Notas:

Trataré de actualizar cada miércoles. Espero que les guste y les agradezco por leer!

Capítulo 2

Un fuerte olor a café inundó el aire, ella se removió entre las cobijas antes de abrir los ojos. Kacchan aparecía por la puerta, sosteniendo una bandeja con una taza de café humeante y unas tostadas. Era tan atento y cariñoso, que por momentos sentía que no merecía que alguien como él la quisiera.

—¡Buenos días, princesa! —le sonrió mientras le entregaba la bandeja. Ella no pudo contener la risa. ¡Princesa, le decía! ¿Bakugou Katsuki siendo tan cursi? Era completamente increíble. Lo vio sonrojarse, y esto le provocó otra ronda de carcajadas.

—¡Dame un beso! —le pidió cuando pudo contenerse. Bakugou aceptó de mala gana.

¿Cuál era la definición del cielo para él? Sentir los labios de Uraraka sobre los suyos. Al principio, le parecía una chica sosa y sin gracia, ¿ahora? Ahora ella significaba su mundo entero. Verla sonreír era todo lo que deseaba. Recordaba el día que todo empezó, ella había salido llorando de uno de los baños de mujeres de la universidad; él la estuvo buscando por horas y ver que había estado escondida en uno de los baños hizo que la ira corriera por sus venas. En ese momento, sólo podía pensar en el tiempo perdido y en que su profesor no pudo darle una compañera peor para el proyecto de ese semestre.

La siguió para decirle unas cuantas cosas. La idiota había salido corriendo debajo de la lluvia, mas que lluvia, el diluvio que caía. Él como buen anormal, la siguió. La tomó de la mano y la hizo voltearse a la fuerza. Ella trató de soltarse, él apretó con más fuerza su mano.

—¡Lo siento, Bakugou! ¡Lo siento mucho! —repetía lo mismo una y otra vez, él no estaba de humor y ella con ese aspecto indefenso estaba enojándolo más. —¡Déjame ir por favor! ¡Suéltame! —cada vez era más insistente. —¡Por favor! ¡Necesito irme!

—¡PUEDES CERRAR LA PUTA BOCA DE UNA BUENA MALDITA VEZ! —le ordenó, ella obedeció. La lluvia los había empapado. Ella tiritaba y a él le valía 70 hectáreas de verga como se encontrará. —¿Crees que tengo todo el puto tiempo del jodido mundo para esperarte? —trataba de no gritar tanto, pues ya parecían bastante subnormales los dos, como para sumar sus gritos histéricos. —¿Crees que no me importaría hacer la investigación solo y sacarte del trabajo?

—Bakugou, me lastimas. —ella volvió al forcejeo nuevamente.

—¡No pienso soltarte hasta que me respondas! —la sostuvo con más fuerza. —¿Qué carajos hacías que me dejaste esperando?

—Nada que te importe. —sin previo aviso, le pateó la pierna. Bakugou la soltó y ella salió corriendo, maldiciendo corrió detrás de ella cojeando. ¡Vaya puto show se estaban montando!

¿Por qué diablos estaba haciendo esto? Simplemente podía hacer el proyecto solo, entregarlo y aprobar sin necesidad de hacer tanta ridiculez, pero en el fondo quería saber por qué había estado llorando. Desde primer año había llevado varios de los cursos de carrera con Uraraka y ella era conocido por ser una estudiante aplicada y a pesar de ser un poco lenta para aprender, siempre se esforzaba. Además, era una debilucha, pero no la imaginaba siendo tan ridícula como para ponerse a llorar en público.

Ella se detuvo unos metros adelante, definitivamente no tenía la mejor condición física. ¡Ni siquiera había corrido 100 mts! Uraraka tomaba bocanadas de aire, tratando de reponerse. Estaba haciendo el ridículo, pero todo se estaba volviendo tan difícil. Estaba a punto de perder la beca, pues uno de los requisitos era aprobar mínimo tres cursos de los cinco que estaba obligada a llevar y estaba a punto de reprobar cuatro, y por lo enojado que se encontraba Bakugou, un quito era lo más seguro. Sin dejar de lado que Deku había estado besando descaradamente a Tsuyu en el campus. ¿Estaba haciendo demasiado drama? Su novio estaba con otra mujer, estaba a punto de dejar la universidad y su padre no podría pagar la cantidad de dinero que estaría debiendo si perdiera la beca. Ojalá tuviera tanto dinero como Momo.

—Por favor, Bakugou. No tengo fuerzas para pelear contigo en este momento. —le dijo cuando él la alcanzó. Él en cambio, la tomó de la mano, esta vez con mucha más delicadeza y la llevó dentro de un apartamento. —¿Dónde vamos?

—A mí casa. —le respondió. —Tenemos un trabajo que hacer y terminaremos resfriados.

—¿Si vives tan cerca de la universidad, por qué siempre llegas tarde?

Él se encogió de hombros. —Tengo un sueño pesado y jamás escucho la alarma.

-.-.-.-.-.-

Luego de desayunar, Bakugou alistó el almuerzo de ambos mientras Uraraka se bañaba. Ella vivía con él desde inicio de semestre, sus padres pensaban que vivía con una de sus compañeras, pues ninguno de los dos aceptaría que su hija se estuviera quedando con un chico y mucho menos uno con la reputación de delincuente que tenía este. Cuando todo estuvo listo, ella salió 20 minutos antes que él para que nadie los viera juntos.

Caminó los pocos metros que la alejaban de la universidad, esperó a que el semáforo se pusiera para cruzar de forma segura. Al otro lado, la esperaba Momo con una sonrisa. Ambas entraron a la universidad y se dirigieron a su respectivo salón que se encontraba en un tercer piso, para ejercitarse un poco más subieron las escaleras mientras conversaban de cosas banales como lo eran los justos de Momo por el Kpop.

Entraron al salón, Izuku estaba junto con su novia. Momo le apretó el hombro a modo de consolarla, sin darse cuenta que para ella esos dos no significaban nada, no le dolía verlos. Ahora tenía alguien que la amaba verdaderamente y que demostraba ser mucho mejor de lo que fue Midoriya. Le dio una sonrisa para que viera que no pasaba nada. Desde un inicio supo que tendría que verlos seguido pues lo quisieran o no, coincidirían en varios cursos. Asui sintió algo de vergüenza y agachó la mirada, había sido así desde el principio. Fueron amigas, pero eso había quedado atrás tiempo atrás, cuando ella decidió meterse con su novio, o tal vez simplemente, él había dejado de quererla y entre ambos despertó el amor, siendo la romántica que era, de cierta forma no podía culparlos por los que pasó. Tal vez sintieron la misma atracción que hubo entre Bakugou y ella.

Se sentaron en la parte trasera y decidieron seguir su conversación como si aquellos no existieran. Minutos después entró Toga con su desparpajo de siempre. Ella se sentó al lado de Momo, un pupitre delante del suyo. Luego la escuchó susurrar algo sobre lo sexy que le parecía Bakugou y su pinta de chico malo. Sintió un poco de celos pero el siguiente comentario la dejó completamente sin palabras.

—Desearía tanto volver a coger con él.

Momo que no pudo contenerse decidió confirmar lo que ella no quería. —¿Te has acostado con Bakugou?

—Por supuesto, desde primer año. —respondió sin más antes de meterse un trident en la boca.