¡Hola de nuevo! A partir de este capítulo comienza la historia. Para que nos situemos todos, ahora mismo nos encontramos después de la guerra de Marineford, después de la escena en la que Kidd se encuentra en el Nuevo Mundo en una isla hablando sobre lo ocurrido mientras discuten con un pirata que quería volver a su casa. ¡Espero que os guste!
Capítulo 1
Se escuchan truenos que avisan tormenta.
Mina comienza a darse prisa y buscar por todas partes un techo al cual acudir para refugiarse de la lluvia.
Caen las primeras gotas.
Ha conseguido encontrar un bar cerca del puerto con un porche bastante amplio donde refugiarse. Decide no entrar dentro para evitar encontrarse con caras capaces de reconocerla.
Así es su vida desde hace un par de años, luchar por sobrevivir y esconderse, mentir y engañar. En realidad su vida siempre ha sido difícil, desde que tenía cinco años ha sufrido lo inimaginable, pero desde que ingresó en el Ejército Revolucionario tiene que andarse con el triple de cuidado, siempre hay que mirar a todas partes y esconderse de agentes del gobierno, marines o caza recompensas. Sobre todo agentes del gobierno.
A pesar de estar debajo de un techo la lluvia cae con mucha fuerza y Mina comienza a sentir como el agua le moja poco a poco todo el cuerpo.
Eustass Kidd nota como las gotas de lluvia comienzan a caer del cielo, por lo que decide acudir al bar más cercano junto con sus nakamas.
- ¡Maldición! ¡Pero si hace dos minutos hacía un calor que me moría! – Exclama enfadado el pelirrojo.
- Bueno, es lo que tiene estar en el Nuevo Mundo, el clima es impredecible – contesta Killer con tranquilidad.
- Joder, acabamos de llegar de esa maldita isla selvática donde no hacía más que llover y vamos y acabamos en una igual.
- Si no te hubieras pasado torturando a ese capitán durante tres horas y simplemente lo hubieras matado desde el principio habríamos llegado antes, cogido todo lo que necesitamos y largarnos.
- Como si no te hubiese gustado escucharle gritar – responde Kid con malicia – me ponen enfermos los piratas que no hacen más que fanfarronear y en cuanto les hacen la mínima herida se van llorando a sus casas.
- Maestro Kidd – interrumpe Heat – debemos tener cuidado, después de todo el lío que ha montado Muwigara probablemente haya cientos de Marines vigilando por todas partes.
Hacía menos de un día que el pirata Monkey D Luffy había acudido al Cuartel General de la Marina junto al Rey Oscuro y el Caballero del Mar Jimbei a guardar un minuto de silencio por la muerte de su hermano Ace. Pero lo más relevante para Kidd no había sido otra cosa que el hecho de haber tocado la Campana de Ox, dando a entender que ha comenzado una nueva Era con él como representante. Ese pequeño idiota de goma había proclamado en más de una ocasión (incluso enfrente de sus narices) que sería el próximo Rey de los Piratas, y Kidd no podía quedarse atrás. Esa era una carrera contrarreloj y no podía perder.
El grupo pronto divisó un bar próximo a ellos y decidieron ir a refugiarse dentro y a beber un poco (o bastante) sake.
Killer, Heat y Wires se apresuraron a entrar a refugiarse de la lluvia, mistras Kid se lo tomaba con más calma.
Antes de entrar, sin embargo, se percató de una presencia en el porche. Era una figura pequeña envuelta en una capa de color vino. Se quedó mirando durante un par de segundos hasta que la persona sentada se percató de su presencia y giró a ver al pelirrojo.
Al darse la vuelta, Kidd se sorprendió de lo que vio: una chica joven con unos hermosos ojos morados.
- Oye Kidd ¿Vienes o qué? – preguntó de pronto Killer, despertando a Kidd.
- Joder que sí, ya voy. – contestó malhumorado.
Kidd sin más preámbulos entró al bar, dejando a la chica del porche sola.
No era muy grande, era un salón pequeño con unas cuantas mesas alrededor con poca gente en ellas y al fondo una barra donde se encontraba el barista limpiando un par de vasos. Sus nakamas estaban sentados ya en la barra pidiendo sus bebidas y el capitán se sentó junto a ellos.
- ¿Qué tanto hacías allá afuera?- Preguntó Killer.
- Nada que pueda interesaros – no podía parar de pensar en la mirada de aquella muchacha. Jamás había visto unos ojos de ese color. Su mirada además era fría como el hielo y carente de emociones, imposible de ver a través de ella.
Mientras escuchaba a sus compañeros hablarle, Kid no podía quitarse de la cabeza a esa chica… era tan guapa… ¿Debería invitarla a un trago con él? No, estaban ahora mismo esos idiotas con él y no le dejarían en paz ni un solo momento. ¿Seguiría aun allá afuera?
Mientas seguían cada uno a la suya no se percataron de que dentro de aquel bar se encontraba un comandante de la marina, el cual los había reconocido y había avisado disimuladamente a sus refuerzos.
De pronto, alguien más entra en el bar y se sienta en la barra junto al pelirrojo. Kidd se gira y ante su sorpresa resulta ser la chica guapa de antes.
-Vaya, vaya. ¿Cómo es que te has decidido a entrar? Con lo a gusto que se te veía allá afuera – inicia Kidd con sarcasmo, la mejor manera de llamar la atención a una mujer según sus experiencias.
La chica sin embargo no respondió enseguida a su comentario. Pidió primero un poco de agua y esperó a que le sirvieran. Después, tranquilamente y sin mirarlo contestó:
-En lugar de ir preguntando estupideces a desconocidos ¿No deberías preocuparte más por el marine que está a punto de atacarte por detrás? – contestó serenamente.
¿Qué? ¿De qué demonios hablaba esa mujer? Entonces escucha gritar Heat:
-¡Cuidado capitán!
Kidd consigue esquivar el sablazo del marine por los pelos. Se levanta del taburete y se pone en posición de lucha. Killer ataca a todos los marines de su alrededor y los demás siguen su ejemplo. En pocos minutos al bar está patas arriba y hecho un desastre.
Los chicos deciden salir afuera para tener más facilidad a la hora de atacar y huir en caso de que las cosas se pusieran feas. Antes de salir, Kidd se percata que la mujer ya no se encuentra dentro del bar.
Mina corre por las calles bajo la lluvia. Lo reconoce, ha sido una gran estupidez ir a avisar a aquel pirata. El comandante podría haberla reconocido a ella y entonces perseguirla, menos mal que en la marina son bastante tontos y fáciles de burlar. Ahora la verdadera pregunta era ¿Por qué demonios había decidido avisar a aquel chico? Era un pirata, ni siquiera había tratado de ser amable con ella.
Mientras corre se da cuenta de que no tiene ni idea de hacia donde se dirige. Así que elige irse por un camino distinto.
A lo lejos escucha una explosión y varios gritos y golpes. Probablemente sean esos piratas contra los marines. LA chica cambia una vez más de dirección y se percata de que las explosiones cada vez suenan más cercanas. Tiene que huir de inmediato o se verá inmersa en la batalla. Una batalla en la que ella no tenía nada que ver.
-¡REPEL!
De la nada, una barra de metal la golpea en el estómago con fuerza y la lanza por los aires hasta que se golpea contra un muro con violencia.
El dolor es demasiado grande como para que pueda levantarse, se ha golpeado la cabeza contra el muro y siente como está a punto de perder el sentido.
Siente la lluvia contra su cara, está completamente empapada.
Nota como alguien se acerca hacia ella corriendo, duda que sea ayuda, en cuanto los marines la vean llamarán a algún agente del gobierno y todos saben lo que pasará después. Intenta levantarse pero está demasiado aturdida. Maldición.
-Joder, estás hecha una mierda – escucha Mina de una voz conocida – siento lo que acaba de pasar, pero no es mi culpa que te hayas metido en medio de mi ataque.
-No me jodas, ¿enserio pelirrojo? – contesta, pero le falta aire a causa del golpe.
Mina ve como el idiota que la acaba de lanzar por los aires continúa hablándole, pero no lo escucha. Su vista comienza a nublarse y ya sabe que viene a continuación.
Se desmaya.
