Notas de autor: Este fanfic es una traducción. La historia original está en el idioma inglés y le pertenece totalmente a: GrayBlueSky, a la cual le pedí permiso para hacer este nuevo trabajo y muy amablemente aceptó. :D So, todo es por ella y para ella 7u7)r El título del fic es: "Bittersweet chocolate cake"
Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece. Es de Hiro Mashima. Este fic tampoco es mío, yo solo traduzco PORQUE TODOS DEBEN LEER ESTE FIC.


Pastel de chocolate agridulce

Día blanco


Sin que él se diera cuenta, ella lo había cambiado todo. Con una sonrisa, todo era mejor.

Si había días festivos que le gustaran menos que el día de San Valentín, ese era el Día Blanco. Gray no era del tipo romántico. Ni estaba cerca de serlo. Por ende, tener que salir a conseguir algo para alguien especial, no iba a ser una tarea fácil. Y menos cuando él se había quedado atascado con el idiota más grande del mundo.

Durante ese fatídico día, él había llegado al gremio más temprano de lo usual, con ganas de beber algo o quizás encontrar un trabajo. Pero justo en el momento en que estaba sentado en el bar, miró a Cana beber de su enorme barril de cerveza y escuchó que Mira castigaba a Natsu. Suspiró, eso no era buena señal.

―¡Tú tienes que conseguirle algo! ―Mira regañó al dragon slayer, quien en respuesta arqueó una ceja y la miró confundido.

―¿Por qué? ―cuestionó rascándose la nuca.

La camarera se miraba desesperada cuando le respondió. ―¡Porque es el día blanco! ―el dragon slayer mantuvo su expresión confusa, por lo que Mira cansada añadió―. ¡Este día se supone que los hombres dan regalos de devolución a las mujeres que les dieron chocolates en San Valentín!

La espalda de Gray se puso rígida ante las palabras de Mira. ¿Así que era ese día? Él se quejó.

La boca de Natsu se abrió en forma de 'O' y después asintió. ―¡Bien!

Mira le sonrió. ―También ha pasado un mes desde que ustedes dos han estado saliendo, ¿cierto? ―Natsu se sonrojó y asintió, ampliando la sonrisa de la albina ―¡Ese regalo que consigas debe hacerla sentir muy especial! ¡Tiene que ser algo que la haga muy feliz!

Suspirando, Natsu dejó caer la cabeza sobre el mostrador de la barra. ―Pero no tengo idea de qué regalarle ―se giró hacia el exceed azul, quien había estado sentado sobre el mostrador masticando un pez ―¿Qué ideas tienes Happy?

El gato sonrió. ―Tú deberías conseguir pescado.

Natsu estaba considerando la idea y Gray puso los ojos en blanco, seguro de su amigo era un gran idiota.

Mira sudó nerviosa cuando Natsu asintió de acuerdo con las palabras de Happy. Estuvo a punto de rechazar la idea, cuando Gray se envolvió en la plática.

―¡Eres un idiota, cerebro de flama! ¡Consíguele un pescado y terminarás siendo desechado esta noche!

―¿De verdad? ―las cejas del dragon slayer se contrajeron ―¡Lo dice el chico que ni siquiera tiene una novia!

Gray apuñó las manos. ―¡Si yo lo quisiera, pudiera tener una novia! ―escupió con una vena palpitando en su frente.

Natsu resopló. ―Sí, correcto… ¡Ni siquiera has hecho un movimiento con Juvia!

Se había cansado del bocazas de Natsu, así que le lanzó un golpe en la cabeza, pero el mago de cabello rosa lo evitó con facilidad y sonrió de oreja a oreja al ver el rostro furioso de Gray.

Mira se paró en medio de los dos rivales, que ahora se acercaban peligrosamente. No quería que ellos iniciaran una pelea sin sentido y menos cuando ambos tenían cosas más importantes que atender, mismas que ella quería que las atendieran a las de ya. ―¡Paren! ―gritó. Puso sus manos sobre los pechos de cada uno para apartarlos ―en lugar de pelear por esto, los dos deberían salir a conseguir algo para sus chicas especiales ―declaró y sus ojos se abrieron por la sorpresa.

―¿¡Qué!? ―ambos gritaron mientras se señalaban el uno del otro.

―¡Yo no voy a ir a ningún lado con el respirador de humo!

―¡Yo no pasaré un día con la princesa de hielo!

―Sí, sí lo harán ―alguien declaró y los dos se congelaron del miedo. Erza avanzó hacia ellos, sus brazos estaban cruzados a la altura de su pecho mientras intercalaba su mirada entre Gray y Natsu ―¡Ustedes dos son unos idiotas que necesitan toda la ayuda que puedan conseguir un regalo! ¡Y quizás ustedes pueden ayudarse mutuamente para conseguir algo decente para las chicas que les dieron chocolates en San Valentín!

―Pero… ―ambos trataron de discutir pero Erza los detuvo de nuevo con una mirada de muerte.

―¡Es una orden!

―¡Aye Sir! ―los dos imitaron a Happy, no querían ir en contra de las órdenes de Erza. Los dos sabían que sería como ir al infierno si lo hicieran.

Mira estaba entusiasmada cuando miró que los dos protestaron por lo bajo mientras salían del gremio, Happy los siguió. Dos chicas de seguro estarán muy felices esa noche. Cana dejó de beber, sus cejas estaban fruncidas mientras observaba como las puertas del gremio se cerraron después de que los dos idiotas salieron.

―¿Realmente piensas que fue buena idea mandar a esos dos juntos?

Erza y Mira intercambiaron una mirada, finalmente se dieron cuenta de lo que habían ello. Y las dos se escogieron de hombros, pensando que lo peor que podría pasar era que los dos se pusieran a pelear y destruyeran la mitad de la ciudad. Sudaron ante la idea y compartieron otra mirada.

―Estoy segura de que estará bien ―Mira respondió. Una sonrisa dudosa se formó en sus labios.

Titania asintió, sentándose en la barra mientras Kinana le entregaba su pastel favorito. Lisanna, quien había estado silenciosamente detrás de la barra, compartió una mirada preocupada con Kinana, esperando que esos dos no destruyeran nada. Suspiró, ella también esperaba que los dos obtuvieran algo 'razonable' para Juvia y Lucy.


Gray y Natsu caminaron por la calle del mercado, ambos se sentían un poco perdidos mientras miraban todas las vitrinas de la tiendas. Natsu se detenía en casi todas las tiendas porque encontraba algo "cool" o "increíble" para Lucy. Pero Gray rodaba los ojos cada vez que miraba al idiota de su amigo.

―A ella no le gustará eso. Definitivamente no le va a gustar ―dijo y tanto como Natsu como Happy fruncieron el ceño.

Natsu suspiró, dejando caer el sombrero de payaso sobre la vitrina de exhibición de la tienda. ―¡Esto habría sido muy gracioso para ella!

¿Por qué tenían que enviarlo con ese idiota? Gray gruñó. Él, definitivamente, debió haberse quedado en su departamento ese día. –Y eso es exactamente la razón por la que lo odiará.

Suspirando, Natsu avanzó hacia el siguiente puesto, mirando en dirección hacia un puesto donde vendían carne y Gray tuvo que sacarlo de la tienda jalándolo de su bufanda antes de que gastara todas sus jewels en comida. ―Nosotros hemos venido aquí para buscar comida.

Mirando al mago de hielo, el dragon slayer alzó una ceja, una sonrisa arrogante se formó en sus labios. ―Entonces, ¿estás buscando algo para Juvia?

Las cejas de Gray se contrajeron cuando miró que las cejas del dragon slayer se movían sugerentemente.

―¿No escuchaste lo que Mira dijo o eres estúpido? ―Natsu no pareció molesto por sus insultos. Gray lo fulminó con la mirada ―tengo que hacerlo desde que ella me dio chocolates ―murmuró.

Natsu resopló. ―De acuerdo, sigue diciéndote eso.

Con las manos hechas puños, Gray empujó al dragon slayer hacia un lado, haciéndolo estallar de la risa.

―¡Solo admítelo! ¡La amas!

―No, yo no... ―el mago de hielo apretó los dientes.

Natsu arqueó una ceja. ―¿Oh, en serio?

Gray solo asintió con la cabeza, distrayéndose con las vitrinas de la siguiente tienda.

Suspirando, Natsu se encogió de hombros. Una exasperada mirada apareció en su rostro mientras miraba a su rival por largo tiempo. ―Lo único que estoy diciendo es que si tú no se lo dices pronto, la vas a perder… ¿Lyon no una enorme atracción por ella?

Grat dejó caer el peluche que estaba mirando, sus cejas se contrajeron mientras volvía la vista hacia el dragon slayer del fuego. Al fin había dicho algo que le calaba. ―No estoy perdiendo a nadie ―murmuró y Natsu ensanchó su sonrisa.

―¡Ajá! ¡La amas!

―¡Yo no...!

―¡Lo haces!

―¡Dije que no!

Happy puso sus patas sobre su sonriente rostro mientras rodaba su lengua. ―¡A él le gussssta!

Y no mucho después, Gray tacleó a Natsu para llevarlo hasta el suelo. Los dos lucharon en el piso, por poco golpearon la vitrina de la tienda en el momento en que Gray hundía a Natsu hacia abajo. ―Realmente eres un dolor en el trasero ―exclamó.

El dueño de la tienda les gritó a ambos chicos para que se detuviera. La gente alrededor de ellos corrió de prisa, dándoles miradas de desaprobación.

―Uhm… Chicos, ustedes no deberían de pelear. Si Erza se entera de esto, los dos estarán en grandes problemas ―Happy advirtió, pero los dos magos lo ignoraron.

―¡Solo admite que la amas! ¡Ya sabes, no es tan malo admitirlo! ―él sonrió cuando Gray lo liquidó con la mirada. Entonces, llenó de aire sus pulmones para gritar ―¡Amo a Lucy Heartfilia! ―un par de personas confundidas, levantaron las cejas hacia los dos, algunos murmurando entre ellos al reconocerlos como magos de Fairy Tail. Natsu sonrió burlonamente a Gray―, ¿ves? No fue tan malo. En realidad no es tan malo después de todo, ¡es genial!

―No es tan fácil para mí ―Gray admitió de repente, lanzando su puño hacia el rostro molesto del dragon slayer, haciéndolo volar a través de la calle hasta golpear con uno de los puestos. La gente gritó.

Natsu se quejó, lentamente se levantó de la mesa en la que había aterrizado. El dueño de la tienda, un hombre alto y muy enorme, miró furioso hacia el de cabello rosa y Natsu sudó en frío, sonriendo con timidez. ―Lo siento por esto, señor.

Con eso, ambos fueron vetados de la calle del mercado. Natsu dejó caer los hombros mientras ellos caminaban sin rumbo por las calles de Magnolia. Gray estaba mirando hacia el pavimento, maldiciendo al dragon slayer cada vez que tenía podía.

Happy suspiró mientras se sentaba sobre la cabeza de su compañero. ―Ustedes dos realmente lo arruinaron todo ―sacudió la cabeza, estremeciéndose al pensar en la escarlata cabellera de Titania ―tendrán mayores problemas cuando ella se entere de esto.

Los dos chicos temblaron, ya sabían lo que recibirían por parte de Erza. Dolor, mucho dolor. Natsu dejó de caminar cuando vio una florería al otro lado de la calle. Una bombilla se encendió sobre su cabeza.

―¡Le regalaré flores a Lucy! ―declaró, corriendo hacia la tienda.

Gray suspiró, siguiendo al dragon slayer. ¿Flores? ¿A Juvia le gustarían las flores? Sacudió su pensamiento. No, flores no. Tenía que ser algo más. Algo… algo que de alguna manera, transmitiera todos los sentimientos que habían estado encerrados dentro de él durante bastante tiempo.

Era una pequeña tienda, con platas en macetas y flores adornando el frente. Cuando Gray entró, una campana resonó sobre él. Notó que Natsu miraba alrededor de la tienda, centrándose en las plantas y flores cuidadosamente arregladas, rascándose la barbilla mientras le preguntaba a Happy cuáles le gustarían a Lucy.

―¡Bienvenido! ―dijo una mujer mayor. Una gentil sonrisa se formó en su rostro mientras miraba a los dos magos.

Natsu miró hacia la mujer que lo saludó y le regresó el gesto. ―¡Yo! ―caminó hacia ella.

―¿En qué puedo ayudarle? ―cuestionó desde atrás del mostrador.

De repente, las mejillas del dragon slayer, se tiñeron de color rosa mientras murmuraba. ―Quiero que mi novia tenga un ramo de flores ―se frotó la nuca tímidamente ―pero no sé exactamente qué comprar. No soy bueno en esto.

Gray sonrió mientras se agachaba hacia el suelo. Ese idiota, realmente podía avergonzarse ¿eh? Como si fuera una persona diferente cuando hablaba de Lucy. ¿Él también cambiaría? Sus mejillas se colorearon de rojo al pensar en una bonita maga de agua de cabello azul.

La mujer detrás del mostrador mantuvo su comprensiva sonrisa. ―Por supuesto. Haré todo lo posible por ayudarle ―ella miró alrededor de la tienda y luego regresó la mirada a Natsu ―la chica es especial, ¿cierto?

Natsu asintió, ahora sus mejillas estaban de un rojo oscuro. ―Muuy.

Sonrió amablemente y luego sugirió. ―¿Qué tal un ramo de rosas rojas?

―Sí, son perfectas ―los ojos de Natsu se iluminaron y sonrió cuando miró al ramo que le habían sugerido.

Poco después, los dos magos y el exceed estaban saliendo de la florería. Natsu llevaba una feliz sonrisa mientras cargaba el ramo de rosas rojas, con un gran moño atado a este.

―¡Lucy definitivamente se va a sorprender!

―¡Aye! ―el exceed estuvo de acuerdo.

Gray soltó una risita, por una vez, ese idiota había tenido una buena idea. De pronto, sus hombros desplomaron. Él aún no había conseguido algo para Juvia.

Echando una mirada al mago de hielo, Natsu sugirió. ―Hay una joyería a una cuadra que Lucy ama… si tú quieres, podemos ir a ver. Quizás encuentres ahí algo para Juvia.

Los ojos de Gray se abrieron un poco con la sugerencia de Natsu y él asintió, decidiendo que no eran tan mala idea. Sonriendo, el dragon slayer dirigió el camino hacia la tienda. Una vez que llegaron ahí, la empleada de la tienda detrás de la vitrina de cristal saludó al de cabello rosa con una amplia sonrisa.

―¿Estás aquí para conseguirle algo a Lucy-san? ―la joven chica preguntó emocionada, haciendo que Natsu se sonrojara.

―No, no hoy ―la chica frunció el entrecejo. Natsu movió su cabeza hacia Gray, quien ya estaba mirando alrededor de la tienda ―ese idiota está buscando algo para regalarle a su chica.

Gray miró hacia el dragon slayer, listo para comentar que Juvia no era su chica, pero se detuvo cuando la chica le sonrió.

―¿Esto es para una ocasión especial? ―dijo. Sus ojos brillaban con curiosidad.

Gray se pusieron rosas mientras miraba al suelo. ―Un poco… sí ―murmuró.

Tanto Natsu como Happy se burlaron de él y Gray estaba demasiado listo para golpear al dragon slayer pero se detuvo. No quería causar otra pelea. Titania realmente podía matarlos si lo hacía.

La chica pronto tenía todos los tipos de muestras de la tienda fuera para que Gray las viera, sugiriendo diferentes piezas de joyería para Juvia. Ella estaba mostrando una bonita pulsera y él negó. No, eso no era para Juvia. Natsu y Happy también estaban viendo las sugerencias de la chica y dieron sus propias opiniones cuando ellos miraron algo, que pensaron, le gustaría a Juvia, pero Gray meneaba la cabeza, rechazando sus ideas casi al instante. Él quería algo especial… quería verlo y saber al instante que eso, definitivamente, le gustaría a Juvia. Aunque a ella le gustaría cualquier cosa que él le regalara, pero aun así, él quería algo que se adaptara a ella.

Y entonces lo vio… Rose, el nombre de la joven empleada, lo acababa de sacar de la vitrina cuando sus ojos se iluminaron. Ya había visto ese collar antes. Un mes atrás. Sus dedos se movieron hacia este, como la última vez que lo había visto. Alzó el collar, que colgaba desde sus dedos mientras él sonreía. El cristal en forma de gota estaba brillando ante sus ojos. Ese collar, realmente le recordaba a ella. Definitivamente, se adaptaría a Juvia.

―Estoy tomando uno de estos ―le dijo a Rose y ella sonrió, asistiendo mientras lo tomaba para envolverlo en una caja.

―¡Aquí está! Estoy segura de que tu chica especial, lo amará ―la joven le guiñó un ojo a Gray y él se sonrojó, tomando una larga y delgada caja de color azul con un moño en color blanco encima de esta.

―De verdad espero eso ―sonrió de vuelta y ella se rió de vuelta.

―Bien… eso no resultó tan malo ―Happy reflexionó cuando regresaban al gremio.

Natsu y Gray compartieron una mirada, rompiéndola en una sonrisa mientras ellos se reían. ―Sí, no lo fue ―ambos estuvieron de acuerdo.

Tan pronto como entraron al gremio, fueron recibidos por las miradas de ira de Erza y Mirajane.

―¡Hemos oído lo que pasó en la calle del mercado! Den una buena explicación, par de imbéciles ―Erza les lanzó dagas con la mirada y ambos chillaron dando un paso hacia atrás para alejarse de la pelirroja mientras encontraban una 'buena' explicación.

―¡No fue nada grave, Erza! ―Happy intentó ayudarlos. Erza arqueó una ceja, curiosa sobre lo que el exceed le decía―, es que Gray estaba demasiado asustado de admitir que ama a Juvia que los dos empezaron a discutir.

Mira chilló emocionada y los ojos de Erza se abrieron. Ella nunca le diría nada a nadie, pero si arriesgaba a unir a alguien para que fueran felices, se inclinaría por ellos dos. Sonrió, era una pequeña sonrisa que ocultaba al agacharse para ver el piso del gremio. En ese entonces ella recordó todas las destrucciones que habían causado y frunció el entrecejo, pero antes de que ella pudiera darles un poco de su pensamiento a ese par, Lisanna la interrumpió.

―¡Erza! ¡Una entrega para ti acaba de llegar! ―exclamó.

Estaba sosteniendo una caja color marrón y de tamaño medio. Las cejas de Erza se alzaron, no estaba del todo segura sobre quién podría haberle enviado eso. Ella tomó la caja, levantando su dedo índice hacia los dos chicos, indicando que ella terminaría lo que comenzó con ellos después de abrir la caja. Y tan pronto abrió la caja, sus mejillas se pusieron del mismo color de su cabello. La caja marrón cayó al suelo, cerca de sus pies, abría y cerraba la boca conforme miraba el osito de peluche que sostenía en sus manos.

―¿Quién?

Mira rió, tomando la tarjeta que había sido colocada dentro de la caja. ―¡De Jellal! ―ella exclamó y con eso, Titania se desmayó. Mira y Lisanna la atraparon justo a tiempo de que impactara contra el suelo.

Gray y Natsu huyeron de la escena antes de que Titania despertara, ese día no querían lidiar con su ira. Ambos agradecieron en silencio a Jellal y a Lisanna, mientras buscaban en el gremio a sus chicas especiales. Para su sorpresa, las dos chicas habían estado sentadas juntas en una de las muchas mesas del gremio. Cuando ellos llegaron a su mesa, Lucy estaba riendo mientras Juvia estaba sonrojándose furiosamente.

La maga celestial se fijó primero en ellos, saludándoles. ―¡Ey, ustedes dos! ¿Qué han estado haciendo hoy?

Natsu se sonrojó, escondiendo el ramo de rosas atrás de su espalda. ―No mucho ―se encogió de hombros.

Gray se rió, es realmente era una modestia, porque ambos habían estado fuera por horas tratando de encontrar algo para ellas.

―¡Hola Gray-sama! ―Juvia finalmente lo saludó, ignorando completamente a Natsu.

Gray soltó una pequeña risa. ―Ey ―murmuró. Él también había escondido su regalo bajo su chaqueta.

Fue Natsu el que hizo el primer movimiento; puso el ramo de rosas rojas justo frente a su novia, con una enorme sonrisa en su rostro. ―Por el día blanco ―explicó cuando los amplios ojos de color marrón de Lucy, se fijaron en él. Sus mejillas se volvieron más rosas, un color similar a su cabello, y a como pudo, trató de ocultarlo con su bufanda―. También es por nuestro mes de aniversario ―murmuró.

El rostro de Lucy se convirtió en una enorme sonrisa, en una brillante sonrisa. Ella lo abrazó. ―¡Las amo! ―exclamó. Sus brazos se envolvieron fuertemente alrededor de su cintura y el rostro de Natsu se puso completamente rojo. Lucy tenía el rostro hundido en el cuello de su novio―. Feliz aniversario, Natsu ―susurró.

Se rió entre dientes y finalmente envolvió sus brazos alrededor de su pequeña espalda, la abrazó de vuelta. Mirando a su novio de cabello rosa, Lucy sonrió amorosamente mientras lo guiaba a pasar a otro nivel, al presionar sus labios contra los de él. Sin preocuparse de los gritos, exclamaciones o silbidos de abucheos de sus compañeros de gremio. El beso fue corto y dulce, cuando terminó Lucy se estaba sonrojado, miraba hacia abajo y trataba de evitar mirar hacia los grandes ojos de Natsu.

―Gracias por las rosas ―tartamudeó, sonrojándose más ―y… te amo ―los silbidos y abucheos de sus compañeros se hicieron más fuertes después de eso.

Cuando Lucy alzó la mirada, Natsu le estaba sonriendo. Él reía con la sonrisa que ella tanto amaba, de la que se enamoró la primera vez que la vio. Antes de poder decir algo más, Natsu la tomó por el rostro y se inclinó para capturar sus labios una vez más. Esta vez el beso fue más largo, más apasionado y su mente se agitó al compás de que sus rodillas se debilitaban.

Se separaron cuando Gray carraspeó. ―Consigan un cuarto ―murmuró tosiendo.

El rostro de Lucy se puso más rojo. Empujó a Natsu lejos de ella. ―¡C-cálla-te Gray! ―tartamudeó.

El mago de hielo se burló de su reacción, la vio agarrar el ramo de rosas y arrastrar a su novio lejos del gremio. Los gritos alegres y mofas los siguieron conforme salían, haciendo que la maga celestial se ruborizara más, sí era posible.

Después de que ambos abandonaron el gremio, Gray finalmente tomó asiento a un lado de la ruborizada maga de agua. Sus ojos estaban bien abiertos, y en silencio, deseaba tener un beso como el que Lucy había tenido con el amor de su vida. Volvió su vista a Gray, haciéndolo tragar saliva de forma audible y apartar la mirada de ella.

―Uhm… Juvia ―empezó a hablar, rascándose la nuca.

Juvia se acercó más a él, haciendo que su corazón se acelerara. ―¿Sí, Gray-sama? ―su corazón latía con anticipación mientras lo miraba buscar algo atientas bajo su chaqueta. Los ojos de Juvia se abrieron mucho más cuando él dejó caer una caja larga y delgada en sus manos. Ella miró a la caja y después volvió la vista a Gray ―¿Qué es esto, Gray-sama? ―cuestionó.

―Es por el día blanco. Un regalo de agradecimiento ―respondió sin verla. Era mucho más que eso, él lo sabía. Pero todavía no estaba listo para decirle eso. O tal vez ella lo estaba, no lo sabía. Él no era muy bueno expresando sus sentimientos.

Miró hacia ella, sus ojos se abrieron cuando se percató que ella estaba mirando hacia la caja amorosamente. Cuando ella alzó la vista para verlo, su boca se abrió, apenas y él pudo notar lágrimas en sus ojos.

―¡J-Juvia! ¿Estás bien? ¿Hice algo? ¡Lo siento! ¡Por favor no llores! ―él no era bueno con las chicas llorando. Nunca lo había sido. Y todo era peor cuando ella lloraba.

Juvia sacudió la cabeza. ―¡Juvia está perfectamente bien! ¡Eufórica en realidad! ¡Estas son lágrimas de felicidad, Gray-sama! ―le sonrió y su corazón casi se detuvo. Ella era hermosa.

Se aclaró la garganta y apartó la vista de nuevo. ―Oh… bueno. Eso es genial. Realmente genial ―rió frotándose la nuca mientras miraba el suelo. Se sintió incómodo de repente. ¿Por qué tenía la repentina urgencia de besarla?

Juvia se acercó a él para descansar su cabeza sobre su hombro, haciendo que su espalda se pusiera rígida. Lentamente bajó la mirada hacia ella y sus grandes ojos azules lo atraparon viéndola. ―Juvia ama a Gray-sama.

Sintió que todo se congelaba dentro de él. No le preocupaban las personas alrededor, no le importaba lo que los miembros del gremio le dirían, o lo que pudieran empezar a gritarles, como lo hicieron con Natsu y Lucy, porque en todo lo que él podía pensar era en ella. En lo hermosa que se veía, en que sus labios se miraban suaves, en que sus ojos estaban tan brillantes y en que su corazón no se calmaba.

La tomó por la barbilla y levantó su cabeza, sus ojos se ampliaron conforme él la atraía hacia sus labios. Fue un beso dulce y corto, pero había sido suficiente como para hacer temblar sus manos y que su corazón latiera locamente en su pecho. Cuando se apartaron, Juvia parpadeaba, sus manos subían para cubrir sus mejillas mientras miraba alrededor, oyendo y viendo a sus compañeros de gremio animarlos.

―¡Finalmente! ―Cana gritó desde el mostrador de la barra.

Gray se sonrojó y bajó la mirada, un poco avergonzado de sus acciones. Debió haber hecho eso en privado.

―¿G-Gray-sama? ―Juvia habló finalmente, él la miró. Observó sus manos apretar la tela de su falda , sus nudillos se volvieron blancos ―¿Q-qué… Por qué… Por qué Gray-sama hizo eso? ―tartamudeó.

Descansó su frente en la de ella, haciéndola que sus ojos se abriera de nuevo. ―¿No puedo besar a mi chica?

Todo su rostro se puso rojo. ―¿La chica de… Gray-sama? ―repitió lentamente y él sonrió. Realmente era linda.

Gray solo asintió con la cabeza, su sonrisa se ensanchó cuando se inclinó y capturó sus labios con los suyos una vez más.

Había tenido miedo de amar a alguien. Tenía miedo de perderlo si lo hacía, porque había perdido a demasiada gente que amaba. No podía perder a nadie más. Y eso era el por qué se cerró a cualquiera que intentara acercarse demasiado a él, pero con Juvia... simplemente no pudo detenerla. Ella siempre estaba ahí, animándolo, sonriéndole, apoyándolo y amándolo. Incluso cuando él trataba de alejarla, se mantuvo persistente y nunca se rindió.

Tenía miedo de amarla pero era difícil no hacerlo. Realmente difícil.

Así que cuando ella le susurró.

―Juvia realmente ama a Gray-sama.

Él susurró de vuelta.

―Y Gray ama a Juvia. Más de lo que ella puede imaginar.


¡Terminé! :DDD Ahora sí, logro desbloqueado xD lo tenía oculto en mi baúl pero no lo había corregido, pero ya, estoy desempolvando todo y bueno VIENE LA FLUUUFF WEEEEEEK *KSDSLKJFSKDF* ASÍ QUE ESTO ES UN CALENTAMIENTO.

Bueno quiero resaltar el hecho de que el último diálogo es más perfecto en inglés:

So when she whispered. "Juvia really loves Gray-sama."

He whispered back, "And Gray loves Juvia. More tan she can imagine."

Mi corazón hizo docky docky y explotó. Es tan tierno que me derrito de amor. Lo amé, lo amé, lo amé. xDD Así que no es error de traducción, está hablando en tercera persona como su chica. Y amo ese detalle "Su chica".

Ahoraaaaaaa, agradezco todos y cada uno de los reviews: Stormy night of rain92, Queen. , JaiKu, doramassilvi & obviamente a GrayBlueSky, porque encima de que escribe esta preciosidad, me da permiso de traducir, me comenta, GRAAAAAAACIAS!

La aventura termina aquí, nos vemos en la fluff weeeeeeeeek o./ Amenazo, lo siento. Estoy preparadaaaaaa. Again: Thank you so much Blue!