Título: La hanyou, el hanyou

Resumen: Al encontrar a una miko herida, el grupo decide ayudarla. Más tarde, por la noche, la miko va a junto de Inuyasha y le dice: "Por haberme ayudado, te voy a conceder un único deseo..." ¿Y qué es lo que desea? Que Kagome se convierta en hanyou. InuKag

Disclaimer: ¡NO ES MÍO! Pertenece a Rumiko Takahashi

Género: Romance/Acción/Aventura

Clasificación: R (M)

Nota de la traductora: los personajes y la historia no son míos. Los personajes son de Rumiko Takahashi y la historia es de Wolf Blossom.

Capítulo 2: La Hanyou


Kagome, un inu-hanyou. Pensó mientras miraba a su compañera miko. Inuyasha se aseguró de que Kagome estaba profundamente dormida antes de cerrar sus ojos para dejar que el sueño lo consumiera.

La mañana llegó e Inuyasha fue el primero en despertarse. Olió un ligero cambio de aroma en Kagome, pero no era drástico.

Creo que su cambio en hanyou llevará algún tiempo. Pensó con diligencia. Vio a Kagome revolverse antes de rascarse su mejilla. Inuyasha se dio cuenta de que sus uñas habían crecido excepcionalmente.

Garras. Pensó mientras Kagome se levantaba frunciendo el ceño en dirección a sus manos.

¿Qué? Juraría que había cortado mis uñas ayer. Pensó Kagome mirando a sus largas uñas que parecían garras.

Se encogió de hombros mientras se levantaba y apartaba despacio a Shippo. Se dio cuenta de que Konoharu no estaba.

Caminó hacia Inuyasha y alzó la vista hacia él.

—Eh —llamó.

— ¿Sí niña?

— ¿Dónde está Konoharu?

—La bruja murió.

Kagome jadeó.

— ¿Qué? —preguntó.

—Anoche. Vino a mí y me pidió que usara su último deseo. Luego la bruja murió.

—El último deseo… ¿qué deseaste? —preguntó Kagome.

—Lo descubrirás en su momento —dijo Inuyasha mientras Kagome lo miraba fijamente.

— ¿Cómo sé que esto no es lo que esperaba? ¿Así que no deseaste convertirte en youkai?

— ¡Feh niña! ¿Te parezco un youkai? —gruñó Inuyasha.

—Punto para ti. Ahora voy a darme un baño —dijo Kagome mientras empezaba a marcharse en dirección a las aguas termales.

— ¿No te vas a llevar a Sango contigo?

—Está cansada y me siento muy sucia —respondió Kagome.

—Keh, niña —masculló.

— ¡HE OÍDO ESO! —llegó el eco de Kagome.

Creo que su sentido del oído está mejorando. Pensó Inuyasha.

Inuyasha saltó de árbol en árbol hasta que aterrizó en un árbol lo suficientemente cerca de Kagome. Suspiró mientras observaba su baño. La había visto desnuda muchas veces antes, así que lo que veía ahora no era nada nuevo… excepto que lo excitaba hasta la locura cada vez que la veía.

— ¡OSUWARI! —llegó un sonoro grito.

— ¡AHHH! —gritó Inuyasha al caer de cara al suelo.

— ¿POR QUÉ FUE ESO NIÑA? —rugió mientras Kagome lo fulminaba con la miraba desde su sitio en las aguas termales.

—Te oí. ¿PUEDES ser más ruidoso?

Inuyasha miró fijamente a Kagome. ¿Eso es… ¿eso es lo que creo que es…? Pensó Inuyasha. Se levantó y empezó a caminar hacia el agua.

—Eh… ¿Inuyasha? —titubeó Kagome.

— ¡Diré la palabra si no te detienes! —amenazó Kagome.

A Inuyasha no le importó. Ahora estaba hundido hasta la cintura en el agua y miraba fijamente a Kagome.

—OSUWA- —Kagome fue interrumpida cuando Inuyasha alcanzó su cabeza.

—Tienes orejas de perro —dijo Inuyasha asombrado.

— ¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ? —gritó Kagome.

Inuyasha tiró de una peluda oreja negra y sonrió.

—Tienes orejas de perrito Kagome.

Kagome puso una mano en lo alto de su oreja y de hecho sintió una peluda oreja triangular. Sus ojos se ampliaron mientras sus manos iban hacia los lados de su cabeza, no sintió ninguna oreja humana.

Fulminó a Inuyasha con la mirada.

— ¿Qué deseaste Inuyasha?

Inuyasha tragó saliva cuando vio las garras en sus manos.

—Yo eh…

—Dímelo antes de que te siente hasta el infierno.

— ¡Deseé fueras un inu-hanyou niña! ¡Keh! Dijiste que te quedarías en mi época si fueras uno —dijo Inuyasha.

— ¡ESTABA BROMEANDO! —rugió Kagome.

— ¡Como si yo lo supiera!

— ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI! ¡OSUWARI!

— ¡AHHHHHHHHH! —gritó Inuyasha al ser introducido a la fuerza en el manantial. Kagome resopló mientras se levantaba y se ponía su uniforme escolar, cuando estuvo segura de que Inuyasha aún seguía intentando separarse del suelo. Miró dentro del agua y sus ojos se ampliaron. Su cara cambió dramáticamente. Tenía peludas orejas negras en lo alto de su cabeza con el interior rosa, al igual que las orejas de Inuyasha. Los ojos de Kagome tenían ahora un tono más ligero de marrón con motas doradas.

-Oh dios mío… me veo tan… diferente —Kagome respiró. Luego, justo ante sus ojos, su pelo cambió de su color negro azabache natural a un pálido color azul. Su pelo casi igualaba el pelo plateado de Inuyasha, pero el suyo era ligeramente azulado.

Kagome miró sus manos y encontró que había garras en lugar de sus uñas cortas.

—Me veo tan diferente —dijo Kagome en voz baja mientras se tocaba la mejilla. Kagome sintió que su nariz se movía y que miles de olores la golpeaban. La arrugó y cerró los ojos, su cabeza se llenaba de diferentes sonidos y aromas.

Kagome se miró fijamente un poco más mientras Inuyasha se levantaba. La miró y se le atascó el aliento en la garganta.

Maldita sea está preciosa. Pensó. Kagome levantó la mirada hacia él e Inuyasha vio que sus labios estaban más hinchados, más llenos y ahora de un color rojo sangre, como si siempre fuera con los labios pintados.

—Te ves… —Inuyasha no podía pensar en una palabra.

—Diferente… —susurró Kagome mientras se miraba otra vez en el agua.

— ¿Tienes cola? —preguntó Inuyasha. Kagome se levantó e intentó mirar su parte de atrás.

—No lo sé —dijo Kagome.

—Déjame ver —dijo Inuyasha. Se cruzó de brazos cuando Kagome se dio despacio la vuelta para él. Su pelo estaba, de hecho, más largo y sus garras parecían mortalmente afiladas. Pero no tenía cola.

—Sin cola. Creo que solo la tienen los demonios completos —dijo Inuyasha, amando el aroma de la Kagome demoníaca.

— ¿Como Sesshomaru y Kouga? —dijo Kagome, no pareciendo tener suficiente de su nuevo aspecto. Sus labios rojos, su pelo largo y azul plateado, sus claros ojos marrones con motas doradas… todo.

—Kagome… —dijo Inuyasha salvajemente mientras la miraba fijamente a los ojos.

— ¿Qué?

—Mira el agua —dijo Inuyasha rápidamente.

Kagome bajó la mirada y sus ojos se abrieron desmesuradamente. Sus ojos cambiaron del marrón al avellana claro, todavía tenían las motas doradas (las motas son del mismo color que los ojos de Inuyasha).

— ¿Ojos verdes?

¡Mierda Kagome! Pensó Inuyasha.

Kagome sintió dolor en su boca. La abrió y vio que le crecían los colmillos.

— ¿También colmillos? —dijo Kagome salvajemente.

—Lindo.

Kagome gruñó.

— ¡OSUWARI! —rugió una vez más.

— ¿POR QUÉ FUE ESO? —bramó Inuyasha mientras se desvanecía el hechizo.

—Por convertirme en un inu-hanyou… hablando de eso, ¿sé el idioma inu-youkai?

Inuyasha consideró esto por un momento. Le ladró a Kagome, que arqueó una ceja.

— ¿Así que hay una forma de decir niña en el idioma inu-youkai? —dijo Kagome soltando una risita.

Inuyasha se encogió de hombros.

—Así que sabes el idioma inu-youkai.

Los ojos de Kagome se abrieron desmesuradamente.

— ¡ESTÚPIDO IDIOTA!

— ¿QUÉ? –rugió Inuyasha.

— ¡Soy una miko maldita sea! Soy medio hanyou y medio miko… ¿no me purificaré?

Los ojos de Inuyasha se abrieron desmesuradamente.

—Vamos a ir ahora mismo a casa de Kaede. Súbete a mi espalda.

—Eh… si soy una hanyou…

—Aún tengo que entrenarte —dijo Inuyasha mientras Kagome se subía.

— ¿Qué hay de los otros? —preguntó Kagome.

—Sabrán que ha pasado algo y también volarán con Kirara a donde Kaede o se quedarán —dijo Inuyasha mientras saltaba rápidamente de árbol en árbol.

— ¿Convertirme en inu-hanyou solo para mantenerme aquí? —espetó Kagome.

— ¡Bueno perdona por intentar encontrar los fragmentos de la perla!

— ¡PERDONADO! ¡Solo mírame! ¡Tengo orejas de perrito! –dijo Kagome tirando de su oreja.

— ¿Qué pasa con eso? ¿No tengo yo orejas de perro?

—Tú naciste con ellas, ¿cómo me las voy a arreglar con pelo azul plateado, ojos verdes, garras, colmillos y orejas de perro en mi época?

—Fácil, simplemente no vayas.

—Diría la palabra si no estuviéramos en el aire —dijo Kagome.

—Entonces debería llevarte más a menudo —dijo.

—Jaja —dijo Kagome sarcásticamente.

— ¿Ser un inu-hanyou también está afectando a tu actitud? —gruñó Inuyasha.

—No lo sé, ¡por qué no se lo preguntas al chico que ha sido un hanyou toda su vida!

— ¡Bueno discúlpame por nacer como un híbrido!

Kagome suspiró.

—Y no te querría de otro modo, ¿vale? Así que sólo cállate y ve allí.

—Llegamos.

Kagome saltó de la espalda de Inuyasha y corrió hacia la cabaña de Kaede… sorprendentemente, su velocidad también se había incrementado.

—Kaede-baba-chan —gritó Kagome mientras entraba corriendo en la cabaña.

—Kagome mi ni- ¿qué te pasó? —dijo Kaede sorprendida.

—Inuyasha le pidió un deseo a una Miko de los Deseos para que me convirtiera en inu-hanyou. ¡Sin embargo él olvidó que también era una miko así que podría purificarme!

Kaede pensó por un momento mientras Inuyasha se cruzaba de brazos. Kaede le dio a Kagome un vaso de hierbas aplastadas en agua.

—Bebe esto mientras emites tu aura de miko —instruyó Kaede.

Kagome hizo lo que le dijo y sintió una ráfaga de aire frío contra su rostro. Sus ojos se abrieron desmesuradamente mientras miraba fijamente a Kaede.

— ¿Qué fue eso?

—Ahora tu lado de Miko acepta tu lado de Hanyou. Sólo fue un rápido encantamiento de hierbas —dijo Kaede.

—Vaya, eso fue rápido —dijo Kagome.

—Bruja, ¿Kagome necesita un sello? —preguntó Inuyasha.

— ¿Sello?

—Como la Tessaiga, sella mi sangre youkai, ¿Kagome necesita una?

—No lo sé. Fue transformada en inu-hanyou, no tiene sangre youkai dentro de ella.

— ¿Y si descubrimos que puedo transformarme en un verdadero youkai? —preguntó Kagome.

— ¿Qué es lo único que te mantiene segura Kagome? —preguntó Kaede.

—Inuyasha o mis flechas —dijo Kagome.

—Entonces creo que tus flechas son tu sello. Myoga podría saber más de esto que yo.

— ¿Qué hay de la noche humana? —preguntó Kagome.

—Teniendo en cuenta que Inuyasha pidió el deseo, tu tiempo es el de él.

— ¿Y aún puede usar su flechas de miko?

—Sí, puede.

—Eso es todo lo que necesitamos oír bruja, nos vamos.

—Si tenéis más preguntas, preguntad a Myoga.

—Sí, sí —dijo Inuyasha mientras Kagome se subía a su espalda.

— ¿Dónde está la pulga cuando la necesitas? —gruñó Inuyasha mientras empezaba a saltar de vuelta al campamento.


Y ya está, muhas gracias por los reviews y hasta el viernes 11. ^_^