A petición de mis admiradores…naa…quería hacerlo, pero ustedes son geniales y me apoyaron con esta idea. Así que probablemente sea una historia de dos, tres a lo máximo cuatro capítulos, como me recomendaron.
No quiero darle mucha vuelta al asunto, así que vamos a la acción.
Second time
Estaba seguro que debía ser ilegal ser tan sexy para el mundo, al menos eso pensaba Marinette al ver a su profesor titular, Adrien Agreste, comer en la soda del colegio, rodeado de algunos chicos que eran sus alumnos. En cambio ella estaba sentada en una mesa, junto con Alya que no dejaba de mensajear con un chico desconocido para ella, pero que aparentemente era el interés de su amiga. Ya saben, desde que Alya consiguió el número del portador del Kwami de la tortuga, no dejaba de hablar con él cada momento.
Estaba enamorándose.
A pesar que el hombre también parecía algo mayor, Alya no le daba tantas vueltas como ella.
-Es el décimo suspiro en media hora-musito Alya sin dejar de ver su celular.
Ella frunció el ceño.
-¿No estabas hablando por celular?-
-No me des vuelta al asunto, si quieres acostarte con él solo dilo-
Un sonido sordo hizo que todos giraran a ver la mesa de Marinette, donde la chica parecía roja como un tomate y ahora estaba con la cara sobre la mesa echando humo. La mayoría se encogió de hombros, pero Adrien observo unos momentos más la mesa preocupado, pero al no identificar que pasaba, no le quedó otro remedio que seguir la charla de sus estudiantes sobre video juegos.
En la otra mesa Marinette fruncía el ceño aún más a Alya, quien dejaba el teléfono de lado para sonreír, como su alter ego disfrazada de héroe.
-No es malo tener esos sentimientos Mari, lo has amado desde que tengo memoria, querer violarlo es lo más normal-dijo la chica comiendo tranquilamente.
En cambio la joven de pelo azulado tenía el rostro rojo de vergüenza, a pesar de todo, a sus 17 años no podía decir algo relacionado a ese tema, sin sufrir un sonrojo masivo en todo su cuerpo.
No es que ella fuera una pervertida.
Era que Alya tenía una mente demasiado abierta, arrastrándola a ella a temas que iban más allá de su ingenuidad. Su amiga insistía en que no quería que alguien se propasara con ella por no conocer, así que había tenido que vivir la charla y varios medios de información sobre el tema. No soporto ver una película porno por completo, pero al menos los libros de su amiga, eran más pasables. Aunque hablar sobre el tema…no, aun no podía, menos en público.
Por lo menos no había nadie cercano, así que estaba a salvo de ser juzgadas.
-No pienso en eso…no me veas así-
-Mari por favor, es que tú no ves tu cara cuando se quitó la camisa aquella oportunidad en las piscinas-
-Alya-
-Es un hombre atractivo, no es mi tipo, pero incluso yo pienso que tiene potencial…tú lo amas hace tanto que no me extraña que tu cuerpo lo desee también de otra forma-
La bandeja de la comida de Marinette hizo un golpe sordo, a lo cual Alya suspiro al verla levantarse e irse algo enojada. Su amiga sin duda era una experta en bloquear sus sentimientos a veces, tal vez solo era algo terca.
La morena giro su rostro, viendo como su profesor se levantaba del grupo de chicos y caminaba en dirección por donde fue su amiga.
También era muy ciega.
…
Camino por los pasillos del colegio, buscando un lugar donde sentarse y descansar. No habían sucedido muchos accidentes estos días, pero tenía sueño…quería dormir un rato. Tal vez era algo vaga en ocasiones, pero ser una heroína sacaba todas sus energías. Tomo asiento en unas bancas frente a la cancha de basquetbol, pensando en nada en realidad. Viendo como algunos de sus amigos estaban en medio de un partido con otro grupo.
Sonrió un poco.
-En realidad no son tan buenos para que sonrías, van perdiendo-dijo una voz a su lado.
Pego un brinco algo exagerado y un grito ahogado, antes de ver asustada a su profesor, quien había aparecido tal felino a media noche. Este sonrió encantadoramente, antes de burlarse un poco de sus expresiones, ella algo roja giro el rostro avergonzada.
Como siempre pasaba, su corazón comenzó a latir rápidamente, respirar era difícil y los nervios no la abandonaban.
Pero después de tantos años, se estaba acostumbrando, tanto como para poder hablar con él sin tartamudear como imbécil.
O retrasada mental.
Noto como el la miraba esperando una respuesta, lo que la hizo sonrojarse un poco más.
-Ellos se divierten mucho, así que me alegra por ellos-expuso Marinette intentando defender a sus amigos.
Sonrió al ver como Nathaniel recibía un balonazo en la cabeza, pero de la nada Kim salía anotando una canasta, como el más atlético de su grupo. El chico de cabello rojo, ahora más corto que hace tres años y con ropas deportivas, desde el suelo se levantó con algo de sangre en la nariz.
Marinette se alertó al verlo caminar en su dirección, ella rápidamente saco un pañuelo de su bolso y se acercó antes que llegara.
-Levanta la cabeza Nath-le dijo mientras presionaba el pañuelo, este levanto un pulgar, antes de dejarse guiar por ella a los asientos.
Mientras la peli azul lo evaluaba, Adrien a su lado tenía una muy, muy, MUY, falsa sonrisa. No podía tener celos de un mocoso, menos de uno que era pareja de Chloé desde el año pasado, pero recordar como este antes estaba enamorado de su lady, le hacía hervir en su interior al verlos juntos. Eran buenos amigos, pero dios, como envidiaba como el chico podía estar a su lado, sin verse como un pedófilo.
Además recordaba la vez que había decomisado su cuaderno de dibujo hace dos años, lleno de dibujos de su princesa.
Sí.
Más de una vez quiso estamparle un golpe, pero era poco ético para un profesor.
Igual la tentación siempre estaba.
-Gracias Mari-dijo Nathaniel algo adolorido.
La chica sonrió, una hermosa sonrisa.
Sus puños se apretaron, pero cuando esta giro a verlo, él parecía totalmente relajado. Si notara más de cerca, vería sus músculos tensos, su mirada algo oscura y ese deseo de saltar sobre otros. Pero no podía hacerlo, Marinette era joven, tenía todo el derecho de hacer lo que quisiera, explorar el mundo y conocer gente nueva como él había hecho.
Pero no quería que pasara.
Quería que le diera la oportunidad de enseñarle, de demostrarle que era el amor, de ser su profesor y llevarla hasta el éxtasis.
Se levantó de golpe sorprendiendo a ambos jóvenes. Probablemente más cuando se fue dando varias zancadas con expresión algo homicida.
Ocupaba una ducha fría.
…
Unas horas más tarde, cuando Marinette estaba atendiendo la panadería de sus padres, miraba su celular. Estaba hablando con un viejo amigo, su nombre era Nicolás, un chico de Inglaterra que había conocido desde que nació y con quien mantenía varias conversaciones como amigos. Mientras él le comentaba sobre como su novia tenía problemas de superioridad, ella decía que era algo de chicas rubias, la campana del local sonó. Alzo la vista para saludar a quien fuera, pero se quedó muda al ver a su profesor entrar con una alegre sonrisa.
-Marinette, es raro verte aquí-dijo Adrien claramente sorprendido.
Ella dejo caer su teléfono, con la boca abierta.
Que rayos.
-Hola Tom-dijo saludando al padre de ella que estaba saliendo en ese mismo instante.
Marinette giro su cabeza como si fuera de hule, viendo incrédula a su padre. Pues este sonrió amablemente antes de palmearle el hombro al rubio.
Este llevaba solo una pantaloneta de color negro y una camiseta sin manga verde oscuro. Tenía unas sandalias algo viejas en sus pies, junto con su pelo algo más cortó que hace unos días, probablemente recién cortado. Ahora era demasiado corto, no estaba calvo, pero tampoco estaba alborotado, casi no se movía por su tamaño. Pero igualmente se veía tan sexy.
-Adrien chico, llevabas unos días sin venir, temía que murieras de hambre-dijo su padre con voz gruesa.
Marinette seguía viendo todo sin entender nada.
-Bueno ya sabes, últimamente tengo mucho trabajo, hasta ahora puedo cortarme el cabello-dijo moviendo su mano sobre su cabeza.
-Sabine esta algo ocupada, pero le debo decir que pasaste-
-Debe saludarla, siempre me envía algo cuando no vengo-
Marinette se aclaró la garganta, cuando ambos la vieron, ella le hizo una mueca a su padre, a lo que este sonrió.
-Oh Marinette lo siento tanto, es que cuando Adrien viene tu estas dormida…además que las reuniones de tus notas las da el director, aunque aún no nos hemos reunido en estos tres años aparte de tus mañanas para compra pan, mira qué curioso-dijo Tom pensativo como si hasta ahora lo notara.
La menor hizo una mueca.
-Papá-le apresuro, a lo que Adrien sonrió.
-Bueno, me extraña que no lo recuerdes bien, pero Adrien es cliente regular en la tienda hace años, hubo un tiempo que no pudo venir más, pero viene desde que era un crio delgaducho y esqueletico, pero ahora ya todo un hombre y come bien-
-Que amable-murmuro Adrien siendo ignorado.
-Tu jugabas en el parque frente aquí todo el tiempo con Adrien, te pegabas a su pierna llamándolo príncipe y que él era Chat Noir, también sobre que se casarían algún día-
Para cuando Tom termino la historia, Marinette estaba roja como un tomate viendo incrédula a Adrien, este algo levemente sonrojado recordando aquellos momentos, jamás pensó que de verdad algún día si quisiera casarse con esa niña pequeña. Vaya que era un pedófilo, igual el sentimiento no se iba solo con ese reproche mental.
Un sonido en la cocina alerto a Tom de que debía regresar a trabajar, yéndose con una risa y comentando que Marinette solía llorar cuando Adrien se iba.
Hubo unos momentos de silencio.
-Dime que era una broma-suplico Marinette roja.
Pero Adrien solo sonrió algo nervioso, causando que ella golpeara el mostrador con su frente. No importaba, si se lastimaba el rojo de su cara debería ocultarlo.
-Si te sirve de consuelo, pensaba que eras una niña adorable-intento tranquilizarla, pero sin quitar su sonrisa.
La chica gimió peor.
-Que vergüenza-
Pero de pronto cayo en cuenta de algo, lo conocía, lo conocía hace tiempo y él lo sabía. Alzo su rostro violentamente, haciendo que Adrien brincara en su lugar algo nervioso, al verla con la frente marcada y su rostro sonrojado.
-¿Tu sabías quien era yo?-pregunto confundida.
Él metió las manos en sus bolsillos, antes de sonreír de forma cálida. Acerco su rostro al de ella, causando un incremento en su rojo, pues el rostro de ambos era separado por menos de un metro.
-Marinette, la adorable chica de dos moños en su cabello que siempre estaba detrás de mí con una caja de galletas-dijo con tranquilidad antes de alejarse un poco más, haciéndola respirar de nuevo.
Ella pestañeo, antes de bajar la mirada nerviosa.
-¿Por qué…?-
-No dije nada, no lo vi necesario…tu no me recordabas, pero yo sí, igualmente seguías siendo la adorable Marinette que recordaba-comento Adrien de forma casual viendo a otro lado.
Adorable.
Sabía que era halagador que el chico que te gusta pensara que eres adorable, pero le hacía sentir algo mal. Es como cuando un chico dice, es adorable, como una hermana pequeña, cuando claramente ella no sentía eso por él.
Hizo una mueca en su rostro.
-Pero mírate, ya eres así una adulta-comento de forma risueña, como si hubiera algo oculto tras sus palabras.
El rojo regreso levemente sobre sus mejillas.
Era verdad, pronto cumpliría la mayoría de edad…aunque.
-En algún país técnicamente ya soy un adulto-dijo de forma pensativa y una sonrisa divertida.
Adrien ladeo la cabeza, antes que una sonrisa algo maliciosa se posara en su rostro.
-Tienes razón-murmuro tan bajo, que nadie escucho.
Luego compro con normalidad.
…
Cuando Marinette caminaba por los tejados de la ciudad patrullando, sentía un extraño mal presentimiento. Alya su compañera de batallas con el Kwami del zorro (había sido una forma muy tonta de descubrir la identidad de la otra, por un error) se había marchado hace un rato con una torpe escusa, en dirección donde fue el portador del Kwami de la tortuga. Se preguntó que tanto pensaría Alya.
Detuvo sus pasos al sentir una presencia cerca, pero era demasiado tarde.
Un rojo adorno su rostro al sentir los fuertes brazos rodearla desde atrás, sujetándose sobre su cintura. No es como si eso no fuera ya suficientemente incómodo para ponerla nerviosa. También había algo apoyado en su hombro, que había soltado un viento en su oreja, dejándola paralizada.
Vio de reojo una sonrisa gatuna, que logro saltar rápidamente esquivando el codo que pensaba pegarle en su abdomen.
-Chat Noir-musito su nombre con un aura negra.
El gato negro solamente sonrió divertido.
-Vaya my lady, quien diría que serias alguien tan sensible-se burló incrementando el rojo de su rostro.
¿Vergüenza?
¿Ira?
Tal vez ambas.
-¿Qué quieres?-
-¿Tengo que querer algo?-
Ladybug se tensó al verlo acercarse felinamente, pero cuando este tomo su mentón y lo alzo un poco, sintió un extraño cosquilleo que atribuyo al enojo. A pesar de sus juegos de palabras, como a veces tendía a auto sacrificarse y sus manías de jugar con royos de estambre…confiaba plenamente en él. Pero esa mirada, sentía algo raro en el ambiente.
-Estas extraño, sé que eres un gato coqueto, pero sueles respetar ciertos límites-expreso con seriedad, a lo que el sonrió antes de acercarse su rostro aún más.
No la besaría.
No era tan estúpido para cavar su propia tumba.
Si bien noto intranquila el acercamiento, este desvió su dirección a su oreja, provocando que sus ojos se abrieran algo sorprendidos.
-Tal vez simplemente estoy cansado de esperar-musito antes de morder levemente su lóbulo.
Esa noche los ciudadanos de Paris escucharon un fuerte grito femenino, antes que uno masculino de dolor apareciera repetidas veces.
…
Al día siguiente Marinette caminaba furiosa por los pasillos del colegio, incluso Alya no comprendía que pasaba con su amiga…Chloé decidió ignorarla, si bien ambas estaban ahora en una especie de buena amistad, habían momentos en que preferían dejarse solas. Los demás compañeros preferían alejarse de su mirada llena de enojo, el único que aparentemente era tan estúpido para no temer por su vida, era un alegre profesor conocido como Adrien, que lucía una gran sonrisa.
Este se detuvo frente a la chica, que giro a verlo, logrando que su enojo disminuyera en gran manera y se pusiera algo nerviosa.
Pero al recordar a Chat Noir la noche anterior, su ceño volvió a fruncirse.
-Marinette no luces muy bien, que tal si me acompañas-dijo Adrien caminando al salón de profesores.
La chica suspiro antes de seguirlo, aun pensando en las maneras de torturar a su compañero de batallas. No dejaría que se acercara ni un metro más a ella, sin recordarle el dolor que podía provocarle.
Estaba tan concentrada en su propio mundo, que no noto la mirada algo divertida y maliciosa de Adrien, quien había confirmado que nadie los vio entrar a ese pasillo. Cuando entro por la puerta de la sala de profesores, Marinette lo seguía aun en automático. Esta reacciono cuando escucho el sonido de la puerta cerrarse, mirando confundida el lugar, antes de verlo con algo de ingenuidad.
Él sonrió amablemente, ocultando cualquier pensamiento negativo o peligroso.
-Siéntate, te serviré algo de tomar para que te relajes un poco-
Indecisa obedeció sus órdenes, con tanta facilidad que tuvo que golpearse su estómago para controlarse. Su mente había llegado rápidamente a una conclusión demasiado atractiva, ¿Seria sumisa en otras cosas? ¿Actuaría como Ladybug en otras?, ambos escenarios quería verlos con sus propios ojos.
Antes de darse cuenta ambos estaban sentados en dos sillones, con algunos panecillos en la mesa y una bebida caliente en las manos.
-¿Por qué me trajo aquí?-pregunto Marinette intentando no sonar incomoda.
Para besarte.
No esa respuesta no era la correcta, pero si era uno de sus deseos desde hace meses.
-Parecías algo distraída y enojada, pensé que hablar con un conocido podría ayudarte-mintió tan rápido, que se sintió algo mal.
Bueno no era una mentira del todo, aunque se imaginaba que habría hecho que estuviera tan enojada.
Ella frunció el ceño.
-No se preocupe profesor, solo paso algo con un amigo que no me agrado del todo-
-Puedes contarme, te aseguro que no diré nada-
-No es que no confié en usted…solo…me parece algo vergonzoso-
-Los jóvenes de hoy en día, es normal avergonzarse cuando comienzan a descubrir sobre su cuerpo y los cambios hormonales-
-¡NO!, es solo, es un amigo que se acerca más del espacio personal permitido…pero no se preocupe, la próxima vez le daré su merecido si lo intenta-
Si bien sonrió por fuera, por dentro temió un poco por su vida. Acaso ayer no había sufrido suficiente, acaso no era eso un buen merecido.
Puso una mano en su mentón con una idea cruzando por su mente, antes de que todo se hilara demasiado rápido, como la tela de una araña que espera atrapar a una presa.
-Bueno es normal que eso pase con ustedes las chicas, tal vez este amigo solo desee demostrarte algo y no se le ocurrió una mejor idea-expuso con ambas manos en el aire.
Marinette sonrió un poco divertida, antes de tomar un sorbo de su té.
-Bueno, es que es algo incómodo, no estoy acostumbrada a…a…a-comenzó a tartamudear.
Con una velocidad increíble, Adrien había pasado su mano sobre la mesa para tomar su mentón y acercarlo. Ahora estaba a menos de diez centímetros de distancia, sintiendo la respiración de este chocar con la suya. Su garganta se secó por completo y estaba segura que aun tartamudeaba como estúpida. En cambio los ojos del chico mostraban una seguridad, que no se apartaban de los suyos.
Sintió sus piernas temblar, agradeció aun estar sentada, o ya hubiera caído de frente ante esa extraña acción del hombre.
No se quejaba.
Pero estaba sorprendida.
-El secreto es demostrar que no importa Marinette, aunque por dentro te estés muriendo, debes mostrarte fuerte y demostrar que eres inmune…puede que se canse con el tiempo-musito eso ultimo como una broma divertida.
Ella dejo de pensar en cualquier cosa que no fuera ese momento, los ojos de Adrien y el delicioso olor corporal que desprendía.
¿Cómo se llamaba ella?
Bueno, eso no parecía ser importante ahora.
Di algo inteligente, di algo inteligente…que pasa si se aleja, ese era el único momento en que había pasado con él, que podría claramente malinterpretar en sus fantasías.
-Q-Q-Q-Q-Que p-pasa si no se d-detiene-tartamudeo con voz aguada.
Era un milagro, dado que no respiraba bien.
De repente el chico sonrió, de una forma que la hizo congelarse en su lugar…esa sonrisa.
Era tan familiar.
La cara del chico se acercó, pero como si predijera sus movimientos, noto con horror como este se acercaba a su oído.
El calor.
La sensación.
El lugar.
-Quien sabe, los gatos suelen ser muy territoriales my lady-murmuro mordiendo levemente el lóbulo de su oreja.
Luego se separó con una gran sonrisa de culpabilidad, ella perdió todo el color susurrando un "¿Chat Noir?", viéndolo con asombro, antes de que sus ojos se cerraran y cayera de frente desmayada.
Adrien sintió la frente azul, antes de tomarla en sus brazos preocupado y correr a la enfermería.
Minutos después…
-¿De verdad hiciste eso?-
-Lo siento Nino…no podía aguantarme un día más-
-Dude, eso es algo pedófilo-
-No nos llevamos mucha diferencia, te recuerdo que hiciste la semana pasada con la portadora del Kwami del zorro-
-UN BESO, UN MALDITO BESO-
-Pues yo también quiero mi beso-
-Adrien eres un crio, estúpido y mimado que aparenta ser un adulto responsable-
-Si Nino como digas, hablamos después-
-Y así es como tu mejor amigo te cambia por una chica-
-Deja de hacerte la victima cariño, tú haces lo mismo-
Colgó el teléfono sin esperar una posible respuesta, observo con una sonrisa a Marinette dormir plácidamente en una cama de una enfermería. Siempre terminaba de una u otra forma la chica en un lugar así, generalmente él se colaba para espirarla dormir tal acosador.
Pero es que.
Puso una mano sobre la mejilla de la chica, quien seguía inconsciente.
Era tan hermosa.
Era tan perfecta.
Tan especial para él.
Daría su vida sin pensarlo, con tal de hacerla feliz. Pero al mismo tiempo deseaba que su felicidad fuera a su lado.
Suspiro antes de apretar un poco una de las manos de la chica, con la suya. Notando la diferencia de tamaños y como la de ella estaba algo rasposa. No era delicada y suave. Tenía varias cicatrices de sus aventuras como heroína, junto algunas de su hobbie como diseñadora.
Pero aun así era perfecta al tacto para él.
Suspiro.
Esperaba que despertara y pudiera decirle todo, que él era Chat Noir y que deseaba besarla hace tanto tiempo…bueno…eso no.
Aún faltaban unos cuantos meses para que cumpliera años.
Joder.
Aún era ilegal intentar algo, pero bueno, decirle su verdadera identidad no era ilegal.
-Intenta no asustarla-
-Plagg-
-¿Si?-
-Cierra la boca-
-Tsk mocoso, estas estresado por falta de sexo…no mi queso noooo-
¿Fin?
¿Así o un capitulo final para esto?
Me dijeron que no hiciera muchos capitulos, así que pense terminarlo todo en este, pero ya llevaba varias paginas y nada parecia concluir como me gustaba. Creo que hare otro capitulo sobre que paso despues que sepan quien es el otro bajo la mascara, pero de un tercero no creo pasar. Pero igual si a ustedes les parecio bien así, puedo darme por satisfecha.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
