Capítulo 2

Edward POV

-¡Cálmense! –gritó mi hermano frenándonos.

-¿No oíste eso? –Jasper comenzaba a perder la compostura –Debemos salir de aquí… debemos salir –repitió una y otra vez.

-El elevador no funciona, es obvio ¿por dónde quieres salir? –gritó Ángela.

Alumbré con mi cámara hacia el pasillo, podía sentir unos pasos que se dirigían a nosotros.

-Edward –susurró Bella tomándome del brazo –Tengo miedo –tembló aferrándose a mí con fuerza.

-¿Quién está ahí? –gritó Emmett desafiante.

-¡Oye, Emmett, cállate! –Ángela lo golpeó.

-¡Responda! ¿Qué es lo que quiere? ¡Dejen de una vez las bromas!

-¡Emmett! –Bella suplicó que se callara.

-¿Seth? ¡Deja de jugar! –gritó luego.

-¡Que no es Seth! –exclamé nervioso, lo que había visto se parecía más a una mujer que a Seth.

-Seth, deja de jugar –se oyó una voz femenina repetir lo que Emmett decía.

-¡Maldición! ¡Quiero salir! –Jasper intentó abrir la puerta del elevador.

-¡Cuidado! –gritó Carlisle sosteniéndolo, ya no había elevador allí, era solo un agujero con unos cuantos metros al vacío.

-¿Por dónde saldremos? ¿Por dónde? –Ángela pateo una puerta furiosa.

-¡Ahí! –señaló Emmett, en esa habitación había una escalera que iba hacia arriba.

-No, no debemos subir –Ángela se negaba a caminar hacia arriba.

-No debemos subir –se escuchó seguido de una risa.

-¡Joder! ¡Sube! ¡Maldición! –gritó Bella corriendo hacia las escaleras.

-¡Vamos! ¡Vamos! –Carlisle nos empujó para que subiéramos.

-Si esto es una broma, juro que los mataré –Jasper miró detenidamente a Carlisle.

-¿Acaso crees que todo esto es mi culpa?

-¡Tú quisiste venir a filmar aquí! –Jasper se lo echó en cara.

-No peleen, no ahora –Ángela intentaba disolver la discusión.

Se oyeron unos pasos en las escaleras.

-Vamos –Bella me arrastró del brazo alejándonos de las escaleras –¿Por allí?–señaló una ventana.

Emmett comenzó a golpearla –Tiene rejas del lado de afuera –aclaró luego de romper el vidrio.

-¡Ayuda! –gritó Ángela.

-¿Por qué aún es de noche? –me sentía confundido.

Tomé la muñeca de Bella para ver su reloj, marcaba la 1 am.

-Imposible… hace unos minutos eran las 5 am. –me rasqué la cabeza.

-Debemos salir, debemos salir –Jasper comenzaba a dar vueltas –Salir, salir, salir –repitió.

-Oye, calma, calma –Carlisle intentaba calmarlo, pero era imposible, no dejaba de repetir una y otra vez la palabra "salir".

-Salir, salir, salir –repitió golpeando su cabeza contra la pared.

-¿Qué haces? –Emmett lo sostuvo –¿Acaso has perdido la cordura?

-Salir, salir, salir, salir –repitió atónito.

-Ahhh –gritó Ángela –Algo me ha tocado la mano… algo me ha tocado –gritó desesperada aferrándose a Emmett.

-Tengo mucho miedo –sollozó Bella con lágrimas en sus ojos.

De repente las linternas se apagaron, dejándome solo la luz de la cámara.

-¿Qué sucede? ¡No veo nada! –gritó Emmett.

Prendí la luz de la cámara e intenté buscar a todos –No se separen –ordené.

-¿Ángela? –preguntó Bella buscándola.

-Aquí, a-aquí –se oyó su voz temblorosa –¡Ahh! –gritó luego haciéndome saltar del susto.

-Soy Bella, soy bella –aclaró tomándola de la mano –¿Emmett estás a su lado?

-Sí –contestó.

-¿Jasper? ¿Carlisle?

-Sobre la ventana –se escuchó la voz de mi hermano.

Enfoqué la luz y encontré a Carlisle –Allá voy, hermano –respondí caminando hacia él.

-¿Jasper? –preguntó Bella –¿Jasper?

-Salir, salir, salir –se oyó a lo lejos.

-¡Jasper! ¡No te alejes del grupo! ¡Quédate donde estás! ¡No te muevas, carajo! –grité furioso.

-Salir, salir –su voz de desvanecía.

-¡Jasper! –Ángela gritó con todas sus fuerzas.

-Agggrrrr –otra vez se oyó un gruñido.

-¿Oyeron eso? –Bella sostenía mi mano dejándola sin circulación.

-Caminemos hacia las escaleras nuevamente –interrumpió Carlisle.

Caminé guiando al grupo hacia la escalera, alumbrando el pasillo con la luz de mi cámara.

-¿Aún tienen el equipo de grabación, verdad? –preguntó Carlisle.

-¿Crees que pienso sostener un equipo de sonido en este momento? ¡Pues claro que no! ¡Lo he dejado caer mientras subíamos las escaleras! –exclamó Bella.

-¿Por qué no funcionan las linternas? –Ángela golpeaba su linterna intentando prenderla.

-¿Jasper? –pregunté alumbrando a los lados -¿Dónde mierda está la escalera? ¡Joder! ¡Esto es un laberinto!

-¡El elevador! –gritó Emmett señalándolo al final del pasillo.

La puerta del elevador estaba abierta –¿Acaso volvimos a bajar sin notarlo? –preguntó Ángela dándome que pensar, observé la habitación por la cual habíamos subido, allí se encontraba la escalera ¡Imposible, en ningún momento habíamos bajado! ¿Qué mierda pasaba en este lugar?

De repente las linternas comenzaron a funcionar, una luz provenía del foso del elevador.

-¿Qué-qué hay a-ahí? –Ángela se puso contra la pared llena de miedo.

Me asomé aterrado, alumbré con la cámara y ví el cuerpo de Jasper en el fondo –¡Jasper! –grité desesperado.

-¿Se ha caído? –Emmett se asomó –¡Joder! ¡Joder! ¡Debemos bajar por él!

-¿Están locos? –Bella me tomó del brazo –Por favor, no lo hagas, Ed –suplicó.

-¡Allá vamos, amigo! –gritó Emmett sosteniéndose de unos fierros a los costados del foso, parecía ser una escalera de reparaciones.

-Sostenla –le pedí a Bella que sostuviera mi cámara.

-Por favor, no –suplicó nuevamente.

Acaricié su cabello platinado y le sonreí –Todo saldrá bien, pequeño cisne, lo prometo, te sacaré de aquí.

Bajamos por el foso hasta donde se encontraba el cuerpo de Jasper.

-¿Jasper? –Emmett lo revisó –Mierda –susurró luego.

-¿Está muerto? –pregunté acercándome.

Asintió.

-Oh por dios –me tapé la boca al notar que su cuello estaba destrozado.

-La caída lo destrozó –aclaró Emmett.

-¿Qué sucede abajo? –gritó mi hermano asomándose.

-¡Está muerto! –exclamé.

Bella POV

-¿Dijo que estaba muerto? –pregunté atónita.

Carlisle asintió.

-¡Maldición! ¡Quiero irme de aquí! –gritó Ángela.

-Salir, salir –se oyó una voz parecida a la de Jasper.

-¿Jasper? –Ángela me tomó de la mano –¿Oíste eso, verdad? –me miró.

Asentí aterrada –¿Carlisle? –estiré mi mano hacia él.

-Salir, salir, salir –la voz parecía acercarse.

-¡Edward! –grité desesperada.

-¿Qué sucede arriba? –preguntó Emmett –¡Oigan!

-Debemos irnos –aclaró Carlisle y comenzamos a alejarnos del foso.

-No po-podemos dejarlos, n-no podemos –susurré temblando.

-¿Acaso quieres morir, Isabella? –Carlisle me zamarreó.

-No –sollocé corriendo detrás de él.

-¡Oigan! –los gritos de Emmett me desesperaban.

-Carlisle, n-no podemos, no podemos –jadee nerviosa.

Carlisle me empujó y corrió con Ángela hacia las escaleras.

-¿Qué voy a hacer? –grité sosteniéndome la cabeza.

-¡Bella! –gritó Edward alumbrándome con la linterna.

-Hay algo… hay algo –susurré temblando en una esquina acurrucada.

-¿Dónde está mi hermano?

Señalé la escalera.

-¡Joder! ¡Imbéciles! –Emmett pateó la puerta –No debemos separarnos, ¿acaso nadie ha visto películas de terror?

- Salir, salir, salir –repitió la voz que parecía ser la de Jasper.

-¿Qué mierda fue eso? –Edward tomó su cámara y alumbró al pasillo.

-No, no, Jasper está muerto –Emmett comenzaba a temblar –V-vamos por las escaleras, su-subamos, busquemos a Carlisle –infirió luego tomándome de la mano.

Caminamos hacia las escaleras, pero ya no se encontraban allí –¿Qué es esto? –grité furiosa y desesperada.

-¡Carlisle! ¡Ángela! –gritó Emmett –¡Respondan, malditos!

-Emmett –susurró una voz.

-No son ellos, no son ellos –tomé a Emmett de la blusa negando con la cabeza.

-Vamos por ahí –Edward señaló un segundo pabellón que se desprendía de una de las habitaciones.

Caminamos sin rumbo por unos largos minutos, el pabellón parecía eterno, y no había ni una sola escalera por la que subir o bajar.

-Aquí estamos, caminando sin rumbo –filmó Edward con su cámara –Jasper está muerto, saltó por el foso del elevador. Mi hermano ha desaparecido con Ángela. No podemos encontrarlos. Este lugar es un laberinto… un maldito laberinto. Y no sé qué es, pero algo nos persigue.

-Deseo salir, solo deseo salir –susurré sintiéndome cansada, mis parpados se cerraban.

-¿Qué hora es? –preguntó Emmett.

Le mostré mi reloj que marcaba las 4:33 am.

-Descansemos un poco, ya me duelen los pies –Emmett se quejó y se lanzó al suelo –Ya no puedo más, me duele todo.

-Estoy tan cansada –musité cerrando mis ojos por tan solo un segundo.

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Ángela POV

-No debimos separarnos –mordí mis uñas nerviosa, estábamos solos caminando por pasillos interminables.

-¡Este lugar me volverá loco! –gritó perdiendo la compostura.

-Por favor, no pierdas la calma, por favor, Carlisle –susurré tomándolo de las manos.

-No puedo, no puedo seguir, solo quiero salir de aquí ¡maldición!

-Aggrrrr –un gruñido espeluznante provino del pasillo, hacia donde caminábamos.

-Debemos volver… no avancemos –supliqué aterrada.

-¡Ven! ¡Maldita cosa, ven a mí! ¡Ven! –gritó Carlisle incitando a lo que fuera que estuviera allí dentro con nosotros.

-Carlisle –tiré de su brazo, quería seguir avanzando, estaba loco.

-¡Ven! –gritó nuevamente y distinguí una sombra que se acercaba.

-¡Joder! ¡No quiero morir! ¡No quiero morir! –repetí cerrando mis ojos.

-¡Corre Ángela, corre! –gritó Carlisle empujándome.

-¡Ayuda! ¡Emmett! ¡Bells! –grité corriendo desesperada.

De repente tropecé, algo húmedo mojó mis manos, había sangre en el suelo.

-¿Qué es e-esto? –agitada me paré y miré a los lados, Carlisle había desaparecido –¡Carlisle! –me tapé la boca al oír nuevamente los gruñidos –Por favor, por favor, Dios, no me dejes morir –recé alumbrando con la linterna a los lados.

-Agggrrrr –el gruñido se acercaba cada vez más y más.

-¡Carlisle! –grité viendo la sombra de un hombre a pocos metros de mí, tenía una bata blanca, y su piel era tan blanca como la nieve –¿H-hola? –pregunté temblando.

El hombre no respondió, solo se quedó ahí parado.

-¿Q-qué quieres… qué qui-quieres de mí?

El hombre avanzó dos pasos, yo retrocedí cuatro.

-Aggrrrr –el gruñido provenía de sus labios.

-¿¡Qué quieres de mí?! –grité furiosa antes de que éste se me abalanzara con gran velocidad.

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Emmett POV

Sentí un gran ardor en mi espalda –Ouch –me quejé intentando quitarme la blusa –Oigan… ¡oigan! –grité despertando a Edward y Bells.

-¿Qué sucedió? ¿Nos quedamos dormidos? –Edward se despertó sobresaltado.

-Tengo algo en mi espalda –susurré mostrándosela a Edward.

-¡Son las 22:00 pm! –gritó Bella desesperada –¡Imposible! ¡No! ¡No!

-¡Oh por dios, Emmett! ¿Cómo te hiciste eso? –Edward se tapó la boca.

-¿Qué tengo? ¿Qué tengo? –pregunté desesperado.

-¿Qué nos sucede? –sollozó Bella entre lágrimas.

-Tienes ra-rasguños –Edward tartamudeó nervioso.

-¿Rasguños?

-¿Qué es esto? –Bella nos interrumpió mostrándonos una pulsera en su muñeca derecha.

-Yo también tengo una –aclaré notando la pulsera blanca que llevaba mi nombre y un número, 1341 –¿Cuál es tu número? –miré la de Edward, 1342.

-1345 –susurró Bella –¡Alguien nos puso esto! ¡Alguien te hirió! –exclamó luego sacudiéndonos.

-Debemos caminar, debemos seguir caminando ¡la salida debe estar en alguna parte! –gritó Edward rascándose la cabeza.

-¡Me arde! ¡Joder! –exclamé intentando rascarme las heridas de mi espalda.

-¡No te rasques! –Bella me golpeó –¡Te infectarás!

-Edward –se oyó una voz a lo lejos.

-¿Qué es eso? –pregunté asomándome por el pasillo.

-¡Edward! –parecía ser la voz de Carlisle.

-Quizás no es él… quizás sea un truco –Bella tomó a Edward del brazo.

-¡Emmett! –exclamó mi nombre acercándose.

-¿Carlisle? –pregunté alumbrando con la linterna viéndolo caminar hacia nosotros.

-¡Hermano! –gritó Edward corriendo hacia él.

-Oh por dios –Bella se tapó la boca, Carlisle tenía una herida en el brazo derecho, una especie de rasguño.

-Tengo uno igual, en mi espalda –susurré mirándolo.

-Algo me atacó, perdí a Ángela –admitió avergonzado –Debí protegerla, fui un idiota –se lamentó luego.

-¿Tú tiene uno de estos? –Bella le mostró su pulsera y él señaló la suya.

-1344 –leí.

Unos pasos llamaron mi atención –Shhh, algo se mueve –susurré intentando oír de donde provenían esas pisadas.

-Vámonos –Bella suplicó aterrada.

-¿Ángela? –pregunté en voz baja –¿Ángela? –repetí.

-Ouch –Carlisle se quejó cuando Edward envolvió su brazo en un trozo de tela blanca de su camisa –Me arde –insistió queriendo rascarse la herida.

-No lo hagas –tomé su brazo –Te harás más daño, te comprendo, a mí también me duele –intenté calmarlo.

-¿Seth? –Edward enfocó su luz hacia el pasillo por donde caminó Carlisle.

-¡Oh por dios, Seth! –Bella corrió hacia él, tenía puesta una bata blanca, su rostro reflejaba tristeza y también llevaba una pulsera, con el número 1346.

-¿Qué te hicieron? ¡Dime! –Edward lo sacudió.

Estaba totalmente traumatizado, no podía hablar.

-¡Seth! ¡Dinos que te han hecho! –exclamé.

De la nada, comenzó a producir arcadas –Creo que quiere vomitar –susurró Bella acariciándole la espalda.

Un gran vomito de sangre salió de su boca –¡Joder! –grité alejándome.

-Ahhhhh –Bella se asustó y cayó al suelo manchándose de sangre.

-¡Seth! ¡Detente! –lo empujé y cayó al suelo deteniendo su vomito.

Sus ojos estaban desorbitados, no parecía él.

-Estoy llena de sangre –la respiración agitada de Bella me desesperaba –¡Estoy llena de sangre! –gritó intentando quitársela, pero se la esparcía aún más por el cuerpo.

-Calma, calma –Edward la sostuvo.

-No saldrán –la voz de Seth me causó escalofríos.

-¿Seth? –me acerqué a él y su cabeza comenzó a girar –¡Mierda! ¡Mierda! –lo pateé con fuerza.

-Creo que lo mataste –susurró Carlisle temblando.

-¡Su cabeza! –señalé frenético –Daba vueltas –agregué moviendo mis manos.

-¡Quiero salir! –exclamó Bella entre lágrimas –No quiero morir… ¡no quiero!

-Aggrrr –el gruñido espeluznante había vuelto, la criatura que me había rasguñado estaba aquí.

-¡Corran! –grité corriendo hacia la izquierda con la linterna en mano.

-Ahhhhhhhh –el grito de Carlisle detrás de mí me hizo detenerme.

-¡Carlisle! –exclamó Bella volteando.

-Ahhhhh –gritó nuevamente –¡Ayuda! ¡Ayuda!

Con lágrimas en mis ojos seguí corriendo, no podía ayudarlo, tenía demasiado miedo.

Cuando volteé me encontré solo –¿Bells? –pregunté y mi linterna se apagó –No, no, no –la golpeé y se encendió nuevamente, hubiera deseado que la luz jamás volviera a encenderse.

Tres figuras masculinas con batas de hospital me rodeaban y caminaban hacia mí lentamente.

-Por favor, no –supliqué arrodillándome.

-Agggrrrr –gruñeron los tres.

-¿Por qué nos hacen esto? ¿Por qué? –pregunté y mi linterna volvió a apagarse.

Continuará