Mis padres solían preocuparse mucho por mí y la enfermedad que tenía, si bien no era nada que fuese letal el hecho de que fuera su única hija era suficiente para que se alarmaran. Vivía en Tokyo, una ciudad muy transitada y turística de Japón pero hace una semana me había mudado junto a mi primo Sasori no akasuna que vivía en Konoha, un pequeño pueblo en las afueras de Tokyo y se preguntaran ¿Qué hago en Konoha? En la clínica que me atendía dijeron que necesitaba respirar aire limpio, no uno contaminado como el de Tokyo además de tener ese limpio aire también contaba con una clínica en la cual podría terminar con éxito el tratamiento para mejorarme.

Sasori tenía un trabajo en una cafetería de Starbucks, era gerente del lugar, como persona curiosa que era un día fui a este local y me situé al fondo en una mesa que estaba junto a la gran ventana, mire a las personas pasar desde aquel ángulo pero pronto me vi absorta en el libro que llevaba conmigo. Un joven muchacho de cabello castaño se acercó para hacer mi pedido, mientras hablaba con él quien me recomendaba algunas cosas la paz de la cafetería se vio irrumpida.

¡THEME! ¡¿ESTAS ESCUCHANDO LO QUE DIGO?! —Un rubio muchacho con ojos de un tono azul entraba detrás de un joven con ojos oscuros de cabello azabache y reflejos azulados. Parecía ser que el primero no tomaba atención del segundo quien gritaba por la atención de esté.

Hmp, dobe. —Fue lo único que se escuchó decir del muchacho quien fue tomado por la camisa por el segundo. Mis ojos se abrieron pensando que iniciaría una pelea pero nada de aquello sucedió.

Oe, Naruto, Sasuke, compórtense en el lugar de trabajo. —Dijo el joven que estaba atendiéndome, el chico rubio se disculpó mientras que el otro solo siguió caminando— Lamento que tuvieras que presenciar eso. Entonces ¿Un café con crema y un pastel de chocolate y cereza, cierto?

Oh, no te preocupes por ello, y sí, un pastel y un café por favor. —Sonreí al joven quien dijo no tardaría demasiado y yo volví a concentrarme en mi lectura.
Fue cosa de unos minutos cuando llego mi pedido, disfrute de una tarde algo tranquila comiendo y leyendo mi libro.

Lo único que se escuchaba a veces era la voz del chico rubio en gritos y la de su amigo de forma mucho más calmada también uno que otro grito de unas adolescentes que parecían haber ido para ver a los muchachos. Entre las siete de la tarde recibí un mensaje de Sasori que me avisaba había salido recién del trabajo e iría a casa, tome mis cosas y fui rápidamente a pagar por el servicio, di las gracias y me retire llamando al móvil de Sasori para avisarle que estaba fuera de aquel local en el que trabaja. Así cree una rutina de ir entre las cinco y media hasta la hora en que Sasori salía, él me mandaba un mensaje y yo pagaba para luego juntarme con él e irnos a casa o a algún restaurante a cenar algo. Uno que otro día me sentaba del lado contrarío para ver a los muchachos. Naruto era el joven rubio, Neji era el joven de cabello castaño que solía tomar mi pedido, Kiba o Deidara, el mejor amigo de Sasori, estaban en la caja cuando me iba y Sasuke era uno de los encargados de hacer el café y quien solía pelearse con Naruto por bobadas. Me parecían dos personas interesantes y sin darme cuenta comencé a observarles muy seguido dándole un poco más de atención a Sasuke quien era más callado y frío con las muchachas que gritaban y tenían corazones en sus ojos cuando lo miraban embobadas algo que no parecía agradarle al joven y que a mí me hacía reír. Toda la atención que había comenzado a emplear en ellos hizo que en mi creciera un tipo de enamoramiento o más bien yo lo llamaría un flechazo por el joven Sasuke. Sabía algunas cosas de él pero sabía que podía saber mucho más si le preguntaba a Sasori quien como encargado del lugar debía de saber sobre ellos. Así fue como un día mientras cocinaba comencé un interrogatorio poco sutil.

Ne, Sasori ¿Puedo hacerte una pregunta? —Pregunté mientras picaba las cebollas, mis mejillas las sentía un poco más acaloradas pero decidí ignorar aquel hecho avergonzada.

Dime Sakura. —Fue la respuesta de mi primo.

Respire hondo antes de hacer cualquier pregunta— Sa-sasuke él ¿Lleva mucho tiempo trabajando para ti? —Mi respiración era irregular y mis manos temblaban. Estaba nerviosa pero no quería admitirlo.

Unos segundos pasaron y pude escuchar la risa de Sasori invadir todo el departamento.

Sasuke es hermano menor de Itachi Uchiha, uno de mis mejores amigos. Trabaja para mi desde hace unos meses, aunque no le falta el dinero a querido obtener independencia por sus propios medios y sin trabajar para su padre. Es un buen chico y se esfuerza, me recuerda a Itachi cuando era más joven… —A cada palabra que Sasori decía sobre aquella persona me parecía más interesante de lo que se veía. Seguí haciendo la cena mientras pensaba sobre lo ya dicho. Sasuke se veía como una persona sería, eso ya lo había podido deducir sola pero también era una persona de dinero y que aun así había decidido trabajar por propia voluntad— …Sakura ¡Oe! Sakura ¿Me estas escuchando?

La voz de Sasori me saco de mis pensamientos— Lo siento Sasori, estaba distraída. —Fui capaz de decir solamente eso.

¿Sakura, acaso a ti te gusta el pequeño Uchiha? —La pregunta hecha por Sasori logro que soltara el cuchillo por completo nerviosa. Sentí mi corazón latir mucho más fuerte e intente negarlo pero finalmente Sasori solo pudo burlarse de mí y de mi inocencia en aquellos temas.

Luego de haber mantenido aquella conversación con Sasori los días siguientes no pude mirar a Sasuke más. Las burlas de Sasori hacían que terminara sintiéndome más nerviosa y comencé a sentarme de modo que le diera la espalda al mostrador, concentrándome solamente en mi lectura hasta que llegaba la hora de marcharme. Nunca había sido atendida por Sasuke hasta hace una semana atrás cuando al irme para mi sorpresa fue él quien atendió la caja.

Desde aquel momento la persona que me atendía a la hora de irme era él. No hablamos nada en especial y tampoco mostraba demasiado interés en sacarle información como las niñas que solían ir. Las razones eran muy simples, sabía que a él no le gustaba aquella atención sobre natural y también mi segunda razón más importante era que no podía hablarle. Cada vez que hablábamos solo podía responder con pocas palabras nerviosa de decir algo indebido y de tener su mirada en mis ojos pero aun cuando esos sentimientos y el latido de mi corazón se hacían más fuertes al tener una mínima de su atención atesoraba aquellos momentos sabiendo que era lo más lejos que podría hablar con él.

El jueves por la tarde cuando me iba a ir escuche la voz de un joven gritar, cuando me gire pude ver que a quien llamaba era mí y la persona era Naruto, el mejor amigo rubio de Sasuke.

¿Quieres decirme algo? —Pregunte sintiéndome algo nerviosa por su presencia, él solamente me sonrió.

Sé que sonara extraño pero solo quería saber cuál era tu nombre. —Mis mejillas se encendieron y él paso su mano derecha por sus cabellos riendo nerviosamente— Siempre vas a la cafetería y nunca hemos podido hablar como es debido. Tengo curiosidad. ¿Molesta?

Su mirada lo decía todo, él creía que me había importunado y yo reí cubriendo con el dorso de mi mano mis labios en el acto— Soy Sakura y soy la prima de Sasori, es por ello que siempre voy a la cafetería. Cuando él sale yo me voy con él.

Sabía que no era del todo la verdad pero tampoco era mentira. Naruto me acompaño en el camino y Sasori se nos unió revelando la otra parte que había ocultado, él no dijo mucho pero se río pasando un momento con nosotros antes de retirarse pidiendo que volviera a hablar pronto con él. Una promesa que sin duda cumpliría.

Cuando llego el viernes mi salud se había debilitado, Sasori como todos los días fue a trabajar prometiendo que haría llegar al departamento un pastel para mí. Me había negado diciendo que no era algo necesario pero él aun cuando yo decía que no decidió que así sería y yo no refute más. El día pasó literalmente muy rápido. Encerrada en casa mire la televisión, leí un libro e hice la cena antes de tiempo pensando que aquel día no había visto a Sasuke. Mis pensamientos fueron irrumpidos por el sonido de la puerta, la persona designada había llegado y fui aun vestida en pijama a recibirle creyendo que podría ser Naruto grande fue la sorpresa que me lleve cuando mis ojos se encontraron con unos de color negro mirarme de pies a cabeza haciendo que me sintiera avergonzada.
Sabiendo que mis mejillas estaban encendidas me corrí para que pasara y él sin decir nada lo hizo teniendo entre sus manos un paquete.

Muchas gracias, le había dicho a Sasori que no era necesario hacer esto pero agradezco que te hayas tomado las molestias de traer las cosas hasta aquí, me asegurare de que Sasori pague bien por esto. —Mi voz sonaba atropellada, el nerviosismo de haber sido encontrada exactamente por él en pijama y en la casa de Sasori había logrado ponerme sumamente nerviosa pero él como siempre se mostraba tranquilo y eso solo aumentaba mis nervios.

No hay de qué. —Dijo él dejando en la mesa el pedido y disponiéndose para marcharse pero no quería que se fuese, no sin antes darle una explicación que tal vez ni importara.

Sasuske-kun, espera… —No pude seguir la frase, él se detuvo y yo me quede callada sabiendo que había dicho más de lo necesario. Él ni siquiera reparaba en mi como para saber mi nombre y en cambio yo si me sabia el suyo. Se giró para dejarme ver sus ojos llenos de duda y baje la mirada más nerviosa aun— Na-naruto me ha dicho tu nombre… Espero que no sea una molestia. —Mis palabras no eran del todo ciertas, Naruto no había sido quien me diera su nombre pero prefería que creyese eso antes de que me viese como una loca. Los nervios hacían que hablase de un modo entrecortado y casi inentendible— T-tu siem-siempre me atiendes en la cafetería… Eso es muy lindo de tu parte… —Si bien Sasuke no había sido el primero en atenderme para mí era un acto bonito que lo hiciera sin mirarme del modo en que lo hacía con otras personas y lo quería hacer ver— Mi nombre es Sakura, Sakura Haruno, soy la prima de Sasori, un gusto finalmente poder hablarte Sasuke-kun.

Ofrecí mi mano corriendo el riesgo de que no la tomara pero para mi sorpresa lo hizo, mis mejillas se calentaron mucho más y supe que la sangre estaba amontonando en aquella zona delatándome por completo. Y reí. Reí porque estaba feliz de no haber sido rechazada como también por sentirme una tonta con mis explicaciones y demás pero a él pareció no molestarle.

Sasuke, Uchiha Sasuke. —No pensaba que respondería presentándose del todo pero lo hizo, lo siguiente en decir fue una pregunta que me llevo alejarme unos pasos y mover las manos negando con ellas acalorada— ¿Finalmente hablarme?

P-puedo explicarlo, l-lo prometo… —No encontraba la manera de justificarme, no sabía realmente que diría pero Sasuke comenzó a avanzar a la salida y yo comencé a sentirme extrañamente triste por su lejanía y poca importancia que le daba. Era normal me dije. Yo era una desconocida que además había sonado como una acosadora pero él se detuvo en la puerta.

Explícamelo en tu próxima visita al café. —Mis ojos llenos de sorpresa lo miraron irse y una sonrisa creció en mis labios. Él había dicho que le explicara cuando fuera al café. Él me había pedido que volviese a hablar.

¡SI! —Sin saber si me escuchaba conteste en un grito sintiendo mi corazón latir rápidamente y esperando que el día lunes llegara para poder hablar más con Sasuke.


¡Y aquí el segundo capitulo! Nuestra querida Sakura es muy caguai ¿No lo creen? Yo sí lo creo;;

Sé que me he demorado en subirlo pero más vale tarde que nunca ¿No? El día domingo estaría el tercer capitulo en cual es el más esperado ¡El día de Sasuke y Sakura hablando en la cafetería! Aunque se abrió una buena pregunta ¿Qué enfermedad podría tener Sakura? Nuestra muchacha esta enferma pero gracia a ello conoció a Sasuke, jojo.

Muchas gracias a todos los que han leído y les ha gustado la historia. En cuanto termine esta que será con la siguiente dejare un pequeño extracto al final de lo que sería la siguiente historia SS la cual es un poco más subida de tono ¿Les gusta eso? Pues veremos mucho lemon.

¡Nos vemos!