Esa mañana Elsa se despertó con los rayos del Sol iluminando su cara. Dio un par de vueltas para poder descansar unos segundos más, no había tenido unas buenas noches después de esos sucesos extraños y apenas descansaba, pero hoy era el aniversario de su coronación y habría una gran fiesta en todo el pueblo y por supuesto, las puertas se abrirían como siempre, no se volvieron a cerrar.
La reina rubia se levantó y miró por su ventana, ya estaban empezando a abrirse los puestos de comida y las banderas y los estandartes ondeaban en los postes. Elsa no pudo evitar sonreír al ver su reino y a su pueblo, sobre todo a ellos. Eran como sus hijos, cuidando y velando por todos. Bueno, en realidad era para lo que había nacido y supo que algún día iba a llegar ese momento pero lo que nunca pudo haber imaginado era que todo Arendelle iba a descubrir su secreto tan celosamente guardado y nadie la consideró un monstruo De hecho, a veces los hijos de los reyes, nobles o embajadores le pedía a Elsa hacerles un muñeco de nieve en el jardín a pesar de estar en verano.
Ese don sin duda había hecho que Arendelle recuperase relaciones internacionales con todo tipo de reinos, sobre todo con el reino de Corona, ligado a ellos por temas de sangre. Todos querían una audiencia con la reina y conocer los futuros proyectos económicos y sociales del reino.
En ese momento una voz la llamó desde fuera.
-Alteza es la hora-
-Oh, ya estoy despierta, muchas gracias... podré vestirme yo sola...
-Está bien, el desayuno la espera en el comedor...
Elsa abrió su gran armario y buscó algún vestido. No le gustaba andar con vestidos demasiado pomposos, solo los usaba para ocasiones especiales como el retrato que se hizo con Anna hace unos meses , vestido el cual recubrió de hielo dándole un diseño propio, como solía hacer con todos, en realidad. Esa noche se iba a mostrar delante de todo el pueblo el nuevo retrato de la familia real, aunque Anna se enfadó un poco cuando no la dejaron posar con Olaf, el cual consideraban ya de la familia.
Elsa se vistió y bajó a desayunar. La gran cena se haría esa noche, así que se puso algo más informal para la mañana.
-¿Dónde está mi hermana? -dijo al bajar y ver que el sitio de Anna estaba vacío.
-Posiblemente se haya dormido como es costumbre en la princesa, Alteza... -dijo un camarero.
-Tengo algo que decirle, por favor, traedla ya... -conforme la reina dijo esto una doncella se fue. A los pocos minutos bajó corriendo.
.¡La princesa no está! -dijo alarmada.
El corazón de Elsa se detuvo y miles de pensamientos surgieron en su cabeza. ¿Podría haberle pasado algo? ¿Y si era culpa de esa presencia que llevaba días atormentándola?
-¡Buscadla! -ordenó casi llorando.
Todos los criados salieron corriendo a dar la orden mientras Elsa se sentaba y respiraba hondo rezando por su hermanita.
-¡Pues por primera vez en años, me late el corazooon! -dijo la princesa pelirroja mientras daba vueltas subida a las almenas del palacio de Arendelle resbalando por el hielo que decoraba este -¡Ah! -dijo cayendo sobre un montón de paja -Oh, si... como siempre una perfecta ejecución y sin rasguños...
El muñeco de nieve la miraba desde lo más alto con cara de no creérselo.
-¡En serio que lo he hecho porque he querido!
-¡Pues a mi ese resbalón me ha parecido muy falso entonces! A ver, déjame hacerlo a mi... -dijo Olaf mientras se preparaba para bajar.
-¡No! Mejor baja como lo haría una persona normal... te espero aquí.. -dijo Anna mientras se limpiaba el vestido.
En ese momento vio a un niño pequeño llorando, su corazoncito se ablandó más de lo que era y decidió ir a prestarle su ayuda .
-Ey, ¿que te pasa pequeño? -dijo tocándole un hombro y haciendo que se girase hacia ella.
-¡Norma se ha perdido! -dijo entre lágrimas berreando.
-¿Norma? ¿Quién es Norma? -dijo secando las lágrimas al pequeño.
-¡Mi cerdo!
-Oh... -la princesa se sorprendió -bueno no te preocupes, vamos a buscarla ambos...
-La reina Elsa ya la buscará, es una reina y...
-Mira, quizás no me hayas reconocido- dijo Anna arrodillándose a su lado -pero yo soy la princesa y... ¡Cerdo! -dijo al ver al pequeño cerdito comiendo unas manzanas entre unos barriles. Anna trató de levantarse lo más rápido que puso tropezándose incluso con su vestido.
El animal, nada más verla corrió pensando que iba a hacerle algo malo y la joven, más cabezona que ninguna otra persona lo persiguió. El pequeño animal se subió y corrió por una larga mesa llena de tartas y pasteles tirando algunos al suelo, pero el problema fue que cuando Anna iba a pillarlo tiró el resto de pasteles, en efecto, ella también se subió a la mesa a perseguir al animal, como no.
-Oh, perdón... -dijo mientras se limpiaba el vestido- les ayudaré a hornearlos de nuevo...
-¡No! -dijeron asustados los panaderos que vieron el espectáculo.
-Uf... que cansado es esto de perseguir cerdos... -dijo la princesa mientras se apoyaba en un poste, un poste que de repente empezó a andar.
Anna se agarró casi como un koala al palo, levantó la vista y vio que un hombre estaba andando sobre unos zancos, unos zancos a los que ella se había agarrado.
-Disculpe señor pero... -tenía que bajarse para seguir a Norma pero en ese momento la vio – ¡señor siga a ese cerdo!
Anna le dirigió a ese hombre su pie izquierdo totalmente llevándose por delante algunas casetas. El cerdito seguía corriendo y se metió en un hueco entre la muralla y el mar. El hombre con los zancos tropezó enviando a Anna hasta el borde de la muralla, estando a punto de perder el equilibrio la joven se enganchó a una cuerda con banderillas y adornos con el escudo de Arendelle deslizándose hasta el mástil de un barco que estaba atracado al lado del fiordo y llevándose el mástil ya de paso al agua.
-Tú ganas esta vez, cerdo... -dijo mientras se hundía en el agua todo lo digna que podía.
En ese momento, un par de guardias ya estaban en las montañas. Eran los que habían sido enviados por Elsa para buscar a Anna, pero era extraño, había una tormenta de nieve... ¿En verano?
Los hombres avanzaron hasta lo más alto de la montaña pero ahí una sombra que estaba en medio de la nieve se les apareció y con una especie de puños de hielo les atrapó haciendo que sus caballos huyeran asustados.
-¿Quienes sois y que hacéis aquí? -dijo una mujer vestida con un vestido azul oscuro y el pelo negro en punta. Se parecía a Elsa pero a la vez no tenían nada que ver.
-Somos soldados del Reino de Arendelle, hemos sido enviados por la reina Elsa... -dijeron forcejeando.
-¿Arendelle? -dijo la oscura mujer -vaya, mi querida Elsa me envía un par de regalos...
-Si tiene a la princesa ya puede soltarla... -dijo uno amenazante.
-¿La princesa? No es ella quien me interesa... -dijo sonriendo oscuramente.
De vuelta en Arendelle, Anna había ido nadando desde el puerto hasta una zona con escaleras para salir del agua. ¿Tan fría tenía que estar el agua?
-¿No podía tener poderes tropicales? No... -masculló Anna.
En ese momento una mano se estiró delante de la cara de la princesa para ayudarla a salir.
-¿Os encontráis bien? -dijo esa voz tan familiar para Anna.
-Oh, si, perfectamente porque me gusta darme largos baños en el mar antes de... -en ese momento Anna vio quien era esa misteriosa persona que le había tendido la mano, en ese momento le agarró de la ropa y le pegó un puñetazo.
Aqui el segundo capitulo! Jeje... espero que os guste, no tengo ahora mucho tiempo para escribir, es genial, en tres horas de clase me han puesto 6 examenes, yujuu! Pero tratare de escribir!
Sobre que pareja ira esto... pues aun no tengo mucha idea para eso, se mas o menos como desarrolarla pero no como terminara en el sentido de las parejas... pero no pasa nada! Os dejo que me propongais cosas o si quereis alguna escena en concreto para hacer y yo tratare de meterla en el fic! Todo por mis queridos lectores, aunque no lo sepais os quiero mucho a vosotros y a vuestros comentarios de animo, en serio! Nos leemos!
