Hacía alrededor de una hora que Shoto había arribado a l residencia Todoroki, se sentía desanimado, estaba seguro que sus acciones del día anterior habían sido erráticas y agravarían más o situación en la que se encontraba.
—¡¿Qué hiciste que cosa?!
—Le dije que me gustaba— el bicolor clavó sus ojos en el té sobre la mesa y torció la boca de lado haciendo un leve puchero.
—¿Y ella? ¡¿Qué respondió?!— la albina precia agitada y un tanto ruborizada por el relato de su hermano.
Chasqueó la lengua y soltó un suspiro —No dijo nada.
—Ya veo... Como tú hermana estoy feliz de que hayas tenido el valor de confesar tus sentimientos, sin embargo porque soy tu hermana mayor tengo que regañarte.
Shoto hizo una perfecta "o" con sus labios y ladeó un poco la cabeza —Pero tú dijiste que tenía que confesarme...
—Si, lo dije; pero pensé que la chica que te gustaba era Natsuki, no una de tus compañeras que encima tiene un novio— La chica suspiro acariciando el cabello de su hermano —No es bueno meterse en las relaciones de los demás. Si tú estuvieras con ella ¿Te gustaría que otro tipo le hiciera eso?
—No
—Si ella es feliz, eso debería ser suficiente— aclaró sirviéndose un poco más de té.
—Pero quiero que sea feliz conmigo— dio un suspiro y dejo caer su cabeza sobre la mesa.
—Deja de ser tan egoísta, aún eres un niño caprichoso.
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—Yaoyoruzu— trató de llamar Kendo sin tener ninguna respuesta de la morena —¿Yaoyoruzu?— insistió en un tono un poco más alto.
—Lo siento Kendo... ¿Qué decías?
— Has estado muy distraída todo el día— la de cabello naranja se notaba algo curiosa —¿Pasó algo con Awase?
Yaoyoruzu dio un respingo y casi cae del banquillo donde se encontraba sentada.
—N-No para nada— intentó aclarar agitando las manos frente a su rostro.
—Se que hace tiempo dejamos el tema— Kendo posó sus ojos verdes a la distancia y luego regresó a la chica frente a ella —¿Estas segura de Awase?
—Kendo... ya habíamos hablado del tema, se que aveces es un poco extraño— Momo sonrió con un poco de nostalgia —Pero él es un buen chico y lo quiero.
Hace 6 meses...
—Rayos— bufo Awase pues estaba totalmente empapado por la lluvia, se encontraba camino a su residencia cuando esta lo pescó sin previo aviso a mitad de camino.
—Awase-san ¿Estas bien?
Escuchó la voz dulce de la chica de la clase A y cuando se giró pudo ver a la morena con un impermeable gigantesco, botas a juego y una sombrilla.
—Estoy seguro que tú estás mejor Yaoyoruzu— el azabache le regalo una gran sonrisa y la chica se apresuró a su lado para cubrirlo de la lluvia.
—Puedo hacerte un paraguas
El muchacho negó — No creo que a estas alturas sirva de algo— se encogió de hombros mientras hacía una seña hacía su ropa empapada.
—Es verdad— admitió llevándose un dedo a la boca —Estamos más cerca de la residencia A que de la B, te puedo invitar un té o chocolate mientras te cecas y deja de llover.
—A decir verdad eso sería encantador— el chico la invitó a seguir caminando —Gracias, Yaoyoruzu.
Todo el camino restante fue menos desagradable para el azabache que antes, a pesar de estar empanado le agradaba caminar con la muchacha y a ella parecía agradarle la compañía.
Arribaron a la residencia y al entrar notó que no había nadie.
—Están en una práctica— Explicó la chica mientras cerraba el paraguas
—¿Por qué tú no estás allá?
—Me siento un poco mal y termine lastimándome, así que Aisawa-sensei me ordenó irme a descansar— hablo mientras mostraba su tobillo vendado.
—Ni hablar— el chico la tomó de la mano y ante la cara sonrojada de la morena sonrió pero sin detenerse. —Siéntate— le pidió, ofreciéndole una silla del comedor. —Yo te atenderé.
Momo trató de protestar pues era descortés hacer que el invitado trajese el té, pero el chico no la escuchó y se había metido a la cocina a preparar algo.
Pasaron unos minutos y el moreno había regresado con dos tazas de té.
—Gracias por hacerme compañía.
—Gracias a ti, alegraste mi tarde.
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La escena pasó por la mente de Momo de manera fugaz porque ya no recordaba la ultima vez que había tenido una conversación como la de esa tarde.
—Awase, es cálido— afirmó mientras se veía en el espejo.
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Todoroki caminaba de regreso a Yuei, estaba cansado... no le deseaba mal a Awase (tal vez un poco), pero quería a Momo y quería verla feliz. Debía seguir el consejo de su hermana y olvidarse de la chica, déjala ser feliz y no ser una piedra en su camino.
—No puede ser— habló un tanto perturbado cuando vio a Yaoyoruzu entrando a la estación del metro que él también debía tomar.
Camino con cierta distancia, no quería molestarla o causarle alguna incomodidad por lo suscitado el día anterior. Espero paciente que el metro llegase a la estación y cuando esté abrió sus puertas entró deprisa antes que la morena quien quedó frente a las puertas siendo un tanto asfixiada por la gran cantidad de personas dentro.
La observo un rato tratando de descifrar todo en la imagen, se veía tan hermosa con el cabello suelto, el vestido que llevaba era guindo entallado de la parte de arriba y con un corte A que le llegaba a mitad del muslo, medias negras que le llegaban un poco más abajo que el vestido dejando ver parte de su piel y unos sencillos zapatos negros. Hizo una foto mental y sonrió pues para cuando se dio cuenta ya se encontraba preguntándose donde habría estado luciendo tan bella.
Vio un hombre que se acercó a Momo con una mirada extraña y sintió ganas de congelarlo o calcinarlo, pero antes de que el sujeto pudiera ponerle una mano encima a la morena, Todoroki la abordó girándola haciendo que su espalda estuviese contra la puerta y quedasen frente a frente.
—Todoroki-san— le llamó algo sorprendida.
—Debes estará más atenta a lo qué pasa a tu alrededor— le regaño señalando a un tipo con una evidente cara de pervertido.
—Gracias— habló un tanto apenada tratando de desviar la mirada pues esa escena le recordaba al día anterior cuando el muchacho la aprisionó contra la barra.
—No es nada— trato de restar importancia haciéndose hacia atrás para darle mayor espacio.
El metro se detuvo en la siguiente estación y más pasajeros habían abordado, por el contrario de que el muchacho aprovechase la oportunidad, este luchaba por mantenerse a una distancia prudente de la chica.
—Sabes... no tienes porque hacer eso— hablo la morena con un tono bajo y casi inaudible —Solo...
Tiro de la camisa gris del muchacho pegándolo a su cuerpo, Todoroki colocó una mano sobre la puerta para sostenerse y con la otra sostuvo a Yaoyorozu por la cintura. La chica no soltaba ese agarre y Shoto sentía como los colores se le iban a la cara, soltó un pequeño suspiro y recargó su frente en el hombro de la chica.
—Aunque seamos amigos, no está bien.
Ella no respondió y permanecieron en silencio el resto del camino.
Llegaron a la estación y descendieron del vagón tomando camino a la escuela, había empezado una leve llovizna y la morena abrió un pequeño paraguas que estaba cargando en su bolso. Sin aviso previo tapó al chico con él y empezaron a caminar uno al lado del otro.
—¿Por qué no podemos ser amigos como antes?— pregunto la chica al atravesar la gran puerta de Yuei y tomar el camino por el hermoso sendero de árboles.
—Porque no está bien tratarnos así después de lo que dije ayer — el muchacho se encogió de hombros y la observó a su lado, se veía nerviosa y temblaba un poco. —¿Estás bien?
—Si, no es nada— guardo silencio un momento como si estuviera repasando sus ideas y buscara la mejor — ¿Podríamos hacer de cuenta que lo de ayer no pasó?
Todoroki se detuvo en seco y tomó la mano de Momo girándola hacia el —No.
—Pero tú y yo somos amigos desde que ingresamos a Yuei... desde el examen con Aisawa-sensei...
La chica agachó la cabeza y Shoto alcanzó a ver cómo las lágrimas empezaban a recorrerle el rostro.
—Lo siento
El paraguas salió volando con una ventisca en el momento que Todoroki sostuvo entre sus brazos a Yaoyoruzu; ella por su parte lo abrazó con fuerza hundiendo su rostro en el cuello del bicolor.
—No puedo— le susurro al oído y la voz de Todoroki le recorría el cuerpo en una descarga. —Lo siento pero no puedo hacer de cuenta que nada pasó.
La soltó y se alejó unos pasos de ella, la lluvia caía lenta y silenciosa, ninguno de los dos le daba importancia a que se encontraban totalmente empapados.
—Todoroki-san— insistió ella ruborizándose
—Te entiendo— suspiro un tanto frustrado —Tu quieres a tu amigo de vuelta y yo te quiero a ti conmigo— pasó una de sus manos por su cabello llevándolo hacia atrás, despejando su frente —No es justo, tú lo tienes a él y me quieres también a mi... Y yo te quiero solo para mi. Los dos somos tan egoístas.
—¡¿Por que?!, ¿Por qué no podemos?— llevó sus manos al pecho y las lágrimas empezaron a mezclarse con la lluvia.
—Porque siempre que esté contigo...— Shoto empezó a acercarse a ella con pasos cortos —Siempre que te vea, siempre que te hable, cada momento en que estemos solos cómo está noche yo...
El chico se detuvo estando frente a ella.
—¿Tu?— Preguntó ella tiritando y viéndolo directamente a los ojos.
—Moría por besarte— hablo al tiempo que reducía la distancia, tomaba a la morena por la cintura y fusionaba sus labios en un beso húmedo y apasionado. —No puedo... fingir que no... pasó— hablaba entre besos y suspiros —Empújame... pégame... aléjame... duda... porque no quiero detenerme.
—Shoto...— ella rodeó el cuello del chico con sus brazos profundizando el beso.
Se besaron durante unos minutos que parecieron fugaces, ninguno se retiraba del otro aunque la lluvia siguiese cayendo, se separaron un momento y sus ojos se encontraron, Todoroki sonrió porque sentía que de alguna manera no le era tan indiferente como él pensó; pero el momento se disipó cuando el teléfono de Momo empezó a sonar, lo tomo y en la pantalla apareció el nombre de «El». La chica dudo y sus ojos vacilaron traicionándola.
—Maldita sea— soltó el bicolor dando un puñetazo al árbol más cercano.
—Yo... — trató de hablar pero el muchacho hizo la seña de que guardase silencio.
—Sólo... déjame tranquilo— camino alejándose de ella y para cundo siete metros los separaban se giró a verla —Solo seamos compañeros ¿Bien?— le regalo una gran sonrisa.
En cuanto se giró y siguió con su camino, la sonrisa se deformó en una mueca de dolor y sus lágrimas se fundieron una a una en la lluvia.
