Capítulo 2 - Alguien nuevo.
El día seguía avanzando en Kyoto y aunque debía salir al mundo exterior, él permanecía encerrado en su cuarto y asomado en la ventana, sus ojos estaban clavados en el cielo nublado que estaba ocupando toda la ciudad y que pronto marcaría el comienzo de la lluvia. Bufó con desgana al pensar nuevamente en ese sueño y con eso, su piel se erizó considerablemente.
El solo pensar que ella podía estar en peligro y que él no estaba ahí para protegerla, le producía un dolor inmenso en el pecho.
El silencio de su habitación quedo interrumpido por unos golpes en la puerta, desvió débilmente su mirada hacía ahí y permaneció callado a la contestación que debía dar. No quería hablar y mucho menos entablar conversación con alguien, ahora solo debía encontrar respuestas a esas preguntas que no estaban nada claras. Volvió a escuchar ese golpe y la puerta y volvió a hacer lo mismo.
Permanecer mudo al mundo exterior.
Volvió a dirigir su mirada a la ventana para escuchar como la puerta se abría y vio de reojo como una figura alta se apoyaba en la puerta, escuchó su bufido y permaneció inmune a él.
-¿Qué te ocurre Aoshi?..-le preguntó el visitante al avanzar hacía él..-¿estás enfermo?, hoy no has salido del Aoiya y ni siquiera para ir al templo..-alzó una ceja al detenerse enfrente del joven..-¿pasa algo?.
-Nada Okina..-respondió secamente..-hoy me apetecía meditar aquí.
Okina curvó sus labios al dirigir su mirada hacía la ventana, se cruzó de brazos y bajo su cabeza en negación.
-El tiempo no invita a nada..-soltó pausadamente..-ni siquiera me deja salir de esta cárcel para irme a buscar a amigas..-esbozó una sonrisa picarona.
Pero Aoshi no se inmutó ante ese comentario y bajando su mirada vio como Misao salía al jardín a buscar la ropa que estaba tendida. La contempló fijamente mientras veía como el cielo descargaba toda su rabia sobre la tierra. Empapándola por momentos. Su mirada estaba fija en la jovencita, veía como se quejaba y se apartaba los cabellos mojados de su rostro. Como corría de un lado para otro para seguir recogiendo la ropa y de pronto volvió a sentir ese presentimiento extraño.
El temor a un mal.
Okina esbozó una sonrisa maliciosa al ver como la mirada del joven estaba clavada en su nieta. Carraspeó con fuerza para evitar sentir el sentimiento sobre protector hacía su flor de loto y obteniendo la mirada confusa de Shinomori.
-Baja conmigo, estás aquí encerrado y pareces un ermitaño..-le guiñó el ojo..-además las vistas están mejor afuera que aquí arriba.
Aoshi entrecerró su mirada con rabia ante ese comentario.
-Venga no hagas eso..-volvió a sonreír..-me voy y espero verte abajo, ya que hay alguien preocupada por tí.
Y dando dos pasos hacía atrás le volvió a guiñar el ojo y le dio la espalda para salir de la habitación y sonreír ante la actitud de ese futuro y esperado nieto-político extraño. Pero Aoshi no dio muestras de seguir al anciano y continuo observando la escena de abajo.
Mientras tanto Misao estaba sentada en el porche secándose los cabellos con una trenza y mascullando palabras mal sonantes. Curvó sus labios con rabia al sentirse húmeda y notó como su piel comenzaba a erizarse por el frío que estaba sintiendo.
-Como no te cambies de ropa, cogerás un buen resfriado..-dijo Okon al agarrar la toalla y hacer la tarea de secarle sus cabellos..-además no es propio que una jovencita vaya por la calle mojada y con las ropas marcando más de lo necesario.
Misao desvió su mirada y se cruzó de brazos.
-¿Y quién me vería Okon?..-preguntó furiosa..-solo estáis vosotros y Okina, así que no tengo peligro alguno, además..-alzó su mano en forma de puño..-quién quiera tocar más de lo debido lo mato.
-No debes ser tan violenta..-dijo Osamu al acercarse a ella con unas ropas dobladas..-a este ritmo no te casarás..-esbozó una sonrisa.
Y la mirada de Misao bajo con pesadumbre al suelo, ella solo quería casarse con él, pero parecía que la única forma de llamar su atención era ser un guerrero, alguien valiente y una dama en apuros no parecía el tipo de mujer que le interesará a su Aoshi-sama.
Sintió como la cálida mano de Osamu le acariciaba el cabello y alzando su mirada hacía la bondadosa de la mujer, vio como emitía una dulce sonrisa.
-No desesperes, ya verás como se da cuenta..-le beso los cabellos..-simplemente es más corto que los demás hombres, pero hay que entenderlo, él ha vivido para ser un guerrero en la batalla, no uno en el amor.
-Pero a este ritmo me haré vieja..-esbozó una cómica sonrisa..-no se si debería decirle algo.
Okon se colocó en medio de las dos mujeres y con las manos en la cintura, les comenzó a negar con la cabeza. Dirigió su mirada purpurina a la más jovencita y soltando miles de corazones.
-Son los hombres que deben dar el paso..-comentó Okon..-nosotras a esperar..-se llevó las manos al pecho..-yo espero a que Seujiro Hiko venga a buscarme.
Misao curvó sus labios al escuchar a sus amigas.
-Si..-siguió Osamu..-es un hombre tan varonil y fantástico.
Su estómago comenzó a removerse y llevándose la mano a sus labios, se levantó y se alejó de esas dos mujeres. No quería seguir escuchando esas palabras que iban dirigidas a ese egocéntrico maestro. Con la toalla aún encima de su cabeza, se dirigió hacía la entrada al Aoiya, se asomó por ella para ver como la lluvia se había detenido y como todo estaba lleno de barro y había charcos en donde los niños jugaban sin descanso alguno. Se apoyó con más comodidad en la pared y escuchó las risas de los niños, y aspiró con fuerza para sentir como el aire se había renovado.
Cerró los ojos y sintió como la paz la estaba dominando, con los ojos aún cerrados sintió como una sombra pasaba enfrente de ella y al abrirlos, se quedo paralizada por la impresión. Su respiración se había entrecortado y sintiendo como sus mejillas ganaban colores, tragó saliva con nerviosismo. Sus piernas se flaquearon y cayó la suelo ante la vergüenza de saber que tenía un testigo de ese tropiezo tan absurdo. Levantó su mirada para evitar que deseará que la tierra se la tragará y vio como había una mano delante suya.
Y con ella le seguía una mirada con un azul muy profundo.
Dudo el darle la mano, pero él se había mostrado tan educado, que sería una desfachatez por su parte. Alargó su mano hasta ese joven que al colocarla en su mano, sintió un trueno en su interior.
Aoshi desvió su mirada de la ventana hacía la puerta y llevándose una mano en su pecho, notó como se estrujaba algo en su interior, comenzó a andar sin saber muy bien el motivo y salió de su habitación con un rumbo nuevo. Alzó la cortina que había en la entrada al restaurante y que comunicaba con su hogar, y alzó su mirada hacía la entrada del local.
Todo su cuerpo se bloqueo y sintió como el terror lo estaba atacando nuevamente, allí delante suya y con la mano de Misao, había un joven.
Continuará.
Holas, actualización.
¿Quién es ese joven nuevo?¿tendrá algo que ver en el sueño de Aoshi?.
Poco a poco iremos descubriendo nuevos detalles de todo lo que engloba a ese miedo.
Muchas gracias a Zape,Gabyhyatt,Okashira Janet,Natsumi Niikura por leer el primer capítulo de mi fic nuevo, espero que este también os guste mucho, nos vemos y saludos. chao.
