Bueno, he aquí el capítulo 2… espero no haberlos aburrido con el capítulo anterior! Mi idea es que se ponga linda la historia a medida que vayan pasando los capítulos… ¡espero les guste! Gracias a los que comentaron, no me siento tan sola :D Saludos!

TIKAL

Capítulo 2: La "Isla Flotante"

La travesía de los 2 meses llegaba, poco a poco, a su fin. Un alivio para Shadow quien ya estaba harto de las miles de maneras de ser de Sonic, que si no fuera por Silver o Tails, ya le habría pegado tantos puñetazos como se le hubiera querido la gana.

Aquél día, el cielo estaba completamente despejado, ideal para que Eggman los reuniera a todos y distinguieran, a lo lejos, a la enorme isla en el cielo que se les acercaba cada vez más, lo que impresionó a todos, pues algunos tenían la idea de que era un gran chiste eso de que una isla flotara, pero al verla, los inundó la curiosidad: ¿cómo rayos hacía para mantenerse? Iba en contra de toda ley física… aunque si se ponían a pensar en eso… Tampoco las leyes físicas eran aplicables en casos como los de Tails o Silver.

Y Eggman les explicó lo que a continuación iba a suceder:

-Señores, estamos a un paso del reconocimiento de la "Isla flotante". Solicito que los tripulantes Prower y el príncipe Silver hagan un reconocimiento del lugar –ambos se acercaron más a Eggman-. Prower, vuela hasta donde puedas y regresa para contar qué es lo que distingas. Lo mismo para ti, Silver –ambos asintieron: Tails puso en marcha sus colas, cual hélices y Silver flotaba gracias a sus misteriosos poderes.

Shadow notó cierta incomodidad en el erizo azul apenas el zorro cruzaba el cielo.

-¿Qué te pasa? –le preguntó malhumorado. Sonic se pasaba una mano por la frente para quitarse el sudor frío.

-Espero que Tails aguante…

-Tiene 20 años, no 8

Sonic se abstuvo de contestar: si bien el zorro era un hábil volador, sabía que tenía un límite, la "Isla" se encontraba bastante lejos a como él la veía… Rogaba porque no le pasara nada.

Pasaron 40 minutos desde que salieron. Entre que Sonic se mareaba en alta mar y la preocupación, no pudo más que irse a su camarote pues ya no soportaba su estado físico.

A la hora y cuarto Silver apareció en el barco y le comentó todo a Eggman: la geografía del lugar se veía bastante similar a una jungla, sobresalía un templo que brillaba y veía ríos y desembocaduras de agua por varios lados. Notó un área fértil y…

-¿Un templo que brilla? –lo interrumpió Eggman-. Cuéntame más acerca de eso… -pidió el líder, jugnado con sus grandes mostachos.

-¡E-es… un templo… de… oro y... parece… que hay… joyas…! –Tails acababa de poner pie en la superficie, jadeando. No recordaba un vuelo tan alto. Eggman se veía complacido.

-¡Bien, muchachos! –dijo, alegre-. Entonces, preparémonos: ya falta poco para el arribo a estas tierras desconocidas –Shdow pudo distinguir el surgimiento de la codicia en su voz, mientras veía a Tails dejar apoyar su peso sobre el piso: estaba agotado.

Tardaron cerca de cuatro horas en llegar hasta el famoso lugar: para poder ir hasta lo alto e ingresar a la isla, Tails había construido un aparato similar a una escalera, por la cual iban subiendo de uno en uno, con la ayuda de Silver, quien les daba la seguridad para subir, envolviéndolos en su poder. La nave estaba fija con un ancla hasta el fondo. Cuando el subió último, el erizo plateado fijó la escalera y el ancla con su poder, para que no se pueden mover ni para que tampoco algún navío o desastre natural los destruyeran. Habiendo hecho esto, y que todos los tripulantes hayan subido con sus pertenencias y demás, Silver se dispuso a subir a la superficie de la isla, a reunirse con sus otros compañeros. Lo notaron algo cansado, seguro por el uso continuo de sus poderes.

Eggman propuso una caminata de reconocimiento en grupos para ver cómo eran éstos lugares: necesitaban proveerse de comida (que si bien tenían bastante, debían tener una reserva) y bebida, buscar aquéllos ríos y lagos que habían visto.

Sin embargo, aquélla torre alta y brillante de la que había mencionado el zorro, no apareció, o no la vieron en ningún lado. Esto irritó un poco al erizo gordo.

-Espero que no me hayas mentido, Prower –le dijo de pésimo humor. El pulso del zorro se aceleró y juró no mentirle. Dicho así, se dispuso a ir con los otros 3 erizos a investigar el lugar.

-Ése Eggman es temible –comentó y bebió agua de su cantimplora que llevaba en el cinturón.

-Y qué lo digas –aprobó Sonic, con los brazos en el cuello-. Nunca me cayó bien. Vine hasta aquí en busca de cosas nuevas y tengo que tenerlo como comandante… apesta…

Shadow no dijo nada. Ya le repugnaba la idea de tener que aparentarse con ésa cosa. Siguió caminando con los otros, sin aportar nada a la conversación.

Gerald era el rey. Ambos hijos que tuvo, fallecieron luego de una cruenta batalla hacía algunos años, por línea sucesoria, Eggman y María sería los futuros soberanos, siendo el primero con el título ya que es mayor que María… La familia de Shadow son muy íntimos con la de los Robotnik, por eso decidieron el matrimonio de él con ella…

-Igual –dijo Sonic-, la gente espera más tu matrimonio con María que a Eggman de soberano. Llega a ocurrir algo así y me exilio en el reino tuyo, Silver –y éste rió divertido.

-Cuando quieras –y cambió el semblante a uno más rústico-. De verdad, deseo que eso no ocurra. La única razón por la que me embarqué aquí, al mando de ése, fue por ustedes y las ansias de conocer un lugar nuevo, sino... –y miró a Shadow-. Ese matrimonio va a traer tranquilidad al pueblo de ustedes-. ¿Por qué dices nada?

-Es un matrimonio por conveniencia

-Bueno… La vida no es como una novela

-¿Acaso María no te gusta? –preguntó un muy curioso Tails. Shadow tardó en contestar.

-Es muy linda y una gran mujer, pero… no me creo enamorado de ella –confesó. Cada vez se sentía más incómodo en la charla. Era muy hermosa ella: grácil, una gran dama, de carácter dulce… -. Sólo intercambié algunas palabras con ella, ¿cómo podría enamorarme así, con sólo verla?

Los tres se miraron.

-Eros no hizo bien su trabajo –comentó Sonic.

-De todas formas, enamorado o no, es tu deber casarte –corroboró Silver.

Shadow estaba muy incómodo. No es que no le gustase María, es sólo que… casarse por casar… Es la persona con la que vas a vivir toda la vida…

-¿Por qué debería? No podría aguantar a una misma persona todo el tiempo –dijo.

-Shads, es hermoso tener con quién compartir tu vida –le contestó Sonic, atónito a las palabras del erizo.

-Tú porque estás enamorado, igual que tú –haciendo referencia a Tails-, y tú –diciéndolo por Silver-. Yo no necesito enamorarme, me parece un sentimiento tonto. El amor es de novelas y vuelven vulnerables a los hombres.

Tal resentimiento causó cierta incomodidad en el grupo.

-Dime que al menos te gustan las mujeres –Sonic empezaba a preocuparse. Shadow lo miró como diciendo "es una broma, ¿no?".

-¿Tú nunca te has... ? –empezó Silver.

-No, y déjenme en paz –y acto seguido, se fue por otro camino.

¡Ahrg! ¡Estaba tan enfadado! ¡Qué el amor, que el matrimonio! Sí, María era hermosa, la extrañaba un poco, claro, ¿cómo no querría estar con alguien así? Pero era como extrañar a un amigo, un conocido… Casarse con alguien con quien había dicho cuatro palabras locas, por favor…

Se fue por un camino sinuoso para despejarse la cabeza. Todos decidían por él: sus padres, el pueblo, sus amigos… Al diablo todo.

El camino lo llevó por un bosque más calmo. Vio la salida a unos metros y se apresuró. Escuchaba algo extraño.

Al pasar por el último árbol, cual no fue su sorpresa al ver un gran río de agua cristalina y unos seres extrañísimos que en su vida habría visto: eran celestes, volaban y se veían alegres. El sonido provenía de ellos. Se acercó con cierta sorpresa. Las criaturas lo miraban, también sorprendidos, pero rieron luego. El erizo se acercó a uno de ellos.

-¡Chou! ¡Chou! ¡Chou! –exclamó el pequeño, riendo. Sin duda, una criatura oriunda del lugar.

Se acercó al agua: la bebió. Era refrescante y pura. Caminó un poco por el lugar hasta echarse bajo la sombra de un árbol.

Creyó oír un cantar, pero le agarró sueño a poco echarse al árbol…

-¡¿Pero cómo que no está?! ¡Venía con ustedes!

La energía de Eggman no tenía fin: parecía que aprovechaba cualquier situación para gritar, gruñir o algo así. Sonic casi queda sordo luego del grito (lo tenía al lado), e inmediatamente mandó a gente a buscarlo. Sonic y Silver suponían que no quería que nada malo le ocurriera a Shadow, después de todo, María no se lo perdonaría ni su abuelo tampoco y ello conllevaría a Robotnik desheredado, y eso, seguramente, no se lo perdonaría nunca.

-Esperen, esperen –se apresuró el erizo azul-. Eggman, cálmate.

-¡¿Cómo osas… ?!

-Déjame irlo a buscar, después de todo, nadie es tan rápido como yo –presumió elegantemente. Y se puso en marcha antes de que el erizo de grandes mostachos le dijera algo-. Shadow, imbécil, mira que venir a perderse…

Pero no era que Shadow se había perdido, sino que simplemente había quedado dormido en esa especie de "paraíso", ya que era un lugar más que confortable, lleno de paz y, para calmo, parecía oír cantar a la misma voz en sueños.

Se despertó abruptamente cuando Sonic le gritó en el oído. Literalmente. Se levantó agitado y lo miró con desconicerto.

-Eggman casi nos deja sin cenar por irte a buscar… -le recalcó el erizo azul. Luego miró el lugar, sorprendido-. Vaya, qué lugar hermoso –comentó contento: a Sonic le encantaba ir de aquí para allá, conociendo lugares nuevos.

-Iba a comentarles sobre este lugar, hay agua para beber y… -de vueltas esas diminutas criaturas que sólo decían "chou, chou" volvieron a aparecer: pero en masa. Venían de a cincuenta e iban volando por todo el lugar, locos de alegría. Parecía que celebraban una fiesta.

-¿Qué demonios son éstas cosas? –preguntó Sonic, confundido.

-Supungo que deben ser criaturas autóctonas del lugar –respondió el otro-. Pero están raros: cuando los vi hoy estaban alegres, pero tranquilos, y no eran tantos. Ahora parece que se multiplicaron y esperan algo. A propósito –añadió-, ¿has oído a alguien cantar?

-No

Entonces sólo había soñado con una voz, una bella voz. Y se preparó para volver, Sonic lo tomó del brazo.

-¿Qué pasa? –preguntó Shadow, desconcertado.

-Esas criaturas esperan algo, quiero ver

-Pues quédate tú, ya estuve bastante tiempo aquí –le contestó zafándose de la mano de su "compañero"

Pero no había dado ni cinco pasos cuando los pequeños gritos de Sonic llamándolo, todo emocionado, cual niño pequeño, hicieron fastidiarlo y volver. Le preguntó qué rayos pasaba y el erizo azul lo hizo esconderse detrás de unos grandes arbustos que ocultaban su presencia.

-¡Cálamate de una maldita vez! –le gritó casi murmurando. Lo estaba poniendo nervioso: pegaba saltitos y señalaba al frente-. A ver, ¿qué hay?

-¡Si serás imbécil! –Sonic se exasperó, pero no alzó la voz, mantuvieron el mismo tono-. ¡Qué mires al frente, maldita sea! –dicho así, el erizo azul tomó con sus manos la cabeza del otro erizo y lo hizo voltearse bruscamente,

-¡Me lastimas, idiota!

-¡Shhhh! –lo calló.

Y Shadow vio por qué estaba tan alterado igual que las otras criaturas.

No había soñado ninguna voz: era real, era una mujer y jamás se había encontrado con algo así en su vida.

oOoOoOo

Y hasta aquí llegamos :3 Sepan disculpar la tardanza (bah… fueron solo un par de días xD) estoy de "vacaciones" y tengo mucho más tiempo libre. Tengo unos exámenes y mi trabajo regular, pero voy a escribir! :D Nos veremos pronto!