Disclaimer: Shake It Up! o A todo Ritmo no es mío.
A.N: Me sorprende mucha la cantidad de lecturas del primer capítulo, de verdad estoy feliz que hay tanta gente que le gusta esta pareja y también lee mi historia. Y muchas gracias a los que comentan.
Respecto a la trama: ¿Gunther no está en el mismo año que Cece, verdad? Es que… como es un año mayor, además me perdí unos cuantos capítulos en la tele pero igual sigamos como está.
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Chapter 2. Aceptando responsabilidades
–¡Oh! ¿Vienes a cuidarme de nuevo? –Flynn se frotó las manos, con una sonrisa macabra cuando vio a Gunther entrar por la puerta con su mochila colgada de su hombro.
–No –Cece le contestó haciendo que su hermanito desechara los planes que tenía para su antiguo niñero.
–¿Entonces qué haces aquí? –cruzó los brazos haciendo un puchero infantil con los labios, giró su vista a Gunther–. No me malentiendas, es que a Cece no le agradas que digamos pero a mí me gusta tu comida.
Gunther puso los ojos en blanco, no sabiendo si sentirse ofendido por no agradarle a alguien o alagado por el hecho de que le gustara lo que cocinaba. –Es bueno saberlo.
Cece colocó la bolsa que les habían dado, en la clase de biología, sobre la mesa de la cocina. –Tenemos un proyecto que hacer, así que puedes irte Flynn y tú Gunther apúrate que no tenemos todo el día.
Finalmente el niño tuvo que irse aunque no se marchó a su habitación sino que salió por la puerta, diciendo que iría a molestar a Deuce a su trabajo.
–¿Está bien dejar que la Pequeña Naranja vaya sola? –preguntó mientras corría la silla libre frente a Cece para sentarse.
–Pff, puede cuidarse sólo –dijo ella–. Además estoy segura que primero pasará por Ty, digo, lleva dos días sin molestarlo así que… –se encogió de hombros.
Los minutos siguientes se la pasaron revisando la información dada por el maestro. Cece debía admitir que pese a que Gunther parecía muy torpe (lo era en algunas cosas) tenía más facilidad de lectura, al menos más que ella. Cuando terminaron de anotar los detalles importantes en sus informes, decidió sacar lo oculto en la bolsa de papel que traía junto una nota larga. Gunther se acercó a ella, curioso.
–¿Positivo? –leyó finalmente y la miró alzando una ceja.
–Así que de eso se trataba –ella se levantó impulsivamente–. ¡La primera etapa consiste en que estoy embarazada!
Tres minutos luego del habla para reaccionar. –¿Espera, qué acabo de decir?
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–¡No, no, no y no! –Ty giró sobre sí mismo, aferrándose a las mesas, esquivando a Tinka que lo seguía como si fuera un león y él la presa.
–¡Hubieras pensado en eso antes de reprobar biología! –Flynn rió fuertemente desde la silla donde se hallaba.
Ty lo fulminó con la mirada. Ese día por la tarde tuvo la fortuna de ser informado que le faltaba calificación para aprobar el semestre, por lo tanto como créditos extra el profesor le había exigido realizar un proyecto con otra estudiante. No se sintió mal al saber quién era, pero cuando supo de qué trataba la tarea quiso salir corriendo.
–¡Vamos pequeño cobarde! –se mofó ella, sin importarle que los clientes del lugar le miraran– ¡Acepta tu responsabilidad!
–¡Deuce amigo, ayúdame! –gritó esperando ser socorrido, o que por lo menos su amigo creara una distracción para poder escaparse.
–Ay, Deucy –Dina frente al mostrador, sonrió tiernamente al ver cómo su novio cortaba su pizza con cubiertos– eres tan tierno.
–¿Algo más que quieras cariño? –preguntó nervioso.
–Un jugo estaría bien.
Inmediatamente Deuce salió corriendo, gritando por un jugo orgánico.
Flynn contempló la escena, asustado. –Ustedes toman esto demasiado en serio, chicos.
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Georgia abrió la puerta de su departamento totalmente agotada, pues había sido un duro día en el trabajo. –¿Quién intenta robar carritos de algodón de azúcar? –se preguntó, había tenido que perseguir al sujeto por más de treinta minutos seguidos.
Se quitó su gorra y la arrojó al sofá, pasando sin interés entre la mesa de la cocina hacia el refrigerador.
–Buenas tardes señora Jones –Gunther revisaba las alacenas, con su voz llamó la atención de Cece que estaba junto a él y se volteó a saludar a su madre.
–Hola mamá –dijo Cece, luciendo un poquito fastidiada.
La mujer se volteó y sonrió. –Oh, hola Gunther y hola Cece con la barriga grande –bebió un sorbo de leche antes de reaccionar, escupiendo lo bebido a un lado–. ¿¡Cece con barriga grande!? –se acercó rápidamente a su hija, picándole con el dedo.
–Ey qué haces –se quejó automáticamente.
–Es una barriga…muy grande.
Gunther dejó lo que hacía, ver a una madre con esa expresión lo ameritaba. –Señora Jones le aconsejaría que-
Georgia dejó caer el cartón de leche, apuntándole rápidamente. –¡Las manos donde pueda verlas!
Gunther obedeció aterrado, haciendo que Cece rodara los ojos. –¿Sabes que no tiene nada, verdad?
Él asintió sin embargo la ira de una mujer molesta, más si era madre, desataría el mismo fuego infernal. Georgia siguió apuntándole, con los dedos en forma de pistola. –Sabía que eras muy joven para enamorarte Cece, pequeña
–¿Enamorarme? –ella giró, poniéndose entre Gunther y su enloquecida madre se levantó la camiseta mostrándole una correa que sostenía lo que era un vientre plástico. –Mamá esto es un proyecto escolar, mira –desabrochó el objeto, quitándoselo.
Su madre miró sin creerlo, primero a su hija, luego a lo que simulaba el embarazo. Se llevó una mano al pecho y se rió exageradamente mientras se iba a su habitación propia.
–Es una persona extraña –susurró Gunther, bajando de a poco las manos.
Cece asintió, aunque era su madre sí era demasiado rara. ¿Cómo podía pensar que una barriga le crecía a alguien de la noche a la mañana?
–Al menos ella no debería fingir nauseas, calambres y vómito durante los próximos tres- –se interrumpió a sí misma, llevándose las palmas a la boca–. Debí revisar la fecha de caducidad en aquella salchicha –se lamentó antes de apoyar su barbilla en el lavamanos.
Gunther sonrió enternecido. –No te preocupes mi Galletita –contestó apoyándole su mano en el hombro–, haré lo mejor por ti y el futuro Hessenheffer que está dentro tuyo.
Cece levantó la cabeza, mirándolo con el ceño fruncido. –Por última vez, es un proyecto. ¡No voy a tener un hijo con…! –y volvió a colocar su cabeza en el lavamanos.
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A.N: Como había dicho, tres partes. Sólo una parte para terminar esta historia, nuevamente gracias por leer y voy a tratar de traerles el próximo capítulo en unos días.
Chao! :)
