nunca podría desvanecer el recuerdo de su esposo, lo aceptaba, pues bien podía ocupar un sitio más elevado que ese, el sitio que se da únicamente al ser amado.

Acercándose a ella enjuago cada lagrima con suavidad, asegurándole en cada toque que no era una fantasía, él había vuelto para quedarse. Rin cerro los ojos acunando en su corazón el suave afecto de su regreso, nuevas lagrimas brotaron, pero ninguna fue de tristeza, se trataban de todas las emociones unidas en un frenesí de alegría.

-Dime que eres real, que cuando abra los ojos seguirás aquí-Suplico

Sesshomaru le cogió el rostro entre sus manos recargando frente contra frente, inhalo el suave aroma de sus cabellos, recordando los días pasados, esos días tan lejanos que muchas veces pensó no haberlos vivido. Rin no era la única afectada con su recuentro.

-Soy real, tan real como tú-

-Sesshomaru…-Estirando su cuerpo, atrapo sus mejillas dentro de sus palmas, en ese instante abrió los ojos, sabiendo que no se iría

-¿Cómo? ¿Cuándo?-

Se alejo de ella solo lo suficiente para poder hablar-Suitkotsu me busco poco después de que te fuiste-

En la mente de Rin algo hizo Click, el negocio que la había traído hasta aquí no era otro que el encontrarse con Sesshomaru, Suitkotsu sabía quién era él, quién era Sesshomaru-Oh por dios…-Un horrible nudo se le formo en la garganta, su esposo sabía más de lo que imagino.-¿Lo sabes?-

El asintió

Con cuidado Rin tomo asiento, entre las emociones de su alma y el cansancio de su cuerpo estaba segura que no resistiría de pie un segundo más-Yo….yo…-

Sesshomaru arrojo frente a ella el álbum que había llenado en todos esos años lejos-Ya lo sé-Rin abrió el álbum encontrando fotos de ella y los reportes de cada mes- Partiste al amanecer mucho antes de que me despertara, a penas te dio tiempo de empacar tus cosas, , no dejaste una nota o algo que me hiciera llegar a ti, te fuiste con la intención de nunca regresar-

Sus palabras estaban envueltas en un sentimiento de reproche que ella sintió cada una como espadas atravesándola-Entraste en mi vida sin aviso, te abrí las puertas confiando en que no me lastimarías, pero solo me usaste-

Ella se levanto de repente sorprendiéndolo-¡Eso no es cierto!-

-Lo hiciste, buscabas alguien que llenara tu vientre, te daba igual quién fuera-Sesshomaru no podía hacer un lado las heridas, por mucho que lo intento necesitaba decirle todo lo que sentía

-¡No fue así!-Le aseguro

-¿No? Entonces como explicas tu comportamiento, me usaste, entraste a mi cama partiendo al alba, dime como debo interpretarlo-

Rin le sostuvo la mirada, no dejaría que la juzgara, no sin antes escuchar sus motivos-Cuando pare en tú Motel lo hice para analizar mi vida y tomar una decisión sobre mí futuro. Nunca te busque, fuiste tú quién se presentó siendo alguien más para acercarse a mi, los dos nos mentimos, pero entre las mentiras encontramos una verdad-

-¿Cuál?-El cuestiono

-La verdad de un dolor tan intenso que nos estaba matando día a día, dices que te use para llenar un hueco, pero también tú me usaste para llenar los tuyos. Los dos nos usamos sin darnos cuenta de que ya no era un uso sino una necesidad. Todo cuanto pasamos en esa semana fue real, no importa que fue lo que nos llevo el uno al otro, si al final nos dio más de lo que los dos buscábamos ¿Acaso no vale más lo que se obtuvo, qué lo que nos llevó ahí?-

Sesshomaru relajo los músculos. El pago a sus mentiras lo sufragaron con su tiempo, tiempo que jamás volvería, tiempo lejos uno del otro, buscar culpables sería inútil cuando ambos habían tenido parte igual en el asunto. Ya que importaba el pasado cuando el futuro estaba frente a sus ojos.

Un golpe en la puerta los distrajo a ambos de su lucha. Se trataba de Kaede

-Señora lamento la interrupción-

Rin se limpio las lagrimas recobrando la compostura-No, no importa Kaede ¿Sucede algo?-

-Intente distraerlo tanto como pude, pero bueno, usted ya lo conoce-Kaede cubría con su cuerpo a una personita muy especial

Rin sonrió de inmediato, le demostraría a Sesshomaru que todo el dolor había valido la pena. Acercándose a su empleada tomo a su hijo entre sus brazos-Sesshomaru te presento a mi…., perdón a nuestro hijo-

El aire abandono su cuerpo en un instante, la vida se congelo, y todo lo que pudo ver fue unos ojos iguales a los que vio esa mañana en el espejo de su habitación. Dorado con dorado chocaron en un descubrimiento de reconocimiento, padre e hijo se miraron con absoluta fascinación, cada uno encontrando una semejanza. Inu era tan parecido a su madre que sino fuera por sus ojos Sesshomaru hubiera tardado en reconocerlo, mientras Inu miraba al hombre con profunda curiosidad.

Sesshomaru se fue acercando sin dejar espacio entre ellos y él-Inu…-Tantas fueron las veces que le llamo en sueños, su nombre dicho le supo a sal. La sal con la que le das sabor a la vida.

Inu estiro su mano tratando de tocar al hombre que lo llamo, este entendió su pedido y le dejo su rostro a su alcance. De más esta decir que sus manos le dieron el consuelo al dolor de la espera, una lagrima resbalo de su ojo y fue Inu quien la atrapo con sus dedos regordetes-Ma, má, ojos miel-Señalo los ojos de Sesshomaru-Ojos miel miyo-

-Si hijo, ojos miel igual a los tuyos-Sin perder un segundo más. Sesshomaru los tomo entre sus brazos, estrujándolos con fuerza, lagrimas cayeron por todos lados, de Rin, de Sesshomaru, no se sabía de quién eran por que unas con otras se mezclaron

Kaede miro todo desde la distancia llorando en silencio, sin que se dieran cuenta abandono la habitación. Una vez fuera saco un pañuelo para limpiarse-Listo señor, la señora y el señorito están seguros de ahora en adelante, puede descansar en paz-Dijo susurrando al viento

Después de un rato los dos se soltaron a petición de Inu, que había sido aplastado por el peso de sus padres-¿Quin es? ¿Quin es mami?-Pregunto Inu ligeramente molesto por el fuerte abrazo que le dieron

Rin respiro con calma antes de responder a la pregunta de su hijo-El Inu, es una persona que te ama más que nada en el mundo, su nombre es Sesshomaru y de hoy en adelante será parte de nuestras vidas-Hizo una pausa-Bueno ¿Sí él así lo decide? -

Sesshomaru sonrió en arrogancia por su pregunta, desde luego que sería parte de su vida, pero usando esta oportunidad quiso responder a una de las dudas que más lo atormento estos dos años-Eso solo depende de tu respuesta a tres preguntas-

Rin alzo una ceja en duda-¿Cuáles?-

-Uno, Rin de ahora en adelante sin importar la situación responderemos a cada pregunta sin guardarnos nada, no importa que pase en un futuro jamás volveremos a esconder nuestros pensamientos ¿Lo prometes? -

Sonriendo ella afirmo-De acuerdo-

-Dos, tienes estrictamente prohibido huir de mí, ya no más escapes ni correr cuando sientas miedo, estaré ahí para cuidarte, pero tienes que dejarme ¿Rin abrirás las puertas de tu corazón a un extraño que solo busca ser parte de ti?

Cogiendo su mano, envolvió sus dedos con los de él-Solo sí el me deja hacer lo mismo-

-Sesshomaru apretó el agarre-De acuerdo-

-Y cuál sería tu última pregunta-Ella cuestiono

Cerrando los ojos exhalo, la mayor duda estaba a punto de ser contestada-Rin, cuando te fuiste esa mañana sé por que lo hiciste; pero, en algún momento, ¿En alguna parte de tu vida pensaste en regresar?-

Necesitaba saberlo, necesitaba la respuesta a esa pregunta, sino fuera por Suitkotsu tal vez Sesshomaru nunca hubiera sabido de la existencia de Inu, del paradero y el lugar donde encontrar a Rin. Así que la duda era clara ¿Rin lo hubiera buscado a él por su propia cuenta?

Rin camino hasta el lugar donde se había sentado buscando su cartera, al volver le entrego a Sesshomaru dos papeles que celosamente había guardado de todo el mundo-Los compre desde hace un mes, no tienen fecha de salida por que ignoraba cuando terminaría con todo lo relacionado al testamento, pero los llevo en mi bolso esperando usarlos-

En sus manos Sesshomaru sostenía dos boletos de viaje para ir a la ciudad de Shikon no Tama, ciudad donde él vivía.

-Esto contesta tu duda-

Sesshomaru guardo los boletos en el bolsillo de su pantalón, la duda se esfumo, así como el pasado, ya no pondría los ojos en el ayer, todo cuanto necesitaba aguardaba por un sendero desconocido para los dos. No sabían que esperar del mañana, qué o cómo sería los días a partir de ese instante, pero seguros estaban de que el camino ya no lo caminarían en la soledad, había alguien que sujetaría su mano listo para impulsarlo.

-Ma, mami-Inu jalo la ropas de su madre, llamando su atención-Se queda, ojos miel se queda-

Rin miro a Sesshomaru segura de su respuesta-Si, él se quedara-

Sesshomaru tomo a su hijo entre sus brazos, llevándolo a él y a su madre fuera de la habitación. Una nueva vida los esperaba a los tres y estaba ansioso por vivirla de inmediato.


Bueno este es el final de Motel gracias por leer pero te pido me dejes un comentario,esperando te allá arrancado una lagrima con mi linda historia GRACIAS!nwn